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domingo, 14 de mayo de 2017

Madre cubana

Tomado de Bohemia
Llega mayo, mes del clásico desfile proletario, de lluvias, primavera y, por supuesto, del Día de las Madres. Como dictan la tradición y el calendario, en Cuba se dedica a esa celebración el segundo domingo de mayo. Se trata, sin duda, de una fecha de especial importancia, en la que hasta se hace a un lado cualquier contrariedad para agasajar con flores, postales, regalos y mimos a quien nos dio el ser.
Es motivo perfecto para pasarlo en familia, jornada feliz, no exenta de divergencias, pues hay quienes consideran que debería durar todos los días del año, en vez de estar ceñida a una fecha precisa. Otros, en cambio, aplauden esa última opción, no solo como oportunidad para el obsequio y la tarjeta de felicitación, sino de abrazos y besos más cálidos que los habituales, para recordarles cuánto se les aprecia y decirles desde lo profundo del corazón lo que quizás no decimos a diario: “Te quiero mucho, mamá…”.
Sea como sea, los homenajes en la esperada cita dominical de mayo son incontables y muy diversos, como intento de retribuirles el amor y el cariño que siempre nos profesan en el cuidado y la atención a nosotros, sus hijos.
“¿Quién que ve una madre y la ve cómo ama, y prevé, y endulza, y perdona, duda de ese caudal de maravillas que yace ignorado en cada alma de mujer?”, sentenció alguna vez el Héroe Nacional, José Martí, quien a sus sobresalientes cualidades de intelectual y patriota unió el don de hijo amoroso. No hay nada mejor para construir que las manos de una madre; para proteger, que el regazo de una madre; para motivar, que el aliento de una madre. Le sobraba razón al Maestro en su prédica: “Toda madre debiera llamarse Maravilla”.
Y si por nosotros los cubanos fuera, en un concurso universal de madres las nuestras se llevarían el más alto premio, pues, sin importarles la magnitud de los retos que puedan surgirles en el camino, ellas son capaces de vencerlos todos. Campeonas del sacrificio, del amor y la consagración.
La madre cubana es, dicen algunos, mujer orquesta: cariñosa, cómplice, consejera, curandera, adivina; bondadosa, preocupada, desprendida; maga, virtuosa, abnegada; revolucionaria en el diario vivir y en las horas cruciales… También, a veces, dominante y sobreprotectora, pero eternamente hermosa para sus hijos, no importa la edad.
Mi madre es obrera, maestra, doctora, militar, abogada, campesina, deportista, ama de casa… Es esa y aquella cubana, que llevan en el alma y en los hombros el país. Y son también aquellas otras, las internacionalistas que van lejos de la patria, a otras naciones, a aliviarle dolores a la humanidad.
Cotidianamente se les ve, en distintas responsabilidades y tareas –aun las más impensadas y complejas– en el trabajo, para más tarde volverlas a ver, en otra jornada laboral, la del hogar. Por eso hay que besarlas y regalarles un domingo al año, y todos los días considerarlas un poco más; compartir con ellas deberes, que no es “ayudar”.
Ser madre en Cuba es privilegio, dicha, y como en cualquier parte, tarea difícil. Un halo heroico parece estar reservado siempre para las que en esta tierra asumen el acto de por sí heroico –amén de hermoso– de parir, dar vida. La historia así lo confirma, desde la excepcional Mariana, que empinó ella misma a sus retoños hacia la manigua insurrecta, a la que también se fue.
La madre de los Maceo es ejemplo cimero, pero como ella, muchas otras fueron protagonistas de páginas gloriosas o con dolor insondable lloraron la inmolación temprana de sus hijos, caídos en las luchas por la libertad de la patria o de otras tierras del mundo.
La madre cubana de hoy, como la de antaño, sigue siendo pilar fundamental en el sostén de los valores sociales, para los tiempos presentes y futuros. A todas, por haber dado a luz nuestros mejores sueños, por ser modelos de seres humanos y formar filas en la vanguardia de nuestra sociedad, las mayores y más justas congratulaciones en su día. Y el deseo de que estas, más que en palabras, se reviertan en acciones, todos los días.

viernes, 17 de marzo de 2017

Destaca Cuba necesidad de avanzar en materia de desarrollo e igualdad de las mujeres a nivel mundial

Tomado de MINREX Cuba.

La Representante Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, Embajadora Anayansi Rodríguez Camejo, intervino hoy en el 61º período de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CWS) que se lleva a cabo bajo el tema “El empoderamiento económico de las mujeres en el mundo cambiante del trabajo". 
La diplomática cubana enfatizó que tras 22 años de la adopción de la Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, aún no son suficientes los avances alcanzados en materia de desarrollo e igualdad de las mujeres a nivel mundial.  Dijo en ese sentido, que deben ponerse en práctica programas que garanticen la plena autonomía de las mujeres y una verdadera igualdad entre los géneros.
Más adelante, Rodríguez Camejo ahondó en los avances de Cuba en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, de manera particular el ODS 5; a pesar del impacto negativo del Bloqueo que impone a la isla los Estados Unidos. En ese sentido hizo referencia a las garantías y derechos que “impulsan la participación de la mujer cubana y su empoderamiento en todos los sentidos, y permiten avanzar de manera significativa en la erradicación de prejuicios, exclusiones y todo tipo de discriminación y violencia en los espacios privados y públicos”.
Argumentó que Cuba reconoce el derecho de mujeres y hombres en igualdad de condiciones en  todos los cargos y empleos del Estado, de la Administración Pública y de la producción y prestación de servicios; a percibir igual salario por trabajo de igual valor; así como a la educación universal y gratuita. Destacó asimismo, que “los derechos sexuales y reproductivos están plenamente garantizados y salvaguardan el derecho de las mujeres a decidir sobre estas cuestiones con total libertad”.
La Embajadora cubana concluyó reiterando el compromiso de Cuba de cumplir con los acuerdos internacionales adoptados en materia de derechos de la mujer y reafirmó, al propio tiempo, las palabras del General de Ejército Raúl Castro, en la Conferencia de Líderes Globales sobre igualdad de Género cuando expresó: “Para avanzar hacia la plena igualdad de género y el empoderamiento de la mujer es preciso ante todo un orden internacional justo y equitativo, que erradique la pobreza y el hambre, ponga fin a los conflictos bélicos, privilegie al ser humano por encima del capital y preserve el medio ambiente”. 
(Cubaminrex-Misión Permanente de Cuba ante la ONU)

sábado, 30 de julio de 2016

Fidel: Fundamento de sus ideas


Tomado de Revista Mujeres
Por Marilys Suárez Moreno.

Próximo a cumplir los 90 años, a nadie le cabe duda de que las ideas del líder de la Revolución cubana conservan total vigencia en los tiempos que corren. Muy tempranamente, las posibilidades de una revolución verdadera y la existencia de un guía capaz de conducir al pueblo a la conquista de ese objetivo, tuvieron que ser reconocidas en la acción armada del 26 de julio de 1953
A pesar de que sobre el asalto al cuartel Moncada se maquinó la práctica del olvido como estrategia enemiga. La Historia me Absolverá, el histórico alegato de autodefensa del Moncada, improvisado por Fidel en la sala de estudios de las enfermeras en el santiaguero Hospital Civil “Saturnino Lora”, devendría lúcido documento que anticipaba la huella martiana en sus ideas.
Recordemos que el entonces acusado Fidel Castro fue un acusador irrebatible de los crímenes de la tiranía. Planteó también Fidel en el juicio comenzado el 21 de septiembre del propio año 1953, el por qué de aquel asalto al segundo cuartel militar de la tiranía y la proyección futura de una revolución nacional liberadora.
 Marta Rojas, testigo excepcional de la causa, señaló que los dos primeros días del proceso fueron consumidos en el examen, como acusado, por Fidel Castro, que desde el primer momento se declaró jefe del Movimiento que se conocería luego como de la Generación del Centenario, y por ende, de los jóvenes asaltantes a los cuarteles Moncada, der Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo. Tres magistrados, el fiscal y gran cantidad de escoltas llenaban el Tribunal.
En una autodefensa que traspasó los anales de la historia, Fidel reflejó en su verdadera luz cómo aquel Movimiento respondía a un programa político-revolucionario que debía remover las estructuras de la nación. Desbarató las falsas acusaciones del gobierno contra los revolucionarios y resaltó la unidad de criterios de los asaltantes y lo unísono de sus ideales. Finalmente, expuso los postulados esenciales de las transformaciones que acometería la Revolución triunfante.

Tenían que condenarlo, pero Fidel se adelantó al veredicto: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”, expresó concluyente. Absuelto por la historia, la leyenda de Fidel Castro permanece imborrable. Vivirá eternamente. En los 90 años de su juventud, su presencia nos acompaña, sus ideas son las nuestras.

viernes, 8 de abril de 2016

Fidel rinde homenaje a Vilma Espín

Vilma Espín en la Sierra Maestra en 1958, junto a Celia Sánchez.
Vilma Espín, a la derecha, con su abitual sonrisa amable  y flor sobre la oreja, en la Sierra Maestra en 1958, junto a otra valiosísima mujer de la Revolución, Celia Sánchez. Foto: Archivo
El líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz, rindió homenaje a la heroina Vilma Espín Guillois. Compañera incorporada, desde temprana edad, a las movilizaciones estudiantiles en la zona oriental de Cuba. Combatiente clandestina, bajo el seudónimo de Déborah, cumplió diversas tareas bajo las órdenes de Frank País García.

La joven revolucionaria ascendió a la dirección de la lucha, siendo coordinadora provincial del M-26-7, sosteniendo la responsabilidad del abastecimiento a los frentes guerrilleros.

Su incorporación al movimiento guerrillero en la Sierra Maestra se realizó una vez su vida corría peligro en la insurrección urbana.

Desde los inicios del triunfo revolucionario, se consagró a la cristalización de la organización femenina, Federación de Mujeres Cubanas (FMC), quien ayudó a materializar las aspiraciones de las mujeres cubanas. Una mujer que sin perder la ternura de su corazón y la sonrisa amable en su rostro, también daba un elevado ejemplo como dirigente, mientras exigía o delegaba tareas, ponía todas sus fuerzas en la concreción y cumplimiento de sus obligaciones y responsabilidades.

El legado de Vilma sigue latente en cada mujer, en cada joven fémina que sienta el deber de seguir desarrollando el socialismo en Cuba, de continuar la gigantesca obra humanitaria de la Revolución.

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miércoles, 16 de marzo de 2016

Declaración de la Federación de Mujeres Cubanas

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Con la hospitalidad y dignidad que nos caracteriza, las cubanas, como parte de todo nuestro pueblo, recibiremos al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a su esposa Michelle.
Estamos conscientes de que esta visita forma parte del complejo proceso para alcanzar la normalización de las relaciones entre nuestros dos gobiernos. Será, por tanto, una oportunidad para mostrarles lo que hemos logrado en cuanto a igualdad de género y el protagonismo que tenemos las mujeres en la vida política, económica, cultural y social en nuestro país.
En su visita podrán constatar que percibimos igual salario por trabajo de igual valor, que nueve de las quince provincias cubanas tienen al frente del gobierno a una mujer, que la administración de justicia está también mayoritariamente en manos femeninas. En cada lugar que recorran se encontrarán con el trabajo abnegado de mujeres de todas las generaciones.
Constatarán cómo amamos a nuestra patria libre e independiente, a la que hemos defendido de agresiones de todo tipo. Con creatividad y consagración hemos resistido más de medio siglo de bloqueo económico, financiero y comercial, y hemos construido una sociedad donde los seres humanos son lo más importante. En esos valores de solidaridad, antimperialismo y soberanía nacional hemos educado a nuestros hijos e hijas. A ello no renunciaremos jamás.
Agrupadas en la Federación de Mujeres Cubanas, una organización no gubernamental de la sociedad civil —con estatus consultivo ante el Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (ECOSOC)—, y de la que hoy forman parte más de cuatro millones de cubanas, alrededor del 90 por ciento de las mujeres mayores de 14 años, llevamos adelante programas específicos para desarrollar en nuestro país una plena cultura de la igualdad y la inclusión social.
Muchas de las metas del objetivo cinco, de la recién aprobada Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030, consagrado a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, son una realidad en nuestro país.
Conocemos que la señora Michelle Obama lleva adelante una importante iniciativa llamada “Let Girls Learn” con el objetivo de dar acceso a la educación a 62 millones de niñas en todo el mundo.
Le ofrecemos nuestra humilde experiencia en este campo pues el 100 por ciento de nuestras niñas asisten a la escuela independientemente del lugar donde vivan, el color de su piel, si tienen alguna discapacidad o están hospitalizadas.   Una cubana, Leonela Relys Díaz creó el método “Yo sí puedo” con el que se han alfabetizado millones de personas en el mundo.
De igual manera, será también una oportunidad para reiterar nuestra demanda de cesar con la inhumana política del Bloqueo contra nuestro país, que ha provocado múltiples privaciones, y nos ha impedido desarrollarnos aún más.
La Federación de Mujeres Cubanas apoya, además, las declaraciones de nuestro gobierno donde reclama el cese de la ocupación del territorio de la base naval de Guantánamo, de la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos, pies mojados y la eliminación de los programas injerencistas dirigidos a provocar la desestabilización interna.  Estas políticas atentan contra la seguridad y tranquilidad de nuestras familias.
En estos días cobran más vigencia que nunca para todas las federadas, las palabras de la Presidenta por siempre de nuestra organización, Vilma Espín: “Socialismo para las mujeres cubanas significa libertad, independencia, soberanía, dignidad, justicia social, seguridad para la formación y desarrollo de los hijos, derecho a la igualdad, a la vida, a decidir el propio destino, a trabajar por el porvenir soñado y defenderlo con todas las fuerzas”.

jueves, 20 de agosto de 2015

Unidas en esa palabra: cubanas

Fidel, Vilma Espín y Gilberto Cervantes, presidente de la Cruz Roja Cubana, en el acto de constitución de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en el teatro Lázaro Peña, La Habana. Foto: Tirso
Tomado de Granma
Por

jueves, 5 de marzo de 2015

Reconoce movimiento sindical aporte de las mujeres cubanas

Reconoce movimiento sindical aporte de las mujeres cubanas
Tomado de Trabajadores
Por

Los nexos entre la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Central de trabajadores de Cuba (CTC) con sus sindicatos contribuirán de manera palpable y concreta a la unidad necesaria, que tenemos que fortalecer a la luz de los acontecimientos y escenarios actuales. Así lo ratificó Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la organización femenina, durante un encuentro de su Secretariado nacional con representantes de la máxima dirección del movimiento sindical en el país, en ocasión del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. La dirigente agradeció el reconocimiento de la CTC y señaló que en todo el trabajo que haga esa organización por los derechos de los trabajadores ahí también está presente la labor de la FMC, y citó como ejemplo el proceso de disponibilidad en los centros laborales. Expuso acerca de la presencia femenina en los grupos de trabajo que llevan a cabo la ejecución de las políticas aprobadas por el Consejo de Ministros para minimizar el impacto del envejecimiento poblacional en el país. “Detrás de cada mujer que tiene acceso a la educación, a la salud y al empleo está presente la Federación de Mujeres Cubana”, precisó. Ulises Guilarte De Nacimiento, secretario general de la CTC, recordó los antecedentes de esta conmemoración surgida a propuesta de la líder sindical Clara Zetkin durante la II Conferencia de Mujeres Socialistas, efectuada en Copenhague, Dinamarca, en agosto de 1910, y que 21 años después tuvo lugar su primera celebración en la isla, precisamente en la sede del Centro Obrero de Cuba, en La Habana. Por entonces comenzaban las relaciones de cooperación, integración y acompañamiento de la clase obrera con las organizaciones feministas y que al triunfo de la Revolución Cubana fueron más estrechas. No es posible escribir la historia del movimiento sindical cubano posterior a 1959 sin dedicar un espacio a destacar el papel de la mujer como trabajadora y dirigente sindical en la consolidación de nuestro proceso revolucionario, apuntó. Tras señalar que el 8 de marzo es fecha para enaltecer el aporte de las fuerzas femeninas en la sociedad, significó la capacidad creadora, orientadora y ejemplo de consagración de las dirigentes quienes de manera significativa ocupan cargos en 111 secretariados de la CTC municipales y el 70 % de los cuadros profesionales son mujeres. Guilarte De Nacimiento esbozó la labor de la CTC y sus sindicatos previo al XX Congreso Obrero, efectuado en febrero del 2014, en la aplicación de la Ley orgánica de la política laboral del país –Código de Trabajo- y en la sindicalización de los trabajadores no estatales. Al respecto se refirió a cómo los sindicatos desde su facultad de negociación colectiva con los empleadores han estado promoviendo la protección a las trabajadoras mediante fórmulas que no solo se recojan en la legislación laboral, sobre todo en los puestos de mayor riesgo o expuestos a condiciones anormales. “Abogamos –expresó- por un ejercicio de igualdad en cuanto a las oportunidades de acceso al empleo y a las prestaciones sociales”. Agregó que “es de extraordinaria significación continuar estrechando y articulando una plataforma de acciones que tengan cada día un carácter más creativo e innovador dirigido a cómo sumar a la labor de ambas organizaciones el papel preponderante que siempre han tenido en nuestra sociedad las mujeres como trabajadoras o en otros ámbitos”. Al trasmitirles el reconocimiento y la felicitación por este 8 de marzo, afirmó que el movimiento sindical siempre acogerá en su seno y propondrá nuevas ideas e iniciativas para estrechar las relaciones con la FMC, y adelantó que ya se trabaja en un programa de actividades para festejar su aniversario 55 en agosto venidero. En nombre de la máxima dirección de la CTC, Guilarte De Nacimiento entregó a Amarelle Boué un cuadro alusivo a los encuentros entre ambas organizaciones y en conmemoración del aniversario 55 de la FMC.

Ver más: Reconoce movimiento sindical aporte de las mujeres cubanas http://www.trabajadores.cu/20150303/reconoce-movimiento-sindical-aporte-de-las-mujeres-cubanas/


Los nexos entre la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y la Central de trabajadores de Cuba (CTC) con sus sindicatos contribuirán de manera palpable y concreta a la unidad necesaria, que tenemos que fortalecer a la luz de los acontecimientos y escenarios actuales. 

Así lo ratificó Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la organización femenina, durante un encuentro de su Secretariado nacional con representantes de la máxima dirección del movimiento sindical en el país, en ocasión del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. 

La dirigente agradeció el reconocimiento de la CTC y señaló que en todo el trabajo que haga esa organización por los derechos de los trabajadores ahí también está presente la labor de la FMC, y citó como ejemplo el proceso de disponibilidad en los centros laborales. Expuso acerca de la presencia femenina en los grupos de trabajo que llevan a cabo la ejecución de las políticas aprobadas por el Consejo de Ministros para minimizar el impacto del envejecimiento poblacional en el país. 

“Detrás de cada mujer que tiene acceso a la educación, a la salud y al empleo está presente la Federación de Mujeres Cubana”, precisó. Ulises Guilarte De Nacimiento, secretario general de la CTC, recordó los antecedentes de esta conmemoración surgida a propuesta de la líder sindical Clara Zetkin durante la II Conferencia de Mujeres Socialistas, efectuada en Copenhague, Dinamarca, en agosto de 1910, y que 21 años después tuvo lugar su primera celebración en la isla, precisamente en la sede del Centro Obrero de Cuba, en La Habana. 

Por entonces comenzaban las relaciones de cooperación, integración y acompañamiento de la clase obrera con las organizaciones feministas y que al triunfo de la Revolución Cubana fueron más estrechas. 

No es posible escribir la historia del movimiento sindical cubano posterior a 1959 sin dedicar un espacio a destacar el papel de la mujer como trabajadora y dirigente sindical en la consolidación de nuestro proceso revolucionario, apuntó. 

Tras señalar que el 8 de marzo es fecha para enaltecer el aporte de las fuerzas femeninas en la sociedad, significó la capacidad creadora, orientadora y ejemplo de consagración de las dirigentes quienes de manera significativa ocupan cargos en 111 secretariados de la CTC municipales y el 70 % de los cuadros profesionales son mujeres. 

Guilarte De Nacimiento esbozó la labor de la CTC y sus sindicatos, previo al XX Congreso Obrero, efectuado en febrero del 2014, en la aplicación de la Ley orgánica de la política laboral del país –Código de Trabajo- y en la sindicalización de los trabajadores no estatales. Al respecto se refirió a cómo los sindicatos desde su facultad de negociación colectiva con los empleadores han estado promoviendo la protección a las trabajadoras mediante fórmulas que no solo se recojan en la legislación laboral, sobre todo en los puestos de mayor riesgo o expuestos a condiciones anormales.

 “Abogamos –expresó- por un ejercicio de igualdad en cuanto a las oportunidades de acceso al empleo y a las prestaciones sociales”. Agregó que “es de extraordinaria significación continuar estrechando y articulando una plataforma de acciones que tengan cada día un carácter más creativo e innovador dirigido a cómo sumar a la labor de ambas organizaciones el papel preponderante que siempre han tenido en nuestra sociedad las mujeres como trabajadoras o en otros ámbitos”. 

Al trasmitirles el reconocimiento y la felicitación por este 8 de marzo, afirmó que el movimiento sindical siempre acogerá en su seno y propondrá nuevas ideas e iniciativas para estrechar las relaciones con la FMC, y adelantó que ya se trabaja en un programa de actividades para festejar su aniversario 55 en agosto venidero. 

En nombre de la máxima dirección de la CTC, Guilarte De Nacimiento entregó a Amarelle Boué un cuadro alusivo a los encuentros entre ambas organizaciones y en conmemoración del aniversario 55 de la FMC.

lunes, 5 de enero de 2015

Mujer cubana: una fortaleza en la economía nacional

Tomado de Revista Mujeres.
Por Mariela Pérez Valenzuela.

Las mujeres cubanas, que 56 años atrás eran preteridas a las funciones del hogar, constituyen hoy uno de los pilares fundamentales en que se asienta el crecimiento y desarrollo sostenible de la economía nacional. 


El triunfo de la Revolución Cubana brindó la oportunidad a una gran masa femenina a integrarse a un proceso que le permitió, en pocos años, iniciar el camino de la equidad cuando, ante todo, abrió las puertas de las aulas para que estudiara y se preparara profesionalmente, sin discriminación ni costo alguno. 


Desde la Campaña de Alfabetización en 1961, cuando unas dejaron atrás la ignorancia y otras brindaron sus conocimientos, incluso las adolescentes, hasta este principio del siglo XXI, ocurrió una transformación en los proyectos de vida de millones de mujeres, que dos generaciones después, forman parte de la fuerza productiva cubana en importantes sectores económicos.


Para lograrlo, aún ahora cuando en la sociedad existe mayor comprensión del importante papel que juega la mujer en la macroeconomía y en la economía familiar, ha sido preciso superar barreras que se interponen en el desarrollo personal, entre ellos una arraigada línea de pensamiento machista y la incomprensión ante la maternidad por parte de algunos directivos.


Sin embargo, esos estereotipos se han encontrado con la revolucionaria propuesta, ya irreversible, de que la mujer, que ha luchado junto al hombre en las batallas por preservar el sistema político con inclusión social imperante en la Isla, merece y debe estar, por sus méritos personales y hazañas laborales colectivas, en los lugares cimeros de los análisis que se hacen a partir de la actualización del modelo económico cubano.


Las cifras no engañan, y en ellas se expresa un conglomerado social en el que aparecen trabajadoras en las diferentes esferas de la producción y los servicios. La presencia de esta rama social se manifiesta, con la disciplina que caracteriza a su sexo y su elogiada organización y eficiencia, en el cumplimiento de los Lineamientos del Partido y la Revolución, guía de las transformaciones de la política económica y social, aprobados en el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba. 


De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), en Cuba residen 11 millones 163 mil  934 personas, de las cuales más de la mitad son de sexo femenino, o sea, cinco millones 592 mil 287. Las mujeres entre 15 y 64 años de edad representan el 34,65 por ciento de la población. Según datos de la ONEI, en el 2013 la población económicamente activa fue de cinco millones 86 mil personas. En este grupo laboral, el 37,4 por ciento son mujeres, lo cual indica que aún, y a pesar de constituir un número preciado en la economía, es imprescindible continuar el proceso de incorporarlas a la masa laboral activa. 

Estas cifras también indican que la fuerza laboral femenina en el sector estatal civil representa el 48 por ciento y constituyen el 66 por ciento de todos los profesionales y técnicos de la Isla. También el 81,9 de los empleados en la Educación en sus distintos niveles, el 78,5 por ciento en la salud –de ellos el 60,2 por ciento son médicas y más del 70 por ciento en el sistema de Tribunales y Fiscalía.
 

Otros datos nada desechables precisan que las mujeres han encontrado en el sector privado una fuente importante de inserción económica que, además, sigue en crecimiento en la medida que se implementan nuevas formulaciones para el desarrollo socio-económico del país.


Otra rama en la cual hay un importante desempeño femenino es en la agrícola. La mujer rural acompaña al hombre en la producción agropecuaria y, según la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, más de 60 mil mujeres se han integrado en los últimos años a estas labores básicas para la alimentación de la población.


La capacitación de las mujeres contribuye de manera sensible a su participación en la vida laboral y en niveles de dirección de distintos organismos. El 46por ciento de los directivos del sector estatal civil son del sexo femenino; es  destacable que representan el 33,5 por ciento de los delegados de base del Poder Popular, y en las Asambleas Provinciales de esa organización constituyen el 50 por ciento de la membresía.  


Cifras conocidas en el 2012 revelan que Cuba es también uno de los tres países del mundo con más alta representatividad femenina parlamentaria (48,86 por ciento), mientras que hay dos vicepresidentas del Consejo de Estado, y ocho ocupan diferentes carteras. Un 76 por ciento de los fiscales también son mujeres.


Esa inserción en la vida política y socio-económica sería imposible si no existiera un sistema educacional que vela por la superación femenina. Los números indican que hay mayor proporción de graduadas universitarias que graduados. Si se analiza por rama, ellas constituyen el 74,5 por ciento de los que concluyeron sus carreras en las ciencias económicas y el 40,7 de las técnicas; el 49,3 por ciento de las matemáticas; el 70,6 de las médicas, el 69,8 en las sociales y humanísticas, y el 69,6 por ciento de la pedagogía.
 
De ahí que aunque es preciso continuar la incidencia contra las líneas de pensamiento machista –en lo cual la Federación de Mujeres Cubanas es un pilar fundamental- y asumir con otras fórmulas más cercanas a la realidad los imperativos del propio sexo –como la maternidad, la atención a los hijos y el hogar (un alto número son jefas de familia), la mujer cubana asciende cada vez más a ocupar el lugar que le corresponde en una sociedad que comenzó a construir junto al hombre desde el siglo XIX cuando se escucharon las primeras clarinadas por la independencia nacional.

Mujer y Revolución: 56 años después

La presencia de la mujer cubana es determinante en nuestra Revolución y se destaca en sectores como la salud, la educación y la colaboración internacionalista, entre otros.

En estos días de alegría, en que todo nuestro pueblo celebra un aniversario más del triunfo de la Revolución y el regreso de sus héroes victoriosos a la patria, las mujeres tenemos razones especiales para festejar. Aunque pudiera parecer “natural” la alta presencia de mujeres en casi todos los sectores de la vida del país, ese ha sido un espacio conquistado por las cubanas en este último medio siglo, gracias a la voluntad política del gobierno revolucionario, que reconoció que estaban sometidas no solo a la explotación por razones de clase, sino también por su raza y por su género.

Nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro, afirmaba en la década del sesenta: “cuando se juzgue a nuestra Revolución en los años futuros, una de las cuestiones por las cuales nos juzgarán será por la forma en que hayamos resuelto en nuestra sociedad y en nuestra Patria los problemas de la mujer, aunque se trate de uno de los problemas de la Revolución que requieren más tenacidad, más firmeza, más constancia y más esfuerzo”.

Para llevar adelante ese proceso, las mujeres, impulsadas y apoyadas por Fidel, y lideradas por Vilma Espín, crearon la Federación de Mujeres Cubanas que cumplirá este agosto 55 años. Múltiples han sido las acciones realizadas para propiciar la elevación del nivel educacional, cultural, político, ideológico de las mujeres y por potenciar su incorporación a todos los ámbitos y niveles de la sociedad cubana.

Las cifras ilustran esta Revolución dentro de la Revolución: las mujeres constituyen más del 60 por ciento del total de las personas graduadas en la educación superior, el 48 por ciento de los ocupados en el sector estatal civil, el 48,86 por ciento de los diputados y encabezan los gobiernos en diez provincias del país, por solo citar algunos datos.

Su presencia es determinante en sectores como la salud, la educación, la colaboración internacionalista, la administración de justicia, la investigación científica y se abre paso también en las nuevas formas económicas como beneficiaria de tierras en usufructo, trabajadora por cuenta propia o cooperativista.

Hoy, con optimismo y confianza, enfrentamos los retos y desafíos de los nuevos tiempos. La FMC, que cuenta ya con más de cuatro millones de federadas, se encuentra en un proceso de renovación y fortalecimiento donde se articulan la continuidad de los objetivos para los que fue creada, con una labor más diferenciada en cada comunidad, la promoción de las jóvenes y un trabajo preventivo más integral, entre otros programas.

Las profundas transformaciones en la condición y posición de las mujeres cubanas, la autonomía política, económica y física alcanzada, son consecuencia directa de estos gloriosos 56 años de Revolución y de la labor de la organización femenina en la lucha por la igualdad de derechos y oportunidades de las mujeres.

Como bien dijo Vilma Espín, artífice de la unidad de las cubanas, “somos protagonistas de una Revolución que nos ha enaltecido, que nos ha hecho dignas, que ha hecho posible el ejercicio de todos nuestros derechos”.

Federación de Mujeres Cubanas

jueves, 5 de diciembre de 2013

La mujer en el cartel de la Revolución Cubana

Carteles de Alicia Leal, Laura Llópiz y logotipo 50 Aniversario de la FMC
Tomado de La Jiribilla. Revista de la Cultura Cubana.
Por Reinaldo Morales Campo.

Deslumbrando con sus estilizadas configuraciones han formado parte de las simbolizaciones artístico- comunicativas del cartel  de la Revolución Cubana, los poseedores de delineaciones por la plena  igualdad de la mujer y su destacada participación en la edificación de la sociedad socialista. 

Precedentes

Durante el período de la república neocolonial (1902-1958), la iconografía de la mujer cubana en anuncios de prensa, vallas y otros medios de propaganda reflejaron el lugar que ocupaban en aquella sociedad. Discriminada por el color de su piel o procedencia social y  relegada a la ocupación de cargos públicos, la mujer era predestinada para desempeñarse en labores de servidumbre y domésticas.
  
Carteles y anuncios comerciales reflejaron ilustraciones gráficas con desenfrenadas representaciones pictóricas eróticas y prosaicas, con cuerpos de mujeres que incitaban a la tentación. Igualmente en carteles  empleados para anunciar películas, además de la escena principal del filme para lograr mayor atención y el gancho publicitario que permitiera colmar las taquillas de venta, predominaba la representación femenina con propósitos amorosos, caderas anchas y vestuarios semidesnudos; mostrando muslos y pechos.

Sin embargo, desde la época colonial habían germinados los primeros brotes de rebeldía frente a la crueldad del conquistador, y durante las gestas independentistas de 1868 y el 1895, mujeres como Mariana Grajales, Ana Betancourt e Isabel Rubio, incorporadas al ejército libertador, escribieron páginas conmovedoras.
  
Sucesivamente desde la implantación de la república, en 1902, las mujeres también participaron en la lucha contra el imperialismo y en la defensa de los intereses populares. A finales de la década de los años 20 y principios de los 30, tuvieron un significativo  protagonismo contra la tiranía de Machado y,  posteriormente, en los años 50, contra la dictadura de Batista. Haydée Santamaría, en el Moncada;  Lidia Doce y Clodomira Acosta, en la lucha clandestina; y Vilma Espín y Celia Sánchez,  en la Sierra Maestra,  fueron dignas inspiradoras de la lucha revolucionaria. 

Iconografía de la  mujer en la Revolución

Es a partir del triunfo de la Revolución Cubana, el 1ro. de Enero de 1959, que la mujer —activa participante en las guerras por la independencia, en el Moncada, en la lucha revolucionaria de la clandestinidad y en el Ejército Rebelde— cambia su oprobiosa situación. Desde entonces, se  advirtió una transformación radical, sobre todo, cuando el  23 de agosto de 1960 se integraron a la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), surgida con el objetivo de lograr el ejercicio pleno de su igualdad, mediante la incorporación a la producción, a la enseñanza, a la cultura, a la defensa y demás actividades de la sociedad. Por sus virtudes y méritos, la mujer ocupó el lugar que le correspondía en la historia.

El nuevo protagonismo femenino comenzó a reflejarse en la gráfica cubana surgida con la Revolución y, en particular, en sus carteles; devenidos eficaces medios comunicativos de las nuevas transformaciones sociales. Entre los temas de mayor concurrencia, con el objetivo principal de destacar la labor de la mujer en medio de los cambios políticos y socioeconómicos que sucedieron desde los primeros momentos de la victoria, estuvieron los alusivos a las clases de corte y costura y de primeros auxilios, la incorporación a las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) y a la Sierra Maestra maestras voluntarias.

Posteriormente, se incorporaron jóvenes integrantes de la FMC para formarse como Educadoras de Círculos Infantiles, se sumaron a la Brigada Conrado Benítez para participar en la Campaña de alfabetización, al plan de Seguimiento y Superación de Educación Obrera y Campesina,   denominada Batalla por el Sexto Grado,  y apoyaron la Campaña Nacional de Vacunación infantil contra la poliomielitis.

Guiadas por los acuerdos adoptados durante el I Congreso, realizado en septiembre de 1962, las mujeres defendieron su derecho a la incorporación masiva al trabajo, en una labor de persuasión con la familia y la comunidad, en ocasiones de persona a persona, para que se comprendiera la necesidad de su integración a la vida laboral.
René Mederos, Heriberto Echevarría, Ernesto Padrón
El trascendental desempeño de la FMC fue resumido en el Informe Central, presentado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en 1975, donde señalaba que había logrado “… incorporar a más de medio millón de mujeres a la producción y los servicios; ha movilizado a la mujer en múltiples tareas de masas, como la defensa del país, la alfabetización, cursos de superación, tareas agrícolas, salud pública, solidaridad, estudios políticos y muchas otras , cuyo resultado más importante y decisivo ha sido el huerco extraordinario operado en la conciencia política e ideológica de nuestra población femenina, que es, sin duda, una de las conquistas históricas más notables que hoy puede mostrar la revolución”. 

Muchas de las principales tareas que le permitieron obtener los anteriores resultados y que mostraron el decisivo papel de esa organización, en sus primeros 15 años de labor, quedaron  reflejadas en mensajes  de carteles en los que para la sustentación esencial de la visualidad, de la presencia de la representación de las féminas, se acudió al empleo de ilustraciones pictóricas con imágenes de colores planos brillantes e intenso cromatismo.
Asimismo, su imagen formó parte de carteles asociados a campañas de bien público u orientación social; en la ejecutada  en 1970 por la Editora Política contra el hábito de fumar, se empleó la configuración visual del perfil de un rostro femenino definido por líneas estilizadas que mediante una insinuación simbólica muestran cómo al humear un cigarrillo, sereduce el plazo de vida. En su diseño, grafía y texto armonizaron el provisorio mensaje: “Fumar es quemar salud”.

En otros carteles que reflejaron a la mujer participando en tareas agrícolas, labores fabriles, actuaciones artísticas, acciones defensivas  y competiciones deportivas. Se acudió a representaciones pictóricas que se distinguieron por las influencias plásticas y de códigos de la vanguardia artística del arte pop, el empleo del sentido figurativo, textos con montajes tipográficos impresos y otros integrados al dibujo combinados con  la presencia de signos abstractos, efectos ópticos o el empleo de la metáfora visual. 

Pasada la primera mitad de la década de los 70, guiadas por la proclamación “Avanzamos inspiradas en la hermosa causa del socialismo”, traslucida en el cartel conmemorativo por su aniversario 17,  la Federación de Mujeres Cubanas, como parte de su eficaz movimiento de dignificación y emancipación social de la mujer, asumió continuar su labor política que le permitiera erradicar los prejuicios y discriminaciones que aún se manifestaban en la sociedad y se propuso alcanzar su plena igualdad y liberación.

Esa batalla de verdadera significación histórica estaba avalada por los importantes resultados obtenidos como la incorporación de alrededor de 900 mil mujeres al Movimiento de Madres Combatientes por la Educación, más de 500 mil graduadas desde 1960 en las Academias de Corte y Costura, 110 mil campesinas en las Brigadas FMC-ANAP; un millón y medio de asistentes a los debates de salud, más de 50 mil mujeres incorporadas como brigadistas sanitarias y 13 realizando actividades como trabajadoras sociales.
  
En ese momento, coincidente con la  ejecución del proceso institucional, muchos de los carteles que mostraron los resultados y compromisos de la organización femenina, además de sustentaciones de expresiones sintetizadas, fueron portadores de textos, frases largas o imágenes con elementos gráficos descriptivos. Tal configuración quedó mostrada en los portadores de argumentos, asociados con las transformaciones revolucionarias y la construcción del socialismo.
Heriberto Echevarría, Raúl Martínez
Dichas  ilustraciones gráficas, representativas de las actividades de la mujer, fueron características del esfuerzo realizado por la FMC que le permitió alcanzar otros relevantes resultados como la incorporación de cerca de 95 mil mujeres al trabajo asalariado, más de 20 mil a labores de la construcción y la participación en los cortes y recogida de caña. 

Continuamente, en momentos en que en la reproducción gráfica se utilizó con mayor frecuencia el medio tono en las ilustraciones y las fotografías y se amplió el empleo de la transparencia, en la separación de colores para la impresión en offset, en cuatricromía, acontecieron carteles como el de la celebración del XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en 1978, en La Habana, con alusiones figurativas al tema de la mujer, expresadas a través de una obra pictórica de René Portocarrero que se empleó en un cartel editado por la OSPAAAL en el cual predominó su línea pictórica alusiva al barroco y sus imaginarias mujeres delineadas por flores en las que enlazan color y fantasía.

En otro de los carteles, creados durante los días de marcada agresividad del imperialismo norteamericano de invadir militarmente a Cuba, germinó el cartel del mensaje: “Dos tareas básicas: producción y defensa”,proclamación de significativo simbolismo, representativo de un momento en que más de un millón de mujeres, en 1980, formaron parte de las Milicias de Tropas Territoriales; numerosas jóvenes voluntarias se habían integrado a unidades regulares femeninas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o estuvieron en la República Popular de Angola, participando en las históricas misiones internacionalistas.

El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) había sostenido el tradicional empleo del cartel impreso en serigrafía con  ilustraciones pictóricas  de evidentes derivaciones sicodélicas e intensas tonalidades, alusiones figuradas, efectos ópticos y cinéticos para la presentación de las exhibiciones de las películas nacionales y de otras nacionalidades. Para anunciar su producción fílmica que abordaron el tema de la emancipación de la mujer y su igualdad social imprimió carteles de fervorosas consecuencias comunicativas.
  
El filme Teresa, donde se presenta una  reflexión sobre el machismo en la sociedad cubana de los años 70, a través de la vida de una obrera textil, madre de dos hijos y activista sindical que enfrenta los prejuicios del marido, sus deberes hogareños y sus responsabilidades laborales, con la firma voluntad de defender sus derechos como mujer, mostró un cartel con el dibujo de una imagen femenina con líneas quebrantadas, matizadas  por la combinación de los colores.
  
En la presentación de Cayita, una leyenda, obra fílmica dedicada a la vida y obra de Cayita Araújo, quien dedicó su talento y valentía a la lucha revolucionaria en Cuba, se empleó un cartel en el que embozado con delimitaciones de trazos de alusiones simbólicas de efectiva  espontaneidad se logró la representación imaginaria de la legendaria luchadora sentada en un sillón. 
Manuel Nim, Heriberto Echevarría

Después de 1990, durante el denominado período especial, en que como consecuencia de la desaparición del campo socialista y la desintegración de la Unión Soviética, el país que realizaba el 85 % de su intercambio comercial quedó sumergido en una difícil situación económica, en  carteles con ilustraciones pictóricas y fotografía con la imagen de la mujer, fueron plasmados mensajes alusivos al trabajo social y a la prevención de enfermedades, así como de la reafirmación patriótica de la mujer cubana en defensa del socialismo y, sobre todo, cuando en 1992, para exterminar  a la Revolución, el Congreso de EE.UU. aprobó la Ley Torricelli, que endureció el bloqueo comercial y económico impuesto a Cuba desde hacía más de 30 años. 

En ese  contexto, en que se logró mantener las principales conquistas de la Revolución en los campos de la educación y la salud pública, los carteles realizados por la Federación de Mujeres Cubanas continuaron abordando temas con el propósito invariable de educar, ayudar y corregir conductas, además de forjar valores en las mujeres y demás componentes de la sociedad. 

En los  carteles de este momento, se contó con los esbozos de jóvenes  egresados de las escuelas de diseño y artes plásticas; con reproducciones que, por la falta de papel y otros insumos gráficos,  estuvieron limitadas a escasas copias, en las que reflejaron la situación por la que atravesaba el país con aportes artístico-comunicativos de original frescura, alusiones figurativas, efectos ópticos y eficaces registros comunicativos.
René Portocarrero, Faustino Pérez Organero
A finales de la década de los 90, surgieron más de 170 programas al calor de la Batalla de ideas donde también se hicieron carteles con mensajes exhortativos y encomiendas sobre la participación de los jóvenes que integraron el movimiento de trabajadores sociales, las filas de maestros y enfermeros emergentes, de profesores integrales y de computación, de instructores de arte y en los cursos de superación integral.
  
No es posible, en ocasión de esta fecha simbólica, resumir la presencia de la imagen de la mujer en el cartel cubano sin exponer algunos de los logros actuales de la organización como contar con más de cuatro millones de integrantes que representa el 86,7% de las mujeres mayores de 14 años, y el 51,5% ocupa puestos de trabajo; se  incorporan a los cursos de capacitación y están presente en los diferentes sectores de la economía.

La mujer ocupa cargos de dirección y desempeña eficazmente las tareas más complejas y difíciles; el 36% integra la Asamblea Nacional y, entre los Delegados de circunscripción, el 28% son mujeres. Se fortalece el papel de la Organización en el trabajo de prevención y atención social y se sistematiza la labor de las brigadistas sanitarias, quienes contribuyen con los logros de la salud en todas las comunidades.
Servando Cabrera, Eduardo Muñoz Bach y René Azcuy

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