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sábado, 28 de septiembre de 2019

¡Salvemos al planeta del capitalismo!

Manifestación en Barcelona, Cataluña, por el cambio climático, 27 sept 2019. Foto: Genoveva Rodríguez García.
Tomado de Facebook
Por Gustavo de la Torre Morales


Hoy, 27 de septiembre de 2019, salió mucha gente, pero mucha, en Barcelona, a manifestar la imperiosa necesidad de salvar el planeta, para demandar políticas más ecológicas, menos depredadoras del medio ambiente.

miércoles, 4 de septiembre de 2019

Amazonas: y no solo lo dijo Fidel


Tomado de ALAI. Agencia Latinoamericana de Información.
Por José Toledo Alcalde

El Comandante Fidel Castro Ruz lo dijo: Desaparezca el hambre y no el hombre. Y, la hecatombe de toda expresión de vida sobre el planeta nos refriega en el rostro lo dicho por el profeta de América Latina y el Caribe, Fidel.

miércoles, 17 de junio de 2015

Mónica Bruckmann “La lógica capitalista convierte los recursos naturales en mercancía”

Tomado de FaceBook
Fuerte original: Comité Socialista de Estudios/ Ciudad Caracas.

Procesos brutales de devastación ambiental y de expulsión de poblaciones locales, que son fundamentalmente indígenas y campesinas en el caso de América Latina, es lo que ha generado la lógica del sistema capitalista que privatiza la naturaleza y convierte los recursos naturales en "commodities", en un proceso de financiarización que viene generando crecientes conflictos socio ambientales en toda la región.
Así lo indicó la socióloga, científica política y profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro, Mónica Bruckmann, quien estuvo como invitada en el Congreso Internacional "Inventar la Democracia del Siglo XXI", que se efectuó en Caracas.
Bruckman destacó que como prioridad tienen que colocarse los intereses nacionales, que implican un desarrollo tecnológico importante para poder romper con la inserción dependiente y primario exportadora de la región en el sistema mundial.
"Es importante que las poblaciones participen de las decisiones en relación a los recursos que se encuentran en los territorios donde ellas viven y, también, la gestión ambiental", afirmó la socióloga.
—¿Cuál cree debe ser la postura de la región latinoamericana frente a la de los llamados países desarrollados que priorizan la industrialización por encima de los recursos naturales?
— Creo que nuestra región históricamente se insertó en el sistema mundial como una región exportadora de materia prima sin valor agregado, de manera dependiente y subordinada a los intereses más dinámicos de la economía mundial y hoy tenemos una oportunidad de grandes avances, de procesos y proyectos de integración regional. En varios países están luchando intensamente por construir políticas de soberanía en relación a estos recursos naturales, de tal manera que ellos estén dirigidos fundamentalmente a atender las necesidades de sus pueblos y las de desarrollo integral, que significa no solamente procesos de industrialización para atender sus mercados internos, el mercado interno regional, sino sobre todo una agenda ambiental que es fundamental en este momento.
Por ejemplo, según datos de la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) gran parte de los conflictos sociales que se produjeron en los últimos cinco años tienen que ver con la minería, la actividad extractiva, y de éstos 35% tienen que ver con la minería de oro, que es la que se produce a cielo abierto, devasta el paisaje, contamina los recursos hídricos, expulsa poblaciones campesinas retirándoles la posibilidad de reproducción, inclusive de subsistencia, y esto ha generado procesos de gran conflictividad.
En segundo lugar, está como responsable de conflictos sociales, por 23%, la minería de plata y, luego, la de cobre por alrededor de 17%. Después vienen los otros minerales que se producen en la región. Por lo que la agenda ambiental es fundamental, no tiene que ver solo con la posibilidad de desarrollos tecnológicos que permitan disminuir al menor nivel posible el impacto ambiental. Hay tecnologías de extracción que deberían ser erradicadas, como esta minería a cielo abierto por su capacidad destructiva y devastadora pero, al mismo tiempo, esta extracción tiene que estar de acuerdo a intereses nacionales, a intereses de las poblaciones donde los recursos se encuentran. De lo contrario, estamos avanzando a un proceso de recolonización en el mundo a través del cual nuestros países están entregando a precios irrisorios los recursos naturales que no son renovables. Gran parte de los países de la región han abdicado de las llamadas regalías, que es el derecho legítimo de los Estados de apropiarse de la renta minera por la apropiación de un recurso natural no renovable, entonces solo se aplican los impuestos a la ganancia de las empresas sin considerar que la regalía es un impuesto que depende del lucro de la empresa y del giro del negocio, eso es un concepto que no tiene nada de revolucionario y que viene del pensamiento económico neoclásico, pero eso se está tratando de erradicar y con esto los Estados pierden la posibilidad de recaudación económica que puede ser dirigida a sectores fundamentales de la sociedad como es el caso de Venezuela. Venezuela es el único país que tiene una regalía en torno al 33%, además de otros impuestos, y que ha permitido que el Estado venezolano se apropie de la renta petrolera que estuvo en manos de la oligarquía venezolana por tantas décadas.
—¿El primer paso para que la región haga frente a estos desafíos es tener una agenda ambiental común?
— Creo que ya se han venido dando estos primeros pasos. De hecho, cuando el doctor Alí Rodríguez Araque asumió la Secretaría General de la Unasur (Unión Suramericana de Naciones) la primera propuesta que él tuvo, inclusive fue presentada a la Cumbre de Presidentes en Lima en el 2012, fue empezar a trabajar para construir una visión y una estrategia común regional para aprovechar los recursos naturales de los países en pro del desarrollo integral de la región y de nuestros pueblos. Esta propuesta fue acogida por los jefes de Estado y se convirtió en un mandato para iniciar reuniones y debates que permitan profundizar sobre este tema en América del Sur e iniciar un conjunto de investigaciones, que se hicieron durante la gestión del doctor Araque en la Secretaría General del organismo de integración.
—¿Los mecanismos de integración regional han contribuido al desarrollo de estos temas?
— Se han dado los primeros pasos pero todavía estamos muy lejos de tener una estrategia común y no necesitamos tener una estrategia consensual pero, por lo menos, algunos puntos centrales en relación a los cuales podamos desarrollar una política de bloque, una política continental que nos permita tener una presencia en mejores condiciones en ese proceso de reconfiguración del orden económico y geopolítico mundial. Creo que hay un proceso de profundos cambios en este momento y la región no puede quedar al margen. La región tiene condiciones de participar activamente en la definición de estos cambios desde los intereses locales, nacionales, regionales y continentales, pero para esto hay que avanzar en un proceso de darle contenido a esta visión y, luego, ir a la formulación de estrategias regionales que es lo mismo que hace Europa, lo mismo que está haciendo África en estos momentos. Los países africanos están preocupados en empezar a desarrollar una estrategia común de gestión de los recursos naturales que es lo que hizo China, nación que tiene una política muy concreta en relación a esto, es decir, nosotros tenemos mucho que hacer en este campo, es nuestro gran déficit diría yo.
—¿Qué elementos diferencian esta integración sur-sur que surgió con el impulso que dio el Comandante Chávez?
—Definitivamente el impulso que Chávez le dio a la integración regional fue fundamental. Esa visión tan clara que tuvo de la unidad de los pueblos inspirado en el pensamiento, en la obra política de Simón Bolívar fue definitiva y él plantea esto con el inicio del siglo y, también, en un momento en que gobiernos progresistas van consolidándose en la región que es el caso de Brasil, de Argentina, posteriormente Bolivia, Ecuador y luego Uruguay. Hay todo un avance de las fuerzas progresistas en la región, hay un cambio de color del voto, inclusive porque muchas poblaciones que estuvieron históricamente excluidas comienzan a ejercer el voto a través de sistemas de ejercicio electoral más inclusivos que permitían que, por ejemplo, poblaciones campesinas y analfabetas pudieran votar aun sin saber leer ni escribir. Después esto cambia rápidamente porque una de las políticas que desarrolla el gobierno de Evo Morales (Bolivia) y que se hizo aquí en Venezuela fue trabajar intensamente por erradicar el analfabetismo y esto significó un gran salto para la posibilidad de concientización de esos pueblos. En todo caso, la actuación de Chávez fue muy definitiva para que este proceso se abriese como un gran campo de actuación continental. Fue Chávez quien inventó esta idea fantástica de la Unasur, fue Chávez quien impulsó la creación de la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) que son dos instrumentos de este siglo, fundamentales para repensar no solamente la integración entre nuestros pueblos sino la posibilidad de avanzar hacia la unidad.
—El Comandante Chávez hablaba de la consolidación de la Zona Económica de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). ¿Qué importancia tiene que se consolide ese objetivo?
— Es que nosotros estamos pasando por cambios muy importantes: de considerar a nuestro vecino un potencial enemigo para considerarlo un aliado con el cual se pueden desarrollar relaciones de cooperación y, además, esto da la posibilidad de comenzar a pensar en intereses comunes. Por ejemplo, si pensamos la relación entre Chile y Bolivia, que es compleja por los problemas históricos de guerra inclusive entre los países que ocasionaron la pérdida de la salida de Bolivia al mar, pero que sin embargo tienen complementariedades económicas muy importantes. Imaginemos que Chile llegue a un acuerdo con Bolivia para abastecer de energía a través del gas boliviano a la región norte de Chile, así se evitaría que se atraviese el territorio chileno de sur a norte con líneas de conducción de energía y esto tiene un impacto ambiental que podría reducirse drásticamente si se pensase en una estrategia energética de Chile a partir de una alianza con Bolivia. Son cuestiones que tienen que estar en el centro de la agenda, el cómo pensamos la complementariedad económica que tenemos, de manera que podamos potenciar los recursos disponibles, disminuir el impacto ambiental y tener una política más eficiente para conseguir los objetivos comunes.
—¿Cómo ve el escenario internacional con la caída de los precios del petróleo?
—El fracking es un tema que tiene que ser estudiado en profundidad. De hecho, es en el 2005 que se inicia la producción de hidrocarburos no convencionales a través de la tecnología del fracking y esto causa, por sustitución, una caída muy drástica del precio internacional del petróleo. Estados Unidos comienza a autoabastecerse de petróleo pero no deja de importar, eso es un dato muy importante. En todo este período no solamente no dejó de importar petróleo sino que elevó un poco su importación, lo que nos lleva a pensar que se está haciendo una reserva estratégica importante. Pero el fracking es una aventura muy peligrosa porque las perforaciones a tres mil metros de profundidad necesitan volúmenes enormes de agua, además, demanda una inyección de, según los cálculos que hemos hecho, dos cisternas de gran porte de ácidos y es un coctel de ácidos que la sociedad estadounidense está exigiendo que las empresas sean transparentes en relación al contenido de estos ácidos. Con eso se está contaminando las reservas de agua, se está impactando geológicamente la capa freática y, la verdad es que nunca antes la humanidad tuvo una capacidad tan grave de impactarla a través de estas perforaciones. Tenemos ya procesos muy claros de inducción al sismo que van de 3,5 a 5 grados en la escala de Richter producto del fracking. La vida útil de un pozo de fracking es entre seis y doce meses, por lo tanto, esto duplica la necesidad de perforaciones con todos los efectos medio ambientales que esto significa, incluyendo la contaminación del agua, de la cual solo 20% retorna a la superficie, lo que quiere decir que esta contaminación y estos ácidos que diariamente se inyectan van a permear hacia el territorio y van a tener un potencial de contaminación todavía mayor. Sin embargo, hay una cuestión más grave y es que Estados Unidos tiene un estrés hídrico muy grande y procesos muy acelerados de desertificación. Por lo tanto, el agua destinada a ser agua potable va para la industria del fracking y esto está generando problemas de morbilidad humana y protestas sociales crecientes. El estado de Nueva York, por ejemplo, después de haber solicitado un informe sobre los efectos del fracking en la salud pública que fue entregado en diciembre de 2014 decidió, hace pocos meses, prohibir esa práctica y es probable que esto se expanda hasta otros estados. Es decir, el costo político, social y ambiental de Estados Unidos a través del fracking es muy alto, lo que nos lleva a pensar que es insustentable. Además, la caída del precio del petróleo no podría ser debajo de los 35 dólares que es el precio límite para que el fracking sea viable y hemos visto que los primeros meses de este año el petróleo comenzó sistemáticamente una recuperación del precio internacional. Desde mi punto de vista, y considerando que era imposible que una institución con tanta información como lo es el servicio geológico de ese país no fuese capaz de prever las consecuencias del fracking, lo que se desarrolló fue una estrategia para producir una caída abrupta de los precios del petróleo y resolver tres grandes problemas en la región. En primer lugar, desestructurar la OPEP, que tiene que ver con el mercado mundial energético y que fue una cosa que no consiguió, en segundo lugar, la caída del Gobierno Bolivariano en Venezuela, que es la primera reserva de petróleo, y en tercer lugar, la privatización de las reservas de presal (rocas en la costa brasileña que tienen potencial para la generación y acumulación de petróleo) en Brasil, lo que es una gran disputa en estos momentos.
Ninguno de estos objetivos se consiguió y ya el tiempo, el ciclo del fracking se ha terminado. Ahora vemos que estamos en un proceso de recuperación y las consecuencias y la factura política que el gobierno de Obama, y quien suceda en la presidencia, va a tener que pagar son muy altas.
—¿Y esa gran reserva que está preparando EEUU tiene algún objetivo político particular?
—Reservas estratégicas que permitan garantizar una soberanía energética por un cierto tiempo son fundamentales. En el caso del fracking, por ejemplo, hay un gran nivel de exportación de carbón porque Estados Unidos está produciendo más carbón y China y Europa están comprando cantidades importantes. Entonces, los países se preocupan en generar estas reservas sobre todo cuando el precio está tan bajo, ahí hay una oportunidad que fue creada a partir del propio fracking y que genera la posibilidad de que Estados Unidos tenga un abastecimiento de este mineral fundamental para la economía, durante un periodo más largo.
—¿Esta contingencia con los precios del petróleo va a permitir a los países de la región avanzar en el área agrícola, productiva?
—Sí, definitivamente creo que son temas muy urgentes que se tienen que poner en la agenda, en la medida en que la región consolide los instrumentos diplomáticos, de elaboración de políticas regionales. En el caso de Unasur, por ejemplo, existen 12 consejos ministeriales que están en plena actuación. Se dan avances y retrocesos pero son los espacios donde se están produciendo las políticas regionales y es necesario una discusión estratégica que sea capaz de enmarcar todos estos avances y estas políticas a partir de una visión estratégica común que es lo que le va a dar sentido, mayor dinamismo y la posibilidad de avanzar rápidamente en torno a objetivos comunes para conducir las negociaciones que la región tiene que tener en estos momentos con China, a partir de la participación de algunos países en los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y con la Unión Europea. Ir a estos espacios de negociación sin mínimos acuerdos estratégicos entre los países de la región puede ser y, de hecho es un gran problema.
—¿La integración latinoamericana no tiene retroceso?
—Los retrocesos siempre son posibles sobre todo cuando los avances se realizan, como es en el caso de la integración suramericana y latinoamericana, a partir de los Gobiernos, pero es muy importante pensar que a este proceso de integración de los Gobiernos, de los Estados, debe acompañarlo un proceso de integración de los pueblos, un proceso de mutuo reconocimiento, de intercambio cultural, de crear una identidad común y en la medida que avancemos en la incorporación de los pueblos y los movimientos sociales seguramente serán mucho más difíciles los retrocesos.

jueves, 9 de octubre de 2014

Reconoce ONU esfuerzos de Cuba en energía renovable

Segunda planta de biomasa forestal con capacidad inicial para 500 MW, dando continuidad al Programa de Desarrollo Integral (2012-2020), en la Isla de la Juventud, Cuba. 14 de abril de 2014. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS
Segunda planta de biomasa forestal con capacidad inicial para 500 MW, dando continuidad al Programa de Desarrollo Integral (2012-2020), en la Isla de la Juventud, Cuba. 14 de abril de 2014. AIN FOTO/Omara GARCÍA MEDEROS
Tomado de Cuba Sí
Información de la AIN



Mirta Kaulard, coordinadora residente del Sistema de las Naciones Unidas en Cuba, reconoció hoy los esfuerzos del gobierno de la Isla en el desarrollo de infraestructuras para el uso de las energías renovables.

Durante la primera sesión del Taller Internacional Energía Renovable para el Desarrollo Sostenible: el caso de la gasificación de Biomasa, con sede en el  Palacio de Convenciones de esta ciudad, la funcionaria refirió que esa voluntad debe extenderse a muchos países en vías de desarrollo.

La planta creada con ese fin en la Isla de la Juventud, dijo, demuestra que el trabajo conjunto y responsable da buenos resultados, y ayuda a reincorporar e impulsar el desarrollo económico de los territorios que asumen la iniciativa.

Este proyecto, concentrado mayormente en el municipio especial, podrá aportar en una primera etapa de funcionamiento 0,5 megawatt/hora, y se prevé que duplique la cifra en próximos meses.

Cuba no solo está apostando por desarrollar el uso de las energías renovables debido a los beneficios financieros, sino porque es una vía de aprovechamiento de sus recursos ideales para la gasificación de Biomasa.

Se trata de un proceso termo-químico en el que la biomasa, normalmente de origen leñoso, es transformada en un gas combustible, con el cual se agrega mayor valor a la generación energética.

El gas combustible obtenido puede ser aprovechado de diversas maneras, a través de procesos de combustión para producir electricidad y/o energía térmica, o como gas de síntesis transformándose en productos de mayor valor añadido.

Gran parte del territorio cubano se ve afectado actualmente por variedades de especies invasoras como el marabú, el cual puede constituir una fuente abundante de insumos para plantas como la instalada en la Isla de la Juventud.

Las 25 noticias más censuradas 2013-2014 (01)

Tomado de IslaMía



El aumento veloz de la acidificación de los océanos pone en peligro la vida marina

Las 25 noticias más censuradas por la gran prensa de Estados Unidos fueron dadas a conocer el 7 de octubre en el anuario Censored 2015, que publica el Proyecto Censurado de California desde hace 38 años, en colaboración con la Universidad Sonoma State y actualmente, con decenas de universidades comprometidas con este trabajo por la libertad real de información. Aquí se presentan de acuerdo con la compilación y traducción de Ernesto Carmona.
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Es archi-sabido que el uso de combustibles fósiles -como carbón, petróleo y gas natural- libera dióxido de carbono (CO2) en el aire. Pero es menos sabido que el 25% de ese dióxido de carbón -más de 9 mil millones de toneladas al año- es absorbido por los océanos. Craig Welch invitó en el Seattle Times “a imaginarse a cada habitante de la tierra sacudiendo sobre el mar un trozo de CO2 tan grande como una pelota de bowling. Esto es lo que cada día le hacemos a los océanos”. Como informaron Welch y otros, el CO2 cambia la química de los océanos más rápido que en cualquier otro momento de la historia humana, con consecuencias potencialmente devastadoras, tanto para la vida marina como para la gente que depende de la industria pesquera mundial como fuentes vital de proteína y sustento.

Cuando el CO2 se mezcla con el agua del mar desciende el nivel del pH del agua, haciéndola más ácida. La acidez erosiona conchas, esqueletos y elimina ingredientes del agua que requieren otros seres vivos requieren para su desarrollo saludable. Sobre este fenómeno, conocido como “acidificación del Océano”, Welch escribió: "Ayuda a introducir un gran desorden en los mares y amenaza con alterar la vida marina a una escala casi demasiado grande para comprenderla, y mucho más rápidamente de lo que antes se esperaba”.

Los impactos de la acidificación oceánica han sido más pronunciados en el Ártico y Antártico, porque los mares fríos y profundos absorben más CO2. Julia Whitty divulgó en Mother Jones que hasta ahora hemos disfrutado de un paseo libre: "El océano se ha tragado nuestras emisiones atmosféricas de dióxido de carbono y ha reducido la marcha del calentamiento global durante las recientes décadas críticas, mientras estuvimos nerviosos en la incredulidad". Ahora, sin embargo, la acidez media del océano superficial por todo el mundo es más de 30 por ciento mayor que a principios de la Revolución Industrial.

La cobertura de Whitty, basada en el informe Acidificación del Océano Ártico 2013, indica que ese mar es particularmente vulnerable, porque las cadenas alimentarias cortas y simples son características de su ecosistema marino. La “energía se canaliza en pocos pasos desde pequeñas plantas y animales a depredadores grandes, como aves marinas y mamíferos acuáticos”. Como consecuencia, la integridad del sistema entero depende en gran medida de especies clave, incluyendo los pterópodos (también conocidos como mariposas del mar) y los equinodermos (conocidos generalmente como estrellas de mar).

Aunque criaturas más grandes, como pájaros y mamíferos, puedan no ser afectadas directamente por la acidificación del océano, Whitty reportó que serán directamente afectadas si “en respuesta a la acidificación del océano, sus fuentes de comida disminuyen, se amplían, relocalizan o cambian de cualquier manera”. Como la acidificación del océano afecta a la abundancia, la productividad y la distribución de las especies marinas árticas, estos cambios probablemente afectarán la cultura, la dieta alimentaria y el sustento de la población originaria y otros residentes árticos.

Sin embargo, los impactos de la acidificación oceánica no se limitan al Ártico y Antártico. Como divulgó Eli Klintisch en el Science Magazine, los investigadores documentaron impactos en los caracoles marinos minúsculos del Océano Pacífico, a lo largo de la costa oeste de América del Norte. Los pterópodos tienen normalmente cáscaras lisas, mientras Klintisch cita un estudio de Nina Bednaršek, de National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), quien junto a sus colegas encontró pterópodos con sus conchas marcadas por cráteres en 13 sitios costeros entre los estados de Washington y California meridional. En un artículo publicado en el periódico Proceedings, de la Royal Society B, Bednaršek y sus colegas aseguran, además, que la mitad de las muestras de conchas que recogieron muestran tantos signos de disolución que las asemejan a una “coliflor” o a “papel de lija”.

Estos hallazgos resultaron consistentes con anteriores estudios de laboratorio que muestran cómo el agua de mar más ácida genera cambios que interrumpen el proceso de formación de la concha de pterópodos jóvenes y disuelven las cáscaras ya formadas en los ejemplares maduros. En estudios anteriores, Klintisch documentó que el daño del caparazón dificulta que los pterópodos y otros invertebrados “luchen contra las infecciones, mantengan el metabolismo químico, se defiendan (ellos mismos) contra los depredadores y controlen la flotabilidad”.

Los impactos de la disolución rápida de las cubiertas de los pterópodos son difíciles de predecir, pero podrían ser profundos. Por un lado, los pterópodos están entre los organismos más abundantes de la tierra; por otra parte, no se entiende totalmente su papel en el ecosistema, como ocurre con otras pequeñas criaturas de la parte inferior de la cadena alimentaria del océano que no se han estudiado de cerca. Sabemos que los pterópodos examinados en el estudio de la Royal Society son una fuente dominante de alimentación para los salmones rosados, que a su vez, son cruciales para la industria pesquera del Pacífico Norte.

Los científicos creyeron inicialmente que los peces no serían afectados directamente por la acidificación del Océano. Pero en investigaciones recientes, que abarcan desde el pez payaso, de la costa de Papúa Nueva Guinea (¿recuerda Nemo?), a la lucio perca americana y el abadejo (Alaska), los científicos han encontrado que la exposición a altos niveles de dióxido de carbono altera en esos peces los sentidos del olfato, audición y visión.

Aunque los peces son excelentes para afrontar alteraciones de la química de su sangre para acomodarse a los mares cambiantes, los niveles elevados de CO2 interrumpen la señalización del cerebro en muchas especies. El pez-payaso bebé expuesto a altos niveles de CO2 tiene cinco veces más probabilidades de morir cuando está en su estado natural. Al comienzo, los científicos pensaron que los pez-payasos eran inusualmente vulnerables a los altos niveles de CO2, pero la investigación subsiguiente mostró que muchos otros peces del arrecife son igualmente afectados.

Los primeros resultados divulgados por Craig Welch sugieren que, en sus experiencias con lucioperca americana y abadejo, él y sus colegas observaron algunos de los mismos problemas de comportamiento de los peces del arrecife cuando están expuestos a altos niveles del CO2. Y estos dos peces integran la mitad de la captura nacional de pesca, por un valor de 1.000 millones de dólares anuales.

En su artículo “Cambio Radical”, Welch escribió en el Seattle Times: “Los animales más-estudiados siguen siendo éstos que comemos, pero poco se sabe sobre las cosas que ellos comen”. Esto señala otra dimensión problemática de la acidificación del Océano. A pesar de la magnitud potencial del problema, la acidificación del Océano está cambiando la química de los océanos del mundo más rápidamente que nunca antes, y más rápidamente que lo predicho por los científicos principales del mundo, quienes trabajan con poca financiación en la investigación sobre la acidificación del Océano y sus influencias.

Según reporta Welch, el “gasto combinado a escala nacional en la investigación de la acidificación de ocho agencias federales, incluyendo becas de la National Science Foundation a científicos de las universidades, suma unos 30 millones de dólares al año, menos que el presupuesto anual de la ciudad costera de Hoquiam, en Washington, con una población de 10.000 habitantes”.

Fuentes:

-Julia Whitty, “10 Key Findings From a Rapidly Acidifying Arctic Ocean,” Mother Jones, May 7, 2013, http://www.motherjones.com/blue-marble/2013/05/arctic-ocean-rapidly-getting-more-acidic.
-Craig Welch, “Sea Change, The Pacific’s Perilous Turn,” Seattle Times, September 12, 2013, http://apps.seattletimes.com/reports/sea-change/2013/sep/11/pacific-ocean-perilous-turn-overview.
-Eli Kintisch, “Snails Are Dissolving in Pacific Ocean,” ScienceNOW, May 1, 2014, http://news.sciencemag.org/biology/2014/05/snails-are-dissolving-pacific-ocean.
Estudiante investigador: Amanda Baxter (Sonoma State University)
Evaluador Académico: Elaine Wellin (Sonoma State University)

Traducción: Ernesto Carmona (especial, para ARGENPRESS.info)

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viernes, 22 de junio de 2012

“Dejemos las justificaciones y egoísmos y busquemos soluciones”

Momento en que Raúl se encamina al podio para ofrecer su discurso en Rio+20, este jueves 21 de junio de 2012. Foto: Victor R. Caivano/ AP
Tomado de CUBADEBATE.

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la Cumbre Río+20, en Río de Janeiro, Brasil, el 21 de junio de 2012, “Año 54 de la Revolución”.

Señor Presidente;

Excelencias:

Hace 20 años, el 12 de junio de 1992, en este mismo recinto, el líder de la Revolución cubana Fidel Castro Ruz expresó, y cito: “Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

Lo que pudo haber sido considerado alarmista, constituye hoy una realidad irrefutable. La incapacidad de transformar modelos de producción y consumo insostenibles atenta contra los equilibrios y la regeneración de los mecanismos naturales que sustentan las formas de vida en el planeta.

Los efectos no se pueden ocultar. Las especies se extinguen a una velocidad cien veces más rápida que las indicadas en los registros fósiles; más de cinco millones de hectáreas de bosques se pierden cada año y cerca del 60 por ciento de los ecosistemas están degradados.

A pesar del hito que significó la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, las emisiones de dióxido de carbono se incrementaron en un 38 por ciento entre 1990 y el 2009. Ahora vamos hacia un aumento de la temperatura global que pondrá en riesgo, en primer lugar, la integridad y existencia física de numerosos Estados insulares en desarrollo y producirá graves consecuencias en países de África, Asia y América Latina.

Un profundo y detallado estudio realizado durante los últimos cinco años por nuestras instituciones científicas, coincide en lo fundamental con los informes del Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático y confirma que en el presente siglo, de mantenerse las actuales tendencias, se producirá una paulatina y considerable elevación del nivel medio del mar en el archipiélago cubano. Dicha previsión incluye la intensificación de los eventos meteorológicos extremos, como los ciclones tropicales, y el aumento de la salinización de las aguas subterráneas. Todo ello tendrá serias consecuencias, especialmente en nuestras costas, por lo que hemos iniciado la adopción de las medidas correspondientes.

Este fenómeno tendría, igualmente, fuertes implicaciones geográficas, demográficas y económicas para las islas del Caribe que, además, deben enfrentar las inequidades de un sistema económico internacional que excluye a los más pequeños y vulnerables.

La parálisis de las negociaciones y la falta de un acuerdo que permita detener el cambio climático global son un nítido reflejo de la falta de voluntad política y la incapacidad de los países desarrollados para actuar conforme a las obligaciones que se derivan de su responsabilidad histórica y su posición actual. Esto se ha puesto de manifiesto en esta reunión, a pesar del extraordinario esfuerzo que ha hecho Brasil y que le agradecemos.

Se incrementa la pobreza, crece el hambre y la desnutrición y aumenta la desigualdad, agravada en las últimas décadas como consecuencia del neoliberalismo.

Durante estos veinte años, se han lanzado guerras de nuevo tipo, concentradas en la conquista de fuentes energéticas, como la ocurrida en el 2003 con el pretexto de las armas de exterminio en masa que nunca existieron, y la que recientemente se produjo en el Norte de África. A las agresiones que ahora se vislumbra continuar contra países del Medio Oriente, se añadirán otras, con el fin de controlar el acceso al agua y a otros recursos en vías de agotamiento. Debe denunciarse que intentar un nuevo reparto del mundo, desatará una espiral de conflictos de incalculables consecuencias para un planeta ya gravemente inseguro, y además enfermo.

El gasto militar total ha crecido en estas dos décadas a la astronómica cifra de 1,74 millones de millones de dólares, casi el doble que en 1992, lo que arrastra a la carrera armamentista a otros Estados que se sienten amenazados. ¿A dos decenios del fin de la Guerra Fría, contra quiénes se usarán estas armas?

Dejemos las justificaciones y egoísmos y busquemos soluciones. Esta vez, todos, absolutamente todos, pagaremos las consecuencias del cambio climático. Los gobiernos de los países industrializados que actúan de esta forma no deberían cometer el grave error de creer que podrán sobrevivir un poco más a costa de nosotros. Serían incontenibles las oleadas de millones de personas hambrientas y desesperadas del Sur hacia el Norte y la rebelión de los pueblos ante tanta indolencia e injusticia. Ningún hegemonismo será entonces posible. Cese el despojo, cese la guerra, avancemos hacia el desarme y destruyamos los arsenales nucleares.

Estamos urgidos de un cambio trascendental. La única alternativa es construir sociedades más justas, establecer un orden internacional más equitativo, basado en el respeto al derecho de todos; asegurar el desarrollo sostenible a las naciones, especialmente del Sur, y poner los avances de la ciencia y la tecnología al servicio de la salvación del planeta y de la dignidad humana.

Cuba aspira a que se impongan la sensatez y la inteligencia humana sobre la irracionalidad y la barbarie.

Muchas gracias (Aplausos).

martes, 12 de junio de 2012

AUNQUE EL IMPERIALISMO SE VISTA DE SEDA.

Tomado del blog de Luis Brito García.
1
El problema de la ecología no es sólo ecológico. Si algo nos enseña la Teoría General de los Sistemas, es que todos los elementos de un sistema interactúan entre sí. La ecología no es un mero problema de gases, fluidos y especies: es un problema de la acción coercitiva de los cuerpos políticos sobre el medio humano que a su vez opera sobre el medio ambiente. No hay mejora ecológica sin mejora política.

2
La acción humana sobre la Ecología parece regida hasta el presente por una lógica matemática que es a la vez paradigma cultural, el de la Teoría de los Juegos. Una variante de ésta se ocupa de los llamados Juegos Suma Cero, en los cuales la ganancia de una parte se hace a costa de la pérdida de las otras, sistematizados por Oskar Morgenstein y John von Neuman en 1944 en su libro The Theory of Games and Economic Behavior (Heims, Steve J.: J. von Neuman y N. Wiener (1 y 2); Salvat Editores, Barcelona 1986). En el modelo matemático del capitalismo, una de las tres fuerzas productivas, el Capital, se alimenta de la explotación y el desgaste de las restantes: la Naturaleza y el Trabajo, y desplaza hacia éstas todas las consecuencias nefastas del proceso productivo. El capital de las grandes potencias logra tales objetivos en estrecha complicidad con el Estado, al tiempo que pretende que los Estados de los países periféricos se abstengan de toda intervención económica.

3
Así, el gran capital, mientras se coliga con el poder público del Estado, intenta desplazar la gestión de las restantes fuerzas de producción hacia la esfera de lo privado. Por ello pretende que la defensa del Trabajo esté esencialmente en manos de asociaciones privadas, como los sindicatos; y postula que la gestión de la Naturaleza debe depender también esencialmente de entes privados: las grandes empresas transnacionales, las minorías étnicas, y las Organizaciones No Gubernamentales Ecológicas, con gran frecuencia financiadas por las primeras. La llamada Green Economy, a pesar de algunas de sus postulaciones sensatas, predica que la naturaleza debe ser sometida al juego de un mercado que a su vez está dominado por el gran Capital. Como bien denuncia el “Grupo de articulación internacional de la Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental” en su manifiesto de 12 de mayo de 2012 en Río de Janeiro: “El fallido modelo económico, ahora disfrazado de verde, pretende someter todos los ciclos vitales de la naturaleza a las reglas del mercado y al dominio de la tecnología, la privatización y mercantilización de la naturaleza y sus funciones, así como de los conocimientos tradicionales, aumentando los mercados financieros especulativos a través de mercados de carbono, de servicios ambientales, de compensaciones por biodiversidad y el mecanismo REDD+ (Reducción de emisiones por deforestación evitada y degradación de bosques)”.

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Examinemos el comportamiento de esta alianza entre Capital y Estado en el primer actor ecológico del mundo. Estados Unidos cuenta no más del 4% de la población mundial, devora 25% de la energía fósil del planeta y es el mayor emisor de gases contaminantes. El Project New American Century postula que dicho país debe aprovechar sus ventajas acumuladas para continuar siendo la potencia hegemónica del siglo XXI, para lo cual debe seguir un plan de incremento de su poderío militar a fin de no comprometer el nivel de vida de su población (http://www. Newamericancentury). La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos postula el uso sistemático de la fuerza incluso en ataques “preventivos”, con o sin el apoyo de la comunidad internacional (Bush, George: “The National Security Strategy of the United States of America”, Washington, 17-9- 2002, www.whitehouse.gov/nsc//.html). No por casualidad la potencia norteña gasta por sí sola en armamentos más que el conjunto de los otros países. Paralelamente, el Plan de Guerra de Bill Clinton proponía con respecto a América Latina una reconquista política, militar y económica mediante el ALCA, especie de Tratado de Libre Comercio continental que pretendía prohibir medidas proteccionistas del ambiente, y la apropiación de la Amazonia (Dieterich, Heinz: La integración militar del Bloque de Poder Latinoamericano, Instituto Municipal de Publicaciones, Caracas 2004, 49). En orden ejecutiva de 16 de marzo de 2012, el presidente Barack Obama declara materias atinentes a la seguridad nacional lo relativo a la energía, los recursos hídricos, los alimentos, la producción agrícola, el trabajo y todo tipo de tecnologías y suministros, incluidos materiales de construcción; y se atribuye competencias y facultades para mantener la provisión adecuada de ellos para los requerimientos de la Defensa Nacional (www.whitehouse.gov/nsc//.html). La mayor potencia militar del mundo pretende asegurarse la ilimitada disposición de la Naturaleza del planeta mediante el poder estatal y la agresión ilimitada.

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A partir de estas premisas, se entiende que conductas como la negativa conjunta de Estados Unidos y Canadá a suscribir el protocolo de Kyoto no son decisiones ecológicas, sino políticas. A ambos Estados les importa un comino que el mundo se ahogue en gases de invernadero, mientras sus ciudadanos puedan disfrutar de una sociedad de consumo fundada en el derroche de combustible en automóviles individuales. Igual política anima a las demás potencias que suscriben el Protocolo, pero limitan la reducción de sus emisiones mediante “acuerdos de flexibilización”. Si los principales contaminadores del mundo se niegan a reducir sus emisiones, ¿quién deberá hacerlo? Se impone tal obligación a los países emergentes, a fin de que sus economías no puedan competir con las hegemónicas.

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Para desplazar la responsabilidad por la pureza de la atmósfera a los países que menos la contaminan, los 190 países reunidos a fin de 2008 en la conferencia sobre el clima en Poznan prometen la creación de un “cofre dorado” de créditos de carbono, para que comunidades rurales pobres reciban subsidios como guardianas de tierras y bosques. En dicha conferencia se acordó asimismo un esquema de pagos por la preservación de bosques, llamado Iniciativa de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (REDD, en inglés). Según él, los países más ricos se comprometerían a compensar la contaminación ambiental que generan, pagando por mantener y reforestar selvas tropicales. En dicho fondo se incluyen catorce naciones, cinco de ellas de América Latina: Bolivia, Costa Rica, Guyana, México y Panamá (Kaldrmakis, de Posmas, Sofía: “Mercadeando el carbono”, Panorama de las Américas, Panamá, febrero 2009, 130). Dichos aportes, obviamente, no se entregan sin condiciones: éstas pueden comprender restricciones para el uso por cada país de sus bosques tropicales, o derechos sobre la biodiversidad, los cauces hídricos y otros bienes naturales. Además, harían depender la preservación de los bosques de la eventual fijación de un “precio internacional por las emisiones de carbono”, todavía no acordado, sujeto a fluctuaciones mercantiles y a complejas mediciones. Obsérvese por otra parte que los créditos aparentemente serían otorgados a “comunidades rurales pobres” y no a los Estados que representan la totalidad del país: la responsabilidad por la preservación de los recursos naturales se desplazaría así, no a los Estados del Tercer Mundo, sino a grupos sociales específicos dentro de ellos. Sería preferible que los países que poseen bosques tropicales gerenciaran por sí mismos sus propias políticas de conservación. La protección de los bosques como compensación por las emisiones de gases de efecto invernadero es, por otra parte, una cuestión compleja, que involucra infinidad de aspectos biológicos, sociales, económicos, políticos y culturales, y que no debería depender de un mero sistema de mercado (www.carbonfinance.org). El presidente de Ecuador Rafael Correa rechazó en 2010 un acuerdo de tal naturaleza, por considerar que sus cláusulas eran deprimentes y contrarias a la soberanía de su país.

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El agua es vida: privatizarla es privatizar la existencia. El Capital avanza una campaña mundial por la apropiación de las aguas y de los servicios de acueductos. Algunas organizaciones no gubernamentales han librado gloriosas batallas por preservar el derecho humano al vital líquido, tales como la Guerra del Agua de Cochabamba. Pero quienes en definitiva han recuperado el control de aguas y acueductos en Venezuela, Bolivia, Argentina, Ecuador y otros países han sido los Estados, al prohibir la privatización de las fuentes de dicho líquido y renacionalizar acueductos.

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El capital se concentra en un número cada vez menor de manos: los alimentos también. Una docena de transnacionales y 36 filiales interconectadas dominan su producción y mercadeo mundial. Integran el cartel Anglo-Holandés-Suizo: doce de ellas están asociadas al cartel de Windsor, de la casa reinante inglesa; las demás en su mayoría están vinculadas a otras cinco casas reales. Apenas dos, Continental y Cargill, controlan más de la mitad de la producción de granos global. Este colosal oligopolio domina el 95% de la producción alimenticia de Estados Unidos, Europa, los países del Commonwealth y Latinoamérica, especialmente Argentina y Brasil, y de sus cosechas dependen cinco mil millones de personas. En el resto del mundo ha deprimido la producción de alimentos incoando la eliminación de políticas proteccionistas y subsidios, la suspensión de financiamientos y grandes proyectos agrícolas, el dumping y el dominio sobre semillas y fertilizantes (Jerónimo Guerra: “La escasez y el desabastecimiento como armas de destrucción masiva”; Rebelión, 24-02-2008). Este sistema presupone el monocultivo, que a su vez impone el latifundio, la expulsión masiva de campesinos y la producción de alimentos para la exportación y la especulación, y no para satisfacer las necesidades de la población del país donde se produce. También trae consigo el cultivo de especies genéticamente alteradas y estériles, y a veces desvía los vegetales del consumo humano para destinarlos a la producción de biocombustibles y de alimentos para el ganado. Este modelo elimina la diversidad biológica, destruye la base social y en fin agota la tierra. Lo han hecho posible las enormes presiones políticas y financieras sobre los Estados débiles que no aplican su soberanía para la eliminación del latifundio ni para la protección de la agricultura local y de sus ciudadanos. Movimientos como el de los Sin Tierra de Brasil avanzan luchas cotidianas contra estos procesos; pero sin apoyo del Estado difícilmente lograrán la victoria. Sin medidas políticas de restricción del poderío de las transnacionales y de protección de las agriculturas locales y de los campesinos no habrá cambios en esta situación. Sin mejora en la política de la propiedad de la tierra no hay mejoría en el problema del hambre.

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Los ejemplos podrían multiplicarse al infinito. En general, los poderes económicos y políticos de los países hegemónicos propulsan un modelo de gestión que exige: 1) Privatización de la naturaleza 2) Privatización de los recursos, incluidos los del subsuelo 3) Transferencia del poder de decisión de los Estados periféricos sobre sus recursos hacia transnacionales, organizaciones no gubernamentales o minorías étnicas 4) Apropiación monopólica de la tierra cultivable 5) Control sobre la reproducción de la vida a través de semillas y organismos genéticamente modificados, clonación y el registro de patentes sobre seres vivientes 6) Freno del desarrollo en los países emergentes y periféricos, en aras del ilimitado consumo de recursos por los países hegemónicos 7) Desplazamiento o tercerización de los efectos nocivos de la contaminación de los países hegemónicos hacia las periferias. 8) Derecho al uso ilimitado de la fuerza por los imperios para defender sus pretensiones sobre la Naturaleza 9) Maquillaje de todas estas acciones como políticas de defensa de las víctimas y del planeta. Nunca fue más repulsivo el retrato de Dorian Grey que cuando añadió la hipocresía a sus demás perversiones. Ninguna de estas fatales iniciativas puede ser revertida sin acciones políticas. No habrá revolución ecológica sin Revolución.

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Según señalamos, la lógica de estas operaciones destructivas corresponde a la estrategia de los llamados juegos Suma Cero, en los cuales la ganancia de uno equivale a la pérdida de otro. Su lógica ha permeado toda la cultura, desde la simplificación del evolucionismo al darwinismo social y a la idolatría del libre mercado como supuesta sede de la libre competencia, y a la prédica postmoderna de la muerte de la Ética, de la Política y de la Historia. La conciencia de la finitud del mundo debe llevarnos a aplicar los juegos cooperativos, examinados por John Forbes Nash en 1951 en su artículo "Non-Cooperative Games" (The Annals of Mathematics 54(2):286-295). Si la perpetuación de un juego suma cero lleva al estancamiento o la destrucción mutua, los competidores pueden mejorar su estrategia haciéndolo cooperativo. De hecho, la Sociobiología demuestra que la vida, lejos de ser sólo un juego suma cero de competencia y mutua destrucción, es también un conjunto de juegos cooperativos, que rigen la agregación de células en los seres complejos, la reproducción y el apoyo mutuo en los animales sociales (Wilson, Edward O.: Sociobiology, the new synthesis; The Belknap Press of Harvard University Press, Harvard, 1976). De los juegos cooperativos nacen las sociedades humanas y la civilización. Pero un paradigma cultural no se impone por el mero hecho de ser expuesto. Para implantarlo se requiere una acción social que impulse una decisión política. Las fuerzas de la vida, que componen la Naturaleza y el Trabajo, deben imponerse a la abstracción muerta y la lógica mortífera del Capital. Sin Revolución en la vida no se detendrá la muerte.

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