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viernes, 6 de febrero de 2015

¿Quién bloquea a quien? Cuba y la Internet

INTERNET CUBA MEJOR
Tomado de CubaDebate
Por Atilio Borón

El nerviosismo que se ha apoderado de la derecha latinoamericana con la “normalización” de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha desatado una serie de manifestaciones que asombran por la impunidad con que se desfigura la realidad. Un ejemplo lo ofrece la columna de Andrés Oppenheimer en La Nación del Martes 2 de Febrero cuyo título lo dice todo: “La clave de la libertad en Cuba es el acceso a Internet.” El articulista, conocido por su visceral rechazo a toda la obra de la Revolución Cubana, se pregunta si “el régimen cubano aceptará la ayuda estadounidense para expandir el acceso a Internet.” 

Poco más adelante recuerda que en su discurso del 17 de Diciembre del 2014 Obama dijo que “Washington eliminará varias regulaciones que impedían a las empresas estadounidenses exportar teléfonos inteligentes, software de Internet y otros equipos de telecomunicaciones, pero a juzgar por lo que me dicen varios visitantes que acaban de regresar de la isla, hay buenas razones para ser escépticos respecto de que el régimen cubano lo permita.” El remate de su artículo es de antología: “Washington debería centrarse en Internet. Y si Cuba no quiere hablar del tema, Estados Unidos y los países latinoamericanos deberían denunciar al régimen cubano por lo que es: una dictadura militar a la que ya se le acabaron las excusas para seguir prohibiendo el acceso a Internet en la isla.”

Prefiero no perder tiempo en rebatir la inaudita caracterización de Cuba como una dictadura militar, que en un examen de Introducción a la Ciencia Política merecería el fulminante aplazo del estudiante que osara manifestar una ocurrencia (que no es lo mismo que una idea, más respeto a Hegel, ¡por favor!) de ese tipo. Oppenheimer no es uno de los energúmenos que pululan en la televisión norteamericana, violadores seriales de las más elementales normas del oficio periodístico. Pero el nerviosismo y la desesperación que se ha apoderado de los grupos anticastristas de Miami -cada vez más reducidos y desprestigiados- lo deben haber contagiado e impulsado a escribir una nota pletórica de falsedades. Me limitaré a señalar tres.

Primero, no puede ignorar que a causa del bloqueo Cuba ingresó parcial y tardíamente al ciberespacio, y cuando se produjo la vertiginosa expansión de la banda ancha y de la Internet la Casa Blanca presionó brutalmente a quienes le ofrecían esos servicios a la isla para que los interrumpieran de inmediato, orden que por supuesto no pudo ser desobedecida por los pequeños países de la cuenca del Caribe. Por eso, hasta la llegada del cable submarino procedente de Venezuela, hace poco más de un año, la conexión de Internet en Cuba se hacía exclusivamente por satélite. Ahora existe ese enlace físico, pero desgraciadamente el grueso del creciente tráfico cubano todavía debe transitar a través de lentos y muy costosos enlaces satelitales, y con un ancho de banda absolutamente insuficiente. Problemas que no se deben a una decisión de La Habana sino a la obcecación de Washington.

Segundo, antes de preguntarse si La Habana  aceptará la ayuda que promete Obama convendría que Oppenheimer averiguase si Washington aceptará poner fin al cerco informático dispuesto en contra de Cuba. Su argumento parece salido de una canción para niños de María E. Walsh: “El reino del revés”.  No fue Cuba quien ante el advenimiento de la revolución de las comunicaciones decidió hacerse un harakiri informático sino que fue el imperio quien, consciente de la importancia de esas nuevas tecnologías, extendió los alcances de su criminal bloqueo para incluir también a la Internet. Cualquiera que haya visitado ese país sabe que no se puede acceder a muchísimos sitios de la red ni disponer de los principales instrumentos de navegación en el ciberespacio. Si lo intenta casi invariablemente aparecerá un fatídico mensaje de “Error 403” diciendo algo así como “Desde el lugar en que se encuentra no podrá acceder a este URL” u otro más elocuente: “El país en el que se encuentra tiene prohibido acceder a esta página”. No se puede utilizar el Google Earth, o  las plataformas de desarrollo colaborativo Google Code y Source Force, o descargar libremente las aplicaciones del Android. Y cuando se puede, el reducido ancho de banda hace prácticamente imposible trabajar con un mínimo de rapidez y eficiencia. Todo esto, ¿por culpa del gobierno cubano?
A mediados del año pasado el CEO de Google, Eric Schmidt, encabezó una delegación que visitó a Cuba como respuesta a las acusaciones de que el gigante informático bloqueaba el acceso a sus servicios. Después de comprobar que  varios productos de Google no estaban disponibles Schmidt señaló oblicuamente al responsable al decir que “las sanciones estadounidenses en contra de Cuba desafiaban a la razón.”

Tercero, tal vez Oppenheimer tiene razón en su escepticismo, pero no por causa de Cuba sino de Estados Unidos. Porque, ¿cómo olvidar que a comienzos de su primer mandato Obama ya había prometido lo que volvió a prometer hace poco más de un mes: “suavizar” algunas sanciones contempladas para las empresas informáticas que tengan negocios con Cuba? ¿Qué fue lo que ocurrió? Poco y nada. Ojalá que ahora sea diferente. La Ley Torricelli, de 1992, había permitido la conexión a Internet por vía satelital pero con una decisiva restricción: que cada prestación fuese contratada con empresas norteamericanas o sus subsidiarias previa aprobación del Departamento del Tesoro.

Este impuso estrictos límites y estableció sanciones extraordinarias –por ejemplo, multas de 50 000 dólares por cada violación- para quienes favorecieran, dentro o fuera de los Estados Unidos, el acceso de los cubanos a la red. Lo que hizo Obama, en Marzo del 2010, fue eliminar algunas de estas  sanciones, especialmente para las empresas que faciliten gratuitamente aplicaciones de correo electrónico, chat y similares. Pese a ello, en 2012, la sucursal en Panamá de la compañía Ericsson tuvo que pagar una multa de casi dos millones de dólares al Departamento de Comercio de Estados Unidos por violar las restricciones de exportación de equipos de comunicación a Cuba. Como siempre: una de cal, otra de arena. Por eso la accesibilidad sin restricciones a la red continúa tropezando con los grilletes del bloqueo. La “ciberguerra” que Washington le ha declarado a Cuba, un país que sigue estando escandalosamente incluido en la lista de los “patrocinadores del terrorismo”, continúa su curso. ¿Cumplirá esta vez Obama con su promesa? ¿Quién es el que “prohíbe” el acceso a la Internet en Cuba?

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cumbre de las Américas: Cuba plebiscitada, Estados Unidos aislado

Presidentes que asistieron a la 6ª Cúpula de las Américas, realizada en Cartagena en 2012. Foto: Agencia EFE
Tomado de Opera Mundi
Por Salim Lamrani

Por primera vez en su historia, la próxima Cumbre de las Américas que tendrá lugar en mayo de 2015 en Panamá podrá contar con la presencia de Cuba, víctima de ostracismo desde el triunfo de la Revolución en 1959 por parte de Estados Unidos con su expulsión de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1962. La Habana no pudo participar en las ediciones anteriores de 1994, 1998, 2001, 2005, 2009 y 2012. Este séptimo encuentro, que agrupa a los 34 países miembros de la OEA cada tres o cuatro años, sucede a la Cumbre de Cartagena, Colombia, de abril de 2012, donde virulentos debates enfrentaron a Estados Unidos (apoyado por Canadá) a los demás Estados, que no aceptaban la ausencia de Cuba. Las naciones del continente decidieron por unanimidad que no podían tener lugar más reuniones sin la presencia del Gobierno de La Habana, aislando así a Washington.

Durante décadas Cuba se encontró aislada por las presiones de la Casa Blanca. Así en 1962 todas las naciones, de Canadá a Argentina, rompieron las relaciones con La Habana, con la notable excepción de México. Hoy todos los países de América tienen relaciones diplomáticas y comerciales normales con Cuba, con la excepción de Estados Unidos.

Washington multiplicó las presiones sobre Panamá para que no se invitase a Cuba en 2015. Además de intensas negociaciones diplomáticas directas, Estados Unidos emitió varias declaraciones públicas oponiéndose a la participación de la Habana en la próxima Cumbre de las Américas. El Departamento de Estado, mediante su secretaria de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, reiteró su oposición a la presencia de la isla.[1]

Juan Carlos Varela, el presidente de Panamá, no cedió a las presiones estadounidenses y reafirmó su voluntad de acoger a Cuba: “América es un solo continente, incluye a Cuba y hay que ser respetuoso con eso. La canciller Isabel de Saint Malo se lo dijo al secretario de Estado de EE.UU. John Kerry en su visita a Washington […]. Deben estar todos los países […].Tenemos que buscar lo que nos une y dejar por unos días cualquier división política para afrontar retos coordinados. La participación de Cuba es importante, porque podría llevar mucho al debate de situaciones políticas. Por ejemplo las negociaciones de pacificación de Colombia son en La Habana”.[2]

Panamá incluso mandó simbólicamente a Isabel de Saint Malo, vicepresidenta de la República y también canciller, a Cuba para extender la invitación al presidente Raúl Castro.[3] “La familia americana estaría incompleta sin Cuba. Panamá ha manifestado como anfitrión que queremos contar con todos los países. Si la Cumbre es de las Américas y Cuba es un país miembro de las Américas, para que esté completa la participación es necesaria la presencia de Cuba. Si tú invitas a tu familia a comer y dejas un miembro por fuera, la familia no está completa”, declaró Isabel de Saint Malo. Por su parte Martín Torrijos, presidente de Panamá entre 2004 y 2009, celebró el “triunfo colectivo” de América Latina que supo resistir a las presiones procedentes del Norte.[4]

Incluso Miguel Insulza, secretario general de la muy dócil Organización de Estados Americanos, declaró su deseo de ver a Cuba en la Cumbre: “No hay ningún motivo legal” que impida la participación de La Habana. Insulza recordó que era tiempo para Estados Unidos “probar otra cosa” tras más de medio siglo de política hostil hacia la isla del Caribe, y optar por el “diálogo”.[5]

Durante la última Cumbre de 2012 varios países como Argentina, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, condicionaron su participación en la edición de 2015 a la presencia de Cuba. En mayo de 2014, los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que agrupa a 12 naciones, publicaron una declaración que expresaba “su voluntad de que la hermana República de Cuba esté presente en la próxima Cumbre de las Américas de forma incondicional y en plano de igualdad”.[6] Haití y Nicaragua expresaron el mismo punto de vista. Según Managua, “una Cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba, no es Cumbre de las Américas”.[7]

Ecuador ya boicoteó la Cumbre de Cartagena de 2012. Su Presidente Rafael Correa explicó las razones: “Es inadmisible una Cumbre de las Américas sin Cuba, como era inadmisible una Organización de Estados Americanos sin Cuba”. En 2009, la OEA decidió abrogar la resolución relativa a la exclusión de la isla. “Eso no puede tolerarlo América Latina. He decidido que, mientras sea Presidente de la República del Ecuador, no volveré a asistir a ninguna Cumbre de las “Américas”, agregó.[8]

La solidaridad que expresa América Latina con Cuba es emblemática de la nueva era que atraviesa el continente desde hace unos quince años, marcada por una voluntad de emancipación, independencia e integración y rechazo de la hegemonía estadounidense. Ilustra también el aislamiento total en el cual se encuentra Washington y el repudio que suscita su política obsoleta y cruel de sanciones contra La Habana, las cuales afectan a las categorías más vulnerables de la sociedad, empezando por las mujeres, los niños y los ancianos.

*Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Su último libro se titula The Economic War Against Cuba. A Historical and Legal Perspective on the U.S. Blockade, New York, Monthly Review Press, 2013, con un prólogo de Wayne S. Smith y un prefacio de Paul Estrade.

[1] EFE, « U.S. Reaffirms Opposition to Cuba Attending Americas Summit », 26 de septiembre de 2014.
[2] EFE, « Juan Carlos Varela quiere a Cuba en la Cumbre de las Américas », 8 de septiembre de 2014.
[3] Granma, “Recibió Raúl a la Vicepresidenta de Panamá”, 19 de septiembre de 2014.
[4] EFE, « Canciller panameña: familia americana estaría incompleta sin Cuba », 19 de septiembre de 2014.
[5] EFE, « ‘No hay motivo legal’ que impida a Cuba ir a la Cumbre de las Américas, dice Insulza », 5 de septiembre de 2014.
[6] UNASUR, “Declaración de los cancilleres de UNASUR”, 23 de mayo de 2014.
[7] Cubadebate, “Países de la región exigen presencia de Cuba en próxima Cumbre de las Américas”, 6 de junio de 2013.
[8] Cubadebate, « Exige Correa presencia de Cuba en Cumbre de las Américas 2015 », 5 de junio de 2014.

jueves, 18 de septiembre de 2014

El dúo Buena Fe y la mala fe del exilio intransigente de Miami

Tomado de La Isla Infinita.
Por Miguel Fernández Martínez.

El anuncio de un nuevo concierto del dúo Buena Fe en Miami, demostró, hasta a los más escépticos, que el autoproclamado “exilio cubano histórico e intransigente” anda de capa caída, y como buen perdedor acorralado, trata de enseñar sus dientes rotos, ante una realidad que lo apabulla a la distancia de 55 años.
 
   De nada valen sus carteles estridentes, sus consignas gastadas, su estancamiento en el tiempo, su inmoral manipulación de la historia y la verdad. De nada sirven sus arrebatos de histeria, sus chantajes políticos –ya sea a la metrópoli yanqui o los emigrados de a pie-, su intransigencia enfermiza –y terrorista-, su pesadilla a 90 millas al sur de sus cloacas.
 
   La reacción de esos grupúsculos ante la llegada de cualquier mensajero de paz procedente de la isla es obvia. Puro odio detrás de cada palabra, de cada acción. Un odio que los remuerde –y los revuelve- en su propio estercolero. Un odio que crece después de cada derrota, de cada humillación. Un odio que nació en las arenas de Playa Girón, en aquel tormentoso abril de 1961, cuando la frustración y la derrota anunciaron que habían llegado para quedarse con ellos, más allá de sus trajes de mercenarios camuflados. 
 
   Cada día y en cada protesta-show son los mismos de siempre, y menos. Con cada entierro en los cementerios de la calle Ocho, se reducen las nóminas de los intolerantes que se niegan a asumir una verdad más grande que ellos mismos, y los vemos, en aburrida comparsa, luciendo las migajas que sus amos le dejan en los rincones de una ciudad que se rejuvenece y los obvia.
 
   Para nada esconden su visceral sumisión al imperio que los acogió después de la estampida de 1959, a donde llegaron aterrados de miedo, de no caer en manos de la justicia del pueblo.
 
   En cada una de esas organizaciones vemos variedad de especímenes que, gracias a Dios, ya están en proceso de extinción. Todavía sobreviven torturadores, esbirros batistianos, asesinos a sueldo, politiqueros, chulos y proxenetas, devenidos ancianos con vocación terrorista, con kepis del cuerpo de Veteranos del US Army y la banderita de las 50 estrellas en la diestra, repitiendo un incoherente discurso de patriotismo barato.
 
   Con ellos y a su sombra, están sus descendientes más abyectos, y algún que otro mercenario asalariado que logró el sueño de vivir su american way of live (o su pesadilla americana).
 
Son tan pocos cada día, que ya piden refuerzos entre las huestes de sus congéneres venezolanos antichavistas acampados en El Doral, o de algún que otro excontra antisandinista que viva del “welfare” en Little Havana.
 
   Ese es el exilio cubano histórico e intransigente de hoy, que a pesar de presentar “orgullosos” a sus representantes anexionistas en el Congreso de Estados Unidos –Ileana Ros-Letinhen, Mario Diaz Balart, Marcos Rubio, Bob Menéndez, Albio Sires y Joe García-, cada día pierde el poco poder e influencia política que le va quedando entre los emigrados cubanos en Estados Unidos.
 
   Porque es bueno y sano saber distinguir entre unos y otros. Ese “exilio” ya poco o nada tiene que ver con la mayoría de los emigrados, cualquiera que sea su bandera ideológica, que salieron de Cuba buscando mejores horizontes y terminaron siendo manipulados por la caterva de vejetes pícaros que descubrieron una industria de la nostalgia a costa del bolsillo de los miles de emigrados, y que ahora los chantajean y tratan de impedirles conectarse con el natural cordón umbilical que los une a la Patria.
¿Cacería de brujas o de artistas?
 
   A Israel Rojas, Yoel Martínez y los músicos que acompañan al popular dúo cubano –de la Isla-, Buena Fe, quienes estarán presentándose este jueves en el Miami Dade County Auditorium, con un concierto-homenaje a lo mejor del cine cubano, les tocó ahora recibir la andanada de ataques distróficos y virulentos de esa parte más visceral de la emigración cubana de Miami.
 
   Pero no son ni los primeros, ni los únicos. Su intransigencia terrorista, a la que muchas veces le ha faltado el suficiente valor para enfrentar cara a cara a sus supuestos “enemigos”, por aquello de que “el muerto lo ponga otro”, se descarga contra indefensos artistas y contra aquellos que elijan disfrutar del arte venido de Cuba.
 
   La lista sería demasiado larga. Solo algunos ejemplos que detallen el “valor y arrojo” de estos patrioteros de café con leche, que se atrincheran en el Versailles de la Ocho Street y la 35 Avenida.
 
   Nadie olvida la quema de un cuadro del pintor cubano Manuel Mendive, a manos de José M. Juara, un exparacaidista de la derrotada Brigada 2506, durante una subasta celebrada en el Museo de Arte y Cultura cubana de Miami, en abril de 1988.
 
   Tampoco se olvida la bomba que estalló en el Centro Vasco, en 1996, durante una actuación de la vedette cubana Rosita Fornés, o de la explosión de un artefacto incendiario en el club Amnesia, de Miami Beach, durante una presentación de Compay Segundo, en 1998.
 
   Muchos recordarán la encerrona que le hizo el presentador Carlos Otero al popular sonero Cándido Fabré, en su programa Pellízcame que estoy despierto, del canal 41 América Tevé, al permitir que el venezolano Nelson Bustamante tratara de desprestigiar al músico cubano.
 
   O la alharaca que hicieron los congresistas anticubanos –a pesar de haber nacido en Cuba- para que el Departamento de Estado norteamericano negara visa de entrada a Arnaldo Rodríguez, cantante y líder de la orquesta Arnaldo y su Talismán, en diciembre de 2013, por haber participado en una actividad cultural con niños pioneros en La Habana.
 
   Más recientemente, presenciamos el show que armó contra el trovador matancero Tony Ávila, una exDama de Blanco, quizás buscando notoriedad y ser tomada en cuenta por los “olvidadizos” ejecutivos de la industria contrarrevolucionaria de Miami.
 
   Estos señores “intransigentes” atacan todo lo que vaya contra sus preceptos cavernícolas. Por ejemplo, los salseros Manolín, el Médico de la Salsa, e Isacc Delgado, el Chévere de la Salsa, recibieron los peores improperios después que decidieron rehacer sus maletas y regresar a vivir a su patria natal.
 
   Al cantautor Descemer Bueno, que comparte su vida entre la Habana, Miami y Barcelona, por haberse atrevido a criticar el criminal bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos impone unilateralmente contra Cuba desde hace más de medio siglo, trataron de satanizarlo, algo así como lo que tratan de hacer con el cantante Francisco“Pancho” Céspedes, por decidir venir a ofrecer a Cuba un concierto después de 24 años de ausencia.
 
   Buena Fe no es el primero ni será el último en estos intentos desesperados y balbuceantes del “exilio cubano histórico e intransigente” por seguir imponiendo a la fuerza sus puntos de vista entre la emigración cubana de Miami, que cada día se separa más de tanta intolerancia.
 
   El jueves 18 de septiembre seremos testigos una vez más, de hasta donde la frustración, el dolor de la derrota y la impotencia, llega hasta el tuétano de esta cofradía senil, condenada a morir a la sombra de los cubanísimos framboyanes que adornan los cementerios de Miami.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Google Chrome, Cuba y la “historia”

chrome
Tomado de La Pupila Insomne
Por Iroel Sánchez

“Google hace historia inaugurando su navegador Chrome en Cuba”, se podía leer en el portal de noticias Terra, uno de los más importantes de Internet, el pasado jueves.
 
“Estamos felices al decir que los usuarios de Internet en Cuba pueden ahora también usar Chrome y navegar por la red más rápida y seguramente que antes”, dijo Pedro Less Andrade, director para América Latina de Asuntos de Gobierno y Política Pública de la empresa.

Después de una bizarra visita a La Habana y de una reunión previa en Washington, demasiado involucradas en la estrategia de “cambio de régimen” de Estados Unidos contra Cuba, Google da para la Isla un paso que ya dio hacia Irán y Siria -quienes nos acompañan en la lista de promotores del terrorismo que elabora el Departamento de Estado de EE.UU. anualmente- y nos permite contar con ellos para hacer lo que ya hacíamos antes de mil maneras: utilizar su navegador Chrome.  De hecho, no he visto a nadie en Cuba que quisiera utilizar Google Chrome en su computadora y no lo hiciera, pues siempre había alguien que te lo facilitaba porque lo obtuvo a través de un proxy anónimo, o lo descargó en un viaje al exterior.

Google se inclina así ante lo inevitable y de paso puede informar a la National Security Agency  con más facilidad lo que buscamos los cubanos en nuestra extraña promoción del terrorismo internacional que envía médicos y alfabetizadores a donde EE.UU. suele mandar soldados y misiles.

Pero la felicidad nunca es completa, ya lo sabemos.  Google Earth, Google Toolbar, Google Code Search o Google Analytics siguen bloquedos para Cuba. Y así veremos en la “historia” nuevas noticias en que Google libere alguna de sus herramientas más inocuas y mantenga aquellas que pueden contribuir al desarrollo cubano, como Analytics y Googe Code, fuera del alcance de los desarrolladores de la Isla tal como prescribe la política de Estados Unidos: hacer de buenos ante los medios y los individuos y limitar el acceso a recursos financieros y tecnológicos del país y sus instituciones para culpar al gobierno de la Isla de atrasado y enemigo de Internet  ¿Es esa  la “historia”?

¡Qué poco influyente es Google que, a pesar de gastar más dinero en cabilderos pagados en Washington que el contratista militar más grande del mundo, Lockheed Martin, sólo ha podido conseguir darnos lo que antes ya teníamos sin su permiso!

¿O es que, como demuestra Julian Assange al relatar sus relaciones con los ejecutivos del gigante de Internet en un artículo que debería ser más leído, “la agenda de Google es inseparable de la del Departamento de Estado de EE.UU.” y “cuando Google se encontró con el gran mundo malo, el propio Google se hizo grande y malo”, a pesar de lo bueno que es su navegador Google Chrome? 

PD: A las 4:00pm de este 26 de agosto, Google Chrome sigue bloqueado para Cuba. Este es el resultado al intentar descargar el navegador Google Chrome:

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jueves, 24 de abril de 2014

Censura Facebook la página del intelectual cubano Raúl Antonio Capote

Tomado de La Isla Desconocida.
Por Enrique Ubieta.

Facebook acaba de censurar la página de Raúl Antonio Capote. Este es un primer aviso, porque la corporación, que presume de ser un facilitador de la libertad de expresión y de información, tendrá que dar una respuesta al censurado. Ya conocíamos los documentos probatorios de la colaboración de esta y otras grandes empresas con el Gobierno y los organismos de inteligencia estadounidenses; por esa razón, el ex agente Snowden, quien los reveló, es hoy un perseguido político. El propio Capote, un profesor y escritor revolucionario al que la CIA creía haber reclutado, ha expuesto los planes de esa organización para influir en el sector cultural y derrocar al Gobierno de Cuba. Su libro Enemigo, se convirtió en un best seller entre los lectores de su país, y sus conferencias en universidades y centros docentes atraen a miles de jóvenes. En su página de Facebook no había pornografía o incitaciones a la violencia, ni se empleaba un lenguaje soez. Pero Capote molesta: no solo posee las vivencias (las pruebas) insustituibles de la fallida obsesión imperialista por aplastar a la Revolución cubana, sino la capacidad pedagógica y el arsenal teórico para su exposición razonada. A los ilusos que creen en los presupuestos "democratizadores" de Internet, Facebook les recuerda que la libertad termina donde empiezan sus intereses imperiales. 
(E. U. G.)

viernes, 7 de marzo de 2014

Artistas o Esclavos. El caso Cuba

Calle 13 cantando en La Habana. El dúo tuvo el recibimiento de una gran oleada de jóvenes cubanos.
Tomado de Razones de Cuba.
Por Ramón Bernal Godoy.

Mi sobrino, de solo 16 años de edad pero muy conocedor de la “farándula” y el circuito musical mundial, me preguntaba porque artistas internacionales tan difundidos en nuestra radio no incluían la capital cubana entre uno de los puntos de sus giras promocionales, o simplemente porque no hacían un megaconcierto que de seguro no tendría nada que envidiar en acogida popular a las presentaciones que hacen en otros lugares del mundo.

“Si artistas latinos reconocidos como Gilberto Santa Rosa, Marc Anthony, Víctor Manuelle, Ricardo Arjona, Maná se muestran tan conocedores de la música cubana, si enriquecen tanto su obra musical -y sus bolsillos- con composiciones y arreglos surgidos del talento de este verde caimán, si incluso algunos viajan de “turismo oculto” hasta la isla, resulta ilógico que no deseen palpar con sus propias manos la alegría de un pueblo que masiva y alegremente les recibiría”, fue la esencia de lo que me trasmitió el muchacho, aunque no literalmente sino en su simpática jerga adolescente.

El hecho es bien conocido, varias generaciones de cubanos han vivido –y vivimos-  la decepción de ver como por más de medio siglo los artistas internacionales evitan Cuba entre las plazas de sus presentaciones -para no adentrarnos en el irrespeto que constituye el que no pocos de ellos sin conocer nuestras “interioridades” se alistan a repetir lo que por años han escuchado decir a nuestros enemigos- , y aquí sin quererlo, solo reflexionando, he llegado al núcleo central de la respuesta que debo mañana dar a mi sobrino, la subordinación consciente o inconsciente a los círculos de poder.

Los enemigos de Cuba, es decir, del proceso de transformaciones revolucionarias que en 1959 inició toda una nación que a lo largo de los años se enfrentó –y enfrenta- a las más crueles y burdas de las agresiones, radican a solo 90 millas de las costas cubanas, en el Sur de la Florida, EE.UU, casualmente justo donde se basifica la mayor parte de la industria del entretenimiento que vincula al sector artístico de origen Latino.

Un artista Latino requiere necesariamente de muchos “apoyos” para triunfar con su arte, el talento y la buena intención no alcanza. Si usted quiere triunfar necesita cantar, promocionarse en los medios de comunicación, producir, vender y así sucesivamente. Para ello requiere recursos, relaciones y todo aquello que solo los magnates y empresarios adueñados de ese “submundo” poseen. Por ejemplo, el autodenominado “empresario y productor cubano-americano” Emilio Estefan es el que mueve los hilos musicales del mercado floridano, si le agradas y te subordinas puedes convertirte en una estrella, incluso sin talento, como es el caso de su esposa, la recalcitrante Gloria Esteffan.

Aquel artista que desee viajar a Cuba, cantar en Cuba, expresarse a favor de los logros del sistema cubano, mostrar determinada simpatía o simplemente negarse a realizar una declaración o asumir determinada posición cuando esta es “requerida” puede ganarse la ira de los Estefan, entiéndase el odio, el chantaje, las presiones financieras y el fin de su carrera artística, incluso en el supuesto que no esté asociado a una de sus disqueras pues el empresario –probadamente vinculado al sector terrorista de la ultraderecha cubana- es quien decide quien se promueve en la radio, la TV y hasta quien canta en los clubes nocturnos miamenses.

Así de sencillo funciona todo, le diré a mi sobrino, querer a Cuba no solo requiere ser una persona objetiva y superar la barrera de desinformación que fijan los medios de prensa y el monopolio capitalista de la información –cual ya es bastante- sino tener el “valor suicida” de resistir “ciclones de ofensas” que pueden llegar desde los pasillos del Congreso hasta la amenaza pública a manos del viejo y desacreditado “exilio” anticubano, ese cuyo pasado batistiano y terrateniente no logra extraerse de su sangre.

Mi sobrino podría decirme: “tío eso es muela, aterriza”. Entonces tendré que aclararle que la lista de ejemplos sería interminable y que por ello me concentraré en algunos artistas que él pudiera conocer… le haré la historia del megaconcierto por la paz organizado por Juanes, Olga Tañón y otros artistas, las amenazas de muerte que recibieron, las presiones para que abandonaran sus planes, y el costo que tuvo para sus carreras el haberse mantenido firme en sus propósitos, de cómo los artistas cubanos que arriban a Miami deben hacer sendas declaraciones políticas contra el gobierno cubano si allí quieren radicarse y hacer carrera artística, como si se salen de ese guión y denuncian parte del estado de cosas que sucede en esa “oscura” ciudad son sentenciados a la “indiferencia musical” cual acaba de suceder al cantante de música popular Manolín, conocido como el Médico de la Salsa o si simplemente van de paso y no dicen lo que se espera que digan son boicoteados, amenazados y casi expulsados del territorio estadounidense y quien lo dude que recuerde los casos de Compay Segundo, Ibrahim Ferrer o pregunte a los populares Juan Formell y Paulo FG .

Incluso artistas del más alto nivel mundial pueden sufrir la “pataleta anticubana” con alcance hasta el despacho oval[1], tal y como le sucedió a Beyoncé y Jay-Z cuando regresaron de unas vacaciones turísticas en nuestra capital. ¿Cree alguien que con estos truenos podremos disfrutar de conciertos en vivo de figuras internacionales? La mayoría de los artistas que nos visitan y nos brindan su arte ya están en los últimos años de su carrera o -para que suene mejor- ya tienen una carrera hecha, por ejemplo Cheo Feliciano, Air Suplay, Álvaro Torres, entre otros cuya generosidad no deja de constituir un tremendo mérito para nuestro pueblo. Obviamente también –aunque pocos- existen de esos “valientes suicidas” que van contra cualquier ley de mercado y posible chantaje, ejemplo Andy Montañez y Calle 13.

Precisamente tomaré de ejemplo para mi sobrino ese grupo de rap llamado Calle 13, muy conocido en Cuba, le ejemplificaré con algunas de las letras en las que la agrupación hace hincapié en estas concesiones “entendibles” pero inmorales que la mayoría de los  artistas hacen a sus “dueños”, o mejor dicho, a los dueños de sus “carreras”, por ejemplo, le citaré este fragmento de una de ellas:
…..
Sería muy fácil para mí escribir un bolero
O hacer un video rapeando encima de un velero
Con mujeres en pelotas acariciándome los huevos
Sacrificar mis ideales pa’ venderte un disco nuevo
Si es así mejor me quedo
No se puede escribir sobre el dolor
Cuando se escribe con miedo (Oye!)
Conformarse y dejar de insistir
Es como ver a alguien ahogándose y dejarlo morir
No importa si me escucha una sola persona por esta vez
Cuando conecto a uno conecto a diez
Que importa si no sueno en la radio de mi país
Tengo el mundo dando vueltas con las letras que escribí
Me censuraron por razonas obvias
Porque fui más honesto con ustedes
Que lo que fui con mi ex-novia
……
Calle 13 junto a Kelvin Ochoa levantan camisetas alegóricas a ambos países: Cuba y Puerto Rico.
En fin, esta noche tendré una charla “político musical” con mi sobri, en definitiva será un placer invertir mi tiempo en demostrarle lo qué hay “detrás de la fachada”, incluso dejaré algo para mañana si le interesa, le propondré comentarle como esto no sucede solo con Cuba sino con toda nación que huela a autodeterminación, por ejemplo Venezuela.

[1] El Despacho Oval (The Oval Office, en inglés) es la oficina oficial del Presidente de los Estados Unidos de América. Situada en el Ala Oeste de la Casa Blanca.
Tomado del Blog Miradas Encontradas

lunes, 2 de diciembre de 2013

LA SAGA DE J.F.KENNEDY

Cuba
El presidente John F. Kennedy habla ante la prensa durante un discurso televisado a la nación, durante la crisis de los misiles de Cuba, el 24 de octubre de 1962 en Washington, DC, donde habla sobre el bloqueo estratégico contra Cuba y su advertencia a la Unión Soviética sobre aplicar sanciones por los misiles.

Tomado de Moncada, Grupo de Lectores
Por Esteban Morales.

Estoy  convencido  que 1963 es un año clave para entender la política de  Estados Unidos hacia Cuba,  hasta hoy.

En ese año de la administración Kennedy, el último, tuvieron lugar un conjunto de acontecimientos,  que nos permiten proyectar hacia el presente cual es la realidad a que nos enfrentamos, cuando de la política de  norteamericana se trata, especialmente hacia nuestro país.

Después de la  Crisis de Octubre, Kennedy comenzó a dar un giro, en sus intenciones de cómo tratar a Cuba.

Sin dudas, de todos modos, sus acciones de política, los resultados obtenidos  y tal vez la aspiración de emplear instrumentos más efectivos, llevaron a Kennedy por el camino de  encontrar  la posibilidad de un nuevo modo de relacionarse con  Cuba.

Así, particularmente, desde  principios de noviembre de 1963, hasta el día de su asesinato, el 22 del propio mes, Kennedy exploraba el acercamiento con Cuba, a través de Carlos Lechuga, representante  Cubano en ONU primero y del periodista francés Jan Daniel, por medio de una conversación con Fidel Castro en La Habana,  finalmente.

Pero los intentos de Kennedy de negociar con Cuba, caían dentro de un contexto extremo peligroso para su persona.
  1.    Sobre el Presidente pesaba la acusación de haber abandonado a su suerte a los mercenarios de Playa Girón.
  2.   Haber negociado con Jruschov la retirada de los cohetes nucleares de Cuba, desaprovechando la oportunidad de invadir la Isla.
  3.       Su discurso de junio de  1963 en La Universidad  Americana, donde había anunciado la firma con la URSS de un acuerdo sobre las pruebas nucleares, el teléfono rojo entre el Kremlin y la Casa Blanca y  la venta de excedentes de trigo a la URSS.
  4.      El impacto que estas medidas de acercamiento entre la URSS y Estados Unidos debían tener en la política hacia Cuba.
  5.      Muy pocos miraban con simpatía la atención que Kennedy  prestaba a la Lucha por los Derechos Civiles.
El presidente Kennedy d reunía un conjunto de características personales: realista, inteligente, pragmático, independiente y sofisticadamente culto. Tales eran las mismas que no lo hacían gozar de las simpatías de personas

Que eran incluso miembros de su gabinete.

Además, Kennedy   no  se había dejado imponer los deseos  de algunos principales  jefes del Pentágono, que aun después de conocerse las intenciones de Jruschov de retirar los cohetes  de Cuba, presionaban para que se produjese la invasión diseñada.  Lo cual afecto aún más la falta de aceptación  que Kennedy tenia entre los militares.

Todo ello fue más que suficiente para acelerar la conspiración de sus enemigos, dirigida a asesinarlo.

Además, Kennedy no gozaba de la simpatía de la  Mafia, debido a las acciones de Robert, su hermano,  por desmembrarla. Tampoco de las simpatías de Nixon, Johnson, el Director de la CIA, mucho menos dentro del sector contrarrevolucionario cubano de Miami  y  ni del propio Director del FBI, J.Edgar Hoover.

Toda esa gente, interesados en la política hacia Cuba  y con las que Kennedy cargaba deudas políticas importantes, se confabularon para asesinarlo. Todos fueron llegando por caminos diferentes a la misma conclusión, una vez  finalizada  la Crisis de Octubre.

De modo que el presidente, solo gozaba de las simpatías de una parte importante del pueblo norteamericano, pero, como sabemos, ese no cuenta, cuando  de llevar adelante  los intereses políticos de esos sectores de derecha  se trata.

Kennedy además, en realidad, era un advenedizo dentro de las estructuras de poder de Estados Unidos. Era el presidente, pero  no había sido general del Ejército norteamericano, encumbrado por las hazañas de la guerra, como  los que le precedieron; no tenía fuertes conexiones con los sectores más poderosos del capital, era muy joven ,siendo el presiente más joven de la historia norteamericana hasta ese momento. Es cierto que provenía de una aristocrática y millonaria familia de Massachusetts, pero tendía a vérsele más como a un tecnócrata inteligente, intelectual  y sofisticado, que como un verdadero  político. Sin dudas el presidente, por ser todas esas cosas, pretendía hacer una política distinta à la de sus antecesores.

Por otro lado, las intenciones de Kennedy de negociar con Cuba habían circulado demasiado, llegando a ser de conocimiento de los que no simpatizaban con el dentro del aparato de inteligencia, la CIA, el FBI  y los sectores mafiosos y contrarrevolucionarios, muy ligados  a estos organismos mencionados.

Por eso, su asesinato, fue una operación muy bien montada, que contaba con todos los recursos  y que apenas  debía temerse  que pudiera ser descubierta  antes de su realización. El cerco conspirativo-criminal  que  se formó alrededor del presidente era demasiado fuerte.

Los contrarrevolucionarios de Miami, todos muy conocidos y protegidos por la CIA y el FBI, desempeñaron un papel clave dentro de la operación. Miami era la cobertura para desplegar  una  operación de “diversión”, que quitara de la vista de los servicios secretos que protegían a Kennedy la idea de que el asesinato  podía ser en Dallas, Texas. Muchos días antes del magnicidio, gente como Diaz Lanz, Emilio Núñez Portuondo, Jose Ignacio Rivero y otros,  hicieron manifestaciones verbales contra el Presidente, como para demostrar que era en Miami donde estaba el peligro.

Finalmente, hay que decir, que el día de su asesinato, todo estaba planeado para que nada ni nadie pudiera impedirlo. El servicio de protección que debía cuidarlo quedo disperso por el recorrido, los policías motorizados fueron enviados hacia adelante de la caravana; el recorrido había sido cambiado, Johnson se había bajado de la limosina. En el momento en que le disparan, aunque el carro del Presidente iba muy despacio, junto a él, no corría  nadie que, que con su cuerpo, pudiera  parar  los disparos. Fue el asesinato presidencial, mejor filmado de la historia. Muchos  sabían que ocurriría, pero todos estaban interesados en que ocurriera.
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Los miembros de la Campaña por el Desarme Nuclear (CND) marchan durante una protesta contra la acción de los EE.UU. por la crisis de los misiles de Cuba, el 28 de octubre de 1962 en Londres, Inglaterra.
Es posible que falten muchos detalles aun sobre lo ocurrido, pero entre las informaciones  que tenemos y la lógica con que debieron ocurrir los acontecimientos que no sabemos aún, ya ello es suficiente para conocer lo ocurrido. Las múltiples investigaciones oficiales, no oficiales y personales, han aportado datos, informaciones y elementos  de juicio suficientes, como para saber que ocurrió, como ocurrió y quiénes son los responsables del magnicidio. Los autores intelectuales, los que lo planearon y quienes lo ejecutaron. Cuando algún día sean desclasificados los miles de documentos que guardan  los interesados,  para  que no se sepa lo ocurrido,  escudándose en la seguridad nacional, prácticamente lo que ocurrirá, será  casi solo como  una comprobación de hipótesis.

Pero lo ocurrido entonces, tiene mucho valor para hoy. Donde, ni las fuerzas políticas que asesinaron a Kennedy han desaparecido, ni la maquinaria que planeo el magnicidio tampoco. Todo lo contrario, esas fuerzas hoy  son más poderosas, cuentan con un grado de penetración mayor  dentro del sistema político de la nación norteamericana y pueden actuar con un grado de impunidad muy  superior.

 La sociedad norteamericana  que fue capaz de asesinar al  presidente Kennedy, era mejor que la de hoy. Había una ética mayor; los políticos eran menos venales; los mecanismo democráticos eran más sólidos; la confianza de que disfrutaban pueblo y gobierno era mayor; aún no se había desarrollado el conflicto entre nación e imperio; apenas salidos de la Segunda Guerra Mundial, derrotado el fascismo, aun había esperanzas de construir un mundo de relaciones más fraternales y pacíficas.

Nada de eso  se tiene hoy. Estados Unidos es un imperio en decadencia, dentro del  cual aún no hay un consenso  sobre qué hacer para salir de la situación. Unos,  consideran que Estados Unidos debe hallar formas de adaptarse a las nuevas condiciones que le impone un mundo multipolar. Otros consideran que Estados Unidos debe realizar una gran operación estratégica  de reconquista de las posiciones que hasta hace muy poco  ocupaba. Ese es hoy el dilema político existencial más importante de la sociedad norteamericana.  Que se hace más complejo, en la medida en que no es solo un problema de la política exterior, sino también de la política interna  estadounidense. Y es que como nunca antes, los conflictos de la política  exterior, se reflejan en la vida interna de la sociedad  norteamericana. Es que Estados Unidos, ha dejado de ser una sociedad que puede mirar hacia los conflictos externos, solo como algo lejano. Estos últimos repercuten como nunca antes en la vida de los estadounidenses.

Obama, al parecer, percatándose de ello, está llamando a una nueva forma de solucionar los conflictos de la política exterior norteamericana.

El  presidente 0bama ha dicho recientemente, “…no todos los intereses estratégicos constituyen motivos para la guerra; si lo fueran, no quedaría margen de maniobra  para la diplomacia”. Más  adelante dijo, “No podemos descartar de antemano soluciones  pacíficas; hay que usar la diplomacia,  incluso con nuestros adversarios”.

Recordó también Obama que  cuando fue candidato a la presidencia por primera vez, dijo, que habían  llegado tiempos de un nuevo liderazgo, y de dejar atrás  una década de guerra.

Sin dudas, el presidente Obama  es muy sensato cuando   dice  esas cosas. Pero ellas no son del  agrado de ciertos sectores, integrados por  John McCain, Mark Kirk, Bob Menéndez,  Marco Rubio Charles Schumer y sobre todo por el AIPAC (Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel) el poderoso lobby israelí, que presiona continuamente sobre el Congreso norteamericano  para aumentar las presiones sobre Irán, Siria y otros.

En realidad,  no es que Obama esté en desacuerdo  con liquidar a los regímenes de Irán y de Siria, pero no puede llevar las cosas de manera agresiva y a contrapelo de lo que sus aliados y Rusia han logrado hacer.

El Presidente comienza  paulatinamente a colisionar con aquellos sectores de política que desempeñan las posiciones  más de derecha  y que no son partidarios  de dar tratamiento a los conflictos por la vía diplomática sino de las presiones y  sanciones.

Todo parece indicar que el Presidente está haciendo retornar la diplomacia  al centro de su política exterior. No obstante ello no será nada fácil para Obama, porque sobran dentro  y fuera del ambiente político norteamericano quienes desean continuar haciendo política  sobre la base de la agresividad. Particularmente dentro de Estados Unidos  Obama cuenta con un enemigo muy poderoso;  un primer frente de posición,  formado por la explosiva combinación entre  Israel  y su poderoso lobby  interno AIPAC. Que cuenta con un gran apoyo en la sociedad norteamericana. 

El  segundo frente interno de oposición a las intenciones políticas de Obama, en este caso respecto a Cuba, lo forman los sectores de extrema derecha de la política contra Cuba, dentro de la comunidad cubana, formado por el grupo de congresistas cubano-americanos, la Fundación Nacional Cubanoamericana y el resto de congresistas americanos que contribuyen a desplegar la  actividad anticubana dentro del congreso.

Recientemente han estado presionando sobre la banca, para obstaculizar la operatividad consular de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington y las  gestiones periodísticas  de Prensa Latina.

El tercer frente de oposición interna, lo forman aquellos sectores poderosos del capital transnacional, que han obligado a Obama a seguir una política económica basada en el  rescate de la banca, de modo  que han hecho imposible lograr la recuperación económica.

Un cuarto frente político está formado por el Partido Republicano, con su engendro, El Te Party, que ha devenido en la fuerza reaccionaria  organizada a nivel de partido, más peligrosa de la sociedad norteamericana .Recientemente algunos  líderes de este movimiento se han percatado de que las bases de este  se les han escapado de las manos y  pueden provocar  los más disimiles y peligrosos  incidentes.

Un quinto frente está formado por los que pretenden entenderse con América Latina y el Caribe, no comprendiendo los cambios y adaptándose a ellos, sino sobre la base de un proyecto de remodelación neocolonial, donde el modelo es lo logrado con el Golpe de Estado en Honduras. Es la actual Honduras  del fraude electoral, el modelo seleccionado por los sectores de la derecha en los Estados Unidos para  entenderse con los procesos de cambios que tienen lugar en América Latina y el Caribe. Actitud en la que incluso  tienden a chocar con sus aliados Europeos y Asiáticos.

Todo ello transcurre hoy para el Presidente, en medio de una pérdida de popularidad  que se ubica en el 37%, la peor obtenida desde que asumió el poder en el 2009.El  nivel de descontento aumento al 57%, mientras que el respaldo a su reforma sanitaria  cayó   a un 31%.

 Obama, si realmente quiere dirigir al país, no tiene más remedio que oponerse a estas fuerzas, que les obstaculizan continuamente dar las respuestas  diplomáticas  que múltiples conflictos requieren. Y al mismo tiempo, correr  los  riesgos del tipo  que enfrento Kennedy  cuando quiso hacer su propia política.

Creo que, desde el magnicidio de Dallas, ningún presidente norteamericano  había tenido que enfrentarse a una situación tan peligrosa, como  la que hoy tiene que enfrentar  Barack Obama.

 Con la particularidad  adicional de que  muchos de los que votaron por Obama, hoy han dejado de creer en  el Presidente. Obama gana enemigos y pierde popularidad. Sin dudas,  por no ser  consecuente  entre  la práctica de su política  y la retórica con que se presentó. Actitud que tiene a asumir casi  todo presidente, pero,  en lo que  especialmente Obama,  no podía darse ese lujo. Obama representó algo inédito en la historia política de la nación norteamericana, contaba con un mandato de cambo casi absoluto, y debió saberlo aprovechar, cuando ello no representaba ningún peligro para su vida. Hoy para hallar esa consecuencia que Obama parece perseguir ahora, puede resultar muy tarde y peligroso para su persona.

Según sus más recientes declaraciones, parece inclinarse por correr los riesgos de hacer ajustes en su política.  Esperemos  salga adelante, por la  mejoría  de todos.


La Habana, Noviembre 30 del 2013

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