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miércoles, 27 de marzo de 2024

REFLEXIONES SOBRE LA DERECHA Y LA ULTRADERECHA EUROPEA: SÉPTIMA

Imagen tomada del The New York Times: Guillermo Arias/Agence France-Presse — Getty Images 

Por Gustavo de la Torre Morales

La derecha y ultraderecha europeas, que tanto fuerzan por el control de fronteras y las devoluciones en caliente de inmigrantes; son los primeros en favorecer políticas e inversiones que faciliten el robo de cerebro y el latrocinio de los recursos naturales de otros pueblos, dejándoles como única alternativa la dependencia económica y sufrir las penurias del subdesarrollo.

Históricamente, Europa ha participado directamente en el latrocinio de recursos naturales de África, Asia y América Latina; sin embargo, las normas para la emigración están condicionada a intereses políticos.

domingo, 2 de junio de 2019

Para entender Peter Pan

Foto tomada de internet
Tomado de Contexto Latinoamericano. OceanSur
Para entender Peter Pan

«Recuerdo cuando fui a despedir a mi hermano al aeropuerto, era un niño, de 7 años de edad, recuerdo su mirada cuando se despedía, la cara de mi madre que pretendía hacer parecer que no pasaba nada. Yo no tenía conciencia entonces que nunca más iba a volver a ver a mi hermano vivo, aquella fue la última imagen de mi hermano».

Así cuenta un pedazo de su historia personal la cineasta cubana, Marina Ochoa, quien en el momento que se hace esta entrevista, asume la realización del documental Never ever Peter Pan. Ella no solo sufrió la separación de su hermano, sino que fue una de las niñas que tuvo en sus manos una visa que pudo llevarla a un destino muy similar. Hoy es una mujer cubana que desde el séptimo arte, se ha acercado a un fenómeno, a un suceso que describe como «bien complejo».

Me recibe en su casa en el Vedado. Después de la presentación, pues solo nos conocíamos por teléfono, empieza a detallarme los orígenes de la llamada Operación Peter Pan.

jueves, 11 de enero de 2018

Como cambian las cosas para Cuba

Tomado de Martianos-Hermes-Cubainformación
Por Arthur González

Cuba era condenada porque exigía a sus ciudadanos un permiso de salida y una carta de invitación, para realizar un viaje a otro país por interés personal.
Nuevos cambios introducidos en 2013 en su ley de migración y reajustes en su política de viajes, eliminaron tales requisitos y entonces se pudo ver a las claras que ambos no eran la verdadera causa que impedía a cubanas y cubanos disfrutar de una estancia en el exterior, sino la dificultad para obtener un visado en alguna embajada.

martes, 1 de agosto de 2017

Cuba: las salidas al extranjero en el 2016

Tomado de Juventud Rebelde.
Por René Tamayo.

Personas que viven en Cuba realizaron 723 844 salidas a otros países durante el año 2016. Unas viajaron por primera vez; otras, ya están acostumbradas... Unas realizaron una sola salida; otras, varias.
La información sobre los viajes al extranjero (salidas) está disponible en el capítulo Turismo del Anuario Estadístico de Cuba del pasado año, cuyas sesiones de publicación comenzaron a concretarse por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información semanas atrás (en www.onei.cu).
En definición metodológica de la Onei, «Viaje al extranjero (Salidas)», refiere el «número de salidas al extranjero, el desplazamiento que toda persona efectúa de su país de residencia habitual hacia otro país, por cualquier motivo que no sea el de ejercer una actividad remunerada en el país visitado».
No lo podemos afirmar con rotundidad (no encontramos muchas publicaciones al respecto y otros avisos están muy dispersos), pero según nuestra búsqueda de datos sobre el comportamiento de los viajes al extranjero de quienes han residido aquí de 1901 a la fecha, el 2016 podría ser el primer año en la historia de la República en que se consuman tantas salidas per cápita según la población residente por año (ver Tabla-1).
A nivel regional, tomando como base Centroamérica y el Caribe, observamos que el número de salidas al extranjero de la ciudadanía cubana cada vez se parece más al comportamiento de este indicador en el resto de los países vecinos. Sirva de comparación República Dominicana, un país económicamente e idiosincráticamente muy parecido a nosotros, aunque sea más pequeño en territorio y población (ver Tabla-2).
En comparación con 2013, cuando entraron en vigor las modificaciones a la Ley Migratoria (14 de enero de aquel año), el número de salidas al extranjero por parte de personas residentes en el archipiélago se duplicó en 2016.
Como sugerimos al inicio, el número de viajes realizados no es idéntico al número de personas naturales que lo hacen, pues un mismo ciudadano o ciudadana lo puede repetir una o varias veces. Sin embargo, informaba el ingeniero Ernesto Soberón Guzmán, director de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), en ocasión del programa televisivo Mesa Redonda del 15 de junio pasado, que entre 2013 y 2016 más de 670 000 ciudadanos cubanos viajaron al exterior, y el 78 por ciento lo hizo por primera vez. (a)

Menos emigración, más viajes

Hablar sobre salidas al extranjero lleva a una pregunta ineludible, ¿cuántos se «quedaron»?... Y tenemos que asumirla.
Según informaba Soberón Guzmán, de los más de 670 000 ciudadanos cubanos que viajaron al exterior entre 2013 y 2016, «solo un nueve por ciento emigró, o sea, no regresó al país dentro del período de los 24 meses» fijados en las modificaciones a la Ley Migratoria entradas en vigor el 14 de enero de 2013.
El Director de Asuntos Consulares del Minrex también se aproximaba a la respuesta de la pregunta que nos hacemos, de otra manera, al afirmar que hoy «los ciudadanos cubanos no migran de manera masiva sino que viajan de manera creciente».
Desde 2004, y en «términos estrictamente demográficos, Cuba ha venido atravesando» por lo que «se conoce como crecimiento nulo o población estabilizada, lo que quiere decir que las variaciones entre un año y otro en el total de habitantes resultan muy reducidas», afirman desde años atrás los expertos del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (Cepde), institución adscripta a la Onei, en la publicación Estudios y datos de la población cubana. Cuba y sus territorios (www.onei.cu).
En esta situación es determinante la baja natalidad, las defunciones (que cada vez son más altas debido al incremento en la esperanza de vida al nacer —el segmento poblacional mayor de 80 años de edad, que es el que más fallece, crece continuamente), la baja inmigración y la alta emigración (ver infografía: Cuando las suman restan).
Aunque los adversarios la utilicen en sus campañas propagandísticas para denigrar políticamente a la Revolución, la emigración cubana, ocurra de forma regular, ordenada y segura (estadísticas que no están incluidas en el concepto Viaje al extranjero-Salida que estamos utilizando aquí) o se produzca por vía irregular, es —según consenso— mayoritariamente económica (inmensamente mayoritaria). Ha sido aupada y beneficiada por la Ley de Ajuste Cubano de EE. UU. contra la Isla y especialmente por la política de pies secos-pies mojados, anulada el pasado 12 de enero por el entonces presidente Barack Obama.
El estatus privilegiado y políticamente (mal) intencionado que se le ha dado a la migración cubana ha sido, a la vez, sustentado por el bloqueo económico, comercial y financiero, que ya dura casi 60 años y ha impedido con creces el desarrollo económico de Cuba y la satisfacción de las necesidades materiales de la población, siempre en crecimiento.
Mucho se habla de insuficiencias, ineficiencias y errores de política económica y en el hacer cotidiano en el ámbito de la producción y los servicios; y las hay, y no son pocas, todo lo contrario; sin embargo, a fuerza de ser objetivos —para no hablar de justos—, la principal causa de las vastas limitaciones materiales de la población cubana está en el bloqueo.

Estadísticas son estadísticas

En la opinión de este redactor, la emigración cubana, con sus olas y crisis, que han afectado incluso a terceras naciones, ha representando históricamente la campaña subversiva y propagandística más efectiva del enemigo en nuestra contra.
Las estadísticas migratorias han sido, al mismo tiempo, perjudicadas por las medidas defensivas a que se vio obligada históricamente la Revolución para enfrentar la subversión por parte de los poderes hegemónicos mundiales y para evitar o minimizar el desangramiento deliberado de nuestros trabajadores y el robo de talentos en las esferas económica, científica, social, cultural, deportiva...
Un ejemplo de lo anterior era la declaración de emigrantes definitivos a los nativos que salían al extranjero y permanecían allí por más de 11 meses sin presentar justificación avalada ante las autoridades cubanas a cargo, a pesar de que en su fuero interno estas personas no querían perder sus deberes y derechos con la nación que «los parió y crió», casi siempre con entrega, esmero y sacrificio.
Las modificaciones a la Ley migratoria que entraron en vigor el 14 de enero de 2013 y que fueron una respuesta al nuevo contexto histórico y a la cada vez más estrecha relación entre la nación y su emigración, variaron las circunstancias. Ahora usted puede estar dos años en el extranjero y mantiene todos sus deberes y derechos en la República. Aunque para algunos especialistas o corrientes de opinión el plazo debería ser mayor, o no existir, los beneficios de esta medida se vieron pronto.
En la publicación Estudios y datos de la población cubana. Cuba y sus territorios, de 2014, los expertos del Cepde daban cuenta del nuevo panorama migratorio, que comprendía, además, la flexibilización de los trámites y requisitos para los residentes permanentes en el exterior que deseaban regresar a la Isla como «reasentados», una tendencia que aumenta por día.
«Pareciera —escribían los especialistas— que se ratifica un cambio en la dinámica demográfica del país. En el 2014 se repite la tendencia del año anterior y nuevamente se registra un crecimiento poblacional imprevisto. La explicación viene dada por el cambio en la legislación respecto a las entradas y salidas legales al país implementadas en enero de ese año, que en síntesis contemplan menos limitaciones para las personas que quieran inmigrar para residir permanentemente en Cuba y sobre todo la flexibilización de realizar viajes al exterior sin ningún tipo de permiso oficial y sin necesidad de retornar en un término de dos años».

Hacia la normalidad migratoria

Al contrario de 2013-2014, cuando el crecimiento poblacional mostró términos relativamente altos para lo que iba de siglo y el saldo migratorio externo (inmigrantes menos emigrantes) concluyó en números positivos por primera vez desde el año 2000 (fueron más «los que vinieron» a vivir aquí que «los que se fueron» a residir permanentemente en otro país), en 2015 y 2016 la situación retornó a la «regla» verificada desde 2004: una dinámica demográfica —al decir del Cepde— «con crecimientos cercanos a cero y con tendencia al decrecimiento» poblacional.
En criterio de muchos observadores —opinión que comparto—, el incremento de la emigración en el último bienio (o el retorno al saldo migratorio de signo negativo que había sido invertido en 2013-2014) fue una consecuencia del restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana.
El inicio del proceso de normalización de los vínculos bilaterales hizo temer a quienes tenían la intención o disposición a emigrar (y al mismo tiempo no perder sus deberes y derechos en la Isla, utilizando el atajo de regresar antes de los 24 meses, y luego volver a su nación anfitriona), que se le pusiera fin a la «política de pies secos-pies mojados».
Adoptada por el presidente Bill Clinton en 1995, la medida ejecutiva fijaba que los migrantes ilegales interceptados en el mar serían devueltos a Cuba, y que los que llegaran a suelo estadounidense, fuera la vía que fuese, serían aceptados. Como se «sospechaba», «pies secos-pies mojados» fue anulada por el presidente Barack Obama el 12 de enero de 2017.
Aunque permanece la Ley de Ajuste, la cual solo puede ser revocada por el Congreso estadounidense, el fin de esta política de EE. UU. hacia Cuba hace prever —siempre según el juicio de este periodista— que nuestra emigración tienda a la normalidad; o sea, disminuya.
Decir que nuestra emigración se parecerá a los países vecinos (Centroamérica y el Caribe, que son nuestra comparación natural, lógica, veraz), es incorrecto. Para nuestros coterráneos regionales, emigrar hacia Estados Unidos —aunque les sea casi imposible regularizar su estancia allí— constituye una cuestión de sobrevivencia personal y familiar.
Los motivos de nuestros vecinos no son los nuestros. La emigración es un proceso normal, natural, más en el contexto de una civilización humana globalizada, y hacerlo en Cuba constituye una decisión personal o familiar, no la única opción.
No puede negarse, sin embargo, que «realizar el viaje» y tener éxito en otro país (algo que es frecuente para las personas nacidas y criadas en la Isla —muy saludables e instruidas, además) incrementa bastante la capacidad económica y confort material de quien lo hace y también el de su familia en el terruño, a través de las remesas en dinero y especies que reciben y hasta por algún que otro «negocito» particular que inicien de conjunto aquí.
A pesar de las muchas garantías que tienen los cubanos, las circunstancias económicas son también un acicate para que un sector de la población decida emigrar. Sin embargo (y al que le parezca teque, que le parezca: lo asumo, pero la verdad es la verdad), la principal causa de nuestras vastas limitaciones materiales es el bloqueo. Lo demás son «daños colaterales», los que, por supuesto, restringen y golpean bastante, por lo que también deberíamos evitarlos a toda costa.
Notas: (a) De ida y de regreso: Miradas a la migración en Cuba, por Oscar Figueredo Reinaldo, Aynel Martínez Hernández y Cinthya García Casañas, en www.cubadebate.cu, 15 de junio de 2017.
Cuando las sumas restan
Comportamiento descendente en el crecimiento de la población cubana debido a la disminución de la natalidad, al incremento de la mortalidad como consecuencia del envejecimiento poblacional, al bajo saldo de la inmigración y al aumento de la emigración. El pico de crecimiento entre 2013 y 2014 respondió a un saldo positivo migratorio, cuando vinieron «a quedarse» más personas que las «que se fueron». Los gráficos fueron extraídos de la publicación Anuario Demográfico de Cuba 2016 (en www.onei.cu).


Términos demográficos (Onei):

Tasa bruta de natalidad: Representa la frecuencia con que ocurren los nacimientos en una población. Se calcula dividiendo el número de nacimientos ocurridos en un área para un período de tiempo determinado, por lo general un año, entre la población media de esa misma área.
Tasa bruta de mortalidad: Mide la frecuencia relativa de las muertes de una población dada en un intervalo de tiempo específico, generalmente un año civil. Se calcula dividiendo el número de muertes ocurridas en dicho período entre la población media.
Crecimiento natural: Es la diferencia algebraica entre el número de nacimientos y defunciones que se producen en una población durante un período determinado. Si los nacimientos superan a las defunciones, este crecimiento es positivo, y si ocurre lo contrario es negativo.
Tasa de saldo migratorio: Es la relación por cociente entre la diferencia del número de inmigrantes y emigrantes de un área de migración dada, con respecto a su población media, durante un intervalo de migración.
Crecimiento de la población: Es el incremento algebraico (positivo o negativo) del número de personas que la integran, en un período determinado. Este crecimiento es consecuencia de las entradas (nacimientos e inmigraciones) y de las salidas (defunciones y emigraciones) que tienen lugar en la población.

miércoles, 8 de marzo de 2017

La perspectiva migratoria en 2017: ¿Cambio de reglas?

Tomado de Revista Temas.
Por Antonio Aja Díaz.



A más de veinte años de la crisis migratoria de agosto del 94 y de la puesta en vigor por la administración Clinton de la política de “Pies secos/ pies mojados”, suceden inesperados acontecimientos en la relación migratoria entre Cuba y los Estados Unidos con la firma de los últimos acuerdos migratorios. Pareciera que los cubanos se encaminan a dejar de ser una inmigración favorecida en ese país.

En el presente siglo la migración se ha convertido en un tema clave en las relaciones internacionales, vinculada con los conflictos y contradicciones agudizadas por el proceso de globalización neoliberal y las crisis, que la ratifican como un problema multidimensional, común para sociedades receptoras, emisoras y de tránsito.

Múltiples interrogantes se derivan de la situación migratoria en el mundo, que asumen particular presencia en Cuba. Entre ellas se encuentran:

·       ¿Cuáles son los efectos de la emigración sobre la estructura económica, social y las relaciones internacionales del país?

·       ¿Cómo evaluar en el plano de las relaciones económicas variables tales como la creciente dependencia de las remesas familiares para el bienestar y la vida cotidiana; las inversiones de los emigrantes en la economía cubana; la existencia de economías rentistas; la exportación de fuerza de trabajo como una de las áreas de mayores ventajas comparativas; la pérdida de profesionales y población económicamente activa y el robo de cerebros; las políticas que se aplican y las redes sociales de los emigrantes en el país de origen y en los lugares de destino?

·       ¿Cómo afectará a la emigración y el retorno de los migrantes el comportamiento político y las relaciones de poder en Cuba?

·       ¿Cuál es el comportamiento de los derechos jurídicos y políticos de los emigrantes en el país de origen y qué políticas de protección se aplican con los migrantes cubanos?

·       ¿Qué impactos se producen en la cultura y en la identidad nacional?

·      ¿Cómo  evaluar el peso actual y futuro de los creadores y artistas en el contexto del fenómeno migratorio externo de la Isla, así como la temporalidad y lo definitivo en el acto de emigrar en estos sectores vitales para la nación cubana?

·       ¿Cuál es el papel de la formación de redes de comunicación basadas en la migración?

·       ¿Qué lugar ocupan en el proyecto económico y social del país, la presencia de rasgos transnacionales a partir del fenómeno migratorio?

Para Cuba, la evolución del tema se expresa en la historia migratoria del país. Sus particularidades y valor para la Seguridad Nacional se encuentran sujetas a la influencia de múltiples aspectos, definidos, en apretada síntesis, como:

1.    El lugar que ocupa la emigración en la dinámica demográfica cubana.

2.    La evolución del conflicto bilateral EE.UU.-Cuba luego del 17 de diciembre de 2014, que se ha expresado en el establecimiento de relaciones diplomáticas y el proceso de “la normalización” de las relaciones; las recientes decisiones de la administración Obama, contenidas en el nuevo acuerdo migratorio del 12 de enero de 2017, que buscan modificar el tratamiento de inmigración favorecida a los cubanos; el nuevo escenario que plantea la ascensión a la presidencia de Donald Trump, su discurso electoral y la implementación de la política de su administración.

3.    La política y regulaciones migratorias de los principales receptores de inmigración cubana. Los efectos que pueden provocar los nuevos acuerdos migratorios entre Cuba y los Estados Unidos en los criterios de selectividad de otros países con respecto a los migrantes cubanos.

4.    Relevancia que posee el tema migratorio para la seguridad y el desarrollo socioeconómico de Cuba. El potencial migratorio en el país ante el nuevo escenario migratorio en su relación con los Estados Unidos; y su influencia en la situación interna, marcada por el proceso de  actualización del modelo de desarrollo económico y social, y la muerte de Fidel Castro.

5.    Los cambios en la política y regulaciones migratorias cubanas a partir de la aplicación del Decreto Ley No. 302, modificativo de la Ley de Migración de 1976. Su correlación con las prácticas y enfoques internacionales contemporáneos.

6.    Importancia de contar con información cuantitativa y cualitativa, confiable y oportuna sobre el comportamiento de la emigración del país.

A mediano y corto plazo pueden identificarse varias tendencias de la migración externa cubana:

·       Diversas dinámicas, en particular las económicas y la existencia de las redes sociales de la migración, continuarán conformando el escenario migratorio, cuyos destinos responden a los principales asentamientos de cubanos en el exterior. Estados Unidos se mantiene como el principal de ellos, más allá de que se elimine total o parcialmente la condición de los cubanos en tanto “inmigración favorecida”.

·       Los movimientos más recientes responden a patrones migratorios y de inserción cada vez más cercanos al comportamiento migratorio regional y global, caracterizados por la tendencia a los desplazamientos temporales –así como a la incorporación al mercado laboral en los sectores de los servicios, la construcción y el comercio– hacia grandes ciudades de Estados Unidos, pero también de Europa y otras regiones, incluida América Latina (sobre todo algunos países del Sur y Centroamérica).

·       El retorno, ya sea definitivo o temporal, es una práctica a la que se acogen los migrantes, muchos de ellos vuelven a salir en varias ocasiones.  

·       Como resultado de la reforma migratoria se afianza la tendencia a la circularidad y la temporalidad de la migración. Se hace necesario contar con una nueva ley a tono con las características de país de emigración.  Según cifras oficiales publicadas por el periódico Granma, entre el 2013 y 2016 viajaron al exterior 671 000 cubanos, de los cuales el 45% retornó y solo el 9,6 % se convirtió en migrante definitivo a los efectos de la ley cubana. De ellos el 5,7% se radicó en los Estados Unidos.

·       Aumento de la presencia de las mujeres como protagonistas del acto migratorio (feminización del acto migratorio).

·       Incremento de la migración de jóvenes y profesionales, favorecida en buena medida por políticas de diferentes países que otorgan becas y opciones preferenciales para personas de estas categorías.

·       Fomento de las redes sociales y el fenómeno del transnacionalismo, evidenciado en las crecientes visitas al país, el envío de remesas y los procesos directos –y sobre todo indirectos– de inversión en algunos espacios de la economía cubana. En el 2016, 418 000 cubanos fueron registrados como visitantes en el país.

·       Posibilidad de que se interrumpa la emigración irregular y su vínculo con el tráfico de personas desde Cuba con destino final en los Estados Unidos, a partir del reconocimiento y la forma de la implementación por la nueva administración de los Acuerdos Migratorios del 12 de enero de 2017.

·       Al finalizar el primer trimestre del año 2016, los estimados de cubanos residentes en el exterior por regiones –según los registros oficiales–  rebasan las 2 millones 400 mil personas 

Entre 2000 y 2012 el saldo migratorio de Cuba fue negativo, entre –2,6 y –4,0 personas perdidas por cada mil habitantes, (entre 20 000 y 46 000). En general, los últimos quince años revelan que el saldo neto migratorio anual negativo no ha hecho otra cosa que ampliarse –a pesar que las estadísticas en algunos años informaban lo contrario, lo que al parecer,  ha sido ya revisado y corregido oportunamente.[1] Este saldo reafirma la vocación de salida que ha estado presente en el país durante los últimos 80 años. Estudios realizados permiten asumir que las tendencias migratorias reforzadas en el pasado reciente se mantendrán al menos hasta 2030.. El potencial migratorio de la población se moverá entre algo más de 781 000 y aproximadamente 826 000 salidas netas entre 2010 y 2030.[2]

La variable migración y el valor negativo de su saldo impactan en la sociedad cubana: en primer lugar, se trata del efecto negativo en términos del número de individuos que le resta a la capacidad multiplicativa de la población, cifra que supera la pérdida neta anual de más de 37 000 personas en el último decenio.[3]  En otras palabras, las migraciones continúan siendo un elemento clave en la dinámica de la población cubana en la actualidad y de cara a las dos próximas décadas al convertirse en un factor de contracción de la capacidad multiplicativa de la población, llegando a ser el mecanismo conductor de su crecimiento.

La aplicación del DECRETO-LEY No. 302 y el análisis del comportamiento de la migración internacional de cubanos.  Un llamado de atención. 

Los cambios en la legislación migratoria, en esencia, eliminan el Permiso de Salida al exterior, tanto para nacionales como para extranjeros residentes temporales y permanentes en el país; se suprimió el requisito de la carta de invitación para salir de Cuba y desapareció la figura del emigrante definitivo sin retorno definitivo. Estas medidas potencian la migración temporal al definir la validez del pasaporte por 2 años, prorrogable, a la vez que abren las posibilidades para la migración de retorno y potencian la circularidad de los migrantes. Como se aprecia por los datos,[4] muchas personas han salido de forma temporal y disponen de un plazo de dos años para regresar al país o actualizar su status migratorio, por lo que no son considerados actualmente emigrados definitivos, pero sí lo son temporales si pasan más de un año fuera de su lugar de origen, según las normas internacionales. En la práctica pueden trabajar, aplicar para otra ciudadanía, establecer redes sociales, familiares en particular, tener descendencia e insertarse en otra sociedad como cualquier otro migrante internacional, que a su vez mantiene la ciudadanía de origen y el vínculo estrecho con el país donde nació.

En el caso particular de los Estados Unidos, la aplicación del nuevo decreto-ley, permite que los cubanos viajen, e incluso puedan acogerse a la Ley de Ajuste y obtener residencia en ese país –como en cualquier otro–, sin ser considerados emigrados, ni perder sus derechos como ciudadanos cubanos, en un plazo de 24 meses. Aunque la visa sea para emigrar, esas personas salen de Cuba de forma temporal, ya que la condición de emigrado ahora no la establece el tipo de visa que se le otorga, sino la decisión personal de permanecer fuera del país. Dentro de ellos hay un número significativo de profesionales, mujeres, jóvenes, que juegan un papel relevante en el presente y futuro de la sociedad cubana. 

Las medidas aplicadas a partir de enero 2014 incluyen la normalización de la entrada temporal al país de quienes emigraron indocumentados después de los acuerdos migratorios de 1994, aunque aún con determinadas restricciones; se amplían las causas para la repatriación de los cubanos. Se flexibiliza el tratamiento a la emigración, y esto a su vez pone en evidencia nuevas aéreas para continuar reformando la política migratoria del país y llegar a una nueva ley.

Los cubanos en los Estados Unidos

Según el Buró del Censo de los Estados Unidos, en Estados Unidos residen poco más de 2 millones de personas de origen cubano. De ellos, el 70% vive en el estado de la Florida y la mayoría en el Condado de Miami-Dade. Sin embargo, las personas de origen cubano (“cubanoamericanos”) son apenas el 5% de los votantes de la Florida. Del total de las personas que tienen sus orígenes vinculados a Cuba, casi 1.2 millones (57%) nacieron en la isla. El 47% de ellos lleva más de 20 años viviendo en el país norteño. La migración calificada, el robo de cerebros y talentos (sobre todo deportistas) se mantiene con diversas plataformas de política implementada por Estados Unidos de forma particular, aunque no exclusivas de este país. Los recientes acuerdos migratorios eliminan en su letra la aplicación del programa ideado por la administración Bush, para captar médicos y otros especialistas de salud de origen cubano que prestan importantes servicios en decenas de países.

En cuanto al dinamismo económico de los emigrados de origen cubano que residen en el país del norte, se ha creado un mercado propio, un sistema de empresas y firmas que son de su propiedad. Ellas generan un volumen importante de operaciones y ganancias, que propicia una dinámica particular a lo interno de este grupo étnico, así como en su relación con otros sectores. Los cubanos allí asentados se colocan en términos relativos por encima de otras poblaciones de origen latinoamericano, sobre todo respecto a su situación socioeconómica.

El nivel de integración de los emigrados cubanos en las estructuras del sistema político de los Estados Unidos, su representación en estructuras legislativas y ejecutivas, y la existencia de un importante número de organizaciones políticas como el Caucus cubano en el Congreso, permite referir un nivel de influencia de ese sector en la política de Estados Unidos hacia Cuba; a favor unos, en contra otros, del cambio que se materializó con el restablecimiento de Relaciones Diplomáticas en diciembre de 2014 y el posterior avance hacia “la normalización”.

La cuestión migratoria en el marco del conflicto bilateral EEUU-Cuba. ¿Nueva crisis? ¿Cambio de reglas?

El número de cubanos que han entrado en los EE.UU. se incrementó dramáticamente desde que ambos países anunciaron en diciembre de 2014 el establecimiento de relaciones diplomáticas y el inicio del proceso de normalización de las mismas. Durante los primeros 10 meses del año fiscal 2016, 46 635 cubanos habían entrado en los EE.UU. a través de los puntos de entrada –superando el total de 43 159 de todo el año fiscal 2015.[5]

La cifra del 2015 fue superior en un 78% a la de 2014, cuando 24 278 cubanos entraron en los EE.UU., después de que el gobierno cubano introdujo la reforma migratoria. Este aumento se inició en los meses inmediatamente después del anuncio de los dos presidentes. Entre enero y marzo de 2015, 9 900 cubanos entraron en los EE.UU., más del doble de los 4 746 que llegaron durante el mismo período en el año anterior. El aumento continuo y alcanzó su punto máximo en el primer trimestre (octubre-diciembre 2015), cuando 16 444 cubanos entraron a los Estados Unidos. Una nueva crisis, ahora de baja intensidad, particular tratamiento mediático y no reconocida como tal, ronda el escenario migratorio de ambas orillas, mientras afecta además a otras fronteras latinoamericanas. Si nos  atenemos a lo publicado por el país receptor, las cifras superan la crisis de Agosto del 94, aunque no igualan las del Mariel en 1980.[6] Se reporta que miles de cubanos han entrado en los Estados Unidos por tierra. Muchos volaron a Ecuador debido a las políticas de inmigración de ese país. Otros viajaban a través de América Central y México. A mediados de 2016 tuvo lugar la crisis con los  cubanos en Costa Rica y otros países del área.

La mayoría de los que entraron en suelo estadounidense por tierra llegó a través de Laredo por el Sector de la Patrulla Fronteriza en Texas, en la frontera con México. En el año fiscal 2015, dos tercios (28 371) de todos los cubanos llegaron a través de este sector, un aumento del 82% con respecto al 2014. En el año fiscal 2016, el Sector de Laredo siguió recibiendo la mayoría (64%) de los migrantes cubanos que entraron en los EE.UU. a través de un puerto de entrada.[7]

Desde 2014, un gran porcentaje de ese aumento se ha producido en la Florida. El número de cubanos que entró en el sector de Miami durante el año fiscal 2015 fue más del doble con respecto al año anterior (de 4 709 a 9 999). En los primeros 10 meses del año fiscal 2016, 8 960 cubanos han entrado a través del sector de Miami. No todos los que intentan entrar en los EE.UU. lo logran. Bajo los Acuerdos Migratorios de 1994-1995 los migrantes cubanos atrapados tratando de llegar a los EE.UU. por mar son devueltos a Cuba. En el año fiscal 2015, la Guardia Costera de Estados Unidos capturó 3 505 cubanos en el mar, el número más alto de cualquier país. El total supera los 2 111 cubanos detenidos en el año fiscal 2014.[8]

Es obvio que en Cuba existe un potencial migratorio, cuya expectativa es migrar, con preferencia hacia los Estados Unidos. Conoce de la Ley de Ajuste Cubano, de las ventajas extraordinarias que otorgan a los inmigrantes procedes de la isla, en comparación con cualquier otro. Las visas otorgadas y ejecutadas por los migrantes legales cubanos, indican que se mantiene el canal migratorio legal. Después de enero de 2014, se hizo efectivo el otorgamiento de visas múltiples por 5 años, a personas mayores o no de 60 años. La urgencia que matiza el actual flujo hacia los Estados Unidos de migrantes cubanos, responde a la percepción, al temor de que desaparezca el tratamiento de inmigración favorecida que caracteriza la migración desde Cuba hacia los Estados Unidos. Lo que marca la diferencia para que se produzca esta nueva explosión migratoria, es la posibilidad real de que queden sin efectos tales beneficios, ya sea de forma parcial, paulatina o de repente, como al parecer sucede desde el 12 de enero del 2017.

La victoria y consolidación republicana en el aparato político de los Estados Unidos y la ascensión a la presidencia de Donald Trump, presentan un escenario complejo. Los nombres conocidos de quienes hasta la fecha conforman el nuevo gabinete, dibujan un futuro marcado por la presencia de una particular filosofía de ultraderecha en todos los puntos vitales de la política interna en ese país, mientras que la política externa tampoco pareciera alejarse de esta esencia, quizás con matices en la forma de ejercer los Estados Unidos su liderato mundial. 

Si nos atenemos al programa de campaña del nuevo presidente, el tratamiento al tema de la inmigración se encamina a un férreo control de la inmigración indocumentada, la construcción de muros –virtuales y reales–, acompañados de la aplicación de políticas discriminatorias, xenófobas y antiinmigrantes, que incluyen la eliminación de beneficios a los inmigrantes e incluso el control y posible disminución selectiva de la inmigración legal. Los efectos de tales prácticas pueden ser variados y convertirse en bumerán y detonante de serios conflictos para la política interna e internacional norteamericana, en particular en el caso de la presencia latina, ya con más de 57 millones de personas que viven en ese país.      

Previo a la elección presidencial de noviembre pasado, se podía afirmar que los elementos esenciales de la política de Estados Unidos hacia Cuba (el bloqueo y el apoyo a la subversión interna), al parecer se mantendrían en el corto plazo, independientemente de quien asumiera la presidencia en 2017. El bloqueo puede continuar siendo lentamente desmantelado desde abajo hasta dejarlo carente de validez; pero esto último no parece factible en los próximos 4 años. Tampoco parece viable que se regrese al punto anterior al 17 de diciembre de 2014; o que se desmonten acuerdos en el plano económico y se desanden caminos en una relación marcada por la presencia de determinadas aéreas de interés de la economía estadounidense en Cuba. El desarrollo de la “actualización del modelo económico cubano” podría estimular los mecanismos de presión, de ambos partidos, favorables a la eliminación del bloqueo, ahora en un escenario de nuevos requerimientos e intentos de presión al sistema político cubano.  

En este escenario, el tema migratorio mantiene su valor como elemento de seguridad y de diálogo bilateral. Incluso la cuestión migratoria es susceptible de ser tocada por la marea de la política anti inmigratoria, en particular contra los indocumentados. Pocos días antes de producirse el traspaso de una administración a otra, Estados Unidos y Cuba firmaron nuevos acuerdos migratorios que buscan, hasta donde es posible, impedir el efecto de la Ley de Ajuste Cubano, y en consecuencia, iniciar el camino para eliminar la condición de migración favorecida de que disfrutan los cubanos desde 1959.

En el caso de Cuba, las razones para tales acuerdos son consecuentes con la postura política mantenida en la búsqueda de una migración legal, ordenada y segura hacia el principal país receptor, y con los cambios en proceso de la legislación migratoria y la política hacia la emigración. Por otra parte, estos acuerdos abren a su vez varias interrogantes hacia lo interno de la sociedad cubana, en relación con su potencial migratorio e incluso con respecto a la difícil situación de los cubanos que se encuentran en terceros países cuyo propósito es arribar a territorio estadounidense. Para los Estados Unidos responde a parte de las corrientes en torno al control inmigratorio, en particular de la migración indocumentada, donde la condición otorgada a los cubanos resulta totalmente fuera de contexto en materia de política inmigratoria y a partir de la reanudación de las relaciones, también de política exterior. El momento de la firma de los acuerdos, puede tener varias explicaciones, todas apuntan a razones de estrategias y tácticas del proceso en marcha de normalización de las relaciones.

El presidente electo de los Estados Unidos hereda la directiva presidencial de la administración Obama: “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, nuevos paquetes de medidas para modificar la aplicación de varios aspectos del bloqueo y ahora los nuevos acuerdos migratorios. La administración Trump no tiene la obligación de cumplir la directiva, puede revocarla, enmendarla, todo queda en el área de las expectativas y la especulación.

En el caso de los nuevos acuerdos podrían presentarse cuatro escenarios posibles, sobre la base de la aplicación de una política de férreo control  inmigratorio para los próximos 4 años:

1.    No se firma la relación nominal de ajuste anual del estatus inmigratorio de los cubanos que aplican para la Ley de Ajuste Cubano, pendiente del 2016.[9] Se hace efectiva la eliminación de la política de “Pies secos / pies mojados”, con un estricto control de la entrada de los cubanos por todos los puntos de inmigración. No se deroga el programa de Parole para los médicos cubanos. Arrecian las medidas que impidan que los migrantes cubanos al amparo de la Ley de Ajuste y sin obtener aun la residencia, visiten sistemáticamente Cuba. Se restringen las ayudas federales al amparo de la Ley de Ajuste y los permisos de trabajo. Se mantiene el cumplimiento mínimo de la cifra anual de migrantes legales y la devolución de los migrantes cubanos interceptados en alta mar, así como de los incluidos por el nuevo acuerdo. El otorgamiento de visas por visitas familiares e intercambio académico retorna a un bajo perfil. Se mantienen las conversaciones migratorias como mecanismo de seguimiento y canal de comunicación sobre el tema migratorio.

2.    Al escenario A, se añade la reactivación del programa de Parole para los médicos cubanos. Se inicia un proceso de cabildeo en el poder legislativo, en un contexto favorable por el dominio republicano, que lleve a la derogación de la Ley de Ajuste en los próximos 4 años.

3.    La combinación de los escenarios A y B se complementa con la utilización de los nuevos acuerdos para que la migración legal, ordenada y segura, sea de baja magnitud, ampliando el tema de la repatriación de cubanos en los Estados Unidos y la selectividad migratoria según intereses del país receptor. Se mantiene el nivel logrado por la anterior administración con el otorgamiento de visas a cubanos por visitas familiares e intercambio académico.

4.     Se hace efectiva la eliminación de la política de “Pies secos / pies mojados”, con un estricto control de la entrada de los cubanos por todos los puntos de inmigración. No se deroga el programa de Parole para los médicos cubanos. Se mantiene el cumplimiento mínimo de la cifra anual de migrantes legales y la devolución de los migrantes cubanos interceptados en alta mar, así como de los incluidos por el nuevo acuerdo. El otorgamiento de visas por visitas familiares e intercambio académico retorna a un bajo perfil. Se mantienen las conversaciones migratorias como mecanismo de seguimiento y canal de comunicación sobre el tema migratorio.

En resumen, se vislumbra un panorama que se encamina a la eliminación de la condición de inmigración favorecida de los cubanos en los Estados Unidos, con una visión más pragmática. No por ello la migración dejaría de ser pieza funcional en la relación entre los dos países, pero ahora desde otra posición política para el conflicto bilateral, que impacta a la sociedad cubana en su conjunto, al potencial migratorio y al comportamiento de los otros destinos de la migración desde Cuba. Reflexionar sobre ello, sería objeto de un nuevo trabajo.

La Habana, 17 enero de 2017.

Este artículo forma parte del dossier de Catalejo La letra de Temas. ¿Cómo viene el 2017 para Cuba?
 

[1] Se refiere a la información oficial de la ONEI y el balance migratorio externo que se presenta.
[2] Ver proyecciones de población de Cuba realizadas por el CEDEM 2015, a partir de los datos publicados por la ONEI.
[3] Fuente Anuarios Demográficos. ONEI.
[4]  Se refiere a la información publicada por el gobierno de Cuba sobre el comportamiento del movimiento de cubanos al exterior a partir de la puesta en vigor de la Reforma Migratoria del 2014. Decreto Ley 302.
[5] Datos de Aduanas y Protección Fronteriza obtenidos mediante solicitud de registros públicos, publicada por Pew Hispanic Center.  Julio 2016.
[6]  Se refiere a dos de los principales acontecimientos de la emigración desde Cuba a los Estados Unidos después de 1959. Ambos marcan puntos trascendentales en esa historia migratoria, con semejanzas y diferencias en lo sucedido y en las consecuencias para los sujetos migrantes, los dos países y sus relaciones migratorias.
[7] La mayor parte de estas personas utilizan la ¨ ruta del sur¨ para arribar finalmente ante la patrulla en la frontera de México con los Estados Unidos, sabiendo que su condición de cubanos les hace objeto de un tratamiento preferencial.  Gran parte de ellos son objeto del tráfico de migrantes.
[8]  En cumplimiento de los Acuerdo Migratorios entre los Estados Unidos y Cuba de 1994 y 1995.
[9]  El texto de la Ley y su implementación definen que el presidente de los Estados Unidos, debe firmar cada año la relación nominal de las personas de origen cubano a las que se les ajusta su estatus inmigratorio a tenor de dicha Ley.  Cuestión que ha estado en la potestad del mandatario de ese país y que ninguno dejo de hacer, incluso el presidente Obama.

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