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martes, 4 de agosto de 2015

La NED, vitrina legal de la CIA

Tomado de LibreRed
Por Thierry Meyssan

Desde hace 30 años, la National Endowment for Democracy (NED) se encarga de la parte legal de las operaciones ilegales de la CIA. Sin despertar sospechas, ha venido creando una extensa red mundial de corrupción, comprando sindicatos -tanto obreros como patronales- así como partidos políticos de izquierda y de derecha para que defiendan los intereses de Estados Unidos en vez de los intereses de sus propios miembros. 
 
En 2006, el Kremlin denunciaba la proliferación en Rusia de asociaciones extranjeras, algunas de las cuales parecían estar participando en un plan tendiente a desestabilizar el país, plan orquestado por la estadounidense Fundación Nacional por la Democracia (National Endowment for Democracy – NED).

En previsión de una «revolución de color», Vladislav Surkov elaboraba entonces una estricta reglamentación para esas «organizaciones no gubernamentales (ONG)». En Occidente, aquella reglamentación de orden administrativo fue descrita como un nuevo ataque del «dictador» Putin y de su consejero en contra de la libertad de asociación.

Otros Estados que también siguieron una política similar han sido igualmente calificados por la prensa internacional como «dictaduras».

El gobierno de Estados Unidos dice trabajar a favor de «la promoción de la democracia a través del mundo». Su posición es que el Congreso estadounidense puede subvencionar la NED y que la NED puede a su vez, de manera independiente, ayudar directa o indirectamente a asociaciones, partidos políticos o sindicatos en cualquier país del mundo.

Al ser, como su nombre lo indica, «no gubernamentales», las ONGs pueden emprender iniciativas políticas que las embajadas no pueden asumir sin violar la soberanía de los Estados que las acogen. Esa es precisamente la cuestión.

¿La NED y la red de ONGs financiadas a través de ese órgano son acaso iniciativas de la sociedad civil injustamente reprimidas por el Kremlin o son en realidad pantallas de los servicios de inteligencia estadounidenses, sorprendidos en flagrante delito de injerencia?

Para responder esa interrogante nos remontaremos al origen de la National Endowment for Democracy y escrutaremos su funcionamiento. Para ello debemos analizar, primero que todo, lo que significa el proyecto oficial estadounidense de «exportación de la democracia».

Los puritanos que fundaron Estados Unidos querían construir una «ciudad radiante» que alumbraría el mundo. Se veían a sí mismos como misionarios de un modelo político. ¿Qué tipo de democracia?

Como pueblo, los estadounidenses asumen la ideología de sus padres fundadores. Se ven a sí mismos como una colonia llegada de Europa para fundar una ciudad que obedece a Dios.

Ven a su propio país como «una luz encima de la montaña», según la expresión de San Mateo que la mayoría de los presidentes estadounidenses han retomado en sus discursos políticos a lo largo de dos siglos. Por lo tanto, Estados Unidos sería una nación modelo, que brilla en lo alto de una colina, iluminando el mundo. Y todos los demás pueblos de la Tierra deberían abrigar la esperanza de poder copiar ese modelo para alcanzar su propia salvación.

Para los estadounidenses, esa ingenua creencia implica -como una verdad que no necesita demostración- que su país es una democracia ejemplar y que ellos tienen el deber mesiánico de extenderla al resto del mundo.

San Mateo predicaba que la propagación de la fe debía lograrse sólo mediante el ejemplo de una vida honesta, pero los padres fundadores de Estados Unidos veían el acto de encender su fuego y de propagarlo como un cambio de régimen.

Los puritanos ingleses decapitaron a Carlos I de Inglaterra antes de huir hacia Holanda y América. Posteriormente, los patriotas del Nuevo Mundo rechazaron la autoridad del rey Jorge III de Inglaterra y proclamaron la independencia de los Estados Unidos.

Imbuidos de esa mitología nacional, los estadounidense no ven la política exterior de su propio gobierno como un imperialismo. Consideran que derrocar un gobierno es perfectamente válido si ese gobierno ambiciona encarnar un modelo diferente del estadounidense, lo cual lo convierte en un gobierno maléfico. Al mismo tiempo, están convencidos de que, debido a la misión mesiánica de la que están investidos, han logrado imponer la democracia por la fuerza en los países que han ocupado.

En las escuelas de Estados Unidos se enseña que los soldados estadounidenses llevaron la democracia a Alemania. Ignoran que los hechos históricos demuestran exactamente lo contrario: el gobierno estadounidense ayudó a Hitler a derrocar la República de Weimar y a instaurar un régimen militar para acabar con la Unión Soviética.

Esa ideología irracional les impide cuestionar la naturaleza de sus propias instituciones y lo absurdo del concepto mismo de «democracia forzosa». Sin embargo, según la fórmula del presidente Abraham Lincoln, «la democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo».

Visto desde ese punto de vista, Estados Unidos no es una democracia sino un sistema híbrido en el que el poder ejecutivo está en manos de una oligarquía mientras que el pueblo limita la arbitrariedad [de esa oligarquía] a través de los contrapoderes legislativo y judicial.

En efecto, el pueblo elige a los miembros del Congreso y a algunos jueces pero son los Estados miembros de la federación los que eligen el poder ejecutivo, que a su vez designa a los altos magistrados. Si bien los ciudadanos están llamados a pronunciarse sobre la elección del presidente, el voto de la ciudadanía no es más que una consulta, como hubo de recordarlo la Corte Suprema a raíz de la elección presidencial del año 2000, al pronunciarse sobre el caso Gore vs. Bush. La Constitución de los Estados Unidos no reconoce la soberanía del pueblo ya que el poder se comparte entre el pueblo y los Estados que componen la federación, o sea los notables locales.

Es importante observar aquí, dicho sea de paso, que la Constitución de la Federación Rusa sí tiene un carácter democrático -por lo menos en el papel- ya que estipula: «El depositario de la soberanía y única fuente del poder en la Federación Rusa es su pueblo multinacional» (Título I, Capítulo 1, artículo 3).

En base a ese contexto intelectual, los estadounidenses apoyan a su gobierno en su afirmación de que quiere «exportar la democracia» cuando su propio país no es una democracia, ni siquiera a la luz de su propia Constitución. Resulta difícil entender cómo podrían exportar lo que no tienen ni quieren tener en su propio país.

Durante los 30 últimos años, la NED ha sido portadora de esa contradicción, que se ha concretado en la desestabilización de numerosos Estados. Miles de crédulos militantes de ONGs han violado la soberanía de los pueblos con la beatífica sonrisa de quien tiene la conciencia tranquila.

Una Fundación pluralista e independiente

En su célebre discurso del 8 de junio de 1982 ante el parlamento británico, el presidente Reagan denunció la Unión Soviética como el «Imperio del Mal» y propuso prestar ayuda a los disidentes, en la URSS y en otras partes. «Se trata de ayudar a crear la infraestructura necesaria para la democracia: libertad de prensa, sindicatos, partidos políticos, universidades. Los pueblos serán así libres de escoger el camino que les convenga para desarrollar su cultura y resolver sus diferencias por medios pacíficos», declaró.

Basándose en ese consenso de lucha contra la tiranía, una comisión bipartidista de reflexión aconsejó a Washington la creación de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), que sería instituida por el Congreso estadounidense en noviembre de 1983 y de inmediato recibiría financiamiento.

La NED subvenciona cuatro estructuras autónomas que se encargan de redistribuir en el exterior el dinero del que disponen entre asociaciones, sindicatos obreros y patronales así como partidos de derecha y de izquierda. Esas cuatro estructuras autónomas son:
  • El Instituto de Sindicatos Libres (Free Trade Union Institute – FTUI), hoy rebautizado como Centro Americano para la Solidaridad de los Trabajadores (American Center for International Labor Solidarity – ACILS), cuya gestión está en manos del sindicato obrero AFL-CIO; 
  • El Centro para la Empresa Privada Internacional (Center for International Private Entreprise – CIPE), cuya gestión está en manos de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos; 
  • El Instituto Republicano Internacional (International Republican Institute – IRI), cuya gestión está en manos del Partido Republicano; 
  • El Instituto Nacional Democrático de Asuntos Internacionales (National Democratic Institute for International Affairs – NDI), cuya gestión está en manos del Partido Demócrata.
Bajo esa presentación, la NED y sus cuatro tentáculos parecen estar basados en la sociedad civil y parecen reflejar además la diversidad social y el pluralismo político de esa misma sociedad civil.

Financiados por el pueblo estadounidense, a través del Congreso, parecería que actúan a favor de un ideal universal, que son completamente independientes de la administración presidencial y que su accionar no puede servir de fachada a operaciones secretas al servicio de inconfesables intereses nacionales.

La realidad es muy diferente

En 1982, Ronald Reagan crea la NED, en coordinación con el Reino Unido y Australia, para derrocar el «Imperio del Mal». Un montaje de la CIA, el MI6 y el ASIS.

El discurso de Ronald Reagan en Londres se produce después de los escándalos que rodearon las revelaciones de los manejos sucios de la CIA, revelaciones provenientes de varias comisiones investigadoras parlamentarias.
El Congreso prohibió entonces a la CIA la organización de nuevos golpes de Estado como medio de conquistar mercados. En la Casa Blanca, el Consejo de Seguridad Nacional busca entonces otras vías que le permitan sortear dicha prohibición.

La comisión bipartidista de reflexión se constituyó antes del discurso de Ronald Reagan, aunque el mandato oficial de la Casa Blanca sólo le fue entregado posteriormente. Ello indica que aquella Comisión no respondía a la pomposa ambición presidencial sino que era anterior.

El discurso no es por lo tanto otra cosa que la justificación retórica de decisiones ya tomadas de antemano en líneas generales y destinadas a su puesta en escena por parte de la comisión bipartidista.

El presidente de la comisión bipartidista de reflexión era el representante especial de Estados Unidos para el Comercio, lo cual indica que el objetivo de dicha comisión no era precisamente promover la democracia sino, según la terminología consagrada, la promoción de la «democracia de mercado».

Este extraño término corresponde al modelo estadounidense: una oligarquía económica y financiera impone sus decisiones políticas a través de los mercados y del Estado federal, mientras que los parlamentarios y jueces electos por el pueblo protegen a los individuos de la arbitrariedad de la administración.

De los cuatro organismos periféricos de la NED tres fueron conformados para la ocasión. El cuarto, el organismo sindical (ACILS), no hubo que crearlo porque ya existía desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, aunque había cambiado de nombre en 1978, cuando se descubrió que dependía de la CIA. Esto permite deducir que el CIPE, el IRI y el NDI no nacieron por generación espontánea, sino que también fueron creados bajo los auspicios de la CIA.

Además, a pesar de ser la NED una asociación creada conforme al derecho estadounidense no es un instrumento de uso exclusivo de la CIA sino un dispositivo común con los servicios británico (fue por eso que Reagan la anunció precisamente en Londres) y australiano.

Esa característica fundamental nunca se menciona a pesar de estar enteramente confirmada por los mensajes de felicitación de los primeros ministros Tony Blair y John Howard en ocasión del vigésimo aniversario de la supuesta «ONG».

La NED y sus tentáculos son órganos del pacto militar anglosajón que vincula a Londres, Washington y Camberra, pacto en el que se incluye igualmente la red de intercepción electrónica Echelon. Además de la CIA, el MI6 británico y el ASIS australiano también pueden solicitar los servicios de ese dispositivo.

Para esconder esa realidad la NED ha propiciado la creación, por parte de varios aliados, de organizaciones análogas que trabajan con ella. En 1988, Canadá se dotó de un centro llamado Derechos & Democracia, que se concentró sobre todo en Haití y posteriormente en Afganistán. En 1991, el Reino Unido instituyó la Westminster Foundation for Democracy (WFD).

El funcionamiento de ese organismo público está diseñado según el modelo de la NED: su administración está en manos de los partidos políticos (consta de 8 delegados: 3 del Partido Conservador, 3 del Partido Laborista, uno del Partido Liberal y el octavo para los demás partidos representados en el parlamento británico). La WFD fue muy activa en Europa del Este.

Finalmente, en 2001 la Unión Europea se dotó del European Instrument for Democracy and Human Rights (EIDHR), que despierta menos sospechas que sus homólogos. Ese órgano depende de EuroAid, dirigida por un alto funcionario tan poderoso como desconocido, el holandés Jacobus Richelle.

La directiva presidencial 77

Cuando votaron la fundación de la NED, el 22 de noviembre 1983, los miembros del Congreso de los Estados Unidos ignoraban que aquella organización ya existía en secreto, en virtud de una directiva presidencial fechada el 14 de enero.

Aquel documento, que no fue desclasificado hasta 20 años más tarde, organiza la «diplomacia pública», expresión políticamente correcta para designar la propaganda. Instituye además en la Casa Blanca varios grupos de trabajo dentro del Consejo de Seguridad Nacional, uno de ellos encargado de pilotear la NED.

Henry Kissinger, administrador de la NED. ¿Quién dijo «representante de la sociedad civil»?El consejo de administración de la NED no es por lo tanto otra cosa que una correa de transmisión del Consejo de Seguridad Nacional. En aras de salvar las apariencias, se decidió que, de manera general, los agentes o ex agentes de la CIA no podían figurar en el consejo de administración.

A pesar de lo anterior, las cosas no pueden estar más claras. La mayoría de los altos funcionarios que han desempeñado un papel central en el Consejo de Seguridad Nacional han sido administradores de la NED. En ese caso se encuentran, por ejemplo, Henry Kissinger, Franck Carlucci, Zbigniew Brzezinski y Paul Wolfowitz, personalidades que la Historia no recordará precisamente como idealistas de la democracia sino como estrategas cínicos de la violencia.
El presupuesto de la NED no puede ser interpretado de manera aislada ya que esa institución recibe además instrucciones del Consejo de Seguridad Nacional para la realización de acciones que se inscriben en el marco de grandes operaciones en las que participan varias agencias.

Existen fondos, provenientes esencialmente de la Agencia Estadounidense de Ayuda Internacional (USAID), que transitan por la NED sin aparecer en su presupuesto, simplemente para darles un carácter «no gubernamental».

Además, la NED recibe indirectamente el dinero de la CIA, previamente blanqueado por intermediarios privados como la Smith Richardson Foundation, la John M. Olin Foundation o la Lynde and Harry Bradley Foundation.

Para evaluar la verdadera envergadura de ese programa habría que añadir al presupuesto de la NED los subpresupuestos correspondientes del Departamento de Estado, de la USAID, de la CIA y del Departamento de Defensa, lo cual resulta hoy en día imposible.

Ciertos elementos conocidos permiten sin embargo hacerse una idea de su importancia. En los últimos 5 años, Estados Unidos gastó más de 1 000 millones de dólares en asociaciones y partidos únicamente en el Líbano, pequeño Estado de 4 millones de habitantes.

Globalmente, la mitad de esa suma la distribuyeron públicamente el Departamento de Estado, la USAID y la NED. La otra mitad fue entregada secretamente por la CIA y el Departamento de Defensa.

Este ejemplo permite deducir que el presupuesto general que Estados Unidos dedica a la corrupción institucional se cuenta en decenas de miles de millones al año. En todo caso, el programa equivalente de la Unión Europea, que tiene un carácter enteramente público y sirve de apoyo a las acciones estadounidenses, es de 7.000 millones de euros al año.

En definitiva, la estructura jurídica de la NED y el volumen de su presupuesto oficial no son más que apariencia. En esencia, la NED no es un organismo independiente a cargo de acciones legales que anteriormente realizaba la CIA sino una vitrina que el Consejo de Seguridad Nacional utiliza para garantizar los aspectos legales de operaciones ilegales.

La estrategia trotskista

Durante su etapa de instauración (en 1984), la NED tuvo como presidente a Allen Weinstein. John Richardson ocupó después ese puesto durante 4 años (desde 1984 hasta 1988) y fue finalmente reemplazado por Carl Gershman (desde 1998).

Los tres tienen tres cosas en común. Son judíos, fueron miembros del partido trotskista Social Democrats USA y trabajaron en la Freedom House.

Todo eso tiene su lógica. El odio al estalinismo llevó a algunos trotskistas a unirse a la CIA para luchar contra los soviéticos. Y llevaron a la CIA la teoría de la toma del poder a escala mundial, transponiéndola a las «revoluciones de colores» y la «democratización».

Simplemente desplazaron la doctrina trotskista aplicándola al combate cultural analizado por Antonio Gramsci: el poder se ejerce en las mentes más que por la fuerza. Para gobernar a las masas, una élite tiene que inculcarles primero una ideología que las programe para que acepten el poder que las domina.

El Centro Americano para la Solidaridad de los Trabajadores (ACILS)

Conocido con el nombre de Solidarity Center, el ACILS, rama sindical de la NED, es de lejos su principal canal. Distribuye más de la mitad de las donaciones de la NED, sustituyó organismos anteriores que habían trabajado durante toda la guerra fría en la estructuración de sindicatos no comunistas a través del mundo, desde Vietnam hasta Angola pasando por Francia y Chile.

La utilización de sindicalistas para encubrir ese programa de la CIA entraña de por sí una excepcional perversión. Lejos de la divisa marxista «Proletarios de todos los países, ¡uníos!», el ACILS asocia los sindicatos obreros estadounidenses con el imperialismo que reprime a los trabajadores de los demás países.

Esa filial estuvo bajo la dirección de un personaje singular, Irving Brown, desde 1948 hasta el fallecimiento de este último en 1989.

En 1981, Irving Brown pone a Jean-Claude Mailly en el puesto de asistente del secretario general del sindicato francés Force Ouvriere, André Bergeron.

Bergeron reconocerá que el financiamiento de sus actividades proviene de la CIA. Mailly se convierte en secretario general de FO en 2004.

Algunos autores aseguran que Brown era hijo de un ruso blanco cercano a Alexander Kerensky.

Lo que sí está comprobado es que Brown fue agente del OSS, el servicio de inteligencia estadounidense, durante la Segunda Guerra Mundial y que participó en la creación de la CIA y del Gladio, la red secreta de la OTAN, pero se negó a asumir la dirección porque prefería concentrarse en su especialidad: los sindicatos.

Tuvo su base en Roma y posteriormente en París, no en Washington, lo que le proporcionó especial influencia en la vida pública de Italia y Francia. Al final de su vida, Brown se jactaba de haber dirigido siempre -por debajo de la mesa- el sindicato francés Force Ouvriere, de haber manipulado los hilos del sindicato estudiantil francés UNI (en cuyo seno militaron Nicolas Sarkozy y sus ministros Francois Fillon, Xavier Darcos, Hervé Morin y Michele Alliot-Marie, así como el presidente de la Asamblea Nacional Bernard Accoyer y el presidente de la mayoría parlamentaria Jean-Francois Copé) y de haber formado personalmente, en el sector de izquierda, a los miembros de un grupúsculo trotskista, como Jean-Christophe Cambadelis y el futuro primer ministro francés Lionel Jospin.

A fines de los años 1990, los miembros de la confederación AFL-CIO pidieron cuentas sobre las verdaderas actividades del ACILS, cuya naturaleza criminal en numerosos países ya había sido por entonces ampliamente documentada.

Cualquiera creería que las cosas cambiaron después de aquel escándalo. Pero no fue así. En 2002 y 2004, el ACILS participó activamente en el fallido golpe de Estado perpetrado en Venezuela contra el presidente Hugo Chávez y en el exitoso derrocamiento del presidente Jean-Bertrand Aristide en Haití.

El ACILS se encuentra actualmente bajo la dirección de John Sweeney, ex presidente de la confederación AFL-CIO, otro personaje proveniente del partido trotskista Social Democrats USA.

El Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE)

El Centro para la Empresa Privada Internacional (CIPE) se concentra en la difusión de la ideología capitalista liberal y la lucha contra la corrupción.

El primer éxito del CIPE fue la transformación, en 1987, del European Management Forum -un club de grandes patronos europeos- en World Economic Forum -el club de la clase dirigente transnacional. El gran encuentro anual de la aristocracia económica y política global en la estación de esquí suiza de Davos contribuyó a forjar un sentido de pertenencia clasista, más allá de las identidades nacionales de los participantes.

El CIPE es muy cuidadoso en cuanto a no tener ningún vínculo de tipo estructural con el Foro de Davos, razón por la cual resulta imposible -al menos por el momento- probar que World Economic Forum esté siendo manejado por la CIA.

Les costaría, sin embargo, mucho trabajo a los dirigentes de Davos explicar por qué ciertos líderes políticos han escogido su Forum Económico como escenario de acontecimientos de la más alta importancia si no se tratara de operaciones planificadas por el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Por ejemplo, en 1988, fue en Davos, no en la ONU, donde Grecia y Turquía hicieron las paces. En 1989, fue en Davos donde las dos Coreas, por un lado, y las dos Alemanias, por el otro, realizaron su primera cumbre a nivel ministerial, en el caso de las primeras, y su primera cumbre sobre la reunificación alemana.

En 1992, fue también en Davos donde Frederik de Klerk y Nelson Mandela presentaron juntos -por primera vez fuera de Sudáfrica- su proyecto común para aquel país. Más increíble aún, fue en Davos, en 1994, después del Acuerdo de Oslo, que Shimon Peres y Yaser Arafat negociaron y firmaron su aplicación en Gaza y Jericó.

El vínculo entre el Foro Económico de Davos y Washington pasa evidentemente por Susan K. Reardon, ex directora de la asociación profesional de empleados del Departamento de Estado convertida en directora de la Fundación de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, órgano encargado de la administración del CIPE.

El otro éxito del Centro para la Empresa Privada Internacional es Transparency International. Esta «ONG» fue creada oficialmente por un oficial de la inteligencia militar estadounidense, Michael J. Hershman, quien es por demás administrador del CIPE y, hoy en día, uno de los responsables del reclutamiento de informantes para el FBI así como presidente-director general de la agencia privada de inteligencia Fairfax Group.

Transparency International es ante todo una fachada para las actividades de la CIA en materia de inteligencia económica. Es también un instrumento de comunicación utilizado para obligar a otros Estados a modificar sus legislaciones de forma favorable a la apertura de sus propios mercados.

Para esconder el origen de Transparency International, el CIPE recurrió a las habilidades del ex director de prensa del Banco Mundial, el neoconservador Frank Vogl. Este último instauró un Comité de personalidades que contribuyó a crear la imagen de que se trataba de una asociación proveniente de la sociedad civil.

Este comité de fachada está bajo la dirección de Peter Eigen, ex director del Banco Mundial en el este de África. En 2004 y 2009, la esposa de Eigen fue candidata a la presidencia de la República Federal de Alemania por el SPD.

La actividad de Transparency International favorece los intereses de Estados Unidos y no es en lo absoluto confiable. En 2008 esta seudo ONG denunciaba la corrupción de PDVSA, la empresa estatal del petróleo de Venezuela. Basándose en información falsificada, Transparency International situaba a PDVSA en la última posición de la clasificación mundial de empresas estatales.

El objetivo era evidente: sabotear la reputación de una empresa que sirve de base económica a la política antiimperialista del presidente venezolano Hugo Chávez. Al ser sorprendida en flagrante delito de intoxicación, Transparency International se negó a contestar las preguntas de la prensa latinoamericana y a modificar su propio informe. Lo cual no tiene en definitiva nada de sorprendente si recordamos que el corresponsal del CIPE en Venezuela, Pedro Carmona, fue precisamente el personaje que Estados Unidos puso en el poder -donde no logró mantenerse- durante el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez.

En cierta forma, al dirigir la atención de los medios de difusión hacia la corrupción económica, Transparency International enmascara la actividad de la NED, que se dedica a la corrupción políticas de las élites dirigentes en beneficio de los anglosajones.

El Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Instituto Nacional Democrático de Relaciones Internacionales (NDI)

El Instituto Republicano Internacional (IRI) tiene la misión de corromper a los partidos de derecha mientras que el Instituto Nacional Democrático de Relaciones Internacionales (NDI) se ocupa de los partidos de izquierda. El primero tiene como presidente a John McCain y el segundo a Madeleine Albright. Estos dos personajes no deben por lo tanto ser considerados políticos normales o como un líder de oposición y una sabia retirada, sino como activos responsables de programas del Consejo de Seguridad Nacional.

Tanto el IRI como el NDI han renunciado a tratar de controlar la Internacional Liberal y la Internacional Socialista como vía para ejercer su control sobre los principales partidos políticos del mundo. En vez de ello han preferido crear organizaciones rivales: la Unión Democrática Internacional (IDU) y la Alianza de los Demócratas (AD).

La primera tiene como presidente al australiano John Howard, con el ruso Leonid Gozman de Justa Causa como vicepresidente. La segunda se encuentra bajo la dirección del italiano Gianni Vernetti, quien tiene como copresidente al francés Francois Bayrou.

El IRI y el NDI se apoyan también en las fundaciones políticas vinculadas a los grandes partidos europeos (6 en Alemania, 2 en Francia, una en Holanda y otra en Suecia). Por otro lado, algunas operaciones se realizan a través de misteriosas empresas privadas, como Democracy International Inc. que organizó las más recientes elecciones “arregladas” en Afganistán.

Todo esto deja un gusto amargo. Estados Unidos ha logrado corromper la mayoría de los grandes partidos políticos y sindicatos de todo el mundo.

Ex adjunto de Rahm Emanuel y actual responsable del NDI, Tom McMahon estuvo en Francia para organizar las elecciones primarias del Partido Socialista. La «democracia» que Estados Unidos promueve consiste en definitiva en discutir cuestiones locales en cada país -incluso simples temas sociales, como los derechos de las mujeres o de los homosexuales- mientras se alinean con Washington en todas las cuestiones internacionales.

Las campañas electorales se han convertido en espectáculos en los que la NED escoge a los actores mediante la entrega -a unos sí y a otros no- de los recursos financieros que necesitan. La noción misma de alternancia ha perdido su verdadero sentido ya que la NED promueve alternativamente uno u otro bando con tal de que ambos mantengan la misma política exterior y de defensa.

Tanto en la Unión Europea como en otras partes se escuchan hoy lamentos sobre la crisis de la democracia. Y los responsables de esa crisis son, evidentemente, la NED y Estados Unidos. ¿Cómo puede calificarse, en todo caso, un régimen como el de Estados Unidos, cuyo principal líder de oposición, John McCain, es en realidad empleado del Consejo de Seguridad Nacional? Ciertamente, no como democracia.

Balance de un sistema

Con el tiempo, la USAID, la NED, sus institutos satélites y sus fundaciones intermedias han dado lugar a la aparición de una burocracia tan extensa como avariciosa. La votación sobre el presupuesto de la NED da lugar, año tras año, a ásperos debates sobre la ineficacia de ese sistema tentacular y los rumores de malversación de fondos en beneficio de personalidades políticas estadounidenses encargadas de administrar dichos fondos.

Con ánimo de mejorar la gestión, se han realizado numerosos estudios tendientes a medir el impacto de esos flujos financieros. Expertos han comparado las sumas destinadas a cada país con la calificación democrática de esos mismos países que otorga la Freedom House. Y han calculado después cuántos dólares por habitante había que gastar para que la calificación de un país subiera un punto.

Tomicah Tillemann, consejero de Hillary Clinton para la sociedad civil y las democracias emergentes, supervisa el dispositivo de la NED por el Departamento de Estado. Lo anterior no es, por supuesto, otra cosa que un intento de autojustificación. La idea de otorgar calificaciones en materia de democracia nada tiene de científica. De forma totalitaria, se parte del principio que sólo existe una forma de instituciones democráticas. Y, de manera infantil, se establece una disparatada lista de criterios a los que se atribuyen coeficientes imaginarios para convertir la complejidad social en una cifra única.

El resultado es que la gran mayoría de esos estudios muestran el fracaso: aunque la cantidad de democracias aumente en el mundo, no parece existir relación alguna entre los progresos o retrocesos democráticos y las sumas que gasta el Consejo de Seguridad Nacional.

Esto confirma, por el contrario, que los objetivos reales nada tienen que ver con los objetivos oficialmente anunciados. Los responsables de la USAID citan, sin embargo, un estudio de la universidad Vanderbilt que afirma que sólo las operaciones de la NED cofinanciadas por la USAID han sido eficaces, ya que la USAID tiene una administración rigurosa de su presupuesto. Por supuesto, este singular estudio fue financiado por… la USAID.

En todo caso, en 2003, en ocasión de su vigésimo aniversario, la NED hizo un balance político de su acción. Según ese balance, la NED financiaba en aquel momento más de 6 000 organizaciones políticas y sociales en todo el mundo, cifra que ido en aumento desde aquel entonces.

La NED reconocía entonces haber creado enteramente el sindicato Solidarnorsc en Polonia, la Carta de los 77 en Checoslovaquia y Otpor en Serbia. Se felicitaba por haber creado también enteramente la radio B92 y el cotidiano Oslobodjenje en la antigua Yugoslavia así como gran cantidad de medios de difusión independientes en el Iraq «liberado».

Cambiar de fachada

Luego de haber registrado un éxito mundial, la retórica de la democratización ya no convence a nadie. El presidente George W. Bush la desgastó al abusar de su uso. Nadie puede afirmar seriamente que las subvenciones que distribuye la NED harán desaparecer el terrorismo internacional. Como tampoco es posible afirmar ahora que las tropas estadounidenses derrocaron a Sadam Husein para ofrecer la democracia a los iraquíes.

Además, los ciudadanos que en el mundo entero militan a favor de la democracia son ahora más desconfiados. Han entendido que la ayuda que ofrecen la NED y sus sucursales sirve en realidad para manipularlos a ellos y a sus países. Se niegan, por lo tanto, cada vez más a menudo a aceptar las donaciones «desinteresadas» que estas les proponen. Así que los responsables estadounidenses de los diferentes canales de corrupción estudian cómo cambiar nuevamente de fachada.

Después de los sucios manejos de la CIA y la transparencia de la NED, apuntan ahora hacia la creación de una nueva estructura que vendría a reemplazar un conjunto ya desacreditado.

Esa estructura ya no estaría en manos de los sindicatos, del patronato y de los dos grandes partidos políticos estadounidenses sino de multinacionales concebidas según el modelo de la Asia Foundation.

En los años 1980, la prensa reveló que la Asia Foundation era una fachada de la CIA para la lucha contra el comunismo en Asia. Hubo entonces una reforma de la fundación y su administración fue puesta en manos de varias transnacionales (Boeing, Chevron, Coca-Cola, Levis Strauss…). Aquel cambio de apariencia bastó para proporcionar un aspecto no gubernamental y respetable a una estructura que nunca dejó de estar al servicio de la CIA.

Después de la disolución de la URSS, se creó también la Eurasia Foundation, cuya misión consistiría en extender la acción secreta a los nuevos Estados asiáticos.

Otra discutida cuestión es la de saber si las donaciones para la «promoción de la democracia» deben adoptar únicamente la forma de contratos para la realización de determinados proyectos o la de subvenciones sin obligación de resultados. La primera fórmula ofrece mejor cobertura jurídica, pero la segunda es mucho más eficaz como estrategia de corrupción.

Ante tal panorama, la exigencia de Vladimir Putin y de Vladislav Surkov en cuanto a reglamentar el financiamiento de las ONGs que operan en Rusia es enteramente legítima, por muy exagerada y extremadamente meticulosa que sea la burocracia que hayan establecido para ello.

El dispositivo de la NED, instaurado bajo la autoridad del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, no sólo está lejos de favorecer los esfuerzos democráticos en el mundo, sino que además los envenena.

domingo, 23 de febrero de 2014

América latina es el blanco móvil de los nuevos golpistas

Arriba: Carl Gershman: “Estados unidos no puede permitirse entregar el campo de batalla ideológico a los enemigos de una sociedad libre”.//Abajo: vínculos. Leopoldo López y un amistoso Barack Obama
Tomado de Miradas al Sur
Año 7. Edición número 301. Domingo 23 de Febrero de 201
Por Eduardo J. Vior. Periodist
 
Fundaciones que se apropian de la palabra “libertad” reúnen a la derecha más granada. Los “golpes blandos”, que han afectado a Venezuela, Argentina, Honduras o Ecuador, sin fuerzas militares a la vista pero con la ofensiva de poderosos medios informativos y presiones sobre la economía, tienen origen y entramado común.
La entrega del agitador ultraderechista Leopoldo López en Caracas el pasado martes 18 fue escenificada mediáticamente para desviar la atención de los graves atentados que impulsó siguiendo la estrategia de “revolución pacífica” y utilizando francotiradores para crear el caos.
“Nosotros tenemos que ser los constructores de la paz, seguir resistentes”, expresó este miércoles el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en rechazo a la violencia promovida por grupos de la derecha. Para deslegitimar la propaganda opositora, subrayó que “llegó el momento de la paz”.
Por su parte, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró el mismo miércoles 19 que en su país la democracia está amenazada por una alianza conformada por la extrema derecha latinoamericana y mundial. “Los procesos de desestabilización recaen siempre sobre gobiernos progresistas”, agregó. “Miren con detenimiento lo que está pasando en Venezuela y Argentina”, añadió.
El 28 de junio de 2009 había sido derrocado en Honduras el presidente constitucional y democrático Manuel Zelaya. En esa ocasión, Correa había definido el hecho como una “prueba piloto”. El 22 de junio de 2012, en Paraguay, esa misma “alianza de la extrema derecha latinoamericana y mundial” puso fin al gobierno democrático de Fernando Lugo.
A su vez, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, declaró también el miércoles que “estamos trabajando en una legislación para desalentar toda forma de violencia en las marchas” en una entrevista con una radio de Alagoas. Rousseff insistió en que defiende el derecho a manifestarse, pero repudia los “actos de vandalismo practicados por personas que esconden el rostro”.
En todos los países latinoamericanos gobernados por movimientos reformistas se observa una combinación de masivos ataques mediáticos, maniobras de desestabilización económica, alzamientos policiales, boicot de la Justicia a las reformas y manifestaciones opositoras que rápidamente escalan hacia actos violentos, utilización de las redes sociales para organizar acciones opositoras “espontáneas”, etc. Para entender el entramado que sostiene estas campañas, es conveniente conocer las organizaciones incumbidas.
Una siniestra red mundial. 
La National Endowment for Democracy (NED, Fundación para el Desarrollo de la Democracia), fue creada por Ronald Reagan en 1983. Cuatro corporaciones constituyen su base: una rama de la central sindical, la American Center for International Labor Solidarity (Acils), el Center for International Private Enterprise (CIPE) de la Cámara de Comercio, el International Republican Institute (IRI) del Partido Republicano y el National Democratic Institute (NDI) del Partido Demócrata. Aunque jurídicamente es una organización no gubernamental, se financia por el presupuesto del Departamento de Estado, librando al gobierno de responsabilidades y con un grado de credibilidad superior al de una agencia del gobierno.
Aunque la NED nació como parte del arsenal ideológico de la Guerra Fría, desde la caída del socialismo intervino en 90 países para ayudar a “construir la democracia”. El presidente de la NED rinde regularmente cuentas ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, caso único para una ONG. Los informes de la NED insisten en entender la “democracia” como mecánica electoral. En ese marco apoya a unos 6.000 proyectos de ONG en el mundo y es sede de la Network of Democracy Research Institutes con “eruditos y activistas de la democracia” en todo el mundo. La NED alberga también al secretariado de The Center for International Media Assistance, “un proyecto que se propone reforzar a los medios libres e independientes”.
Carl Gershman, su histórico presidente, de orientación neoconservadora, postula el objetivo de “crear un movimiento mundial pro democracia” como una “red de redes” cuyo centro es la NED. En 1996, justificó de modo significativo el pedido de aumento del presupuesto ante el Congreso: “La guerra global de las ideas sigue con ímpetu y Estados Unidos no puede permitirse entregar el campo de batalla ideológico a los enemigos de una sociedad libre y abierta. La NED necesita un financiamiento continuo para salvaguardar el futuro”.
De acuerdo con un artículo publicado por la periodista Stella Caloni en 2010 la lista de las ONG dependientes de las fundaciones “centrales” como la USAID o la NED es interminable. En Argentina actúa la Fundación Libertad (FL), con sede principal en Rosario, que entre el 26 y el 28 de marzo de 2013 realizó allí el “Seminario Internacional sobre los Desafíos en América Latina” con personajes como Roger Noriega quien fue subsecretario para América latina del gobierno de George W. Bush; Mario Vargas Llosa, José María Aznar, los ex presidentes Vicente Fox, de México; Francisco Flores, de El Salvador; Luis Alberto Lacalle, de Uruguay; Osvaldo Hurtado Larrea, de Ecuador; Jorge Quiroga, de Bolivia; el presidente Sebastián Piñera, de Chile, y otros. Ya en marzo de 2008 había congregado a lo más granado de la derecha mundial para apoyar el paro ruralista.
A fines de 2008, el gobierno de Evo Morales demostró el involucramiento de la USAID en el reparto del dinero enviado para proyectos de desarrollo a los opositores de la Media Luna que protagonizaron el derrotado golpe “civilista” en agosto-septiembre de ese año.
Entre los días 12 y 14 de diciembre de 2008 se creó en Colombia la Unión de Organizaciones Democráticas de América (UnoAmérica), conformada por militares y policías de las pasadas dictaduras, para oponerse a la Unasur. Libertad y UnoAmérica, así como la Fundación Pensar –que nuclea a la plana mayor del PRO– tienen lazos con la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (Faes) que dirige José María Aznar y con la Fundación Internacional para la Libertad, presidida por Mario Vargas Llosa. UnoAmérica está acusada por el intento de magnicidio en Bolivia en abril de 2009 y de participar en el golpe en Honduras, lo que fue confirmado por el ex presidente de facto Roberto Micheletti.
La NED participó en el golpe contra el presidente Hugo Chávez en 2002, como surge de documentos desclasificados del gobierno estadounidense.
Reacciones ambivalentes. 
Para protegerse, los gobiernos progresistas de América latina están recurriendo crecientemente a sus fuerzas armadas. El gobierno brasileño promueve la aprobación de una ley de seguridad nacional que incluye la intervención militar en el control del orden interno. En Argentina el gobierno de Cristina Fernández nombró al general nacionalista e industrialista César Milani como jefe del Ejército. En Bolivia, a su vez, el presidente Evo Morales forjó una alianza militar-obrera-indígena-campesina de gran eficacia en momentos cruciales como las recientes inundaciones. En Ecuador y Venezuela, finalmente, las fuerzas armadas son leales a las respectivas revoluciones.
¿Es la militarización la alternativa para defender los procesos populares en el continente? Indudablemente no basta. Las reacciones de las clases medias, el desencanto popular y las conspiraciones imperiales impactan en la legitimidad de estos gobiernos, porque los casos de corrupción, la burocratización y la ineficiencia han mellado su credibilidad. Sin embargo, sólo la ampliación y fortalecimiento de la democracia pueden ayudarles a afrontar el golpismo. Sólo el control democrático de la gestión pública puede recuperar la confianza. A la vez, si los procesos reformistas no profundizan su integración monetaria, seguirán a merced de la especulación. Sólo una mayor integración del transporte y las comunicaciones puede reducir los costos, asegurar el abastecimiento y aprovechar las posibles sinergias entre las economías.
Finalmente, los servicios de inteligencia deben coordinarse, para detectar tempranamente las maniobras desestabilizadoras.
El relanzamiento de la economía norteamericana agudiza su necesidad de recuperar el control sobre los recursos primarios del continente y de aventar concurrentes. Para ello requiere sustituir los gobiernos reformistas por regímenes que abran sus economías. El futuro de los movimientos reformistas depende de su capacidad de adaptación.

miércoles, 29 de enero de 2014

Cronología de un oficial CIA en La Habana que quiere ser tuitero


Por JEAN-GUY ALLARD

A Conrad Tribble, el Jefe Adjunto de la Sección de Intereses de EEUU en Cuba que pretendió dar instrucciones a la prensa extranjera para la Cumbre de la Celac, poco le gusta hablar de su trabajo en Haití cuando fue derrocado el Presidente Aristide, y en Iraq donde se encontraba empotrado en la 3ra Brigada de Combate – 82nd Airborne Division – apoyando un proyecto USAID de “reconstrucción”.
 
Curiosamente, en Haití donde asesoró a su amigo Caleb McCarry en su plan golpista, y en Bagdad, en esta ciudad destruida por las propias tropas gringas,  poco predicó su forma de “democracia” como tanto pretende hacerlo en Cuba.

Del 2003 al 2005, Tribble era el “comisario político” de su embajada en Puerto Príncipe cuando las tropas de la ONU se introducen para la “pacificación” del país.

En el 2004, en Haití, el representante del Instituto Republicano Internacional (IRI), Caleb McCarry, dirigió con su ayuda el complot golpista contra el presidente Aristide. La operación se hizo con el intermediario de Stanley Lucas, un delincuente político vinculado a la dictadura de los Duvalier, cuya familia se ilustró con la masacre de 200 campesinos.

El IRI arregló entonces la operación, montada con una tropa de mercenarios y supervisada por la CIA, que terminó por el secuestro del presidente para llevarlo y soltarlo… ¡en el medio de África! Un bochornoso guión con tremendo olor a fascismo  y a racismo.

El Partido Lavalas de Aristide seguía siendo la organización política de Haití con el apoyo popular más grande por un margen enorme. “Si hubiera una elección celebrada hoy, Lavalas iba a ganar,” admitió el propio Tribble en una entrevista con la prensa. ¿Dónde tenía entonces su retórica y sus principios de predicador de la democracia?

Cuando dirige a sus agentes desde la embajada, los partidarios de Lavalas apenas podían salir a la calle con seguridad, mientras que el líder paramilitar de derecha Guy Philippe, que fue entrenado por las Fuerzas Especiales de Estados Unidos en Ecuador en los años 90, pusieron  en marcha su propio partido político, el Frente de Reconstrucción Nacional.

Tremendo éxito para un defensor de la “democracia” como Tribble.

El colmo: su socio McCarry – un ex funcionario de la oficina de Jesse Helms –  fue luego designado para administrar… el Plan Bush de Anexión de Cuba.

De esto, Mr Tribble tampoco se recuerda.

EN IRAQ, TRIBBLE SE ABSTUVO DE FABRICAR DISIDENTES

“Parte del trabajo de Conrad Tribble es tratar de convencer a la gente de otros países que los estadounidenses son gente buena”, reportaba entonces Sandy Mazza, una periodista de Los Ángeles que lo entrevistó mientras estaba en Iraq.

“Es difícil salir y convencer a la gente de que los EEUU están bien”, confesó Tribble. “Este es un país tan grande, es tan dominante (sic). Se sienten amenazados porque somos tan grande económica y militarmente.”

Tal vez, los iraquíes se sentían también amenazados porque los “amigos” yanquis provocaron en su mayor parte  las 1 033 000 muertes violentas registradas como consecuencia de  la agresión norteamericana a Iraq.

Cuando el Pentágono decidió dar una conferencia de prensa, el 15 de diciembre de 2008, sobre el tema de la llamada “ayuda humanitaria” supuestamente suministrada por sus tropas en Iraq, escogieron dos portavoces: el Colonel Mark Dewhurst y el “empotrado” Conrad Tribble.

La Teleconferencia tuvo lugar desde la sala de los “briefing” del  Pentágono, en Arlington, Virginia – a pocos kilómetros del cuartel general de la CIA.

Cuando lo interrogan sobre el papel de su equipo en Bagdad, contesta que se dedica a mejorar el alcantarillado y la recogida de basura. Pero añadió que se atendía también el tema de… las próximas elecciones.

Su lenguaje corresponde, a la perfección, a las orientaciones por las cuales agentes de inteligencia se guían en su trabajo de penetración.

Fíjese. “Hacemos un montón de desarrollo político, centrándonos principalmente en las elecciones y el apoyo a los partidos y candidatos…”, dijo el “diplomático” estadounidense.

“También hay una gran cantidad de formación que se ofrece  por el National Democratic Institute (NED), el Instituto Republicano Internacional (IRI), para los partidos políticos y candidatos. Y algunos de esos candidatos son personas que hemos identificado y son una especie de embudo (sic)  en este entrenamiento.” Más claro ni el agua.

La Ned y el IRI preparando las elecciones con los candidatos “identificados”. Uno cree leer las instrucciones de la CIA o de la USAID para el apoyo a la “democracia” en Venezuela. O en Ucrania, en Egipto, en Irán. Lo mismo con lo mismo.

Del IRI mencionamos lo del Haití. Pero recuérdese: en 2002, en Venezuela, el IRI – para dar solo este ejemplo – se dedicaba a engrasar descaradamente a distintos grupos antichavistas. El IRI participó activamente en operaciones de apoyo al golpe de abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez.

En los meses anteriores al secuestro del líder bolivariano, el IRI mantuvo un puente aéreo entre Caracas, Miami y Washington, enviando politiqueros, líderes sindicales y comunitarios corruptos a Estados Unidos para reunirse con organizaciones de la extrema derecha y establecer contactos con oficiales del Departamento de Estado.

El IRI financió a Primero Justicia, el actual partido del delincuente venezolano  Capriles Radonski, cómplice del asalto a la Embajada de Cuba, y luego denunciado e inculpado por el Fiscal Danilo Anderson, cobardemente asesinado.

Los presupuestos de las agencias de subversión, la USAID, el IRI y la NED, han aumentado constantemente en la última década, y más que todo para su trabajo en América Latina, donde están destinados más de 2 mil millones de dólares.

Con su sonrisa Colgate y su pelado a la Ceaucescu, Conrad Tribble es solo un ejemplar de los miles de “honorables” representantes de la CIA defendiendo los intereses imperiales en cada rincón del planeta. A pesar de su estilo “relaciones públicas”, el oficial Tribble – que unos colegas de Washington apodaron Kid Kodak por su manía de acercarse a las cámaras – busca en La Habana los mismos objetivos que defendía en Bagdad: penetrar para mejor debilitar,  vencer y pisar.

En la conclusión del mencionado encuentro con la prensa del Pentágono, Tribble tuvo un momento de franqueza al  elogiar a los norteamericanos presentes en Iraq, cuando precisó que trabajaban, no por Iraq sino por los intereses de EEUU en Iraq: “Yo sólo creo que es importante recordar (…) que estas son las personas que están haciendo enormes sacrificios para defender los intereses de Estados Unidos en Iraq”, dijo en claro.

A los Tribble del mundo, les queda aprender que La Habana no es Kiev, ni Trípoli, ni el Cairo. Tampoco lo son Caracas, Quito o La Paz. La soberanía latinoamericana no tiene precio y tarde o temprano tendrán que tragárselo.

jueves, 23 de enero de 2014

En Miami, la CIA prepara una “cumbre paralela”, que ya tiene olor a fracaso

El Diaz-Balart Hall (Salón Diaz-Balart) de la Universidad Internacional de Florida (FIU)

Salón "Diaz-Balart" de la Universidad Internacional de Florida (FIU)

Tomado de Aporrea.org
Por

Autorizado por el Departamento de Estado y puesto en escena por la CIA, un show mediático paralelo a la Cumbre de la Celac en La Habana, tendrá lugar en Miami el 25 de enero con la participación de unos de los habituales  tenores de la ultra derecha continental.
 
Los Jefes de Estado de Latinoamérica y del Caribe no podían reunirse en la capital cubana, sin que los dispositivos de propaganda del Departamento de Estado se activen y recorren a uno de sus habituales mecanismos de manipulación mediática, con la aspiración de empañar el brillo del evento.

Denominada "Foro de Promoción Democrática Continental", la conferencia usando el formato usual concebido por la inteligencia norteamericana para difundir su retórica - pretende presentar, bajo pretexto de contribuir a la reflexión de los mandatarios reunidos en La Habana,  un espectáculo  de ataques al propio concepto de la integración latinoamericana y, en particular, contra Cuba y los países del ALBA.

Organizado por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) en coordinación con el Instituto Republicano Internacional (IRI) ambos reconocidos socios de la CIA  el show está  planeado para el día 25 de enero en el Díaz-Balart Hall de la Universidad Internacional de Florida (FIU).

DE SÁNCHEZ BERZAIN A ILEANA ROS-LEHTINEN

Los organizadores bajo la dirección de un cubanoamericano de apellido Shilling, vinculado a la CIA y a la fauna mafiosa local - han convocado a conocidos parlamentarios de ultra derecha como los chilenos Patricio e Ignacio Walker, la senadora argentina Cornelia Schmidt, y otros personajes de los sectores más reaccionarios del mundo político sudamericano.

La lista de invitados comporta muchos de los participantes a la verdadera cumbre de golpistas y terroristas que tuvo lugar  el 17 de noviembre de 2010 en el Capitolio de Washington, una iniciativa de misma dudosa procedencia.

Entre los invitados  más  distinguidos  se encuentra el boliviano Carlos Sánchez Berzaín, conocido también como Chulupi o "Zorro", ex brazo derecho y ministro de la Defensa del ex presidente Gonzalo "Goni" Sánchez de Lozada, ambos prófugos de la justicia por su responsabilidad en la "Guerra del Gas de octubre de 2003, que dejó más de 60 muertos y casi medio millar de heridos.

También aparece en el listazo, una eminencia del aparato de propaganda norteamericano en Latinoamérica, Carlos Alberto Montaner, prófugo de la justicia cubana por terrorismo.  Montaner fue arrestado en La Habana en 1960 con artefactos explosivos mientras se desarrollaba en esta ciudad una intensa campaña de terror promovida  por la CIA, a la cual se sumó poco después.

También tiene que hacer acto de presencia, Armando Valladares, terrorista cubanoamericano incorregible  que conspiró tanto en Santa Cruz como en Tegucigalpa.

Y no pueden faltar los gemelos Otto Reich y Roger Noriega, ex funcionarios del Departamento de Estado, ineludibles prima donnas  de tales conciertos propagandísticos.

La mafia cubanoamericana de Miami, anfitriona de un evento que se desarrollará en su coto privado, asegurará la presencia de sus estrellas del Capitolio de Washington: la furibunda congresista  Ileana Ros-Lehtinen presidente del Fondo de apoyo al terrorista Louis Posada Carriles -  y los hermanos Díaz-Balart.

Les acompañarán miembros de las organizaciones  Consejo para la Libertad de Cuba (CLC), Cuba Independiente y Democrática (CID) y otras criaturas de la CIA con larga trayectoria de apoyo al terrorismo contra Cuba.

Los cabecillas de la mafia local también han convocado a sus afiliados venezolanos, ecuatorianos y bolivianos que desde unos años también se pasean por Flagler Street. Por cierto entre los venezolanos se encontrarán varios admiradores de Henrique Capriles, entre los cuales Raúl Díaz Peña, condenado por ataques con explosivo C-4 a dos embajadas en Caracas, y unos cómplices del asesinato del fiscal Danilo Anderson, todos beneficiarios de la protección magnánima de Washington.

Los fondos de esta cumbre inventada son asegurados fundamentalmente por el IRI  y la NED y son destinados supuestamente a pagar viáticos de parlamentarios y activistas de  derecha del área.  Se calcula que el evento costara  40,000 dólares. No hay susto: es previsible en este tipo de evento, que parte de estos fondos van a parar al bolsillo de los organizadores.

Radio Martí planea dar total cobertura al evento. Lo mismo con Radio Mambi y su peso pesado, Ninoska Lucrecia Pérez Castellón.

Ideólogo improvisado  del evento, el cubanoamericano   radicado en Miami  Gustavo Pardo - se presenta como director de una llamada  "Iniciativa Cultural para una Democracia Participativa Inc." (PDCI, por sus siglas en ingles) -  elaboró un documento contra la CELAC, en el cual promociona el denominado "Foro de Promoción Democrática Continental".

El documento que se circula desde principios de enero, es un compendio bastante descabellado de las ideas más retrogradas sobre el destino de Latinoamérica, acompañadas de referencias a  San Agustín y Santo Tomas de Aquino  para finalmente condenar las mecanizaciones para promover la subversión comunista continental, consecuente con los objetivos del Foro de Sao Paulo (sic). Entienda quien pueda.

CADAL, MECANISMO DE INJERENCIA CONTINENTAL

CADAL es un instrumento injerencista con sede en Buenos Aires. Se vale de reconocidos miembros de la derecha latinoamericana, quienes fungen como expertos en actividades subversivas. Además, se encarga de la capacitación de mercenarios y provocadores mediante diversos seminarios, foros internacionales, manipuladas investigaciones y encuestas de opinión, cursos de entrenamiento en técnicas de subversión y preparación ideológica.

Las actividades de  CADAL, son financiadas por un grupo de fundaciones tapaderas de la CIA, a las que se agregan la Fundación Nacional para la Democracia, de EE UU;  la Fundación Konrad Adenauer, de Alemania;  la embajada de la República Checa en la Argentina, la Fundación Atlas, la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD), RELIAL  y otras partidas no públicas.

Molesto con cualquier iniciativa que promueva la integración latinoamericana y la soberanía del continente que dejo de controlar, Estados Unidos no resiste una vez más a intentar denigrar a lo que rechaza su dominio imperial, recorriendo otra vez a su personal de vendepatrias, mercenarios  y  demás elementos de la  derecha golpista latinoamericana, siempre a sus órdenes.

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