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martes, 4 de agosto de 2020

SUPE QUE LO SENCILLO NO ES LO NECIO.

Las imágenes originales del libro son de José Luis Fariñas; pero en esta ocasión, hemos utilizado un dibujo realizado por Gustavo de la Torre Morales

Reproduzco aquí gran parte de uno de los capítulos del libro "El Diablo Ilustrado", y como mismo dice el libro, "promueve los valores humanos, en sus páginas encontrarás diferentes capítulos que nos ayudan a meditar en cada momento de nuestras vidas en el amor a la familia, el hogar, la amistad, los hijos, etc. Los textos que conforman este libro vieron la luz en abril de 1998 en la “Revista Somos Jóvenes”, de la Casa Editora Abril. El autor quería permanecer anónimo y firmó la sección como «El Diablo Ilustrado», en honor al joven José Julián Martí Pérez, quien escribió a los 15 años un texto vigoroso, lleno de humor, contra el gobierno colonialista."
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Te siento aquí, creándole la voz a estas líneas que hago. Te sueño tan cerca: en cada palabra, tengo la sensación de estar a punto de percibir su aliento. Reacciono luego ante el imposible; se trata solo de un exceso de concentración, o de querer imaginarme en el instante futuro (a mi escritura) en que estarás (estás) leyendo. Quizás sea un simple juego antisoledad o una especie de fe en la magia literaria; o acaso la sospecha de tu arribo a esta página, por una honda conexión conmigo. ¿Conmigo? ¿Este sujeto recreado por tu mente es el mismo que sale a la calle y vive en la cotidianidad, con sus defectos y virtudes? No. Sólo la parte de mí plasmada en los textos (por suerte la mejor), puede servirte de materia primaria para elaborarme; pero el ser que tú me adjudicas rebasa a este torpe escritor: soy (es) el personaje creado por tu manera de seguir el hilo de estos artículos. A estas alturas, quizás tenga más de lo dictado por tus sueños que de lo que haya intentado ser yo para serte. Así te pertenezco, te pertenece, o nos pertenece a ambos, ese ser que nos interrelaciona (y seguiré asumiendo por un rato más)…

El Diablo Ilustrado

Poderoso caballero es Don Dinero.

Reza una obra poética de Quevedo(1) que ha llegado a nuestros días, con arcaica fuerza, por cierto. Vivimos tiempos en que esos papelitos, de especial impresión, son dueños de mucha gente. Ya la humanidad debiera haber rebasado la era del dinero pero para eso tendría que haber dejado atrás primero lo mal repartido que siempre ha estado; las abismales diferencias económicas entre zonas geográficas, países, capas sociales e individuos, en lugar de atenuarse, se subrayan. La corrupción se ha hecho tan escandalosa y cotidiana que ya ni llama la atención en países donde las cúpulas gobernativas se echan en los bolsillos el dinero de la nación como si fuese un derecho. Carlos Dossi(2), escritor italiano, dice que “a muchos, solamente les hace falta el dinero, para ser honestos”. Realmente, en buena parte del mundo, ser honrado es poco menos que un delito. Claro que tú y yo somos en esto buenos delincuentes, porque no creemos en la riqueza mal habida_ ni en la bien habida (aceptando que pueda existir un millonario sobre el que no graviten siquiera millones  de seres en la miseria que sobrehabitan el planeta).

viernes, 6 de octubre de 2017

Comunicado de Comunistes de Catalunya en el 50 aniversario del asesinato del Che


Tomado de Comunistes de Catalunya

El ansiado reclamo a la paz continúa enfrentando, en desigual batalla, a quienes ostentan el poder económico y extienden sus tentáculos para seguir haciendo de la guerra un negocio, sin importar la suerte de los pueblos. Los mecanismos de dominación capitalistas convergen finalmente en las guerras imperialistas.

Ernesto “Che” Guevara, digno paradigma de revolucionario, motivado principalmente por su gran humanismo, no vaciló en su condición de justa rebeldía para denunciar, en noviembre de 1964 y en nombre de los pueblos, que es “la naturaleza del imperialismo la que bestializa a los hombres, las que las convierte en fieras sedientas de sangre, que apuestan dispuestas a degollar, asesinar, a destruir”.

Homenaje al Che en el Aniversario 50 de su asesinato


Por Gustavo de la Torre Morales

Ernesto Che Guevara, creyeron que con tu muerte acallarían tu voz y borrarían tu ejemplo... pero renaciste en la piel de los pueblos, palpitando en cada justa lucha por la emancipación, en la batalla contra el imperialismo y cualquier forma de explotación.

Tu bandera ondea en manos de los jóvenes que poco a poco van escuchando... ese, tu grito de guerra.

viernes, 19 de mayo de 2017

¡Vive, José Martí!


Tomado del blog Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí
Por Adel Pereira. Poeta y Presidente de la Asociación de Cubanos a Cataluña José Martí.
¡Qué ser humano tan maravilloso y tan humildemente universal que fue nuestro Martí caballero!
Quién nos iba a decir que un país tan pequeño y sin apenas recursos, que daríamos al mundo, a la humanidad, tan altos ideales y seres tan luminosos! Y encima… no solo dimos uno. También  dimos un Fidel.

lunes, 28 de noviembre de 2016

¡Contigo, hasta la victoria siempre!

Tomado de Comunistes de Catalunya


Comunicat de Comunistes de Catalunya en motiu de la mort del Comandante Fidel Castro. 

Comunistes de Catalunya volem expressar la nostra profunda tristesa davant de la mort del camarada Fidel Castro i transmetre el nostre condol al Partit Comunista de Cuba, a la seva família i amistats, així com a tot el poble cubà.

Acompanyem, avui, a totes les dones i els homes cubans en el comiat a un dels majors líders revolucionaris de tota la història.

Acompanyem també en el dolor a totes les dones i homes revolucionaris del món que hem perdut un referent ideològic, un model de dignitat, un exemple de compromís en la lluita i un dels esperits més lúcids del nostre temps.

Més que un home, Fidel ha estat un gegant. Un gegant que va encapçalar la lluita guerrillera de tot el poble de Cuba contra la tirania. Un gegant que va guiar el poble pel camí de la dignitat i la justícia contra el monstre de l'Imperialisme. Un gegant que mai es va doblegar davant els enemics dels pobles i dels oprimits. Un gegant que va alçar la veu per tots els qui no tenien veu, que va alçar el seu puny pels qui no tenien res. Un gegant que va entregar la seva vida a la construcció del socialisme i la lluita contra l'imperialisme, a la llibertat dels pobles i la justícia entre els éssers humans. Un gegant, en definitiva, de l'humanisme revolucionari.

Avui ha mort un home, Fidel Castro, el Comandante. Però la seva petjada en la història res l'esborrarà. Perquè el seu record romandrà per sempre en l'esperit d'aquelles persones que lluiten per un món més just i pel bé del conjunt de la humanitat.

¡Hasta la victoria siempre, Comandante!
¡Venceremos!

Comunistes de Catalunya
Comitè Central

25 de novembre de 2016

domingo, 27 de noviembre de 2016

El Fidel que conocí


Tomado de ALAI. Agencia Latino Americana de Información.
Por Ignacio RamonetDirector de "Le Monde diplomatique en español".

Fidel ha muerto, pero es inmortal. Pocos hombres conocieron la gloria de entrar vivos en la leyenda y en la historia. Fidel es uno de ellos. Perteneció a esa generación de insurgentes míticos – Nelson Mandela, Patrice Lumumba, Amilcar Cabral, Che Guevara, Camilo Torres, Turcios Lima, Ahmed Ben Barka – que, persiguiendo un ideal de justicia, se lanzaron, en los años 1950, a la acción política con la ambición y la esperanza de cambiar un mundo de desigualdades y de discriminaciones, marcado por el comienzo de la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos.

En aquella época, en más de la mitad del planeta, en Vietnam, en Argelia, en Guinea-Bissau, los pueblos oprimidos se sublevaban. La humanidad aún estaba entonces, en gran parte, sometida a la infamia de la colonización. Casi toda África y buena porción de Asia se encontraban todavía dominadas, avasalladas por los viejos imperios occidentales. Mientras las naciones de América Latina, independientes en teoría desde hacía siglo y medio, seguían explotadas por privilegiadas minorías, sometidas a la discriminación social y étnica, y a menudo marcadas por dictaduras cruentas, amparadas por Washington.

Fidel soportó la embestida de nada menos que diez presidentes estadounidenses (Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo). Tuvo relaciones con los principales líderes que marcaron el mundo después de la Segunda Guerra mundial (Nehru, Nasser, Tito, Jrushov, Olaf Palme, Ben Bella, Boumedienne, Arafat, Indira Gandhi, Salvador Allende, Brezhnev, Gorbachov, François Mitterrand, Juan Pablo II, el rey Juan Carlos, etc.). Y conoció a algunos de los principales intelectuales y artistas de su tiempo (Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Arthur Miller, Pablo Neruda, Jorge Amado, Rafael Alberti, Guayasamín, Cartier-Bresson, José Saramago, Gabriel García Márquez, Eduardo Galeano, Noam Chomsky, etc.).

Bajo su dirección, su pequeño país (100 000 km2, 11 millones de habitantes) pudo conducir una política de gran potencia a escala mundial, echando hasta un pulso con Estados Unidos cuyos dirigentes no consiguieron derribarlo, ni eliminarlo, ni siquiera modificar el rumbo de la Revolución cubana. Y finalmente, en diciembre de 2014, tuvieron que admitir el fracaso de sus políticas anticubanas, su derrota diplomática e iniciar un proceso de normalización que implicaba el respeto del sistema político cubano.

En octubre de 1962, la Tercera Guerra Mundial estuvo a punto de estallar a causa de la actitud del gobierno de Estados Unidos que protestaba contra la instalación de misiles nucleares soviéticos en Cuba. Cuya función era, sobre todo, impedir otro desembarco militar como el de Playa Girón (bahía de Cochinos) u otro directamente realizado por las fuerzas armadas estadounidenses para derrocar a la revolución cubana.

Desde hace más de 50 años, Washington (a pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas) le impone a Cuba un devastador embargo comercial -reforzado en los años 1990 por las leyes Helms-Burton y Torricelli- que obstaculiza su desarrollo económico normal. Con consecuencias trágicas para sus habitantes. Washington sigue conduciendo además una guerra ideológica y mediática permanente contra La Habana a través de las potentes Radio “Martí” y TV “Martí”, instaladas en La Florida para inundar a Cuba de propaganda como en los peores tiempos de la guerra fría.

Por otra parte, varias organizaciones terroristas – Alpha 66 y Omega 7 – hostiles al régimen cubano, tienen su sede en La Florida donde poseen campos de entrenamiento, y desde donde enviaron regularmente, con la complicidad pasiva de las autoridades estadounidenses, comandos armados para cometer atentados. Cuba es uno de los países que más víctimas ha tenido (unos 3 500 muertos) y que más ha sufrido del terrorismo en los últimos 60 años.

Ante tanto y tan permanente ataque, las autoridades cubanas han preconizado, en el ámbito interior, la unión a ultranza. Y han aplicado a su manera el viejo lema de San Ignacio de Loyola: “En una fortaleza asediada, toda disidencia es traición.” Pero nunca hubo, hasta la muerte de Fidel, ningún culto de la personalidad. Ni retrato oficial, ni estatua, ni sello, ni moneda, ni calle, ni edificio, ni monumento con el nombre o la figura de Fidel, ni de ninguno de los líderes vivos de la Revolución.

Cuba, pequeño país apegado a su soberanía, obtuvo bajo la dirección de Fidel Castro, a pesar del hostigamiento exterior permanente, resultados excepcionales en materia de desarrollo humano: abolición del racismo, emancipación de la mujer, erradicación del analfabetismo, reducción drástica de la mortalidad infantil, elevación del nivel cultural general… En cuestión de educación, de salud, de investigación médica y de deporte, Cuba ha obtenido niveles que la sitúan en el grupo de naciones más eficientes.

Su diplomacia sigue siendo una de las más activas del mundo. La Habana, en los años 1960 y 1970, apoyó el combate de las guerrillas en muchos países de América Central (El Salvador, Guatemala, Nicaragua) y del Sur (Colombia, Venezuela, Bolivia, Argentina). Las fuerzas armadas cubanas han participado en campañas militares de gran envergadura, en particular en las guerras de Etiopia y de Angola. Su intervención en este último país se tradujo por la derrota de las divisiones de élite de la Republica de África del Sur, lo cual aceleró de manera indiscutible la caída del régimen racista del apartheid.

La Revolución cubana, de la cual Fidel Castro era el inspirador, el teórico y el líder, sigue siendo hoy, gracias a sus éxitos y a pesar de sus carencias, una referencia importante para millones de desheredados del planeta. Aquí o allá, en América Latina y en otras partes del mundo, mujeres y hombres protestan, luchan y a veces mueren para intentar establecer regímenes inspirados por el modelo cubano.

La caída del muro de Berlín en 1989, la desaparición de la Unión Soviética en 1991 y el fracaso histórico del socialismo de Estado no modificaron el sueño de Fidel Castro de instaurar en Cuba una sociedad de nuevo tipo, más justa, más sana, mejor educada, sin privatizaciones ni discriminaciones de ningún tipo, y con una cultura global total.

Hasta la víspera de su fallecimiento a los 90 años, seguía movilizado en defensa de la ecología y del medio ambiente, y contra la globalización neoliberal, seguía en la trinchera, en primera línea, conduciendo la batalla por las ideas en las que creía y a las cuales nada ni nadie le hizo renunciar.

En el panteón mundial consagrado a aquellos que con más empeño lucharon por la justicia social y que más solidaridad derrocharon en favor de los oprimidos de la Tierra, Fidel Castro - le guste o no a sus detractores - tiene un lugar reservado.

Lo conocí en 1975 y conversé con él en múltiples ocasiones, pero, durante mucho tiempo, en circunstancias siempre muy profesionales y muy precisas, con ocasión de reportajes en la isla o la participación en algún congreso o algún evento. Cuando decidimos hacer el libro “Fidel Castro. Biografía a dos voces” (o “Cien horas con Fidel”), me invitó a acompañarlo durante días en diversos recorridos. Tanto por Cuba (Santiago, Holguín, La Habana) como por el extranjero (Ecuador). En coche, en avión, caminando, almorzando o cenando, conversamos largo. Sin grabadora. De todos los temas posibles, de las noticias del día, de sus experiencias pasadas y de sus preocupaciones presentes. Que yo reconstruía luego, de memoria, en mis cuadernos. Luego, durante tres años, nos vimos muy frecuentemente, al menos varios días, una vez por trimestre.

Descubrí así un Fidel íntimo. Casi tímido. Muy educado. Escuchando con atención a cada interlocutor. Siempre atento a los demás, y en particular a sus colaboradores. Nunca le oí una palabra más alta que la otra. Nunca una orden. Con modales y gestos de una cortesía de antaño. Todo un caballero. Con un alto sentido del pundonor. Que vive, por lo que pude apreciar, de manera espartana. Mobiliario austero, comida sana y frugal. Modo de vida de monje-soldado.

Su jornada de trabajo se solía terminar a las seis o las siete de la madrugada, cuando despuntaba el día. Más de una vez interrumpió nuestra conversación a las dos o las tres de la madrugada porque aún debía participar en unas “reuniones importantes”…Dormía sólo cuatro horas, más, de vez en cuando, una o dos horas en cualquier momento del día.

Pero era también un gran madrugador. E incansable. Viajes, desplazamientos, reuniones se encadenaban sin tregua. A un ritmo insólito. Sus asistentes – todos jóvenes y brillantes de unos 30 años – estaban, al final del día, exhaustos. Se dormían de pie. Agotados. Incapaces de seguir el ritmo de ese infatigable gigante.

Fidel reclamaba notas, informes, cables, noticias, estadísticas, resúmenes de emisiones de televisión o de radio, llamadas telefónicas... No paraba de pensar, de cavilar. Siempre alerta, siempre en acción, siempre a la cabeza de un pequeño Estado mayor – el que constituían sus asistentes y ayudantes – librando una batalla nueva. Siempre con ideas. Pensando lo impensable. Imaginando lo inimaginable. Con un atrevimiento mental espectacular.

Una vez definido un proyecto. Ningún obstáculo lo detenía. Su realización iba de sí. “La intendencia seguirá” decía Napoleón. Fidel igual. Su entusiasmo arrastraba la adhesión. Levantaba las voluntades. Como un fenómeno casi de magia, se veían las ideas materializarse, hacerse hechos palpables, cosas, acontecimientos.

Su capacidad retórica, tantas veces descrita, era prodigiosa. Fenomenal. No hablo de sus discursos públicos, bien conocidos. Sino de una simple conversación de sobremesa. Fidel era un torrente de palabras. Una avalancha. Que acompañaba la prodigiosa gestualidad de sus finas manos.

La gustaba la precisión, la exactitud, la puntualidad. Con él, nada de aproximaciones. Una memoria portentosa, de una precisión insólita. Apabullante. Tan rica que hasta parecía a veces impedirle pensar de manera sintética. Su pensamiento era arborescente. Todo se encadenaba. Todo tenía que ver con todo. Digresiones constantes. Paréntesis permanentes. El desarrollo de un tema le conducía, por asociación, por recuerdo de tal detalle, de tal situación o de tal personaje, a evocar un tema paralelo, y otro, y otro, y otro. Alejándose así del tema central. A tal punto que el interlocutor temía, un instante, que hubiese perdido el hilo. Pero desandaba luego lo andado, y volvía a retomar, con sorprendente soltura, la idea principal.

En ningún momento, a lo largo de más de cien horas de conversaciones, Fidel puso un límite cualquiera a las cuestiones a abordar. Como intelectual que era, y de un calibre considerable, no le temía al debate. Al contrario, lo requería, lo estimulaba. Siempre dispuesto a litigar con quien sea. Con mucho respeto hacia el otro. Con mucho cuidado. Y era un discutidor y un polemista temible. Con argumentos a espuertas. A quien solo repugnaban la mala fe y el odio.

jueves, 25 de febrero de 2016

La causa justa de la excarcelación de la puertorriqueña Ana Belén Montes.

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«Ana Belén Montes fue detenida el 21 de septiembre de 2001. Acusada del delito de espionaje contra Estados Unidos en beneficio de Cuba, fue finalmente condenada en 2002 a cumplir 25 años de cárcel y cinco años adicionales de libertad vigilada por el delito de conspiración para espiar contra Estados Unidos, delito del cual se declaró culpable».
Tomado del blog MINH (Movimiento Independentista Nacional Hostaniano).
Por Alejandro Torres Rivera.
El 6 de febrero de 2004, en la Corte de Distrito Federal para el Distrito de Columbia, fue radicada una acusación (Indictment) contra Marta Rita Velázquez, conocida como Marta Rita Kviele o ¨Bárbara¨. Conforme al Cargo número Uno del pliego acusatorio, se alegó que Velázquez, una puertorriqueña nacida en Ponce, Puerto Rico, graduada de la Universidad de Princeton en Ciencias Políticas y Estudios Latinoamericanos, que posteriormente obtuvo el título de abogada en la Universidad de Georgetown en Washington y un grado de maestría en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad John Hopkins, había violado las disposiciones de las leyes federales en la modalidad de ¨Conspiración para cometer espionaje¨.
Indica la acusación que Velázquez trabajó para la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID) ocupando distintas posiciones como abogada en Estados Unidos y América Central, en particular Nicaragua y Guatemala.
En la acusación de Velázquez, se indica que desarrolló una cercana amistad con Ana Belén Montes, una analista de la Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos, la cual también estudió en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad John Hopkins. Ana Belén Montes, nacida en Alemania de padres puertorriqueños, desde 1985 había comenzado a trabajar para dicha agencia como analista de inteligencia, desempeñándose a partir del año 1992 como especialista en asuntos cubanos. Como parte de las funciones llevadas a cabo en esos primeros años, Ana Belén Montes viajó a Cuba donde le fueron asignadas funciones dirigidas a estudiar el comportamiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
De acuerdo con la acusación, ambas realizaron tareas dirigidas a proveerle información clasificada por el gobierno de Estados Unidos como ¨secreta¨ o ¨altamente secreta¨ a agentes de inteligencia cubanos, que según Estados Unidos, comprometía su seguridad. La acusación de Velázquez la ubica como la persona que reclutó a Ana Belén Montes para llevar a cabo actividades de espionaje a favor de Cuba. Es importante señalar que la información suministrada por Ana Belén Montes al gobierno cubano, a diferencia de otras situaciones en las cuales espías estadounidenses o de otros países han sido acusados por lo mismo, no hubo beneficio económico de clase alguna para ésta. Sencillamente, lo que sí hubo, fue un acto de desprendimiento y solidaridad de su parte hacia el pueblo cubano y su Revolución.
Además de la información suministrada a funcionarios cubanos, a Ana Belén Montes se le acusó de revelar la identidad de varios agentes estadounidenses que a su vez espiaban para Estados Unidos en perjuicio de Cuba. Entre la información que se imputa puso Ana Belén en conocimiento al gobierno cubano se encuentra la ubicación de un campamento clandestino de fuerzas especiales de Estados Unidos en El Salvador durante la guerra civil y la entrega de información relacionada con la proyectada invasión de Estados Unidos a Afganistán.
Ana Belén Montes fue detenida el 21 de septiembre de 2001. Acusada del delito de espionaje contra Estados Unidos en beneficio de Cuba, fue finalmente condenada en 2002 a cumplir 25 años de cárcel y cinco años adicionales de libertad vigilada por el delito de conspiración para espiar contra Estados Unidos, delito del cual se declaró culpable.
En su alegato ante el tribunal sentenciador, Ana Belén explicó que sus acciones fueron llevadas a cabo por consideraciones morales, principalmente dada la política de Estados Unidos contra el pueblo cubano. Solidarizándose con el proceso cubano hasta al límite de ofrendar su libertad personal por Cuba, en una reflexión hecha por la prisionera a más de una década de distancia de su arresto, a raíz del restablecimiento de las relaciones políticas entre ambos países, indicó que "el silencio sobre Cuba se acabará y los ciudadanos norteamericanos que acudan a la Isla verán la generosidad de los cubanos y vivenciarán personalmente lo que allí ocurre". Sobre el futuro de las relaciones entre los dos  países,  ha indicado que no le importa "quién esté en el futuro; no es cuestión de nombres. Lo necesario es que haya Revolución Cubana siempre, a partir de la capacidad que se tenga para resolver los problemas".
Sobre los hechos que le han llevado a prisión, Ana Belén señaló que si se arrepintiera, se negaría a sí misma y se sentiría insatisfecha. A tales efectos expresó: "Siempre supe las consecuencias posibles de lo que hacía. Era un riesgo que tenía que correr… Hice lo que tenía que hacer".  De acuerdo con la prisionera política, al defender a Cuba, "también defendía al pueblo norteamericano".
En una entrevista efectuada estando en prisión por el periodista Conte Nieves, indicó que las condiciones bajo las cuales se encuentra son de extrema presión psicológica. De hecho, se le mantiene en una instalación correccional de máxima seguridad para personas afectadas emocionalmente, algunas de ellas con comportamiento violento. Indica que no tiene contacto con el mundo salvo el que se imagina. Aun así, sigue creyendo en la Revolución Cubana como una "utopía revolucionaria" que los cubanos supieron convertir en una realidad.
Describiendo su situación en prisión Ana Belén señala lo siguiente: 
«Psicológicamente el internamiento tiene un impacto. Lo más importante es el no poder comunicarme con ninguna persona. Es por eso que tengo mis largos monólogos. Tengo a mi favor, aunque no es lo mismo, que estoy acostumbrada a vivir sola. Y hay algo interesante. En la sociedad norteamericana uno está rodeado de gente, pero en ocasiones está muy sólo. Por momentos a lo largo de la vida tuve esa vivencia. La sociedad norteamericana está llena de matices y uno de ellos puede ser la soledad ¨acompañada´ que en ocasiones se percibe. Estoy convencida de que el gobierno norteamericano quiere embotarme sensorialmente: que deje de escuchar, de sentir, de hablar, de oler, de ver y pensar. No lo van a lograr. Como todo ser humano a lo largo de mi vida he tenido mis momentos de desajustes, pero tengo la inteligencia suficiente para llamarme a capítulo y asumir autocontrol de mis acciones. Es un reto subsistir. Otros lo han logrado. Yo también lo lograré».
La historia de Ana Belén Montes es básicamente desconocida para el pueblo puertorriqueño. Se trata de una boricua que, habiendo accedido a altísimos niveles dentro de una de las estructuras de inteligencia de Estados Unidos, logró en el proceso sensibilizarse sobre la situación del pueblo Cubano y la política injusta de Estados Unidos hacia su Revolución. Ese desarrollo en su conciencia le llevó a desbordar la misma en solidaridad con la que la propia Ana Belén define como "la Isla", y proteger su Revolución como si fuera esa, en el decir de Hostos, su "Madre Isla". "Silenciarme no será posible", ha indicado Ana Belén. "Mi acto de compromiso con la Isla es un hecho imposible de desconocer". Por eso en la breve entrevista hecha por Conte Nieves, el corresponsal señala: "Ana nunca más estará callada. Siempre alguien en algún lugar del mundo tomará sus ideas para divulgarlas".
En su alocución ante el juez sentenciador, con voz firme y pausada, Ana Belén explicó el porqué de sus acciones. Por la importancia que le adjudicamos a sus palabras las transcribimos textualmente:
"Existe un proverbio italiano que quizá sea el que describe mejor la forma en lo que yo creo: Todo el mundo es un solo país. En ese ´país mundial´ el principio de amar al prójimo tanto como se ama a uno mismo resulta una guía esencial para las relaciones armoniosas entre todos nuestros ´países vecinos´."
"Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes formas de actuar de los otros. Él establece que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados, con respeto y consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero nunca hemos aplicado a Cuba.
"Honorable, yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted porque obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa. Me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político.
"Nosotros hemos hecho gala de intolerancia y desprecio hacia Cuba durante cuatro décadas. Nosotros nunca hemos respetado el derecho de Cuba a definir su propio destino, sus propios ideales de igualdad y justicia. Yo no entiendo cómo nosotros continuamos tratando de dictar cómo Cuba debe seleccionar sus líderes, quiénes no deben ser sus dirigentes y qué leyes son las más adecuadas para dicha nación, ¿Por qué no los dejamos decidir la forma en que desean conducir sus asuntos internos, como Estados Unidos ha estado haciendo durante más de dos siglos?
"Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia, respeto mutuo y entendimiento.
"Hoy vemos más claro que nunca que la intolerancia y el odio—por individuos o gobiernos—lo único que disemina es dolor y sufrimiento. Espero que Estados Unidos desarrolle una política con Cuba fundamentada en el amor al vecino, una política que reconozca que Cuba, como cualquier otra nación, quiere ser tratada con dignidad y no con desprecio.
"Una política como esa llevaría nuevamente a nuestro gobierno a estar en armonía con la compasión y la generosidad del pueblo estadounidense. Ella permitiría a los cubanos y estadounidenses el aprender cómo compartir unos con otros. Esto permitiría que Cuba abandone sus medidas defensivas y experimente cambios más fácilmente. Y esto permitiría que los dos vecinos trabajen conjuntamente y con otras naciones para promover la amistad y cooperación en nuestro ´país mundial´ y en nuestra ´patria mundial."
La causa de la lucha por la excarcelación de Ana Belén Montes es una lucha justa que debe ser abrazada por nuestro pueblo con  la misma intensidad que en el pasado hemos luchado por la excarcelación de otros prisioneros políticos. Después de todo, el acto de conciencia que le llevó hace más de una década a prisión ha sido reivindicado hace apenas catorce meses con el paso dado por los presidentes de Estados Unidos y Cuba dirigidos al inicio del proceso de restablecimiento de relaciones políticas entre ambos países.
Sumemos hoy nuestras voces en un reclamo firme al gobierno de Estados Unidos por la libertad de Ana Belén Montes.

jueves, 22 de octubre de 2015

Sanidad cubana ¿Negocio o acto de justicia social?



Tomado de Cubainformación
Por José Cubainformación Manzaneda, coordinador de.-
La reciente decisión del Gobierno de Cuba de permitir la reincorporación a su antiguo trabajo en la Isla a los profesionales médicos que se acogieron a los programas de captación del Gobierno de EEUU (1) ha descolocado a no pocos medios internacionales, interesados en seguir proyectando una imagen sancionadora y represiva del Estado cubano (2).

viernes, 27 de marzo de 2015

La cultura del ser, para ganar la guerra cultural

Tomado de La Isla Desconocida
Por Enrique Ubieta Gómez

Transcripción de una intervención oral en un "Diálogos de generaciones", mesa de debates que organiza el Movimiento Juvenil Martiano
 
La percepción del problema de la subversión es compleja y es necesario apreciarla desde la dimensión de una guerra cultural. Lo primero, es identificar al enemigo, que erróneamente reducimos a un país. Arribamos a la independencia, precisamente, cuando el capitalismo transitaba de la etapa inicial a la imperialista. El capitalismo es un sistema en continua expansión de territorios y mercados. La primera y la segunda guerras mundiales fueron provocadas por disputas interimperialistas en torno al reparto del mundo. El capitalismo estadounidense, en la medida en que fue expandiéndose, conquistó territorios en el oeste y arrasando con las culturas originarias, para después usurpar más de la mitad del territorio mexicano. El conflicto histórico de Cuba con el imperialismo no se debe a una obsesión patológica de aquel país con el nuestro, o a que tengamos las tierras más hermosas o petróleo, que no tenemos, ni a sentimientos de envidia o de ambición mundanos, responde al carácter intrínseco del capitalismo.

El enemigo de la Cuba que estamos construyendo es el capitalismo, y en un sentido histórico concreto, el imperialismo. La guerra que libramos incluye la percepción, la construcción de modos de vida diferentes, de modelos de vida, de conceptos de felicidad que se opongan, que nieguen los del capitalismo. Y los del capitalismo, los de la cultura del tener, son los hegemónicos en el mundo. Por eso hablamos del capitalismo internacional e insistimos en ese concepto, porque lo que pudiéramos entender como subversión debe analizarse desde dos perspectivas: una primera que pasa inadvertida, y que es el propio proceso de reproducción de valores del sistema por las llamadas industrias culturales, las que crean y reproducen un imaginario en torno a la cultura del tener. Las páginas sociales o del corazón de la prensa plana y televisiva, por ejemplo, cumplen una función ideológica: situar como héroes sociales a los millonarios (empresarios, príncipes, artistas ricos, etc.). Ese imaginario se renueva una y otra vez. Estamos hablando de una construcción de imágenes que se difumina por todas partes, que llega a muchos lugares; que ejerce una gran influencia en la gente. Esto es lo que llamo reproducción de valores del capitalismo, del imaginario capitalista: Hollywood, premios Grammy, Grandes Ligas, NBA: todo ese andamiaje reproduce el criterio de la cultura del tener, a través de su sistema de estrellas, de las que se destaca sobre todo el dinero que devengan y no sus cualidades esenciales. Es un sistema que se supedita al mercado y a través de él, hace ideología. Todo eso llega a Cuba, está en la Televisión cubana, en los paquetes que se distribuyen, está en Internet, pero no se hace solo para Cuba, sino más bien para que no existan otras Cuba.

Una segunda perspectiva, que es la que usualmente consideramos en el concepto de subversión, es moralmente más grave: es la que pudiéramos llamar «intervención programada». Ya no es la simple reproducción global de los valores del capitalismo, sino que es una intervención a la que se destinan millones de dólares, especialmente para derrocar un sistema opuesto ya establecido, como el nuestro, en un país concreto: lo que pasa por el otorgamiento de becas, la introducción de suspicacias, desencantos, divisiones, de programas que idiotizan, porque el capitalismo vende imágenes, ilusiones, pero jamás explicaciones, las elude, trabaja cómodamente con el analfabetismo funcional; en cambio el socialismo necesita que la gente estudie, se prepare, sepa discernir, tener una mirada crítica frente a todo lo que vea.

Esa intervención programada tiene como objetivo final el derrocamiento del sistema socialista —y no el simple cambio de Gobierno— porque el capitalismo no reconoce la posibilidad de que exista otra manera de organización social que no sea la suya: la que se fundamenta en la cultura del tener. En este sentido, tenemos una fortaleza, y es el legado de la obra de José Martí. ¿Cómo se empalma esa obra en nuestra realidad actual, en nuestras pretensiones de construir un camino alternativo al capitalista? En primer lugar está la definición de la praxis política de Martí: «con los pobres de la Tierra quiero yo mi suerte echar»; Martí opta por los más humildes y esta es una Revolución con los humildes, por los humildes y para los humildes. El marxismo no puede entenderse sino como instrumento al servicio de los humildes. Para ser revolucionario, tenemos que estar absolutamente comprometidos con los pobres de la tierra, no en el discurso, sino en la propia actividad política. Una persona que no haya militando nunca a favor de la justicia social —y no me refiero a que sea o no militante del Partido—, sino a que no participe de manera activa en la vida política y social del país, no será consecuente ni con el marxismo, ni con Martí, no podrá considerarse revolucionaria.

En segundo lugar, Martí apuesta por la cultura del ser y en contra de la cultura del tener; es el hombre que escribe la famosa carta a María Mantilla en la que dice que la belleza de un ser humano no radica en lo que lleva por fuera, sino por dentro. Martí engarza también por esta vía con el proyecto socialista; no hay que convertir a Martí en marxista, lo que no era, en un defensor del socialismo tal cual lo entendemos hoy; pero su percepción sobre la cultura del ser es la base del ideario anticapitalista. Y el ser en el socialismo debe recibir según lo que aporte, según su utilidad pública, porque no se trata de que rechacemos el tener, sino de que invirtamos la ecuación. Se vale por lo que se es, no por lo que se tiene. Martí hablaba de la utilidad de la virtud, llevaba el término utilidad, tan caro al pensamiento burgués, al plano ético, de la virtud. Podría añadir otras facetas del pensamiento martiano que hoy nos acompañan, como su antimperialismo y su percepción de la necesaria unidad latinoamericana; su idea de la unidad en la diversidad de fuentes y raíces, la aborigen, la africana, la europea; su exigencia en que seamos creativos. Esta es una guerra compleja, pero contamos con una fortaleza enorme, que es nuestra tradición cultural, aquella que se sustenta en Martí, la que nos condujo a la Revolución.

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