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jueves, 29 de diciembre de 2016

El adiós de Barack Obama

Tomado de Trabajadores.cu
Por 
Tras 8 años en la Sala Oval de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prematuro Premio Nobel de la Paz, llega el próximo mes de enero al final de su gestión de Gobierno, dejando tras de sí temas pendientes y un convulso y peligroso panorama internacional.
Al transferirle el batón de mando al irascible Donald Trump, el inventario de asuntos externos candentes abarca las guerras en Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen; las arduas tensiones en las relaciones con Rusia e Irán; y las acciones subversivas y desestabilizadoras contra el Gobierno de Venezuela y de otros pueblos en la región latinoamericana y caribeña.
La causa palestina, a la que en un principio brindó su apoyo condicionado, languidece ahora  entre los muchos asuntos de los que se desentendió para beneficio absoluto del Estado sionista de Israel, aunque durante su mandato los vínculos bilaterales con Tel Aviv se erosionaron.
La incapacidad de Estados Unidos de salir victorioso en la guerra contra Afganistán, después de quince años de iniciada por el entonces presidente George W. Bush, convirtió este conflicto en otro síndrome de fracaso norteamericano, al igual que el de Vietnam.
El inquilino de la Casa Bajo no solo incumplió la promesa del retiro total de las tropas norteamericanas, sino que las incrementó, sin ningún resultado, dado que los talibanes y los señores de la guerra afganos mantienen sus poderes en el caotizado país, la primera victima de la denominada lucha  contra el terrorismo internacional, tras el atentado del 11 de septiembre del 2001.
La invasión y ocupación de Irak en el año 2003, por la coalición liderada por Estados Unidos para derrocar a Saddam Hussein, mediante el falso pretexto de eliminar sus inexistentes armas de destrucción masiva, convirtió a esa nación en un Estado fallido, dividido en facciones confesionales, devastado política, económica y socialmente, y con un trágico saldo de más de un millón de muertos, y un numero superior de heridos y refugiados.
La presencia militar norteamericana permanece aún en Irak, cuyo ejército enfrenta ahora las hordas terroristas del denominado Estado Islámico (EI) de Al Nusra (AN)  y Al Qaeda (AQ), Arhar Al Sham (AS), pertrechadas en armas, logística y dinero provenientes de Occidente y sus aliados europeos y árabes.
Devastada en el año 2011 por los bombardeos de la OTAN, instigados y amparados por Washington y la UE, muy a pesar de las cercanas relaciones establecidas por Occidente con el Gobierno del  asesinado Muammar El Gaddafi, Libia dejó de ser una país estable, unido en sus diferentes etnias tribales y con un alto nivel de vida de su población, para convertirse en una nación devastada, empobrecido, de extrema violencia y caotizada, sin un gobierno central y fraccionada por grupos extremistas rivales que luchan por el poder en Trípoli y Bengasi y también por el dominio de sus fuentes energéticas.
Hoy el país norafricano es otro campo de operaciones de la aviación y las tropas estadounidenses y de las bandas terroristas, las cuales acaban de ser desalojas de la ciudad de Sirte, pero ocupan otras regiones.
La total liberación de Alepo, y la decisiva derrota propinada a las   agrupaciones terroristas por el ejército gubernamental sirio, con el apoyo de la aviación y la artillería rusa, las milicias libanesas de Hezbollah y los combatientes palestinos, no solo resultó un triunfo militar y político que cambió el rumbo de la guerra, sino un rudo golpe a los planes occidentales, de derrocar el Gobierno legítimo del presidente Bashar Al Assad.
En un acto de prestidigitación política y mediante una virulenta campaña mediática de difamación antisiria, EE. UU. y sus socios europeos trataron de presentar las protestas populares de febrero del 2011, como resultado de la llamada “primavera árabe”, estimulando tras bambalinas la invasión mercenaria de cientos de miles de efectivos terroristas, organizados, amparados y fuertemente pertrechadas con armas, logística y financiamiento de esos centros de poder capitalistas y de alguna de sus aliadas monarquías árabes.
Yemen, por su parte, arruinado económicamente y parcialmente destruido por los bombardeos de la aviación y las tropas del ejército de coalición de países del Golfo y monarquías árabes, todos aliados de Washington, es otro peligroso foco de tensión internacional, muy vinculado con la estrategia imperialista norteamericana.
Si en su aval Obama puede exhibir el positivo restablecimiento de las relaciones diplomáticas de EE.UU. con Cuba, en su partida deja intacto el bloqueo económico, financiero y comercial contra la isla, obstáculo fundamental para la normalización de esas relaciones.
En los casos de Rusia e Irán, Washington  imposibilitó un clima de distensión y mejoras en las muy tensas relaciones con ambas naciones, debido a su injerencia en los asuntos internos de Moscú y al incremento de sus sanciones económicas y políticas por la cuestión de Ucrania. Contra Teherán amplió las penalidades en represalia a su decidido apoyo a Siria, a pesar de que con esas medidas violaba lo establecido tras el acuerdo nuclear suscrito con el país persa.

Obama dice adiós a sus 8 años como mandatario, pero deja una agenda que, en manos del impredecible  Donald Trump, pudiera hacer aún mucho más tenso el mundo que nos ha tocado vivir.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

¿Engage-tusando a Cuba? Traduciendo un concepto

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Imagen tomada de internet
Tomado de Rebelion
Por J. Á. Téllez Villalón

“Today, I approved a Presidential Policy Directive that takes another major step forward in our efforts to normalize relations with Cuba.
This Directive takes a comprehensive and whole-of-government approach to promote engagement with the Cuban government and people, and make our opening to Cuba irreversible.”  
President Obama (14-10-2016)

Engagement es quizás el anglicismo de moda que mejor tipifica eso que se ha dado en llamar “pérdida por traducción” o lost in translation, es decir a la desaparición al traducir una palabra de todos sus matices o los juegos de palabras que desaparecen al traducir un texto de un idioma a otro.

El término encuentra su origen en el verbo francés engager. A su vez, engager tiene como etimología: “mettre en gage”, “poner en prenda”, "dar su palabra un fiador en promesa de unión", “involucrar a su fe”, "comprometerse (a declarar)". El sustantivo gage se origina por un lado de gwage que se traduce como "lo que ponemos o dejamos en depósito como garantía de una deuda, la aplicación de algo y por otro de guage que es “lo que se da a una persona en concepto de indemnización, la satisfacción por el mal que ha causado él" [1].

Desde el francés, encontramos como equivalentes en español: empeño, alistamiento, intervención, enganche, juramento, tratado, palabra comprometida, compromiso, pacto, alianza, obligación, aliento, fianza, hipoteca, ajuste, contrato, inscripción, encuentro, apertura. Una de las expresiones en la que se emplea el verbo es “engager qn à faire”, es decir: “incitar a alguien a hacer (algo)”.

El vocablo, fue aceptado sin modificación alguna por el idioma inglés, sin embargo en este no se reconoce todas las acepciones que tiene en la lengua de origen y además se le han añadido acepciones que solo existen en la de Shakespeare. Tiene como sinónimos: booking, participation, involvement, involution, mesh, meshing, interlocking.

En su sentido general, puede trasladarse al español como cita, compromiso nupcial o noviazgo, pero cubre un campo de acepciones más amplio y que traduce más sutilezas que el engañoso “compromiso”. Entre sus traducciones se contempla acepciones como: implicación, nexo, relación; pero también: intervención, batalla, combate, pelea.

Son de la misma familia de engagement: engagé (comprometido, voluntario), engaging (atractivo, agraciado, insinuante, simpático), engagingly (de manera atractiva, con encanto).

Sutilezas que también gana o pierde el sustantivo al transferirse del habla popular a la psicología, las tecnologías organizacionales, la publicidad o el marketing, como desde la Psicología de la Salud Ocupacional, el Marketing Industrial y otras profesiones afines, hacia la Política, las ciencias políticas y la teoría de las relaciones internacionales.

De modo que muchos profesionales de habla castellana prefieran emplear engagement y no sus posibles equivalentes en español. Así argumentan que el término “marketing de compromiso” no traduce el de engagement marketing, como marketing no puede se traducido como mercadeo.

Salanova y Llorens desde la Salud Ocupacional han planteado: “Al día de hoy no hemos encontrado un término que abarque la total idiosincrasia del concepto, sin caer en repeticiones, simplezas o errores. El engagement sabemos que no significa exactamente lo mismo que otros conceptos que sí tienen su homónimo en lengua inglesa como son: la implicación en el trabajo (Work involvement), el compromiso organizacional (Organizational commitment), dedicación al trabajo (Work dedication), enganche (Work attachment) o dedicación al trabajo (Workaholism).” [2]

Como concepto fue empleado por primera vez en el ambiente científico en 1990, cuando William A. Kahn -quien estudiaba las organizaciones dedicadas al cuidado de personas con bajos recursos, con enfermedades o en edad avanzada-, definió el “engagement personal” como el “aprovechamiento de los miembros de la organización de sus propios roles de trabajo”; “en el engagement, las personas utilizan y se expresan a sí mismas física, cognitiva, emocional y mentalmente durante el desarrollo de sus roles”[3].

En sus trabajos, el académico identificó los problemas que se presentan en este tipo de organizaciones y las estrategias que se utilizan para enfrentar estos problemas. A través de los estudios de Kahn, el engagement surgió relacionado con el compromiso, es decir, el estado en el cual las personas expresan su “ser entero -física, cognitiva y emocionalmente- en el papel que desempeñan”.

Un poco más tarde se, comienza a identificar el engagement como un estado ideal y opuesto al burnout- el agotamiento mental en el desempeño profesional-; necesario para el funcionamiento óptimo de las organizaciones. Basado en esta definición de engagement, con posterioridad se desarrolló una escala de 13 ítems formada por tres dimensiones: engagement cognitivo, emocional y físico.

Desde una perspectiva psicológica, el engagement se presenta como un estado de realización positivo que experimenta el trabajador en relación con su trabajo. Un trabajador engaged siente su trabajo como placentero, “no como una carga agobiante que le consume la vida”. De allí, que aporta más beneficios para el dueño.

Por otra parte, se habla de un engagement marketing, a través del cual se establece una relación con el consumidor como nunca antes se había conseguido en el marketing dirigido a las masas. Bajo sus prácticas, subyace una nueva filosofía de marketing; se estudia a fondo cada consumidor y se dirigen acciones -meticulosamente planificadas- hacia las necesidades, anhelos y deseos de esos consumidores. Unas necesidades y expectativas que están enraizadas profundamente en sus convicciones éticas y morales, en su estilo de vida y que tienen su base en cómo experimentan y entienden la vida y en cómo se relacionan con el mundo, es decir su cultura.

El engagement es en tal sentido, la vinculación que se logra con la comunidad a través la “presencia” de la empresa y que le permite pasar de simples extraños, a personas con las que se tiene relaciones que involucran un grado emocional. Un cambio en la actitud de sus contactos, “más allá del compromiso”, pero que están enlazados con él, entiéndase, unión emocional, deseo de permanencia y satisfacción con lo que se hace.

Resulta ilustrativo que como paradigma del engagement marketing se tome a la multinacional Apple; empresa que en los últimos años ha logrado que sus productos sean consumidos con una pasión desorbitada, pese a que lo perjudique con la venta de productos a más de un 60% de su precio real, si le quitásemos el marketing. [4]

De modo que como concluyó @philgonzalez, después de asistir a una conferencia sobre el engagement, la mejor traducción del término es “enganchamiento”, pues en Castellano cuando hablamos de “engancharse”, queremos decir que estamos tan enamorados de algo o alguien que “hacemos las cosas sin razonamiento, ni medición del coste, ni del tiempo, ni de sus consecuencias” [5].

Así, el engagement es una categoría empleada tanto por el marketing industrial y el digital, como el marketing político o electoral, para mejorar la “implicación entre un productor y un consumidor”, un sitio y sus seguidores o entre un político y sus electores.

Con el engagement político se persigue atraer a los posibles electores tratando de crear una imagen de este positiva y cercana a la población, apelando a su sensibilidad y valoraciones afectivas. El engagement en este caso, se enfoca en lograr que el votante sienta que su posible gobernante es alguien como él; presentándose, con la más encantadora envoltura, las cualidades humanas del candidato, su compasión, su entrega y sus ganas de llevar adelante su proyecto político. Se recomienda tratar de mostrarse fuerte y sólido en sus convicciones, pero a la vez afable, ameno, atractivo.

Un recurso de engagement que ha ganado en explotación en las últimas contiendas electorales, sobre todo de la derecha, es el de las redes sociales. No por gusto, el único sector estadounidense autorizado a negociar e invertir en Cuba es el de las TICs.

Nótese que las acciones para promover el engagement son diseñadas y dirigidas desde el liderazgo o el poder; por una marca, un gestor de web, un empresario o un político, para ganar adeptos, clientes, electores y en fin de cuentas, ganancias, plusvalía.

Bajo estos preceptos se condujo el “encantador” Barack Obama, antes y durante su visita a la Isla. Con los anuncios a través de las redes sociales de su visita y del encuentro de pelota con los Tampa Bays, con su “¿Que bolá Cuba?” (sic), al aterrizar en La Habana. Continuándolo con sus dos sketch humorístico en el programa televisivo más popular en la Isla, en el encuentro con los emprendedores en la cervecera y especialmente en su discurso en el Gran Teatro y - junto su familia-, en el set de diplomacia deportiva que fue el Estadio Latinonoamericano.

Sus habilidades y resultados en Política 2.0, ya se habían evidenciado fehacientemente durante sus dos campañas presidenciales. Obama es actualmente el líder en la llamada twiplomacy (diplomacia digital) y el político más influyente (@POTUS), y el de más “enganchados” (@BarackObama), con 7,6 y 79 millones de seguidores, respectivamente.

El término engagement para referirse a su nueva política hacia Cuba, fue utilizado por el propio Obama, en una entrevista el 19 de diciembre del 2014 [6] y en su discurso sobre el estado de la Unión, poco después. En ellos anunció claramente las características más generales de esta “mantra” para la Isla. Una nueva estrategia que sintetiza de este modo: “un enfoque diferente y más inteligente, una estrategia paciente y disciplinada que emplea todos los elementos de nuestra potencia nacional” [7]. Es decir, bajo los fundamentos del smart power o poder inteligente y del “realismo progresivo” en la teoría de las relaciones internacionales.

Un proceso largo, que combina “el palo y la zanahoria” para castigar retrocesos y bonificar reformas; con estrategias de relacionamientos diferenciados para con el gobierno y con la sociedad civil y cuya efectividad dependerá -en su opinión-, de la cultura del pueblo cubano y de la implicación de las otras potencias aliadas en el propósito de promover los valores “universalmente aceptados”, que son los del capitalismo occidental, de fuertes raigambre liberal. Presupuestos reiterados en las más recientes Directivas para Cuba y donde aparecen engage o engagement en 38 ocasiones [8].

Una versión, digamos mejorada, que la del “realista” Henry Kissinger, para quien el engagement era un propósito que se alcanzaba mediante la combinación equilibrada de diplomacia y fuerza disuasiva- o explícita.

Desde la diplomacia, había sido empleado antes para nombrar las “negociaciones” con Irak, Venezuela y Myanmar (antigua Birmania), por nombrar algunos.

Datos y hechos que nos remiten a otro concepto, quizás reacio a sumarse al compendio de las categorías de las ciencias políticas, pero que califica como ningún otro lo que debemos traducir los cubanos cuando escuchamos engagement; hablo de engatusar, utilizado para significar: “ganarse la voluntad o el favor de una persona adulándola o aparentando tener ciertas cualidades que en realidad no se tienen”.

Vocablo que etimológicamente resulta de la confluencia de dos voces encantusar y engatar. Encantusar que se deriva de encantar (hechizar) y viene del latín incantare compuesto por el prefijo in- más cantare, frecuentativo de canere (cantar) con la raíz kan (cantar), presente en chantaje. Engatar que viene de gato (del latín cattus), animal de muy mala reputación en el imaginario popular de muchos pueblos, incluso los anglosajones, y al que recurrimos en aquella frase de “dar gato por liebre”.

Ante lo que vale recordar a Martí, quien nos legara que no se ha juzgar “la república autoritaria y codiciosa, y la sensualidad creciente, de los Estados Unidos”, por “la sonrisa y lujo del salón de recibir, o por la champaña y el clavel de la mesa del convite.”[9]

Sea esta mi contribución, para más luces -y raíces- con las que traducir, no solo la “mala palabra” y su engage-tusadores brillos, sino la nueva táctica imperial para conducirnos hacia el capitalismo neoliberal.

Notas:
2. Salanova & Llorens (2008),Estado actual y retos futuros en el estudio del burnout. p. 64; http://www.cop.es/papeles .
3. Kahn, W. A. (1990), Psychological conditions of personal engagement and disengagement at work. Academy of Management Journal (33); http://amj.aom.org/content/33/4/692.full.pdf
9. Ver de José Martí, O. C. t.28, pp.290-294

jueves, 28 de abril de 2016

Valores y valore$


Tomado de AlMayadeen
Por Iroel Sánchez

Desde que se encontró con el presidente cubano, Raúl Castro, en Panamá en abril de 2015, Barack Obama ha insistido todo el tiempo en que él defiende valores universales y Cuba no, a pesar de que el gobierno de La Habana es signatario de más del doble de tratados internacionales sobre Derechos Humanos que el de EEUU y de que si ambos países están en el mismo universo y asisten a los mismos foros internacionales no hay que sacar muchas cuentas  para saber cuál de los dos representa mejor los valores universales. Sin embargo, ni ese análisis ni la información que lo sustenta han logrado abrirse paso entre las principales agencias de prensa, televisoras y periódicos internacionales.
Y he aquí que a menos de un mes de haber abandonado La Habana,  a donde viajó con la misión autoasignada de defender esos valores, Barack Obama aterriza en Riad, la capital de Arabia Saudita, el principal aliado de Washington en el mundo árabe, un aliado tan cercano que el primer presidente afroamericano lo visita por cuarta vez en apenas ocho años.
En este privilegiado país, bendecido con frecuencia por la visita del Air Force One, existe una monarquía absoluta, donde el Rey concentra en sí el poder legislativo, ejecutivo y judicial, nunca han ocurrido elecciones y el Consejo de Ministros está formado solo por hombres miembros de la familia real. Arabia Saudita es de los lugares del planeta donde más se aplica la pena de muerte, incluidos menores, las mujeres tienen prohibido salir sin permiso de sus maridos o padres y no pueden manejar.  
Pero ni ahora ni antes Obama abogó en Riad por los “valores universales”, la democracia, los derechos humanos, las libertades civiles, ni se reunió con opositores ni habló a la sociedad civil como hizo en La Habana. En un país donde la centralización es tan alta que su economía es prácticamente propiedad de la familia real y la línea entre los bienes del estado y la fortuna de la realeza es tan delgada que se vuelve invisible, el presidente de EEUU no ha tenido la idea de encontrarse allí con “emprendedores” locales al estilo de la sesión que sostuvo en una cervecera del puerto habanero.
Lejos de intentar alentar a los ciudadanos saudíes para que cambien su país de acuerdo a los valores que EEUU dice defender, la presencia del presidente Obama en la capital de Arabia Saudita buscó otros objetivos: Aplacar la ira saudí por el pacto nuclear que Washington ha suscrito con Irán, prometer a las monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo, al cual asistió Obama en Riad, la venta de armamento que representa un alto ingreso para empresas estadounidenses y neutralizar la amenaza saudita de retirar 700 000 millones de dólares de los mercados estadounidenses si avanza en el Congreso estadounidense la aprobación de una Ley que permitiría a las familias víctimas de los atentados del 11 de septiembre demandar en tribunales norteamericanos al gobierno saudí con base en una parte censurada de la investigación sobre esos hechos que se dice señalaría la responsabilidad del gobierno de Riad en los ataques.
No caben dudas. Los valores que defendió el presidente de EEUU en el Gran Teatro de La Habana, se vuelven otra cosa cuando se cotizan en bolsa y se llaman petrodólares. Es que si usted tiene mucho petróleo, le compra armas a EEUU y funciona como un portaaviones de Washington en una zona estratégica los valores pasan de su acepción espiritual a la otra que tiene que ver con la contabilidad. 

miércoles, 6 de abril de 2016

Obama y CNN en Cuba: Cómo los “presos políticos” generaron titulares en los medios de comunicación.

Tomado de La Pupila Insomne
Por Arnolt August.

CNN en español y CNN en inglés son las cadenas más controvertidas de televisión, con sede en los EE.UU. que cubren la política en América Latina y el Caribe. Por ejemplo, acerca del tema actual de la censura a teleSUR en la Argentina, Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz escribió: “Es censura a favor de CNN.”
Durante la visita del presidente Obama a Cuba, transcurrida del 20 al 22 de marzo de 2016, el tema de los supuestos “presos políticos” cubanos fue el centro de atención por 24 horas, al menos, en las relaciones Cuba-EE.UU. en la mayoría de los medios internacionales masivos de comunicación. Varios representantes de cadenas extranjeras televisivas estuvieron instalados en un piso del emblemático edificio Lonja del Comercio (la antigua Bolsa de Valores previa a la Revolución Cubana) con vista a la Habana Vieja. En los estudios de televisión un zumbido cacofónico de frases sobre los presos políticos emanaba de las bocas de los reporteros. Era como si la expresión “Obama en Cuba” se hubiera convertido en sinónimo de “presos políticos”. La única excepción era teleSUR basada en Caracas.
¿Cómo ocurrió esto? En la rueda conjunta de prensa ofrecida el 21 de marzo por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro, el presidente Obama, refiriéndose a las conversaciones con el gobierno cubano, declaró lo siguiente:
Al mismo tiempo —lo que hacemos cuando viajamos por el mundo entero—, quedó claro que Estados Unidos seguirá hablando, defendiendo la democracia, incluyendo el derecho que tiene el pueblo cubano de decidir su propio futuro. También lo haremos a favor de los derechos humanos universales, el derecho de expresión y culto…
El tono de las declaraciones del presidente estadounidense formuladas en una alocución muy diplomática, no fue abiertamente hostil ni incluyó acusaciones de ese tipo contra el gobierno cubano. Tampoco hubo mención de presos políticos. Se puede decir, como lo hizo el mismo Obama, que este es el discurso esencial de losEE.UU. en la relación con ciertos países. Sin embargo, el sermoneo arrogante de la Casa Blanca a Cuba acerca de la democracia y de los derechos humanos, como muchos colegas cubanos justificadamente consideran que deberían ser calificados, se basan en las nociones exclusivas de los EE.UU. sobre la democracia y los derechos humanos. Con frecuencia son dirigidas arbitrariamente a algunos países tercermundistas con diferente énfasis y prioridades dependiendo de la afinidad de esos países con la política de relaciones exteriores de los EE.UU.
Tras las alocuciones de los dos jefes de estado en la rueda conjunta de prensa, se pasó a las preguntas procedentes de un contingente numeroso de periodistas extranjeros y cubanos. Obama reconoció inmediatamente la fuente de la primera pregunta: la formulaba Jim Acosta, el corresponsal de la CNN en inglés en la Casa Blanca. Tal como Acosta indicó en su introducción a la pregunta dirigida a Raúl Castro, él es cubanoamericano y sus padres salieron de Cuba. Desde el punto de vista del corresponsal, dicho preámbulo podía servir de pasaporte para hacer cualquier pregunta. Esto dio lugar al interrogatorio a continuación, a pesar de que el reportero carece prácticamente de conocimientos sobre Cuba, circunscrito a sus conceptos profundamente arraigados en las ideas preconcebidas de los EE.UU. sobre Cuba.
Según la transcripción oficial de la Casa BlancaObama completó sus comentarios como sigue:
Muchas gracias.
Primera pregunta, Jim Acosta.”
Acosta dirigió su primera pregunta a Barack Obama y luego preguntó a Raúl Castro:
Presidente Castro: Mi padre es cubano y se fue a Estados Unidos cuando era muy joven. ¿Ve una dirección nueva y democrática para su país? ¿Por qué tiene prisioneros políticos cubanos y por qué no los suelta?”
La respuesta del presidente Raúl Castro fue la siguiente:
Dame la lista ahora mismo de los presos políticos para soltarlos. Menciónala ahora, ¿qué presos políticos? Dime el nombre o los nombres. O cuando concluya la reunión me da una lista de los presos. Y si hay esos presos políticos, antes de que llegue la noche va a estar sueltos”.
Esta pregunta y su respuesta circularon prácticamente por todo el mundo como si fuera un titular de noticia, pero estas se centraron principalmente en EE.UU. como protagonista en Cuba. Las ondas radiales y televisivas y la prensa estaban congestionadas con esta polémica. El tema de los presos políticos dominó completamente el conglomerado internacional de noticias sobre Cuba, por al menos 24 horas.
Obama no tuvo que mencionar lo de presos políticos, lo cual hubiera sido considerado por la Casa Blanca y por el gobierno de Cuba una violación del protocolo y de la diplomacia en las negociaciones e intercambios a puertas cerradas, una característica positiva de las nuevas relaciones Cuba-EE.UU.. Para conveniencia del presidente Obama, fue el corresponsal de CNN en la Casa Blanca quien dirigiera la pregunta; sin embargo, por el lenguaje corporal de Obama y la expresión de su rostro, parecía estar muy satisfecho con la pregunta.
¿Significa que esto ocurrió como resultado de la colaboración entre la Casa Blanca y Acosta? Obama y Acosta se conocen muy bien. El papel del corresponsal de la CNN lo lleva regularmente a la Casa Blanca, además se le invita en muchas ocasiones a viajar con el presidente alrededor del mundo. No obstante, a pesar de esta relación estrecha, ellos no necesitan tener acuerdos conspiratorios.
Hace muchos años Noam Chomsky analizó esta dinámica en su libro pionero titulado Manufacturing Consent, basado principalmente en el estudio de los medios de comunicación estadounidenses. El explicó que el monopolio de los medios masivos de comunicación se guía por lo siguiente:
la selección de un personal con mente que coincide con el status quo y editores y periodistas profesionales que interiorizan las prioridades y definiciones del interés periodístico al coincidir con las políticas de la institución.”i
Esos periodistas saben exactamente qué preguntar en las ruedas de prensa, qué escribir para difundir no solamente para mantener sus trabajos como corresponsales sino además para ascender y lograr ingresos más lucrativos y cargos de prestigio. Por ejemplo, si Acosta hubiera preguntado al presidente deEE.UU. (en la multitud de conferencias de prensa en la Casa Blanca que abordan un sin fin de temas) acerca de los cientos de presos políticos en los EE.UU., ¿habría acompañado al presidente en su viaje a La Habana? Si Acosta hubiera tenido la iniciativa y el interés en el tema de los derechos humanos tal como se practica en los EE.UU., ni siquiera hubiera sido “seleccionado”, tal como lo expresa Chomsky.
En un artículo anterior que escribí sobre la visita a Cuba el 14 de agosto de 2015 de John Kerry, el Secretario de Estado, para izar oficialmente la bandera de EE.UU. delante de la embajada reabierta de EE.UU. como parte del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre EE.UU. y Cuba. Uno de los presentadores más prestigiosos de CNN, Jake Tapper, fue enviado a Cuba para cubrir el acontecimiento. El artículo revela cómo prácticamente todos los informes televisivos consistieron meramente en un rosario de palabras de moda de que Cuba es una “dictadura” y “la tiranía de los hermanos Castro”. Por supuesto, esto fue amplificado y repetido por otros presentadores en la sede de la cadena CNN en losEE.UU. al relatar este acontecimiento.
No empero, para ser justos, se debe admitir que no todos los reporteros de CNN tratan a Cuba con una desinformación flagrante periodística, la cual se aproxima a la histeria. Por ejemplo, Chris Cuomo, presentador de alto nivel en CNN, es el hermano de Andrew Cuomo, gobernador actual del estado de Nueva York. El gobernador Cuomo viajó recientemente a Cuba encabezando una delegación de altas figuras políticas y de negocios. Por lo tanto él tiene relaciones buenas y respetuosas con el gobierno de Cuba. Cuando en febrero de 2016 Chris Cuomo de CNN, cubrió la visita del Papa Francisco a Cuba no se oyeron los vituperios de sus colegas en CNN contra el gobierno de Cuba y “los Castro”. Además, Cuomo formó parte de una delegación mayor de reporteros de CNN encargados de cubrir la visita de Obama. Quizá podemos examinar en otra ocasión su reportaje, el cual contiene algunos comentarios estereotipados e ingenuos (pero no demasiado agresivos) sobre el sistema político de Cuba. Sin embargo, es suficiente escribir acerca del momento en que se puso (como él dijo) una guayabera tradicional cubana que Fidel Castro le dio a su padre Mario Cuomo, gobernador del estado de Nueva York, 1983 ̶ 1994.
En cuanto al papel que Acosta desempeñó en La Habana en marzo de 2016 y en otras circunstancias similares, que desgraciadamente parece ser una característica principal de CNN, ¿qué conclusión podemos sacar? En primer lugar, dada la relación entre CNN y la Casa Blanca puede considerase no que CNN tiene un corresponsal en la Casa Blanca, sino por el contrario, que la Casa Blanca tiene un corresponsal de confianza en CNN. Esta es una situación extraña para un país que sermonea a los demás sobre la necesidad de contar con una “prensa y periodistas independientes”.
En lo relacionado con los presos políticos, parecería que ningún periodista, a conocimiento de este escritor, ha respondido al reto de Raúl Casto de brindar hechos que apoyaran las acusaciones de Acosta. Dada que la guerra mediática queEE.UU. libra contra el pueblo cubano es una noticia continua, se espera que habrá más que decir sobre el tema.
iEdward S. Herman y Noam Chomsky, Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media (New York: Pantheon Books, 2002), XI.
Artículo traducido por Franklin Curbelo.
*Arnold August, un periodista y conferencista canadiense, es el autor de los libros Democracy in Cuba and the 1997–98 Elections y más recientemente, Cuba y sus vecinos: Democracia en movimientoLos países vecinos a Cuba son, por un lado, EE.UU. y por otro lado Venezuela, Bolivia y Ecuador. Se puede seguir a Arnold en Twitter:@Arnold_August
Su sitio web: www.lademocracia.com

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