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jueves, 4 de diciembre de 2014

Crónica de una parodia anunciada (2) y (3)

justicia-medio-ciega1
Tomado del blog "Soy un espía, dice"
Por René González Sehwerert.




29 de noviembre de 2000.

La sesión comienza a las 8:45 con una discusión acerca de la toma de testimonios en Cuba. La defensa lo ha pedido, pero los fiscales se resisten y la jueza pide a cada parte que remita sus argumentos a la corte. El cuarto grupo de aspirantes a jurados hace su entrada a las 9:30.
En esta ocasión son 29. De ellos:

  • Uno no quiere saber de la policía.
  • Otro fue asaltado por un policía y los demás trataron de encubrirlo.
  • Uno no quiere saber de gobiernos: “El de Estados Unidos porque apoya a los palestinos y el de Cuba porque Castro fue aliado de Sadam Husein en la guerra del Golfo”. Combinación letal de ignorancia con islamofobia.
  • Una conoce a Marlene Alejandre, esposa de uno de los derribados el 24 de febrero de 1996.
  • Otro conoce a José Basulto.
El quinto panel entra en la tarde. Ahora me toca a mí, pues una antigua asociada del Movimiento Democracia es parte del grupo. Muy discretamente pide un “side bar” y explica el conflicto a la Jueza, que la deja ir. Sin terminar el cuestionario individual se cierra la sesión hasta el próximo día.

30 de noviembre de 2000.

Continúa el trabajo a las 9:15 con el grupo de la tarde anterior, del que son excusados 9 que se libran de ser jurados. Sumisión.

Terminadas las sesiones de preguntas preliminares se liberan los asientos de la parte opuesta, donde se sentaban los grupos de aspirantes a jurado,  y se produce una escena.

algo ridícula: Los fiscales se acercan con genuflexión a los familiares de los pilotos de Hermanos al Rescate y les ofrecen sentarse en la primera fila, junto a los oficiales del gobierno. Paul McKenna hace el mismo gesto a mi hermano y a la mamá de Antonio, pero los fiscales saltan como un resorte a impedirlo. Paul  protesta: Los familiares de ambas partes tienen derecho a un espacio en la sala.

Se produce un impasse algo embarazoso y tras discutirse el tema la jueza separa la primera fila para oficiales del gobierno y público en general. La segunda será para los familiares de los pilotos derribados y en la tercera dos asientos para mi hermano Roberto y Mirta, la mamá de Tony.

Comienza la segunda etapa. Cada jurado entrará solo a la sala para un interrogatorio más personalizado.

Sobra decir que nadie tiene simpatías por Cuba. Dos se declaran neutrales. Un señor da muestras de inteligencia por encima de la media: El juicio es un circo y si no fuera por los cubanos histéricos de Miami hace rato a los acusados los hubieran puesto en un avión de regreso a Cuba. “Ha habido otros casos de espías sin tanto jaleo en los Estados Unidos”.

El señor se libra de ir al jurado y nosotros perdemos la posibilidad de que alguien con cerebro y agallas -combinación milagrosa, descubriremos luego- forme parte del jurado.

Los fiscales se rebelan porque dicen que la jueza está pasando la escoba muy bajito, y conque alguien solo nos odie un poco no significa que se parcializará. Son insaciables y no se conforman con que no haya nadie que simpatice con nosotros. Necesitan llenar el grupo  final con gente que nos pida la cabeza para que tengamos que agotar todos nuestros retos perentorios y aun así no consigamos un sólo jurado con trazas de neutralidad.

La jueza capitula ante  las demandas de la fiscalía. No será tan exigente ante las personas que admitan prejuicios. Se acaba de decretar otra vuelta de tuerca en contra nuestra y con ella la última esperanza de que se haga justicia en el juicio.

Ahora la jueza comienza a admitir a quienes manifiestan prejuicios serios contra nosotros, y los retos perentorios a que tenemos derecho se van evaporando uno a uno. Una muchachita admite abiertamente su origen cubano y sus prejuicios contra los acusados, pero la jueza puja, repregunta, dirige, empuja. Gerardo se inspira con la siguiente caricatura:
Briganti
Al final la chica -Ileana Briganti- es admitida y se nos irá en ella otro reto perentorio.

1 de diciembre de 2000.

Un día bien corto, pues la jueza sólo examina a 24 personas y de ellas ocho ya nos consideran culpables, por lo que son excusados a pesar de los respingos de los fiscales, a los que no basta que la jueza haya subido el pase de escoba. El último panelista del día no tiene relación con Cuba, pero su problema es que trabaja para el condado y allí en su trabajo lo mismo declaran el día de homenaje a Orlando Bosh que se aparece Nasario Sargén para la ponina que financiará la libertad de Cuba.

Así que David Cuevas, en síntesis, teme por su trabajo en el condado si se da un veredicto de no culpables. El problema es que no halla la forma de decirlo. (Va y si lo dice así, en plata, lo pierde antes). El recurso que el pobre hombre encuentra consiste en no entender ninguna pregunta. La jueza se afana porque entienda algo, pero el hombre ni a palos. A veces se queda lelo y parece que entenderá, pero casi siempre esta conducta es el preámbulo para que pida que le repitan la pregunta.

Poco a poco, laboriosamente, se va perfilando cual es el conflicto de Cuevas. Entre un sopor escuchamos a la jueza arrancar la confesión de que teme por su seguridad, pero aun falta que diga el cómo, el donde, el porqué y el cuándo. No basta con que todos lo sepamos en la sala. Tiene que decirlo el mismo Cuevas. La jueza encuentra las preguntas apropiadas:

-¿Usted temería a las consecuencias de un veredicto de culpables?
– No.
– ¿Usted temería a las consecuencias de un veredicto de no culpables?
– Sí.
Y el señor Cuevas abandona  la sala aliviado de no tener que servir en el jurado. Como es viernes nos tomaremos el fin de semana de descanso.

3 de diciembre de 2000.

Domingo. El edificio de la Corte está cerrado, pero las ruedas de la “justicia” están girando en el Ministerio de Propaganda de la Fiscalía.

El Nuevo Herald, en la pluma de Rui Ferreira, da la voz de alarma. “Los cubanoamericanos pudieran quedar fuera del jurado”, alerta a sus lectores. En pocas palabras: Están siendo demasiado honestos al admitir que no pueden ser imparciales. Pónganse las pilas y dejen a un lado los escrúpulos.

El resto del día transcurre en la normalidad, en lo que esperamos a ver qué sucede con el toque a degüello del vocero oficial de la fiscalía en Miami.

Crónica de una parodia anunciada (3)

4 de diciembre de 2000.
Ese lunes llegamos a la corte con la expectativa de si la alerta de El Nuevo Herald modificará la conducta de los potenciales jurados. No nos toma mucho tiempo para descubrir que nuestros peores vaticinios se han cumplido con creces. Anoto en mi diario:
“Se le pudiera llamar el desfile del odio. De las once personas que responden el cuestionario, ocho eran cubanas, cuya principal preocupación parece ser si ahorcarnos o ponernos en la silla eléctrica. Lo más curioso es que, por sus edades y su biografía, ni siquiera pueden recordar el barrio en que vivieron en Cuba, pero se saben al dedillo las lecciones que una y otra vez repite la radio “cubana” de Miami. La más original es una que dice que debían ponernos en una cárcel en Cuba. Por poco saltamos todos en nuestros asientos (¡Sí, sí, por favor señora jueza!). Otro infeliz dice temer por su familia en Cuba si se da un veredicto de culpabilidad. Otra: “All the way with the USA”. Más “American” que un McDonalds y habla de los cubanos como si fueran extraterrestres. En fin, un desastre. Para colmo entre los cuatro no cubanos, un venezolano parece querer tomar en nosotros la revancha contra Chávez, y una señora de Georgia estaba rodeada de cubanos. Por suerte quedan una señora de color que parece bastante justa y un filipino.
Lo peor del caso es que todos los cubanos parecen influidos por los artículos que escribió Rui Ferreira en El Miami Herald, para advertirles: “¡Cubanos, dejen la bobería o se quedan fuera del jurado!” Los aludidos comenzaron a hacer cierta una caricatura que se le ocurrió a Many días antes, y todos, con tremenda tranquilidad, “podían ser imparciales”. O sea que se cumplieron nuestras aprensiones.
Por su parte la jueza parece darles una ayudita. Una que tenía  tres tíos de la brigada 2506 y “podía ser imparcial” no es considerada excluible por causa. Sólo basta que alguien balbucee que sería justo y la exclusión por causa no tiene lugar.
La sesión termina a las 2:00 p.m. con un sabor bastante amargo, pues en sólo unas horas nos vemos sin apenas retos perentorios con qué contar, contra tanta gente que nunca será justa al juzgarnos. Pero nos retiramos a almorzar con la tranquilidad de siempre, en medio de bromas y con los mismos deseos de seguir luchando con que nos habíamos levantado  ese día”.
Gerardo se inspira y nace la siguiente caricatura. Recreación de la que él había creado cuando esta posibilidad era sólo una premonición, a propósito de la insinceridad de algunos de los primeros panelistas:
Algunos panelistas no fueron sinceros. Caricatura: Gerardo Hernández
En la tarde las cosas se arreglan un poco, pasada la resaca del toque a degüello en el Herald. El día termina con un grupo de veinte candidatos aprobados, incluyendo a los que por la mañana habían venido de soga y cuchillo a declararse “imparciales”.

La defensa pide ampliar en tres sus vetos perentorios en razón del aborrecible espectáculo de la mañana. Innecesario decir que la fiscalía se opone. Manteniendo las proporciones que dicta la ley la jueza nos da tres retos perentorios, de antemano quemados, y aumenta los de la fiscalía en dos, que los fiscales nunca necesitarán de todos modos.

Los fiscales introducen entonces un elemento que dará para algún espacio en estas líneas: El racismo.

Hay una negra que ha sido aprobada en el panel, pero ahora la fiscalía aduce que no puede servir de jurado porque ¡Toma pastillas para la migraña dos veces al mes! La Jueza obliga y los fiscales ya comenzarán el proceso de retos perentorios anulando la concesión que nos hiciera la jueza minutos antes. Como si les hiciera falta.

5 de diciembre de 2000.

Comienza la sesión matutina con diez panelistas, de los cuales cinco son aceptados para formar el grupo definitivo del que saldrá el jurado. Ya suman los cuarenta y nueve que se necesitan para que cada parte aplique sus retos perentorios y queden como residuo los doce jurados con los cuatro suplentes.

Pero antes de que vayamos al almuerzo saca otra vez la garra el racismo de la fiscalía: Otra señora negra, Bridgette Hanies, es objeto del encono de los fiscales porque “llegó tarde a la audiencia”. Esta vez la maniobra no prospera y los fiscales tendrán que usar uno de los retos perentorios que de todos modos les sobran para eliminar a la señora Hanies.

La sesión de la tarde se dedicará a la selección definitiva del jurado que nos juzgará. Reproduzco de mi diario:

“Este proceso es interesante y aunque parece que hay varias maneras de hacerlo, sólo conozco la que se aplicó en nuestro caso y que  te describo a continuación.

 La jueza va leyendo, uno a uno, los nombres de quienes quedan en la lista, y cada parte va diciendo si lo acepta o si lo veta, lo cual en el lenguaje oficial es un “reto perentorio” o una “recusación sin causa”. Las partes tienen la primera palabra alternativamente, de manera que si la defensa tiene la prioridad en cada nombre impar, la fiscalía lo tiene en cada par. Las personas que no son vetadas por alguna de las partes son las que quedan en el jurado y el proceso termina cuando se tienen las doce, repitiéndose entonces con los cuatro suplentes, respecto a los cuales cada parte tiene dos vetos perentorios.

Es un ejercicio de táctica y estrategia que sería divertido si no estuviera en juego el “pescuezo” propio. Porque cada parte prepara su lista de vetos; y también la de quienes le parecen peligrosos, para aplicarles el veto que quede a su disposición, en caso de que la otra parte haya ejercido ese derecho sobre algún nombre que, desde ya, hubiera estado en la lista propia, lo cual significa que la parte opuesta le ahorra un veto.

   Se decide que el gobierno ejerza primero con los impares y la defensa con los pares:

   El primer candidato, Gil Page, aceptado por ambas partes.
   El segundo candidato, David Bucker, aceptado por ambas partes.
   El tercer candidato, Steven Gair, vetado por la fiscalía.
   El cuarto candidato, María González, vetado por la defensa.
   El quinto candidato , Diana Barnes, aceptado por ambas partes.
   El sexto candidato, Marco Barahona, eliminado por la fiscalía.
   El séptimo candidato, Joseph Paolercio, eliminado por la fiscalía.
   El octavo candidato, Laverne Greene, eliminado por la fiscalía.
   El noveno candidato, Ileana Briganti, vetado por la defensa.
   El décimo candidato, John Gómez, vetado por la defensa.
   El onceno candidato, Sonia Portalatín, aceptado por ambas partes.
   El duodécimo candidato, Lázaro Barreiro, vetado por la defensa.
   El decimotercer candidato, Belkis Briceño, vetado por la defensa.
   El decimocuarto candidato, Omaira García, aceptado por ambas partes.
   El quinceavo candidato, Michelle Peterson, vetado por la fiscalía.
 El decimosexto candidato, Elthea Peeples, aceptado por ambas partes.
El decimoséptimo candidato, Louise Cromartie, vetado por la fiscalía.

Los abogados de la defensa se dan cuenta de que la fiscalía está  siguiendo un patrón racial, al tratar de eliminar a la mayor cantidad de negros; y McKenna, hablando en nombre de los cinco abogados, pide un aparte para conferenciar con ellos. Al parecer deciden no objetar por el momento, y esperar a ver si el patrón se mantiene.

El decimoctavo candidato, Wilfred Loperena, aceptado por ambas partes.
El decimonoveno candidato, Kenneth McCollum, vetado por la fiscalía.

…Otro negro más, en este caso un oficial de correcciones, de quien, en todo caso, se podía esperar que fuera preocupación de la defensa. McKenna explica a la jueza que la fiscalía está siguiendo un patrón racial, al haber sacado cuatro de seis negros, y pide que la fiscalía dé una explicación no racial de por qué ha excluido a los dos últimos: una señora mayor de credenciales impecables y un oficial de correcciones, también sin un elemento negativo para la fiscalía.

Los fiscales objetan, pero la jueza decide que se escuche la reclamación de McKenna, dando lugar a un conciliábulo bastante prolongado en la mesa de la fiscalía.

Tras mucho deliberar, explican que la señora Cromartie viajó a Cuba en los años 60, que no está de acuerdo con la política de inmigración de Estados Unidos que favorece a los cubanos por sobre otras etnias y que cuando respondió a los cuestionarios de la jueza se cruzó de brazos y no la miró de frente.

Paul responde diciendo que otros jurados con más fuertes objeciones a la política migratoria, como el señor Paolercio, no habían sido objetados por la fiscalía, pero la jueza encuentra que se han expuesto razones racialmente neutrales y excusa a la fiscalía.
Por su parte, la fiscalía explica el veto al señor McCollum diciendo que como era oficial de prisiones tenía relaciones con presos, por lo que no lo quería en el jurado.

Paul aduce que en los días anteriores, cuando un oficial de prisiones, que incluso había tenido contacto con nosotros, explicó esta relación, la fiscalía se había opuesto fuertemente a que se le excusara, lo cual contradecía lo que ahora estaba planteando contra McCollum. De todos modos, la jueza vuelve a excusar a la fiscalía y acepta su explicación como racialmente neutral.

Y sigue la puesta en escena…

El veintavo candidato, Morton Lucoff, vetado por la fiscalía.
El vigésimo primer candidato, Florentina McKain, vetado por la defensa.
El vigésimo segundo candidato, John McGlamery, vetado por la defensa.
El vigésimo tercer candidato,, Richard Campbell, aceptado.
El vigésimo cuarto candidato, Queen Lawyer, vetado por la fiscalía.

Otra persona negra y McKenna no perdona, se para y pide que la fiscalía dé una explicación racialmente neutral para el veto.

La fiscalía encuentra una razón algo más plausible en este caso: la señora tiene un sobrino que fue convicto, y no cree que fue tratado con justicia por el sistema legal. La jueza acepta la explicación y se prosigue:

El vigésimo quinto candidato, Jesse Lawhorn, vetado por la defensa.
El vigésimo sexto candidato, Bárbara Pereira, vetado por la defensa.
El vigésimo séptimo candidato, Angel de la O, vetado por la defensa.
El vigésimo octavo candidato, Lilliam López, vetado por la defensa.
El vigésimo noveno candidato, Juanito Millado, aceptado.
El trigésimo candidato, Migdalia Cento, aceptado.
El trigésimo primer candidato, Miguel Hernández, vetado por la defensa.
El trigésimo segundo candidato, Hugo Arroyo, vetado por el gobierno.
El trigésimo tercer candidato, Leilani Triana, vetado por la defensa.
El trigésimo cuarto candidato, Sergio Herrán, aceptado.
El trigésimo quinto candidato, Rosa Hernández, vetado por la defensa.

El trigésimo sexto candidato -una señora negra- es aceptado por la defensa; los fiscales piden un momento para deliberar, pero se dan cuenta de que se han quedado sin retos perentorios que ejercer: “Aceptamos a Ms. Vernon”. Y la señora Debra Vernon se convierte en el duodécimo miembro del jurado que nos juzgará, el cual es ratificado por las partes y la jueza. Ahora comienza la selección de los cuatro alternos:

El trigésimo séptimo candidato, Haydée Duarte, vetado por la defensa (ésta es la que tenía tres tíos que fueron a Playa Girón, pero aún así se declaraba imparcial).

El trigésimo octavo candidato, Wanda Thomas, vetado por la fiscalía.

McKenna al ataque. Otra persona negra ha sido vetada por la fiscalía y Paul pide que  se explique la razón. La fiscalía dice que la señora tenía los brazos cruzados durante el cuestionario y contestaba con monosílabos a las preguntas de la jueza; añade que nació en Panamá y que el acusado Antonio Guerrero tiene un hijo de mujer panameña. La jueza acepta la explicación de la fiscalía y Wanda Thomas es excluida del jurado por falta de locuacidad y por panameñismo.

Este es un fenómeno curioso y demuestra cómo subyace el racismo en esta sociedad. Todos saben en la sala que las motivaciones de la fiscalía son racistas, pero la jueza tiene que mantener un equilibrio y está en una situación comprometida. No es fácil exponer el juicio a tintes raciales, y aceptar lo que se esconde detrás de los vetos de la fiscalía; por otro lado, privar a cada una de las partes de un derecho como lo es el reto perentorio, llevaría al caos. Aunque sus decisiones en este caso pudieran ser en detrimento nuestro, me parece reconocer que tienen el salomónico motivo de evitar males mayores.

Seguimos eligiendo a los jurados alternos:

El trigésimo noveno candidato, Eugene Yagle, aceptado.

El cuadragésimo candidato, Luis Fernández, vetado por la defensa.

Ahora la fiscalía a la riposta; todos los jurados de origen cubano han sido vetados por la defensa y la fiscalía quiere una explicación sobre la razón del veto a este joven, que apenas ha expresado tener opiniones sobre algo.

Blumenfield devuelve la jugada a la fiscalía y refiere que el muchacho expresó dudas sobre si creería a un testigo que fuera oficial del gobierno cubano o miembro del Partido Comunista. Y añadiendo ironía a la jugada, dice que el joven estaba usando una gorra de pelotero y se sentó jorobado, lo cual indicaba poca atención al caso.

McKenna agrega a su vez que ve un problema de credibilidad, pues, siendo de origen cubano, dice no tener ninguna opinión sobre Cuba, y eso le parece extraño.

La jueza termina aceptando las razones de la defensa.

Todos en la sala saben que, en efecto, los jurados de origen cubano han sido excluidos, porque han expresado abrumadoramente prejuicios en contra nuestra, y porque, además, la nacionalidad cubana desempeña realmente un rol específico en este caso, a diferencia de la raza. La jueza continúa:

   El cuadragésimo primer candidato, Odornia Homuska, vetado por la fiscalía. 

    Otra mujer negra y McKenna en pie una vez más. La fiscalía aduce razones de lenguaje y, de nuevo,  que la  señora es monosilábica. A decir verdad, creo que las razones de lenguaje son válidas. La jueza acepta y la señora Odornia se libra de servir en el jurado.

   Después de haber agotado cada parte sus vetos perentorios en el jurado alterno, los tres candidatos siguientes pasan al panel final. Son Miguel Torroba, Marjorie Hahn y Beverly Holland, quienes se convierten en alternos dos, tres y cuatro respectivamente.

   Es la 1:30 de la tarde cuando ya tenemos un jurado de verdad, como en las películas. La jueza da las gracias a todo el mundo por el esfuerzo realizado en los últimos largos días; menciona a los letrados de ambas partes, al personal de la sala, al taquígrafo y a las traductoras; en fin, a todo el mundo menos a los que más madrugamos, es decir los alguaciles federales y los defendidos, quienes nos marchamos de la sala compartiendo en fraternidad la desgracia común del olvido de la jueza. Aunque estamos exhaustos,  se nos informa que tenemos que esperar en las celdas-perreras hasta que venga la orden de la Corte. Nos dicen que mientras no localicen a las dieciséis personas del jurado no podemos irnos”.

De regreso a la corte nos enteramos de que hay problemas personales en dos de los jurados y se impone un ajuste. La jueza propone vaciar los dos espacios y dar un reto perentorio a cada parte, cosa que la defensa acepta. El problema es que la fiscalía tiene otro negro que linch…perdón, eliminar. Un señor de aspecto realmente respetable nombrado Louis Harrel. Como no hay acuerdo la jueza decide que se entrevistará con los jurados que tienen problemas antes de que comiencen los argumentos iniciales, y luego tomará una decisión.

Crónica de una parodia anunciada (4):
6 de diciembre de 2000. (Página 104).
Cumple de Elian. 27 de noviembre.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Hijo de víctima de terrorismo pide a Obama la libertad de los 5 Cubanos

Foto Bill Hackwell
Tomado de Comité Internacional por la Libertad de los Cinco Cubanos.

Francisco Letelier es un reconocido artista y autor nacido en Chile. Él ha extendido puentes entre continentes, tejiendo la historia y las experiencias contemporáneas, creando trabajos memorables. Por más de 25 años, Letelier ha creado arte que cruza las disciplinas y culturas construyendo conexiones entre las Naciones e individuos. Ha participado en proyectos a lo largo de las Américas y Europa. Es conocido también por sus conferencias, y escritos. Sus artículos han sido publicados en el New York Times, Washington Post, los Ángeles Times y otras publicaciones en todo el mundo. El padre de Francisco, Orlando Letelier, quien fuera Canciller de Chile durante la Presidencia de Salvador Allende, fue asesinado el 21 de septiembre de 1976 en Washington D.C. Franciso acababa de cumplir 17 años.

5 de Diciembre de 2014
Presidente Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC 20500

Estimado Señor Presidente, 


He seguido de cerca el caso de los 5 cubanos desde que fueron arrestados en 1998 y cuando fueron aislados en celdas de castigo durante 17 meses. Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labaniño Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert son cinco ciudadanos cubanos que residían en los Estados Unidos monitoreando pacíficamente las organizaciones terroristas con sede en Miami. Ellos fueron declarados culpables de varios cargos, incluyendo no haberse registrado como agentes extranjeros y conspiración para cometer espionaje.

Como usted sabe, hubo innumerables irregularidades durante el juicio y durante el resto de los procedimientos legales contra los Cinco. Un número de periodistas fueron contratados para escribir artículos retratándolos como peligrosos espías para predisponer a la opinión pública a un veredicto de culpabilidad. Gerardo Hernández, fue declarado culpable de "conspiración para cometer asesinato" en el derribo de dos avionetas civiles que incursionaron ilegalmente el espacio aéreo cubano en febrero de 1996 y cuya respuesta correspondió íntegramente a la Fuerza Aérea Cubana. 

Hernández fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más 15 años, a pesar de que la evidencia existente contra él demostraba su inocencia y que las autoridades de Estados Unidos sabían más sobre esas incursiones ilegales que el acusado. En agosto de 2005, la Corte de Apelaciones decidió anular las condenas de los Cinco y ordenar un nuevo juicio. Pero bajo la presión del Fiscal General Alberto Gonzáles la decisión se revirtió en una acción muy irregular. 

Poco antes, en mayo del mismo año, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas encontró que el encarcelamiento de los Cinco violaba el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Dos de los hombres Fernando González Llort y Rene González Sehwerert han sido puestos en libertad después de haber cumplido la totalidad de sus sentencias. 

Miles de personas, incluyendo premios Nobel, ex presidentes y líderes reconocidos a nivel internacional y cientos de distinguidos parlamentarios y juristas de todo el mundo creen en la inocencia de estos hombres y piden que sean liberados. Muchos de ellos le han escrito a Ud. para instarlo a que les conceda el indulto y otros han firmado peticiones pidiendo a la Corte Suprema revisar el caso. Ellos creen, como yo, que los 5 Cubanos estaban defendiendo a su pueblo contra actos de terrorismo planeados por grupos de cubano-americanos, con sede en Miami y otras ciudades de Estados Unidos. Los ataques terroristas de estos grupos han resultado en la muerte de cerca de 3.500 personas y han lesionado a más de 2.000. Pero además, esos ataques no solo fueron cometidos contra la isla de Cuba.

Los actos de terrorismo que los 5 Cubanos estaban tratando de evitar, han ocurrido también a unas pocas calles de la Casa Blanca en Washington DC. En 1976, terroristas cubano-americanos conspiraban con agentes enviados desde Chile por el dictador Augusto Pinochet y mataron a mi padre Orlando Letelier y su compañera de trabajo una estadounidense de 23 años de edad, Ronnie Karpen Moffitt, en un coche bomba en Embassy Row. Los Cubano-americanos Virgilio Paz Romero, José Dionisio Suárez, Alvin Ross Díaz y los hermanos Guillermo e Ignacio Novo Sampoll, trabajaron en coordinación con agentes chilenos, siguieron a mi padre, vigilaron nuestra residencia y ayudaron a manufacturar el artefacto explosivo que acabaría con la vida de mi padre y la de Ronnie. Tres de los hombres involucrados fueron encontrados culpables de asesinato. Guillermo Novo y Díaz fueron condenados a cadena perpetua e Ignacio Novo recibió ochenta años. En la apelación, sin embargo, los hombres fueron liberados por un tecnicismo. Estos hombres tenían profundas conexiones con la Coordinación de Organizaciones Revolucionaras Unidas (CORU) y los conocidos terroristas Orlando Bosch y Luis Posada Carriles y después de ser liberados renovaron sus actividades delictivas.

Han pasado 38 años desde que mi padre fue asesinado en el primer ataque terrorista en la capital de la nación por un gobierno extranjero y sus asesinos a sueldo. Aunque ha pasado mucho tiempo, hay todavía mucho por develar sobre el complot. 

El año pasado el gobierno de Chile reabrió la investigación sobre el asesinato de Ronnie Karpen Moffit, la joven mujer de Nueva Jersey, recién casada, quien se ahogó en su propia sangre cuando una esquirla de la explosión le perforó la garganta en la acera de Sheridan Circle. Parte de los implicados en el asesinato hoy se encuentran libres. Otros han permanecido fugitivos de la justicia hasta que intervinieron fuerzas extraordinarias. Virgilio Paz Romero y José Dionisio Suárez Esquivel figuraban como fugitivos en las diez listas de las personas más buscadas por el FBI durante 12 años, hasta que televidentes del programa "Los Americanos más Buscados" dieron pistas sobre sus paraderos lo que llevó a sus arrestos en los suburbios de Miami.

Al parecer estos criminales no necesitan esconderse, por ejemplo, menos de un mes después del asesinato de mi padre y Ronnie en Washington DC, Luis Posada Carriles y su organización se adjudicó el atentado al avión de Cubana vuelo 455 que acababa de despegar de Barbados con destino a La Habana, donde las 73 personas a bordo de la aeronave fueron asesinadas.

Años más tarde, los 5 Cubanos estaban en los Estados Unidos; estaba claro que sólo esfuerzos extraordinarios conducirían a la justicia. Los Cinco colectaron datos de la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas y otros grupos involucrados en actividades terroristas. 

Proporcionaron 175 páginas de documentos que el gobierno cubano entregó a los agentes del FBI en junio de 1998, en relación a la investigación del papel de Posada Carriles en los atentados de 1997 a hoteles de La Habana, que provocaron la muerte de un joven italiano. 

En lugar de procesar a Posada Carriles y otros delincuentes conocidos, el FBI utilizó las pruebas para acusar a los 5 Cubanos de varios cargos graves, a tres de ellos conspiración para cometer espionaje. El encarcelamiento de los 5 Cubanos fue un claro paso hacia atrás en las tácticas de la Guerra Fría. Si la justicia hubiese procedido libremente el juicio nunca hubiera tenido lugar, por el contrario, las pruebas presentadas al FBI podrían haber sido utilizadas para detener las actividades terroristas en los Estados Unidos y Cuba.

Es fácil entender por qué alguien como yo apoya a los 5 Cubanos, quienes estaban investigando las organizaciones criminales y terroristas que me privaron de mi padre a una edad muy temprana. Tal vez es más difícil de comprender cuánta más gente como yo existe en los Estados Unidos y América Latina. Una parte importante de su electorado y de su apoyo proviene de las comunidades que han sufrido injusticia y hoy siguen luchando por los derechos civiles y legales. Muchos de nosotros nos basamos en estas experiencias para alimentar nuestro apoyo por la justicia social y para evitar las divisiones. Somos personas que defienden la democracia y los marcos jurídicos y que siguen creyendo que los derechos humanos y la justicia son esenciales para las naciones donde vivimos. Representamos el futuro y nuestras voces resuenan desde Missouri hasta México.

Señor Presidente, Ud. sabe bien que cada paso hacia la creación de un mundo mejor se encuentra a menudo con resistencia, pero los líderes como usted están en posición para desmantelar las políticas que perpetúan la enemistad y frustran el progreso social. Aunque persisten opiniones de la época de la Guerra Fría, una opinión más amplia es que el continuo encarcelamiento de los 5 Cubanos refleja pobremente al sistema legal de Estados Unidos y su historial de derechos humanos. Creemos como usted que la política exterior hacia Cuba está lista para ser escrita desde un nuevo comienzo.

Usted ha hecho más trabajo para normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba que cualquiera de sus predecesores. Muchas más personas ahora están pidiendo el fin del embargo sin sentido contra Cuba y para una nueva era de respeto y cooperación que beneficiará a todos. Se ha hecho evidente que los Estados Unidos y Cuba pueden ser socios cooperativos. Los médicos cubanos están trabajando en instalaciones estadounidenses tratando pacientes de Ebola en África Occidental. Los líderes del mundo empresarial incluyendo la Cámara de Comercio y Google han instado a otros a unirse a ellos para fomentar las reformas de mercado en Cuba y su sector privado. Más que nunca antes se ha hecho posible que tanto los Estados Unidos y Cuba puedan escapar de ser atrapados en la historia.

Un primer e importante paso en esta dirección es conmutar las condenas y liberar a tres de los Cinco cubanos que enfrentan casi dos décadas de continuo encarcelamiento, uno de ellos en prisiones de máxima seguridad, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero. El gobierno cubano ha ofrecido una reciprocidad humanitaria en el caso de Alan Gross, un ciudadano estadounidense detenido en Cuba, y que muchos esperan vuelva a casa pronto. Avanzando en este tema, Ud. no sólo disminuirá la gran injusticia cometida contra los 5 Cubanos, sino también abrirá la posibilidad de una nueva era de estabilidad y cooperación entre naciones que han estado estrechamente entrelazadas en sus historias, sus aspiraciones y sus pueblos.

Respetuosamente

Francisco Letelier
Muralista y Artista Plástico
Hijo de Orlando Letelier

viernes, 3 de octubre de 2014

Ann Wright, Coronel Retirada del Ejército de EE.UU. y ex Diplomática, envía carta a Obama en apoyo a los 5 Cubanos.

Foto: Bill Hackwell
Enviado por Comité Internacional por la Libertad de los Cinco Cubanos.

Ex Coronel Ann Wright, sirvió 29 años en el Ejército de Estados Unidos y en la Reserva. Fue diplomática del Departamento de Estado por 16 años, sirviendo en las embajadas estadounidenses de Afganistán, Sierra Leona, Micronesia, Mongolia, Kirguistán, Granada y Nicaragua. Renunció en 2003 en protesta por la invasión de EE.UU. a Irak. Es co-autora del libro publicado en el 2009 "Disidente: Voces de Conciencia".

5 de Octubre, 2014
Presidente Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC  20500

Estimado Presidente Obama,

Soy una veterana que sirvió en el Ejército de Estados Unidos por 29 años y me retiré cuando era Coronel. Fui además diplomática de este país por 16 años y renuncié en marzo de 2003 en oposición a la decisión de la administración Bush de invadir y ocupar Irak.  Desde mi renuncia hace once años, he hablado y escrito con frecuencia acerca de mi profunda preocupación sobre las políticas y las decisiones tomadas por el gobierno de Estados Unidos.
Le escribo con  preocupación sobre el caso de los Cinco Cubanos. Supongo que Ud. ha sido informado sobre la historia de la decisión de la administración Clinton de procesar a los Cinco ciudadanos cubanos que residían en los Estados Unidos para monitorear sin armas y de forma no violenta las organizaciones terroristas con sede en Miami para evitar más ataques contra el pueblo de Cuba que ha sufrido más de 3.478 muertos y 2.099 heridos por actos terroristas de criminales en Estados Unidos.
Me gustaría señalar que en el 2005, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias, concluyó que, basado en los hechos y las circunstancias en que se celebró el juicio, la naturaleza de los cargos y la severidad de las condenas, el encarcelamiento de los Cinco Cubanos violó el artículo 14 de la Convención Internacional sobre Libertades Políticas y Civiles, del cual Estados Unidos es signatario. Esta fue la primera vez que el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria denunció la condena de un caso en Estados Unidos debido a las violaciones cometidas durante el proceso legal.
Un panel de tres jueces  de una Corte de Apelaciones revocó las condenas de los Cinco Cubanos.  Creo firmemente que debido a la intensa presión política de la poderosa comunidad cubana en Miami, la Corte de Apelación en pleno reinstauró las condenas.
Diez de sus homólogos laureados con el Nobel y otras personalidades internacionales, entre ellos el Presidente de Timor Leste José Ramos Horta, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, José Saramago, Wole Soyinka, Zhores Alferov, Nadine Gordimer, Gunter Grass, Dario Fo, Mairead Maguire, Mary Robinson, ex Presidenta de Irlanda (1992-1997) y el ex Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (1997-2002) y ex Director General de la UNESCO Federico Mayor, entre otros, firmaron los escritos Amicus ante la Corte Suprema de Estados Unidos pidiendo una revisión de la decisión de la Corte de Apelaciones.
A ellos se sumaron cientos de parlamentarios de todo el mundo, incluyendo el Senado de México, la Asamblea Nacional de Panamá, 75 miembros del Parlamento Europeo, incluyendo dos ex Presidentes y tres Vicepresidentes actuales, elevaron peticiones pidiendo que la Corte Suprema revise el caso. 
Numerosas Asociaciones de Leyes y de Derechos Humanos en Europa, Asia y América Latina, así como personalidades internacionales y organizaciones legales y académicas en los Estados Unidos firmaron estos documentos.
Como usted probablemente sabe, la administración Bush pagó a periodistas para escribir historias negativas sobre los Cinco Cubanos durante el juicio  celebrado  en Miami, Florida, poniendo en peligro la imparcialidad del debido proceso y la apelación.
A pesar de los llamamientos de la comunidad internacional y las Naciones Unidas, la Corte Suprema se negó a escuchar el caso de los Cinco Cubanos.
Yo, como muchos otros que han servido  al gobierno de Estados Unidos, estoy profundamente preocupada por la falta de imparcialidad de la aplicación de la ley estadounidense y el sistema judicial para los Cinco Cubanos. Ramsey Clark, ex Fiscal General, Larry Wilkerson, ex Coronel del Ejército de Estados Unidos y ex jefe de gabinete del ex Secretario de Estado Colin Powell; y Wayne Smith, ex Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana han expresado públicamente sus preocupaciones, más recientemente frente a una audiencia internacional en el evento "5 Días por los 5 Cubanos" en Washington, DC en junio de 2014.
Me siento orgullosa de unir mi voz como Coronel retirada de la reserva del Ejército de Estados Unidos y ex Diplomática de Estados Unidos a las declaraciones hechas por ellos sobre sus preocupaciones por el proceso judicial y el sistema penal Americano con respecto a los Cinco Cubanos.
Dos de  ellos, René González y Fernando González Llort, finalmente han sido liberados tras cumplir sus condenas.  Tres de los Cinco Cubanos, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, aún permanecen en Estados Unidos después de más de una década de encarcelamiento en prisiones de máxima seguridad.
Conocí a las familias de los Cinco Cubanos en 2006 en la Habana, Cuba. Yo había viajado allí como  miembro de una delegación de Derechos Humanos que llegaron hasta la entrada de la base  militar en Guantánamo para protestar por las torturas y condiciones inhumanas de los prisioneros que habían sido secuestrados, torturados y encarcelados tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.
Como defensora de los Derechos Humanos fue difícil escuchar las historias de los familiares de los Cinco sobre los desafíos que deben enfrentar para poder visitar a sus familiares en las cárceles de nuestro país a causa de las medidas  burocráticas  del gobierno de EEUU que les hacen muy difíciles las visitas.
En el momento de nuestro viaje a Cuba en el 2006, los Cinco cubanos habían estado en las cárceles de Estados Unidos por ocho años.  Durante esos años el sistema judicial de Estados Unidos fue profundamente influenciado por los sucesos del 9/11 y la posterior reducción de derechos civiles y políticos para los ciudadanos estadounidenses y la limitación extraordinaria y violación de los derechos legales para los que no son ciudadanos de los Estados Unidos.

Espero que su administración, ahora que le quedan solamente dos años de mandato como Presidente, estará dispuesta a desafiar la influencia que tiene el ala derecha del lobby cubano en Miami en la política estadounidense para en última instancia, corregir las injusticias que han sufrido los Cinco Cubanos  concediendo un indulto presidencial a los restantes tres miembros de los Cinco que están en prisión.
Gracias,
Ann Wright
Ex Coronel de la Reserva del Ejército de EEUU y ex Diplomática de EE.UU.

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