Mostrando entradas con la etiqueta Ciutadants. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ciutadants. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de mayo de 2016

España, capital Caracas

rivera-tintori
Tomado de LibreRed
Por Alejandro Fierro.

El joven político neoliberal ha aprendido de la visita realizada la semana pasada por Zapatero.
La campaña electoral española ha comenzado ya, pero no con un mitin en Madrid o un acto en Barcelona. El pistoletazo de salida lo ha dado Albert Rivera a más de 7.000 kilómetros de distancia. El líder de Ciudadanos, acuciado por unas encuestas que predicen un descenso de su formación, ha realizado una visita exprés a Caracas en un nada disimulado intento de captar algo de atención mediática.
Rivera cumple con el guión previsto. Siempre de la mano de los dirigentes de la derecha venezolana, se pronuncia a favor de la libertad de los supuestos presos políticos, de los derechos humanos y del fin del “régimen” y en cada intervención lanza una pulla a Podemos. “Todos los partidos, salvo Podemos, queremos ayudar a Venezuela”, declaró nada más llegar al aeropuerto. En su intervención ante la Asamblea Nacional, alguna referencia al espíritu de la Transición para impedir que Pedro Sánchez hegemonice el símbolo.
El joven político neoliberal ha aprendido de la visita realizada la semana pasada por Zapatero. El expresidente, en un gesto de honestidad que le dignifica pero que también demuestra su característico adanismo, mantuvo una postura equidistante y sondeó diversos puntos de vista, incluido el de Nicolás Maduro. La derecha venezolana cargó inmediatamente sobre él, comenzando por el padre de Leopoldo López, quien lo describió como “amiguete del régimen” y tildó su visita de “puñalada trapera”. La oposición no admite medias tintas. O conmigo o contra mí. O con la democracia o con la dictadura, por más que resulte difícil sostener cómo es posible que una dictadura permita que alguien que viene a combatirla sea recibido por una nube de periodistas o se le abran las puertas del Parlamento. ¿Se imaginan esto en la España de Franco, el Chile de Pinochet o la Argentina de Videla?
Albert Rivera no se entrevistará con Maduro ni con ningún otro dirigente chavista. Tampoco visitará un consejo comunal o un colectivo de campesinos para escuchar de primera mano cuál es su visión sobre las causas de la situación económica, muy diferente a la difundida por la potencia de fuego mediática de la oposición, y comprobar su nivel de autoorganización para hacer frente al acaparamiento y la especulación. No caminará por los ranchos de Caracas, donde se agolpa la gente humilde, las grandes mayorías populares, sin las cuales es imposible entender a Venezuela. Como única prueba para demostrar su conocimiento sobre los padecimientos de la población esgrimió que pudo ver las colas desde el coche camino del Parlamento. Como esos extranjeros que dan un paseo de un par de horas en un autobús turístico y se marchan diciendo que conocieron la ciudad.
Y sobre todo no recibirá al Comité de Víctimas de las Guarimbas (criollismo para designar episodios de agitación callejera), los familiares de las 43 personas asesinadas en la estrategia de desestabilización lanzada por Leopoldo López y sus seguidores en 2014. Por más que Lilian Tintori, esposa de López, condenado por esos hechos, se “apropie” de los fallecidos, señalando que todos ellos fueron jóvenes estudiantes asesinados por la policía en manifestaciones pacíficas en las que reclamaban libertad, lo cierto es que sólo ocho de estas muertes son atribuibles a las fuerzas de seguridad del Estado. El resto son policías y soldados, transeúntes abatidos por francotiradores, motoristas degollados por alambres que los manifestantes atravesaron de acera a acera o conductores asesinados al tratar de apartar una barricada opositora que les impedía el paso. A diferencia de Tintori, a los familiares de estas personas nadie les abre las puertas, ni mandatarios de otros países ni organismos internacionales. Son voces que claman su dolor en el desierto de la indiferencia…
La agenda absolutamente sesgada de Rivera no parece la más adecuada para quien no ha hecho más que apelar al diálogo, la tolerancia y el entendimiento desde que llegó a Venezuela. Da la impresión de que el estado del país no le interesa lo más mínimo. Si los españoles llegaban antes a Latinoamérica en pos del oro, ahora vienen en busca de los votos. Y tanto antaño como hoy en día, la población del lugar, sobre todo la más humilde, parece importarles bastante poco.

jueves, 14 de mayo de 2015

Ciudadanos, la muleta del Ibex35

DESMONTANDO A CIUDADANOS




Ha sido Pablo Iglesias el que ha definido a Ciudadanos como el recambio del bipartidismo. Y el Señor del Banco Sabadell quien reclamó “un Podemos de derechas”.
Nacido en Cataluña en junio de 2005, el partido de Albert Rivera comenzó como una respuesta desde la derecha más españolista al soberanismo catalán y su movilización por el derecho a decidir.
Una función que ya había jugado UPyD en el País Vasco, hasta el punto de que las presiones para su confluencia han acabado prácticamente en la crisis de UPyD y el completo control del espacio de la derecha centralista y neoliberal fuera del PP en manos de Albert Rivera.
Bien conocido en Cataluña, Ciutadans ha estado hasta las elecciones europeas que inauguraron el nuevo ciclo político en los márgenes de la extrema derecha. Ciutadans, en sus primeros años pretendía ser la expresión política de un movimiento social de catalanes-españoles anti-catalanistas en Cataluña.
Pero el ascenso de Podemos como alternativa de cambio a la crisis del bipartidismo del régimen del 78 ha cambiado por completo la función de Ciudadanos.
Convertido, desde las elecciones en Andalucía, en un partido estatal tras fagocitar a gran parte de UPyD, en la opción de recambio a la crisis de legitimidad del PP. Ciudadanos impulsado por un apoyo mediático sin precedentes, es la opción de recambio del Ibex 35.
Dos conocidos economistas neoliberales, Luis Garicano y Manuel Conthe, han sido los encargados de dotarle de un programa económico que pretende llevar la lógica del neoliberalismo hasta sus últimas consecuencias: segunda contrarreforma neoliberal con contrato único, recentralización del sistema financiero de las autonomías, recortes de impuestos y del estado de bienestar.
Lo que le diferencia del PP es su falta de responsabilidad en la corrupción y el capitalismo de amiguetes de estos últimos años, caracterizados por los casos Gürtel, Barcenas, Urdangarin, Bankia…
Ciudadanos promete lo mismo que el PP pero sin la deslegitimación de la corrupción en medio de la peor crisis económica y social del régimen del 78.
Su objetivo como partido de la derecha es transformar la crisis del bipartidismo en una polarización derechas/izquierdas, en la que sea el recambio del PP a través de una coalición PP-Ciudadanos. Y en algunas autonomías después del 24 de mayo, PSOE-Ciudadanos.
Frente a la alternativa para el cambio que pueden representar las fuerzas de las izquierdas, Podemos, Izquierda Unida, EH Bildu, Anova, fuerzas de izquierda y soberanistas, Ciudadanos seria la reformulación del bipartidismo, que todo cambie para seguir igual: un “centro” mayoritario hegemonizado por la derecha neoliberal y centralista.
La mejor estrategia de la izquierda contra Ciudadanos es su unidad. Y un programa de resistencia al neoliberalismo. La derecha del PP no solo es corrupta porque sea inmoral: es inmoral porque sus únicos intereses son los del capital y la reacción.
Ciudadanos pretende ser esos intereses “modernizados”: el recambio.

Ver vídeo: Desmontando a Ciudadanos:


LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...