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miércoles, 10 de septiembre de 2014

Movimientos sociales y movimientos revolucionarios armados en América Latina y El Caribe

Tomado de Moncada, Grupode Lectores en el Mundo
Por Ollantay Itzamná.

En la ciudad de Barranquilla, Colombia, del 2 al 5 de septiembre del presente año, se realizó el I Congreso Internacional sobre Movimientos Sociales y Movimientos Revolucionarios Armados en América Latina y El Caribe, organizado por la Universidad del Norte, CLACSO, y otras instituciones académicas.

En dicho evento participaron investigadores/as y activistas reflexivos provenientes de más de 10 países de Latinoamérica, quienes presentaron y debatieron sus trabajos sobre la correlacione-interacción entre movimientos sociales y movimientos armados ocurridos, en el pasado siglo, y algunos impactos sociopolíticos actuales producto de aquella historia reciente.
 
Según investigaciones del colombiano Darío Villamizar, en Latinoamérica, entre 1953 y 2014, se organizaron 370 organizaciones guerrilleras, en 23 países. Varias de estas desparecieron sin ninguna acción militar de alcance nacional. Otras, sin ejecutar ninguna acción militar.

Lo poco que se conoce sobre el origen, historia e impacto de los grupos guerrilleros en la región, no sólo está determinado por estereotipos o estigmas, sino que la gestión del miedo y el terror estatal instaurados durante la guerra antisubversiva configuró en los pueblos una memoria selectiva que condena casi a una amnesia colectiva sobre dichos sucesos.

Muchos teóricos/as sobre las guerrillas de Latinoamérica aún consideran que los procesos revolucionarios armados desde la segunda mitad del pasado siglo en la región fueron y son impulsados por la Revolución Cubana. Otros, aún buscan identificar las condiciones objetivas y subjetivas que activaron los procesos revolucionarios. En parte quizás tengan razón. Pero, lo cierto es que los procesos revolucionarios no se exportan, ni obedecen únicamente a la simplificación de la realidad entre lo subjetivo y lo objetivo.

Muchos grupos guerrilleros surgieron con la finalidad de tomar el poder (llegar a ser gobierno) e instaurar un proceso revolucionario con justicia social de arriba hacia abajo. Otros, nacieron enarbolando únicamente demandas sectoriales, sin mayor perspectiva de transformaciones estructurales en los estados. Pero, todos ellos fueron fecundados por las injusticias estructurales prohijadas por los estados, y la sistemática anulación de los canales de participación democrática.

En muchos casos, los grupos guerrilleros, conformados por la vanguardia de la conciencia revolucionaria, crearon movimientos sociales con la finalidad de agenciarse un apoyo material y expandirse ideológicamente. En otros casos, los grupos armados no activaron, ni promovieron movimientos sociales. En este último caso, las utopías revolucionarias desaparecieron con la aniquilación o desmovilización de los combatientes.

Experiencias como el de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, ambos aniquilados en el Perú, no dejaron legado sociopolítico significativo. No aportaron para la acumulación de la fuerza sociopolítica mediante la activación de movimientos sociales. En Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Uruguay, Brasil, los grupos guerrilleros activaron movimientos sociales, no sólo como soporte material, sino como una dinámica de expansión y profundización ideológica. Por ello, en estos países, con excepción de Guatemala, la izquierda militar-izquierda social sí tuvo la capacidad de convertir su fracaso militar momentáneo en victoria electoral posterior.

Colombia y Guatemala son los países donde las guerras internas han cobrado la mayor cantidad de vidas humanas. En Colombia (en vísperas de la firma de los acuerdos de paz), ya suman más de 900 mil asesinados. En Guatemala, en los 36 años de guerra interna, se asesinó más de 200 mil personas, de los cuales más del 90% fue responsabilidad del Ejército. Aún no sabemos cuál será el legado sociopolítico de los grupos armados en Colombia post acuerdos de paz.

En Guatemala, la actual convulsión social creciente frente a la sistemática invasión hidrominera-monocultivos hacia los territorios indígenas, y las consecuencias nefastas de la privatización de los servicios básicos y bienes públicos, en buena medida, es dinamizada por sobrevivientes o ex combatientes de la guerra interna. Aunque también es evidente la ruptura entre los movimientos sociales y la actual izquierda política (víctima de su pasado militar).
* Indígena quechua, abogado y antropólogo.

martes, 22 de julio de 2014

Plan Minerva: más que un mito o un jugo de limón


El ‘Proyecto de Investigación Minerva’ es parte de la guerra encubierta que el Pentágono y otras agencias norteamericanas han entablado contra los pueblos y gobiernos del mundo.
Tomado de Rebelion.
Por Jorge Luis Ubertalli.

Impulsado desde el 2008 por el actual secretario de Defensa de los EE.UU., Robert Gates, el denominado ‘Proyecto de Investigación Minerva’ constituye una vuelta de tuerca en lo que hace a la guerra encubierta que el Pentágono y otras agencias norteamericanas han entablado contra los pueblos y gobiernos del mundo.

Contando con un presupuesto inicial de 50 millones de dólares, que hoy han trepado a 75 millones, habiéndose invertido en el año que corre 18 millones, el Proyecto contempla la financiación de investigaciones académicas de distinto tipo que sean de “interés para las fuerzas armadas estadounidenses”, para “lograr una mayor comprensión de las dinámicas políticas, sociales y culturales que rigen en las regiones de interés estratégico para Washington en todo el mundo” a fin de consolidar la hegemonía imperial. Y como sostienen analistas y estudiosos del tema, “dotar al mando político-militar norteamericano, a la luz de los nuevos tiempos, de una herramienta eficiente y renovada de los, si inalterables, intereses hegemónicos de los EE.UU. a nivel mundial”. ( www.cubadefensa.cu, ‘Proyecto Minerva, Farsa mitológica del Pentágono’, David Ignacio Martí, 24/4/2014).

El Proyecto, que contiene, entre otros, ítems como “Demografía e Insurgencia”, “Efectos de la Asimetría, la Interdependencia y la Multipolaridad en la estrategia Internacional” y “La Vía estadounidense de Guerra Irregular”, se enmarca en la doctrina de la Guerra No Convencional (Guerra Sucia), basada en la Inteligencia y las Operaciones de Acción Psicológica, que conforman el bagaje de la llamada Guerra Psicológica e integral, en la cual participan, además de las Fuerzas Especiales de Operaciones (SOF) de EE.UU., agencias de espionaje como la CIA, la NSA, la DIA, la DEA y homólogas. Cuenta el ‘ Proyecto Minerva’ con la participación de la Universidad Cornell, de Nueva York, que desde el 2014 al 2017 lleva a cabo un ‘ Estudio de Investigación Científica’ para la Fuerza Aérea norteamericana cuyo fin es “desarrollar un modelo empírico de la dinámica de movilización y contagio de los movimientos sociales” en relación con su “masa crítica o punto de inflexión”.(ver http//elrobotpescador.com, 16 de junio 2014, citando a The Guardian, 14 de junio, “ Pentagon preparing for mass civil breakdown”, by Nafeez Ahmed). Y con otros centros académicos, como la Universidad de Washington y la Penn State, de Pennsilvania, que colaboran en el relevamiento de “los movimientos a gran escala que involucran a más de 1000 participantes en una actividad duradera” que pueda acontecer en 58 países elegidos para el ‘estudio’, aportando para ello sociólogos, psicólogos y especialistas en ciencias políticas, estudios regionales y lingüística. Estos científicos sociales asesoran al U.S. Comando de Operaciones Especiales, encargado de llevar a cabo la Guerra No Convencional, para que conozca, “todo lo relacionado con el ambiente físico, cultural y social” que se halle vinculado a las “conductas humanas” en el marco de “un conflicto centrado en la población”, incluido el que se produzca como corolario del cambio climático. E influya sobre este “conflicto”, que contiene a los ya citados movimientos sociales contestatarios del mundo y Nuestra América, y a gobiernos que no comulguen con EE.UU , a fin de explotar sus “vulnerabilidades psicológicas, militares y políticas”, tal como lo indican los manuales de Guerra Psicológica y la ya conocida ‘Circular de Entrenamiento 18-01 sobre Guerra No Convencional’ de las U.S. Fuerzas Especiales de Operaciones (SOF), publicada en el 2010.

Si bien el Minerva es un proyecto relativamente novedoso, encaja en la “doctrina permanente” de las fuerzas operacionales militares de EE.UU., sostenida en el tiempo para llevar a cabo la “guerra sucia”, que se remonta a inicios de los 60 en Nuestra América, y que se ha coberturizado, en los países donde se conoció su aplicación, a través de instituciones académicas o de otro tipo.

Eramos tan jóvenes


Casi adolescentes, mis pares etarios y yo escuchamos hablar en los años 60 sobre el ‘Proyecto Camelot’. “Consistió, (…) en establecer modelos sobre los procesos que conducen a revoluciones nacionales en los países del Tercer Mundo para facilitar las operaciones de contra-insurrección” (…) “ Camelot ilustra a la perfección la intensificación de las relaciones entre los estudiosos del comportamiento y los servicios secretos estadounidenses”.” Emprendido en 1963, este proyecto, destinado a facilitar las intervenciones en Yemen, Cuba y el Congo belga, debe- teóricamente-permitir preveer y prevenir el riesgo de una revolución”. (http//scielo.sld.cu/- “La guerra psicológica contemporánea, conceptos esenciales y características”, Ludmila Casas Rodríguez, Liuba Peña Galbán y Magalys Mena Fernández, revista Humanidades Médicas, Camaguey, Cuba, mayo-agosto del 2009). Desarrollado por el ejército de EE.UU., este “ proyecto de investigación en ciencias sociales” sostenía que: “el éxito en tareas como el equipamiento y entrenamientos de las fuerzas indígenas para una misión de seguridad interna, la acción cívica, la guerra psicológica, o la acción de contrainsurgencia depende de una comprensión profunda de la estructura social indígena…”. El estudio, culminado en 1965 debido a denuncias periodísticas y de políticos, se inició en Chile. Tuvo un costo de un millón y medio de dólares e involucró a 140 sociólogos, muchos de los cuales, sino gran parte, de tendencia izquierdista, desconocía a sus auspiciantes y objetivos propuestos.

Similares proyectos intentaron (o se llevaron a cabo) en Colombia, Perú y Argentina, con los nombres de Simpático (Colombia), Colonia, Numismático y Reasentamiento (Perú) y Job 430 (Argentina). El Simpático y el Colonia fueron financiados por la Universidad de Washington (la misma que hoy auspicia al Proyecto Minerva), a través de la Special Operation Research Office (SORO), que a su vez era patrocinada por la Oficina del Jefe de Investigación y Desarrollo del Ejército de los EE.UU.Los cuestionarios que debían configurar profesionales en ciencias sociales nativos en el caso del Simpático y otros programas similares llevados a cabo en Colombia a mediados de los años 60, según denunciaron ellos mismos cuando conocieron el verdadero sentido de la “investigación” y renunciaron a ella, permitían “conocer los procedimientos gubernamentales, condiciones internas del ejército colombiano, tipo predominante de liderazgo, características económicas, políticas y sociales de las comunidades, con fines de control y manejo de estas instituciones por parte de quienes financian el proyecto”. Que insumió de 85 mil a 90 mil dólares, se inició en la región de La Guajira, y “se orientaba hacia la acción comunal, la acción cívico-militar y el Cuerpo de Paz”. (“Colombia en la Mira…”, del autor, 1999, Ediciones Compañero, página 11, citando a Gregorio Selser, “El Pentágono y las Técnicas Sociológicas en América Latina”, Biblioteca del Congreso, Buenos Aires).

Simpáticos parecían ser los financistas, Colonia era lo que querían que fuésemos, Minerva es el nombre de un nuevo engendro de la colonización y la guerra encubierta que nos hacen y que nos quieren hacer tragar sin más. Algo más que un mito o un jugo de limón, Minerva es una renovada perversidad pentagonal imperialista, conocerla y denunciarla, actuar mancomunadamente en consecuencia, allanará el camino hacia su neutralización y futura liquidación.

lunes, 1 de abril de 2013

Declaración de la Asamblea de los Movimientos Sociales -Foro Social Mundial 2013 – Túnez


Nosotras y nosotros, reunidos en la Asamblea de Movimientos Sociales, realizada en Túnez durante el Foro Social Mundial 2013, afirmamos el aporte fundamental de los pueblos del Magreb-Mashreck (desde la África del Norte hasta el Medio Oriente) en la construcción de la civilización humana. Afirmamos que la descolonización de los pueblos oprimidos es un gran reto para los movimientos sociales del mundo entero.

En el proceso del FSM, la Asamblea de los Movimientos Sociales es el espacio donde nos reunimos desde nuestra diversidad para juntos construir agendas y luchas comunes contra el capitalismo, el patriarcado, el racismo y todo tipo de discriminación y opresión. Hemos construido una historia y un trabajo común que permitió algunos avances, particularmente en América Latina, donde logramos frenar alianzas neoliberales y concretar alternativas para un desarrollo socialmente justo y respetuoso de la naturaleza.

Juntos, los pueblos de todos los continentes libramos luchas donde nos oponemos con gran energía a la dominación del capital, que se oculta detrás de la promesa de progreso económico del capitalismo y de la aparente estabilidad política.
Ahora, nos encontramos en una encrucijada donde las fuerzas conservadoras y retrógradas quieren parar los procesos iniciados a dos años de sublevación popular en la región del Maghreb-Mashrek que ayudó a derrumbar dictaduras y a enfrentar el sistema neoliberal impuesto sobre los pueblos. Estas sublevaciones contagiaron a todos los continentes del mundo generando procesos de indignación y de ocupación de las plazas públicas.

Los pueblos de todo el mundo sufrimos hoy los efectos del agravamiento de una profunda crisis del capitalismo, en la cual sus agentes (bancos, transnacionales, conglomerados mediáticos, instituciones internacionales y gobiernos con el neoliberalismo) buscan potenciar sus beneficios a costa de una política intervencionista y neocolonialista.

Guerras, ocupaciones militares, tratados neoliberales de libre comercio y “medidas de austeridad” expresadas en paquetes económicos que privatizan los bienes comunes y los servicios públicos, rebajan salarios, reducen derechos, multiplican el desempleo, aumentan la sobrecarga de las mujeres en el trabajo de cuidado y destruyen la naturaleza.

Estas políticas afectan con intensidad a los países más ricos del Norte, aumentan las migraciones, los desplazamientos forzados, los desalojos, el endeudamiento, y las desigualdades sociales como en la Grecia, Chipre, Portugal, Italia, Irlanda y en el Estado Español. Ellas refuerzan el conservadorismo y el control sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. Además, tales agentes intentan imponernos la “economía verde” como solución para la crisis ambiental y alimentaria, lo que además de agravar el problema, resulta en la mercantilización, privatización y financiarización de la vida y de la naturaleza.

Denunciamos la intensificación de la represión a los pueblos en rebeldía, el asesinato de las y los liderazgos de los movimientos sociales, la criminalización de nuestras luchas y de nuestras propuestas.

Afirmamos que los pueblos no debemos seguir pagando por esta crisis sistémica y que no hay salida dentro del sistema capitalista! Aquí en Túnez, reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de una estrategia común para derrocar el capitalismo. Por eso, luchamos:

*Contra las transnacionales y el sistema financiero (el FMI, el BM y la OMC), principales agentes del sistema capitalista, que privatizan la vida, los servicios públicos, y los bienes comunes, como el agua, el aire, la tierra, las semillas, y los recursos minerales, promueven las guerras y violaciones de los derechos humanos. Las transnacionales reproducen prácticas extractivistas insostenibles para la vida, acaparan nuestras tierras y desarrollan alimentos transgénicos que nos quitan a los pueblos el derecho a la alimentación y eliminan la biodiversidad.

Luchamos por la anulación de la deuda ilegitima y odiosa que hoy es instrumento de represión y asfixia económica y financiera de los pueblos. Recusamos los tratados de libre comercio que las transnacionales nos imponen y afirmamos que es posible construir una integración de otro tipo, a partir del pueblo y para los pueblos, basada en la solidaridad y en la libre circulación de los seres humanos.

*Por la justicia climática y la soberanía alimentaria, porque sabemos que el calentamiento global es resultado del sistema capitalista de producción, distribución y consumo. Las transnacionales, las instituciones financieras internacionales y gobiernos a su servicio no quieren reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Denunciamos la “economía verde” y rechazamos todas las falsas soluciones a la crisis climática como los agrocombustibles, los transgénicos, la geo-ingeniería y los mecanismos de mercado de carbono, como REDD, que ilusionan a poblaciones empobrecidas con el progreso, mientras privatizan y mercantilizan los bosques y territorios donde han vivido miles de años.

Defendemos la soberanía alimentaria y la agricultura campesina, que es una solución real a la crisis alimentaria y climática y significa también acceso a la tierra para la gente que la vive y la trabaja. Por eso llamamos a una gran movilización para frenar el acaparamiento de tierras y apoyar las luchas campesinas locales.

*Contra la violencia hacia las mujeres, que es ejercida con regularidad en los territorios ocupados militarmente, pero también contra la violencia que sufren las mujeres cuando son criminalizadas por participar activamente en las luchas sociales. Luchamos contra la violencia doméstica y sexual que es ejercida sobre ellas cuando son consideradas como objetos o mercancías, cuando la soberanía sobre sus cuerpos y su espiritualidad no es reconocida. Luchamos contra el tráfico de mujeres, niñas y niños. Defendemos la diversidad sexual, el derecho a autodeterminación de género, y luchamos contra la homofobia y la violencia sexista.

*Por la paz y contra la guerra, el colonialismo, las ocupaciones y la militarización de nuestros territorios. Denunciamos el falso discurso en defensa de los derechos humanos y de la lucha contra los integrismos, que muchas veces justifica ocupaciones militares por potencias imperialistas como en Haití, Libia, Mali y Siria.

Defendemos el derecho de los pueblos a su autodeterminación y a su soberanía como en la Palestina, el Sahara Occidental y en el Curdistán.

Denunciamos la instalación de bases militares extranjeras en nuestros territorios, utilizadas para fomentar conflictos, controlar y saquear los recursos naturales y promover dictaduras en varios países.

Luchamos por la libertad de organizarnos en sindicatos, movimientos sociales, asociaciones y todas otras formas de resistencia pacífica.

Fortalezcamos nuestras herramientas de solidaridad entre los pueblos como la iniciativa de boicot, desinversión y sanción hacia Israel y la lucha contra la OTAN y por la eliminación de todas las armas nucleares.

*Por la democratización de los medios de comunicación masivos y por la construcción de medios alternativos, fundamentales para avanzar en la derrocada de la lógica capitalista.

Inspirados en la historia de nuestras luchas y en la fuerza renovadora del pueblo en rebeldía, la Asamblea de los Movimientos Sociales convoca a todas y todos a desarrollar acciones coordinadas en nivel mundial en una jornada mundial de movilización en el día XXXXX (Fecha a definir)

Movimientos sociales de todo el mundo, avancemos hacia la unidad a nivel mundial para derrotar al sistema capitalista!!

¡Basta de explotación, basta de patriarcado, racismo y colonialismo! ¡Viva la revolución!

¡Viva la lucha de todos los pueblos!

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