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miércoles, 28 de diciembre de 2022

La cultura de la barbarie, el descarte humano y la violencia cobran nuevas víctimas en 2022

 

Desde su formación como nación, EE. UU. incorporó la cultura de la crueldad, de la barbarie y de la muerte. Foto: Obra de Michel Moro

Tomado de Granma

Por 

Tres jóvenes de 14 años y uno de 15 ultimaron de un disparo por la espalda, el pasado 22 de noviembre, a un hombre en Carolina del Sur. ¿Motivo del crimen? El individuo los había castigado por usar demasiado Instagram, quitándoles sus computadoras.

En Arizona fue asesinada en la carretera una niña de ocho años que viajaba en el asiento trasero del automóvil de su padre.

La policía de Massachusetts busca a un hombre bajo la sospecha de que mató brutalmente a una pareja luego de una discusión que tuvieron sobre un perro que ladraba.

lunes, 6 de enero de 2020

Facebook cómplice del sionismo isrealí

Tomado de Facebook
Por Gustavo de la Torre Morales


Lamentablemente, esas campanadas de "libertad de expresión" que dice enarbolar facebook, son realmente el concierto de complicidad con el genocidio y el crimen.

lunes, 26 de febrero de 2018

Control de armas en EE.UU: la “Marcha por la vida”.

Foto: Reuters
Tomado de Democracy Now!
Por Amy Goodman y Denis Moynihan.

Nikolas Cruz sabía cómo manejar un arma gracias a la Asociación Nacional del Rifle y al Ejército de Estados Unidos. El acusado de perpetrar la masacre del Día de San Valentín, que tuvo lugar en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas ubicada en Parkland, Florida, ultimó a 17 personas en tres minutos, todo con un rifle semiautomático AR-15. Cruz cursó parte de sus estudios en esa escuela secundaria, pero se tuvo que cambiar a otras por su conducta violenta. Cuando fue arrestado llevaba puesta la camiseta oficial de la división junior del Cuerpo de Entrenamiento para Oficiales de la Reserva (JROTC, por su sigla en inglés), un programa de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en escuelas y universidades del que fue miembro mientras cursaba la secundaria.

jueves, 22 de febrero de 2018

Estados Unidos: patologías del primer Estado fallido rico del mundo


Tomado de Misión Verdad.
Por Umair Haque.

Podrías decir, habiendo leído algunos de mis más recientes ensayos: "¡No te preocupes! ¡Todo estará bien! ¡No todo es tan malo!". Podría mirarte educadamente y decirte de manera gentil: "Para decir la verdad, no creo que estemos tomando el colapso seriamente".

lunes, 11 de diciembre de 2017

Por la defensa de los derechos humanos y la democracia en América Latina

Tomado de ALAI. Agencia Latinoamericana de Información.

Consejo Directivo ALAI

El viernes 8 de diciembre la periodista y Directora Ejecutiva de la Agencia Latinoamericana de Información –ALAI, Sally Burch, fue deportada por el gobierno de Mauricio Macri cuando llegaba a Argentina para realizar actividades informativas en el marco de la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio OMC, que tendrá lugar en Buenos Aires del 10 al 14 de diciembre. Horas antes fue deportado también el ciudadano noruego Petter Tiltand que participaría de las mismas actividades.  Sally, junto con otros 60 investigadores, activistas y periodistas, fue impedida de participar de la reunión oficial de la OMC, a pesar de que su participación había sido anteriormente acreditada por este organismo. 

lunes, 13 de noviembre de 2017

Cuba exige en la ONU fin del sufrimiento de la población palestina

Foto PL
Tomado de Granma
Por redacción internacional. internacionales@granma.cu
Imágenes agregadas por los administradores del blog

NACIONES UNIDAS.–Cuba demandó ayer en Naciones Unidas el cese inmediato de las violaciones y atropellos que sufren los palestinos como resultado de medio siglo de ocupación y de acciones agresivas israelíes, informó PL.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Las masacres con armas de fuego y su relación con la violencia doméstica


Tomado de Democracy Now
Por Amy Goodman y Denis Moynihan.
Imágenes agregadas por administradores del blog


La masacre ocurrida la semana pasada en la iglesia Bautista de la comunidad de Sutherland Spring, en Texas, fue un crimen terrible y, también, terriblemente predecible. Como otras masacres similares, el hecho es representativo del problema sistémico que existe en Estados Unidos con las armas y la violencia. El responsable de asesinar a 26 personas y herir a otras 20 antes de suicidarse fue, presumiblemente, Devin Patrick Kelley, un hombre blanco que había sido miembro activo de la Fuerza Aérea estadounidense. Este tiroteo en masa es otro ejemplo letal del vínculo entre violencia doméstica y masacres con armas de fuego.

lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Trata JJ Benítez de desmitificar o más bien mentir sobre la vida del Che?


Por Gustavo de la Torre Morales

La palabra fue un invento de la civilización, la cual facilitó en el complejo ejercicio de la comunicación, la posibilidad de recrear a lo infinito una fantasía como de hacer diáfana una verdad.
Pero la fantasía es ese abanico que posibilita adornar hechos lejanos, pasados o futuros con reflejos de la imaginación, adicionando pictóricamente una invención hasta el punto de idealizar una supuesta realidad; aunque la verdad no es más que la expresión clara, sin rebozo ni lisonja, o el juicio que no se puede negar racionalmente.

domingo, 20 de agosto de 2017

No vuelvas a decir que justifico a los terroristas

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Tomado de El Diario.es
Por Ana I. Bernal Triviño.

Después de los atentados de Bruselas… Después de escuchar palabras vacías por parte de políticos y de instituciones, comenté por Facebook: "Si la prensa destinara todos los minutos de declaraciones de condena de políticos a explicar la raíz del Daesh quitarían vendas de los ojos. El 70% de los españoles se informa por televisión. Y del atentado, en televisión, sólo se dice el "¿QUÉ?". No se habla del "¿POR QUÉ?" Así se consolidan estigmas. Que también hablen del "¿QUIÉN? ¿QUIÉNES?" están detrás. Y quizás tomemos conciencia de que parte del enemigo es "nuestro" aliado".

viernes, 9 de junio de 2017

Un terrorista fracasado

Tomado de La Pupila Insomne
Por Fabián Escalante Font.

Recientemente la prensa de Miami dio cuenta de un libro biográfico de Antonio Veciana, “entrenado para matar”, en el cual relata, según los despachos periodísticos, sus “hazañas y peripecias” para derrocar al gobierno revolucionario cubano y asesinar a su líder, Fidel Castro.

Am/Shale-1, el código que la CIA le asignó, a punto de cumplir sus noventas años, se recrimina por los fracasos en sus pretensiones, que transitaron desde un agente de guerra sicológica, dirigente contrarrevolucionario, planificador de complots para asesinar a Fidel y derrocar la Revolución, activo terrorista y fundador de Alpha 66, hasta participante directo en el complot para asesinar al presidente John F. Kennedy, algo que antes afirmé, pero que ahora con la confesión de Veciana suma un testimonio de primera mano.

Lo más importante de lo publicado de sus “experiencias como terrorista al servicio de la CIA”, radica en la identificación formal de David Phillips, su oficial de caso y futuro jefe de la división del hemisferio occidental, reconociendo explícitamente que mintió bajo juramento en ocasión de haber sido interrogado sobre su relación clandestina con ese sujeto por el Comité Selecto de la Cámara de Representantes de Estados Unidos que en 1978 investigó el magnicidio.
También “confiesa” que el encuentro en Dallas, entre él, Phillips y Lee Harvey Oswald, durante la tercera semana de septiembre de 1963 fue para planear el reclutamiento de Guillermo Ruiz, diplomático cubano en México y esposo de su prima Hilda Veciana, con la finalidad de que el mismo testificara en su momento que Oswald había estado en la embajada cubana, era agente de su inteligencia y estaba en contubernio con La Habana para asesinar al Presidente Kennedy. Así, semanas antes del magnicidio, la CIA pretendía asegurar una “prueba” del involucramiento de Cuba en el crimen, algo que debía servir posteriormente como pretexto para invadir y derrocar al gobierno de la Isla.
En aquella fecha, -según las investigaciones de la comisión Warren- Oswald en unión de dos cubanos visitó a la emigrada Silvia Odio, residente en Dallas, y le confirmó verbalmente que la única solución que tenía el “caso cubano” era el asesinato del presidente Kennedy ¿Casualidad o causalidad?
Oswald llegó a México alrededor del 26 de septiembre y el 27 visitó el consulado cubano para solicitar visa para viajar a Cuba, algo que le fue negado, y según Guillermo Ruiz, ese mismo día trataron de reclutar a su esposa, desconociendo ellos los motivos y objetivos propuestos. El testimonio de Ruiz descarta la versión sostenida por Veciana de que la solicitud de Phillips para reclutar a Ruiz fue posterior al magnicidio, con la finalidad de aportar nuevos elementos a la gran campaña mediática desatada en Estados Unidos, en la cual se acusaba a Cuba de autora del crimen.
Pero lo más trascendente de las “memorias”, y aclaro que conocidas por los despachos de prensa, es lo relacionado a la reunión en Dallas donde Veciana confirma que Maurice Bishop, su reclutador y oficial de caso, y Phillips eran la misma persona y que ellos se reunieron allí con Oswald en la fecha indicada.
Con esa afirmación Antonio Veciana resuelve el nudo gordiano del misterio del complot magnicida, pues atestigua que Phillips, oficial CIA y su “manejador”, puntualizaba en aquella reunión de septiembre un operativo contra Cuba, que estaba relacionado con el “involucramiento” de Oswald, eventual asesino, con las autoridades cubanas, para lo cual debían reclutar a uno de sus diplomáticos en México, que en su momento demostrara públicamente la responsabilidad cubana en el crimen, por cierto, semanas antes de que ocurriera.
La gran prensa norteamericana y mundial, casi desde el mismo momento del magnicidio, en vez de exigir conocer a los responsables intelectuales, rompieron lanzas para encontrar a un culpable directo, es decir un tirador. Y entonces, encontraron a Lee H. Oswald, un hombre estrechamente vinculado a la CIA y que había suspendido el examen de tiro en el servicio militar. Pero aun suponiendo que él participara, todas las investigaciones posteriores han confirmado al menos dos posiciones de tiro en el momento del asesinato. ¿Qué importancia tenía entonces conocer los nombres de los que apretaron el gatillo?. Seguramente eran asesinos bajo contrata, que no se diferenciaban en nada a los que han asesinado a miles de cubanos en actos terroristas sin precedentes, durante las casi seis décadas transcurridas.
Lo importante, lo necesario, lo útil para sanear la sociedad norteamericana enferma e intoxicada por las mentiras de sus gobernantes, que fue capaz de asesinar a su propio Presidente, es conocer quienes decidieron su muerte y el “mecanismo” encargado de su ejecución, algo que antes habíamos denunciado en varios libros y ahora con las “memorias y confesiones” de Veciana queda al descubierto. ¡Fue la CIA la ejecutora y el gobierno invisible o paralelo que dirige aquel país, el autor intelectual!

jueves, 2 de febrero de 2017

Si el gasolinazo fuera en Venezuela, si los periodistas fueran apaleados... en Cuba

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Manifestación en México contra el gasolinazo. Foto: Xinhua
México 1
Asesinato de reporteros y periodistas en México. Foto: Repote Indigo
Tomado de Cubainformación.tv
Por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.

Seis personas muertas y 1.500 detenidas es un primer saldo de las protestas contra el “gasolinazo” en México, donde el Gobierno subió un 20% el precio de la gasolina y, por consiguiente, el coste del resto de productos (1).

El diario español “El País”, en línea con otros grandes medios, cargaba contra las protestas (2) y defendía como “inevitables” las medidas neoliberales del Gobierno, a través de una batería de reportajes, entrevistas y artículos (3).

¿Se imaginan por un momento que los muertos de México hubieran sido en Venezuela (4), como ocurrió tras el gasolinazo neoliberal de 1989, el llamado Caracazo (5)?

Que la policía mexicana apaleara, durante la protesta, a 12 periodistas, no ha sido noticia internacional(6). Porque los únicos periodistas con problemas –según la prensa corporativa- están en Cuba… (7) o Venezuela (8). 

Tampoco hemos leído nada, en los medios occidentales, sobre la detención en Washington del corresponsal de Russia Today (9), cuando cubría las protestas contra el presidente Donald Trump, que acabaron con 217 personas detenidas (10).

Semanas atrás, leíamos que un ciudadano era arrestado en la Florida por amenazar, a través de Facebook, al presidente Trump (11). ¿Se imaginan que esto ocurriera en Venezuela, donde son constantes las amenazas de muerte a Nicolás Maduro en las redes sociales (12)? ¿Qué leeríamos en la prensa internacional si la policía cubana arrestara al cantante Gorki Aguila quien, en un video, advertía al presidente Raúl Castro “venimos por tí” (13)?

En lo que va de 2017, más de 100 presos han perdido la vida en enfrentamientos en cárceles de Brasil (14). Como tantos otros medios, el diario ecuatoriano El Comercio culpabilizaba de los hechos a los “principales grupos criminales del país” (15). Y, para ello, daba voz, en exclusiva, a siete portavoces institucionales, incluido el presidente Michel Temer. En contraste, el pasado año, este mismo diario, para informar sobre un incidente en un penal de Venezuela, dedicaba la mitad de la noticia a atacar al Gobierno bolivariano (16). Y lo más increíble: la foto publicada era la de una manifestación opositora sin la menor relación con la noticia.

En México asesinaban, hace unos días, al líder indígena Isidro Baldenegro (17). Murió a tiros, igual que su padre treinta años atrás (18). Igual que la hondureña Berta Cáceres, asesinada hace un año, había sido “Premio Ambiental Goldman” (19). En el año 2015, 185 personas fueron asesinadas en el mundo por su activismo medioambiental. Ni una sola –por cierto- en Cuba… o en Venezuela (20).

En su informe de 2016, la organización Front Line Defenders coloca a Colombia como el país más peligroso para los defensores de derechos humanos, con 85 asesinatos (21). Nada que sea del interés de las tertulias de los grandes canales internacionales. Porque quien viola “los derechos humanos” –nos repiten a diario- es Cuba, donde los famosos “disidentes” siguen disfrutando de los 20 millones que anualmente les asigna el Congreso de EEUU (22).

Leemos que en Guatemala el 46,5 % de la población menor de 5 años sufre desnutrición (23). En Colombia es del 13,2, pero esta cifra se duplica en zonas como La Guajira, donde cada 33 horas un niño o niña muere de hambre (24).

Pero ¿por qué no leemos artículos sobre este drama en los diarios internacionales de gran tirada? ¿Quizá porque sería inevitable mencionar al único país de América Latina, según UNICEF, que no ha fracasado en la batalla contra la desnutrición infantil (25)? ¿Saben cuál es?


martes, 10 de enero de 2017

Cuando la CIA asesinó a un maestro cubano

Plana del periodico Revolución informando del asesinato de Conrado Benitez.
#ProhibidoOlvidar
Tomado de Descubriendo Verdades
Por Percy Francisco Alvarado Godoy

Nadie lo dudó esta vez. El terror cobró en enero varias víctimas más y, entre ellos, no podía faltar el joven maestro voluntario Conrado Benítez, aquel que cargaba sobre sí mismo la mayor de las culpas ante los bandidos asalariados de la CIA: ser negro, educador y, sobre todo, revolucionario.

Nacido en Pueblo Nuevo, Matanzas, 19 de febrero de 1942, aquel joven negro de origen humilde conoció una infancia de sin par sacrificio, cuyo sello distintivo lo serían una enorme capacidad para sobrevivir en una época de segregación y pobreza, así como un sorprendente afán de superación personal. A pesar de trabajar en las escasas profesiones a las que tiene acceso el ciudadano pobre  —limpiabotas y panadero—,  encontró espacio para estudiar y vencer la enseñanza elemental. Luego vendrían los azarosos días de deambular por las calles de la Habana, ciudad a la que se trasladó,  para cursar estudios en el Instituto “José Martí”. Durante este tiempo conoció la más cruel discriminación en la Capital y sólo una fe ciega en el porvenir le hizo resistir todo tipo de adversidades y vejaciones.

El 12 de enero de 1959, unos días después del triunfo revolucionario, se trasladó a Matanzas para continuar sus estudios. La Revolución llegó a él como una mano salvadora y supo que, a partir de ahora, los jóvenes como él tendrían plena libertad para estudiar sin ser vejados o discriminados. Supo, igualmente, que debía entregarse plenamente a esa nueva epopeya de fuerte raigambre popular y apostar enteramente por ella. Por tal motivo, cuando Fidel llamó a cientos de jóvenes para convertirse en maestros voluntarios, no dudó en dar el paso al frente.

Con los ojos y la sonrisa invadidos por un contagioso optimismo, Conrado marchó hacia la Sierra Maestra para prepararse como maestro. Luego vendría la faena difícil y compleja en la que pondría en juego todo su humanismo y solidaridad. En un inhóspito y olvidado paraje del Escambray, ayudado por varios vecinos del lugar,  acondicionó la escuela en la que enseñaría a 44 niños durante el día y a varios adultos en horario nocturno. Lleno de emoción, escribió a sus familiares: “Tengo muchos alumnos y creo que el año próximo no quedará un solo analfabeto por aquí”.

Lejos estaba de imaginar aquel joven de apenas 18 años que a su regreso de las vacaciones por el fin de año, encontraría, aquel 4 de enero de 1961, a su escuela convertida en cuartel provisional de un grupo de bandidos capitaneados por el tenebroso Osvaldo Ramírez. Apenas lo vieron arribar, los criminales se lanzaron sobre el joven maestro. Horas después sería asesinado salvajemente junto al campesino Heliodoro Rodríguez “Erineo”. Sus salvajes ejecutores fueron los bandidos Dagoberto Pérez Hernández, Morejón Martínez, Macario Quintana “Pata de Plancha” y Tito Zerquera, todos miembros de la banda de Osvaldo Ramírez.

¿Cómo sucedió el horrendo crimen?

Hoy se conocen detalles del mismo y los hechos sirven para esclarecer dos cosas: el heroísmo sin límite de las víctimas y el salvaje ensañamiento de los victimarios.

Tirados en un corral, los dos hombres recibieron golpes y escupidas de sus captores. A ratos, alguno de los bandidos se acercaba para lacerar sus carnes con filosos cuchillos. El jefe de estos criminales llamó a Conrado para ofrecerle un deshonroso trato:

—Si te unes a nosotros, te perdono  la vida—le dijo en tono de burla.

Conrado por su parte, mirándolo con orgullo y odio, le respondió:


—Yo soy, ante todo, revolucionario.

Eso fue suficiente. El jefe de los bandidos, descargando su odio en el joven maestro, ordenó su asesinato. Sin demora y, alentados por un animal paroxismo, varios bandidos sacaron al joven y colocaron una soga en su cuello. Luego,  prácticamente lo arrastraron  hasta el lugar donde  lo colgarían. Mientras recorrían el breve tramo que mediaba  entre la vida y la muerte, sus captores lo golpearon salvajemente con palos  y los puños, mientras algunos apuñaleaban su cuerpo. Después lo colgaron de un árbol y lo sacudieron varias veces como si fuera una marioneta. No les importó comprobar que había muerto ya, el jefe de los asesinos ordenó a sus hombres que siguieran golpeando y mutilando el cadáver, como si con eso quisieran callar para siempre la hombría del joven y su fe en su causa.

Después colgaron a Erineo, aquel campesino bajo y regordete, combatiente del Ejército Rebelde y fundador de las Milicias Revolucionarias que tuvo el privilegio de recibir, un tiempo antes, un pedazo de tierra de manos del “Che” Guevara.
No importó que tratara de defenderse con su machete cuando los bandidos se acercaron a él mientras labraba la tierra. Hacía un tiempo había dicho que si encontraba por allí a Osvaldo Ramírez, “le cortaría el c… en cuatro” y el jefe de los bandidos, al enterarse de sus palabras, sentenció su muerte.

Dos días después fueron encontrados los dos cadáveres, tapados con un poco de paja y sin poder ocultar las torturas a que fueron sometidos en vida estos dos nuevos mártires de la Patria.

A pesar de su muerte, Conrado y Erineo se multiplicaron. Más de cien mil jóvenes cubanos se lanzaron a continuar la obra del maestro asesinado, a la par que miles de campesinos reafirmaron su fe en  la Revolución. Para la conciencia del mundo el crimen cometido en la zona de San Ambrosio fue una página más del terrorismo contra el pueblo cubano, ejecutado por hombres apoyados por la CIA. Por ello, sus ejecutores materiales no fueron los únicos responsables. Allá, bien lejos, en las frías oficinas de la Casa Blanca y de Langley estaban los otros culpables, los que armaron a los asesinos y los alentaron para llevar a cabo tanta infamia.

De esta forma, enero se transformó en un mes de malos recuerdos para varias familias cubanas. Desde el mismo momento en que el gobierno norteamericano de Eisenhower decidió romper sus relaciones con Cuba el 5 de enero de 1961, el propio día de este monstruoso crimen, estableciendo abiertamente una política de criminal beligerancia contra la Isla y basada en la creación de condiciones para financiar, organizar y fomentar una guerra irregular contra el gobierno revolucionario,  las bandas terroristas existentes en el Escambray se dedicaron a asesinar salvajemente a quienes apoyaban a la Revolución. Conrado y Erineo fueron dos de las víctimas. Luego habría más y eso lo sabe enero con total certidumbre.

sábado, 1 de octubre de 2016

Antes y después del derribo del CU 455 en Barbados

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Tomado de Pensar en Cuba
Por José Luis Méndez Méndez. *Es profesor e investigador universitario.


El 6 de octubre se recordará el cuarenta aniversario del acto terrorista que hizo estallar en pleno vuelo un avión civil cubano en Barbados y que causó la muerte de 73 personas, de estas 57 cubanos.

Los autores intelectuales de este brutal hecho fueron Orlando Bosch Ávila, quien murió impune en su refugio seguro de Miami en el 2011 y Luis Posada Carriles, sigue en la misma ciudad conjurado contra la Revolución cubana amparado por sus autoridades.

El terrorista internacional Orlando Bosch, concibió este tipo de acto de terror para atraer, según su pensamiento criminal, la atención sobre sus propósitos de derrocar al gobierno de Cuba.

En conversaciones con sus secuaces recordó como en la ciudad de Santa Clara, donde ejerció como médico pediatra, habían colocado allí una bomba en una zapatería. Al estallar los zapatos volaban por el aire, como resultado del efecto del explosivo, aunque satisfecho de esa violencia reflexionaba que esas pequeñas acciones, no eran suficientes, eran necesarios actos de mayor envergadura que causaran mayor efecto propagandístico.

Con esa convicción el derribar aviones en pleno vuelo fue un objetivo largamente elaborado y ensayado por este terrorista y sus sicarios, en la década de los años setenta del siglo XX. El terrorista buscaba realizar un acto de terror, que tuviera trascendencia, que no se pudiera minimizar, que llamara la atención hacia sus propósitos de derrocar por la vía del terror a la Revolución cubana, resultaba  una paradoja para un médico de bebitos convertido en un asesino de la peor especie.

Este delincuente común, fue más que un terrorista internacional declarado y reconocido, como un fanático, extremista, que lindó en lo patológico, lo que constata su larga historia de violencia y actuación criminal.

Un estudio de su perfil delictivo mostró rasgos marcados de erostratismo, concebido como la búsqueda de la fama y la celebridad a través de la violencia. Una elevada necesidad de reconocimiento derivada de su frustrado supuesto liderazgo en Cuba en la época estudiantil y laboral.

Así lo manifestó cuando detonó más de ochenta bombas dentro de los Estados Unidos entre 1967 y 1968; su notoria tendencia al magnicidio de Fidel Castro y la obsesión  de hacer estallar aviones en pleno vuelo. Fue, como concluyeran las autoridades norteamericanas que evaluaron su admisión a los Estados Unidos, un criminal que emplea la violencia en su acción homicida para la búsqueda de gloria y notoriedad, su finalidad es convertirse en un personaje mítico, aunque para ello deba involucrar y victimizar a personas ajenas a sus planes perversos.

Esos sueños tenebrosos lo guiaron en 1968, cuando fundó la banda terrorista Poder Cubano e hizo detonar bombas  en varias ciudades norteamericanas, los perfiló mientras estuvo en prisión en la cárcel de máxima seguridad de Marion, Illinois, después cuando pactó durante el gobierno de Richard Nixon, para ser liberado a cambio de salir del país para continuar ejerciendo el terrorismo contra Cuba y otros países.

El documento secreto del FBI, desclasificado y fechado el 1 de noviembre de 1976, donde se analizan los antecedentes del sabotaje al avión cubano en Barbados, se expresa que Acción Cubana, con Bosch al frente,  intentó un ataque con bombas a la aerolínea Bahamas Air en el aeropuerto internacional de Miami el 27 de septiembre de 1975. Como se conoce, Acción Cubana fue el nombre que le dio Orlando Bosch, a su organización cuando se “fugó” de los Estados Unidos, para operar en América Latina, después la mutó a la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU en junio de 1976.

El 30 de noviembre de 1975, una noticia terrorífica apareció en el semanarioÚltima Hora, de New York, donde fue divulgado un comunicado bajo el seudónimo de Ernesto de una organización denominada Poder Cubano-76. El texto se adjudicaba haber colocado dos bombas de tiempo en un avión de la línea aérea Bahamas Air, que regresaba de Nassau a los Estados Unidos. Por suerte los artefactos de muerte fueron encontrados y desactivados minutos antes de que la nave fuese abordada por sesenta y dos personas a bordo, en su mayoría ciudadanos norteamericanos, quienes se disponían a regresar a Miami.

Funcionarios de la aerolínea confirmaron que los explosivos habían sido dispuestos de modo que explotaran en el momento en que el avión estuviese en pleno vuelo. Según Ernesto, la acción era en protesta contra el gobierno de Bahamas por la suspensión del permiso a los pescadores cubanos de la Florida, dedicados a la pesca de langostas. La motivación manifiesta, demuestra la demencia del terrorista.

Registros documentales existentes en los archivos de agencias norteamericanas especializadas en combatir al terrorismo doméstico mostraban que el nombre de Ernesto era la forma de identificarse de Bosch en sus comunicados, para acreditarse actos violentos y que Poder Cubano-76, era una versión actualizada de la banda que bajo su conducción, asoló con actos de terror varios estados norteamericanos en la década de los sesenta.

Existía una relación directa y comprobada entre el Ernesto firmante del comunicado, con Orlando Bosch y la organización que se lo adjudicó, de todas maneras este fue sólo un adelanto macabro de lo que vendría después.

En enero de 1976 el terrorismo de los anticubanos  en Miami, era más que un dolor de cabeza para las autoridades, se había perdido el equilibrio, el control, los terroristas eran delincuentes comunes, que empleaban lo aprendido de la CIA, para extorsionar, asesinar adversarios, pugnar por espacios dentro de la mafia local, reinaba el caos dentro de los criminales anticubanos.

Se revisó minuciosamente la prensa contrarrevolucionaria posterior al comunicado de Poder Cubano-76 y no se había encontrado ningún tipo de desmentido por parte de esa organización. Es decir, a una banda terrorista no le importó que se le atribuyera el intento de asesinato de sesenta y dos personas y no lo negara.

Llegó en junio de 1976 la creación de la mencionada organización terrorista CORU, que fue la sombrilla debajo de la cual se puso en marcha un extenso plan agresivo contra Cuba y otros países. El Caribe se convirtió en la principal plaza terrorista de los anticubanos. A esta oleada de terror, Bosch, lo calificó como:“Ataques revolucionarios a los intereses y representaciones castristas y sus cómplices en Costa Rica, Panamá, Jamaica, México y otros países.”. [1]

El fracaso de hacer estallar al avión de Bahamas Air, lo frustró, pero a la vez lo impulsó a pretender nuevos intentos. Bosch le había confiado este tipo de plan al terrorista Gaspar Jiménez Escobado, y le expresó, que volar a un avión cubano sería el detonante que impediría silenciar su lucha para derrocar al Gobierno Revolucionario, haría temblar, según él, sus estructuras y acapararía la atención pública mundial. Igualmente anularía, o por lo menos frenaría, cualquiera aproximación o entendimiento entre los gobiernos de los Estados Unidos y Cuba.

El terrorista sustentaba, que un hecho de tal magnitud aterrorizaría a las autoridades de los países de América Latina, que como resultado del acuerdo de la OEA, adoptado en junio de 1975, podrían estar en libertad de decidir unilateralmente el restablecer o no las relaciones con La Habana, había que mantener el aislamiento del régimen cubano, estimaba él.

Era la mente genocida de un terrorista en expansión, quien había expresado que los norteamericanos querían tumbar a Fidel Castro con la llamada guerra frontal, aniquiladora de los rojos, añadiendo que si la mitad de las bombas que los Estados Unidos lanzó en Vietnam se las hubiera tirado a Cuba, ya estaría resuelto el problema. Era sólo un avance de lo que haría.

[1]Véase del propio autor en el libro Los Años del Terror, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006. pp. 112-115


A mediados de junio de 1976, un grupo de terroristas anticubanos radicados dentro y fuera de los Estados Unidos se reunió en una hacienda de la región de Bonao, República Dominicana, para diseñar y ejecutar la proclamada “guerra por los caminos del mundo”,  ofensiva de agresiones contra Cuba y otros países. Uno de los pretextos para esta escalada agresiva era la presencia internacionalista legítima en solidaridad con el agredido pueblo de Angola.

Asistieron además, según diversas fuentes, representantes de la DISIP de Venezuela, de la DINA de Chile, y la CIA, el objetivo era organizar una extensa campaña terrorista contra intereses y personal de Cuba y contra aquellos países de varios continentes que mantenían relaciones con la Isla. Se ha establecido, que se efectuaron dos reuniones, una de los principales organizadores del encuentro para encauzar los esfuerzos criminales y otra de los operadores, es decir de los hombres que participarían directamente en la ejecución de los actos de terror.

El general fascista chileno Manuel Contreras Sepúlveda aseguró el 19 de julio de 2004, que participaron Luís Posada Carriles, quien había sido alto jefe de la DISIP de Venezuela y Michael Townley, agente de la CIA radicado en Chile y uno de los terroristas más activo de la Operación Cóndor, al servicio de la DINA.

También el terrorista Aldo Vera Serafín, quien había ya colocado bombas contra representaciones cubanas en Europa, particularmente en la embajada de Cuba en Francia y participado en el atentado contra el Embajador de Cuba en Buenos Aires, Argentina en agosto de 1975.

Como medida para confundir los terroristas dijeron que la reunión se había efectuado en San José de Costa Rica, lo cual parece imposible ya que el principal mentor de este encuentro fue Orlando Bosch, quien precisamente entre enero y marzo de ese año había sido detenido en ese país por intentar asesinar al opositor al golpe militar y  líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, de Chile, Andrés Pascal Allende y a su esposa.

Otro elemento revelador es que fuentes de la policía de Miami, en audiencias de varios comités de Inteligencia del Congreso de Estados Unidos, efectuadas el 8 de mayo de 1976, aseguraron que sus fuentes radicadas en Sudamérica habían informado que Bosch atentaría también contra Henry Kissinger, cuando visitara a ese país centroamericano.

El plan contra el también sobrino del ex presidente de Chile, Salvador Allende, había sido ordenado por la DINA. El terrorista de origen cubano Rolando Otero Hernández, quien se decía llamar “Cóndor”, había recibido un plan  similar. Otero Hernández, era solicitado por las autoridades norteamericanas, por haber colocado siete bombas contra sus intereses en la Florida en diciembre de 1975. Posteriormente fue deportado de Chile, a donde ingresó desde Venezuela, allí había sido reclutado por Luis Posada Carriles.

La primera acción de la CORU, fue el 1ro de julio de ese año, cuando estalló una bomba en el Centro Cultural Costa Rica-Cuba en San José, acto que muchos atribuyen a la autoría de Luís Posada Carriles.

Cuando se oficializó la alianza terrorista que da lugar a la llamada Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas, CORU, como colofón de la reunión de Bonao ya estaba estructurado y en curso  un vasto plan, con grandes recursos financieros, logísticos, con aseguramiento en documentación, armas y explosivos, estudios realizados de los blancos a atacar y una coordinación cohesionada para actuar. Estallar aviones civiles en pleno vuelo, eran parte del plan.

Inmediatamente se comenzaron a producir actos de terror en varios países a la vez, en América Latina y Europa, con comandos que se pudieron desplazar con todos los recursos necesarios para sus fines agresivos.

Los planes de explotar en pleno vuelo aviones cubanos y de líneas aéreas de otros países se incrementaron con relación a similares intentos en los años previos. El seguimiento pasivo de las autoridades especializadas norteamericanas sobre las actividades de los terroristas, se incrementó, pero con total complacencia, solo citaremos, que en el informe resumen secreto desclasificado del  FBI, sobre la CORU, presenta la participación de ocho de sus fuentes, que reportaron diariamente sobre el quehacer terrorista de los criminales.

No solo el FBI, daba seguimiento a los delincuentes, también la Agencia Central de Inteligencia estaba al tanto al menos en los tiempos en que era su Director George H. W.  Bush, así lo acredita el informe secreto DB-315/06286-76, distribuido el 22 de junio de 1976 y desclasificado  en 1997.

El texto advierte, que fue hecho por fuentes y métodos de inteligencia sensibles y no se le debía dar acceso a extranjeros. Los países afectados por su contenido eran Cuba-Panamá-República Dominicana y había sido producido el 21 de junio de 1976. El título llama al estremecimiento: Posible plan de los exiliados cubanos extremistas para volar un avión cubano.

La fuente, reveladora de esta información fue identificada como un hombre de negocios con relaciones cercanas a la comunidad de exiliados cubanos.

El informe alertaba que: “Un grupo de exiliados cubanos extremistas, del cual Orlando Bosch, es el líder, planea colocar una bomba en un avión de Cubana de Aviación, que viaja entre Panamá y La Habana. El plan original de esta operación consistía en colocar dos bombas el 21 de junio de 1976 en el vuelo 467, que tiene un itinerario que sale de Panamá a las 11:15 antes meridiano, hora local. “

Un elemento que confirma las intenciones de los terroristas fue que cuando se dispone la detención de Luis Posada Carriles en Venezuela por estar involucrado en el sabotaje al avión civil cubano en Barbados, se practicaron registros en varios apartamentos y en uno de ellos las autoridades venezolanas encontraron los movimientos de todas las rutas de Cubana de Aviación, sobre todo en el Caribe, así como pruebas que indicaban que el terrorista estaba implicado en las bombas colocadas en la región contra intereses relacionados con Cuba en ese año 1976.

En otra parte del informe el FBI señaló que Bosch, residía entonces en República Dominicana, donde como mencionamos anteriormente se había producido la reunión de Bonao y algo que ratifica lo expresado: La fuente comentó, que Bosch había sido arrestado en Costa Rica en febrero de ese año 1976.

Otro apartado del documento oficial norteamericano reiteró que se había trasladado la información al Departamento de Estado, a la Dirección de Inteligencia del Ejército, a la Marina, a la Aviación, al FBI y a otras agencias.

Es decir, varias agencias norteamericanas conocieron que los terroristas de Orlando Bosch harían estallar un avión en pleno vuelo, con tiempo de anticipación, con detalles y no hicieron nada absolutamente por evitarlo, ni alertaron a las autoridades cubanas.

La decisión de explotar un avión cubano en pleno vuelo estaba tomada por los terroristas como acto priorizado y prepararon varias posibilidades. Quince días después de esta tentativa, el 9 de julio de 1976, los criminales probarían nuevamente alcanzar su objetivo, cuando casualmente, como veremos, una bomba que sería colocada a bordo de un avión civil cubano en el aeropuerto de Jamaica, estalló en la pista.

El terrorista Pablo Gustavo Castillo Díaz, preparó esa bomba. En su pasaporte norteamericano E 418511, en las páginas 12 y 13, aparece que este entró a Jamaica el 6 de julio de 1976, lo cual lo colocó en la escena del crimen.

Este hecho tuvo varios intentos anteriores. El 23 de noviembre de 1972, un comando de la organización Gobierno Secreto Cubano, nueva versión dada por Orlando Bosch a su banda, se adjudicó una amenaza de haber colocado una bomba contra un avión civil cubano en Kingston, Jamaica.

El 10 de enero de 1975, nuevamente un avión cubano en Kingston, Jamaica, fue objeto de un acto terrorista, esta vez se lo adjudicó el grupo Frente de Liberación Nacional Cubano, FLNC, colocaron una bomba, estalló y ocasionó daños considerables.

El 9 de julio de 1976, la bomba estalló dentro de una maleta que iba a ser colocada en un avión de la línea aérea Cubana de Aviación en Kingston, Jamaica, que debía haber partido 40 minutos antes con rumbo a La Habana. En el momento de la explosión, por itinerario, ya el avión tenía que estar volando sobre el mar cerca de la ciudad de Montego Bay, en la costa norte de Jamaica, para enrumbarse hacia Cuba. A bordo iban 29 pasajeros de nacionalidad cubana, jamaicana, dominicana, británica, argentina y norteamericana. Se trataba de un itinerario regular que dos veces por semana recorría Jamaica, Barbados, Trinidad & Tobago, y Guyana y después regresaba a La Habana. La nave  era  piloteada  por Pedro  Chacón  Alfonso  portador de  la  Licencia  1341. La organización CORU, se adjudicó el acto terrorista el día 10 de julio por medio de un comunicado difundido por medios de prensa en Miami.

Ese mismo día una bomba explotó en la oficina de Cubana de Aviación en Barbados y el 11, a un mes de creada la CORU, esa banda criminal colocó una bomba que estalló en las oficinas de la línea aérea Air Panamá en la capital colombiana, que causó considerables daños materiales.

Un cable de la agencia norteamericana AP publicado el 14 de julio de 1976 en el periódico The Virgin Island reportó la declaración del Embajador cubano en Jamaica Ramón Pez Ferro quien condenó la explosión "este viernes de una bomba escondida en una maleta con destino a La Habana," calificó el hecho como la obra de "un monstruo". La explosión se produjo una hora después de la llegada de una aeronave cubana al aeropuerto Norman Manley de Kingston.

La policía local precisó que la explosión se produjo segundos después de que el chofer del vehículo de transporte de los equipajes se bajó de su asiento. La bomba pulverizó muchos equipajes y causó daños por miles de dólares. Nadie fue herido pero un trabajador del aeropuerto contó que un humo espeso rodeó el avión dando la impresión que se había caído al suelo.

El aparato debía tomar más pasajeros en Kingston y seguir hacia La Habana media hora más tarde. Estaba retrasado en su horario de salida, en espera de otros pasajeros que llegarían en otros vuelos y tomarían el de Cubana de Aviación, para seguir su destino, no imaginaron que tal vez sería hacia la muerte.

El cable precisaba, que la CORU se había reivindicado el atentado e indicó que Orlando Bosch lideraba ese grupo. La agencia añadió que Bosch había estado preso en los EE.UU. por haber cometido actos  terroristas en su territorio.

Como expresó el terrorista anticubano Ricardo Morales Navarrete, un avión de Cubana de Aviación había sido sentenciado, sólo faltaba cuándo se ejecutaría el acto de terror, esta vez, por suerte,  habían fallado los asesinos. 


Continuará…

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