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martes, 7 de julio de 2015

Mensaje de Fidel Castro al Primer Ministro de Grecia Alexis Tsipras

Carta de Fidel a Alexis Tsipras, Primer Ministro de Grecia
Primer Ministro de Grecia:

Excmo. Sr. Alexis Tsipras 

Lo felicito calurosamente por su brillante victoria política, cuyos detalles seguí de cerca por el canal TeleSur.

Grecia es muy familiar entre los cubanos. Ella nos enseñó Filosofía, Arte y Ciencias de la antigüedad cuando estudiábamos en la escuela y, con ellas, la más compleja de todas las actividades humanas: el arte y la ciencia de la política.

Su país, especialmente su valentía en la coyuntura actual, despierta admiración entre los pueblos latinoamericanos y caribeños de este hemisferio al ver como Grecia, ante agresiones externas, defiende su identidad y su cultura. Tampoco olvidan que un año después del ataque de Hitler a Polonia, Mussolini ordenó a sus tropas invadir Grecia, y ese valiente país rechazó la agresión e hizo retroceder a los invasores, lo que obligó el despliegue de unidades blindadas alemanas en dirección a Grecia, desviándose del objetivo inicial.

Cuba conoce el valor y la capacidad combativa de las tropas rusas, que unidas a las fuerzas de su poderoso aliado la República Popular China, y otras naciones del Medio Oriente y Asia, tratarán siempre de evitar la guerra, pero jamás permitirán agresión militar alguna sin respuesta contundente y devastadora.

En la actual situación política del planeta, cuando la paz y la supervivencia de nuestra especie penden de un hilo, cada decisión, más que nunca, debe ser cuidadosamente elaborada y aplicada, de modo que nadie pueda dudar de la honestidad y la seriedad con las que muchos de los dirigentes más responsables y serios luchan hoy por enfrentar las calamidades que amenazan al mundo.

Le deseamos a usted, estimadísimo compañero Alexis Tsipras, el mayor de los éxitos.

Fraternalmente,

Fidel Castro Ruz Julio 5 de 2015

Tomado de Agencia Cubana de Noticias

lunes, 29 de junio de 2015

Tsipras: “Como Hércules, tenemos que limpiar la mierda y pelear con la hidra”

El primer ministro Griego pidió al pueblo decir No a la troika
El primer ministro Griego pidió al pueblo decir No a la troika | Foto: AP
Tomado de TeleSur
Por Martín Granovsky



De gira por la Argentina, el dirigente de la izquierda griega explica cómo deforma el sector financiero de su país la situación argentina, rescata el desarrollo posterior a la crisis del 2001 y explica los desafíos de la oposición para superar al neonazismo y llegar al gobierno en Atenas.
A los 38 años, Alexis Tsipras es el líder de Syriza, el movimiento político y social griego que enfrenta al gobierno conservador y proyecta llegar al poder por la vía democrática para terminar con la austeridad como principio máximo de la política. Tras unos días de visita en la Argentina, Tsipras aceptó comparar las dos situaciones con todas sus similitudes y diferencias.
–¿La Argentina sigue siendo tema de discusión en Grecia por la contracción de deuda, el default y la reestructuración?
–Sí. Hablamos de ustedes. –
-¿Del default o de la reestructuración?
–De todo.
–¿Y después de este viaje a la Argentina?
 –Terminamos mucho más sabios. Estudiamos con detalle el proceso que se dio durante y después de la crisis. Vimos similitudes y también diferencias. De parte del Fondo Monetario Internacional las recetas fueron iguales en Grecia y en la Argentina. También fueron iguales en ambos países los medicamentos que se le dieron a Grecia y a la Argentina. Iguales y vencidos. Fracasaron. Nos llevaron a la catástrofe. El paciente griego internado en una cama europea está en coma. Todos los tubos y los medicamentos lo ligan al corazón de Europa. Es complejo. Si el paciente en coma muere, parece que la Eurozona tampoco puede sobrevivir. Por eso digo que tenemos similitudes y diferencias entre la Argentina del 2001 y la Grecia de hoy. Lo que es interesante es cómo presentan el ejemplo de la Argentina en Europa.
–¿Quiénes?
–Los sectores más ligados al sistema financiero. La Argentina es el ejemplo de un país que le dijo no al sistema financiero mundial. Los sectores financieros de Europa distorsionan lo que ocurrió aquí. El ejemplo molesta a los círculos financieros. Por eso los centros ultraliberales están tratando no solo de distorsionar las cosas en términos ideológicos sino de presentar una trayectoria histórica diferente. Cambian los hechos. Durante nuestra estadía en la Argentina y en los encuentros que mantuvimos, hubo cobertura en noticieros de la televisión griega. Entonces ponían una imagen mía encontrándome con un dirigente argentino y, en pantalla partida, mostraban ejemplos del corralito argentino y la gente golpeando las persianas de los bancos.
–¿Sin poner las fechas de cada cosa?
 –Sin ninguna precisión. El mensaje es claro: “Sigan el camino que les propone la izquierda griega y llegarán a la bancarrota como en la Argentina”.
–¿Es interesante para Grecia el ejemplo de reestructuración de la deuda con quita?
–Sí, claro, pero primero debemos ver qué hay de parecido en cada país y en cada coyuntura histórica. La negociación que llevó a cabo el Estado argentino después de la crisis es un ejemplo para estudiar y examinar. En los próximos años seguramente esto va a ser un tema en las facultades de ciencias económicas. Eso prueba que cuando hay un acreedor y un deudor, los dos están en situación difícil. No uno solo. La propia negociación lo demuestra.
Pero yo veo otros puntos positivos más allá de la reestructuración de la deuda. El desarrollo económico argentino posterior a la crisis aguantó aunque el país quedó fuera de los mercados de préstamo. Aguantó porque contó con una base productiva amplia, y exportadora. Soportó porque desde un principio pudo revitalizar la economía interna y cubrir las necesidades del pueblo. En su segunda fase las exportaciones fueron importantes y garantizaron el crecimiento del Producto Bruto Interno. Pero también hay que tener en cuenta que cuando la Argentina pasó por la fase de crecimiento alta, el crecimiento global también era alto. Y además todo ocurrió dentro de una coyuntura regional sudamericana positiva.
Nosotros en Grecia no tenemos ninguno de los dos puntos positivos. Ni crecimiento global ni coyuntura regional favorable.
–El peor de los mundos.
–Sí, pero al mismo tiempo tratamos de hacer de la necesidad virtud. Con esa visión participamos dentro de la Zona Euro. Grecia tiene solo el 2,5 por ciento del PBI europeo y a la vez está en el centro de la opinión pública mundial. Esto no pasa, claro, por el hecho de que todos se preocupen acerca del sufrimiento del pueblo griego. El temor es el efecto dominó.
 –O sea que un punto fuerte de ustedes es el temor.
–Es que, si Europa sigue así, el principal país que pensará en salir de la Zona Euro es Alemania. Eso quiere decir que un pequeño país como Grecia puede ser una piedrita capaz de romper esa máquina gigante del motor ultraliberal. Por eso sufrimos un ataque frontal a nivel mundial en las últimas elecciones. Auguraban que vendría el caos. Quizá pueden aguantar mínimamente un escenario posneoliberal. Pero no lo pueden aceptar en el núcleo duro de Europa.
–La clave, pareciera, es la capacidad de daño de Grecia.
–Muchas veces comparé la situación de Grecia respecto de sus socios europeos con otras épocas. Es como la Guerra Fría. Los dos sectores pueden tocar el botón, pero aunque uno lo haga ninguno ganará. La catástrofe será para todos.
–¿Cuál sería hoy ese botón?
–El botón sería la explosión del euro. Pero el que pierda en esta Guerra Fría es el primero que dé un paso atrás. Por eso nosotros nos preparamos para un gran enfrentamiento. Hemos dicho claramente que desde el gobierno vamos a romper con los tratados de austeridad. Seguiremos en ese camino aunque nos corten los préstamos. No es un chiste. Lo vamos a hacer. Pero necesitamos el apoyo popular.
–El movimiento político de la izquierda griega produce en el mundo progresista admiración y preocupación. Admiración por su crecimiento veloz en los últimos años. Preocupación por si esa velocidad no fuera suficiente.
–El movimiento empezó en dos plazas de Atenas. Vamos a llamarlas de alguna manera: la de abajo y la de arriba. La plaza de abajo fue siempre más politizada, con asambleas temáticas, con diferentes charlas. Participaba mucha juventud. Practicaba democracia directa. Pero lo importante es que estas manifestaciones fueron completamente pacíficas con gran participación de masas, con muchísima gente.
–¿Qué pasaba en la plaza de arriba?
–Fue menos participativa. Por eso el sistema se asustó más con la de abajo. No era lo mismo que romper un banco o romper un cajero electrónico. Romper fortalecía al sistema. En cambio la actitud pacífica sí les marcó un alerta. Hay que tener en cuenta que estas reacciones espontáneas y masivas derivaron en la caída de dos gobiernos. Pero en cambio, volviendo a la comparación de las dos plazas, los bancos quemados y las pequeñas propiedades quemadas no dieron resultados políticos. Es muy simple: con los incendios, el gran capital encontraba un pequeño comercio para llorar.
–¿Y ahora?
–Ahora hay un reflujo del movimiento, una recesión política relativa. La gente espera cambios políticos agudos y pone más esperanza en un enfrentamiento político con más resultados. Por eso en las dos elecciones en mayo y en junio no pudimos ganar. Eso también creó un tipo de cansancio. Es duro ver que tampoco había resultados en un sentido de cambio.
–¿Cuál es el cambio deseable para la coalición de izquierda?
–El único camino es derrocar al gobierno por una vía democrática. Tenemos una responsabilidad de la cual somos conscientes: una gran parte de la población puso sus esperanzas en el proyecto alternativo y debemos reforzar esa meta. Pero eso es al mismo tiempo positivo y negativo para nosotros. La gente espera de nosotros muchísimas cosas.
–¿Eso es lo positivo?
–Sí. Y lo negativo es que deposite sus esperanzas y solo espere. El riesgo de la pasividad no existe solo cuando uno está en la oposición. Incluso en un futuro gobierno no podemos plantear una opción verdaderamente alternativa sin participación popular.
–¿Qué hacen para resolverlo hoy?
–Lo primero que hacemos es decírselo a la gente permanentemente. Y vamos a seguir como antes de las últimas elecciones, con las asambleas populares en los barrios, en las grandes ciudades y en los lugares de trabajo. También pedimos a la gente que asista a las huelgas y sea parte de los movimientos obreros y sindicales que se están llevando a cabo. Al mismo tiempo estamos construyendo una gran red social de solidaridad. La llamamos solidaridad para todos. Dentro de la crisis, cualquier movimiento social es también muy político. Pero queremos crear una conciencia social colectiva. No es filantropía. Es conciencia social. Estas redes pueden ser el núcleo de una nueva organización social de masas, que a su vez puede ser el núcleo de grandes cambios sociales.
–Escuché que le preocupaba el neonazismo en Grecia. ¿Cuál es el nivel de arraigo popular de los neonazis?
–Es un acontecimiento muy triste. Este contexto político nació dentro de la destrucción de la cohesión social de la sociedad, en combinación con el terror y el temor. Al mismo tiempo con dificultades. En ese contexto aparecen como chivo expiatorio las grandes masas de inmigrantes.
–¿De dónde?
–En los últimos años Grecia se convirtió en una prisión de inmigrantes. En Europa tenemos Dublín II, el famoso tratado, que “protege” a los países del norte y del centro de Europa. Eso crea un colchón de inmigrantes en Italia, España y Grecia. En nuestro país gran parte de la frontera es agua. Son islas. Hay grandes organizaciones mafiosas que traen especialmente inmigrantes a través de Turquía. La mayoría, cuando llega, ya caminó miles y miles de kilómetros. Vienen de países en guerra o de naciones que sufrieron cambios climáticos dramáticos... Venden lo que pueden a los mafiosos, que los trasladan en barcos como sardinas en lata. Cuando llegan a Grecia los meten en centros. Después los dejan libres. Hacen lo que pueden para sobrevivir. Pero son muy frágiles ante la manipulación del crimen organizado. Decenas de personas viven hacinados en pequeños departamentos. Hay lugares dentro Atenas que ya son ghettos. En esos lugares hay grandes enfrentamientos. Es dentro de esa compleja situación que nace la ideología de la xenofobia y del fascismo. Hay una base real de donde salen estas ideas.
–La crisis en todas sus dimensiones.
–Con la crisis esto se multiplica. Es triste, porque el pueblo griego no tiene comportamiento racista. No está en su tradición. Es un pueblo de inmigrantes. ¿Cómo puede ser racista? ¿Cómo un pueblo que organizó partisanos antifascistas puede permitirse que de su seno crezcan movimientos neonazis? Por eso existe un hombre de 92 años, Manolis Glezos, que fue guerrillero y estuvo en el Parlamento griego para dar lecciones de historia.
–¿Los pueblos aprenden de la historia?
–La Historia la escriben los que ganan. Hay que ver si esa Historia es la verdadera. Pero nosotros queremos guardar la memoria histórica de nuestro pueblo de generación en generación en la construcción de una conciencia social colectiva. Grecia sufrió mucho porque es un territorio vital. En el último siglo tuvimos dos ejemplos de batallas heroicas. Primero la resistencia en la Segunda Guerra Mundial, cuando el Frente de Liberación Nacional estuvo muy cerca de llegar al poder y la invasión a nuestro país no lo permitió. Segundo ejemplo, la resistencia contra la Dictadura de los Coroneles, entre el ’67 y el ’74. Eso tiene un peso histórico muy fuerte y seguiremos adelante mirando ese faro.
–¿Por quién se sienten acompañados en Europa?
–Europa está pasando por una fase de transición. Afrontamos la mutación de la socialdemocracia en una fuerza neoliberal pura. Deja un hueco político inmenso porque rompe sus lazos de tradición con capas sociales importantes. Son las capas que convirtieron a la socialdemocracia en hegemónica.
Syriza nació en gran parte dentro de ese hueco político. En el resto del sur del Europa tendremos esa misma trayectoria, pero con pasos quizás más lentos. Por eso nuestras alianzas europeas comienzan a la izquierda de la izquierda y terminan a la izquierda de la socialdemocracia. Los aliados más fuertes en el continente europeo son los movimientos sociales y los que se convencen cada día más de que la austeridad no es el camino. Ahí comienzan nuestras alianzas.
–En Grecia debe ser una tentación inspirarse en figuras clásicas, ¿no?
–¿Mitológicas o reales?
–No sé. Queda a gusto del consumidor.
–Elijo una figura mitológica, entonces: Hércules. Cuando los dioses lo castigaron, una de las tareas de Hércules era limpiar la mierda. Pasó meses y meses sacándola. Terminó su obra. Entonces le encargaron otra tarea: debía cortar la cabeza de la hidra. El problema es que cuando cortaba una cabeza salían otras dos nuevas. Eso pasa con el sistema financiero internacional. Tenemos que limpiar la mierda y enfrentar a la hidra. Por eso queremos construir una gran fuerza política: porque no será fácil.
**Entrevista realizada por Martín Granovsky en 2012 en Argentina al entonces líder opositor Alexis Tsipras, quien ahora es primer ministro de Grecia.

lunes, 16 de febrero de 2015

Izquierda Unida: la clave es reorientar la economía al servicio de los españoles

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Tomado de Granma.
Por

España, dentro de los países europeos, es uno de los más afectados por la crisis económica con un 24% de desempleo, bajos salarios, aumento de la desigualdad y más de 100 desahucios diarios.

Sobre cómo esa situación ha im­pactado en las aspiraciones electorales de los ciudadanos y sus esperanzas de reinventar el país que quieren y necesitan, Granma conversó con José Luis Centella, secretario general del Partido Co­mu­nista de España, y Willy Enrique Me­­yer, uno de sus miembros más destacados.
José Luis Centella. fotos: ismael batista
El inicio de la conversación transcurre sobre Podemos, un partido surgido del descontento social y del movimiento de indignados 15-M.

“Podemos es resultado también de la orientación económica de la Unión Europea llevada a cabo por el Partido Popular y el Partido Socialista. Aún no tienen una definición ideológica, pues huyen de catalogarse o definirse como de izquierda o derecha, pero tiene una gran perspectiva electoral”, puntualizó Meyer.

Hacia este partido,  destacó que Izquierda Unida (la coalición progresista que es la tercera fuerza política en el país) tiene una primera reacción positiva. El descontento en Europa se ha dividido en dos caminos: el terreno del fascismo, Amanecer Dorado (Grecia) o el Fren­te de Liberación Nacional (Francia) o al de este nuevo tipo de partido como Podemos en España.

Respecto a las relaciones entre Podemos e IU que tienen objetivos similares como la lucha contra la crisis o la búsqueda de alternativas a los partidos tradicionales en el poder, Meyer destacó que IU quiere defender la necesidad de converger toda la izquierda política para derrotar el bipartidismo en España.

Pero Podemos tiene que decidir si está por esa convergencia. “Los comunistas tenemos muy claro que no es posible alcanzar el socialismo en las condiciones de Europa sin una gran convergencia de todas las fuerzas de la izquierda”.

Ese resultado —manifestó Me­yer— acercaría la ciudadanía a la política con nuevas figuras y a las instituciones al elector, quien es al fin y al cabo el dueño de lo que debe ser la orientación política. Además, de concretarse, el proyecto pondría la economía al servicio de los españoles.

Del mismo modo, la unión de las fuer­­zas de izquierda permitirá hacerle frente al capitalismo; terminar con el tratado de austeridad y cuestionar los instrumentos económicos europeos: el Banco Central, el Fondo Monetario Internacional y la propia estructura de la Unión Europea”.

Las fuerzas políticas que quieran cuestionar o renegociar la deuda, tal como lo ha hecho Syriza en Gre­cia, son bienvenidas —dijo Me­yer—, aunque somos conscientes de que no será tan fácil.

“La presencia de Podemos abre grandes expectativas para una fuerza como nosotros de izquierda, antimperialistas, anticapitalistas, para lo­grar influir en el panorama político es­­pañol. La España que se compartía entre dos, entre el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con alternancia, se acabó”.
Willy Enrique Meyer.
Otra interrogante surgió durante el diálogo, ¿qué representa el triunfo de Syriza en Grecia cuando se busca la unión de la izquierda en Europa?

“El triunfo del partido de izquierda heleno es una oportunidad histórica y, a la vez, un reto para demostrar que dentro de la Unión Europea (UE) se puede hacer otro tipo de política”, respondió Centella.

“Hasta ahora siempre ha gobernado el partido dentro del sistema, ya sean socialdemócratas o conservadores, y en la lógica del neoliberalismo y de una UE al servicio del capital. Con Syriza es la primera vez que se ha planteado una confrontación contra la Troika (Banco Europeo, el Fondo Monetario Inter­nacional y la Comisión Europea) al buscar una renegociación de la deu­da”, resaltó.

Al referirse a este tema, Meyer organizó sus ideas en dos escenarios. Por una parte, esas “tres instituciones no elegidas por nadie que decidieron que todos los estados miembros tenían que ajustar sus presupuestos nacionales sobre la base de la austeridad y la privatización de los servicios públicos”.

El segundo escenario es “el go­bierno elegido democráticamente y de soberanía nacional que va a cuestionar esas tres instituciones no democráticas”.

Aquí, Meyer retomó la idea de su compañero de que el triunfo de Syriza era una oportunidad y, al mismo tiempo, un reto. “La razón es que el nuevo gobierno debe demostrar que es posible desde la voluntad popular y la soberanía condicionar esa orientación de la austeridad. Demostrar a los pueblos que es posible otro enfoque económico para el conjunto de países integrantes del bloque comunitario”.

Gracias a resultados como este, “se pierde el miedo a los cambios. El miedo a que los que presidían eran los gobiernos del sistema o del caos. El pueblo se rebela y muestra que existen otras alternativas”, ex­plicó Centella.

Sobre  los retos para IU, Centella se­­­ñaló como objetivo más inminente conseguir la unidad máxima de la izquierda al conformar una unidad política y social para hacerles frente a la Troika y al neoliberalismo.

“En España llevamos casi 10 años sufriendo una crisis de todo el sistema no solo económica, sino social, cultural por lo que frenar esa deriva que ha dejado a la gente en pésimas condiciones económicas, laborales y sociales, se convierte en el segundo reto del partido”, destacó.

A propósito, Centella recalcó la im­portancia de las venideras elecciones para la nación ibérica, que en su opinión dejarán un país distinto.

Entre todos los temas surgidos durante la hora de conversación con los dos políticos españoles, el más reiterado fue la nueva etapa que se abre para Cuba tras el anuncio del restablecimiento de relaciones con Estados Unidos el pasado 17 de diciembre.

Para Centella, “el pueblo y gobierno de la Isla son muy conscientes del nuevo periodo que se inicia, marcado por la liberación de los Cinco y el reconocimiento de Estados Unidos de que la vía violenta para acabar con la Revolución cubana ha fracasado”.

En estos momentos cambian las relaciones, las reglas del juego, pe­ro somos conscientes de que no ha cambiado el objetivo: acabar con la Revolución, reflexionó.

Ahora bien, Cuba, sin hacer concesiones al mantener los principios del socialismo, la solidaridad y la justicia, ha situado las relaciones en otro marco, agregó.

Por lo tanto, Centella resaltó que “lo necesario son unas relaciones basadas en el respeto mutuo; pero, a la vez, obliga al país a ser consciente de su propio reto: mantener una Revolución por encima de todo y ser reconocida por el resto del mundo por este mérito”.

lunes, 9 de febrero de 2015

Tsipras: Alemania debe indemnizar a Grecia por invasión nazi

Alexis Tsipras.
Tomado de CubaDebate

El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, ha dicho este domingo que quiere devolver el préstamo forzoso a través de las indemnizaciones de guerra que deberá pagar Alemania.

“Hay una obligación moral para con nuestro pueblo, la historia y todos los pueblos europeos que han luchado y dado su sangre contra el nazismo”, ha destacado Tsipras.

En las declaraciones hechas ante el Parlamento griego, ha calificado de “una obligación histórica” reclamar a Berlín las indemnizaciones de guerra y “el reembolso del préstamo obligatorio” que los nazis impusieron a Grecia y nunca lo devolvieron.

De esta manera, el Gobierno de Atenas demanda unos 162.000 millones de euros a Alemania, una cantidad de dinero que es considerada como la mitad de la deuda pública griega.

Sin embargo, el Gobierno germano se ha negado a pagar este dinero, justificando que esta reclamación carece de base jurídica ya que han pasado 70 años de la Segunda Guerra Mundial, y tal reivindicación ha perdido su legitimidad.

En otra parte de su discurso, ha presentado un plan para entregar a los más pobres del país heleno comida, luz y vivienda gratis, tras agregar que esto se pondrá en marcha después de que los diputados lo aprueben.

Además, ha prometido la formación de un departamento especial que será encargado de luchar contra la corrupción y la evasión fiscal; la venta de varios equipos gubernamentales; y la reducción de los asesores en las oficinas del premier y de los equipos de seguridad.

En cuanto a su deuda, Tsipras ha asegurado que el Gobierno griego está dispuesto a cumplir su deuda, para después agregar que si los socios europeos quieren lo mismo, podrán sentarse juntos a la mesa de diálogo para encontrar una vía para “hacerlo viable”.

El premier griego ha vuelto a repetir que de ninguna manera quiere “una extensión del programa de ayuda (que expira el 28 de febrero), sino un programa-puente” con el fin de presentar y negociar todas las propuestas que tiene Atenas.

Grecia está en el epicentro de la crisis de deuda de la eurozona, desde 2008, y decenas de miles de ciudadanos se encuentran sin empleo por los recortes aplicados por el anterior gobierno a cambio de un rescate de 240 mil millones de euros que recibió de la Unión Europea (UE) y el Banco Central Europeo (BCE).

(Con información de agencias)

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