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domingo, 20 de septiembre de 2026

SEMÁNTICA Y CAPITALISMO

 

Por Gustavo de la Torre M.

El capitalismo tiene sus estrategias para reciclarse y crear su mayor producto: el pobre que vota a favor de partidos políticos cuya ideología y programas están dirigidos a precarizar su vida.

¿Pero cómo crear ese sentido de sumisión, enajenación y conformismo con su pobreza?

viernes, 22 de marzo de 2024

REFLEXIONES SOBRE LA DERECHA Y LA ULTRADERECHA EUROPEA: SEGUNDA

Tomado de FB de Gustavo de la Torre Morales

La derecha y ultraderecha europeas, siguen obedientemente los tópicos anticubanos, sobre presuntas violaciones en temas de derechos y libertades; pero de forma inmoral admiten en sus países la explotación sexual (prostitución y proxenetismo).

domingo, 17 de mayo de 2020

¿Cuánto han ganado los ultra ricos del mundo con la pandemia de Covid-19?

De izquierda a derecha, Jeff Bezos, Bill Gate y Warren Buffet, tres de los estadounidenses más ricos del planeta. Foto: Business Insider
Tomado de Misión Verdad.

Tras casi un semestre copando grandes extensiones del planeta y provocando miles de muertes y contagios, la pandemia de Covid-19 ha puesto en vigor sus destructivos efectos sobre la economía mundial.

Por otro lado, la Covid-19 también ha revelado que el capitalismo global imperante es totalmente disfuncional como destino planetario.

lunes, 23 de octubre de 2017

"Democracia" Capitalista


Por Pol Alcozar

Desde el refugio de un sofá que parece confortable y la sensación de control que proporciona el mando a distancia, nos hemos acostumbrado a la mentira. La mentira del progreso tecnológico que nos libera, de las instituciones democráticas que nos representan, de los derechos que el sistema nos garantiza, de la libertad que disfrutamos como ciudadanía. A través de la mentira nos gobiernan, nos explotan, nos roban. 

Sin embargo, la verdad siempre termina por golpearnos la cara. Es una verdad terrible y desagradable: la cruel realidad que nuestra sociedad es gobernada por el capital. Y para el capital, no hay naciones, no hay personas, no hay derechos, no hay democracia, no hay ninguna otra soberanía que la riqueza contable. El capital es un dictador sanguinario, sin escrúpulos ni humanidad, un psicópata criminal que tiene por rostro un logotipo simpático, por cerebro una junta de accionistas y por estómago un agujero negro insaciable. El capital no entiende de derechos ni de leyes, sólo de pérdidas y de beneficios, de fríos balances y grises hojas de cálculo. El capital no conoce más naciones que Barclays, Morgan Stanley y Goldman Sachs, ni reconoce ninguna otra institución que el FMI, la OTAN y el Banco Mundial.

Para el capital nuestra libertad se reduce a la elección entre Pepsi y Coca-Cola, entre Burguer o McDonalds, entre Windows o Mac. Para el capital, los parlamentos son charlatanerías, los gobiernos son mayordomos de lujo, la ciudadanía somos mano de obra esclava y clientela molesta. Para el capital, el debate político es un espectáculo minoritario de tertulias nocturnas, en el que un grupo de esforzados excéntricos intelectuales pierden el tiempo discutiendo con lameculos y cortesanos. El capital crea y desmenuza estados regularmente, ignora siempre la voluntad mayoritaria, aplasta los pueblos, somete las naciones, depreda los recursos, extermina. El capital es enemigo de la vida y de la humanidad. 

No podemos emanciparnos del patriarcado en la tiranía del capital. No puede haber emancipación cultural dentro del pensamiento único del capital. No puede haber salvación del medio natural dentro del modo de producción depredador del capital. No puede haber emancipación nacional y conquista de soberanías bajo el control del capital. No puede haber emancipación social mientras continúe la explotación del capital. Es ésta una realidad con la que topamos una y otra. 

Al final, de cada lucha siempre encontraremos al capital, plantado como un muro, protegiendo sus privilegios. Detrás de toda su fachada de luz y de color, tras su máscara de democracia, detrás de su mentira simpática de progreso tecnológico, encontraremos la realidad de una tiranía explotadora, de una fría dictadura, burocrática, criminal y deshumanizada.

Sólo hay una vía para todas las emancipaciones, sólo un camino, el socialismo, para conquistar la libertad de todos los individuos y de todas las naciones. 

domingo, 16 de julio de 2017

El nuevo imperialismo de las élites económicas

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Tomado de ALAI. Agencia Latino Americana de Información.
Por Jesús González Pazos. Miembro de Mugarik Gabe.

Hace unos años, y de forma paralela a la crisis que sufrieron los planteamientos más tradicionales de la izquierda clásica tras la desaparición del llamado bloque soviético, el término imperialismo cayó en desuso hasta su casi desaparición del lenguaje político y quedó relegado a los libros de historia. No era moderno hablar de imperialismo, como casi tampoco lo era declararse de izquierdas y si, a lo sumo, progresista. Sin embargo, el mundo sigue dando vueltas y el afianzamiento del neoliberalismo y de sus consecuencias más duras, traducidas en el dominio de los mercados y de las élites económicas sobre la vida de los estados y pueblos, vuelve a poner sobre la mesa este término.

Así, ajustándose a las nuevas realidades político-ideológicas que hoy vivimos, se hace necesaria una revisión y actualización del término y de su significado. Interesa en este sentido un enfoque que hable del nuevo imperialismo basado principalmente en el desplazamiento de la acumulación del poder desde las manos de las clases políticas tradicionales y de los estados-nación hacia las élites económicas. Pero, hasta llegar a ello, y para entenderlo mejor, exploremos algunos elementos fundamentales del imperialismo clásico.

Hanna Arendt observó hace ya un tiempo que la acumulación sin fin de propiedad requería a su vez una acumulación sin fin de poder. Es decir, cuanta más riqueza se tiene, más poder se necesita para su protección y ampliación. La historia ha demostrado que los diferentes imperialismos habidos cumplían en gran medida esta regla, entendiendo además que la acumulación de poder tenía la necesidad a su vez del aumento de la expansión y control territorial. Tendremos así los tres elementos esenciales en el desarrollo imperialista, a saber: capital, poder y territorios. De esta forma, el término imperialismo será aplicado a la teoría y práctica política que promueve el dominio de pueblos y países a través del empleo de la fuerza, ya sea ésta económica, militar, política o, en la mayoría de las ocasiones, del uso de las tres.

Y esa expansión y dominio territorial para mantener la acumulación de capital y poder pese a que la misma se constituía como su talón de Aquiles, su punto más débil. Un repaso rápido por imperios pasados nos permitirá ver con mayor claridad esta situación reiterada continuamente a lo largo de la historia, cuando menos, en occidente. Incluso el dominio estadounidense, con sus nuevos elementos, como son el control de territorios a distancia y sin necesaria y permanente presencia directa, e iniciando posiblemente hoy ya su declive como potencia imperial, empieza hace una década larga ya a sentir el dolor en ese punto débil. Cuando a finales del siglo pasado centró sus objetivos en el control preferente de oriente medio y sus recursos naturales, convencido de que América Latina estaba bajo su absoluto control, fue precisamente este continente el que mostró las primeras grietas con el desarrollo de los llamados gobiernos progresistas. 

Pero lo que aquí tratamos de plantear es un cambio profundo en el concepto y características del imperio hoy en día. Porque, lo que señalan muchos indicadores es que la hegemonía y control del poder ya no necesariamente se basa en el dominio territorial directo según el modelo tradicional. Al contrario, el eje central hoy sería la acumulación y concentración de poder en manos de quienes ya disponen de una insultante acumulación de capital, es decir, en las élites económicas y esto indistintamente de su adscripción estatal, nacional o identitaria.

Se entiende así mejor que lo característico ya no serán los viejos imperios español, británico, ruso, francés o estadounidense ejercidos desde sus respectivas metrópolis, sino uno nuevo que extiende su dominio desde diferentes puntos focales dispersos en el planeta, que se han constituido en nuevos centros de poder. Dicho de otra forma, el nuevo imperialismo se puede ejercer desde puntos tan diversos como la city londinense, Wall Street, Frankfurt, Shanghai o Silicon Valley. Lo importante será ahora la concentración del poder en manos de transnacionales varias (bancarias, financieras, extractivas, construcción, farmacéuticas, químicas…) que, desde sus respectivos consejos de administración (élites), definirán las políticas, los lineamientos económicos, los intereses de desarrollo y la vida de millones y millones de personas, además de la del mismo planeta que habitamos. Este es el nuevo imperialismo que pretende la reafirmación neoliberal tras la crisis del capitalismo de los últimos años, caracterizado por una concentración máxima del poder en las élites económicas, una vez subalternizadas las clases políticas tradicionales, y por la descentralización de ese mismo poder, que ya no reside en la metrópoli imperial sino en diversos focos de poder distribuidos por el mundo. Se entiende así mejor como un sencillo repaso nos permitiría contabilizar un número muy reducido de empresas transnacionales que hoy controlan la economía mundial, dictan sus prioridades y están presentes en los principales centros de poder y decisión, en unos casos de forma muy visible y en otros en aparente segundo plano (Banco Mundial, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional, BID, las bolsas, foros de Davos o Bilderberg…).

Se controla absolutamente la acumulación de capital en pocas manos, y se ejerce el mismo tipo de control sobre el poder político, ya no desconcentrado y disperso en multitud de fuerzas políticas o gobiernos, sino con un papel delegado (subalterno) asignado a éstos desde las élites económicas, auténticas detentadoras de lo que en algún momento fue el independiente poder político. Por ello es innegable el paralelismo que se ha dado en los últimos años entre la pérdida de soberanía de los estados y el aumento del poder de las transnacionales, que si bien en unos primeros momentos se centraron en decisiones económicas, ha ido avanzando hacia el control de otras esferas sociales y políticas hasta alcanzar la vida misma del planeta.

Así hoy las grandes decisiones que se necesitan, y urge, tomar, como acuerdos contra el cambio climático o garantías sobre la sostenibilidad de la vida, pasando por el devenir de las guerras o los procesos de empobrecimiento de millones de personas, deben atravesar primero por el tamiz oculto de los consejos de administración de las grandes empresas que deciden hasta dónde se puede llegar en las principales leyes nacionales o en los acuerdos y tratados internacionales sin poner en grave riesgo sus objetivos, principios y beneficios. No se puede olvidar que la base ideológica de este imperialismo economicista está hoy radicada, más allá del mantenimiento y desarrollo del sector privado, en la privatización de lo público y de los recursos comunes a escala planetaria para su explotación y obtención ciega de ganancias. Siempre en concordancia con la permanente acumulación de capital y poder para su crecimiento sin fin.

Respecto al control territorial. Para mantenerlo ya no es estrictamente necesario el uso directo y presencial de fuerzas militares y administrativas; al contrario se ejerce mediante el control de las finanzas, las balanzas de pagos y las deudas de los estados. De esta forma es muy sencillo para los poderes económicos estrangular la viabilidad de los estados si éstos no definen “convenientemente” sus lineamientos políticos y económicos, tal y como Grecia nos demostró recientemente. Pero esto no quiere decir que el nuevo imperialismo descarta totalmente el ejercicio de la fuerza para reconducir experiencias que puedan plantear alternativas posibles al control neoliberal. Así se ha puesto de manifiesto a través de los llamados golpes de estados blandos o institucionales (Honduras, Paraguay, Brasil…) u otros duros como siempre (Egipto).        

En este sentido, si bien en la fase clásica del imperialismo este sistema supuso un reparto del mundo entre varias potencias, hoy ese control territorial ya no es estrictamente necesario. Como tampoco es preciso que ese poder resida en el control que ejerza una determinada clase política de una metrópoli concreta. Al contrario, se puede hablar de una clase transnacional (élites económicas) constituida por los consejos de administración de las distintas grandes transnacionales coordinadas en diferentes espacios y redes de poder que deciden sobre el presente y futuro de la mayor parte de la humanidad. Pero, todo esto se puede cambiar, porque ningún imperio es infinito e inmutable.

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sábado, 24 de octubre de 2015

Los secretos de Amancio Ortega (+Zara) que no dice Forbes

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Tomado de La Iguana

Según la recientemente publicada lista Forbes del ranking de personas más ricas del mundo el fundador de Inditex, Amancio Ortega (1936, León, España) se ha colocado en primer lugar, tras un aumento en su patrimonio de hasta 5,3%.

Se habla de una cifra de 79.700 millones de dólares (71.892 millones de euros) como patrimonio total de Amancio, adelantando los 78.100 millones de dólares (70.360 millones de euros) del creador de Microsoft, Bill Gates, quien encabezaba la lista el pasado marzo del presente año.

4.000 Millones de dólares (3.604 millones de euros) subió la fortuna del español, que en medio del sistema económico mundial habla de un empresario exitoso, que ha hecho con su esfuerzo una cantidad ingente.

Esta bonanza exacerbada, números y formalidades aparte, se explica con la maquila, que llena los anaqueles de Zara, Pull and Bear, Massimo Dutti o Bershka –marcas de las más famosas bajo el emporio de Ortega- con ropa fabricada en países explotados –como los talleres clandestinos de Brasil, o México denunciados recientemente- o en barcos en donde no se paga impuestos y se somete a los “trabajadores” a condiciones de esclavitud en pleno siglo XXI.

La mañana de este viernes, se conoció que Ortega descendió unos escalones en la lista de Forbes, repuntando al final en la misma el multimillonario, Bill Gates (Microsoft).

jueves, 17 de septiembre de 2015

Hierro ardiente en el rostro de la humanidad

Los niños son los más vulnerables, y una experiencia semejante los marca para siempre. Foto: trabajo.excite.es
Sí, hay esclavos en la actualidad, y aceptarlo es el primer paso para cambiar una realidad que mantiene sometidos a casi 36 millones de seres humanos.

Tomado de Juventud Rebelde
Por Nyliam Vázquez García.

Es el momento. Se pone en la piel del personaje y sale a la calle. Le susurra bajito a quienes llevan el negocio. Es más fácil de lo que pensaba. Hace una mueca, sonríe como tantas veces ha visto que lo hacen los hombres a quienes ahora imita. Le da asco la escena, la certeza…


«En un burdel ilegal de Rumania me ofrecieron una chica joven con Síndrome de Down a cambio de un automóvil de segunda mano. En una ciudad de Haití negociaron conmigo por una niña de diez años a cambio de unos cien dólares», contó el investigador Benjamin Skinner al portal AlterNet.


Skinner se hizo pasar por comprador de esclavos, logró ser creíble, y los resultados de su estudio son una bofetada en las entrañas de la humanidad. Cuando han pasado más de 60 años de la abolición definitiva de ese flagelo, resulta que hay más esclavos que entonces.


Skinner asegura que 27 millones de personas en el mundo son esclavos, aunque otro estudio de la ONG Fundación Walk Free asegura que son casi 36 millones y que la conocida esclavitud moderna no hace distinción de sexo, edad, en la medida en que hombres, mujeres y niños están siendo sometidos a trabajo forzado contra su voluntad.


Quizás ahora el asunto no pasa por cadenas, grilletes y látigos —aunque también se han registrado casos de ese grado de barbaridad—, pero igual la vida no vale nada e incluso, reconoce Skinner, las personas son más baratas de lo que lo eran antes. No se trata de ser dueño de gente como en otras épocas, sino de utilizarla como herramienta fácil para hacer dinero.

Un negocio muy rentable


«La esclavitud moderna es rentable, ya que genera ganancias de por lo menos 32 000 millones de dólares por año. Y no es un problema de países lejanos y pobres nada más: casi la mitad del total, que se calcula en 15 500 millones, se produce en países ricos e industrializados», asegura la Fundación Walk Free.

«Hay tráfico de mujeres jóvenes y de niños para la explotación sexual comercial. Hay esclavitud en el tejido de alfombras, en la minería y los desarmaderos de barcos», aseguró en marzo de 2014 Kevin Bales, profesor de Esclavitud Contemporánea en la Universidad de Hull, en Reino Unido.


Los «esclavistas» actuales, es decir, los que someten a otras personas a trabajos forzosos, suelen ganar como media 4 000 dólares por cada persona explotada, según las estimaciones de la campaña Not for Sale.


Es fácil hallar pruebas de que no se trata del pasado, pero el puritanismo de no pocos países pone trabas a aceptar el término «esclavitud». Resulta duro aceptar el retroceso, pero ¿acaso no lo es más la certeza de millones de historias de vidas marcadas con ese hierro ardiente?


«En la esclavitud moderna ya no hay cadenas de hierro para atar a los esclavos, pero sí hay la ausencia o poca remuneración económica, acompañada de intimidación emocional o física. A veces el empleador les quita el pasaporte o los obliga a vivir en el negocio», dijo Kay Buck, de la organización Coalition to Abolish Slavery and Traffic (CAST).


La forma más común de esclavitud es la llamada «servidumbre por deudas colaterales», que involucra a personas que han pedido dinero prestado y se han comprometido ellos mismos y su familia a servir al prestamista o el esclavista. Completar el pago puede tomar varias generaciones, así que a veces los hijos, nietos, bisnietos… cargan con este peso. Mientras algunos países exigen compensaciones por la esclavitud durante la época colonial, se enraízan prácticas de posesión y millones de seres humanos sufren los horrores del sometimiento.


Se trata del mismo problema, solo que ha mutado con los tiempos. Lo peor es que no existe legalmente, pero sí en la cotidianeidad. Ahora está dentro de grandes fábricas que buscan abaratar los costos, en las amplias extensiones agrícolas donde todo brazo es necesario, incluidos los de los niños, en las largas y complicadas cadenas humanas que se entretejen con los sueños ajenos y culminan con la trata, incluso, está dentro de los propios hogares, cuando el trabajo doméstico no recibe prestación alguna.


«Hoy en día se siguen viviendo formas de esclavitud que no se reconocen como tales, pero cuando hay trabajo forzado, donde no hay condiciones ni prestaciones como las que deben existir, estamos hablando de formas de sometimiento; el trabajo doméstico, el trabajo en el hogar es uno de ellos, en donde las trabajadoras no tienen prestaciones, no tienen reconocimiento, pero como esos hay muchos; también el trabajo que hacen los migrantes es esclavitud contemporánea; la trata de personas también», explicó María Elisa Velázquez, presidenta del Comité Científico del proyecto internacional la «Ruta del Esclavo», de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

La llamaba mamá


Al principio todo iba bien. Tenía techo, comida y, por un tiempo, la consideración de la familia que la empleó. Cada día, de 9:00 a.m. a 8:00 p.m., alisaba montañas de ropa. Era agotador, pero estaba conforme con sus 20 dólares semanales.

Ella, cuyo nombre no fue revelado por las autoridades, no recuerda cuándo todo comenzó a cambiar.

Primero las acusaciones de robo y de daños en la ropa con la que tanto se esmeraba, luego llegaron las cadenas, los azotes, las quemaduras con la plancha de la que apenas podía despegarse. Mucho nylon del que se usa para cubrir la ropa que masticó para entretener el estómago.

Contrario a lo que podría esperarse, todo ocurría no en un recóndito lugar del planeta, donde esta historia sería igual de terrible, sino en pleno DF mexicano. Dos años duró el martirio. Hace apenas cinco meses atrás la muchacha fue rescatada por las autoridades, gracias a que, en un descuido de sus captores, pudo escapar. No habría resistido mucho más: estaba desnutrida y con anemia crónica.

La muchacha «tiene un aspecto físico de 14 años, pero sus órganos internos representan a una persona de 81 años, debido al daño que se le causó durante su cautiverio», apuntó la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.

A menudo era golpeada hasta que sangraba «y cuando las heridas iban cicatrizando le arrancaban las costras», informó la agencia gubernamental.

«Yo vivía con la familia. Me daban de comer y dormía con ella (la dueña) y sus hijas en la casa, arriba de la planchaduría. Hasta le decía mamá», relató en una entrevista a El Universal, cuando su caso conmocionó a la sociedad mexicana.
Cicatrices de las quemaduras de la plancha y los golpes. Foto: BBC

Las marcas permanecen.

Aunque el fenómeno se concentra en países pobres de Asia, América Latina y África, no es exclusivo de ellos. Según Reuters, anualmente, en Estados Unidos se trafican entre 14 000 y 17 000 personas para trabajar dentro de sus fronteras, sin ninguna remuneración, bajo la amenaza de violencia. Si bien Europa tiene el más bajo porcentaje de personas sometidas a esclavitud (1,6 por ciento), en su territorio hay 566 200 víctimas sometidas a explotación sexual o económica, apunta Walk Free.


Un dato alarmante es la prevalencia del flagelo en relación con la población y en ese sentido Mauritania, Uzbekistán, Haití, Qatar, India, Paquistán, República Democrática del Congo (RDC), Sudán, Siria y República Centroafricana ocupan los diez primeros lugares.


«Yo acepté el trabajo porque me ofrecieron 1 000 dólares al mes y tenía contrato para tres años», contó Rotchana Sussman, quien fuera rescatada  hace 20 años de una fábrica en Tailandia donde estaba retenida, aunque había llegado al país con visa de trabajo. Hasta 18 horas al día la obligaban a trabajar junto a otras mujeres en iguales condiciones.


Cada año son rescatadas cientos de personas, pero duele saber que existen muchas más que no tienen esa suerte.


En las vidas de tantos a lo largo del mundo, cuando han vivido experiencia tan traumática, si sobreviven, quedan las heridas psicológicas, que tardan más en sanar y, muchas veces, no lo hacen. Los niños son los más vulnerables y, según los expertos, los daños psicológicos de la esclavitud moderna suelen ser en ellos irreversibles.


Digamos que aceptar el hecho de que existe la esclavitud en la actualidad, penalizarla y combatirla de manera global con toda fuerza es un primer paso, pero habrá que hacer más para que una niña con Síndrome de Down no sea vendida para que abusen de ella; para que otra joven no sea maltratada por una supuesta madre que no duda en quemarla y golpearla hasta dejarla desfallecida; para que otros seres humanos no sean vejados a diario, mientras el mundo prefiere mirar a otro lado.

sábado, 6 de junio de 2015

Las transnacionales le robaron a África 6 mil millones en un año por evasión fiscal

Ilustración: Polyp.org.uk
Tomado de CubaDebate
Por Sean Buchanan

Empresas e inversores con sede en el Grupo de los 7 (G-7) países más ricos del mundo le robaron a África aproximadamente 6.000 millones de dólares en un año por concepto de evasión fiscal, denunció este martes 2 un nuevo informe de la organización humanitaria Oxfam.

Según el informe “El dinero habla: África en el G-7” esa cifra equivale a tres veces más de lo que necesitan los sistemas sanitarios de los países africanos afectados por el ébola, Sierra Leona, Liberia, Guinea y Guinea Bissau.

En un informe anterior, Oxfam calculó en abril de este año que se necesitan 1.700 millones de dólares para mejorar los sistemas de salud, peligrosamente inadecuados, en esos países. La cifra se basa en el gasto de 86 dólares por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud para cubrir un paquete mínimo de servicios esenciales.

El nuevo informe de Oxfam se conoce cuando los líderes políticos del G-7, integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia y Japón, se preparan para reunirse con sus homólogos africanos en la cumbre anual celebrada en Baviera, Alemania, los días 8 y 9 de este mes.

La delegación africana estará representada por el primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn, y los respectivos presidentes de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, Nigeria, Muhammadu Buhari, y Senegal, Macky Sall, quienes se sumarán a la sesión ampliada del 8 de este mes.

Oxfam solicitó a los países del G-7 que incluyan medidas para una ambiciosa reforma fiscal en las discusiones acerca de cómo el grupo puede apoyar el crecimiento económico y el desarrollo sostenible del continente africano.

En Gran Bretaña, Oxfam integra una alianza de la sociedad civil que solicitó al gobierno británico, de reciente elección, que presente un proyecto de ley contra la evasión fiscal, lo cual dificultaría la evasión de las empresas británicas en los países donde operen, una práctica que actualmente les cuestan miles de millones de dólares por año a algunos de los países más pobres del mundo.

Con este fin, la alianza, que además de Oxfam incluye a las organizaciones ActionAid y Christian Aid, lleva a cabo una campaña por el Proyecto de Ley de Evasión Fiscal.

Oxfam sostiene que una ley bien ideada contra la evasión fiscal también evitaría que las grandes empresas dejen de pagar sus impuestos en Gran Bretaña, y podría generar al fisco británico un mínimo de 5.400 millones de dólares por año, equivalente a 910 dólares por cada hogar que vive por debajo del umbral de la pobreza en este país.

“Las empresas transnacionales, muchas de ellas con sede en Gran Bretaña y otros países del G 7, están estafando a los países africanos por miles de millones de dólares en ingresos fiscales vitales que podrían ayudar a la población vulnerable a recibir asistencia sanitaria digna y a enviar a sus hijos a la escuela”, aseguró Nick Brye, jefe de campañas de Oxfam en este país.

“Para financiar la lucha contra la pobreza y lidiar con el agravamiento de la desigualdad extrema, necesitamos medidas para garantizar que las grandes empresas paguen la parte que les corresponda, aquí y en las naciones más pobres del mundo”, exhortó en Londres.

Oxfam también recordó que las medidas internacionales existentes para hacer frente a la evasión fiscal de las empresas, tales como el proceso de Erosión de la Base Imponible y el Traslado de Beneficios (BEPS, en inglés), dirigido por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico para el Grupo de las 20 mayores economías del mundo, dejan la posibilidad de recurrir a lagunas legales para evitar el pago de impuestos.

La organización advierte que las empresas transnacionales pueden aprovechar esas lagunas en sus operaciones en el Sur en desarrollo y que muchos países africanos fueron excluidos de las negociaciones sobre la reforma del BEPS y, por tanto, no se beneficiarán del mismo.

Oxfam también solicitó al ministro de Hacienda británico, George Osbourne, que asista en julio a la Conferencia de Financiación para el Desarrollo que se realizará en Etiopía, con la presencia de jefes de Estado y ministros de Economía de todo el mundo.

La conferencia, que tratará sobre la forma en que la comunidad internacional financiará el desarrollo en los próximos 20 años, es una oportunidad para que los gobiernos colaboren en darle forma a un sistema fiscal mundial más democrático y justo.

Según Oxfam, en 2010, el último año del que se dispone de datos, las empresas y los inversores con sede en los países del G-7 evadieron el pago de impuestos sobre 20.000 millones de dólares de ingresos mediante una práctica conocida como facturación fraudulenta, por la cual una empresa fija artificialmente los precios de los productos o servicios vendidos entre sus filiales para evitar los impuestos.

Los impuestos empresariales en África tienen un promedio de 28 por ciento, lo que equivale a casi 6.000 millones de dólares perdidos. Además, los países en desarrollo en su conjunto pierden unos 100.000 millones de dólares al año a través de planes de evasión fiscal que implican a los paraísos fiscales, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.

“La reforma de las normas internacionales que rigen los impuestos empresariales para que los gobiernos africanos pueden reclamar el dinero que se les adeuda es vital para combatir la pobreza extrema y la desigualdad y fomentar el crecimiento económico”, destacó Brye.

(Tomado de IPS)

viernes, 15 de mayo de 2015

Esclavitud moderna explota a más de 20 millones de personas

Tomado de AVN

El esclavismo, el sistema de producción más cruel, irracional e inhumano conocido por la humanidad, basado en la explotación del trabajo de seres humanos: los esclavos, aun pervive en el mundo.

Ya no es el sistema productivo que motorizo la acumulación primaria y que dio paso al feudalismo y posteriormente al surgimiento del capitalismo, pero subsiste, numéricamente supera las cifras de esclavos conocidas en la antigüedad y genera ganancias, anualmente, por más de 32 mil millones de dólares.

Con el trabajo de esclavos se producen en el mundo de hoy 122 mercancías en 58 países.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) dice que hoy en el mundo hay unos 21 millones de personas en condición de esclavitud y el Secretario General de ese organismo Ban Ki-moon, dijo el 2 de diciembre de 2013, día mundial de la abolición de este mal: "Es vital acabar con la esclavitud moderna y la servidumbre que afecta a los más pobres y a los más excluidos socialmente, incluidos los inmigrantes, las mujeres, las minorías y los indígenas".

Por su parte, el Secretario General de la Asamblea General del organismo, John Ashe, expresó: "Más de veinte millones de personas son víctimas de la esclavitud moderna y se enfrentan a sufrimientos diarios que jamás podremos imaginar".

Ashe sostuvo que “la trata humana, la explotación sexual, el trabajo infantil, el reclutamiento de niños en conflictos armados y el matrimonio forzoso son las peores formas de esclavitud moderna”.

Y agregó que “cada año, cientos de miles de hombres, mujeres y niños son raptados por redes internacionales de crimen organizado y vendidos en otros países, recordó la ONU con motivo del Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud”.

Otras organizaciones que combaten la esclavitud en el mundo, como la británica Walk Free, dice que esta afecta hoy a cerca de 35 millones de personas, que la mayoría de los esclavos modernos tienes edades que oscilan entre los 18 y 24 años de edad, aunque también incluye niños y mujeres para la explotación sexual.

Walk Free, grupo creado en 1839 (hace 176 años), sostiene que la esclavitud moderna, anualmente genera beneficios económicos sobre los 32 mil millones de dólares.

Para darnos una idea de la profundidad de este mal del capitalismo, podemos señalar los barcos negreros trajeron a América cerca de 12 millones de esclavos entre 1.500 y 1850.

Pues bien, las cifras actuales ubican el número de esclavos entre 21 y 35 millones de seres humanos.

El capitalismo no sólo superó al esclavismo históricamente como sistema de producción. Hoy lo contiene en si mismo y lo supera en seres humanos explotados.

sábado, 18 de abril de 2015

¿Cuándo el capitalismo no es salvaje?_ ¡Nunca!

Por Gustavo de la Torre Morales.


Primero, revisemos la historia.

Los sistemas políticos se constituyen e instauran para responder a determinadas clases sociales. Ha sido así desde el inicio de los tiempos.

Aunque en la Era Primitiva no existía una conformación política a través de luchas de clases, pero sí una estructuración social que establecía jerarquías; pero mayoritariamente todos gozaban de similares privilegios dentro de la tribu o comunidad.

En la era medieval, la decadencia de las instituciones estatales de ciudades fue sustituida por autoridades locales (“nobles” y eclesiásticos) poseedores de castillos o monasterios, cuyas tierras prometían “seguridad” a los más débiles contra asaltos de bandidos y conquistadores, pero el pago era el fruto del trabajo.

El capitalismo no es menos en cuanto a expolio se trata. Este sistema político fue el resultado del incremento del comercio, impulsado con las llamadas cruzadas y el descubrimiento del “Nuevo Mundo” (el expansionismo condenó a comunidades indígenas y pueblos a ser exterminados o subyugados en nombre del “desarrollo”); así como por los cambios drásticos generados por los movimientos del Renacimiento y el Protestantismo, que devinieron en la llamada Revolución Industrial. El capitalismo, como sistema generador de beneficios para la satisfacción individual, establece la propiedad privada como principal relación sobre los medios de producción, priorizando la generación de necesidades para el impulso del consumismo por sobre la prestación de servicios básicos para el desarrollo social, y donde se establece la fragmentación de la sociedad en clases: aunque la clase obrera y campesina las quieren mostrar como personas libres (aparentemente), se ven en la obligación de vender su trabajo para poder tener un sustento. Finalmente, y sin derechos a alternativas, la disciplina del hambre les obliga a aceptar el trabajo que sea y subordinarse a cualquier explotador. 

En el capitalismo, el mismo afán de creación de riquezas, promueve los grandes volúmenes de producciones y con ello la intensificación de la explotación de la masa trabajadora. Aunque en dicho sistema, a la producción se le quiere dar un carácter social, el propio capitalismo entra en contradicción por establecer la apropiación del producto del trabajo por manos privadas.

Las medidas políticas y económicas que sus gobiernos proclaman, se encaminan a la creación de mayores riquezas por una minoría social, dueña de los medios de producción, sea por la producción o los servicios, y donde el desarrollo de la automatización y la robótica van desplazando la mano de obra humana por la presencia tecnológica. El sistema, junto a su propio desarrollo, crea abismales desigualdades, donde la masa trabajadora se limita a la dependencia económica e, irremediablemente, se vea obligada a la enajenante aceptación de un obvio despojo de sus derechos.

Karl Marx pone de manifiesto el carácter explotador al dar a conocer la Ley Fundamental del Capitalismo: "La finalidad constante de la producción capitalista consiste en crear el máximo de plusvalía o de plusproducto con el mínimo de capital desembolsado".

La fase superior del capitalismo, el imperialismo, se caracteriza por la fusión del capital bancario con el industrial, creando los llamados monopolios y donde los mismos se fusionan con el aparato del Estado para sustituir sus funciones de regulación económica y política. Este último queda a merced de los centros de poder del capital. 

Sin embargo, el crecimiento de los grandes monopolios aumenta la necesidad de adquisición de nuevos recursos (naturales y humanos en forma de mano de obra barata), los cuales se expropian de otros pueblos a través de las transnacionales. Los intereses geopolíticos que surgen entre las grandes compañías o monopolios generan que se confieran a sí mismos el “derecho” de la repartición territorial del mundo; dominación que imponen a través del poderío económico y el militar también. ¿Alguien no sabe que la Primera Guerra Mundial fue el resultado de la ambición  de potencias capitalistas por convertirse en hegemonías?

Llegado a este punto donde queda definido el capitalismo, llamo la atención sobre un comentario que surgió en la cuenta de facebook de Fidelista por Siempre, quien compartió un debate sostenido con el Sr. Fernando Fabian Montero Palacios (Modelazzo), al parecer de nacionalidad mejicana, el cual a través de una imagen muy burdamente manipulada, intentó restarle créditos a la obra revolucionaria del socialismo cubano para aplaudir (al estilo morsa de circo) los “beneplácitos y abundancias” del capitalismo.

Aún cuando la respuesta dada por Fidelista por Siempre en su muro de FB es contundente, me gustaría abundar un poco más sobre la referente “benevolencia” del sistema capitalista que ha intentado dar el Sr. Fernando Fabian.

Primero que todo, es de reconocer que cada cual puede identificarse con el sistema político que vaya mejor con su identificación ideológica; pero lo que es inmoral es esbozar argumentos basados en la mentira o la manipulación intencionada, con el único fin de justificar crímenes… muchos más aquellos que se dicen que se cometen “en nombre de la democracia”.

En opinión del Sr. Fernando Fabian, el socialismo es un sistema “salvaje”; lo cual coloca al capitalismo como es sistema “angelical” que brinda abundancia y prosperidad (sólo hay que ver el montaje de su instantánea).
Imagen del Sr. Fernando Fabian, colgada por Fidelista por Siempre en su muro de FB para abrir un debate al respecto en las redes sociales.
Es realmente incongruente, sádico e irónico plantear tan hipótesis.
Demos un pequeño vistazo a lo que puede generar en el interior de la sociedad:
  • El capitalismo ha conllevado al expansionismo, el cual facturó el exterminio de comunidades autóctonas o la subyugación de pueblos enteros.
  • El capitalismo en su hegemonía promueve guerras de rapiña por intereses geopolíticos y adueñarse de recursos naturales de otros pueblos; provocando muerte, desplazamientos forzosos de poblaciones, la pérdida de cientos de miles de vidas humanas y ocasiona millonarios daños materiales y económicos a los países invadidos. 
  • El capitalismo pone las riquezas en manos de las grandes empresas, posibilitando que sólo unos pocos acaparen millones en cuentas bancarias, mayoritariamente, en paraísos fiscales, mientras millones de personas en el mundo pasan hambruna o muriendo por inanición.
Lo más curioso, quienes critican al socialismo, es que no reparan u omiten deliberadamente que las mismas organizaciones internacionales como la UNICEF, FAO, etc., reconocen el Cuba que no hay analfabetismo, no hay desnutrición infantil, que no hay niños trabajando y que cumple con los requisitos expuestos por la ONU para el nuevo milenio.
  • El capitalismo ahoga los servicios públicos con recortes económicos, depauperándolos para que sirva como excusa su privatización,  favoreciendo el bolsillo de grandes corporaciones; como el caso de la sanidad, imponiendo que la vida dependa de un seguro médico inalcanzable.
  • El capitalismo busca soluciones en aquellos problemas enfocados a favorecer las grandes fortunas, socializando la deuda privada como medio de salvar bancos, grandes empresas, consorcios, etc., dejando a las nuevas generaciones en condiciones de vulnerabilidad, engrosando las filas del desempleo o la emigración juvenil. Las organizaciones al servicio del Estado para la atención de la sociedad, van desapareciendo de la misma manera que se reducen las inversiones públicas para los programas sociales.
Ninguno de estos niños pertenecen al Socialismo cubano.

  • El capitalismo se rige por las normas que dictan los centros económicos de poder: la Bolsa, el FMI, el Banco Mundial, el famoso Grupo Bilderberg o las bancas; mientras cientos de miles de familias son desahuciadas de sus casas por no tener cómo afrontar la hipoteca o los pequeños empresarios son despojados de sus negocios por no tener capital suficiente para competir con las grandes corporaciones. La manera más clara del refrán: “Devoras o eres devorado”.
  • El capitalismo posibilita que los bancos sean los dueños de tu salario, o que el dueño de la empresa sea el dueño de tu tiempo y esfuerzo, lo cual siempre proveerá de leyes a las empresas que faciliten el despido, la precariedad del salario o que el mercado laboral, sin más opciones y sin derechos a reclamar, se resigne a contratos basura.
  • El capitalismo genera el racismo, la xenofobia, la homofobia y la violencia de género (tanto de sexo como de clase social) como medio de segregación y poder.
Cuando la seguridad ciudadana no sea a través de la compra-venta de armas que causan muertes innecesarias en la ciudadanía (cínicamente amparándose en la enmienda de la constitución hecha por los tatarabuelos en un contexto histórico bien diferente al actual) o sin aplicar el abuso impulsado por el racismo, lo cual aún causa muertes. Recordemos la escuela de Newtown (Connecticut) en diciembre 2012 que causó la muerte de 20 niños y seis adultos o la masacre en Kenia con el asesinato de 148 personas en la Universidad de Garissa.
Ahora demos otro pequeñito a lo que puede generar a nivel internacional:
  • En el capitalismo se “defiende” la apertura a un “mundo libre” y se vanagloria con el derrumbe del Muro de Berlín, mientras levanta otros centenares de muros que truncan la búsqueda del famoso “sueño americano” o “las oportunidades” del llamado Primer Mundo desarrollado.

  • El capitalismo, hoy en día, sostiene en gran por ciento su economía en la industria militar, promoviendo empresas privadas para actividades mercenarias, organizaciones que denominan de “Defensa Regional” (como el caso de la OTAN) y se abogan el derecho a la intervención militar en cualquier país que dictaminen de “enemigo o peligroso”.
  • El capitalismo de Estado (como el imperialismo Yanqui) crea organizaciones con fines de espionaje, pero que prestan servicios para la creación de conflictos bélicos, el asesoramiento a grupos paramilitares y de oposición, complotar asesinatos a dirigentes políticos; así como generar convenientes trances diplomáticos entre países, agresivas operaciones de guerra fría o agresiones militares.
Para cada guerra llevada a cabo por el capitalismo se montan una mentira bien orquestada.
George W. Bush anunció al país desde la Casa Blanca que la guerra era para "desarmar Irak, liberar a su pueblo y defender al mundo del peligro grave"... ¿De cuáles armas, liberarlo de qué, de cuál peligro? ¡Si hoy Irak, Libia o Siria viven en la destrucción, en el constante caos por enfrentamientos internos y con economías depauperadas! Lo mismo buscan hoy hacer en Venezuela.
  • El capitalismo dice defender el respeto a la “democracia”, pero aplaude o asesora golpes de Estado, tanto los suaves como los duros; financia a la oposición de gobiernos constitucionales (sin importar si son mercenarios) o utiliza como argumento (siendo el caso del imperialismo Yanqui) acusatorio de que esos gobiernos son “antiestadounidenses” o los declara un peligro para sus intereses.
  • El capitalismo se aboga el derecho de crear organizaciones que convenientemente en un momento determinado cataloga como terrorista para justificar una invasión, decreta a un gobierno enemigo porque no sigue las reglas de los mercados o de las potencias hegemónicas, incorpora países a una lista de patrocinadores del terrorismo aún cuando no hay pruebas de ello o simplemente acusa a un gobierno de la tenencia de “armas nucleares” (cuando EEUU e Israel tienen cientos de ojivas nucleares y armas químicas; pero además, se han dedicado a la guerra).
  • El capitalismo le adjudica la autoridad a “un Presidente” (como es el caso de Barack Obama, “Premio Nobel de la Paz”) para firmar un decreto que aprueba el asesinato selectivo a miles de kilómetros de distancia y en país ajeno, o a la invasión militar de un país soberano bajo una excusa que alude ser una cuestión de “Defensa Nacional” o por la instauración de la “democracia”.
Desde el capitalismo se reclama “respeto” por los Derechos Humanos; sin embargo, se vuelve muy contradictorio, cuando son los países capitalistas quienes imponen bloqueos económicos, trama sutiles complots para sabotear las relaciones comerciales, crear conflictos bajo burdas rencillas o ejecutan sabotajes a infraestructuras económicas en otros países (y de estos ataques, Cuba ha sufrido bastante y también quieren poner a prueba a Venezuela).

Pero si hablamos de “libertad de expresión”, otro de los grandes reclamos del capitalismo para diabolizar a quienes no siguen sus dictados; se tiene que tener en cuenta que en el capitalismo, la llamada prensa libre, los grandes monopolios de la información, los Mass Medias, ponen sus servicios a merced de los intereses de los grandes capitales, los mismos que sustentan al capitalismo como sistema y han llevado a cabo cientos de años de barbarie.

Esa prensa, realmente, deja de ser “libre” cuando sus servicios están disponibles para sectores privilegiados, para inculcar la enajenación y la resignación en la población, cuando manipulan o tergiversan las realidades de diversos países para justificar sus atrocidades, cuando engañan y mienten descaradamente para apoyar así intereses “estratégicos” de los círculos de poder.

El pluripartidismo que se enarbola como sistema democrático “idílico”, sólo justifica la división de la sociedad en clases. 

Bajo el pretexto de promover “igualdad de oportunidades”, se disponen de millonarios gastos en campañas publicitarias o electorales; mientras que la segmentación le proporciona a los sectores del poder manejar con facilidad la confrontación de luchas de clases, debilitando a los sectores menos favorecidos y evitando la unidad social para la transformación del sistema en otro que permita la construcción de un mundo mejor. 

Las crisis económicas generadas en el capitalismo, donde la especulación se eleva en promesas electorales incumplibles, lleva a millones de personas a sufrir penurias ¿No sería más correcto verter ese capital derrochado en campañas electorales de egos clasistas, en crear y generar bienes o servicios sociales?

Entonces, cabe preguntarse ¿Cuándo el capitalismo no es salvaje?

Cuando las relaciones de los países capitalistas con el resto que sostengan sociedades diferentes o sean menos desarrollados, se establezcan bajo principio de respeto, solidaridad, cooperación en igualdad de condiciones, sin injerencias ni posiciones hegemónicas; entonces puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Cuando las potencias capitalistas, que para alcanzar el desarrollo del que gozan hoy en día lo alcanzaron a través de la colonización, la explotación y el expolio en los países que hoy día son pobres o menos desarrollados, devuelvan todo lo que han robado y paguen por todas las comunidades que han masacrado para cumplir sus objetivos de poderío; sólo entonces puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Cuando los países capitalistas reclamen respeto por los Derechos Humanos, pero sin imponer bloqueos económicos a otros países, sin sabotear las relaciones comerciales, sin crear conflictos bajo rencillas o sin haber llevado a cabo sabotajes a infraestructuras económicas en otros países (y de ataques, Cuba ha sufrido bastante)… y las diferencias se resuelvan sin presiones económicas o militares sobre los países más desfavorecidos… entonces puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Cuando gobierno norteamericano y de aquellos países pertenecientes a la OTAN o serviles al imperialismo, en vez de enviar tropas, marines, portaviones, aviones cazas o grupúsculos mercenarios, sea personal médico o cultural a países pobres para prestar ayuda sin intereses ni condiciones políticas o económicas… cuando ese personal no sea sólo para hacerse la foto para la prensa y se marchen sin más; entonces, puede que piense que el capitalismo no es tan salvaje.

Al parecer el Sr. Fernando Fabian, no se ha percatado que México, bajo un sistema capitalista, padece de desapariciones forzosas, de linchamientos y fosas clandestinas de asesinatos cometidos por el cartel de la droga que en ese país campea por su casa, de la corrupción que abunda en la clase política burguesa o de la gran pobreza que cunde en gran parte de la población a causa de las desigualdades sociales existentes.

El Sr. Fernando Fabian no ha reparado, o no le interesa hacerlo, en que el capitalismo es un sistema que promueve el individualismo, el sectarismo, la desigualdad social, el egoísmo; donde al individuo se valora por lo que posee como capital y no por su valor moral; donde su gran prensa y algunos secuaces, que también prestan sus servicios, manejan la información según los intereses de los sectores económicos en el poder, demonizando alternativas diferentes para que sean ejemplos donde buscar esperanzas.

Sr. Fernando Fabian, no siempre una imagen vale más que mil palabras… y menos cuando esa imagen se utiliza para manipular la realidad. La verdad se hace más explícita si se explica; pero se confirma con los hechos de la realidad que se vive y esto es imposible manipularlo con subversivas imágenes.

Por todo lo anterior, modestamente expuesto, confirmo que la respuesta a la pregunta cabecera es ¡Nunca!

A nuestros países, como el caso de Cuba, la pueden “acusar” de carencias materiales y de afrontar dificultades económicas_ en altísimo grado por culpa del genocida bloqueo impuesto hace más de medio siglo contra nuestro pueblo_ o a Venezuela por no tener provisiones para dar a su población_ con altísimo grado de culpabilidad de los grandes almacenes en manos de propietarios privados que siguen el juego imperial de crear carencias en la población para culpar al gobierno de falta de gestión_ pero de lo que sí nos podemos declarar a nosotros mismos y de los que nunca se nos podrá acusar, como muy bien explicó en su muro de Facebook, Fidelista por Siempre:

Nos declaramos inocentes de:


Lanzar bombas atómicas contra ciudades y objetivos civiles.

Apoyar dictaduras militares que hicieron *”torturar, asesinar o” desaparecer a miles y miles de mujeres y hombres en el mundo entero. *agregado por el editor del este blog.

De tener cárceles secretas en el mundo entero, de espiar a toda la humanidad, incluyendo a los dirigentes de países aliados. 


De imprimir 8 de cada 10 dólares sin respaldo alguno, sometiendo al mundo a la bancarrota inevitable, violando los acuerdos de Bretton Woods.


De mantener relaciones con el régimen criminal neo nazi sionista de Israel.


Nos declaramos culpables de:


Haber alfabetizado nuestro país y mucho más allá de nuestras fronteras.


De participar decididamente en la liberación de muchos países africanos y de encauzar el fin del régimen del apartheid sudafricano y la liberación de Mandela. (*Mientras los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido apoyaron abiertamente al Apartheid Sudafricano y fue la CIA la que ayudó a la captura y encarcelación del líder africano, también conocido como “Madiba”). *agregado por el editor del este blog.

De enviar 50.000 personal de la salud, principalmente médicos, a luchar por la salud de millones de personas en países pobres.


De combatir el Ébola mientras otros seguían en los grandes discursos.


De ser solidarios hasta más allá de lo posible, porque siendo internacionalistas saldaremos nuestra propia deuda con la humanidad.


Por estos motivos muy sencillos, prefiero el socialismo cubano.

Como bien dijo Fidelista por Siempre, me suscribo a sus palabras:

¡¡¡Condenadnos, no importa, la historia nos ha absuelto!!!

¡¡¡Viva Cuba libre y revolucionaria!!!

Pero además, agrego:

¡Viva la solidaridad entre los pueblos!
¡No a la injerencia en nuestros países!
¡Somos anticapitalistas y antiimperialistas! ¡Siempre!

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