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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Las causas geopolíticas estructurales de la decadencia de los EE UU


Tomado de ALAI, Agencia Latino Americana de Información.
Por Miguel Ángel Barrios. Argentina- es doctor en educación y en ciencia política.


Evidentemente, los actos terroristas del 11/9 marcaron en forma siniestra y simbólica, el fin de la Posguerra Fría; un intervalo de apenas una década (1989-2001) entre la dilatada Guerra Fría (1947-1990) y una nueva estructura internacional que se va desplegando de manera compleja y contradictoria. Se cumplieron exactamente quince años del 11/9 y los desplazamientos geopolíticos son notables. Trataremos de analizar las causas estructurales de la decadencia Geopolítica de los EEUU.

Nada será como ha sido, ni en EE UU ni en el sistema internacional. En consecuencia, la conjunción de capacidad, voluntad y oportunidad enmarcada en los planos interno e internacional, coadyuvó a que EEUU se decidiese a instrumentar un reordenamiento integral del sistema mundial, reordenamiento que ha tenido y tiene en Asia Central y Medio Oriente sus primeros y principales espacios de manifestación.

En ambos espacios la geopolítica -la intersección y gravitación de los factores materiales y espaciales en el diseño y práctica de la política exterior- ha retornado y adquirido relevancia en el despliegue estratégico de los EE UU.

El dato geopolítico más novedoso de la globalización es que EE UU se ha vuelto una potencia asiática, luego de los atentados. Las guerras contra Afganistán en Irak en Medio Oriente le han permitido una proyección geopolítica inédita en una porción del mundo donde fue influyente (durante la Guerra Fría) pero nunca territorialmente estable. La instalación de bases militares desde el corazón de Asia Central hasta el Cuerno de África y la búsqueda de control de las principales fuentes energéticas le otorgan el papel de potencia asiática. A principios del siglo XX, devino en una potencia hemisférica; después de la Segunda Guerra Mundial se transformó en potencia atlántica; con la Guerra Fría se forjó como potencia del Pacífico; con la Posguerra Fría su incidencia en África creció y ahora, con su expansión en Asia, Washington no cesa en la meta del "sueño imperial".

Sin embargo, esa fotografía exitosa de la Posguerra Fría, que hacía presumir para muchos analistas un imperio militar global, hoy queda traducido a un "orden" multipolar donde EEUU quedó empantanado en Irak y Afganistán, y le ha fracasado el rol indirecto que le ha hecho jugar a la organización terrorista Daesh para la dividir Medio Oriente.

Estos hechos impactantes geopolíticos, fortalecieron al bloque euro asiático donde Rusia, China, India, Irán, entre otros, más la nueva situación de Turquía cambiaron radicalmente la correlación de fuerzas.

Es sumamente importante analizar los siguientes interrogantes:

¿Cuáles son los fundamentos geopolíticos de la expansión norteamericana? ¿Dónde se encuentra su origen? ¿Es un pensamiento dinámico en lo geoestratégico? ¿Cómo incide esto en la seguridad internacional? ¿Dónde están sus espacios gravitantes?

El pensamiento geopolítico norteamericano adquiere su plataforma de nacimiento con la expansión de su frontera interna a través de la conquista de México, creando a mediados del siglo XIX un Estado bioceánico continental. Expansión interna en una dinámica capitalista sin pasado feudal que dio origen al primer estado continental industrial de la historia.

Su primera proyección externa fue la guerra contra España en 1898 y la ocupación de las Filipinas seguida rápidamente por la toma de Panamá (1903), hechos que fueron abiertamente justificados por la ideología geopolítica dominante del Almirante Alfred Mahan, profesor de Historia Naval en West Point, quien sostenía que el poder se basaba en el dominio de los mares, y del presidente Theodor Roosevelt.

Luego, detrás de la Guerra Fría y en el contexto de la confrontación de dos modelos en pugna, los conflictos abiertos que ocurrieron fueron deliberadamente geopolíticos. EE UU tenía que controlar el Medio Oriente y su petróleo. Esa fue la base de la Doctrina Truman, de la Doctrina Eisenhower y de la Doctrina Carter.

Es por eso que EE UU respaldó al régimen del apartheid en Sudáfrica, y la razón para las guerras de Corea y Vietnam, a lo que haya que añadir las razones ideológicas en términos del interés de EE UU por controlar la cuenca del Pacífico.

En la presidencia de George W. Bush -justamente hace quince años cuando se produjeron los atentados- la estrategia de los neoconservadores se sustenta en una consistencia ideológica proporcionada por una concepción geopolítica de pensar e interpretar el mundo desde un unilateralismo militar.

Esta es la esencia del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano o Doctrina Wolfowitz y plasmada en la estrategia de guerra preventiva. Este documento, en su raíz,  llama a una intervención militar proactiva de los EEUU en cualquier espacio del planeta ante el enemigo rotulado como "terrorismo" sin precisarlo o identificarlo nítidamente.

Por otra parte, el dominio de Eurasia encuentra su antecedente en las ideas del geopolítico inglés de principios del siglo XX Sir Halford Mackinder, para quien el Estado que controlara la isla mundial - Eurasia- reinaría en el mundo por aglutinar la mayor cantidad de población, recursos y poder industrial.

Así fue que EE UU determinó de manera de facto, ya terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945 con Franklin D. Roosevelt a la cabeza,  contener desde los bordes a Eurasia. Sólo así se explica la formación de la OTAN, del Plan Marshall y las alianzas militares con Japón y Taiwán. En el transcurso de la mayor parte del tiempo desde la Segunda Guerra Mundial, el foco estuvo en los extremos este y oeste de Eurasia: Japón y el Lejano Oriente.

Lo que está ocurriendo ahora parece direccionar en un cambio de percepción geopolítica en relación a la etapa bipolar y consecuente desaparición de la URSS. Los espacios de Asia del este y Europa están aparentemente bien aseguradas o son menos importantes. El nuevo centro de competencia geopolítica estaría en la zona Sur-Centro de Asia comprendiendo el área del Golfo Pérsico (petróleo), la Cuenca del Mar Caspio (gas y petróleo) y los países del Asia Central.

Las bases militares de los EE UU en Europa se están reduciendo y se establecen nuevas en el área del Golfo Pérsico y en Asia Central.

La guerra contra Irak fue lanzada -en esto la coincidencia es unánime y pública- para proveer a los EEUU con una posición dominante en la región del Golfo Pérsico y servir como punta de lanza para futuras conquistas y afirmación de poder en la región. Fue apuntada contra China y Rusia como contra Siria e Irán. Obviamente, es demasiado temprano para extraer alguna conclusión definitiva. Primero, Irak es el comienzo de un pantano sin salida para los EE UU que le cuesta diez mil millones de dólares por mes y más muertes todos los días.

Aquí ya entramos en la doctrina Obama que quiere posicionarse en el Asia Pacifico y pretende resguardar sus fronteras globales: Medio Oriente-fracaso y de ahí las negociaciones con Irán, que era el objetivo a eliminar-, la derrota en Ucrania ante la secesión de Crimea y la anticipación estratégica de Putin y la reactualización de la doctrina Monroe mediante la ampliación de bases militares, golpes de estados, y ataque a los procesos de integración.

Es muy importante subrayar que los periodos de Obama en el gobierno fueron mucho más agresivos en el plano militar que las de Bush (h), basta solo citar los miles de vuelos de drones violando el espacio aéreo en Asia y la participación activa en la fundación del Daesh.

Ahora bien, sin dudas el Asia Pacifico, se volvió zona central del espacio geoestratégico y geoeconómico del sistema mundo.

En esta nueva zona decisiva se pueden generar las alianzas contra hegemónicas contra los EE UU, es decir un bloque conformado por China y Rusia para bloquear una invasión del Pentágono, el más grave error sería una invasión a Irán en estos momentos. Y es justamente lo que ocurrió con el bloque euro asiático donde Putin juega un papel central. Sería incompleto si no afirmamos la importancia como actor clave de la política mundial, el papel del papa Francisco.

¿Cómo repercute en América del Sur la nueva geopolítica de la guerra preventiva? ¿Es real que la cuestión de Medio Oriente hace descuidar a América del Sur? Es urgente, que América del Sur  defina una doctrina de Defensa y Seguridad común que nos fortalezca y nos reposicione en aquellos espacios estratégicos donde EE UU pregona una situación de "inseguridad", bajo la denominación de "Estados Fallidos", pudiendo convertirse en caldos de cultivo del "terrorismo", como la Amazonia, la Triple Frontera, la Patagonia o la zona Andina y Venezuela, y donde, paradójicamente, coinciden nuestras riquezas en biodiversidad y riquezas naturales, como Brasil.

 Estados Unidos ha aprendido de la derrota del ALCA. Avanza a través de una doctrina de la inseguridad. El golpe de estado en Brasil, la debilidad de Argentina y la crisis social en Venezuela, hacen que tengamos una fortaleza relativa.

Nuestros movimientos nacionales pos Consenso de Washington, han cometido a nuestro parecer algunos errores que se tornan más que importantes debatirlos.

-La integración va mucho más allá de la discusión comercial. Sin una conciencia histórica común todo es a corto plazo. El proceso de integración educativa está en el mismo punto de partida, no hay homologación ni siquiera de títulos.

-Las cumbres de presidentes se agotan con los discursos. Hay que seleccionar diez metas estratégicas y trabajar sobre ellas. Esto implica un horizonte.

- La política en el fondo es la batalla por el monopolio del sentido común o sea cultural. Toda victoria política es efímera sin una política de la cultura. Únicamente el Comandante Chávez tuvo la osadía de crear un canal de televisión suramericano como Telesur. Somos un todo que no sabe totalizarse.

-Debemos buscar la reindustrialización de nuestras materias primas a partir de actuar en bloques y generar cadenas productivas y un Banco, que se creó y nunca funcionó, no podemos estar supeditados a las olas cíclicas o contra cíclicas de la economía mundial. Ni estar generando tratados de libre comercio aislado con Europa o China, que serán mucho más nefastos que el ALCA.

-El hombre argentino y latinoamericano y mundial, está débil espiritualmente. Esto ya lo advirtió Perón en su regreso en 1973 y lo ratifica en el Modelo Argentino para el Proyecto Nacional el 1 de mayo de 1974, por lo que debemos trabajar entre todos para fortalecer un poder político basado en la ética. De lo contrario es inviable fortalecer un proyecto CONTINENTALISTA desde una "Republica “de los casinos, la obra pública y el narcotráfico, que genera las condiciones para una alianza entre el crimen organizado trasnacional y un crimen desorganizado de cuello blanco , de estudios de abogados, contadores, aficionados, funcionarios y sectores de la política, la justicia y el empresariado.

 América del Sur ha dejado de ser el patio trasero de la Guerra Fría, asegurada bajo la Doctrina de la Seguridad Nacional y está llamada a jugar -en el siglo de los espacios continentales y del desarrollo sustentable- un rol importantísimo, porque tenemos una Renta Estratégica potencial y virtual en términos de riqueza gasífera, acuífera, petrolífera y alimentaria, casi sin igual en la aldea global.

 Volviendo al sistema mundo, el sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein en su último libro:"¿Tiene futuro el capitalismo"?, afirma que se ha llegado a un punto en el cual el sistema mundial se ha movido muy lejos del equilibrio, se ha vuelto caótico y ya no puede sobrevivir. La pregunta que subyace, si esto es así, es que va a reemplazar al sistema.

El hecho fundamental es la declinación definitiva de la hegemonía de los EEUU, que son avalados por datos cuantitativos.

El medidor clave para analizar el futuro de una economía es el crecimiento de la productividad, y en EEUU, la caída de la productividad es la más grave de los últimos treinta años: en 2015 solo creció un 0,3% y este año un 0,2%. Desde la posguerra fría hasta los años 70, la productividad creció a un ritmo del 3% anual, entre los 70 y los 90, cayó a la mitad y ahora se licuó.

El otro aspecto es la reducción cada vez mayor de la clase trabajadora industrial .Esta caída es producto no solo de las innovaciones tecnológicas, la deslocalización industrial y la destrucción de puestos de trabajo, sino del aumento de la mortalidad, debido al suicidio, las drogas y el alcohol.

La fuerza industrial cayó de 17 millones a 11 millones de trabajadores en los últimos quince años, lo que explicaría el éxito de Donald Trump en los sectores más maltratados de la clase trabajadora blanca, pues propone una economía más proteccionista, contra los inmigrantes y los tratados de libre comercio.

Un fenómeno similar al triunfo del Brexit, gracias al voto de los trabajadores ingleses más afectados.

El desplazamiento de las fuerzas del trabajo por la técnica y los robots no solo afecta la clase obrera industrial, ahora el avance de la computación y la tecnología dela información va por la clase media y los sectores de los servicios.

La otra cara del mismo fenómeno es el enorme salto de la desigualdad social. En EEUU, los ingresos del 1% más alto aumentaron el 3,4% anual desde 1973, mientras que, para el resto crecieron 10 veces menos. Según datos de la Universidad de Harvard, la concentración de la riqueza ha reducido un 20%el crecimiento de los EEUU en las últimas cuatro décadas. (Sputnik. Pronostican el fin del capitalismo, 01.09.2016)

Lo analizado, sin embargo, vuelve a los EEUU un león herido y en la medida que trabajemos urgente nuestros errores y retomemos capacidad estratégica podemos ser actores,  o de lo contrario el viejo panamericanismo nos arrollará. Depende de nosotros y no estar atados a una teoría conspirativa de la historia.

miércoles, 18 de junio de 2014

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en ocasión de la Cumbre del Grupo de los 77 más China.



Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 15 de junio de 2014 (Versiones taquigráficas – Consejo de Estado de Cuba)
Compañero Evo Morales Ayma, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia y presidente del Grupo de los 77 más China:

Excelencias:

Agradezco al compañero Evo Morales Ayma, presidente y destacado representante de los pueblos originarios de nuestra región, la convocatoria de esta importante Cumbre.

Al término de la Primera Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, en junio de 1964, un grupo de países en desarrollo, conscientes de los enormes desafíos que tendrían que sortear, decidió marchar unido para hacer frente a un sistema económico mundial que desde entonces se manifestaba desigual e injusto.

A este grupo se debe la preparación, negociación y aprobación, el primero de mayo de 1974, hace ya 40 años, de uno de los documentos programáticos más importantes en la lucha contra el subdesarrollo y por el logro de la justicia económica internacional: la Declaración y el Programa de Acción para el Establecimiento de un Nuevo Orden Internacional, (y cito), “basado en la equidad, la igualdad soberana, la interdependencia, el interés común y la cooperación de todos los Estados, cualesquiera sean sus sistemas económicos y sociales, que permita corregir las desigualdades y reparar las injusticias actuales, eliminar las disparidades crecientes entre los países desarrollados y los países en desarrollo y garantizar a las generaciones presentes y futuras un desarrollo económico y social que vaya acelerándose, en la paz y la justicia (…)”. (Fin de la cita).

Poco después, logró la aprobación de la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, que consagra el ejercicio de la soberanía de los Estados sobre los recursos naturales y la actividad económica en su territorio.

Esos importantes documentos mantienen plena vigencia, pero la gran paradoja es que hoy no se quiere hablar de ellos. Se les califica de “atrasados” y “superados por los hechos”.

Sin embargo, ahora se amplía la brecha entre el norte y el sur, y una profunda crisis económica global, resultante del irreversible fracaso del neoliberalismo impuesto desde los principales centros de poder, con un impacto devastador para nuestros países, se ha convertido en la más larga y compleja de las últimas ocho décadas.

Cuando casi concluye el ciclo previsto para los Objetivos de Desarrollo, acordados en la Cumbre del Milenio del año 2000:

•    Mil doscientos millones de personas en el mundo viven en la pobreza extrema. En África subsahariana, el número de pobres ha aumentado ininterrumpidamente, pasando de 290 millones en 1990 a 414 millones en el 2010.

•    Una de cada ocho personas en el mundo sufre de hambre crónica.

•    El 45% de los niños fallecidos antes de cumplir los cinco años muere por malnutrición.

•    La deuda externa registra niveles sin precedentes, a pesar de los enormes pagos que hemos realizado por su servicio.

•    Se agrava el cambio climático, generado -en lo fundamental- por los patrones de producción y consumo irracionales y derrochadores de los países industrializados que, de mantenerse, para el 2030 harían falta recursos naturales equivalentes a dos planetas.

Ante estas realidades, conserva plena vigencia el principio de las responsabilidades comunes, pero diferenciadas en el enfrentamiento del cambio climático y otros desafíos ambientales.

Como ha dicho el compañero Fidel Castro Ruz, “existen los recursos para financiar el desarrollo. Lo que falta es la voluntad política de los gobiernos de los países desarrollados”.

Es preciso exigir un nuevo orden financiero y monetario internacional y condiciones comerciales justas para productores e importadores a los guardianes del capital, centrados en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, a los defensores del neoliberalismo, agrupados en la Organización Mundial de Comercio, que intentan dividirnos.  

Solo la unidad nos permitirá hacer prevalecer nuestra amplia mayoría.

Así tendremos que hacerlo si queremos que la Agenda de Desarrollo después del 2015, que deberá incluir los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ofrezca respuestas a los problemas estructurales de las economías de nuestros países, genere cambios que permitan proponerse un desarrollo sostenible; sea universal y responda a los diferentes niveles de desarrollo.

Compañero Presidente:

En la actualidad, se transgrede la soberanía de los Estados, se violan de forma descarnada los principios del Derecho Internacional y los postulados del Nuevo Orden Económico Internacional, se imponen conceptos que intentan legalizar la injerencia, se usa la fuerza y se amenaza con su uso de manera impune, se utilizan los medios para promover la división. Todavía resuena en nuestros oídos aquella amenaza contra “60 o más oscuros rincones del mundo” del presidente de Estados Unidos George W. Bush, obviamente, todos países miembros del Grupo de los 77.

Debemos ejercer nuestra solidaridad con aquellos a quienes se amenaza con la agresión. Hoy, el caso más nítido es la República Bolivariana de Venezuela, contra la que se emplean los medios más sofisticados de subversión y desestabilización, incluidos los intentos de golpe de Estado, según las concepciones de la guerra no convencional que Estados Unidos hoy aplica para derrocar gobiernos, subvertir y desestabilizar sociedades.  

Por más de 50 años, hemos sido víctimas de un genocida bloqueo norteamericano; de acciones terroristas que han costado la vida a miles de nuestros ciudadanos, y provocado cuantiosos daños materiales. La absurda inclusión de Cuba en la lista de “Estados Patrocinadores del Terrorismo Internacional”, es una afrenta a nuestro pueblo.

Como hemos denunciado, es creciente la promoción de acciones ilegales, encubiertas y subversivas, así como el uso del ciberespacio para intentar desestabilizarnos, no solo a Cuba, sino a países cuyos gobiernos no aceptan injerencia ni tutelaje. De esta forma, cualquier nación puede ser objeto de ataques informáticos dirigidos a fomentar la desconfianza, la desestabilización y conflictos potenciales.

Durante todos estos años, siempre nos ha acompañado la firme solidaridad de los miembros del Grupo de los 77 más China, lo que agradezco en nombre del pueblo cubano.

Aprovechemos este 50 aniversario del Grupo de los 77 para renovar nuestro compromiso común de concertar esfuerzos y estrechar filas para construir un mundo más justo.

Muchas gracias. (Aplausos).

G77+China, en busca del establecimiento de un "nuevo orden mundial"



Tomado de RT Actualidad.




Este fin de semana se celebra en Bolivia la Cumbre G77+China que reúne a delegaciones de 133 países bajo la consigna 'Por un nuevo orden mundial para vivir bien'. ¿Quién participa en la cita y cuáles son los temas clave?

'Por un nuevo orden mundial para vivir bien' es el lema de la Cumbre G77+China, que se celebra el 14 y 15 de junio en la ciudad boliviana de Santa Cruz de la Sierra. Al encuentro, organizado con motivo del 50 aniversario del establecimiento del grupo, asisten delegaciones de más de cien países y 27 Jefes de Estado de todo el mundo, es decir, casi dos tercios de las naciones del mundo.

"Al ser el mayor grupo de países de las Naciones Unidas, el G77 desempeña un papel fundamental para que los esfuerzos por aplicar con eficacia la agenda para el desarrollo después de 2015 sean satisfactorios", recalcó el secretario general de la ONU.

Ban Ki-moon, instó a formular una agenda de desarrollo sostenible posterior a 2015, cuando concluyan las metas de desarrollo del milenio, y aseguró que "el destino de miles de millones de pobres y el estado del planeta dependen del éxito de nuestra labor".

Además de la creación de un nuevo orden mundial más justo, la agenda está marcada por temas como la búsqueda de modos para promover la cooperación sur-sur, la instauración de un modelo económico más justo, la lucha contra la pobreza y la defensa de los derechos humanos.

En la cita, que ha inaugurado el presidente de Bolivia, Evo Morales, junto con el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, participan los mandatarios latinoamericanos de Venezuela, Nicolás Maduro; de Argentina, Cristina Fernández; de Ecuador, Rafael Correa; de Uruguay, José Mujica y de Cuba, Raúl Castro, entre otros.

Sin embargo, no han podido asistir la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, la mandataria chilena, Michelle Bachelet o el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. El mandatario chino, Xi Jinping, tampoco está presente.

"Si el señor [Barack] Obama sigue agrediendo al pueblo venezolano estoy convencido que, frente a la provocación y agresión, Venezuela y América Latina serán el segundo Vietnam para EE.UU.", afirmó Morales en un discurso hecho ante una multitudinaria concentración de movimientos sociales e indígenas antes de la celebración de la cumbre del G77. 

"Vamos a defender la democracia, vamos a defender los recursos naturales, vamos a defender nuestra soberanía y vamos a defender la dignidad de nuestros pueblos", manifestó el presidente de Bolivia. 

La cumbre culminará el domingo con la emisión de un documento que, según lo previsto, sentará las bases del primer borrador de una agenda post Objetivos de Desarrollo del Milenio. 

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