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martes, 28 de junio de 2016

País, nación, patria, pueblo, ciudadanía; términos afines pero no sinónimos


Tomado de CubaDebate
Por: Néstor del Prado.

Ha venido aplicándose, para bien, la práctica de conceptualizar antes de debatir, esto forma parte del método científico, que no es solo de y para los científicos; de lo contrario se produce confusión semántica, y el pensamiento y la comunicación tendrán alta probabilidad de fallar. La conceptualización del modelo económico y social cubano, que ya se discute en múltiples y diversos colectivos, es una buena práctica. Pretendemos esclarecer el significado textual y sobre todo contextual de los términos relacionados en el título de este artículo. Por varias razones es arriesgado abordar el tema a debate en toda su complejidad, con menos de 2 000 palabras. Pero si pretendemos motivar un debate culto y constructivo, vale el intento.

Comparto un marco conceptual elemental.

País: Territorio en que habitan personas, delimitada por una división política y administrativa. La ONU reconoce a países. Deben tener un Gobierno reconocido por sus habitantes legalmente registrados.

Nación: territorio en que habitan personas con origen, costumbres, cultura común. Un país puede tener varias nacionalidades; por ejemplo Bolivia se declara plurinacional.

Patria: Tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado el ser humano por vínculos jurídicos, históricos y afectivos. Se puede tener más de una patria.

Voy a citar al Dr. Cs. Eusebio Leal Spengler, prominente intelectual cubano que no necesita presentación, y que como pocos combina ciencia y poesía.

Cito: “Cuando alguien me pregunta sobre Cuba siempre le digo las tres dimensiones: el país, la nación, la patria. El país es un territorio; me acuerdo que de niño le decían a los chinos, paisanos, porque venían de un país; también en España es muy frecuente escucharlo, son paisanos, gente vecina del país; el país es la montaña, es el entorno, es el pequeño pueblo, es una región.

La nación es un concepto, un concepto de leyes, una constitución, una aspiración.

La patria es la poesía, es un sueño, es la tradición, es la lucha, es la sangre derramada por las añoranzas, es todo lo que forma en el hombre una identidad”. Fin de la cita.

Pueblo.

Esta palabra proviene del término latino populus y permite hacer referencia a tres conceptos distintos: a los habitantes de una cierta región, a la entidad de población de menor tamaño que una ciudad y a la clase baja de una sociedad.
No obstante, la definición de pueblo es compleja, polémica y no exenta de ambigüedad.

Pueblo, en teoría política y derecho constitucional, es el sujeto de la soberanía nacional entendida como soberanía popular.

El pueblo está formado por todos los individuos que a los ojos de la ley están en igualdad de condiciones.

El pensamiento de José Martí es amplio en la conceptualización de pueblo. Partió de ella desde la definición de quienes lo dirigirán al asegurar “Quien en sí condensa un pueblo es digno de figurar entre los que van a su cabeza”.

Fidel en La Historia me Absolverá lo definió, desde el enclave de la lucha revolucionaria, de una manera descriptiva y concreta.

Ciudadano y ciudadanía.

Para los cubanos en una etapa no muy lejana, decirle a una persona ciudadano era casi una ofensa. Recordemos aquel pasaje de la película “El hombre de Maisinicú”, en que Alberto Delgado-encarnado magistralmente por Sergio Corrieri-, le respondió furioso al militar que le llamó ciudadano: “Que coño ciudadano; ¡compañero, tan compañero o más compañero que usted!”.

La noción de ser ciudadano contribuye al desarrollo de la identidad y al sentido de pertenencia a una comunidad. La persona debe ejercer su ciudadanía con responsabilidad, exigiendo respeto por sus derechos (civiles, políticos, económicos, …) y, a la vez, cumpliendo con sus obligaciones. De este modo se puede construir una sociedad democrática y más justa.

Existe una serie de puntos fundamentales que hace de una persona un buen ciudadano, que hace lo que más puede en pos del progreso de todos, y estos pueden servir a modo de autoevaluación para asegurarse a cada paso de estar respetando y haciendo respetar los derechos que otorga una ciudadanía. Entre estos:
  1. mantener una línea coherente de acción, tratando a los demás del mismo modo que esperamos que nos traten
  2. actuar dentro de los límites de la Ley
  3. promover el cuidado del medio ambiente
  4. proponer tantos cambios como consideremos necesarios para mejorar la calidad de vida, siempre con una actitud constructiva
  5. evitar la violencia siempre que sea posible, anteponiendo el diálogo como medio de resolución de conflictos
  6. respetar los derechos de los demás seres vivos
  7. ser partícipe de la vida en la ciudad, de su historia y de sus decisiones, disfrutando de sus buenas épocas y ayudando a reconstruirla durante sus crisis más duras
Cabe mencionar que ser ciudadano no implica ser oriundo de un lugar, sino que responde a dos factores fundamentales: la documentación y la identidad. Ante la Ley, una persona debe reunir una serie de requisitos para ser considerada ciudadana, entre los que se encuentra la descendencia directa o indirecta de otro ciudadano, con diferentes limitaciones en cada país. Pero existe asimismo un sentimiento en cada uno que representa su lazo con un territorio, y esto excede la situación legal.

La República de Cuba, que es el nombre oficial del Estado cubano, en su Constitución comienza expresando: “Nosotros, ciudadanos cubanos”. En su capítulo II dedicado a la ciudadanía en los artículos 28 y 29 se establecen los requisitos para adjudicar ciudadanía por nacimiento o por naturalización. En el artículo 32 se expresa que no se admite la doble ciudadanía.

Nuestro presidente Raúl Castro expresó en la clausura del VII Congreso del PCC, que dentro del conjunto de tareas principales a su cargo, dedicará el tiempo necesario al proceso de reforma de la Constitución de la República.
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En mi modesta opinión las diferencias entre país, nación y patria quedan bastante claras. No así la conceptualización actualizada y contextual de los términos pueblo y ciudadanía. Los de Sociedad y Estado, no caben en este artículo por razón de espacio.

En la Constitución vigente, aparecen estos términos frecuentemente.

ARTÍCULO 3.-En la República de Cuba la soberanía reside en el pueblo, del cual dimana todo el poder del Estado.

ARTÍCULO 9.-El Estado:

a)    realiza la voluntad del pueblo trabajador y

—encauza los esfuerzos de la nación en la construcción del socialismo; —mantiene y defiende la integridad y la soberanía de la patria;
—asegura el avance educacional, científico, técnico y cultural del país

En este artículo aparece indistintamente pueblo, nación, patria y país.

ARTÍCULO 14.-En la República de Cuba rige el sistema de economía basado en la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción y en la supresión de la explotación del hombre por el hombre.

ARTÍCULO 15.-Son de propiedad estatal socialista de todo el pueblo

ARTÍCULO 69.-La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo.

Es necesario lograr una adecuada conceptualización, de manera que en cada documento rector, comenzando por la Constitución y siguiendo con los que están hoy a debate, se emplee el término más apropiado.

Comparto una reflexión del politólogo, sociólogo, investigador y profesor universitario Juan Valdés Paz, del que aprendí en mi vida estudiantil universitaria el valor de tener valor para debatir. Cito: “Nosotros tenemos una batalla terminológica. Hay una cantidad de términos que nacieron y crearon las revoluciones, las que fundaron el régimen burgués o las que crearon otras experiencias, que son las que acuñaron algunos como democracia, ciudadanía, igualdad, soberanía, fraternidad, etc.. Está toda esa terminología que crearon las revoluciones y que nos hemos dejado arrebatar, que el discurso liberal dominante del capitalismo ha cogido para sí. Entonces se da la paradoja de que quien habla de ciudadanos es Obama, no nosotros; y por el contrario, nos preocupa cuando alguien emplea el término, lo miramos raro, pensamos “y este qué se trae”. Decimos que lo que existe es el pueblo, pero resulta que el pueblo es el conjunto de los ciudadanos. El depositario de los derechos humanos es la persona, y esta vive en una polis, en una República, es un ciudadano. Vamos a usar las categorías como son. Es el ciudadano el que quiere y construye el socialismo, no es el socialismo el que inventa al ciudadano”. Fin de la cita.

Toma cada vez más protagonismo el término consenso, aunque no siempre se domine; en algunas de mis clases de técnicas de dirección pregunto, compruebo la confusión y explico. Consenso no es sinónimo de acordar por mayoría, precisamente intenta evitar lo que la votación casi siempre asegura: unos ganan y otros pierden. Es un acuerdo, con el que nadie está totalmente de acuerdo, pero contra el cual nadie quiere hacer valer su desacuerdo, porque está convencido que el acuerdo logrado, es el óptimo alcanzable, dentro del desacuerdo. Llegar al consenso, requiere altas dosis de diálogo, paciencia y tiempo, pero sobre todo, tener la entereza de aceptar que, dialogar, no significa solo escuchar a la otra parte, para luego imponer un criterio prefijado.

Voy a expresarlo de una manera algo conductista.

Para que haya consenso se deben producir las siguientes declaraciones:
  • Considero que las opiniones se expresan con honestidad y libertad, en un ambiente de franqueza y democracia
  • Estoy convencido de que los demás entienden mis puntos de vista, y yo entiendo los puntos de vista de los demás
  • Aunque la opción acordada no es la de mi preferencia, la respaldaré por considerar que es la mejor para los intereses del grupo.
Estamos pensando y repensando para diseñar y construir el futuro, sabemos que será el último ejercicio estratégico de la llamada dirección histórica, que prefiero llamar fundadora del socialismo. También la de Martí y la de Céspedes fueron direcciones históricas.

Sin una legítima democracia; sin un sistemático y constructivo debate; sin cultivar consecuente y creativamente la ciencia, y desarrollar y aplicar la tecnología y la innovación; sin el respeto a la dignidad humana; sin la participación efectiva del pueblo; sin pasar del decir al hacer; sin que los hechos confirmen la validez de la teoría, no habrá socialismo que nos encamine al comunismo.

Para concluir y motivar el debate culto y enriquecedor, comparto las siguientes ideas, que espero ustedes critiquen y enriquezcan.
  1. El concepto de Revolución de Fidel debe ser entendido y aplicado a plenitud
  2. Raúl Castro Ruz, y la Revolución, son merecedores de toda nuestra confianza participativa
  3. Cuando lo legal y lo moral no andan de amigos, las cosas no funcionan bien
  4. Hay problemas cuya solución puede aplazarse, otros demandan una solución, sin improvisaciones, pero con urgencia
  5. Ningún ciudadano debe sentirse excluido de opinar y participar
  6. La Constitución de la República, como Ley fundamental, debe transformarse en la más revolucionaria de estos tiempos
  7. La unanimidad aparente o falsa es el motor de la disfuncionalidad social y el caldo de cultivo de la involución política
  8. El Estado ha de conjugar con sabiduría y sistemática rectificación su rol regulador y de garante del bien y el orden de la Sociedad, con el de propiciador de la plena participación ciudadana
  9. El control es necesario, el gubernamental y el ciudadano; pero las regulaciones sin consenso generan el germen de su incumplimiento
  10. Estamos frente al mayor reto de toda la historia revolucionaria de la Patria, desde la lucha iniciada el 10 de octubre de 1868. Yo confío junto a Fidel, en que “el pueblo cubano vencerá”.

jueves, 31 de diciembre de 2015

57 realidades de la Revolución cubana en el 2015.


Por Omar Pérez Salomón.

Sin dudas, el triunfo de la Revolución cubana fue uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX en el continente americano y símbolo de soberanía, humanismo e internacionalismo para millones de personas en todo el mundo.
La guerra económica, comercial y mediática impuesta a Cuba por el imperialismo estadounidense y sus aliados no ha mellado la entereza y resistencia del pueblo cubano, a pesar de la imagen tergiversada construida por medios de comunicación al servicio del capital en el vecino del norte,España y América Latina.
Por eso viene al caso repetir lo expresado por el cantautor cubano, Silvio Rodríguez, “Somos un país que se dedicó a alfabetizar, a construir universidades de médicos y artistas. Y ahora pretenden hacer ver que nos gusta tener pianos sin cuerdas y vientos sin zapatillas”, y enunciar 57 realidades que muestran con hechos y realizaciones concretas, a pesar del bloqueo imperialista y las insuficiencias internas, la gigantesca obra de la Revolución.
  1. El Informe sobre Desarrollo Humano 2015 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que contempla los índices de esperanza de vida, acceso a la educación y nivel de vida, ubica a Cuba con un desarrollo humano alto.
  2. Continúa el proceso de actualización del modelo económico cubano, teniendo en cuenta los retos que significa en materia cultural e ideológica el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos.
  3. En Cuba nunca habrá paquetes de ajuste económico ni terapias de choque al estilo neoliberal como ocurre actualmente en varios países europeos y de América Latina.
  4. El nivel de desempleo está por debajo de un 4%, índice que la sitúa entre los primeros 30 países con mejor desempeño en esta esfera, por encima de países desarrollados.
  5. Existe una expansión del sector del trabajo por cuenta propia y de otras formas de gestión no estatal, lo cual está actuando como un elemento dinamizador en la esfera del consumo y los servicios, y en la tendencia creciente en los ingresos a captar por el Presupuesto del Estado para ser invertido en bien de todo el pueblo.
  6. Los 504 mil cubanos que ejercen el trabajo por cuenta propia, están protegidos por el sistema de seguridad social, con garantías para la jubilación.
  7. En el próximo año se planifican gastar unos 2 mil millones de dólares en la importación de alimentos para la población.
  8. El presupuesto del Estado en el año 2016 considera gastos totales por más de 50 mil millones de pesos, de los cuales más del 60 por ciento corresponde a los gastos corrientes de la actividad presupuestada, con lo que se asegura el mantenimiento de los actuales servicios básicos que se ofrecen de forma gratuita al pueblo cubano.
  9. Cuba garantiza el acceso universal y gratuito a la Salud Pública a todas las personas.
  10. La Salud Pública participa de más del 25 por ciento de los gastos corrientes de la actividad presupuestada, lo que sitúa a Cuba entre los países con más presupuesto estatal destinado a este sector.
  11. El Estado cubano respalda los servicios que brindan más de 150 hospitales, 400 policlínicos, 11 mil consultorios médicos y 140 hogares maternos distribuidos por todo el país, incluso, en los lugares más apartados.
  12. La industria Biofarmacéutica cubana produce, distribuye y exporta 1099 productos, una parte de ellos, con patentes en el mercado mundial.
  13. De los 888 productos del cuadro de medicamentos que se venden a precios subsidiados a la población, 296 se importan y 592 son de producción nacional, lo que representa un ahorro de casi mil 300 millones de dólares.
  14. Cuba concluye el año 2015 con una tasa de mortalidad infantil por debajo de 5 por cada mil nacidos vivos, similar a la obtenida en el último quinquenio, cuestión que la ubica entre los mejores países del orbe. En ello ha influido la organización del sistema de salud a todos los niveles y la dedicación de decenas de miles de médicos, enfermeras y otros profesionales del sector. Según estadísticas publicadas en Naciones Unidas, la tasa de mortalidad infantil promedio en Cuba en el quinquenio de 1955 a 1960 fue de 69,86 por mil nacidos vivos.
  15. La mortalidad materna se ubica en 35,1 por cada cien mil, también de las más bajas entre todas las naciones.
  16. La expectativa de vida del cubano al nacer es de 78,45 años cifra que ubica a Cuba entre los más avanzados del planeta en ese aspecto.
  17. Cuba cuenta actualmente con más de 50 mil médicos laborando en el país, lo cual nos sitúa como uno de los mejores en el mundo en cantidad de galenos por habitantes.
  18. El Programa de Vacunación garantiza una de las más amplias coberturas de inmunización en el mundo, permitiendo la prevención de 13 enfermedades.
  19. La colaboración médica cubana está presente hoy en 67 países, con más de 50 mil colaboradores, de ellos más de 25 mil son médicos y alrededor del 65% son mujeres.
  20. Tres brigadas cubanas con 256 colaboradores combatieron el Ébola en Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia.
  21. El contingente “Henry Reeve” que presta servicios en casos de catástrofes y fenómenos naturales, lo componen 40 brigadas en 24 países.
  22. La “Operación Milagro” ha propiciado más de 2,6 millones de intervenciones quirúrgicas para devolver la visión a personas de bajos ingresos de más de 30 países de América Latina, el Caribe y África. Actualmente está presente en 14 naciones.
  23. En las 11 graduaciones de la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), han egresado casi 27 000 galenos de un centenar de estados.
  24. Cuba es uno de los pocos países del mundo que desterró desde hace más de medio siglo el analfabetismo y a pesar de la crisis y la permanente agresión económica de Estados Unidos por su política de bloqueo, mantiene para todos sus ciudadanos el acceso universal y gratuito a la educación.
  25. La tasa de alfabetización de jóvenes (15-24 años) es de un 100% y la de adultos un 99,8%.
  26. Un 11,9% de la población cubana tiene nivel superior de escolaridad y un 65,7% nivel medio.
  27. El sector de la Educación asimila cerca del 24% de los gastos corrientes de la actividad presupuestada del país, lo que confirma la voluntad del gobierno cubano para seguir garantizando las conquistas de la Revolución, aun en medio de una compleja situación económica.
  28. La UNESCO reconoce que Cuba exhibe, entre los países de América Latina y el Caribe, el mayor índice en el Desarrollo de la Educación, siendo también el que mayor parte de su Producto Interno Bruto dedica a la enseñanza, con un 13 por ciento.
  29. Para el curso escolar 2015-2016, se garantizan los estudios a más de un millón 792 mil 600 alumnos de las enseñanzas preescolar, primaria y media.
  30. Con el programa cubano de alfabetización, “Yo sí puedo”, implementado en 30 naciones, se han alfabetizado 10 271 147 personas, de prácticamente todos los continentes.
  31. Más de 1 200 maestros cubanos prestan colaboración en 18 países.
  32. El deporte cubano tiene 6 378 colaboradores en 29 países.
  33. El país tiene más de 60 centros de educación superior, que constituyen una fortaleza en la formación de recursos humanos.
  34. La cifra total de egresados de la educación superior en Cuba supera el millón. En el curso 2012-2013 se graduaron, solo en las ramas de las ciencias, 70 341 cubanos.
  35. Se ejecutan acciones para perfeccionar la enseñanza y divulgación de la historia de Cuba y de la localidad, en el interés de fortalecer la unidad nacional y promover la comprensión sobre el origen y desarrollo de la nación, la consolidación de un pensamiento propio y la tradición patriótica, cultural, solidaria e internacionalista del pueblo cubano.
  36. Cuba prioriza el fomento y promoción de la cultura física y el deporte en todas sus manifestaciones como medios para elevar la calidad de vida, la educación y la formación integral de los ciudadanos. El movimiento deportivo cubano que ha obtenido en los últimos 15 años, 267 preseas, de ellas 74 de oro en campeonatos mundiales, aspira en los Juegos Olímpicos de 2016 en Río de Janeiro a mantenerse entre los grandes del deporte en el orbe.
  37. En el campo de la conservación y el cuidado del medio ambiente, Cuba es considerado como uno de los contados países con un desarrollo sostenible.
  38. El gasto de inversión para la protección del medio ambiente asciende a más de 500 millones de pesos.
  39. Se consolida la política cultural de la Revolución, definida por el compañero Fidel desde 1961 en susPalabras a los intelectuales, caracterizada por la democratización del acceso a la cultura, la defensa de la identidad y del patrimonio, con la participación activa de los intelectuales, artistas e instituciones culturales, en un clima de unidad y libertad.
  40. Actualmente más de 7 mil estudiantes se instruyen en las diferentes manifestaciones artísticas en más de 30 centros en todo el país.
  41. La cultura cubana ha estado representada en diversos eventos y nominaciones internacionales.
  42. Cuba es el país de América Latina con menos hechos de violencia en infantes.
  43. Cuba promueve un enfoque preventivo en materia de educación y reinserción social para evitar la delincuencia; es uno de los países con más seguridad para vivir.
  44. Cuba es uno de los países con más bajo índice de uso de drogas y psicofármacos, existiendo programas para la prevención y el enfrentamiento de estos vicios, los cuales cuentan además con el respaldo de la comunidad a través de las organizaciones sociales y de masas radicadas en todo lo largo y ancho del país.
  45. El sistema penitenciario cubano se caracteriza por su humanismo y la implementación de varios programas para la reincorporación a la sociedad de la población penal.
  46. El gobierno cubano tiene concebido el programa de informatización del país, que incluye la modernización de la infraestructura de telecomunicaciones y del equipamiento informático, la actualización del marco legal, la seguridad tecnológica, el desarrollo de contenidos, aplicaciones, servicios, comercio electrónico y del capital humano, y asumirá los propósitos planteados en el “Programa Conectar 2020”, para el desarrollo mundial de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).
  47. Más de 4,2 millones de cubanos han recibido instrucción acerca de las TIC en los Joven Club de Computación en los últimos 28 años, la mayoría niños y jóvenes.
  48. El 14 de diciembre se celebró el quinto aniversario de la primera red social digital de contenidos de Cuba,EcuRed, que tiene más de 150 mil artículos enciclopédicos y recibe unas 200 mil visitas diarias.
  49. Avanza la migración hacia la Televisión Digital Terrestre que se extenderá paulatinamente por todo el país.
  50. En Naciones Unidas 191 países condenaron el bloqueo genocida de Estados Unidos contra Cuba durante la Asamblea General de la ONU en octubre pasado, quedando aislado nuevamente el gobierno estadounidense en este escenario.
  51. Los héroes cubanos Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, René González y Fernando González, que constituyen símbolos de dignidad, recorrieron durante el presente año varios países y lugares de Cuba, donde agradecieron la solidaridad de millones de personas por la causa de su liberación.
  52. Cuba brilló en la VII Cumbre de las Américas celebrada en Panamá en abril de 2015, en la voz de su presidente Raúl Castro, y de los jóvenes y mujeres que participaron en los foros paralelos del evento.
  53. Más de una decena de mandatarios visitaron a Cuba durante el año 2015, incluido el Papa Francisco, del 19 al 22 de septiembre, lo que reafirma el importante papel a nivel internacional de la mayor de las Antillas.
  54. Cuba conmemoró el pasado 5 de noviembre el 40 aniversario de la Operación “Carlota”, surgida para preservar la independencia del pueblo de Angola y que contribuyó a la eliminación del oprobioso régimen del Apartheid.
  55. En la Asamblea Nacional fueron presentados un grupo de objetivos estratégicos de cara al 2016, que permitirán el perfeccionamiento del Poder Popular, como vía fundamental para reforzar la confianza del pueblo en el sistema político cubano.
  56. Entre septiembre y diciembre de 2015 se realizaron con una amplia participación de militantes y del pueblo, las asambleas de bance del Partido Comunista de Cuba a nivel de municipios y provincias, como antesala del Séptimo Congreso del Partido, que tendrá lugar del 16 al 19 de abril del 2016.
  57. El pueblo cubano está convencido de que solo la unidad en torno al Partido y la Revolución permitirá preservar la nación cubana y las conquistas económico-sociales. Estas realidades y la llegada del año 58 de la Revolución traerán nuevas fuerzas y oxígeno a los pulmones del pueblo cubano para marchar hacia nuevas metas.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

¿Por qué cayó el socialismo en Europa? ¿Por qué no cayó Cuba?



Asociación Hermanos Saiz (AHS)
Por Pedro Prada
(Transcripción de su intervención en el espacio Dialogar, dialogar de la AHS)
Cuando escribí este libro que ven aquí, sobre el derrumbe soviético, y que la editora Abril se propone reeditar para Cuba en los próximos meses, me propuse no agotar el relato en la autopsia del cadáver, sino en comparar los hechos con mi propia realidad, evadiendo todo lo que pudiera sonar a queja. Nunca olviden aquello que enseñaba Martí: “la queja es una prostitución del carácter”. Por ello no voy a caer en el mismo error. Más bien pretendo responder a la pregunta que nos convoca: “¿Por qué se cayó el socialismo en Europa?” –y por extensión, en la URSS-, con otra pregunta: “¿Por qué no se ha caído en Cuba?”
Desde mi punto de vista este enfoque es especialmente importante en estos momentos, después de los anuncios del 17 de diciembre de 2014, que condujeron al restablecimiento de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, relaciones que hasta ahora han sido disfuncionales.
He contado a no pocos interlocutores y de alguna manera se subraya en el texto que, más de una vez, cuando al regreso de Moscú se me preguntaba –en tanto testigo de los años finales del socialismo soviético- cuáles habían sido las causas del derrumbe y yo me negaba a una respuesta única, apelando a factores multicausales que convergieron a lo interno de la sociedad soviética.
También contaba que, enfrentado a la contundencia de los hechos de los que era testigo en aquellos años finales de la URSS, más de una vez me golpee en el pecho, como hacen los que quieren pagar culpas, pero para asegurarme de que aquellas culpas no eran las mías.
Hoy puedo afirmar responsablemente que, con todos sus errores, imitaciones, angustias y sobresaltos, el socialismo cubano sucumbió al derrumbe y sobrevivió a la hecatombe por varias razones, de las cuales solo gloso algunas, con la seguridad de que el lector podría descubrir más leyendo y estudiando la historia y los diferentes testimonios:
Ante todo, coloco en primer lugar su autoctonía, salvada en su carácter más puro por el inmenso edificio ideológico y moral de José Martí y de toda la cultura cubana, desde Varela y Heredia hasta Che y Fidel, sin cerrar ciclo, pues las nuevas ideas “imposibles” pujan ya tan lozanas y realistas como las de sus precursores de hace medio siglo, nacidas también desde la sensibilidad como método de aprendizaje que nos define.
Ese formidable resguardo, que no solo es artístico y literario, como algunos creen, fue nuestro blindaje contra el “proletcult”, contra el realismo socialista y contra los manuales ladrillosos, incluso en aquellos momentos grises y de enseñanza del marxismo escolástico. Fue también nuestro escudo frente a todo lo bebido y copiado del mundo, incluso lo mal bebido y lo mal copiado. Por eso era lo primero a salvar en los crudísimos años noventas y deberá seguirlo siendo hoy, cuando unos miran para China y otros para el autoproclamado “buen vecino” de enfrente, que nos invita a ingresar a la prosperidad y a cambiar nuestro modelo por el suyo, a fin de recuperar su hegemonía regional.
Después coloco el carácter libertario y democrático de nuestro socialismo, aprendido del gesto de Céspedes en la Demajagua y Guáimaro, juntos los dos: el día del grito de independencia y de libertad hasta para los esclavos, y el día del nacimiento de la república unitaria y democrática, que no por gusto Martí convocaba a honrar como “Día de la Patria”. Pero levantamos una república tan exageradamente generosa, tan empeñada en ser justa y democrática, que en la lucha contra las persecuciones foráneas y con sus propios extremismos, a algunos deformó y generó confusiones; pero que pese a todo, ha sido una república sin vergüenzas indignas ni esqueletos escondidos en el escaparate de su historia.
Añado a ese socialismo la visión de conducir el desarrollo económico y social del país en paralelo, algo que faltó al llamado “socialismo real”, y haberlo hecho, además, con herramientas nuevas y con altas dosis de conciencia. Si hay algo que salvó al socialismo cubano fue seguir el consejo del Che de no hacerlo entonces, ni hacerlo esencialmente hoy, con ladrillos ideológicos y mucho menos, con las armas melladas del capitalismo, mientras que hay que empeñarse en educar, todos los días, a mujeres y hombres nuevos. ¿O hay alguien aquí que renuncie al sueño de ser como él?
Una deuda sí tenemos: devolver el trabajo al altar que le corresponde en nuestra sociedad; como forma de reproducción de la riqueza material y espiritual y creación de bienestar; como factor forjador de relaciones sociales y solidaridad entre los individuos; como expresión cultural y educacional de la sociedad que soñamos. En eso, el libro de José Luis Rodríguez aporta conocimiento sobre algunas rutas que nunca debemos tomar o explica por qué dejamos atrás otras que nos conducían al fracaso.
Pueden incluir también en esta lista esa mezcla de irreverencia y altivez que somos los cubanos: esa disposición nuestra para el humor y el choteo, vencedores frente a todas las trampas del destino, y, al mismo tiempo, rodillas que no tiemblan ante las amenazas, voz que no calla ante las afrentas, dignidad que desafía todo intento de sumisión. Gallitos kíkiri, chiquiticos y flacos, pero con guapería, incluso cuando no haya espuelas, desafiando siempre a todos los imperios: el español, el británico, el soviético y el estadounidense.
Recuérdense los días angustiosos de la Crisis de Octubre, en 1962; las profundas y difíciles reflexiones de Fidel al comparecer en televisión cuando la invasión de Checoslovaquia en 1968. Recuérdese la noticia terrible que guardaron Fidel y Raúl durante años, cuando Andrópov anunció en 1984 que la revolución estaría sola para su defensa. No se olvide aquella amarga inauguración de la VI Cumbre de los No alineados en La Habana, el 6 de septiembre de 1979, cuando Cuba asumía la Presidencia del movimiento estremecido por la noticia de la invasión soviética a Afganistán. Allá el que se crea que alguna vez fuimos satélites.
Tampoco faltó a los líderes cubanos de ayer ni a los de hoy; a los jóvenes rebeldes que tomaron el poder en 1959 y a los veteranos curtidos que lo entregan hoy a nuevas juventudes, eso que Fidel definió como “sentido del momento histórico”: saber actuar con audacia y responsabilidad, medir los pasos, tantear, probar, corregir el tiro, los tiempos, y avanzar siempre. Rebeca Chávez develaba hace unos días un testimonio del año 57 del Presidente Raúl Castro, donde hallamos las claves de la actitud que condujo al 17 de diciembre de 2014.
Ese espíritu requería desarrollar una naturaleza antiburocrática. Miren, protestamos infinitamente de los problemas y las actuaciones burocráticas en nuestro Estado, en nuestras instituciones gubernamentales, en nuestras organizaciones y hasta en las nuevas formas de gestión no estatal, mixtas, privadas, por cuenta propia y cooperativas; pero todas esas protestas son minucias frente al burocratismo que el socialismo europeo copió de los estados autocráticos y capitalistas que le precedieron.
No lo digo como consuelo, sino para poner las cosas en su lugar. Hay que recorrer algunas de estas páginas o leer los estudios sobre el burocratismo en la URSS, sobre la forma en que se construyó el PCUS, que en apenas un año pasó de 8 mil militantes a medio millón, y hay que leer, por ejemplo, en ese libro que citaba José Luis, Mi Verdad, de Vitali Vorotnikov, el enfoque burocrático de las discusiones y de las actas del Buró Político. Hay que recordar cómo se construyó el Estado, que una vez muerto Lenin y con Stalin en el poder creció monstruosamente de 100 mil a 5,8 millones de funcionarios. Hay que estudiar a Lenin, a Trotski, a Gramsci, a Mandel. Hay que retomar a Fidel y sobre todo al Che, con la disección formidable que hace del burocratismo y la burocracia en El hombre y el socialismo en Cuba. Deberíamos dar gracias siempre a San Guevara y a muchos otros más por habernos prevenido del mal y habernos llenado de “motores revolucionarios”.
Se ha mencionado el crucial asunto del contacto entre dirigentes y dirigidos; los vínculos entre partido y pueblo. Les leo algo: “…cuando se dio la noticia de la convocatoria al XXIX Congreso del Partido, a fin de adoptar un programa socialdemócrata donde definitivamente el PCUS renunciaría a la lucha de clases, a los principios leninistas y probablemente hasta su nombre, nadie prestó atención al hecho relevante de que, por primera vez, en noventa y tres años de historia, el Partido se proponía discutir su programa con el pueblo. En realidad, era una formalidad más, pues la opinión de ese pueblo ya no contaba…”
¿Se imaginan ustedes que los lineamientos económico-sociales hubieran sido una ocurrencia oculta del Buró Político y que luego se nos impusieran como dogma? ¿Se les ocurren congresos del Partido que no discuten documentos con el pueblo? ¿Habría existido alguna forma diferente de adoptar una constitución cubana que no fuera por un referendo popular? ¿Se habría podido aprobar de forma secreta el camino del socialismo, mandar por obligación a la gente a la guerra y luego decirle que habían luchado y caído por el socialismo y el internacionalismo? Haber hecho todo lo contrario, considerar que ninguna decisión importante puede adoptarse de espaldas al pueblo, y autocriticarse además, es lo antiburocrático, lo libertario, lo democrático real del socialismo cubano.
Existe también un factor crucial para que Cuba pueda existir como nación libre, independiente y soberana que pudo hacer una opción de vida: me refiero a la unidad del pueblo cubano. Unidad diversa, unidad polémica, unidad contradictoria, unidad solidaria, pero siempre unidad y por ello, aspirante a ser la más amplia y más democrática.
Nuestra historia anterior a 1959 y la misma historia del derrumbe socialista europeo enseñan con meridiana claridad las consecuencias de quebrar la unidad. No deseo para mi país las sociedades fragmentadas que florecieron en Europa tras la caída del muro de Berlín y la arriada de la bandera de la hoz y el martillo en el Kremlin. Mucho menos quisiera verme enredado en las intrigas, celos y persecuciones que privaron al socialismo de tanta gente brillante y útil; o peor aún, lanzado a fieras y corruptas competencias electoreras que me decepcionen de la política o me priven de mi derecho a hacer política en el socialismo.
Por último –no porque no haya más razones, sino porque no quiero agotar la imaginación ni el tiempo-, el socialismo cubano construyó un discurso y una simbología de lo humano diferentes a todo lo le precedió. Ese discurso y esa simbología son hijos de nuestra cultura de resistencia revolucionaria. Ni esa poco creativa estética de la nostalgia por los años cincuentas que nos persigue desde el turismo o el espectáculo, y mucho menos esa otra estética decadente, empeñada en refocilarle con el aburrimiento, las manchas y las arrugas, pueden competir con el pueblo educado, alegre, participativo, creador, dinámico, astuto y heroico que, más que imagen, somos.
Fernando Martínez Heredia escribía recién que “las revoluciones combinan iniciativas audaces y saltos hacia adelante con salidas laterales, paciencia y abnegación con heroísmo sin par, astucias tácticas ofensivas incontenibles que desatan las cualidades y las capacidades de la gente común y crean nuevas realidades y nuevos proyectos. Son el imperio de la voluntad consciente que se vuelve acción y derrota a las estructuras que encarcelan a los seres humanos y a los saberes establecidos. Y cuando logran tener el tamaño de un pueblo, son invencibles.”
De ese tamaño invencible es el pueblo socialista de Cuba. El mismo pueblo que escucha al líder decir que todo se puede caer y que nosotros vamos a persistir; que rehúsa de perestroikas y falsas primaveras, que asegura que no sabíamos qué cosa era el socialismo y que vamos a volver a empezar, pero con nueva experiencia, evitando errores propios que nos hundan más que los golpes del adversario hipócrita y artero. Y, ese pueblo, incansable, inteligente y lleno de fe, lo sigue, diciéndole en un susurro cómo echarse el mundo a la espalda.
Intervención durante el debate
Los compañeros que han intervenido antes han agradecido este intercambio tanto como nosotros. Yo en particular creo que esto que estamos haciendo hoy es importante en la medida que salga de este local y se convierta en convicciones y actos para entender qué país tenemos, como mejorarlo y cómo defenderlo.
Nunca será suficiente ahondar sobre las causas del derrumbe del socialismo en Europa y en la URSS. Para Cuba yo diría que es estratégico. Desde el punto de vista del debate, de la producción de conocimientos, de la construcción de ideología. Para la revolución y para los revolucionarios cubanos, para todo nuestro pueblo, es esencial entender por qué aquello se derrumbó y por qué esto no se ha derrumbado.
Desde mi punto de vista de comunicador, esto tiene que ver en buena medida con la forma en que procesamos la información, con la forma en que construimos y asumimos las ideas o las mimetizamos, por esa pereza tan dañina que a veces nos cerca y corrompe. Y tiene que ver con la manera con que, a veces, hasta por razones culturales, nosotros tendemos a exagerar, a hacer juicios hiperbólicos de los acontecimientos y a generalizar con expresiones del habla coloquial sobre hechos que a veces nos llevan a razonar y establecer conclusiones absolutas y erradas sobre fenómenos más generales y más complejos. La duda y la reflexión nunca deben abandonarnos, ni la capacidad para ver las cosas más allá de la primera impresión, de la superficie. Hay que ir a siempre al porqué de los hechos, ir a la historia, para entender los hechos.
Aquí se ponía el ejemplo de Lvov y de Ucrania. Tuve la oportunidad de estudiar cinco años en Ucrania, justamente en Lvov, y conocí bien esa sociedad, signada, por sobre todas las cosas, por los efectos negativos del pacto Mólotov-Ribentrop. El movimiento de resistencia a la ocupación soviética que surgió allí años después fue consecuencia de aquel quid pro quo entre los soviéticos y los fascistas alemanes. Los fascistas ucranianos participaron del hecho, es verdad, pero los grandes protagonistas fueron la Unión Soviética y la Alemania Fascista.
Sin embargo, la reflexión de fondo no está en cómo se estableció aquella resistencia, que fue una expresión del nacionalismo de esa gente. Si uno no hurga en las bases del nacionalismo ucraniano, del nacionalismo en Lvov, no lo entiende. Un nacionalismo que no es siquiera ucraniano o polaco, sino que tiene ver con un nacionalismo originario de los pueblos galitsios, que son los nativos de ese lugar, y que fueron sujetos durante toda la historia, durante siglos, a las invasiones romanas, de los abusos de las voivodas feudales polacas, del imperio prusiano, de las invasiones del imperio ruso, de todo tipo de abusos de los grandes poderes europeos. Esos pueblos, los pueblos galitsios, tienen hasta hoy una cultura de resistencia enraizada, y que la expresan, por ejemplo, negando el habla en idiomas extraños –en polaco, en ruso, en ucraniano-; a cualquier persona que quiera imponerles un habla diferente a la galitisia.
Por esas mismas razones, el pensamiento que prevalecía en esa sociedad ucraniano-occidental estaba más más allá del muro de Berlín, veían a través de él y solo se sentían respaldados por los que hablaban inglés, francés o español y contaban su historia de sometimiento y resistencia. Esos países que los apoyaban o los acogían como emigrantes –los de la Europa más occidental, Estados Unidos y Canadá- eran sus aliados y sus paradigmas.
Nosotros decíamos cuando nos venían a visitar de Moscú, de la Embajada, a los funcionarios que nos atendían, les decíamos que allí no hacía falta que llegara una invasión americana, ni de la OTAN, ni que hubiera un bloqueo, porque el problema tenía raíces ideológicas y culturales más profundas. Allí lo que hacía falta –decíamos- era que pasara un avión bombardeando blue jeans. Con un bombardeo de blue jeans se rendía la ciudad de Lvov. Era una imagen y puede parecer un argumento de ficción, pero era la realidad. La avidez por un modo de vida que lo simbolizaba, el blue jeans, y que era en cierto modo un rechazo al modo de vida impuesto, un gesto de rebeldía, aunque pudiéramos considerar mal encausada.
Esto es también importante para los cubanos, para los jóvenes cubanos, por esta época nueva que se nos viene arriba, porque nos van a tratar, nos están vendiendo ya, desde el propio 17 de diciembre de 2014, el discurso de la prosperidad ajena y, con el discurso de esa prosperidad, le están ofreciendo a nuestra juventud oportunidades e ilusiones engañosas que van más allá de las que puede ofrecer el poder y el modelo revolucionario, por lo cual hay que conocer y definir bien y tener claro cuál es el modelo de prosperidad para Cuba, cuál es el horizonte de prosperidad, el deseable, el soñado, el posible, eso que tanto se dice, y que no va a ser nunca el que está a noventa millas. Y una cosa es decirlo en el discurso y otra es aprehenderlo.
Yo creo que en la historia del derrumbe soviético están muchas de las lecciones que debemos conocer. Están, por ejemplo, en la misma manera en que se estableció, creció y se desarrolló Ucrania de la que ha hablado aquí José Luis, la misma Ucrania que fue cuna de la estatalidad rusa, donde nació la Kíevskaya Rus, que fue la ciudad estado que dio origen de ese gran estado multinacional, y que quizás nunca tuvo noción de serlo, hasta que el poder soviético la convirtió en una república con todos sus atributos jurídicos y reconocimiento y visibilidad internacional, aun cuando fuera a medias.
Fui testigo –se cuenta también en el libro- en mayo de 1982 de los festejos por el 1500 aniversario de la reunificación de Rusia y Ucrania. Puedo decir que es de las muchas cosas buenas que uno puede recordar de ese país. La celebración de la calle, la que no estaba en el Palacio de los Congresos de Kíev, ni en la sede del partido, era una celebración de pueblo, de corazón, de gentes iguales. Kíev había sido siempre una ciudad ruso-parlante, por ser esa la lengua originaria de los pueblos que la habitaron, y es hoy una ciudad donde es obligatorio hablar en ucraniano, y el que hable en ruso, hijo y nieto de rusos por generaciones, se ve forzado a hablar en ucraniano y no en su lengua natal.
Esa es la realidad que enfrenta hoy, fruto de los extremismos. Ese es el fascismo: el vaciado cultural, pero yendo a las raíces de la cultura, que están en la lengua. Es un ejemplo, aparentemente lejano, pero cercano en cuanto a la necesidad de defender por sobre todas las cosas nuestras cultura –no solo la artística y literaria, sino la noción antropológica de cultura- en esta era de relaciones con un país, los Estados Unidos, que como sabemos, no tiene piedad en imponer de forma avasalladora su cultura, hábitos y valores ¡Y lo han advertido la Clinton y el propio Kerry sin tapujos, sin esconderse!
Y otros elementos a los que me quiero referir de todos los que se han abordado hoy aquí, son el factor externo y el factor interno, y las creencias, falsas, que a veces se construyen sobre los hechos internos, sobre todo a partir de su manipulación, de las imágenes asentadas por la maquinaria monstruosa de manipulación del pensamiento que ha producido el imperialismo. En la preparación del libro pude acceder a una grabación de un testimonio de la exprimer ministra británica Margaret Thatcher. Nadie puede suponer que la Thatcher tuviera la más mínima inclinación, ni respeto, ni admiración por el socialismo o por la URSS. Me limito a leerles solo unas partes del texto:
“…La URSS —decía la Thatcher— es un país que supone una seria amenaza para el mundo occidental. No me estoy refiriendo a la amenaza militar; en realidad esta no existía. Nuestros países están lo suficientemente bien armados, incluyendo el armamento nuclear. Estoy hablando de la amenaza económica. Gracias a la economía planificada y a esa particular combinación de estímulos morales y materiales, la Unión Soviética logró alcanzar altos indicadores económicos. El porcentaje de crecimiento de su Producto Nacional Bruto es prácticamente el doble que en nuestros países… Por eso siempre hemos adoptado medidas encaminadas a debilitar la economía de la Unión Soviética y a crear allí dificultades económicas, donde el papel principal lo desempeña la carrera de armamentos. Un lugar importante en nuestra política es tomar en consideración las flaquezas de la Constitución de la URSS… Por desgracia y pese a todos nuestros esfuerzos, durante largo tiempo la situación política en la URSS siguió siendo estable durante un largo período de tiempo. Teníamos una situación complicada. Sin embargo, al poco tiempo nos llegó una información sobre el pronto fallecimiento del líder soviético y la posibilidad de la llegada al poder, con nuestra ayuda, de una persona gracias a la cual podríamos realizar nuestras intenciones en esta esfera […]. Esa persona era Mijaíl Gorbachov, a quien nuestros expertos calificaban como una persona imprudente, sugestionable y muy ambiciosa. Él tenía buenas relaciones con la mayoría de la élite política soviética, y por eso, su llegada al poder, con nuestra ayuda, fue posible”.
¿Qué podemos decir, qué lección se puede extraer de aquí? Que las potencias capitalistas comprendían perfectamente el papel del Partido Comunista como fuerza dirigente de la Unión Soviética –ese que había sido consagrado en la Constitución, que ya mencioné antes, y al que renunciaron luego- y sabían muy bien de las fortalezas del modelo económico soviético, y que si mantenían esa economía planificada, con ese sistema de estímulos morales y materiales que tanto se cuestiona hoy por sus excesos y desvíos, podían salir adelante y desarrollarse con una fuerza superior, que el capitalismo no podría enfrentar.
Por eso los desgastaron, por eso los embarcaron en la guerra fría y por eso subvirtieron y desprestigiaron a toda aquella maquinaria económica, que tenía sus defectos, pero cuyos resultados anunciaban que podía ser superior. Había que impedir ese éxito contrario a los intereses capitalistas y al poder de los mercados, había que demostrar que no se podía ser partido político de nuevo tipo para liderar una nación y que la economía que este dirigiera debía ser un fracaso.
Insisto en esto porque lo escuchamos el pasado 14 de agosto en el malecón, con ese llamado a retirar el “embargo interno”, que no es el mismo que algunos podamos criticar objetivamente en nuestra aspiración por perfeccionar el país soñado, sino que, como vemos a veces en las redes sociales y en las campañas anticubanas, tiene que ver con la objeción al camino socialista elegido, con la crítica a ultranza contra la economía planificada; tiene que ver con la crítica a los estímulos morales, con la crítica a otras formas de desarrollo diferentes a las que el neoliberalismo impuso al mundo, con la crítica a la empresa estatal socialista. Todo eso es parte de las lecciones que hay que sacar, porque como bien se decía, en el socialismo que se derrumbó nada fue absolutamente malo, como no lo fue absolutamente bueno, y hubo mucho que permitió avanzar, innovar, desarrollar y crecer al ser humano.
Muchas gracias

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