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lunes, 22 de enero de 2018

Palabras de Silvio Rodríguez en la inauguración del Premio Casa 2018

Fotos: Reno Massola
Tomado de Trabajadores. Órgano dela Central de Trabajadores de Cuba

Hermanos que convoca esta Casa:
Si a un siglo de su nacimiento José Martí fue identificado como responsable de los hechos revolucionarios que inauguraron nuestra etapa libertaria de 1953, también pudiera decirse que esta Casa de las Américas fue fundada por nuestro Apóstol, por su compromiso con los próceres que empezaron las guerras de emancipación continental contra el colonialismo. Para colmo, una joven de la generación del centenario del nacimiento de Martí, protagonista de aquella jornada terrible y simbólicamente hermosa fue, a su vez,quien fundó y animó a esta institución, que ha reunido escritores como haciendo un ensayo hogareño de aquel ideal llamado Nuestra América.

jueves, 14 de abril de 2016

Silvio Rodríguez: “La cultura cubana es invencible, el peligro es la absorción política, no la cultural”

"Cuba es un profundo universo musical. Ahora mismo hay un maravilloso trabajo sinfónico y de cámara que impulsan jóvenes figuras. Igualmente hay un riquísimo movimiento autoral en la canción."
Tomado de Tercera Información
Por Carlos Crespo.

Quizá como nadie ha sido Silvio Rodríguez capaz de provocar tantas emociones con aparentemente tan poco. Una guitarra acústica, media docena de acordes extraídos de la música popular campesina, su característica voz engolada y aguda y, eso sí, un glosario de letras que trascienden la poesía y el compromiso político y activan inauditos mecanismos de adicción emocional, han sido los argumentos que elevaron al trovador cubano a la categoría de icono. Y hoy, a sus 70 años, a la condición de mito.
-¿Cuál es hoy para usted la Nueva Trova Cubana?
-La misma que hace 50 años. Lo que ocurre es que ahora nosotros somos los viejitos de la nueva trova.
-¿Qué le interesa de la música cubana actual?
   Cuba es un profundo universo musical. Ahora mismo hay un maravilloso trabajo sinfónico y de cámara que impulsan jóvenes figuras. Igualmente hay un riquísimo movimiento autoral en la canción. Las orquestas de música bailable no paran de proliferar. Es asombrosa la cantidad y calidad de jazzistas jóvenes que surgen. Y también expresiones más recientes, como el hip hop, tienen muchos seguidores entre la juventud.
-¿Hasta qué punto le pesa saberse el ideólogo emocional de varias generaciones?
   Tremenda responsabilidad la que usted me otorga. Yo no lo veo tan así. Yo lo que veo es que todos somos hijos de nuestras circunstancias. Aún así creo haber trabajado más con ideas que con ideología. Y si lo que canto ha tocado a varias generaciones, no puede ser por otra cosa que por el tiempo que llevo cantando.
-¿Por qué han ido desapareciendo los contenidos políticos de sus canciones?
   Si se refiere a mi último disco, Amoríos, son canciones compuestas entre 1967 y 1980. Por otra parte, nunca me han motivado los apellidos que a veces se les pone a las canciones. Yo siempre he hecho canciones, a secas.
La democratización tecnológica ha acarreado una banalización de la cultura. ¿Es un problema de la democratización, de la tecnología o de la cultura?
   La banalización no es culpa de las libertades que han aportado las tecnologías. La banalización empezó mucho antes, cuando eran pocos los que controlaban los mercados. Cuando la posibilidad de difusión llegó a manos de todos se generalizó algo que ya existía. Si las sociedades y los hombres hubiéramos sido de otra forma, lo que usted llama democratización tecnológica habría significado otras cosas.
-Hace cinco años decía en una entrevista que deseaba que en Cuba pasasen más cosas. ¿Han pasado ya?
   Muchos en Cuba, no solo yo, desde hace tiempo veníamos impulsando la idea de cambios, porque tenemos estructuras que jugaron su papel hace tiempo, pero la realidad las ha ido superando. Aquella inercia de la que nos quejábamos empezó a romperse bastante antes de las conversaciones con Estados Unidos. Eso ha sido un acierto.
-¿Hasta qué punto perciben este acercamiento como real? ¿Temen que se trate solo de una maniobra política?
   El gobierno norteamericano ha dicho que tiene el objetivo de que haya continuidad en el acercamiento. Es de esperar que así sea y que se den la mayor cantidad de pasos para levantar totalmente el bloqueo. Posiblemente eso sí que haría irreversible el acercamiento.
-¿Qué desafíos, qué riesgos y qué posibilidades le plantea a la cultura cubana este acercamiento?
   La cultura cubana es invencible. Nosotros vamos a seguir haciendo rumbas y sones. El peligro está en la absorción política, no en la cultural.
-¿Cómo valora los movimientos que ha iniciado en España precisamente una generación a la que se la acusaba de falta de conciencia?

   Por lo visto están dando una buena pelea. Por como los demoniza cierta prensa puede deducirse la puntería de sus planteamientos.
-¿Cómo es hoy su relación con Pablo Milanés, a quien sí tenemos con cierta frecuencia en Galicia?
   Pablo es uno de los más grandes trovadores de todos los tiempos, además con una voz admirable. Nos conocimos cuando éramos jóvenes. Desde entonces, en el plano profesional, mi relación con él siempre ha sido de gratitud.
-Recientemente ha grabado la voz para un tema de un músico gallego, Juan Carlos Cambas. ¿Cómo surgió esa colaboración?
   Juan Carlos venía a Cuba con la maravillosa Dulce Pontes. Trabajamos durante semanas a distancia. Yo le daba detalles y él los sumaba a su idea, que era muy linda. Por último puse la voz en La vida. Fue un placer colaborar con un músico tan sensible.
-Añadámosle hoy un verso a la canción: «Ojalá…»
 Ojalá aprendamos a respetar las diferencias sinceramente, para que siempre intercambiemos pareceres, y nunca más nos discriminemos o nos hagamos la guerra. (Tomado de La Voz de Galicia)
Una escuela en Coruña
Silvio publicó en su blog, Segunda Cita, estas palabras que compartimos también con nuestros lectores:
Ayer fuimos invitados a una escuela primaria de Coruña y, la verdad, pasamos un buen rato. El nombre del plantel es Sanjurjo de Carricarte; fuimos recibidos por una entusiasta directora y algunos maestros, pero fue de la mano de los niños que recorrimos algunas aulas.
Primero nos llevaron a ver a los más pequeños. Para mi asombro, el aula tenía el mismo aroma de lápices y gomas que aquella escuela pública número 5, de San Antonio de los Baños, en la que hace muchas décadas estuve.
Me acordé de que Víctor Casaus una vez me filmó cantando Pioneros a los pioneros de mi escuela. No les pude cantar esa canción a los galleguitos, porque no me acordaba; pero les canté El reparador de sueños. En definitiva los reparadores de sueños son la misma tropa en todas partes.
Otro asombro fue que, mientras entonaba la canción, vi que uno de los pequeños, muy bajito, seguía las estrofas. Hubo dos niñas con mi apellido, muy contentas ellas y yo también. Otra cosa es que, según me pareció, uno de los chicos más activos y felices era de origen árabe.
Ayer fue una de esas veces especiales en que, muy naturalmente, nos parece haber sido premiados por la maravilla.
Gracias infancia; gracias Coruña.
Ahora nos vamos para el concierto.

Resumen Latinoamericano

lunes, 5 de octubre de 2015

Manipular palabras o inventar la "noticia".

Tomado de CubaInformación.
Por José Manzaneda, coordinador de Cubainformación.



222 medios de comunicación de 31 países cubrieron la visita del Papa Francisco a Cuba (1). Como en las dos anteriores visitas papales (2), una legión de periodistas enviados –más de mil- llegó buscando la imagen, el suceso, la declaración... que convirtiera en noticia internacional la condena del Papa al Gobierno cubano. Pero, una vez más, se quedaron con la miel en los labios (3).
Muestra de la frustración de estos medios son los titulares del diario español “El País”, que más que reflejar lo que ocurrió en Cuba, destacó lo que no ocurrió: “El Papa no emite ningún mensaje crítico con los Castro” (4), “El Papa evita cualquier referencia a los disidentes en su primer acto en Cuba” (5), “Silencios de Francisco” (6) o “El Papa admite que nunca pensó reunirse con los disidentes cubanos” (7).
Pero estos medios no se conformaron con convertir la no noticia en noticia. Además, manipularon sin pudor las declaraciones de los protagonistas.
“El País” adulteraba el mensaje de un conocido defensor de la Revolución cubana: el fraile dominico brasileño Frei Betto (8). “En Cuba puede haber un ‘shock’ entre austeridad y consumismo”, titulaba, centrando toda la noticia en una breve reflexión de Betto sobre los peligros de un turismo masivo de EEUU en la Isla, que apenas ocupó unos minutos en una larga rueda de prensa. Para conocer todo lo que censuró “El País” a sus lectores debemos recurrir a la prensa cubana, que informó de dicha reflexión del teólogo (9), pero también reflejó otras declaraciones mucho más centrales: por ejemplo, que el pueblo cubano “tiene orgullo de defender su Revolución”, cuyos valores son similares a los “valores evangélicos” de “solidaridad (y) compartir los bienes”; o que el reconocimiento del fracaso del bloqueo por parte de EEUU es similar a su “derrota en Vietnam” (10).
El diario español “El Mundo” hacía lo propio con las palabras del trovador cubano Silvio Rodríguez. “Silvio Rodríguez: debimos acercarnos antes a Estados Unidos” (11) era el titular de una entrevista, que apuntaba a Cuba como culpable del “alejamiento” político a EEUU en estos años. Pero, si leemos la entrevista –realizada por escrito, según el habitual método del cantante para evitar manipulaciones- descubrimos que lo que declaró Silvio fue otra cosa: “el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos” (...) “debió ocurrir antes”. No señaló, por tanto, culpables de manera explícita. En cualquier caso, la posición del trovador es bien conocida. Hace unos días, en su blog “Segunda cita”, recordaba a los alfabetizadores cubanos asesinados por las bandas pagadas por la CIA y cómo tuvo “que aprender a manejar las armas” para defenderse “de sus políticos y militares” (en referencia a los de EEUU) (12).
Otros medios llegaban a retorcer las propias palabras del Papa. En el diario argentino “Clarín” leíamos que “en su primera misa en Cuba, el Papa criticó las ideologías” (13). Pero, aunque no habló de qué ideologías, ahí estaba “Clarín” para aclararlo: “la definición del pontífice –leemos- sonó potente por haber sido dicha en un país como Cuba, con un régimen que le otorga a la ideología marxista -que `sacraliza´ al Estado- una gran importancia”.
Días después, el Papa Francisco viajaba a EEUU. ¿Creen que alguno de estos medios tituló, de manera condenatoria, que “El Papa no emitió ningún mensaje crítico con el Gobierno de EEUU” –por la represión policial, que causa dos muertos cada día en ese país (14), por la participación de su Ejército en conflictos armados en 74 países (15), o por las decenas de miles de personas que fallecen, cada año, por no contar con un servicio de salud público y universal (16)? ¿Creen que nos hablaron de los “silencios de Francisco” porque “evitó cualquier referencia a disidentes” presos en EEUU, como Oscar López Rivera, Mumia Abu-Jamal, Leonard Peltier (17) o Bradley Manning (18)? ¿Qué creen Vds.?


 

miércoles, 29 de mayo de 2013

La patria agradecida

Una década ganada Buenos Aires Fotos Kaloian (2)
Una década ganada. Buenos Aires. Fotos: Kaloian
Tomado de CubaDebate.
Por Gloria Pollola

Fotorreportaje de Kaloian Santos Cabrera

Yo fui a la plaza este 25 de mayo. Hoy me duele hasta el pelo pero estoy muy feliz. Caminé desde la bajada de la autopista, en la 9 de julio, varias cuadras hasta la Plaza de Mayo, estuve cuatro horas parada y volví a pie hasta donde habíamos dejado el coche.

Cómo describir sin exageraciones lo vivido. Cientos de miles de jóvenes con sus hijos pequeños, algunos tan pequeños que los llevan en cochecitos, con sus banderas, muchas argentinas y otras partidarias. No faltaban el termo y el mate. Caminar esas cuadras era caminar entre amigos. Nadie se conocía pero todos se sonreían e intercambiaban palabras. Caminar ligero, pero no tanto, llegar a la aplaza para escuchar a Silvio y a Fito. La avenida deshecha por las obras del metrobús, proponía lugares insólitos de estacionamiento. Mirábamos la hora y apresurábamos el paso. Eran realmente increíbles mirarle las caras a la gente y, a pesar de la muchedumbre, ver buena onda, sonrisas por doquier, una disculpa o un ”no importa compañero”.

Y llegamos, por fin, diagonal Norte, diagonal Sur, Avenida de Mayo, ríos de compañeros desembocando en nuestra entrañable, histórica, ensangrentada Plaza de Mayo.

Algunos, o muchos, dicen que “los llevan”. Puede ser, pero el fervor, la pasión, la alegría están en el corazón y en la fe. Miraba a mí alrededor, todos jóvenes, algún vejete como yo con la mirada asombrada y feliz, como la mía.

Ya en el epicentro de la fiesta, todo era color y música. Estaba tocando Silvio, se escuchaba muy bien, y detrás cientos de bombos que decían “aquí estoy”, “quiero participar”, “traigo lo que más amo: mis pequeños hijos”. Y allí, rodeada de jóvenes que me trataron con respeto y afecto, casi ahogada por la multitud que soplaba en mi nuca y en mi cara, cantando consignas nuevas pero apasionadas como las que supe cantar en mis años mozos, me sentía hermosamente feliz.

Después llegó el Himno Nacional. Todo el mundo cantaba, no con solemnidad, no crispación, parecía un himno a la alegría. Una joven volando por los aires llevando una inmensa bandera argentina que flotaba, como ella, por sobre nuestras cabezas llenó de lágrimas los ojos de todos los presentes sintiendo orgullo de ser argentinos, a tal punto, que sin que nadie lo dirigiera, volvimos a cantar el coro “¡Oh juremos con Gloria morir!” era el grito que salía del pecho, subía a la voz y llenaba la plaza.

Cuando Crisitna, la presidenta, habló, un silencio estremecedor se abatió sobre todos nosotros. Ver a esa mujer, calumniada, vituperada por los medios, frágil en apariencia, para allí ante semejante multitud, hablando, como siempre, sin leer, coherente, repasar la historia, reivindicar a los héroes de mayo que los Mitre nos robaron, diciéndole a los millares de jóvenes que ella no es eterna, que el proyecto debe seguir en el empoderamiento del pueblo defendiendo los derechos adquiridos.

Los fuegos artificiales, la música, seguían cuando emprendí el retorno. Me dolían los pies, la cintura, tenía sed, pero mi alma estaba acunada en un lecho de esperanza. Me vi reflejada en cada rostro joven, en cada consigna, en cada sonrisa, y me lavé de todo el odio, la mentira, el descaro, que cada día me rodea en los medios de comunicación. Seguiremos adelante. NI UN PASO ATRÁS, la sub-cuarenta tomó el testimonio, la PATRIA agradecida.









miércoles, 19 de diciembre de 2012

Te doy una canción y digo Patria...


Tomado de la Revista Cultural Cubana La Jiribilla.
Por Fidel Díaz Castro.

Todos los años se escoge para la gala inaugural del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana una obra de interés o connotación especial de las que compiten en el certamen. Para esta 34 edición fue seleccionado el documental Silvio Rodríguez, Ojalá, del joven realizador español Nico García. Me contó un amigo involucrado en la organización del programa, que cuando se dijo que, tras las palabras de apertura de Alfredo Guevara, habría un concierto nada menos que de los Van Van y con Fito Páez como invitado, saltaron todos de alegría. Cuando se anunció que, tras el concierto, se proyectaría el documental hubo mutis, todos se miraron con cara de “qué disparate” y flotó a coro en sus mentes la pregunta: “¿quién se va a quedar a ver nada, tras el paso arrollador del tren musical cubano? Es como ir de una fiesta a un velorio”. Como era de suponer, fue un espectáculo inolvidable; como siempre, los muchachos de Formell pusieron a bailar en pleno al teatro Karl Marx y ese grande de América que es Fito, alegre, cubaneando, bailando, improvisando con gracia en abrazo vanvanero resultó un regalo. Y, lo increíble: tras aquella fiesta, nadie se movió. Los que dudaron —entre ellos mi amigo— terminaron afirmando, “la verdad que Silvio es Silvio”.    

Si bien es ya un gran reconocimiento abrir una edición del Festival del Nuevo Latinoamericano de La Habana, y por ende premier por todo lo alto, la presentación del documental se realizó este miércoles 12 de diciembre en la sala Glauber Rocha, de la Fundación, con la presencia del equipo de realización y Silvio Rodríguez, quien acaba de regresar de su gira por Argentina, Uruguay y Chile.  

Tras las palabras de Víctor Casaus, el documental Silvio Rodríguez, Ojalá. El título obedece más a la predilección del realizador por esa pieza, sin duda un himno espiritual (al menos en el mundo de habla hispana), que a una intención de sintetizar en él las esencias de la obra cinematográfica. Muchos son los caminos que aborda este documental, pero el eje sobre el cual gravita la obra es el concepto de Silvio acerca del creador y el ser humano, en relación natural con su pueblo. 
 
La gira por los barrios —que parece ser ya un proyecto de por vida del trovador—, es el hilo conductor del documental. Múltiples planos nos van mostrando a Cuba, con sus precariedades y sus rincones más pobres, que contienen también la alegría de los pioneros, la musicalidad en el andar de la gente, la riqueza de esa cultura natural; desde ellos la belleza humana, el amor que se desata en esos barrios periféricos cuando Silvio está cantando. Un coro común poético expresa sueños y frustraciones, la gente se abraza, llora, está pasando la Patria por las venas de todos. El trovador tan tildado y hasta acusado por algunos de hermético, de “poético en demasía” (como si pudiera haber exceso de arte), de usar un lenguaje muy elevado para el pueblo, se funde plenamente entre los más humildes. A los que siempre han esgrimido esos argumentos jaboneros de que la trova no es asimilada por la población al ser  una expresión “culta” para “elites”, basta ver cómo varias generaciones de cubanos han hecho suya la “Canción del elegido” que es una de las piezas más enigmáticas, por el alto vuelo metafórico. Incluso, recuerdo que “iba matando canallas” extraída de los versos finales de la canción se convirtió en una expresión popular, que expresa algo así como una virtud arrasadora.

El documental se va adentrando en Silvio, biográfica y conceptualmente, como dos caminos paralelos que emergen de la entrevista al trovador. Anécdotas del servicio militar, cuando en las noches saltaba por una ventana con su guitarra y se alejaba un par de kilómetros en el monte para que la música no lo delatara; de sus días en Angola, del  récord que constituye haberse licenciado del ejército un día y al siguiente (literalmente) aparecer por vez primera en la televisión, nos van adentrando en los caminos, donde el talento y el azar confluyen.      
         
“Yo no pensaba dedicarme a cantar, yo empecé a hacer canciones porque me gustaba la música y tenía una guitarra y estaba muy aburrido en el ejército”. Dice Silvio y recuerda que cuando se presentó en la TV, un músico importante o productor se le acercó y le preguntó con gravedad de quién eran las canciones que él había cantado. Cuando contestó que eran suyas, el hombre recalcó: “¿Seguro que no las has escuchado en otro lugar?” y fue tal el asombro de su interlocutor que él mismo se dijo para sí: “¿Las habré escuchado a otros?”

Son muchos los entrevistados en el documental que se refieren a diversas aristas de Silvio Rodríguez, claro que no falta la genialidad de uno de los hacedores de canciones más importantes de la música universal, pero también de la eticidad y la coherencia con que ha llevado su vida-obra.       

Sara González, a quien está dedicado el documental dice: “Silvio puede tener la voz que quiera: la menor, la máxima, pero como él dice sus canciones no las dice nadie. Él es único en su forma de interpretar”. También recalca Sara algo en lo que coincide con otros grandes cantautores como Luis Eduardo Aute y Paco Ibañez, entrevistados  también y es el concepto de trovador, como un ser humano, hacer canciones como una labor igual que otra, contrapuesto a ese glamour y nube de estrellato en que el sistema mediático universal coloca a los músicos. El cantor como parte del pueblo, contando, cantando las esencias de sus vidas, y ese concepto lo va desmenuzando el propio documental con los diversos momentos de la gira por los barrios.
 
Silvio cuenta la importancia de encontrarse con Pablo Milanés, quien fue más que un hermano, fue la interacción creativa y vivencial. Aparece entonces la anécdota de cuando Omara Portuondo los presentó en los pasillos del ICRT. Especial impacto ver a Silvio y Pablo (creo que la imagen corresponde a un concierto en Madrid) cantando juntos “Rabo de nube”.

 
“Se conocieron y para mí era lo más importante, porque eran jóvenes que traían maneras nuevas de hacer la música… ese fue para mí un momento muy especial”. Dice Omara quien también entona “La era está pariendo un corazón”.  Esa gran cantora, con su exquisita sensibilidad, siendo ya una gran figura, pudo ver en estos muchachos el relevo de la trova cubana, ayudándolos también cuando puso su voz a esas nuevas canciones. Y, muy a propósito, otro grande de la música universal, Chucho Valdés, quien acompañó a Silvio en históricos conciertos en el Estadio Nacional de Chile y el Estadio Latinoamericano de La Habana dice: “Silvio ha sido generoso. Ha apoyado a todos los talentos jóvenes, ha facilitado el estudio y eso es su aporte. Ahí se ve cuándo son verdaderamente grandes los genios, cuando son capaces de hacer cosas como esa”.

De aquí paso a mi vivencia, concierto en La Timba, Silvio hace su parte y le entrega el escenario a un joven trovador Tony Ávila, como hace más de 20 años hizo con Carlos Varela y Santiaguito Feliú.
 
Una y otra vez se retorna a los conciertos en los barrios, a las entrevistas. Otra importante músico, Niurka González, quien echa a un lado el ser también compañera en la vida de Silvio, lo describe desde su visión humana, pero como compañera de conciertos, resaltando esa interacción con la gente, sin crear barreras de fama, ni nada que se le parezca; del placer que siente el trovador por ir hasta los rincones más apartados a entregarse a los seres que más necesitan el abrazo poético. Y, en especial, esa capacidad de asombro, de preguntarse todo, que Silvio no pierde, como eterno descubridor de los días.   

Momentos como la travesía en el buque pesquero Playa Girón, o aquel primer concierto de la Nueva Trova marcan puntos importantes en el documental. Ocurrió en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas el 18 de febrero de 1968. (Ojo, el próximo 18 de febrero es el 45 aniversario). Un año antes se había celebrado el primer encuentro de la Canción Protesta allí mismo, cantores de todo el mundo se encontraron y quedó tejido un movimiento que se venía expresando de forma dispersa. Cuenta Silvio que ante tal motivo, le preguntó a Pablito, cuántas canciones protesta tenía. Contestó que ninguna, y él dijo: “Pues yo tampoco”. Realmente Silvio, Noel y Pablo tenían entonces solo unas cuentas composiciones, a tal punto que cuando avanzó el concierto se les acabaron. El público pedía otra y otra... y no había más, de tal suerte que en el auditorio estaban Vicente Feliú, Martín Rojas y Eduardo Ramos, que también traían las suyas.

“Éramos sangre nueva, veníamos a romper esquemas. Como hacen todas las generaciones, no es nada nuevo, ahora lo hacen también y lo van a seguir haciendo”.Dice Silvio en la entrevista, y uno de esos de ahora, Tony Ávila, se refiere a sus padres trovadorescos:

“Silvio junto con Pablo Milanés marcaron, pusieron un muro, hasta aquí… de ahí en adelante pasó algo distinto: la canción cambió, la poética fue otra, las temáticas que abordaron, las preocupaciones a las que se refirieron, cómo ellos enfocaron y vieron la realidad cubana, trajo un nuevo decir, a su modo… y fueron cuestionados…”

Luego Silvio se refiere a ese cuestionamiento, y confiesa que ni por asomo eso lo podía destruir, pues desde muy temprano tuvo un pensamiento raigal: “Mi país es más importante que yo. Se trata de no olvidar eso”.

Muchísimas son las opiniones, anécdotas, imágenes, incluso fotos —algunas de ellas inéditas—, que nos van adentrando en Silvio Rodríguez, o en algunas de sus aristas, más allá de las leyendas (algunas negras) que le han tejido fanáticos y enemigos. A descorrer parte de esos velos neblinosos nos ayuda esta obra; nos da abundantes elementos biográficos pero, sobre todo, las razones y el sentido de su creación, estrechamente unido a las razones y el sentido de vivir; con la sencillez y el sentido de la utilidad de la virtud martiana.

Retornan a la pantalla las imágenes de los barrios, todos cantando “Ojalá” con él. Se funde el trovador con su pueblo, qué más grandeza o premio puede alcanzarse, parece confirmarnos Silvio cuando canta...

“ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas la visiones...”

y en la pausa señala con un gesto al público para que sea él quien cierre cantando a coro:

ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Cierra el documental con un cintillo que le dedica la obra a Sara González, el público en la sala aplaude y ruedan los créditos, mientras Silvio aparece en un estudio de televisión cantando “Te doy una canción”, y es entonces otra zona del pueblo, la de los presentes en la sala, la que canta con él.

“Te doy una canción y digo Patria, y sigo hablando para mí...”

 
 

 
 
 
 
 

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