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jueves, 14 de abril de 2016

Los ‘Panama Papers’ y la falta de transparencia

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Tomado de ALAI Agencia latinoamericana de Información
Por Marco A. Gandásegui h.

¿Qué trama política hay detrás de los 12 millones de documentos de la firma forense panameña Mossack Fonseca que el periódico alemán Süddeutshe Zeitung dice poseer? ¿Qué importancia tienen las 120 mil empresas de papel creadas por Mossak Fonseca en 40 años al lado de más de 10 millones que existen en EEUU y Europa?

Hay que aclarar, en primer lugar, que los documentos electrónicos de la firma panameña  no fueron filtrados (leaked). Fueron 'hackeados'. En otras palabras, el sistema fue penetrado y la información fue robada por agentes profesionales cuya identidad, por el momento, se desconoce. Según la Gazeta del Sur de Alemania“la información provino de una fuente anónima”. Pero el diario agrega que “se supone que algunas computadoras del despacho Mossack Fonseca fueron intervenidas por hackers a fin de obtener correos electrónicos, certificados, estados de cuenta y otros muchos documentos”.

La entidad que se hace responsable del 'hackeo', el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con sede en Washington, DC, EEUU, es financiada por los Think Tanks más reconocidos del establishment conservador de EEUU y Europa. El periódico alemán,Süddeutshe Zeitung, asumió el liderazgo en el reportaje sobre la firma panameña que maneja Ramón Fonseca Mora.

Curiosamente, entre los millones de documentos que le fueron hackeados a Fonseca, muy pocos se refieren a los negocios que la firma realiza con sus contrapartes en EEUU, Gran Bretaña o Europa occidental. Son en estos países donde se realizan las transacciones más grandes. Las revelaciones se detienen con detalle en Rusia, Islandia, México, Brasil, Argentina y España. Países importantes, pero con economías enanas comparadas con EEUU y Europa occidental.

Fonseca señala que entre sus socios más importantes se encuentran bancos y abogados en Miami (Florida) y el estado de Nevada en EEUU. Este último, junto con Delaware, son las 'lavadoras' más grandes del mundo. Compiten con sus contrapartes en el Canal de la Mancha (Gran Bretaña). Estas lavadoras, sin embargo, no son consideradas 'off-shore' (extranjeras) y pueden operar debido a la protección que reciben de sus respectivos gobiernos (Washington y Londres, respectivamente).

Panamá tiene una tradición oscura de prestar servicios a los grandes capitales financieros mundiales que se remonta a la década de 1920. En aquel entonces se creó en Panamá la 'sociedad anónima' para empresas británicas y norteamericanas sin dar a conocer sus propietarios. Poco después apareció el sistema para abanderar barcos de los grandes países con flotas marítimas. Estas operaciones no son 'ilegales' pero son inmorales. Les permite a los grandes propietarios de esos países lavar su dinero mal habido y evadir compromisos con sus respectivos fiscos. En la actualidad, los gobiernos de Washington y Londres toleran el llamado 'blanqueo' siempre y cuando se haga dentro de sus fronteras, no en lo que llaman los 'paraísos fiscales' de otros países.

Las rendijas que le permitían a los abogados  y bancos ‘off-shore’ prestarle servicios a las grandes empresas de EEUU y Gran Bretaña para lavar dinero parecen haber sido cerradas por el FMI.  La OCDE sigue persiguiendo a las firmas ‘off-shore’ que le prestan servicios a los multimillonarios que no quieren pagar impuestos en sus países de origen. Esta persecución no afecta a los bancos y abogados en EEUU y Gran Bretaña (que no son - por definición - 'off-shore').

En conclusión, los abogados panameños que prestan servicios a empresas norteamericanas, británicas y de otros países se encuentran bajo la mira de los gobiernos que quieren que el negocio regrese a casa. Estos gobiernos han atacado formalmente a los 'blanqueadores' panameños y de otros países 'off-shore' a través del FMI y de la OCDE. Ahora han dado un segundo paso. EEUU y Gran Bretaña quieren introducir otro elemento al ataque frontal contra las operaciones de bancos y abogados fuera de sus respectivas jurisdicciones. Bajo el manto de supuestas investigaciones periodísticas, han descubierto el mundo tenebroso de las transacciones financieras internacionales de países, gobernantes y otras personalidades que son descartables (Putin, Lula, Peña Nieto, Kirchner, el primer ministro de Islandia y otros). Han ignorado las operaciones de los jefes de gobierno de los países 'buenos' y de sus camarillas.

Las revelaciones (filtraciones o 'leaks') de Snowden y Wikileaks fueron transparentes en sus intenciones: descubrir las maniobras inaceptables del gobierno de EEUU. El Consorcio de Washington y sus 'papeles de Panamá' no son transparentes y aún no conocemos cuáles son, en última instancia, sus verdaderas intenciones.

- Marco A. Gandásegui, hijo, profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos Justo Arosemena (CELA) 

miércoles, 6 de abril de 2016

Lo que muestran y lo que ocultan los Panamá Papers


La verdad según las corporaciones

Tomado de la web CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica.
Por Mariela Pinza, Silvina Romano y Alejandro Fierro.

El domingo se publicaron parte de los Panamá Papers, investigación impulsada por el diario alemán Süddeutsche Zeitung [1] junto al Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación [2] (ICIJ, por sus siglas en inglés) y más de 100 organizaciones de noticias entre las que encontramos: The Guardian (Reino Unido), Le Monde (Francia), Canal 13 (Argentina), la revista Proceso (México), etc. [3]. El diario alemán recibió de parte de un anónimo un cúmulo de 11 millones y medio de documentos, en formato de mails  y documentos adjuntos, que dan cuenta de las operaciones de la firma de abogados Mossack Fonseca (gestora de sociedades offshore que opera en Panamá) [4] desde 1977 hasta el año 2015. La información fue analizada durante un año por 376 periodistas de 76 países y brinda pruebas sobre el desvío de dinero a paraísos fiscales realizados por diferentes líderes políticos, deportistas, artistas y empresarios de varios países del mundo [5].
No obstante la valiosa información publicada por este grupo de periodistas, se abren una serie de dudas. En primer lugar, si el objetivo era dar a conocer el modo en que las corporaciones y los ricos del mundo evaden sus obligaciones para hacerse más ricos, es curioso que hayan brindado la información a grandes corporaciones mediáticas. De allí surge otro cuestionamiento, sobre la “filtración” de la información. En los documentos publicados (que son una ínfima parte del corpus documental total) no aparecen, casualmente, corporaciones estadounidenses o alemanas, o del Reino Unido. En cambio, se le dio especial importancia a los vínculos entre Mossack Fonseca y el gobierno ruso, Putin a la cabeza [6].
Las dudas comienzan a disiparse cuando observamos que uno de los organismos que coordinó la investigación es el Center for Public Integrity, financiado nada más y nada menos que por Fundación Ford, Carneghie Endowment, Open Society (de Soros) y la Fundación Rockefeller. Es decir, los representantes a nivel mundial del modo en que funciona la red global de poder que incluye: corporaciones, fundaciones, gobiernos, organismos internacionales, ONGs y medios de comunicación. Ellos eligen qué es conveniente para el público, y qué información es mejor ocultar para evitar daños reales en el funcionamiento del sistema.
Panama Papers en Argentina
Entre los clientes de esta empresa se encuentra el presidente de Argentina Mauricio Macri, su hermano y su padre, el reconocido empresario Francisco Macri. Lo que figura es que Mauricio Macri integró el directorio de Fleg Trading Ltd, empresa que figura registrada en las islas Bahamas desde 1998. Dicha firma presenta ejercicio hasta el año 2009 como una derivación del holding que los Macri tenían tanto en Argentina como en Brasil [7]. Para ese entonces, el actual presidente ejercía funciones como Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
La implicancia de este presidente (que no es el único) se da en un marco particular, ya que parte central de la campaña del PRO estuvo caracterizada por las denuncias de corrupción al gobierno saliente de Cristina Kirchner. Ante la noticia multiplicada en todos los medios de comunicación no sólo de Argentina sino del mundo, desde presidencia de la nación emitieron un comunicado donde justifican la participación del actual mandatario explicando que es cierto su participación como parte de de una sociedad familiar offshore radicada en Bahamas, pero que no tuvo ni tiene participación en los dividendos del capital de esa sociedad [8]. La Oficina de Anticorrupción (OA) a cargo de Laura Alonso, defendió esta postura vía tweeter advirtiendo: “que constituir sociedad en paraíso fiscal no es delito en sí mismo, señores”.Ante este hecho, integrantes de otros partidos comenzaron a pedir explicaciones, lo mínimo esperable cuando la descripción de los documentos brindada por los periodistas de la investigación asegura que: “[los documentos] relatan ejemplo tras ejemplo las malas acciones en términos éticos y legales de los clientes de la compañía y proporcionan evidencia de que esta empresa estaba totalmente dispuesta a actuar como guardiana de los secretos de sus clientes, sea que se tratara de estafadores, miembros de la mafia, traficantes de drogas, políticos corruptos o evasores de impuestos” [9].
Este “escándalo” podría desencadenar una nueva configuración política considerando que  los periodistas que formaron parte del Consorcio son de El Clarín y La Nación. No obstante, queda la sospecha de que tal vez fueron “obligados” a publicar la información por la metodología de la investigación: aparentemente, la información fue compartida entre todos los periodistas que participaron en la investigación. El diario alemán utilizó el programa Nuix para ordenar los documentos, el mismo programa que utilizaron los periodistas agrupados por el ICIJ, subiendo los millones de documentos a computadoras de alto rendimiento [10]. Así las cosas, poco pueden hacer los periodistas locales para ocultar la información sobre los argentinos implicados. Además, Argentina no es el “pez gordo”, otra cosa es hablar de EEUU, Reino Unido o Alemania (países sobre los que no hay información).
Panamá Papers en Venezuela
Todos los medios publicaron que Venezuela aparece reiteradamente en los documentos. Para ser más exactos, 270.000 de ellos (o sea el 2%) mencionan a Venezuela [11], lo que se corresponde con un guión absolutamente previsible. Era obvio que se iba a escudriñar hasta el último detalle para atribuir al chavismo la etiqueta de intrínsecamente corrupto, al igual que el Vaticano sostuvo durante décadas que el marxismo era “intrínsecamente perverso”. El objetivo, más allá de lo que contengan las filtraciones, es demostrar que la Revolución Bolivariana no es más que una cueva de ladrones que han saqueado las arcas del país. La realidad y las buenas praxis periodísticas no pueden obstaculizar la consecución de la meta.
Sin embargo, un somero análisis demuestra lo espurio del montaje. En los papeles aparecen mandatarios, políticos y personalidades de gran importancia como Mauricio Macri, Vladimir Putin, el primer ministro islandés, Sigmund David Gunnlaugsson, el rey de Arabia Saudí, el presidente ucraniano Petro Poroshenko, Pilar de Borbón, tía del rey de España Felipe VI, Leo Messi, Michel Platini, Pedro Almodovar. Por el contrario, los nombres venezolanos son de poca relevancia –lo que no implica que efectivamente puedan ser enormemente corruptos–: Adrían Velasquez, exjefe de escoltas gubernamentales, su esposa la enfermera Claudia Díaz, el general Víctor Cruz Weffer (ya juzgado por corrupción en la propia Venezuela) y el exejecutivo de la compañía nacional de petróleo PDVSA Jesús Villanueva. Ni presidentes, ni vicepresidentes, ni ministros. Ni siquiera un diputado o un gobernador. Sin embargo, esto no es obstáculo para que se ponga el foco mediático de los Panamá Papers en Venezuela antes que en otros países.
Como ya señalamos para el caso de Argentina, es interesante señalar a qué medios de comunicación venezolanos se les ha encargado estudiar, clasificar y difundir la información. Sin excepción son todos medios radicalmente opositores, abiertamente antichavistas y con una deontología profesional cuando menos dudosa como cualquier lector puede comprobar entrando en sus páginas webs: Runrunes, Armando.info, Efecto Cocuyo y El Pitazo.
En términos generales, podemos decir que: si el objetivo de los Panama Papers es publicar la verdad de cómo los ricos se hacen más ricos, el modo en que operan las grandes corporaciones vinculadas a gobiernos, elites locales, fundaciones, etc., deberían publicar toda la información, sin filtros. En el caso de Argentina, es nada menos que un escándalo que un presidente que llega a su puesto luchando contra la corrupción esté vinculado (del modo que sea) a este tipo de prácticas. En el caso de Venezuela, no existe información que implique de manera cabal al actual gobierno o a la gestión de Chávez, pero los medios hegemónicos persistirán en el “engorde” del monstruo Venezolano con el apoyo incondicional de la oposición, que se ha apresurado a señalar que llevara el asunto a la Asamblea Nacional.
Es claro que los principios de libertad y democracia son (re)definidos en virtud de intereses concretos vinculados a la red global de poder, en la que los medios de comunicación poseen un rol clave. Además, el modo en que se ha presentado la información remite al escenario de Guerra Fría. Los “principales” corruptos en el plano político son los rusos, los chinos y los gobernantes de Medio Oriente, además de Venezuela (alineada a ese eje “del mal”). No aparecen datos sobre estadounidenses o alemanes que nos permitan afirmar que la información se está tratando de modo imparcial, que se pretenden cumplir los objetivos de la libertad de prensa y la difusión de información sobre todos por igual. Es curioso, porque se aplaude a los periodistas de los Panama Papers mientras Assange sigue privado de su libertad. Es curioso que se celebre la publicación de tantos documentos, cuando wikileaks viene publicado material que compromete seriamente a las potencias occidentales, información que ha sido invisibilizada por la misma red de poder que hoy publica los Panama Papers. Habrá que estar atentos a los intereses detrás de la agenda y el contenido de estos documentos.
[1] http://www.eltribuno.info/-n696356
[2] Se trata de una red internacional de periodistas de investigación que tienen su sede en la ciudad de Washington.
[3] https://panamapapers.icij.org/pages/reporting_partners/
[4] Las empresas offshore, que cumplen los requisitos dentro de un marco legal, son sociedades que no realizan ninguna actividad comercial con tributación del 0%. Tienen garantizada la confidencialidad y seguridad en cuanto a la conformación la empresa. Por eso, “las firmas offshore no preguntan la nacionalidad de los accionistas ni de los directores, no pagan IVA y no tienen ningún registro público de datos personales ni nombres de accionistas o propietarios http://www.cronista.com/economiapolitica/Panama-Papers-que-es-una-empresa-offshore-20160404-0062.html 
[5]http://www.lanacion.com.ar/1885854-lideres-de-todo-el-mundo-tiemblan-por-una-filtracion-sobre-paraisos-fiscales 
[6] https://www.craigmurray.org.uk/ 
[7]http://www.perfil.com/politica/Mauricio-Macri-y-la-familia-Kirchner-figuran-en-una-investigacion-sobre-presunto-lavado-en-Panama-20160403-0043.html 
[8] http://www.lanacion.com.ar/1885830-panama-papers-la-respuesta-de-macri-sobre-su-participacion-en-una-sociedad-offshore 
[9] https://panamapapers.icij.org/20160403-mossack-fonseca-offshore-secrets.html 
[10] http://panamapapers.sueddeutsche.de/articles/56febff0a1bb8d3c3495adf4/ 
[11] http://albaciudad.org/2016/04/periodistas-tras-panama-papers-venezolanos-ipys-ned-usaid/ 

lunes, 20 de abril de 2015

¿Rasverg se va con la primera bola?

Tomado de Visión desde Cuba.
Por Yoerky Sánchez Cuéllar.

Soy periodista del diario Juventud Rebelde y asistí a la Cumbre de Panamá como miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), una de las 2200 organizaciones de la sociedad civil cubana. No es cierto que los representantes de la Isla a los Foros paralelos eran solo «dirigentes de organizaciones de la sociedad civil », como plantea Fernando Rasverg en su artículo La Sociedad civil y el debate.
En el grupo también se encontraban campesinos como Yordanis, quien trabaja la tierra en Ciego de Ávila, investigadoras como Yoslaine, especialista del Centro de Estudios de la Juventud; había, igualmente, cuentapropistas, como Lisandra, quien labora en un taller de calzado en Camajuaní o Vicente, joven trabajador de una paladar en Manzanillo.
La delegación estaba integrada, además, por importantes intelectuales, científicos, médicos de reconocido prestigio, músicos, artistas de la plástica, líderes religiosos, blogueros, periodistas, presidentes de cooperativas no agropecuarias, actores sociales, entre muchos otros, que expresan la amplia diversidad y el pluralismo de nuestra sociedad.
Ante la duda de Rasverg sobre quién nos seleccionó, debo explicar que fue la Red de Derechos Humanos de Panamá, organizadora de los Foros paralelos, la que nos envió a través del correo electrónico, luego de llenar varios formularios, la aceptación para participar en el evento.
« ¿A quiénes representan esos dos grupos que aparecieron en Panamá a nombre de la sociedad civil?», pregunta el autor de Cartas desde Cuba. Es lamentable su confusión. La sociedad civil cubana, la única, la legítima, fue la que viajó desde La Habana con el mandato de millones de hombres y mujeres de bien, expresado en foros previos en suelo patrio. Por tanto, representa lo más auténtico de nuestro pueblo. Estaba decidida a contribuir a los resultados de la Cumbre y llevó propuestas de gran valía para los debates, que se pudieron exponer sin dificultad en todos los Foros y en todas las mesas excepto en las que asistieron los que ofenden la propia tierra que los vio nacer.
Muchos de estos vendepatrias llegaron a Panamá después de dar giras por varias naciones, conspirando para sabotear la presencia nuestra en el evento. En el mismo momento en que exigíamos que se acreditara a 28 miembros de la delegación, algunos de los mercenarios, ya con credenciales en su poder, realizaban la provocación frente a la embajada cubana. Los instigadores del show y los primeros en golpear fueron ellos. Debo decirle al colega de Cartas desde Cuba que ningún miembro de la delegación de nuestra sociedad civil estuvo presente en ese «lamentable espectáculo» que montaron sin calcular la repuesta de amigos de la solidaridad y de patriotas honrados, muchos de ellos residentes en suelo panameño.
Como miembro de la UPEC, participé en la elaboración del tabloide Mercenarios en Panamá, disponible en el sitio www.cubaperiodistas.cu. Esos personajes, como lo prueban varios documentos del material, solo sirven a quienes les pagan. Son huérfanos de ideas, no soportan ningún debate. Pretendían legitimarse en Panamá como los representantes del pueblo cubano y ante esa ofensa los verdaderos patriotas plantamos una y otra vez y volveríamos a plantar las veces que fuese necesario. No dialogamos con mercenarios que se retratan con asesinos como Posada Carriles, autor del crimen de Barbados, o Félix Rodríguez, el asesino del Che. La respuesta nuestra nunca fueron los golpes, sino el Himno Nacional y la Marcha del 26 de Julio.
Donde ellos no estuvieron el debate fue intenso, aportador. Incluso, el presidente Varela reconoció el aporte de los jóvenes cubanos en su foro, donde estaba la derecha más recalcitrante del continente. La presencia de destacadas personalidad cubanas aportó mucho a las mesas de Salud, Emigración y Seguridad, Medio Ambiente, etc.
Cuento con las pruebas fílmicas de lo que sucedió en la Mesa de Gobernabilidad Democrática. Aquello estaba orquestado para humillar a Cuba desde los propios organizadores, que al final terminaron yéndose con los mercenarios.
No estuvimos en contra del dialogo respetuoso ni al debate con las ideas contrarias. Nunca nos retiramos del debate. Lo que sí no íbamos a aceptar era que por Cuba hablaran mercenarios, amigos de asesinos y terroristas, y nosotros permanecer impávidos. Mucha sangre se derramó en la Isla para aceptar esa desvergüenza colosal. No era una cuestión de ideas, sino de principios, y los principios no son negociables.
Nos querían obligar a que compartiéramos juntos, en armonía y conciliación. Y recordaba a una colega que me decía al regreso de Panamá: ¿A quién se le ocurriría invitar a una misma mesa de trabajo a las madres de la Plaza de Mayo y a los asesinos y cómplices de la muerte de sus hijos?
Sé que los medios nos quieren presentar como los intolerantes, los salvajes, los promotores de la violencia. Un periodista que se respete debe saber contrastar las fuentes. Espero que Rasverg, quien en esta profesión tiene un largo historial, a estas alturas no se vaya con la primera bola.

Foto: Conferencia de prensa de los representantes de la sociedad civil en el hotel El Panamá. Ismael Francisco/ Cubadebate.
Nota: he mantenido la manera en que se escribió el nombre del autor del blog Cartas desde Cuba en la fuente original.

Panamá: conspiración derrotada

SOLIDARIDAD CON CUBA EN LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS DE PANAMÁ
SOLIDARIDAD CON CUBA EN LA CUMBRE DE LOS PUEBLOS DE PANAMÁ
Tomado de El Adversario Cubano.
Por Osvaldo Rodríguez Martínez.

La coordinación, variedad de escenarios y actores de los hechos de la contrarrevolución cubana y venezolana, en el marco de la Cumbre de Panamá, confirman la sospecha de que se trata de una conspiración cuidadosamente diseñada.

sábado, 18 de abril de 2015

MI RESPUESTA A RAVSBERG




Tomado de Dialogar Dialogar
Por Elier Ramírez Cañedo.

Tuve la posibilidad, más bien el honor, de integrar la amplia y diversa delegación cubana, expresión de nuestra verdadera sociedad civil, que asistió a los foros paralelos de la Cumbre de las Américas. Lo hice en este caso como miembro de la Asociación Hermanos Saiz, organización que agrupa a más de tres mil jóvenes artistas e intelectuales menores de 35 años. Me tocó participar y ser testigo de los momentos quizás más tensos y complejos que vivimos en esos días. De ahí que me resulte imposible no responder al artículo de Fernando Ravsberg “La sociedad civil y el debate”, publicado en su blog Cartas desde Cuba. Sobre todo por el respeto que merecen los compañeros y compañeras que estuvieron conmigo en Panamá, quienes, con su actitud, me hicieron sentir extremadamente orgulloso de ser cubano.

Me sorprende que un periodista como Ravsberg, de quien en ocasiones he leído buenos textos, haya escrito algo tan superficial y alejado de la realidad sobre el papel de nuestra delegación.

Es evidente que, en este caso, lejos de ir a contracorriente de los grandes monopolios de la comunicación que todo el tiempo trataron de deslucir la participación cubana, Ravsberg siguió ciegamente el rebaño de los confundidos. Prefiero pensar esto y no que se trata de una reacción como las que he advertido en otros medios, de impotencia ante la incuestionable victoria de Cuba, tanto en la sesión presidencial como en los propios foros paralelos y la Cumbre de los Pueblos. Victoria que es sabido no fue solo para Cuba, sino para América Latina y el Caribe en su conjunto. Si Mar del Plata marcó en 2005 el inicio del viraje, esta Cumbre significó ya un cambio radical en las relaciones interamericanas.

Creo que a este artículo de Ravsberg le faltó la profesionalidad del periodismo investigativo. ¿Por qué no se tomó el trabajo de entrevistar al menos a algunos miembros de la delegación que participaron en los foros paralelos? ¿Por qué no indagó con varios de sus colegas cubanos que cubrieron la cita? ¿Por qué no confrontó las sesgadas fuentes que utilizó con otras versiones?

El espectáculo que recorrió el mundo “dañando la imagen de la nación”, según Ravsberg, fue precisamente el que los medios hegemónicos de siempre se empeñaron en fabricar, una caricatura que este experimentado periodista podría haber desbancado con facilidad si se hubiera propuesto hacer un trabajo más serio. Pero se conformó en este caso con la visión fragmentada y manipulada que todo el tiempo circuló mientras que la mayor parte de la verdad permaneció invisible ante sus ojos. Al menos Telesur y los medios de comunicación de Cuba, que a diferencia de Ravsberg sí estuvieron allá, hicieron un gran esfuerzo para que se conociera lo que estaba sucediendo.

Soy testigo de que numerosas entrevistas realizadas a miembros de nuestra delegación por importantes cadenas noticiosas del mundo, fueron impúdicamente censuradas, pues sus criterios contrastaban con la matriz de opinión que se quería imponer. Recuerdo que un camarógrafo de una televisora miamense me ofendió y se retiró junto al periodista, al no estar dispuesto a oír ciertas verdades. No me dio tiempo por desgracia a preguntarles de qué libertad de opinión y prensa estaban hablando.

Por otro lado, Ravsberg confunde, mezcla, omite y creo que también interviene en la manipulación de lo sucedido:

Primero, la delegación no estuvo en el altercado ocurrido en el parque frente a la embajada de Cuba. Allí estaban los grupos de solidaridad y algunos compañeros de nuestra sede diplomática. Todos ellos, a mi juicio, respondieron como tenían que responder ante la afrenta que pretendieron hacerle a nuestro más preciado símbolo, a Martí, un puñado de mercenarios junto al asesino del Che. Si me hubiera encontrado en ese contexto, seguramente hubiera reaccionado igual. Ya se sabe de dónde vino la ofensa y el primer puñetazo. Le recomiendo a Ravsberg que vea los videos que están en Internet y lea dos textos publicados por Raúl Antonio Capote en su blog El adversario cubano: “Orlando Gutierrez Boronat, terrorista presente en Panamá” y “Nuestra delegación en la Cumbre de las Américas: respuesta a los confundidos y a los desinformados”.

Segundo, es falso que la delegación cubana se retiró del debate, todo lo contrario. Para información de Ravsberg, de los únicos escenarios que la delegación acordó retirarse –luego de un análisis colectivo- fue de los protocolares, por respeto a los presidentes. Hubo una rigurosa y rica discusión en las mesas de salud, educación, seguridad, migración, energía y medio ambiente y en los foros de los jóvenes, empresarios y rectores. Las discusiones en todos estos escenarios fluyeron sin dificultad, a pesar de las notables diferencias ideológicas entre los participantes, y los aportes de los cubanos presentes fueron significativos para la elaboración de los documentos finales. Incluso, en las mesas de gobernabilidad democrática y participación ciudadana, donde se denunció la presencia de los mercenarios y hubo un ambiente más caldeado, no faltaron los argumentos y la serenidad. Los cubanos no nos retiramos, sino que permanecimos en el lugar trabajando con una gran parte de los integrantes de las delegaciones de otros países. Los que tuvieron que abandonar la sala fueron los farsantes y parte de la derecha cómplice. Fueron particularmente emocionantes las intervenciones de apoyo que escuchamos de representantes de Panamá, Colombia, Brasil, Venezuela, Ecuador, Chile, México, entre otros países. Estos comprendieron de inmediato que era imposible sostener un diálogo respetuoso con usurpadores que se querían presentar como parte de la sociedad civil cubana.

Tercero, a pesar de las presiones a las que fuimos sometidos desde que llegamos a Panamá, ningún miembro de la delegación cubana utilizó violencia física alguna contra quienes estuvieron provocándonos todo el tiempo con alusiones injuriosas a nuestros líderes y a nuestra patria. Lo primero que hicimos cuando pisamos tierra panameña fue denunciar en una conferencia de prensa la presencia de mercenarios, algunos de ellos vinculados a terroristas como Posada Carriles. Se trasladaron además todas las pruebas a los organizadores de los foros. Se distribuyó un tabloide elaborado por la UPEC con toda la información necesaria, cuya lectura recomiendo a Ravsberg (véanse los sitios Pensandoaméricas, Cubadebate o Cubaperiodistas).

Cuarto, la delegación cubana sufrió un tratamiento discriminatorio por parte de los organizadores de los foros paralelos. Veintiocho cubanos que habíamos cumplido todos los requisitos del largo proceso burocrático de inscripción y recibido el mensaje de confirmación, permanecimos sin credencial hasta el día de comienzo de las mesas de trabajo. Sin embargo, pudimos comprobar que a los mercenarios se les brindaron todas las facilidades. Sus nombres encabezaban la lista de Cuba para las acreditaciones y sobresalían en negritas, algo que verifiqué personalmente. El día de la inauguración tuvieron un acceso expedito a la sala cual si fueran presidentes.

Quinto, el día 10 de abril se orquestaron en el Hotel El Panamá las más elaboradas y maquiavélicas provocaciones contra nosotros. Primero, los organizadores del foro de la sociedad civil, nos desinformaron y nos remitieron a los salones del noveno piso, mientras, abajo, se montaba un ofensivo performance contra un pequeño grupo de jóvenes de nuestra delegación que permanecía en el lobby, donde “casualmente” ya estaban convocados los medios anticubanos. La respuesta nuestra fue firme y enérgica. Con orgullo cantamos el Himno Nacional y la Marcha del 26 de julio y coreamos consignas, pero nunca una palabrota por muy merecida que esta fuera. Las imágenes de Fariñas junto a Posada Carriles y la de Antúnez con Félix Rodríguez, enarbolando la foto del Che cautivo y a punto de ser asesinado, decían más que mil palabras. Hubo más tarde una segunda provocación, en la mesa de gobernabilidad democrática, cuando los organizadores dieron la palabra a un representante de la OEA, que aludió directamente a Cuba de forma insolente, mientras daban entrada a los mercenarios por un acceso lateral. Una vez más, logramos que se retiraran con nuestros argumentos y el apoyo de delegados de otros países.

Por otra parte, no sé con cuántos cubanos habrá conversado Ravsberg, pues estuvimos recibiendo mensajes de aliento provenientes de Cuba durante nuestra estancia en Panamá y, desde que llegamos a la Habana, cientos de personas nos han expresado su admiración por la manera en que actuamos y su deseo de haber tenido la oportunidad de participar en esta batalla. Como dijo Luis Morlote en el acto de recibimiento, no hicimos nada extraordinario, sino más bien lo que cualquier cubano digno hubiera hecho. Y sí, Ravsberg, en alguna medida fue un Girón, en el sentido en que nos enfrentamos a mercenarios como aquellos que invadieron la Isla en 1961, aunque en otro tipo de confrontación. Ojalá pudiéramos también en algún momento cambiarlos por compotas.

Ravsberg se equivoca cuando trata de contrastar el hecho de que Raúl y Obama sí pudieron dialogar, mientras la delegación cubana a los foros paralelos fue intolerante, incivilizada, expresión del pasado, al negarse a hablar con los enemigos. “En ese contexto regional es un suicidio político proclamar: nosotros no dialogamos con nuestros enemigos”, señala Ravsberg. No sé de dónde tomó la frase; pues al menos yo no la escuché en ningún momento en voz de mis compañeros. Lo que sí se reiteró es que no se dialogaría con mercenarios, que tienen la agenda de quienes les pagan. No son interlocutores creíbles. En su mayoría incluso se oponen al cambio de política iniciado por Obama y al levantamiento del bloqueo.

Todo parece indicar que Ravsberg cae en un absurdo que se repite con frecuencia, al considerar a estos mercenarios como una oposición real. En Panamá insistí mucho en las entrevistas que me hicieron, casi todas censuradas, en que estos sujetos, esta versión impresentable de una supuesta sociedad civil cubana, no son una oposición o disidencia efectiva, ni siquiera una contrarrevolución auténtica. Desde su origen han sido una creación de los Estados Unidos para promover un “cambio de régimen” en la Isla. Le recomiendo en este caso el texto de Esteban Morales “La contrarrevolución cubana nunca ha existido” (véase este propio blog).

Es cierto, como señala Ravsberg, que Raúl y Obama defienden ideologías contrarias y lograron sentarse a conversar. ¿Pero acaso Fariñas, Berta Soler, Rosa María Paya y el resto de la fauna que viajó a Panamá defienden algún tipo de ideología, más allá de la del dinero que reciben de sus amos del norte? Se me ocurre que Ravsberg pudiera quizás dar el palo periodístico haciéndole estas preguntas a Jonathan Farrar, ex jefe de la sección de intereses de Washington en la Habana, quien hizo una valoración certera de estos mercenarios revelada por Wikileaks. Coincidentemente es ahora el embajador de los Estados Unidos en Panamá y convocó a algunos de ellos para darles instrucciones (véase declaración de la delegación cubana a la Cumbre de los Pueblos publicada en Granma).

Ojalá Ravsberg tenga tiempo para revisar la documentación que le he recomendado y así tener una idea más completa de lo sucedido.

Duélale a quien le duela, la gran farsa que se preparaba contra Cuba en el foro de la sociedad civil quedó desnuda y desarticulada. La noticia que quería fabricarse era obvia: “Panamá como sede histórica de la reconciliación entre el gobierno de los Estados Unidos y Cuba y -de paso- entre los partidarios del régimen y la oposición interna”. Ese era el cintillo noticioso que se esperara recorriera el mundo. El manejo fue muy burdo. Una vez más las maniobras de los que pretenden humillar a Cuba terminaron en un fiasco. Nuestra soberanía es intocable. No aceptaremos intromisiones en nuestros asuntos internos. Para Cuba los principios, la dignidad y la moral son la guía fundamental de la política, y ya hemos visto cuán poderosas son esas armas. Lo ocurrido en Panamá ha sido una muestra elocuente de ello. La voz que más se sintió y la de mayor reconocimiento en la región fue la de la isla caribeña. Raúl Castro se convirtió, sin lugar a dudas, en el líder más aplaudido y admirado de la Cumbre de las Américas.

jueves, 6 de marzo de 2014

Cubanos en Panamá: Otro fiasco

 Un grupo de cubanos refugiados desde septiembre pasado en Panamá protesta frente a la Cancillería panameña
Un grupo de cubanos refugiados desde septiembre pasado en Panamá protesta frente a la Cancillería panameña
Tomado de CubaSí
Por Nicanor León Cotayo.

Al gobierno panameño de Ricardo Martinelli se le ha creado una muy embarazosa situación con un grupo de cubanos allí “refugiados”. 
 
Llegaron al istmo luego de estar detenidos en las Bahamas, donde arribaron sin documentos por vía marítima, lugar en que –según ellos- fueron maltratados.
De acuerdo a sus versiones públicas tocaron suelo panameño el cinco de septiembre último y las autoridades  prometieron concederles “asilo político”.
Sin embargo, a más de cinco meses de aquel suceso, estos supuestos refugiados cubanos ofrecen a la prensa una historia muy distinta de su vida actual.
Este lunes algunos ocuparon un pequeño jardín, en la plaza Bolívar frente a la Cancillería, llevando en sus manos catres para dormir y pancartas que denuncian su tragedia.
Un despacho cablegráfico de la francesa AFP llegó a plantear que esos cubanos afirman vivir en Panamá “como perros”, y por tanto iniciarán una huelga de hambre.
La France Press añadió que un grupo de esos balseros comenzarían esa protesta “al estimar que han sido engañados por el gobierno de Martinelli”,  al que exigen la nacionalidad panameña o la salida del país.

“Queremos la ciudadanía  prometida, y si no, vamos a pedir a gritos que nos saquen de Panamá”, advirtió Edelis Savón, portavoz del grupo.

Y prosiguió: “El asilo fue todo una mentira, venimos como asilados y aquí estamos como perros en la calle sin privilegios ni nada”.

Otro de los cubanos, Eulises Benitez, declaró a la AFP: iniciamos la huelga de hambre reclamando a este país, “al que nos trajeron engañados” nuestros derechos como asilados políticos.

Los denunciantes repiten a la prensa que, cuando se les concedió refugio, la administración Martinelli les prometió documentos, que les facilitarían un trabajo, tener una casa y traer a sus familiares.

Sin embargo, por ser extranjeros muchos empresarios los rechazan, y su documentación personal no autoriza lograr un empleo, adquirir una vivienda o sacar de los bancos el dinero que sus familiares les envíen desde Estados Unidos.

Otro en huelga de hambre, Yudián  Chala, previno de manera contundente: estamos metidos en un laberinto sin salida.

Analistas opinaron que tales hechos colocan entre signos de interrogación la imagen vendida por Martinelli de ser un ferviente partidario de los derechos humanos.
Muy incómodo para el presidente panameño, que ha crucificado a Cuba, Venezuela, entre otras, naciones independientes, bajo el estigma de no ser democráticas.
Pero el forcejeo que acontece ahora en su territorio es aún más delicado,  pues refleja duras imputaciones contra Martinelli por parte de sus “asilados anticastristas”.
¿Qué han dicho? Según ellos el gobierno panameño les ofreció refugio, más villas y castillas, cuando estaban retenidos en Bahamas.
Sin embargo, ahora son los titulados “anticastristas quienes, allí mismo, denuncian ante el mundo que Martinelli, en su afán por cautivar a Washingon, les mintió.
Esto equivale a decir que  no tienen vivienda, trabajo ni documentos que los legalice para desenvolverse en aquella sociedad, o sea, los han transformado en una suerte de pequeña tribu nómada.
¿Tendrá de nuevo el presidente de Panamá valor suficiente como para hablar otra vez sobre los derechos humanos en Cuba?
Un combinado adarme de ética y sentido común recomendaría no hacerlo.
Ricardo Martinelli estuvo ausente de  la Segunda Cumbre de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) efectuada en enero en La Habana.

Unos lo atribuyeron a su permanente cuestionamiento sobre los derechos en la isla, otros a la orden impartida sin gran éxito por Washington de restar credibilidad a la cita.
Incluso muchos llegaron a no descartar el motivo de su ausencia a esas dos posibilidades.
Mientras, el drama del grupo de cubanos que Martinelli “asiló” en  Ciudad Panamá, se proyecta hacia el final de su puesta en escena.

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