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sábado, 4 de julio de 2020

La verdad de Cuba desmonta la mentira tarifada

Los médicos cubanos solo son «esclavos» de su humanismo. Foto: Juan Diego Nusa Peñalver
Tomado de Granma
Por 

Una burda maniobra anticubana fracasó este viernes en el 44 periodo ordinario de sesiones del Consejo de Derechos Humanos (cdh) de la onu, orquestada por un mercenario construido por el Gobierno de Estados Unidos en contubernio con la extrema derecha de Miami.

martes, 21 de mayo de 2019

La contribución de Cuba a la liberación de África y a la lucha contra el apartheid

Foto: AFP
Tomado de ALAI. Agencia Latinoamericana de Información.
Fuente original: L'Humanité.
Por Salim Lamrani

Desde el advenimiento de la Revolución en 1959, Cuba ha hecho de la solidaridad con los pueblos en lucha por su emancipación un pilar de su política exterior. Desde los primeros instantes, pese a la hostilidad de Estados Unidos y las innumerables dificultades internas ligadas al proceso de transformación social, Fidel Castro hizo de Cuba una tierra de asilo para todos los grupos revolucionarios y movimientos de liberación nacional de América Latina, África y Asia. Cuba desempeñó un papel importante en los distintos procesos de liberación nacional en África, ofreciendo ayuda y recursos.

En el espacio de treinta años, cerca de medio millón de cubanos, mujeres y hombres, participaron en las guerras anticoloniales en África, convirtiendo a la pequeña isla del Caribe en igual de las grandes potencias. ¿Cuáles fueron las razones que motivaron a La Habana, asediada por Washington, para comprometerse de tal modo a más de 10.000 kilómetros de su territorio nacional? ¿Cómo cambió la acción cubana el destino de los países de África austral y contribuyó de modo decisivo a la caída del régimen racista de Pretoria? ¿Por qué Nelson Mandela realizó su primera visita fuera de África a la Cuba de Fidel Castro?

jueves, 29 de noviembre de 2018

INTERNACIONALISMO: CUBA Y ÁFRICA (II)


Tomado de Contexto Latinoamericano. OceanSur
Por José Gabriel Martínez Rodríguez

Cuando Dos Santos estuvo en La Habana, poco después de la firma del Acuerdo de Lusaka, Fidel hizo explícita, de forma muy respetuosa, sus consideraciones acerca del procedimiento inconsulto por parte de Angola, que había firmado importantes acuerdos de naturaleza militar con el gobierno cubano, que chocaban con la esencia de lo pactado en Lusaka entre angolanos y sudafricanos. Fidel, sin presionar mucho más, comenzó a abordar otras problemáticas relacionadas con la situación de los servicios médicos de los cubanos. En importantes zonas de Angola existía una total carencia de muchos medicamentos; entonces, fue planteada la alternativa de producir un paquete de algunas de estas medicinas necesarias. Esta modesta contribución de Cuba era parte de la misión civil de nuestro país en tierras angolanas, cuyos integrantes también estuvieron expuestos al conflicto armado y desempeñaron un papel relevante.

INTERNACIONALISMO: CUBA Y ÁFRICA (I)

Agostinho Neto
Tomado de Contexto Latinoamericano. OceanSur
Por José Gabriel Martínez Rodríguez

Para mediados de la década de los años setenta se había volteado la página del período de las descolonizaciones clásicas en el África Subsahariana, concentrado en la década anterior, y que arrojó como fruto principal, la llegada de decenas de nuevos estados a la vida independiente. La situación en el África Austral debe analizarse con una mirada diferente, fue la macro zona que el colonialismo concibió como el gran reservorio de fuerza de trabajo, destinada a las plantaciones agrícolas y la producción minera. Hay que tomar en cuenta la existencia de un poderoso colonato de origen europeo que buscó, de todas las maneras posibles, cerrar el paso de la descolonización en el cono sur del continente africano. Por tanto, aquí el conflicto fue mucho más accidentado y de largo tránsito, a través de importantes movimientos de liberación nacional, con la lucha armada como medio fundamental.

Fidel y su legado internacionalista

Artista Rogelio Fundora
Tomado de La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
Por Nayar López Castellanos

Cuando hablamos de Fidel Alejandro Castro Ruz, el Comandante, Fidel, también lo hacemos de revolución, soberanía, antimperialismo, internacionalismo, solidaridad, Cuba, Caribe, América Latina, África, Sur.
Entre estos conceptos, destaca el de internacionalismo, uno de sus grandes legados, canalizado de forma ejemplar a través del pueblo cubano y la política exterior de la revolución, como una práctica revolucionaria fundamental para entender el desarrollo político caribeño, latinoamericano y africano de nuestro tiempo reciente.

martes, 20 de noviembre de 2018

Los que marcan la diferencia

Fotografías de Araquém Alcântara sobre el Programa Más Médicos, contenidas en el libro Branco Vivo, de Antonio Lino.

Tomado de Razones de Cuba
Por Lisandra Aguilar Wong.
El miércoles 14 de noviembre no fue un día común para los que viven en Brasil. La noticia de que Cuba se retiraba del programa Más Medicos, luego de cinco años de cooperación, hizo que la inquietud se notara en quienes recibieron tanto de los galenos.
Una enfermera brasileña agradecida por todo lo que ha aprendido, una ciudadana bahiana que rechaza el oportunismo de algunos médicos de su país y colegas de la salud que sentirán la falta de gente comprometida en el Gigante del Sur, despertaron los deseos de esta periodista, que está de visita en Brasil y es hija de un médico cubano, por escribir sobre el impacto de lo que está pasando en la vida de los residentes allí.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Cubanos en las Brigadas Internacionales en defensa por la II República 1936-1939


Enviado por el Casal de Amistat Mollet amb Cuba

El próximo miércoles 28 de Noviembre Mollet amb Cuba tenemos preparado un interesantísimo acto, de aquellos que es imprescindible no perdérselo.

Por un lado, tenemos la satisfacción de realizar en Mollet la presentación del libro "Semillas de Revolución", biografía del revolucionario Pedro Trigo realizada por el autor Alberto Valenzuela, con los que podremos contar en el acto.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Homenaje al Che: “Seguimos por donde tú vas...”


Tomado de Comunistes de Catalunya
Fotos: Angi Salazar Cuesta

En la tarde del 7 de octubre, en el Casal de l’Alba, en Sant Andreu, Barcelona, Comunistes de Cataluña realizó su sencillo y modesto homenaje al “Guerrillero Heroico”, Ernesto Che Guevara.

Además se proyectaron sendos vídeos, uno sobre el Che y el segundo sobre el proyecto del Hospital Oftalmológico Ernesto “Che” Guevara, en Argentina, en el barrio San Martín de la ciudad de Córdoba.

viernes, 6 de octubre de 2017

Comunicado de Comunistes de Catalunya en el 50 aniversario del asesinato del Che


Tomado de Comunistes de Catalunya

El ansiado reclamo a la paz continúa enfrentando, en desigual batalla, a quienes ostentan el poder económico y extienden sus tentáculos para seguir haciendo de la guerra un negocio, sin importar la suerte de los pueblos. Los mecanismos de dominación capitalistas convergen finalmente en las guerras imperialistas.

Ernesto “Che” Guevara, digno paradigma de revolucionario, motivado principalmente por su gran humanismo, no vaciló en su condición de justa rebeldía para denunciar, en noviembre de 1964 y en nombre de los pueblos, que es “la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, las que las convierte en fieras sedientas de sangre, que apuestan dispuestas a degollar, asesinar, a destruir”.

Homenaje al Che en el Aniversario 50 de su asesinato


Por Gustavo de la Torre Morales

Ernesto Che Guevara, creyeron que con tu muerte acallarían tu voz y borrarían tu ejemplo... pero renaciste en la piel de los pueblos, palpitando en cada justa lucha por la emancipación, en la batalla contra el imperialismo y cualquier forma de explotación.

Tu bandera ondea en manos de los jóvenes que poco a poco van escuchando... ese, tu grito de guerra.

jueves, 13 de julio de 2017

El inicio del internacionalismo médico cubano

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Foto: Alex Castro. Junio de 2011
Entrevista tomada de: López Blanch, Hedelberto: Historias secretas de médicos cubanos, Ediciones La Memoria, Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2005.

Publicada en Pensar en Cuba Nº3/2016.
A lo largo de cuatro décadas, millones de personas de diferentes continentes se han beneficiado con la ayuda médica cubana.
Y esta lucha por la salud y la vida en otras partes del mundo tuvo la chispa inicial, el 23 de mayo de 1963, cuando salió desde Cuba hacia la recién liberada República de Argelia la primera brigada internacionalista cubana.
De sus 55 integrantes iniciales, que en total llegaron a 57 —contando a otros dos jefes de brigada que rotaron en esa etapa y a un médico que se les integró—, en el año 2004 solo quedaban vivos 22. El tiempo, que pasa implacablemente por nuestras vidas y no ofrece perdón a nadie, ya se había llevado a 26 de los primeros colaboradores.
Ante estas dificultades, me resultó muy agradable localizar al doctor Pablo Resik Habib, quien fungió como jefe de esa primera brigada médica, aunque se incorporó unos meses más tarde, en enero de 1964, a solicitud del entonces ministro de Salud, José Ramón Machado Ventura.
Resik, que nació en Santa Clara el 21 de octubre de 1930, trabajaba en el año 2004 como profesor consultante en la Escuela Nacional de Salud Pública Carlos J. Finlay.
Terminó la carrera de medicina en 1957, dos años antes del triunfo de la Revolución.
Como alumno labora como anestesiólogo en el Hospital de Emergencias y después en una clínica mutualista en la calle Lugareño. Tras graduarse estuvo como anestesiólogo en los hospitales Frank País, William Soler y la Liga contra la Ceguera. Desde el triunfo de la Revolución se incorporó a trabajar en la organización de la salud pública y cuando partió hacia Argelia era subdirector de Asistencia Médica de la provincia de La Habana.
A pesar del largo tiempo pasado, Resik mantiene muy claros sus recuerdos de aquella epopeya, los que narra con soltura y facilidad.
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¿Cómo era la realidad de Cuba en aquellos momentos?
La situación de Cuba no era muy halagüeña, pues de los 6 000 médicos existentes antes de la Revolución, ya había emigrado la mitad, entre ellos muchos profesores de la única escuela de medicina. Se habían iniciado las agresiones militares, políticas y económicas de Estados Unidos contra Cuba y eran momentos difíciles. Pero la situación de Argelia era peor, pues tras zafarse las cadenas del colonialismo, se quedó prácticamente sin médicos. También había caído toda la economía que estaba regida por los colonialistas.
La decisión de Fidel y del gobierno fue genial, y demuestra la sensibilidad y la valentía política desde los inicios de la Revolución. Hoy, cuarenta años después, comprendo y valoro más estos principios.
¿Hubo presión para que los galenos se integraran a la brigada?
Aquella misión se estableció bajo el concepto de la voluntariedad. Se estructuró sobre esa base, pues nadie fue presionado ni obligado a participar, y desde entonces, en todas las misiones internacionalistas ese concepto ha primado. Muchos más de los que fuimos estaban dispuestos a cumplir con la tarea.
¿Qué conceptos primaron para conformar la brigada?
Se conformó sobre la base de las necesidades más urgentes planteadas por las autoridades argelinas. Fueron 54 compañeros: 42 hombres y 12 mujeres (posteriormente se integró uno más para hacer el cómputo de 55). Fueron 29 médicos de variadas especialidades; 14 enfermeros (8 hombres y 6 mujeres); 7 técnicos (RX, optometría, laboratorio, anestesia) y 4 estomatólogos.
¿Quién viajó al frente de la brigada?
La misión embarca hacia Argelia en un antiguo avión Britania el 23 de mayo de 1963. Al frente iba el doctor José Ramón Machado Ventura, entonces ministro de Salud Pública y el doctor Gerald Simon, quien era viceministro de ese organismo. Después de ubicar a los internacionalistas, Machado regresa y Simon se queda al frente para acabar de asentar a la misión. Más tarde fue sustituido por el doctor Mario Escalona, ya fallecido, quien se mantuvo al frente del grupo hasta enero de 1964 cuando yo viajo a Argelia, en avión, vía Gander, y me hago cargo del destacamento. Esa primera misión regresa a mediados de 1964 y yo me quedo hasta agosto para ubicar a la segunda delegación.
¿Cómo se entera usted que va de jefe de la brigada médica?
Un día Machado Ventura me ve en el Ministerio y me dice: «Oye, ven acá, tú eres árabe, y podrías ir a Argelia a sustituir a Mario Escalona. Dime si estás dispuesto y si es así prepárate para salir lo antes posible». Le dije que sí y al poco tiempo partí para Argelia.
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¿Dónde fueron ubicados los internacionalistas?
Fueron destinados a los lugares de acuerdo a las necesidades planteadas por las autoridades argelinas y asignados a seis ciudades. En Argel se ubicó 1 estomatólogo; en Blida, relativamente cerca de la capital, 6 médicos, 1 estomatólogo, 3 enfermeros y 3 técnicos; en Sidi-Bel-Abbés, 12 médicos, 2 estomatólogos, 5 enfermeros y 3 técnicos. En Constantina, 5 médicos, 4 enfermeros y 1 técnico; en Sétif, 3 médicos, 1 técnico y 1 enfermero; y en Biskra, 2 médicos, 2 enfermeros y 1 técnico, contando al jefe de la misión.
¿Cuba les enviaba el sueldo o se lo entregaba a algún familiar?
En Argelia no recibimos pago, pues el gobierno cubano asumió los gastos. Las autoridades cubanas nos daban un pequeño estipendio como dinero de bolsillo. El sueldo se les entregaba a los familiares en Cuba.
Hábleme un poco de la retaguardia que quedó en Cuba.
A veces hablamos de las misiones internacionalistas sin referirnos a la retaguardia, y debemos mencionar lo que dejamos atrás porque tuvo una connotación extraordinaria para el desarrollo de la misión en Argelia. Los compañeros que asumieron en Cuba la responsabilidad que teníamos y los familiares que debieron resolver todos los problemas que se presentaban. Yo dejé a mi esposa con una hija recién nacida de tres meses y ella sola en La Habana porque no teníamos otra familia en la capital. Ella trabajaba y debió asumirlo todo, sin el apoyo que yo le podía brindar.
¿Puso su esposa algún reparo?
En ningún momento. Nunca puso obstáculos a mi misión, sino que me estimuló a que cumpliera no solo con ese sino con los trabajos posteriores que he realizado. Por eso creo que es necesario hablar de la retaguardia, porque estimo que fueron tan internacionalistas y pasaron tanto trabajo como el que pudiéramos haber pasado nosotros.
¿Otra anécdota?
Me emocionó mucho cómo lloraban los habitantes argelinos cuando regresaron los primeros integrantes de la brigada.
En medio del desierto, en pequeños grupos, conocían ya de nosotros. Algunos a veces hasta nos invitaban a sus bodas, que es una experiencia completamente distinta a la nuestra. Concurrí a dos o tres, cosa que ellos no hacen con frecuencia, pues son actividades muy cerradas por la religión musulmana.
En otra ocasión, cuando varios compañeros nos trasladábamos en el Peugeot de la misión, de una ciudad a otra, nos sorprendió una tormenta de arena. Eso fue de película. En Argelia te recomiendan que, si te sorprende una tormenta, pares el carro, subas todos los cristales y ni se te ocurra moverte porque la arena, con la fuerza con que viene, te hace un daño tremendo. Cuando terminó, dentro del carro y en nuestros bolsillos había arena. La carrocería del vehículo, de la mitad hacia abajo, estaba completamente pulida, es decir, lo dejó en la lata, sin pintura. Los cristales de todo el carro estaban opacos por la pulida que les dio. En ese lugar estuvimos varias horas, hasta que llegaron los tractores que quitaban la arena de la carretera. El vehículo, que era el único que teníamos en la misión, no arrancaba, pues estaba lleno de arena. Tuvimos que remolcarlo y después cambiarle el motor.
¿Cómo evaluaría esa misión?
Siempre digo que dejamos atrás la gran patria: Cuba y la pequeña familia. Y allá formamos una pequeña patria con todos los cubanos que estuvimos y una enorme familia porque, constantemente, todos nos preocupábamos por todos.
La misión tuvo una profunda significación en cuatro aspectos: el humano, al dar esa ayuda con un sentido de fraternidad, de humanismo, comprender la necesidad que tenía ese pueblo y brindarle nuestro aporte desinteresado. A mí me dejó con una gran satisfacción interna, con la felicidad de dar, que es mucho mayor que la de recibir; el político: conociendo a Argelia y su situación, pudimos comprender en la práctica lo que fue el colonialismo para las grandes masas del pueblo argelino; el cultural: para muchos de los participantes fue la primera salida al exterior y aprendimos cosas en un medio muy diferente al nuestro, con un clima desértico, sahariano. Diferencias culturales relativas al idioma, la comida, costumbres, religión, hábitos. El científico: nos ayudó a completar nuestra formación profesional, pues trabajamos en un medio extraño, con tremendas dificultades, no con las posibilidades técnicas que teníamos en Cuba, y con enfermedades nuevas que no conocíamos.
¿A cuarenta años de aquella misión cuál es su sentir?
Cuarenta años después me encuentro muy feliz de haber dado ese aporte. Me siento deudor de la Revolución por aquella experiencia humana, política, cultural y científica, pues recibí mucho más de lo que di. Hay miles de cubanos que han hecho misiones internacionalistas en diversos campos y se ha forjado una conciencia nacional sobre esa ayuda que ya forma parte de nuestra tradición y cultura solidaria.
Me siento orgulloso de haber sido uno de los pioneros de este enorme ejemplo que la pequeña Isla del Caribe ha dado al mundo.
Tras regresar de la nación árabe, Resik se formó como epidemiólogo, especialidad que estudió en Chile. Además, en Cuba pasó un curso de administración de salud. A partir de 1965 ocupó diferentes cargos de dirección, entre estos, director del Instituto de Higiene y Epidemiología, director del Hospital Las Ánimas, director nacional de Nutrición y director de Biomedicina del Comité Estatal de Ciencia y Técnica.

lunes, 30 de enero de 2017

El mundo tendría que mirar a África con reverencia y vergüenza


Tomado de Granma
Por 
«El mundo tendría que mirar a África con reverencia y vergüenza», afirmó Abel Prieto al valorar cuánto debe la humanidad a ese continente y recordar el saqueo de sus recursos naturales, la diáspora forzada de sus hijos, las secuelas del colonialismo y la imagen distorsionada que suelen difundir los medios hegemónicos.
El ministro de Cultura intervino el último fin de semana en la clausura de las sesiones del Comité Científico Internacional para la redacción del Volumen IX de la Historia General de África, proyecto auspiciado por la Unesco.
Durante seis días, en la Casa de las Américas, una treintena de expertos y académicos de diversa pro­cedencia y reconocido prestigio compartieron ideas y consensuaron aspectos puntuales para impulsar la redacción definitiva de la nueva estación de una obra enciclopédica sin precedentes.
Prieto fue invitado para exponer las relaciones de la Revolución Cubana con África y cómo las huellas de sus cul­turas forman parte inalienable de la identidad insular.
Refirió la creación de instituciones orientadas a la preservación y promoción de ese legado, la significativa cantidad de libros publicados de autores africanos y caribeños y la ejecución del programa La Ruta del Esclavo.
Tras evocar cómo luego del triunfo de enero de 1959 África tuvo una expresión jerárquica en la proyección internacional de la revolución liderada por Fidel Castro  –misiones internacionalistas desinteresadas y solidarias, formación de recursos humanos, colaboración en salud, educación y fomento de infraestructura–,  fue ovacionado al mencionar la muy reciente página épica  escrita por médicos y enfermeros cubanos en el enfrentamiento a la epidemia del ébola.
En la memoria de los habitantes de la Isla, señaló, estarán por siempre las palabras de Nelson Mandela cuando dijo:
«El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazón de los pueblos de África. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribución a la independencia, la libertad y la justicia en África que no tiene paralelo por los principios y el desinterés que la caracterizan».
El ministro resaltó la importancia de la reunión de los expertos en La Habana, y específicamente en la Casa, que lleva adelante el Programa de Estudios sobre  Afroamérica, bajo la di­rección de Zuleica Romay. Lo hizo a tenor con las realidades del mundo contemporáneo, donde se observa el auge del racismo, la intolerancia, la xenofobia, del egoísmo y las ideas fascistas.
Luego de que Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa, ofreciera una prolija información acerca de cómo la institución ha re­flejado y promovido las culturas africanas y caribeñas, Katherine Muller-Marín, directora de la Oficina Regional de la Unesco, rindió homenaje al historiador cubano Jo­­sé Luciano Franco (1891–1989), quien formó parte del núcleo inicial del proyecto.
La funcionaria de la organización multilateral informó que en la enciclopedia han participado a lo largo del tiempo más de 300 expertos de diversas disciplinas y numerosos países.
En la jornada de clausura, que contó con la presencia de Miguel Barnet, presidente de la Uneac,  el jibutense Alí Moussa Iye, jefe de la sección de Historia y Memoria para el Diálogo de la Unesco, y el congolés Ray Lema, presidente de la Coalición Internacional de Artistas en favor de la Historia General de África, se constataron los avances de las sesiones habaneras, de acuerdo con el informe rendido por el profesor camerunés Augustin Holl. 

jueves, 19 de enero de 2017

Che

22-12 che roa
Tomado de Che Guevara, Proyecto Editorial
Por Raúl Roa García

La última vez que hablé con Che fue unos días antes de que emproara quijotescamente hacia otras tierras del mundo que requerían su brazo, su pensamiento y su corazón. Departimos sobre variados temas y, especialmente, en torno a su reciente viaje por África y Asia y a su comparecencia en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Cada palabra suya efundía luz ardiente y un extraordinario júbilo asomaba a sus ojos inquietos y penetrantes. Mientras sorbía con moroso deleite el humo aromático de su tabaco, manoseaba la boina negra en que resplandecía la estrella obtenida a punta de arrestos, abnegaciones y hazañas. De súbito, se puso en pie y, con un efusivo apretón de manos, me dijo, a guisa de despedida: “Mañana salgo para Oriente a cortar caña un mes.” “Eh, ¿no vienes con nosotros?” “No; esta vez no.” Y, con su aire sencillo, su andar característico y su respiración cortada, se marchó saludando a cuantos le salieron al paso en el jardín del Ministerio.
Fue esa la última vez que hablé con Che. Pero no podría sospechar que sería, asimismo, la última vez que lo viera. Supe, después, dónde estaba, y, aunque morir peleando es gaje del oficio de guerrillero, tampoco dudé de verlo retornar vivo y triunfante, como entró en La Habana al frente de su columna invasora, tras desafiar rigores, asechanzas y peligros. No solo lo creía invencible, sino, además, invulnerable, como me ocurre con Fidel. Hombre excepcionalmente dotado para las más nobles y arduas empresas, siempre pensé que sería también excepcional el destino de un revolucionario que aún tenía mucho que hacer en el mundo. Su siembra en los surcos heridos de nuestra América –entre el follaje caliente de la selva y el frío fulgor de la montaña– me sorprendió en las Naciones Unidas y me dejó anonadado. Horas tan amargas como esas he padecido pocas veces en mi vida revolucionaria. Puedo enumerarlas: las subsiguientes a la muerte de Julio Antonio Mella, de Rubén Martínez Villena, de Antonio Guiteras, de Pablo de la Torriente Brau y de Camilo Cienfuegos, combatientes de vanguardia desaparecidos a mitad de jornada. En cuanto a la prematura caída de Che, me resistí a admitirla en tanto Fidel no la confirmó en el más acongojado y enhiesto discurso que yo haya oído. Y no solo percibí entonces la magnitud de su significación para el pueblo cubano y los pueblos a que se había generosamente ofrendado, sino también me percaté de la hondura insondable del desgarramiento que entrañaba para sus familiares, amigos y compañeros.
Conocí a Che durante mi destierro en México, una noche en que fui a visitar a su compatriota Ricardo Rojo. Acababa de llegar de Guatemala, donde había ejercitado adversamente sus primeras armas revolucionarias y antiimperialistas. Aún le obsedía el recuerdo pugnaz de la batalla trunca.
Parecía y era muy joven. Su imagen se me clavó en la retina: inteligencia lúcida, palidez ascética, respiración asmática, frente protuberante, cabellera tupida, talante seco, mentón enérgico, ademán sereno, mirada inquisitiva, pensamiento afilado, palabra reposada, sensorio vibrante, risa clara y como una irradiación de sueños magnos nimbándole la figura.
Empezaba a trabajar a la sazón en el Departamento de Alergia del Instituto de Cardiología. La plática se tranzó alrededor de Argentina, Guatemala y Cuba y de sus problemas como problema de la América Latina. Ya Che había traspuesto el angosto horizonte de los “nacionalismos” criollos para transformarse en revolucionario continental. Nuestra América es la sobrepatria común y la lucha por su emancipación del dominio imperialista es una e indivisible. La vieja y nueva ruta de Bolívar, de San Martín, de Martí.

Su conocimiento de la dramática situación imperante en Cuba y de la estrategia revolucionaria planteada por Fidel Castro con su asalto al Cuartel Moncada, lo debía, en buena medida, a sus largas conversaciones en Guatemala con Ñico López, sobreviviente de la audaz acción. El heroico episodio y la indoblegable determinación de Fidel de proseguir la contienda hasta coronarla le habían cimentado las convicciones y abierto nuevas perspectivas. Su posterior encuentro con aquél decide su total y definitiva incorporación a la Revolución Cubana, y en los anales de la historia revolucionaria se inscribe un nombre tan breve como potencialmente henchido de resonancias descomunales: Che. Y en la Sierra Maestra, primer avatar de su biografía de revolucionario sin fronteras, encontraría Che su verdadero camino, el que ya había vislumbrado confusamente en sus andanzas por la América Latina. Cronista de la epopeya que le cuenta entre sus protagonistas egregios, Che nos da su medida humana y su talla guerrillera al referir las proezas de otros y vertebrar el desarrollo de la campaña a su cargo, que rivaliza, en coraje y arrojo, con las de Antonio Maceo y Máximo Gómez. Las páginas que dedicó a la invasión simultánea de su Columna y la de Camilo Cienfuegos, figuran ya, por su lenguaje directo, sobrio y expresivo, traspasado por un sutil élan poético, como modelo en el género. Su estilo inconfundible transparenta al hombre.
En el campo de la acción y de la teoría revolucionarias, el aporte de Che es sobremanera valioso por su calado y alcance: allí están, urgidos de colectarse, sus numerosos ensayos, artículos y discursos. Fue, a la par, consumado actor y teórico de la guerra de guerrillas; y, de fijo, un pensador profundo y vital que, a la luz de las peculiaridades del proceso revolucionario cubano, le insufló lozanía tonificante a la teoría marxista-leninista, aplicando sus concepciones creadoras a las múltiples y complejas tareas que se le confiaron. Entre sus méritos extraordinarios, sobresale el de haber sido uno de los arquitectos de la nueva sociedad socialista y comunista que edifica el pueblo cubano, sin darle cuartel al enemigo.
Che puede mostrarse a los intelectuales del Tercer Mundo como el arquetipo del intelectual revolucionario. Y, a todos los comunistas del mundo, como un comunista de cuerpo entero y, a la vez, como la más expresión en nuestro tiempo del internacionalista proletario. Nada humano ni revolucionario le fue ajeno. De ahí que sintiera, como propia, la causa revolucionaria de todos los pueblos y estuviese dispuesto a pelear y morir bajo sus banderas. Su carta de despedida a Fidel y su mensaje a la Tricontinental constituyen su más puro e incitante legado a los revolucionarios de todos los parajes, comprometidos a hacer su revolución como parte indisoluble de la revolución mundial. Y Che hizo, con sobrecogedora naturalidad, todo lo que predicaba, sirviéndole de epitafio sus propias palabras premonitorias, que son un acto de fe revolucionaria y una exhortación a la prosecución del combate:
Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica. En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria.
Y, como dijera Fidel, hablando por todos, “millones de manos inspiradas en el ejemplo del Che se extenderán para empuñar las armas”.
No me ha sido dable ahora escribir sobre Che lo que quisiera; lo haré pronto y largo, deteniéndome en sus hechos y sus dichos, que integran la síntesis palpitante de una de las vidas más limpias y erguidas que se recuerden y, por ende, digna de imitación cotidiana. Este es solo un férvido tributo de admiración, cariño y respeto al revolucionario y al hombre, cuya presencia es llama perenne en la conciencia de los humildes y explotados de la América Latina, África y Asia. La estremecedora repercusión de su holocausto anticipa su posteridad militante. Como todos los adalides revolucionarios caídos en el cumplimiento de su deber, una vida nueva –resurrecta en símbolo actuante y dirigente– se inicia para Che, personaje legendario de la revolución ya en marcha en los tres continentes que el imperialismo saquea, sojuzga y afrenta.
Si, como sentencia el poeta, “deja quien lleva y vive el que ha vivido”, al ser físicamente aniquilado Che deja el reservorio inagotable de sus ideas, sentimientos y virtudes. Deja, en suma, su ejemplo. Y, porque solo “vive el que ha vivido”, la presencia del Che será eterna en la historia y en la vida, como primavera en constante renuevo. Codo con codo seguirá a nuestro lado, fulgiendo con destellos impares su estrella de comandante del pueblo, de apóstol de la revolución comunista, de forjador de victorias que ya se presienten, como lava que hierve en el subsuelo.

jueves, 18 de agosto de 2016

De la cooperación médica cubana y otros demonios.

Tomado de Pensar en Cuba
Por Reisel Romero Reyes.

Muchos son los comentarios, opiniones y debates en torno a la colaboración médica que Cuba ha prestado —y continua brindando— a muchas naciones comúnmente denominadas tercermundistas. Desde merecidos elogios, por su carácter humano y solidario, por las miles de vidas que ha contribuido a salvar, por la importancia que ha tenido para mantener el prestigio de nuestra revolución socialista; hasta muy severas críticas por descuidar, a veces, los servicios médicos que se prestan a la población cubana, al enviar a muchos de los mejores especialistas cubanos; así como, también equipamiento y diversos medios técnicos a otros países del mundo.
Siendo así, se hace necesario estudiar a profundidad la naturaleza, los orígenes y los principios que rigen dicha cooperación. Para ello, quizás, sería válido preguntarnos en qué consiste la ayuda que brinda Cuba en materia de salud a otras naciones. De acuerdo con José Ángel Maury del Toro, se debe entender como colaboración médica cubana al «conjunto de acciones concretas que en materia de salud desarrolla Cuba hacia otros países. Incluye la prestación de servicios profesionales y la formación y adiestramiento de profesionales extranjeros. Se realiza en condiciones de total libertad por ambas partes, de manera incondicional y sobre la base de principios y valores humanistas». (Maury, 2010, p.13)
Según las investigaciones de Michele Santa Iglesias (2012), entre los elementos que caracterizan a la colaboración médica cubana en materia de salud se encuentran los siguientes:
  • Cuenta con consenso nacional y voluntad política, eje importante en el desarrollo de la política exterior cubana como vía para la verdadera integración.
  • Se canaliza mayoritariamente a través de gobiernos centrales y locales, busca fortalecer o crear la infraestructura que permita la sostenibilidad.
  • El 80% de la Cooperación aporta capital humano altamente calificado, con vocación humanista y de servicios, estimula la formación de recursos humanos y la transferencia de modernas tecnologías.
  • Sigue el principio de responder a las necesidades planteadas por las autoridades de los países receptores de la ayuda.
A lo largo de la historia, esas han sido las características de la mayoría de las misiones médicas que Cuba ha enviado a otros países, siguiendo los principios que rigen nuestra política exterior, entre los que se encuentran el internacionalismo y la solidaridad (D´Estefano, 2002). Aunque en la actualidad existen otras formas de cooperación, con diferentes niveles de compensación económica por parte de los beneficiarios, lo cierto es que, desde los primeros años después del triunfo revolucionario, el nuevo gobierno demostró su disposición de ayudar a todos los pueblos del mundo, especialmente mediante el envío de médicos cubanos.
Cabe resaltar que, durante los primeros meses de 1959, ocurrió un éxodo de casi la mitad del personal médico con que contaba el país (Marimón y Martínez, 2010). La Revolución tuvo entre sus premisas fundamentales mejorar la precaria situación de salud existente. Como parte de ese proceso, el cual incluyó la integración del Sistema Nacional de Salud, se dieron los primeros pasos en materia de ayuda humanitaria internacionalista.
«En 1960 Cuba comienza a brindar ayuda solidaria en el campo de la salud, a pesar de las limitaciones económicas y de recursos humanos existentes en el país. La primera brigada emergente, compuesta por 25 profesionales de la medicina, partió para Chile con ocho toneladas de equipos e insumos. El objetivo fue auxiliar a esa nación que había sufrido los embates de los terremotos de Concepción y Valdivia durante los días 21 y 22 de mayo».[1](Martínez, 2016). Esa constituyó la primera modalidad que incluiría la colaboración médica cubana: las Brigadas Médicas Emergentes. Desde entonces y hasta la fecha, muchos han sido los ejemplos en los que dichas brigadas han socorrido a las víctimas de huracanes, inundaciones, terremotos, maremotos y tsunamis en múltiples parajes del planeta.
Otra de las modalidades que ha abarcado la cooperación cubana en el área de salud han sido las Misiones Internacionalistas. La primera de ellas tuvo lugar en los primeros años de la etapa revolucionaria, en 1963, después de una visita realizada por el presidente de Argelia al Comandante en Jefe Fidel Castro. En esta época, cincuenta y ocho colaboradores —entre médicos, estomatólogos, enfermeros y técnicos de la salud— fueron enviados a ese recién nacido país (anteriormente colonia francesa).
Por otra parte, se inició también, en 1961, la formación de profesionales y técnicos de la salud extranjeros en Cuba. Un total de cuarenta y cinco médicos y estomatólogos se graduaron en nuestro país durante la década de los 60. De igual forma, tuvo lugar la primera asesoría docente brindada por un profesional cubano de la salud. Tal fue el caso del estomatólogo Reinaldo de la Nuez García, quien brindó sus servicios a la Cátedra de Ortodoncia de la Escuela de Estomatología en la Universidad de Argel (Maury, 2010).
Durante los primeros 20 años del periodo revolucionario la cantidad de colaboradores médicos cubanos; así como, el número de países beneficiados, fue creciendo exponencialmente. De 400 profesionales de la salud que prestaron servicios en 5 naciones durante los años sesenta, la cifra ascendió a más de siete mil especialistas en 22 países en el año 1979 (Marimón, 2006). De igual manera, se incrementó el monto total de los médicos y estomatólogos, provenientes de países pobres, que se formaron en Cuba.
Es válido señalar que, a finales de los años 70, comenzó a aplicarse otra modalidad de colaboración médica. Se trata de los Contratos con Organismos Internacionales. A través de dicha modalidad, «profesionales del sector de la salud cubanos trabajan como asesores o representantes de instituciones internacionales en determinados países. Entre dichas organizaciones se encuentran: la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de Salud en conjunto (OMS/OPS), el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)» (Martínez, 2016).
Ya en la década de los 80 ocurrieron un grupo de cambios que influyeron en la evolución de la colaboración médica cubana. El país experimentó un auge económico, que permitió el desarrollo e implementación de un gran número de programas dentro de la esfera de la salud. Se adquirieron nuevas tecnologías, de las más avanzadas a escala mundial, se abrieron nuevos centros médicos de muy alto nivel, comenzó el trabajo de los médicos y enfermeras de la familia; en fin, hubo un desarrollo del sector de la salud a escala nacional. Este avance, unido al prestigio alcanzado en el mundo por los médicos cubanos, provocó que varios países, que no se incluían precisamente entre los más atrasados económicamente, quisieran contratar galenos de nuestro país.
En ese contexto, se decide crear una nueva modalidad de colaboración: las misiones con Asistencia Técnica Compensada (ATC). Este nuevo tipo de misiones tiene como peculiaridad que los colaboradores son contratados por el país receptor, pagándole un salario del cual es remesado un por ciento a Cuba. El envío de ATC permitió, entre otros beneficios que tuvo para Cuba, que se mantuviera el flujo de misiones médicas gratuitas a los países más necesitados; así como, la formación de profesionales de la salud que en sus países no hubieran podido nunca costearse los estudios requeridos. Como parte de esta modalidad, se firmaron acuerdos intergubernamentales y se enviaron misiones médicas a Estados como Irak (1978), Libia (1979), Kuwait (1985) y Argelia (1987) (Santana, 2012).
Para finales de esa década, ya la colaboración médica cubana se extendía por 36 países de cuatro continentes. Sin embargo, después del desmoronamiento del Campo Socialista y la crisis económica que ese suceso provocaría en Cuba, muchos temieron y pronosticaron que el flujo de misiones médicas cubanas disminuiría drásticamente o, incluso, desaparecería. Ciertamente, los años conocidos como «el periodo especial», que fueron aprovechados por los Estados Unidos para recrudecer el bloqueo, alentar a la disidencia e implementar un gran número de restricciones que intentaban asfixiar al gobierno y al pueblo revolucionarios, pusieron a la colaboración médica cubana al borde de la extinción.
Sin embargo, se aplicaron diversas alternativas que permitieron continuar prestando ayuda a otros países. Se potenció la modalidad de misiones ATC en países como Angola, Mozambique, Sudáfrica, Zambia, Brasil y Yemen. Este fue un elemento decisivo para la economía del país, aportando aproximadamente 7 millones de USD cada año (Martínez, 2016). Con respecto a la ayuda solidaria sin retribución hay que resaltar que, aun cuando su volumen disminuyó de manera considerable, estas no se suspendieron completamente. De hecho, la década de los 90 estuvo marcada por varios hechos que resaltaron la importancia concedida por Cuba a la colaboración médica.
El primero de esos momentos fue la actitud asumida por el gobierno revolucionario tras el paso de los huracanes Georges y Mitch por varias naciones del área del Caribe y Centroamérica, en septiembre de 1998. Inmediatamente, nuestro país envió brigadas emergentes a Honduras, Nicaragua, Guatemala, El Salvador, Belice, Haití y República Dominicana, entre otros (Maury, 2010). A partir de estos sucesos, se creó el Programa Integral de Salud (PIS), por iniciativa de nuestro Comandante en Jefe. El PIS pasó a ser una de las modalidades más importantes de la ayuda médica cubana a otros países, contribuyendo hasta la actualidad con más de 25 mil colaboradores en más de 57 países. Los principios que rigen este programa son: 
1) Envío gratuito por el tiempo que sea necesario de profesionales y técnicos de la salud, dedicados especialmente a la atención primaria; 
2) Las brigadas prestan sus servicios en zonas rurales; 
3) Los médicos prestan sus servicios a toda la población sin distinción de razas, credos e ideologías, sin mezclarse en los asuntos de política interna y respetando las leyes y costumbres de los países en que laboran.
Por otro lado, en 1999 se creó la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) para lograr la sostenibilidad, permanencia y continuidad del PIS (Martínez, 2016). Esta iniciativa surgió con la premisa de formar profesionales de la salud, de manera gratuita, en los países afectados por el paso de los huracanes anteriormente mencionados; así como, otras naciones de la región que lo necesitaran.
Finalmente, también en el año 1999, surgió el Programa Especial Venezuela, poco después de la ocurrencia de un desastre natural que afectó principalmente el estado de Vargas. Cuba brindó su ayuda para socorrer y ayudar a las más de 200 mil personas afectadas, enviando una brigada con 454 colaboradores médicos. El Convenio de Cooperación Integral firmado entre ambos países en el año 2000 fue un paso trascendental en la colaboración entre ambos países. A partir del establecimiento de dicho convenio se ha avanzado en la formación de estudiantes venezolanos en Cuba, el tratamiento de pacientes de esa nación en instituciones de nuestro país; así como, el envío de especialistas, técnicos y otros profesionales a cumplir misión en las diferentes regiones de Venezuela.
Con la llegada del nuevo milenio, Cuba continuó fortaleciendo los mecanismos de colaboración médica, especialmente en América Latina y el Caribe. En el caso particular de Venezuela, dos nuevos programas resultaron de significativa importancia. Primero, el 16 de abril del año 2003, se inició la Misión Barrio Adentro, que en poco más de dos años había posibilitado el envío de unos 20 mil colaboradores cubanos (Prensa MPPS, 2013). Esta Misión tenía como objetivo democratizar la salud en ese país, como parte de la política de salud del gobierno bolivariano, y se caracterizó por colocar a los médicos cubanos en el centro de las comunidades más pobres, habitando casi siempre en casa de los propios pacientes.
Otro de los programas surgidos en Venezuela, y que después incluyó a otros países fue la Misión Milagro, surgida en julio del 2004. Como parte de esa misión, millones de personas se han operado de manera gratuita y han podido así recuperar su visión. También se han construido centros oftalmológicos en Venezuela y otros cinco países de América Latina, según informes de la Unidad Central de Cooperación Médica de Cuba.
Otro ejemplo de necesaria mención en lo relativo a la cooperación médica cubana es la creación, en el año 2005, del Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve, constituido originalmente para brindar apoyo a los damnificados por el huracán Katrina, luego de su paso por Estados Unidos. Aunque el gobierno de ese país rechazó la ayuda brindada por Cuba, el contingente continuó consolidándose y ha brindado su ayuda en varios países tras la ocurrencia de desastres naturales y epidemias.[2] (Marimón, 2006)
Si se continúa el análisis de la colaboración médica cubana hasta la actualidad, resalta el hecho de que ésta ha continuado creciendo alrededor del mundo. En el año 2014, se registraron colaboradores cubanos en 67 países, aproximadamente la tercera parte de los Estados reconocidos por las Naciones Unidas. A lo largo de la historia, el número total de profesionales de la salud de nuestro país que han prestado sus servicios en otras naciones asciende a más de 350 mil, lo cual demuestra la magnitud y trascendencia de la ayuda que hemos brindado, en su mayoría de manera desinteresada y siempre con un carácter altruista, a millones de personas en los países más pobres del orbe.
Nuevas iniciativas continúan incentivando la presencia de especialistas cubanos en múltiples escenarios del mundo. El Programa Más Médicos para Brasil, implementado por el gobierno de este país, requirió la participación de más de11 mil médicos de nuestra nación.
Otro ejemplo reciente de movilización de galenos cubanos fue el envío de una brigada a países de África Occidental para combatir la epidemia del ébola. La actitud y compromiso mostrados por ellos ha sido reconocida a nivel internacional por muchos Estados, organizaciones y personalidades, algunos de los cuales han mantenido siempre una postura negativa con respecto a Cuba. Y es que en realidad, la ayuda prestada por los médicos cubanos es un hecho de un alto e irrefutable valor humano.
Es por ello que, después de vistos todos los elementos planteados, no parece prudente cuestionar la validez y la trascendencia que ha tenido, como parte de la proyección internacional del gobierno cubano, la colaboración médica brindada por nuestro país a muchas naciones del mundo. Aunque en la actualidad exista una tendencia a incrementar las misiones del tipo ATC, las cuales implican un nivel de compensación económica por parte de los favorecidos, esto no resta valor ni prestigio a todo el sistema de colaboración médica establecido por Cuba.
No importa cuántas opiniones negativas se generen en torno a este fenómeno. Lo que realmente es imprescindible es que los médicos cubanos continúen salvando vidas, dentro y fuera de nuestras fronteras. Ese es el mayor compromiso que enfrenta nuestro país hoy: ser consecuente con nuestros principios de solidaridad, altruismo e internacionalismo. Mientras continuemos cumpliendo con ese compromiso, seguiremos haciendo Revolución.
Bibliografía
D´EstefanoPisani, Miguel A. (2002). Política Exterior de la Revolución Cubana.La Habana. Ciencias Sociales.
Maury del Toro, José Ángel (2010). La colaboración médica cubana en Venezuela como expresión del internacionalismo proletario de la Política Exterior de la Revolución Cubana(Tesis de Maestría). Instituto Superior de Relaciones Internacionales "Raúl Roa García". La Habana. Sin publicar
Marimón Torres, Néstor (2006). La colaboración Médica Cubana en el siglo XXI: una propuesta para la sostenibilidad en Guinea Bissau(Tesis de Maestría). Escuela Nacional de Salud Pública. La Habana. Sin publicar
Marimón Torres, Néstor y Martínez Cruz, Evelyn (2010). Evolución de la colaboración médica cubana en 100 años del Ministerio de Salud Pública[en línea]. Consultado el 24 de septiembre del 2015 en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-34662010000300010
Martínez Domínguez, Danneris (2016). Impacto de la colaboración médica internacionalista como componente de la diplomacia pública en la política exterior de la Revolución cubana. (Tesis de Licenciatura). Instituto Superior de Relaciones Internacionales "Raúl Roa García". La Habana. Sin publicar.
Prensa MPPS (2013). Misión Barrio Adentro: 10 años construyendo la Revolución en salud[en línea]. Consultado 17 de septiembre del 2015 en:http://www.mpps.gob.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=3229&Itemid=18
Santana Iglesias, Michele (2012). Caracterización del Programa Integral de Salud como modalidad de cooperación internacional, 1998-2010(Tesis de Maestría). Unidad Central de Colaboración Médica.La Habana.
[1]Los terremotos de Concepción y Valdivia fueron dos de los terremotos más grandes que han sacudido no sólo gran parte de Chile, sino también diversas localidades a lo largo del Pacífico. Se estima que el terremoto de Valdivia causó la muerte de entre 1655 y 2000 personas y dejó unos dos millones de damnificados.
[2] Las brigadas del Contingente Henry Reeve han prestado sus servicios en diversos países, destacando Guatemala y Pakistán en 2005; Bolivia e Indonesia en 2006; Perú, Belice y México en 2007; China en 2008; Haití y Chile en 2010.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Congresista Republicano ataca al Che en Miami


Tomado de La Tarde Se Mueve
Por Edmundo García.

Marcelo Claure, presidente y jefe de operaciones ejecutivas de la compañía Sprint, que ha firmado un reciente acuerdo con ETECSA, estuvo de visita en La Habana. Como es común entre los visitantes que llegan a Cuba, sean amigos o no, Claure fue a la Plaza de la Revolución e hizo una foto de la imagen del Che que luego colgó en su twitter. Ese sencillo gesto fue el pretexto para que esta semana en Miami se desatara sobre el empresario una campaña de acoso, en la que participaron hasta congresistas federales encabezados por el Republicano Carlos Curbelo, actual titular del Distrito 26 de la Florida, que abarca los cayos (condado Monroe) y el sur del condado Miami Dade.
Curbelo, que es de origen cubano, utilizó su ataque a Claure para lanzar una andanada de ofensas al Che, una figura que le queda demasiado grande. Este artículo, como respuesta, va dirigido a ese congresista de Miami:
Mira Curbelo… Tú no conoces al Che; tú no sabes quién es el Che. Tu familia parece que no ha tenido capacidad mental para entender al Che y enseñártelo en su verdad; y tú es obvio que no la tienes para haberlo entendido por tu cuenta.
Tus descendientes no van a entender al Che. O a lo mejor sí. Ojalá que sí. El Che era una persona con una capacidad de valor como pocas la han tenido; y con unas convicciones en consecuencia con ese valor.
El Che era argentino, era de toda América Latina y de todo el universo. El Che fue un hombre que desde su juventud formó parte de los movimientos guerrilleros más importantes de su época.
El Che fue un revolucionario en varios contenientes. Recorrió Nuestra América y conoció de primera mano los problemas de la gente. Era un médico y un revolucionario y en esa doble condición se puso al servicio de los más necesitados. Luchó en Guatemala, donde se opuso al golpe preparado por los halcones de la CIA contra Velazco Alvarado; luchó en Cuba, en el Congo, en Bolivia. Donde quiera que hiciera falta, en cualquier lugar que conoció una injusticia allí estuvo el Che.
Como debieras saber Curbelo, el Che fue asesinado vilmente en Bolivia por un personaje que vive actualmente en Miami; o con la complicidad de ese personaje, llamado Félix Ismael Rodríguez Mendigutía, a quien apodan “el gato”. No importa que haya disparado otro, “el gato” estaba allí para asegurarse de que lo masacraran cobardemente. No te creas ninguna otra leyenda, ninguna otra mentira.
Seguramente tú conoces a ese asesino, porque es de las personas que tú tratas de ganarte con difamaciones como las que recientemente has proferido, para que voten por tu reelección. Se te olvidó muy pronto lo que una vez dijiste de la honestidad y el respeto a la verdad cuando eras miembro de la junta escolar de Miami. Pero a ti el magisterio no te pega, no te gusta. Donde tú te sientes bien es en ese tipo de política que se vuelve corrupta y se alimenta de lo inmoral.
Porque tú no haces política buena para los ciudadanos Curbelo, tú haces política contra Cuba, te alimentas de los ataques al país de tus padres.
En Che era una persona que nunca aceptó un privilegio. ¡Qué no hubiera podido tener el Che! ¡Qué no se habría ganado ya el Che con su valor y su ejemplaridad! Yo estoy seguro que ese carguito que tú tienes como congresista federal tú lo defiendes hasta con las uñas, hasta con las cutículas; si tienes que clavar las uñas para mantenerte en el puesto las clavas; y si tienes que pintártelas, te las pintas Curbelo. Las de las manos y las de los pies.
Para hablar de una figura como el Che tienes que aprender muchas cosas primero. No hablar desde la ignorancia; porque es desde la ignorancia que tú lo has atacado con mucho odio. Porque cuando uno ni siquiera conoce a quien ataca es muestra de que lo hace por odio inculcado o porque se presta para transmitir pensamientos o sentimientos de otros. En tu caso seguramente que de Ileana Ros-Lehtinen y de Mario Díaz-Balart, que llevan más tiempo que tú en el congreso. O de David Rivera, a quien seguramente seguirás con tus pasos.
Mira Curbelo, cuando al Che le rozaban las balas seguía adelante sin importarle el peligro; con quince hombres bajo su mando el Che ponía en jaque a una columna de cientos de enemigos. Lo hacía de frente. Y además los rendía, por táctica y estrategia. En la guerra abierta y en la guerrilla el Che era capaz de resistir días enteros sin comer, y atendía a sus hombres cuando enfermaban o eran heridos, antes que a sí mismo. El Che sufrió varias heridas y jamás se quejó.
Yo estoy convencido congresista Curbelo, que si usted ve una escopeta de “perles”, de copita, que si usted escucha el ligero silbido de una “balita U”, yo estoy seguro que usted sale volando. Quiero decir corriendo… No, volando: usted sale volando del miedo y habrá que seguirlo por la huella de lo que vaya soltando por el camino. Sea el producto que sea el que se desprenda del cuerpecito suyo.
Usted es incapaz de enfrentar la vida como la enfrentó el Che Guevara. Desde el punto de vista icónico, sin que con esto quiera comparar sus vidas, el Che es hoy una figura comparable a las grandes leyendas del siglo XX y que acompañan nuestro tiempo; pienso, por ejemplo, en John Lennon.
Yo no sé si usted entiende esto Curbelo; pero limpie su tren de aterrizaje cuando use la boca para hablar del Che. Usted es víctima de todas esas leyendas  y mentiras que andan por Miami. Déjeme aclararle que el Che jamás abatió a una persona indefensa. El Che enfrentó enemigos, eso sí; a mercenarios pagados por potencias extranjeras para que atentaran contra su pueblo.
Ya quisieras encontrarte tú en el lugar que el Che se perdiera. El Che era guapo Curbelo; pregúntales a tus padres lo que es ser guapo. Si tú hubieras estado en uno de los escuadrones de los esbirros que tú admiras, el Che solo Curbelo, con el Capitán San Luis y El Vaquerito al lado, déjame decirte, que te caminaba pa’rriba, pa’rriba Curbelo y los rendían a pura letra “C”.
Mira Curbelo, del Che hablan muchos; pero hablar ofensivamente, en lo personal, como tú has hecho, requiere otras cosas. Para que lo sepas.

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