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jueves, 11 de junio de 2020

Mario Vargas Llosa: Esa irresistible compulsión por mentir


Tomado de Cuba en Resumen
Por Atilio A. Borón
Fuente original: Blog del autor.

Ya nos parecía extraño que Mario Vargas Llosa permaneciera en silencio ante las calamidades de la pandemia. Sobre todo las sufridas en sus dos países, el de origen, Perú, y el de su adopción, España. Allí se refugió después de haber sido repudiado por sus compatriotas  hace hoy exactamente treinta años –un 10 de Junio de 1990- tras su humillante derrota a manos de Alberto Fujimori en la elección presidencial de ese año. Como era previsible aprovechó la ocasión de esta plaga para dar a conocer otra de sus tantas mentiras que parecen verdades -arte maligno del cual es un refinadísimo cultor- para alabar al gobierno de su amigo Luis Lacalle Pou que, según el escritor,  decidió combatir al Covid-19 apelando a “la responsabilidad de los ciudadanos” y declarando  “que nadie que quisiera salir a la calle o seguir trabajando sería impedido de hacerlo, multado o detenido, y que no habría subida de impuestos, porque la empresa privada jugaría un papel central en la recuperación económica del país luego de la catástrofe».

martes, 7 de enero de 2014

Vargas Llosa debería abstenerse de viajar a Bolivia para conspirar

José María Aznar, expresidente de España, a la izquierda, y Mario Vargas Llosa, premio literatura 2010, a la derecha. Dios los cría y... bueno, ya saben,... el servilismo al imperialismo los junta.
Tomado de CubaDebate.
Por Patricio Montesinos

Con el respeto que merece por su obra, el afamado escritor peruano y Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa debería abstenerse de viajar a Bolivia para conspirar contra el presidente Evo Morales, cuando restan pocos meses para la celebración de elecciones generales en esa nación andina.

Según informaciones trascendidas en Lima y La Paz, Vargas Llosa tiene planeado visitar Santa Cruz, a partir del 22 de enero, con el propósito de reunirse allí con conocidos adversarios de baja calaña de Morales, entre ellos, el gobernador de esa región, Rubén Costas.

Igual quiso hacer y con idéntico objetivo, el pasado año, el desprestigiado opositor venezolano, Henrique Capriles, quien decidió después suspender su viaje a la ciudad cruceña, ante el repudio que le esperaba de los bolivianos.

Que Capriles lo hubiera hecho, demostraría una vez más que ese frustrado venezolano es solo un monigote de Estados Unidos, además de un “político” mediocre, que ni siquiera es apreciado por sus exseguidores.

También podría explicarse que el derechista expresidente del gobierno español José María Aznar, bautizado como el “palanganero” de Washington, visitara Bolivia para pretender desestabilizarla en un año electoral, por instrucción de la Casa Blanca.

Sin embargo, que lo haga Vargas Llosa sin duda alguna le resta reputación a un escritor que, pese a ser un hipercrítico y contrario ideológicamente quizás por resentimiento, a los procesos revolucionarios en Latinoamérica, es un reconocido escritor de la Patria Grande.

Son bien conocidas las posturas políticas conservadoras del peruano Premio Nobel de Literatura 2010, y sus vínculos con fundaciones internacionales y “Organizaciones No Gubernamentales” (ONGs), que operan financiadas por el régimen de Washington.

Pero, el respeto a la soberanía y a la independencia de otros países, y la no injerencia en sus asuntos internos, son principios elementales que debería propugnar un intelectual como Vargas Llosa.

Actuar similar a Capriles o Aznar, o al terrorista de origen cubano devenido en “periodista” Carlos Alberto Montaner , más que mostrar su contrariedad con los cambios independentistas en América Latina, le hacen perder cada vez más credibilidad entre sus compatriotas, y colocarlo en el mismo saco que esos “caballeritos” subversivos y guerreristas.
El anuncio del viaje de Vargas Llosa a Bolivia ya ha generado un gran rechazo entre los habitantes de la Pachamama y las autoridades de La Paz, y no pueden descartarse movilizaciones de repudio ante su eventual presencia allí.

Su posible estancia en Santa Cruz puede afectar incluso los nexos entre los pueblos de ambos Estados vecinos, hermanados por raíces históricas y culturales, que el novelista peruano debería fomentar, contrario a dañarlos.

jueves, 21 de febrero de 2013

MARIO VARGAS LLOSA: EL ENCUBRIDOR DE LA MASACRE DE UCHURACCAY

Vargas Llosa encubridor

Tomado de ElDiarioInternacional.
Por Gabriel Adrián.

El 26 de enero de 1983 ocho periodistas y un guía andino fueron brutalmente masacrados por campesinos al servicio de las fuerzas armadas. Este brutal crimen fue perpetrado en la comunidad de Uchuraccay (Ayacucho) por campesinos adiestrados y dirigidos por la Marina de guerra del Perú. Con este crimen, el gobierno y las fuerzas armadas ponen en evidencia la utilización de rondas campesinas en la lucha contrainsurgente contra la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso. Con este crimen el gobierno inaugura “las aldeas estratégicas” (rondas) contra la subversión. Ello ocurrió durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) un personaje del derechista partido Acción Popular (AP) que en la década del 90 colaboraría estrechamente con el régimen de Alberto Fujimori.

Los periodistas habían llegado hasta esa localidad para investigar la muerte de presuntos miembros del Partido Comunista del Perú, entre ellos algunos menores de edad, por pobladores de la vecina comunidad de Huaychao. Las Fuerzas Armadas habían empezado con su táctica de organizar comunidades campesinas contra las guerrillas como lo hicieron norteamericanos en Vietnam y que después se haría de uso corriente en Guatemala, El Salvador y Colombia.

Los periodistas fueron asesinados a golpes con palos, piedras y hachas. Tras la masacre se creó una comisión investigadora presidida por el escritor Mario Vargas Llosa, hoy premio Nóbel de Literatura. La comisión investigadora determinó que los comuneros de Uchuraccay habían creído que los periodistas eran miembros de Sendero Luminoso confundiendo sus cámaras fotográficas con fusiles. Esta comisión investigadora presidida por Vargas Llosa concluyó que la masacre era producto de la existencia de “diferencias culturales entre los campesinos quechuahablantes y los periodistas provenientes de un mundo urbano” y que las “Fuerzas Armadas no habían tenido ninguna responsabilidad en el hecho”. “Todos somos culpables”, dijo Vargas Llosa en su conclusión final.

Estas conclusiones contradecían todas las evidencias. En esta época las Fuerzas Armadas ejercían el control militar del campo. Uchuraccay estaba controlada por la Marina. Los militares intentaban organizar comunidades campesinas contra Sendero Luminoso y estaban en contacto directo con los campesinos, controlándolos y organizándolos para lucha antiguerrillera. La versión oficial decía que los campesinos de Uchuraccay habían confundido las cámaras fotográficas de los periodistas con armas. Pero se sabía que muchos campesinos de la zona habían hecho el servicio militar obligatorio y no podian confundir un fúsil con un aparato de fotografia.

De esta manera, la comisión Vargas Llosa exculpó la política de violación sistemática de derechos humanos como pilar de la estrategia contrainsurgente del Estado peruano y eximió a militares asesinos, encubrió una masacre y, de esta manera, muchas otras y legitimó la militarización del campo peruano.

Al exculpar a los militares, Vargas Llosa se convirtió en complice de la matanza de Uchuraccay.

El escritor peruano, para encubrir este crimen, pretendió dar un tono literario a la masacre. En una entrevista concedida posteriormente Vargas Llosa afirmó que la masacre había sido producto de la existencia de “dos Perús”, uno compuesto por hombres que viven en el siglo veinte y otros, como los pobladores de Uchuraccay, que vivían en el siglo XIX o incluso en el siglo XVIII.

Los hechos posteriores fueron confirmando las sospechas en torno a la responsabilidad de las Fuerzas Armadas. 135 de los comuneros de Uchuraccay fueron muertos en los años posteriores, la mayoría de ellos desaparecidos por militares quienes pretendían de tal manera desaparecer cualquier vestigio de responsabilidad en la masacre de los periodistas. Los familiares de las víctimas han denunciado en repetidas oportunidades que han sido amenazados y presionados para que no hagan denuncias para el esclarecimiento de la masacre.

A pesar de esto, la Comisión de la Verdad y Reconciliación, creada para investigar los crímenes cometidos en el marco de la guerra interna entre 1980 y 2000, avaló la tesis de la comisión Vargas Llosa y exculpó a las Fuerzas Armadas. Es este uno de los casos más claros en los cuales se evidencia que esta Comisión de la Verdad ha servido a escribir una Historia Oficial de la guerra interna exculpando a militares, policías o paramilitares o para minimizar su responsabilidad en los asesinatos, masacres, desapariciones y torturas cometidas contra ciudadanos y ciudadanas peruanos.

Posteriores investigaciones no sólo han traído más luces y demuestran la coautoría de las Fuerzas Armadas en la masacre. Fernando Fuchs Valdez ha investigado el caso y ha revelado detalles de la coautoría de los militares. Según las investigaciones Fuchs Valdez, los militares no sólo alentaron la masacre sino que tendieron la celada a los periodistas y su guía. La región estaba llena de agentes de inteligencia que avisaron a los comuneros de Uchuraccay de la llegada de los periodistas y les dieron las órdenes de asesinarlos. Los responsables de la masacre fueron el Presidente Fernando Belaúnde en tanto Jefe de las Fuerzas Armadas, el General Clemente Noel como Jefe del Comando Militar de Huamanga, capital de Ayacucho, el oficial de la Marina Duffo, mando militar de la provincia de Huanta y su lugarteniente el marino Artaza Adrianzén. (Ver entrevista a Fuchs Valdez en: http://www.puntodevistaypropuesta.com/2013/01/por-fin-la-verdad-estos-son-los-que.html). La comisión Vargas Llosa y la Comisión de la Verdad y Reconciliación son responsables de encubrir la masacre.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos con sede en San José de Costa Rica ha declarado en el 2010 admisible la demanda interpuesta por los familiares de la masacre para que lleve acciones para que el Estado peruano corrija las irregularidades en las investigaciones de la masacre de Uchuraccay por parte del Poder Judicial peruano. Esta demanda fue interpuesta por los familiares de las víctimas.

Se han cumplido 30 años de mentiras, amedrentamiento sistemático a los familiares de las víctimas para intentar ocultar a los verdaderos responsables y asesinato selectivo de los testigos. Esta historia de infamia empezó con el informe de la Comisión Vargas Llosa que se esmero en tergiversar y ocultar informaciones, acallar a los familiares, exculpar a los militares y al gobierno de Belaúnde de toda culpa. El 26 de enero, aniversario de la masacre de Uchuraccay, quedará marcada con sangre en la copiosa biografía de Mario Vargas Llosa cuya pluma sivió y renombre ha servido para encubrir a militares asesinos.

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