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martes, 7 de enero de 2014

Mamá, yo no quiero ser como Ana Pastor

Ana Pastor, en el plató de Los Desayunos de TVE1.

Tomado de La Comumna.cat
Por Cristina Barrial
 
Mamá, supongo que no te gustará lo que vas a leer a continuación. Sé que, a menudo, cuando estás cansada del día que cargas en la espalda y que te hace caminar cabizbaja, enciendes la televisión. Y no te culpo por ello. Yo también lo haría si tuviera. También sé que, según la época, destacan distintos ídolos mediáticos en la caja tonta que parecen los portadores de la verdad absoluta. Esos ídolos en los que toda madre querría ver reflejados a sus hijos estudiantes de periodismo, o periodistas en paro. Mamá, sé que cuando ves a esa chica que presentaba Los Desayunos de TVE y que ahora lleva un programa en La Sexta piensas en mí. Ana Pastor, la llaman. Sé que piensas en mí y se te iluminan los ojos y ronda por tu cabeza un “y sí…”. Pero no, mamá. Yo no quiero ser como Ana Pastor.

No quiero cortar a mi entrevistado en sus respuestas, no quiero robarle a él el protagonismo para colgármelo yo como trofeo. De las únicas cosas que he aprendido en la Universidad hasta ahora es que el periodista no debe ser noticia, debe dar voz. No quiero leerle al presidente de Ecuador fragmentos aislados de su Ley electoral sacados totalmente de contexto si de esta manera su significado cambia radicalmente. Tampoco poner en su boca cosas que no ha dicho (como aquello de quién financiaba Human Rights) y negarme a rectificar.

Tampoco quiero presentar un programa llamado El Objetivo que diga haber nacido sin ideología. Y esperar que me crean. Hablar de datos como representación de la neutralidad. Tampoco deseo usar términos como fascismo de izquierdas, lo que sí deseo es que, algún día, alguien me explique lo que eso significa. Dedicar un programa a la clase media no es algo hecho para mí, mamá. Yo no voy a seguir alimentando el sueño de muchos de creerse clase media mientras esperan la carta del desahucio. No voy a confundir a Gandhi con Mandela y presentar a este último como la encarnación del pacifismo. No quiero, en resumidas cuentas, mentir.
 
Si algún día estoy tras una cámara, o tras la mancheta de algún periódico, quiero ser radical. Entendiendo por radical, claro, el ir a la raíz del problema. Si algún día, como ella, tengo la oportunidad de tener a Juan Rosell delante, no desperdiciaré la ocasión de preguntarle por la crisis estructural del capitalismo para hablar, en su lugar, de mera transparencia. Mamá, yo no te prometo la quimera del periodismo objetivo y vacío de ideología como ella hace. Yo entiendo, que como la vida, el periodismo es tomar partido.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Televisan el disparate conspirativo de Ángel Carromero. El desmentido de la Justicia española no.

Carromero
Tomado de CubaInformación.
Por José Manzaneda.


En agosto, el diario español El Mundo creaba la clásica serpiente de verano para ganar ventas: publicaba una entrevista a Ángel Carromero, político del Partido Popular que –recordemos- fue condenado en Cuba por homicidio imprudente, tras causar el accidente en el que murieron los “disidentes” cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero (1). En la entrevista, Carromero acusaba a "los servicios secretos cubanos” de haber asesinado a dichas personas y de haber fabricado las pruebas para culparle a él de un accidente que no existió (2).

El Mundo dedicaba el 5 de agosto dos páginas a la entrevista, más un editorial. Y los tres siguientes días un total de 6 páginas completas al asunto, con nuevas entrevistas, artículos de opinión y noticias, todas en apoyo de la tesis conspiratoria. Decenas de medios de todo el mundo hacían referencia o reproducían esos días la entrevista a Ángel Carromero (3).
 
Carromero rompe otra vez su silencio

Un mes más tarde, la Justicia española daba un duro golpe al político español. La Fiscalía de la Audiencia Nacional emitía un informe en el que recomendaba no conceder el indulto que Carromero había solicitado (4). Recordemos que éste cumple su sentencia de cuatro años en territorio español, en régimen de libertad condicional, tras un acuerdo entre los gobiernos de Madrid y La Habana para su repatriación.

El texto es contundente. Alega que "no encuentra razones de justicia, equidad o conveniencia" para el indulto, y argumenta: que el condenado no ha “manifestado ningún signo de arrepentimiento”; que –a la fecha del accidente en Cuba- carecía de licencia de conducir tras acumular “seis sanciones administrativas (en Madrid) por incumplimiento reiterado de las más elementales normas de circulación”; que el ordenamiento jurídico español castiga su delito cometido en Cuba con una pena “análoga”; y que –gracias al tercer grado penitenciario del que disfruta- hace vida normal en su país, desarrolla "su vida profesional sin limitación alguna" y ni siquiera pernocta en prisión.

Las principales asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico -Stop Accidentes y la Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes-DYA- acogían con satisfacción el informe judicial (5).

Sin embargo, la cobertura informativa a este informe judicial ha sido muy inferior a la de las declaraciones de Carromero sobre un supuesto asesinato de estado. Un ejemplo lo tenemos en la cobertura televisiva, principal medio en audiencia: en agosto, Televisión Española llevaba a su informativo las acusaciones de Carromero contra el Gobierno cubano (6), pero la negativa de indulto era publicada solo en su página web (7). El mismo tratamiento lo veíamos en Antena 3, otra de las principales cadenas españolas (8) (9).

La familia del “disidente” cubano Oswaldo Payá, que respalda a Carromero, presentaba hace unas semanas, también en la Audiencia Nacional española, una querella por delitos de lesa humanidad contra dos militares cubanos, a los que acusa del supuesto asesinato de Payá (10). A los pocos días, la Fiscalía rechazaba la admisión a trámite de la querella, afirmando que queda "totalmente desdibujada la existencia de un asesinato cometido como consecuencia de (una) persecución (...) fundada en motivos políticos" (11). El tratamiento mediático ha sido similar al caso anterior: la presentación de la querella llegaba a radios, periódicos e informativos de televisión. Pero su rechazo en la Audiencia Nacional pasaba casi desapercibida. Televisión Española (12) o La Sexta (13) llevaban a sus noticieros la primera, pero no informaban posteriormente de su no admisión a trámite.

La tesis del asesinato de estado, que responde a una nueva campaña contra Cuba en la que toman parte poderosos políticos y medios de la derecha internacional, no tiene –por supuesto- ni pies ni cabeza. No aporta la menor prueba o testigo. Pero, además, contiene evidentes –y hasta risibles- contradicciones. Recordemos que Ángel Carromero sostiene, en la entrevista de El Mundo, que un auto les perseguía y golpeó su vehículo por detrás, hasta sacarlo de la carretera. Y –aunque perdió el conocimiento ¡hasta en dos ocasiones!- defiende que los dos “disidentes” no fallecieron entonces, sino que fueron asesinados posteriormente por agentes de la seguridad cubana. Repasemos algunas contradicciones del relato.

1- ¿Vehículo rojo o azul, auto o camión? Carromero había declarado el 5 de marzo, al “The Washington Post”, que el coche que les seguía era un “viejo Lada (de color) rojo” (14). Sin embargo, en la entrevista de agosto para “El Mundo” era “un vehículo azul” el que les embistió y sacó de la calzada. Este gazapo, cazado inmediatamente en las redes sociales, trataba de ser enmendado por el diario El Mundo, a través de un cuadro aclaratorio, el día 8 de agosto: en él, explicaba que, realmente, les habían seguido “varios” vehículos en el trayecto, uno de ellos rojo y otro azul, y que fue éste finalmente el que les golpeó (15). El diario de Miami “El Nuevo Herald” trataba también de echar una mano a Carromero, que mencionaba en sus páginas no dos, sino “tres vehículos” de seguimiento en su trayecto entre La Habana y Bayamo (16). Pero las contradicciones sobre el color del auto no acaban ahí. En febrero de 2013, en rueda de prensa, la hija del fallecido Oswaldo Payá –días después de haberse entrevistado personalmente con Ángel Carromero- señalaba a un Lada rojo –no azul- como el vehículo agresor, ya que –según sus palabras- “viajaba casi en paralelo con el auto (de) (...) mi padre, y los pasajeros de este Lada (rojo) (...) (llegaron) al lugar de los hechos antes incluso (...) que (...) los testigos oficiales” (17). Para completar el despropósito, en julio del pasado año, su hermano, Oswaldo Payá hijo, declaraba a la BBC, que fue -no ya un Lada, sino- “un camión (el que) los golpeó (...) hasta sacarlos a la cuneta" (18).

2- ¿Payá ingresó vivo o muerto en el hospital? Pero esta no es la única contradicción entre las versiones de Carromero y la familia Payá. Carromero sostiene que Oswaldo Payá "salió vivo del accidente” porque “las enfermeras y un párroco (le) aseguraron que en el hospital ingresa(ron) los cuatro” ocupantes del vehículo (19). Sin embargo, Rosa María Payá había declarado, en la mencionada rueda de prensa, que su padre no recibió “ningún tipo de ayuda médica antes de morir y solo fue llevado al hospital después de muerto" (20). ¿En qué quedamos entonces, Payá ingresó vivo o muerto en el hospital?

3- ¿Muerto a golpes o por un accidente provocado? Pero hay quien, en la familia Payá, llega a contradecirse a sí mismo en la misma entrevista. El hermano de Oswaldo Payá, en El Mundo, sostiene que aquél fue asesinado a golpes -“le golpearon con algo contundente muchas veces” afirma- para, un poco más tarde, relatar que una persona les había llamado diciendo que “Payá ha(bía) muerto en un choque con un (coche) patrulla” (21). ¿En qué quedamos, fue muerto a golpes o por el choque de un vehículo policial?”

4– ¿Las matrículas azules en Cuba son solo de la policía? Por otro lado, Carromero afirma que Oswaldo Payá le dijo que el vehículo que les seguía era “de la (policía) Comunista (cubana) por el color de la placa” (22). Algo absolutamente imposible: cualquier ciudadano cubano sabe que, en la Isla, no existe un color específico de matrícula para la policía, y que las de color azul corresponden a cualquier vehículo propiedad del Estado, sea policial, escolar, de transporte obrero, e incluso un taxi estatal (23).

5- ¿Impacto por detrás sin marcas en el vehículo? Carromero dice que su coche fue impactado por detrás, algo que desmienten las fotografías del vehículo tras el accidente, donde no se aprecia rastro alguno de ese impacto (24). El expediente policial tiene, además, fotos detalladas y dictámenes de peritos que descartan toda colisión con otro vehículo. Y tres testigos presenciales -un ciclista, un conductor de tractor y un peatón- confirmaron que el auto de Carromero iba a gran velocidad, derrapó y se estrelló solo (25).

6- ¿Una persecución no despierta al acompañante? Tampoco se entiende que la tensión de una persecución por todo el país no despertara al político sueco Aron Modig, quien –según declaraciones a la prensa sueca- sigue sosteniendo que dormía plácidamente y no recuerda nada (26).

7- ¿Un auto les saca de la carretera a 50 km. por hora? También parece altamente improbable que un vehículo –que no fuera un camión o un tanque- les sacara de la carretera de un golpe trasero si –tal como Carromero sostiene- él conducía a muy baja velocidad (entre 50 y 60 Km. por hora) (27).

8- ¿Perder el conocimiento por un choque a baja velocidad? O que perdiera el conocimiento en un choque a velocidad tan reducida.

El guión de misterio escrito por Ángel Carromero, la ultraderecha de Madrid y Miami y el diario El Mundo, es un relato mal construido, repleto de gazapos y fallos de raccord (28). Pero contiene un dato informativo muy interesante, que los medios –claro está- se han encargado de no resaltar. Ángel Carromero confiesa que viajó a Cuba para entregar 8.000 euros a la “disidencia” cubana, lo que demuestra, una vez más, que la supuesta “oposición” de la Isla –que carece de implantación social significativa- es sostenida de manera artificial –además de por los fondos de Washington- por los de la extrema derecha internacional (29) (30).



 
(15) El Mundo, edición impresa, 8 de agosto de 2013, pag 23

viernes, 19 de octubre de 2012

‘Caso Carromero’: la interminable manipulación.

 


Tomado del blog Capítulo Cubano.
Por Vincenzo Basile (Capítulo Cubano).

El pasado 15 de octubre, la sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial de Granma dictaba la sentencia contra el ciudadano español Ángel Carromero, quien conducía el coche que se accidentó el pasado 24 de julio provocando el fallecimiento de los ciudadanos cubanos Oswaldo Paýa y Harlod Cepero, y lo condenaba a 4 años de privación de libertad por ser considerado culpable del delito de homicidio imprudente.

Durante los últimos meses, hemos asistido a todo tipo de intento de desinformación hacia el ‘caso’ y hasta se ha llegado a otorgar confianza completa a las declaraciones de la especuladora familia de Payá acerca de un ‘homicidio político’, algo que no fue cuestionado durante el proceso, ya que los que avanzaban esa hipótesis (es decir, la sola familia de Payá) rechazaron participar como testigos en el proceso ni quisieron presentar pruebas al respeto. Lo único que ellos pretendían era una llamada ‘investigación internacional’, es decir que un gobierno extranjero (o una organización dependiente de unos gobiernos extranjeros) hubiera investigado en territorio cubano, anulando de hecho su soberanía, lo que se consideraría inaceptable en el resto de los países del mundo.
El ‘caso Carromero’, un condenado por homicidio imprudente que se convierte en una cuestión de relevancia internacional, puede considerarse uno de los más evidentes ejemplos de la manipulación mediática contra Cuba y de como los medios internacionales, cuando se trata de la Isla, estan acostumbrados a inventar siempre pretextos para evitar decir la verdad limpia y clara.
Cuando Payá y Cepero murieron, se habló de homicidio político. Cuando Carromero desmintió esa hipótesis, se habló entonces de ‘una confesión arrancada por el régimen’. Ahora que ha llegado la condena, empieza otra manipulación. En ese sentido, tras dictarse la sentencia, empezaba una larguísima nueva campaña de manipulación. La inmensa mayoría de los más importantes medios internacionales hacía una clara referencia a una suerte de sentencia política, como si hubiera sido algo dependiente de una orden del gobierno cubano. Así, por ejemplo, el extremista y anticubano Cubaencuentro escribía claramente que “El gobierno cubano condena a cuatro años de prisión a Ángel Carromero”. Otros titulares internacionales repetían lo mismo (La Razón, EuropaPress, rtve.es, CNNespañol, El Mundo). El diario español ABC, que durante esos meses ha liderado un verdadero maratón de manipulación en el caso Carromero, escribiendo todo y lo contrario de todo, llegaba a definir al ciudadano español un rehen en manos del castrismo. En el mismo sentido, The Washington post, en un reciente artículo, afirmaba que “Carromero no debería estar preso por la muerte de Payá y que el hecho de que lo esté, ofrece una clara respuesta a aquellos que se preguntan si los cambios introducidos por el régimen de Castro serán realmente para mejorar”. Es decir, el homicidio imprudente (o involuntario) que se considera un delito en todos los países del mundo, en Cuba -según esos medios- no debería ser condenado.
Lo cierto es que nunca se dirá que Carromero, conduciendo imprudentemente, provocó la muerte de dos personas y, por lo tanto, ha sido condenado, algo que sería considerado natural en cualquier otra parte del mundo. Se sabe, cuando se trata de Cuba no hay salida posible. Hágase lo que se haga, siempre habrá pretextos para seguir manipulando interminablemente e inventando realidades paralelas sin algún fundamento.

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