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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Los derechos legítimos del Pueblo Saharaui y las pretensiones anexionistas de Marruecos (I)

Foto: laverdad.es
Tomado de ALAI. Agencia de Latinoamericana de Información.
Por Luis Portillo Pasqual del Riquelme.
Doctor en Ciencias Económicas, exprofesor de la Universidad Autónoma de Madrid (España)

Han transcurrido ya 43 años desde que Marruecos expulsara a España del Sáhara Occidental y la sustituyese, a sangre y fuego, en su papel de potencia colonial y país ocupante.

Esta maniobra fue llevada a cabo con el asesoramiento estratégico y el visto bueno de Henry Kissinger, exsecretario de EE.UU, y se instrumentó mediante la tristemente célebre Marcha Verde, con la que el rey de Marruecos empujó a 350.000 súbditos civiles sobre la frontera noroeste del Sáhara Español (1975). Días antes, y sin publicidad alguna, tropas militares marroquíes penetraban en el territorio saharaui por la frontera noreste.

lunes, 9 de noviembre de 2015

MUROS


Tomado de TeleSur


El 23 de junio de 2002 el gobierno de Ariel Sharon aprobó la construcción del muro israelí en Cisjordania, el cual está compuesto de 630 kilómetros de vallas, alambradas de espino, zanjas, zonas de arena fina para detectar huellas, torres de vigilancia, caminos asfaltados a cada lado para permitir patrullar a los tanques, así como zonas adicionales de defensa y áreas restringidas de diversa profundidad.
A esos 630 kilómetros se le suman otros 70 de un muro de hormigón (de hasta siete metros de altura en algunas zonas). En esa extensión hay 84 puntos de paso, de los cuales solo 45 pueden ser atravesados por aquellos palestinos con los permisos adecuados. Más de la mitad del muro ya está terminado y se prevé que mida unos 700 kilómetros de largo y entre 50 y 100 metros de ancho una vez culminado.
Una barrera ilegal
El gobierno israelí ha sido acusado de crear una barrera ilegal basada en una iniciativa segregacionista. Sin embargo, éste se respalda en un supuesto mecanismo de defensa, pues afirman que el único propósito del muro es el de impedir la entrada de terroristas palestinos a núcleos de población israelíes y por lo tanto no está trazado con fines políticos o anexionistas.
Pero el muro no sigue en su totalidad el trazado fronterizo establecido en el armisticio árabe-israelí firmado en 1949 entre Israel, Egipto Siria y Transjordania, conocido como la “Línea Verde”, frontera reconocida internacionalmente entre el Estado de Israel y la Cisjordania ocupada. Al contrario, el 80% del muro construido está dentro del territorio de Cisjordania y solo el 20% se extiende a lo largo de la “Línea Verde”. Israel argumenta que ésta no es una frontera, sino una línea imaginaria que, según ellos, ha sido violada por Jordania en múltiples ocasiones.
Partidarios y defensores del muro sostiene además, a modo de exoneración de su responsabilidad, que el “Nuevo Muro de la Vergüenza” no se diferencia de los muros que otros países (como España o Estados Unidos) han construido para defender sus territorios.
Por su parte, un amplio grupo de detractores – conformado por organizaciones pacifistas y proderechos humanos tanto de Israel como internacionales – afirman que la construcción de este “Muro de la Segregación Racial”, así como tantas otras medidas llevadas a cabo por el gobierno israelí, impide la creación de un Estado palestino viable y degrada el nivel de vida de las poblaciones palestinas.
El gobierno palestino siempre ha criticado la construcción de la barrera: “es un muro ilegal” que “deja a los territorios palestinos como islas flotantes en el mar de las colonias israelíes, algo parecido al queso suizo, agujereado por todos sitios. De esta forma, se evita la formación de un Estado palestino”.
Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, ha calificado la barrera como “una acción poco civilizada e inhumana porque está siendo construido en los territorios palestinos”.
En 2003, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una resolución, propuesta por Jordania, en la cual se instó a Israel a detener la construcción de la barrera y desmantelar la parte ya terminada por considerarla ilegal. El caso fue remitido a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 2004, la cual determinó que la barrera violaba el derecho internacional humanitario y de derechos humanos, y debía ser derrumbada. Como era de esperar, el gobierno israelí rechazó las recomendaciones de la CIJ.
Una resolución similar a la adoptada por la Asamblea General fue presentada anteriormente en el Consejo de Seguridad de la ONU, pero no fue aprobada por el veto de Estados Unidos. Pese a esta acción reprobatoria de la ONU hacia el Estado de Israel, las Naciones Unidas siempre ha tenido serios perjuicios a favor del gobierno israelí.
Un muro segregacionista
Existe una batalla ideológica al respecto de dicha construcción. Mientras que su nombre oficial en Israel es el de “Valla de Seguridad”, los palestinos – víctimas del aislamiento – lo llaman “Nuevo Muro de la Vergüenza”, “Muro de la segregación racial” o “Muro del Apartheid”, éste último en referencia al antiguo régimen racista sudafricano.
Con el 80% del muro erigido dentro del territorio de Cisjordania, éste causa un daño grave en la vida de los palestinos, debido a que disminuye su posibilidad de habitar docenas de pueblos y comunidades. El muro también separa a los campesinos de sus tierras y de sus lugares de trabajo, centros educativos, de salud y otros servicios esenciales.
Según el Departamento de Asuntos de Negociaciones (NADPLO), dependiente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), aproximadamente el 47,6% de la Cisjordania ocupada (con aproximadamente el 88% de los colonos israelíes) será de facto anexionado por Israel, asegurando así no sólo la continuación de los asentamientos sino también su ampliación y alrededor de 249.000 palestinos quedarán atrapados entre el muro y la Línea Verde.
Los daños que causará el “Nuevo Muro de la Vergüenza” una vez terminado son inestimables. Se calcula que unos 60.500 palestinos residentes en 42 pueblos de Cisjordania vivirán entre el muro y la línea verde con Israel, alrededor de 31.400 palestinos quedarán completamente cercados por el muro, más de medio millón vivirá dentro de una franja de un kilómetro y unos 200.000 palestinos se verán afectados por la parte del muro construido en Jerusalén Oriental.
Las consecuencias del muro también suponen la destrucción de terrenos agrícolas fundamentales para la supervivencia de los palestinos. Más del 10% de la tierra palestina de Cisjordania (unas 57.518 hectáreas) quedará al otro lado del muro y decenas de miles de olivos y otros árboles, así como extensas áreas de tierras agrícolas ya han sido confiscadas y destruidas, y decenas de viviendas han sido demolidas.
Pese a estos cuantiosos daños a las vidas de los palestinos, el muro israelí de Cisjordania continúa edificándose y separando cada vez más a familias y comunidades enteras, quienes cada día arriesgan sus vidas para acceder a derechos básicos como centros de salud y educativos o llegar a sus lugares de trabajo.
El 7 de abril de ese mismo año, Francia abandonaba por completo la región y Marruecos, bajo acuerdos con España firmados en 1956 y 1958, recuperaba territorios antes controlados por el gobierno de la dictadura franquista. En 1958, los territorios de Río de Oro y Saguia-el-Hamra se unían para formar lo que se conoció como el Sahara Occidental o Sahara Español.
Control del Sahara Occidental

Tras su entrada en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en noviembre de 1956, Marruecos reclamó el Sahara Occidental como parte de su soberanía. En 1967, el organismo internacional recomendó la descolonización del territorio cuando también Mauritania comenzó a reclamar porciones de la tierra que, en aquel momento, eran propiedad de España.
En 1975, España, ya en proceso de descolonización del Sahara, cedía la administración del territorio, pero no la soberanía, a Mauritania (noroeste de África) y Marruecos. De hecho, es por ello que el Sahara Occidental sigue siendo en la actualidad legalmente territorio español, aunque el desentendimiento por parte de la administración española respecto a dicho territorio ha sido, desde entonces, absoluto.
Para ahorrarse ciertas preocupaciones políticas España abandonó la región en 1976, tras la Marcha Verde de Marruecos sobre el territorio del Sahara Occidental, una estrategia marroquí que consistió en el envío de 350.000 ciudadanos y 25.000 soldados para invadir el por entonces territorio español. Comenzó en ese momento la disputa por el Sahara Occidental que aún hoy continua y que tiene como principales protagonistas a Marruecos, que decidió anexionarlo sin que tal hecho haya sido nunca reconocido por la comunidad internacional, y la República Árabe Saharaui Democrática, deseosa de establecer un estado independiente en un territorio que considera tradicionalmente suyo.
Creación del muro
El muro empezó a construirse en 1980 y fue concluido en 1987. La construcción se llevó a cabo en varias fases, durante las cuales se produjeron numerosas confrontaciones armadas entre el ejército marroquí y el Frente Polisario, conocido como el Movimiento de Liberación Nacional del Sahara Occidental, que busca finalizar la ocupación marroquí desde hace 38 años y conseguir la autodeterminación del pueblo saharaui.
El “Muro Marroquí” en realidad consiste de 8 muros, los cuales están constituidos por 2.720 kilómetros de berma de arena – un espacio elevado y llano que divide en dos un espacio – que recorre el Sahara Occidental y el sudeste de Marruecos separando las áreas controladas por el gobierno de dicho país y la llamada Zona Libre del Frente Polisario; es decir, el territorio en el que trabaja el Movimiento de Liberación Nacional del Sahara Occidental (sucesor del Movimiento para la Liberación del Sahara).
El “Muro del Sahara Occidental” fue construido por el ejército marroquí con la ayuda de expertos israelíes y la asistencia financiera de Arabia Saudita y de Estados Unidos. Esto explica que el muro tenga búnkeres, vallas equipadas con armamento estadounidense, saudita y francés, siete millones minas antipersonales, nidos de ametralladoras, radares y otros armamentos pesados. Todo esto con la finalidad de crear una línea divisoria entre los territorios ocupados por Marruecos y aquellos liberados por el Frente Polisario, impidiendo así la vuelta de los refugiados saharauis a su país.
También es el muro con mayor número de soldados: 180.000 soldados de infantería marroquíes se sitúan cada cinco kilómetros, divididos en compañías. Este conjunto de recursos logísticos, técnicos y humanos cuesta a Marruecos, cada año, el 4,6% de su Producto Interno Bruto (PIB).
Este increíble despliegue de armamentos y soldados hacen del muro una agresión a los Derechos Humanos. Un ejemplo de esto es el anteriormente citado campo de siete millones de minas que atenta contra la vida de civiles sin distinguir entre niños o adultos, siendo numerosas las mutilaciones y muertes que provocan año tras año de forma indiscriminada.
Este muro es más que una simple barrera física, es el símbolo del desentendimiento absoluto por parte del pueblo español y la comunidad internacional, así como el símbolo de la ocupación y la agresión por parte del pueblo marroquí. Éste último anexionó el territorio de Sahara Occidental a la fuerza y sin reconocimiento internacional y lo dividió sin muchas razones aparentes salvo la de negarse a devolver un territorio a su más legítimo dueño, el pueblo saharaui.
La avaricia por las riquezas naturales (fosfatos, uranio, petróleo, gas, plomo, titanio, oro, zinc y la zona pesquera) son el verdadero motivo de la ocupación marroquí en Sahara Occidental y del silencio de las potencias que se benefician de esto: Francia y Estados Unidos. El muro es otro claro ejemplo de cómo los grandes imperios transgreden, ocupan y se adueñan de territorios para enriquecerse sin importar los daños causados a un pueblo entero.
Larga data de tragedias marca la historia fronteriza entre México y Estados Unidos y es que, día a día, un inmigrante intenta pasarlo con suerte. Cada día la búsqueda del sueño americano deja muertes terribles e innecesarias.
El Muro Fronterizo que Estados Unidos ha construido a lo largo de su frontera con México tiene la marca de ser el más mortal hasta la fecha.
Razones para construir el muro
Con el objetivo de impedir la entrada de inmigrantes mexicanos y centroamericanos hacia su territorio, Estados Unidos inició en 1994 la "Operación Guardián" – Operation Gatekeeper, en inglés – que, bajo el sobrenombre de “Operación Muerte”, propuso crear un cerco que habría de recorrer toda la frontera sur del país. No obstante, en la actualidad los únicos fragmentos construidos son los que dividen a California y Tijuana, Arizona y Sonora, Nuevo México y Baja California y Texas y Chihuahua.
Este cerco está compuesto de tres tapias sucesivas dotadas de diversos artefactos de la más alta tecnología: luces de extrema potencia, radares, detectores de movimiento, sensores electrónicos y cámaras de visión nocturna conectadas a la policía fronteriza estadounidense. Cuenta, además, con diversos comandos militares altamente capacitados y equipados con los las más recientes innovaciones tecnológicas que les permite una vigilancia constante desde tierra – con todo-terrenos – y aire – con helicópteros artillados.
En 2011, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que ya habían construido 1.044 kilómetros del Muro Fronterizo, el cual será ampliado hasta llegar a 1.120. La línea que divide EE.UU. y México es de 3.200 kilómetros.
Un largo historial de tragedias.
Desde el comienzo de su construcción en 1994 han ocurrido más de 10.000 muertes a causa del Muro Fronterizo, otro pernicioso símbolo de la segregación humana.
Pese a que el motivo inicial del Muro Fronterizo era disuadir la entrada de inmigrantes a Estados Unidos, las estadísticas indican que cada año el número de personas que intentan cruzar la frontera a los Estados Unidos se incrementa y, en consecuencia, los fallecidos. Por citar sólo algunas cifras, en 1996 se registraron 87 muertes y en 1997 hubo 149. Subió hasta 329 en 1998, 358 en 1999 y 436 muertes tan solo en 2000. Pero estamos hablando de cadáveres recuperados, muchos ni siquiera son encontrados.
El repudio por las pérdidas humanas, así como los daños sociales y ecológicos, que surgieron por la creación de este muro, no se hicieron esperar: el gobierno federal de México, así como intelectuales y ministros de América Latina, lo criticaron severamente, incluso el actual gobernador de Texas, Rick Perry, declaró al diario mexicano El Universal su oposición al bloqueo de la frontera.
También los granjeros y comerciantes de Texas manifestaron su preocupación por la construcción del muro, temerosos de que sus negocios se vengan abajo por la poca afluencia de inmigrantes, pero también por el bloqueo de las aguas del Río Bravo, del que dependen.
En cuanto a la reacciones de otros países, el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, expresó sus más duras críticas respecto a la decisión de Washington (capital de EE..U.) aseverando que “las barreras inútiles entre los países pueden perjudicar al comercio y al turismo”.
Más allá de destruir el llamado “sueño americano”, el Muro Fronterizo es un símbolo de segregación y muerte, pues cada año cientos de inmigrantes estafados por “coyotes” (personas que cobran para ayudar a cruzar el muro) se pierden en el desierto sin agua y, usualmente, mueren de insolación en dos o tres días a sólo unas millas de la ciudad más cercana.
Es una simple cuestión económica. La inmigración ilegal seguirá existiendo mientras los inmigrantes desempleados en México y Centroamérica puedan encontrar mejores trabajos en Estados Unidos. La única solución reside en el Congreso estadounidense, el cual tiene la responsabilidad de legalizar a los millones de inmigrantes radicados allá y establecer un sistema de visas y residencia para que nadie tenga que tomar la ruta de los coyotes, el desierto y la muerte.
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Ver también Especial de TeleSur: Los otros muros.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Casal de L’ALBA invitado a acto organizado por Frente Democrático por la Liberación de Palestina y Vía Democrática Marruecos.

Tomado de Facebook y Blog Casal de Amistat Català Cubà
Por Gustavo de la Torre Morales.
Fotos: Salvador Torres.


Este pasado sábado 13 de diciembre, el Frente Democrático por la Liberación de Palestina y Vía Democrática Marruecos organizaron una actividad denominada: “El Imperialismo y la Soberanía Alimentaria”, realizado en el local de Pati Limona, en calle Ciutat, Barcelona. Al acto fue invitado el Casal de l’ALBA de Barcelona para hablar del proyecto llevado a cabo por países latinoamericanos y caribeños en referencia a soberanía alimentaria.

A dicha actividad estuvieron en la mesa de conferencistas los siguientes compañeros: Mohamed Hakech, Secretario General de la Federación Nacional del Sector Agrícola de Marruecos; Mohamed Merabet, Vía Democrática; Ibrahim Beisani, Presidente de la Comunidad Palestina; Gustavo de la Torre Morales, por el Casal de l’ALBA, y Karim como presentador.

Las intervenciones estuvieron cargadas de justas denuncias a las políticas de expolio de los grandes capitales en países subdesarrollados, de los intereses imperiales en gobiernos que permitan políticas neoliberales que desregularicen las economías de dichos países para mantener sus economías dependientes de las potencias extranjeras, a crear aperturas a la privatización de servicios públicos y a incrementar el abismo de desigualdades sociales.

Igualmente, también se hizo mención al genocidio de Israel contra la población palestina y a la complicidad de Estados Unidos con el sionismo israelí por los crímenes cometidos contra Palestina, desde que comenzó la carrera expansionista de Israel en 1948.

En el acto se reconoció la gigantesca labor humanitaria de Cuba y el valiosísimo referente que representa el ALBA para otras regiones del mundo, en la construcción de una alternativa más viable en el respeto a los derechos humanos y a la interrelación con la naturaleza.

Durante el período de palabras por parte de los asistentes, resaltó el pronunciamiento realizado por Salvador Torres, en representación de diversas entidades solidarias con otros países; quien enfatizó el compromiso de seguir batallando en apoyo a los procesos de transformaciones que se llevan a cabo en América del Sur, incluyendo a la Revolución cubana; así como a todos los pueblos que la causa sea construirse un camino propio, de transformación social y pleno de soberanía; entendiendo como principal enemigo de los pueblos al sistema capitalista y su máximo exponente el imperialismo norteamericano. También denunció las guerras de rapiña contra Irak, Libia y Siria; los asesinatos contra líderes políticos de otros pueblos, enmascarando dichos actos en una falsa libertad, y en los viles crímenes cometidos contra el pueblo de Palestina.

 

viernes, 29 de agosto de 2014

Represión, tortura y caos sanitarios. ¿Qué dirían los monopolios si esto fuera en Cuba?

Tomado de CubaInformación.
Por José Mazaneda, Coordinador de Cubainformación.

Analizamos 5 materiales de la sección internacional de varios grandes diarios. Por ejemplo, leemos en El País que en los hospitales de Honduras existe una crisis sanitaria sin precedentes; un desabastecimiento total de equipos y de medicamentos, y –oigan bien- casos de empresarios de funerarias que han llegado a desconectar a pacientes de sus máquinas de vida artificial, para aumentar la “clientela”. ¿Se imaginan que algo de esto ocurriera en Cuba? ¿No hablarían de una absoluta y definitiva descomposición del “régimen” cubano? 

Un joven negro desarmado es asesinado con 6 disparos, 2 de ellos en la cabeza, por un policía blanco (1). El Gobierno decreta el toque de queda y la Guardia Nacional, con fusiles de asalto y munición de guerra reprime a una multitud que protesta. ¿Es la Sudáfrica del apartheid? ¿La prensa internacional condenará a este “régimen que viola los derechos humanos”? En absoluto: es Ferguson, EEUU. Y la prensa, a lo sumo, reprende los excesos policiales puntuales en la “mayor democracia del mundo” (2). Son los mismos medios que, meses atrás, condenaban al Gobierno de Venezuela por sofocar la violencia de jóvenes de derecha en barrios acomodados (3). Era la “represión” de una “dictadura” que, curiosamente, no suspendió los derechos constitucionales, como en EEUU. 

Leemos en el diario español El Mundo que 1.880 inmigrantes han fallecido este año intentando llegar a Europa por mar (4). Aunque el ACNUR menciona como causa los conflictos bélicos, también apunta a la falta de alternativas en los países de África. Pero ni en El Mundo ni en otros grandes diarios leeremos el más mínimo análisis sobre la necesidad de reformar el sistema económico –el capitalismo global- origen de tantas desigualdades, pobreza y falta de alternativas. Por el contrario, el mismo día, El Mundo recordaba otro drama migratorio, ocurrido hace 20 años, la llamada Crisis de los Balseros de Cuba. Pero en este caso, condenaba sin piedad al Gobierno cubano y al sistema económico de la Isla (5). 

Leemos en El País que en los hospitales de Honduras existe una crisis sanitaria sin precedentes; un desabastecimiento total de equipos y de medicamentos, y –oigan bien- casos de empresarios de funerarias que han llegado a desconectar a pacientes de sus máquinas de vida artificial, para aumentar la “clientela” (6). ¿Se imaginan que algo de esto ocurriera en Cuba? ¿No hablarían de una absoluta y definitiva descomposición del “régimen” cubano? 

Varios medios de prensa española recogen la práctica sistemática de la tortura en Marruecos (7). Y las decapitaciones programadas que se llevan a cabo en Arabia Saudí, con 23 ejecuciones en las últimas semanas (8). Pero ni Marruecos ni Arabia Saudí sufren sanciones de la Unión Europea. Al contrario, tienen excelentes relaciones comerciales y diplomáticas. Sin embargo, la Unión Europea sigue manteniendo la llamada “Posición Común” contra Cuba, que condiciona cooperación a cambios políticos en la Isla, con el aplauso de esa misma prensa española y de la llamada “disidencia” cubana (9). 

Los casos de desnutrición aguda en menores de 5 años han registrado un incremento del 23,9 % en Guatemala (10). 58 menores han muerto en los últimos meses, principalmente en zonas rurales fronterizas con México. La gran prensa, que informa de que el hambre puede extenderse a otros países de Centroamérica, apunta a la sequía que sufre la región desde hace meses (11). Pero, ¿se imaginan que un solo ser humano muriera por hambre en las zonas rurales de Cuba que también han sido afectadas por sequías o por huracanes? ¿El culpable no pasaría a ser, entonces, el Gobierno cubano? 

Son algunos ejemplos para reflexionar sobre el doble rasero informativo de los grandes medios internacionales.


(1) http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/21/actualidad/1408607244_547545.html
(2) http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/25/actualidad/1408993669_886350.html
(3) http://internacional.elpais.com/internacional/2014/04/06/album/1396813029_512891.html#1396813029_512891_1396813605
(4) http://www.elmundo.es/internacional/2014/08/26/53fc7311268e3e274d8b4579.html
(5) http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/habaname/2014/08/19/balseros-20-anos-despues.html
(6) http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/26/actualidad/1409013496_041325.html
(7) http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/orilla-sur/2014/08/22/marruecos-denunciar-torturas-lleva-a-la.html
(8) http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/considera-que-las-decapitaciones-arabia-saudi-son-desprecio-los-derechos-humanos-3466165
(9) http://www.abc.es/internacional/20140827/abci-opositores-cubanos-reiteran-exija-201408251821.html
(10) http://www.columbia.co.cr/index.php/internacionales/4016-universidades-y-ong-s-hambre-se-incrementa-en-guatemala
(11) http://internacional.elpais.com/internacional/2014/08/23/actualidad/1408805635_701358.html

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