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sábado, 3 de agosto de 2019

Diez frentes de combate de la nueva cultura.


Tomado de Cuba Socialista
Por Enrique Ubieta Gómez

Intervención en el Taller Cultura y Liberación de los Pueblos del XXV Foro de Sao Paolo, Caracas, 26 de julio de 2019.

“La cultura es lo primero que hay que salvar”, alertaba Fidel. No hablaba solo del arte y la literatura. La nueva sociedad exige un individuo “nuevo”, es decir, una mujer y un hombre que participen conscientemente en su construcción. La cultura que llamamos socialista es de hecho una cultura de tránsito. No existe como meta, sino como proceso, en franca guerra contra la cultura dominante. Una Revolución en el poder debe luchar contra la cultura global hegemónica (modo de vida, modelo de éxito) que es la capitalista, en todos los ámbitos de su reproducción. Pero los revolucionarios no pueden esperar a tener el poder, o el gobierno (en el peor pero más probable de los casos) para iniciar esa lucha, que es vital: lo que comúnmente identificamos como concientización de las masas, es un hecho cultural. La cultura dominante en el mundo es la de la clase dominante, y la nueva cultura avanza y retrocede, su éxito siempre es parcial.
“El socialismo no es un problema de cuchillo y tenedor. Es un movimiento de cultura, una grande y poderosa concepción del mundo”, decía Rosa Luxemburgo. Para alcanzar esa nueva cultura se necesita una base material que la sustente —algo que con frecuencia se olvida—, pero la tarea no puede postergarse. Las revoluciones auténticas, cuando se producen, impulsan esa nueva mirada colectiva. Un millón de personas en la Plaza de la Revolución no son una masa sin rostro, son un millón de protagonistas individuales. Pero la guerra cultural entre los dos modos de vida, incluso en una Revolución que ha alcanzado el poder, no cesa. Abordaré algunos aspectos de la batalla por la cultura que me parecen importantes, desde la experiencia revolucionaria cubana:

viernes, 10 de marzo de 2017

Identidad

Resultado de imagen para identidad cultural cubana
Tomado de Cuba por Siempre
Por Nitro*

La identidad como concepto, es sinónimo de coincidencia, equivalencia, paralelismo, consonancia, semejanza. Todas  relacionadas con funciones de igualdad o semejanza.
La identidad también se utiliza para cualificar lo esencial, lo característico, lo que difiere y define los rasgos de un pueblo o nación.  Por eso se utilizan los términos identidad de un pueblo, identidad nacional, identidad política etc.
Al referirnos a la identidad nacional nos referimos al proceso de surgimiento y desarrollo, consolidación y transformación de una nación que  tiene un alto grado de espontaneidad, aunque desde la voluntad humana se cultiva y reproduce, y por tanto, se fortalece y desarrolla conscientemente.
La identidad nacional es parte de la realidad objetiva en la que nacen los individuos que forman su personalidad en el medio social y natural en el que se desarrollan. En su formación personal influyen la familia, el barrio, la comunidad, la escuela, el grupo de amigos, la lengua materna y el lenguaje gestual, las lecturas, la música y otras expresiones del arte, los símbolos, los hábitos, las tradiciones, las costumbres, las creencias, la naturaleza circundante, los olores, el hábitat en el que se desenvuelve, la actividad deportiva, las formas de recreación, las normas morales, en fin un conjunto de contenidos y modos de ser que configuran lo que podríamos definir como “lo cubano”.
La formación de la identidad nacional es un proceso histórico que tiene sus raíces en la consolidación de la nación cubana. La identidad nacional está ligada a la cultura cubana la cual se refleja en el cubano mismo, en su forma de ser, de hacer y pensar, en su mezcla de razas, que ha ido perfilando su autenticidad, expresada desde siempre en el sentido de independencia y soberanías plenas, de pensamiento propio y libertad en las ideas.
A lo largo del Siglo XIX fueron cuajando nuestra identidad cultural y la nación cubana, cuyo alumbramiento fue el 10 de octubre  de 1868, cuando el Padre de la Patria  unió a los criollos blancos con los negros esclavos y los convidó a luchar por la independencia nacional y por la formación de la nación cubana.
También en la  formación de la identidad nacional,  la cultura cubana  ha jugado un importante papel, en esa forja se destacan por mencionar algunos nombres y a riesgo de obviar importantes figuras, Félix Valera, José de la Luz y Caballero, José Martí, Enrique José Varona, Fernando Ortiz, Alejo Carpentier, Amadeo Roldan, Alejandro García Caturla, Ernesto Lecuona, Alicia Alonso, Juan Marinello, Benny Moré, Nicolás Guillen, y otros muchos que han conformado y modelado el carácter, también universal de nuestra cultura.
Una de las características más importante de la formación de nuestra identidad nacional  es el papel progresista que en ella ha jugado la cultura cubana, que  desde sus orígenes,  ha tenido una  vinculación con la causa del progreso social y con los intereses del pueblo trabajador. En la cabal comprensión de este hecho ha estado, la fuerza, la riqueza y la capacidad expresiva de lo mejor del movimiento intelectual cubano.
No fueron las clases conservadoras las que crearon el arte en Cuba, han sido las capas más humildes progresistas de la población las que dieron origen, vigor y fuerza al arte y a la literatura cubana. Esta el ejemplo de la música que ha sido, en alto grado, creación del pueblo y de sus sectores más humildes y que han alcanzado relieve universal.
La identidad nacional,  es un proceso dialéctico que constantemente se está enriqueciendo o   contrario con el devenir histórico de la sociedad. En la etapa neocolonial, Cuba fue sometida a una maniobra descubanizadora a gran escala por parte del imperialismo norteamericano, que utilizó un amplio repertorio instrumental: desde algunos “generosos” programas aplicados durante la primera intervención (de carácter pedagógico, de orden  público y judicial, y de salubridad) hasta el uso sistemático de los medios de comunicación para falsificar y desacreditar símbolos y valores nacionales, y en la exaltación correspondiente  del american way of life.
Cuando este proyecto de absorción y desmantelamiento fue detenido y cortado de raíz por el triunfo de la Revolución cubana, se alcanzó para Cuba una nueva opción histórica en todos los ordenes y con ella la consolidación de la identidad nacional y la cultura cubana, asediada hasta entonces por las fuerzas antinacionales, encontraba un espacio inédito de plenitud.
Ahora, una vez más, se pone de a prueba la resistencia de nuestra cultura. Desde el corazón del imperio, se renuevan planes anexionistas para dañar los fundamentos de nuestra identidad nacional y revolucionarios de la sociedad cubana. Nuestra Revolución, nuestras aspiraciones de edificar un socialismo próspero y sostenible  y la cultura nacional cubana, tienen hoy enemigos comunes, y están unidos ante los desafíos y peligros del presente y del porvenir.
No hay mejor arma para los retos externos e internos que la resistencia cultural, la reafirmación de nuestros valores nacionales, a profundizar en nuestra identidad, a luchar por lo cubano.
*Colaborador de Cuba por Siempre

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