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martes, 15 de septiembre de 2015

Una honda oración de cubanía

Fidel y Juan Pablo II dieron al mundo una lección de cuánto pueden conseguir la tolerancia y el respeto. Foto: elmundo.es
Si contra viento y marea Cuba se inscribió en la geografía del mundo como la Isla de la Libertad, esa emancipación no podía excluir el intenso campo de la religión. Nuestra Constitución, entonces, refrenda la libertad para escoger cómo y en qué creer, o no creer, y establece la igualdad de todas las manifestaciones religiosas.
 
Tomado de Juventud Rebelde
Por Enrique Milanés León.

Misas, procesiones, cultos, conciertos, toques de tambor, promesas, peregrinaciones… Es Cuba, mestiza en creencias como en su otra piel, Isla marcada por el sincretismo que Fernando Ortiz definiera —cual un plato criollo cada día degustado más— en una palabra de entrecruzamientos de cielo y tierra: transculturación.

Esto somos, del fruto a la raíz: pueblo pendiente del Dios llegado con los conquistadores y del orisha nunca conquistado del esclavo, devoto de ellos y de otras pautas de pensamiento que en adelante se sumaron al mapa espiritual de la nación. O de ninguna.

La resultante es, junto a una masa creyente más formal, otra de fervor espontáneo y hasta múltiple que a menudo roza la irreverencia y confirma, junto a aquella, el principal acto de fe que pueda concebirse: la creencia en el diálogo con el ser superior.

Si contra viento y marea Cuba se inscribió en la geografía del mundo como la Isla de la Libertad, esa emancipación no podía excluir el intenso campo de la religión. Nuestra Constitución, entonces, refrenda la libertad para escoger cómo y en qué creer, o no creer, y establece la igualdad de todas las manifestaciones religiosas.

Ya en el IV Congreso del Partido se concretó la justa esperanza de admitir a creyentes revolucionarios, y en el VI Raúl llamó a «hermanar en la virtud y en la defensa de nuestra Revolución a todas y a todos los cubanos, creyentes o no…».

Hermanar… ¿acaso habrá verbo más importante para quienes aspiran a defender un país y quienes pretenden sostener una fe? Hermanar fue el argumento con el cual Fidel —ese gran comunista que dio al mundo, por mediación de Frei Betto, 23 horas de reflexión profunda sobre religión— ganó inobjetablemente un cuartel que no pudo tomar, conservó hasta hoy un yate de angustioso desembarco y amansó para siempre la montaraz altura de una Sierra. Con hermanos de disímiles creencias, nuestro guía pudo conseguirlo.
Por razones religiosas, históricas y culturales, el Santuario Nacional de la Virgen de la Caridad de El Cobre toca las fibras del pueblo cubano. Foto: Archivo JR
No ha habido en nosotros fe sin lucha. Es testigo la Virgen de la Caridad, cuya imagen fue estandarte de pelea en la manigua. En su Santuario Nacional de El Cobre ella preside cada día una misa a los cubanos y a su vera, en la Capilla de los Milagros, joyas, prendas, documentos, atributos militares, medallas… son ofrendas de fe de un pueblo que, a su vuelta, se lleva de la vieja mina pequeñas piedras cobrizas como aliadas de luz para el futuro.

Entre objetos incontables, está en el Santuario de El Cobre la imagen de la Virgen que Lina Ruz mandó a su hijo Fidel cuando, en la lucha, la vida del líder parecía milagro cotidiano.

Solo un pueblo muy especial puede decir que su pensamiento revolucionario floreció de las Lecciones de Filosofía de un padre que llamó a liberar primero el pensamiento para quitar las cadenas a la patria.

El presbítero Félix Varela, fundador de «la idea patriótica» cubana, fue todo un mambí del pensamiento cuando los otros mambises aun no se habían levantado. Varela nos enseñó que no surgiría espontáneamente una Cuba mejor; conquistarla era tarea de sus hijos y, para hacerlo, disponían de herramientas múltiples: ciencia y conciencia, sapiencia y virtud, ética y obra. Así inspiró los primeros impulsos de emancipación y encabezó en el tiempo una trinidad patriótica integrada además por José de la Luz y Caballero y José Martí —discípulo predilecto de Mendive, quien a su vez fue alumno cercano de De la Luz— en la cual se trenzó un ideario virtuoso que conserva pleno vigor.
De un modo que solo Cuba puede intuir, Varela, el sacerdote que murió en la absoluta pobreza de un cuartico al fondo de la floridana iglesia de San Agustín mandaba, en lo hondo, a los miles de mambises que cargaban en los montes por el derecho a todos los derechos.

Jamás nos faltó fe serena en los ruidos de la lucha. Cintio Vitier, un cubano sensible con creencia y aporte iguales de gigantescos, ubicaba en Varela, José de la Luz y Caballero y José Agustín Caballero «las tres raíces maestras de nuestro cristianismo     fundador» y elogiaba que ninguno de ellos admitiera discrepancia entre el culto a Dios y el servicio a la patria.

De ahí, entre otras fuentes, vienen los prodigios, camuflados con un recurso infalible: parecer obra de lo común cotidiano. Eusebio Leal, un sabio contemporáneo que rebosa fe en la Isla y en su gente, no ha dudado en decir que «…el milagro del padre Varela es y tiene que ser Cuba; una Cuba sana y salva; una Cuba renovada y diferente; una Cuba con esperanza, con concordia…».

Es la Cuba que —alumbrados por Varela y por una fe diversa— levantan con sus manos, de a poquitos, infinidad de compatriotas con total humildad, como si no fueran el centro de todo un país. Un milagro, sin dudas.

Las figuras de culto han calado tanto en nuestros hechos mayores que alguna vez las ceremonias a ellas dedicadas fueron tenidas por focos conspirativos. En 1851, el mismo año en que el patriota Joaquín de Agüero se levantaba en armas en Camagüey, las misas dedicadas a la Virgen de la Caridad eran consideradas allí sediciosas, porque pedían la separación de España.

Años después, en el Oriente, cuando las campanas de un ingenio doblaron por nueva fe, Céspedes, que era masón, confeccionó su estandarte, entre otras, con tela del dosel que su esposa tenía en el altar de la virgen. Y en la iglesia bayamesa, el recio   caballero de La Demajagua le pidió a la Virgen que bendijera su bandera.

Si hablamos de mujer, en las almas llevamos a Mariana, madre entrañable de la nación, quien guió, crucifijo en alto, «delante de Cristo, que fue el primer hombre liberal que vino al mundo», el juramento de los suyos por la libertad. Su hijo Antonio se haría capitán peleando en El Cobre, en los predios sagrados de la Virgen. Aquella familia fue el más sólido palmar de Cuba.

Hay múltiples enlaces de fe y batalla asentados en la historia de los cubanos. El padre Olallo beatificado en 2008 fue el mismo que en el mayo aciago de 1873 lavó los restos de El Mayor, en franco desafío a España y eterna conquista del corazón del Camagüey.

Otro repaso de grandezas hará ver en Santiago a Frank País, fruto virtuoso de un hogar de recogimiento y oración que, al igual que su hermano Josué, no cesó de entregar hasta entregarse.

Y maestro en la Maestra, el padre Guillermo Sardiñas bautizaba en la Sierra, casaba y asistía el espíritu en zonas de operaciones, ataviado con singular sotana verde olivo —diseñada por Camilo Cienfuegos— cuya solapa fuera un día clareada por la estrella de comandante.
Benedicto XVI, durante la misa en la Plaza de la Revolución, en La Habana. Foto www.infobae.com.
Los hechos de siempre explican los sucesos de ahora. La nutrida acogida a los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI —tanto por creyentes como por quienes no lo son o quienes profesan fe diferente— y la afectuosa espera a Francisco parten de la comprensión de que en Cuba los asuntos de la espiritualidad siempre han estado ligados a nuestro historial de acciones.

La obra de bien corre sin pausa en las venas de esta Isla; es cierto, pero la explicación es compleja: está en cada uno de nosotros, los hijos diversos que pusimos nuestra patria en un altar. Cintio Vitier, ese católico fervoroso que nos mostró con su vida por qué hay que venerar a Martí, decía que «nuestra identidad, religiosamente hablando, es de la loma, pero canta en el llano, y vuelve a la loma, y solo se insinúa; es un secreto».

Cintio no optaba por definir, sino por iluminar y ser iluminados. Con la larga luz de los buenos, una vez, comentando lo que somos y aspiramos, el poeta todo fe escribió: «Ese es el proyecto: una luz desconocida». Por ella vamos.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Histórica decisión de los Gobiernos de los Estados Unidos de América y de Cuba de establecer relaciones diplomáticas

Tomado de News.VA

Comunicado de la Secretaría de Estado.

El Santo Padre se complace vivamente por la histórica decisión de los Gobiernos de los Estados Unidos de América y de Cuba de establecer relaciones diplomáticas, con el fin de superar, por el interés de los respectivos ciudadanos, las dificultades que han marcado su historia reciente.

En el curso de los últimos meses, el Santo Padre Francisco ha escrito al Presidente de la República de Cuba, el Excelentísimo Señor Raúl Castro, y al Presidente de los Estados Unidos, el Excelentísimo Señor Barack H. Obama, invitándoles a resolver cuestiones humanitarias de común interés, como la situación de algunos detenidos, para dar inicio a una nueva fase de las relaciones entre las dos Partes.

La Santa Sede, acogiendo en el Vaticano, el pasado mes de octubre, a las Delegaciones de los dos Países, ha querido ofrecer sus buenos oficios para favorecer un diálogo constructivo sobre temas delicados, del que han surgido soluciones satisfactorias para ambas Partes.

La Santa Sede continuará apoyando las iniciativas que las dos Naciones emprenderán para acrecentar sus relaciones bilaterales y favorecer el bienestar de sus respectivos ciudadanos.
Vaticano, 17 de diciembre de 2014

[02096-04.01] [Texto original: Italiano]
[B0968-XX.01]

lunes, 8 de septiembre de 2014

Conducta impropia de un diplomático

Conducta impropia de un diplomático


Por el editor del blog: Gustavo de la Torre Morales.

Al respecto, comenté en mi cuenta de FB lo siguiente:

No soy religioso y me gusta respetar a quien prefiera profesar o practicar la fe religiosa. Cada cual es libre de optar.

Pero si creo que, desafortunadamente, la iglesia (y me refiero a casi todas las denominaciones existentes) han sido utilizadas por muchos de sus altos funcionarios para beneficios personales o de la institución central que los dirige o de otros poderes represivos, centrando sus intereses en mantener su membresía no bajo la fe noble y el acto humano, sino por medio de la subyugación por ignorancia y obediencia ciega.

La humanidad ha tenido verdaderos santos en vida que han entregado su labor religiosa a luchar por los más desfavorecidos: en Cuba está el ejemplo del párroco Guillermo Sardiñas (primer sacerdote con sotana verdeolivo), el jesuita catalán Vicente Ferrer Moncada, Agnes Gonxha (Teresa de Calcuta), Oscar Arnulfo Romero, entre otros bien contados.

Pero hay otros tantísimos que apoyaron dictaduras sudamericanas como la de Pinochet, en Chile, o la militar de Videla en Argentina, entre otras que se pueden mencionar y han recibido la "bendicion" eclesiástica.

Tambien estan aquellos que sus esfuerzos religiosos incluyen la mentira y la tergiversacion.

Aquí les dejo un ejemplo reciente:

Conducta impropia de un diplomático


Tomado de Progreso Semanal.
Por Aurelio Alonso.

Hace unos veinte años oí hablar de Lecce por primera vez a un amigo italiano, profesor de Filosofía, de aquella antigua ciudad de Otranto, en el talón mismo de la bota que forma la Península Itálica, vieja villa de cuyos encantos vivía orgulloso.

No pude evitar recordarlo cuando me llegó un mensaje el pasado 26 de agosto, que recoge una información publicada en el diario local Lecce News 24, reportando unas declaraciones de Mons. Bruno Musaró (*), nuncio apostólico de la Santa Sede en Cuba, en una misa al aire libre celebrada en el poblado de Vignacastrisi.

Ahorro palabras en detallar la carga de distorsión, la especulación sesgada y el tono despectivo utilizado hacia la realidad de la sociedad cubana y la inculpación injuriosa y ofensiva a las autoridades políticas ante las cuales se supone que el autor realiza un ejercicio diplomático. Son simplemente indicativas de una postura adversa en extremo; ese extremo que conocemos y que ni siquiera deja espacio a la discusión. Me cuento entre los que piensan que cada cual es libre de formarse opiniones, por tendenciosas y deformadas que sean, y de no callarlas. Pero no ignoro que esto podría ser incompatible con el desempeño de algunas responsabilidades oficiales.

El hecho es que han pasado ya diez días de esas declaraciones sin que se sepa de respaldo ni de desautorización desde la Secretaría de Estado del Vaticano, o de cualquier otra instancia competente, si la hubiere, ni de desmentido o de retractación por parte del aludido, ni de respuesta de la cancillería cubana ante las inauditas palabras atribuidas al nuncio Musaró.

Tampoco se han pronunciado, que se sepa, los obispos cubanos, aunque esto es más comprensible. Formalmente se trata de un asunto de relaciones entre los dos Estados y se diría que no les compete interceder, aunque seguramente tienen opiniones, e imagino que también libertad para expresarlas. El silencio por parte de las autoridades cubanas puedo interpretarlo como el gesto de dar un margen a rectificación de lo que normalmente supondría una expulsión del embajador, y me pregunto si nuestros obispos lo entenderán también así.

Lo cierto es que el nuncio no ha regresado a la Isla, donde tiene tres años en el cargo, al cual fue designado por Benedicto XVI, y donde dijo, según la nota aludida, que «espera estar cuando el régimen socialista haya terminado». 
Me parece lamentable para los católicos cubanos que sea alguien tan negativamente parcializado, en cuanto a la realidad y los destinos de Cuba, quien tenga la misión de asesorar al pontífice para decidir la sucesión del arzobispo de La Habana, próximo a la jubilación.

(*) Mons. Bruno Musaró, nuncio apostólico en Cuba, ha dicho que «sólo la libertad puede darle esperanza al pueblo cubano». Después de celebrar Misa en el parque San Pío de Pietrelcina, de la localidad italiana de Vignacastrisi, el nuncio se refirió, según un diario local, a «las condiciones de absoluta pobreza y degradación humana y derechos civiles en la que vive el pueblo cubano, víctima de una dictadura socialista que lo mantiene subyugado desde hace 56 años». «Para esta gente, la única esperanza de una vida mejor es escapar de la isla», afirmó el nuncio, citado por Lecce News24. (Fragmento tomado de Agencias/InfoCatólica)
Foto de portada: La Virgen de la Caridad del Cobre fue colocada en los Jardines Vaticanos en la zona cercana a la Campana del Jubileo. Asistieron a la ceremonia 10 obispos cubanos. Durante el acto se rezó una oración y el cardenal Tarcisio Bertone, ex secretario del Estado Vaticano, se dirigió a los presentes.
Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.
http://progresosemanal.us/20140906/quien-se-anota-la-mala-jugada/

viernes, 17 de enero de 2014

Desde el Vaticano: Kerry contra Cuba

El Secretario de Estado de Estados Unidos,  Jonh Kerry  en el Vaticano
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Jonh Kerry en el Vaticano
Tomado de CubaSí
Por Nicanos león Cotayo

El secretario norteamericano de Estado, John Kerry, aprovechó este martes una visita al Vaticano para arremeter contra Cuba. 


Según declaró, durante un diálogo con el jefe de la diplomacia de esa institución, Pietro Parolin, abogó por alcanzar el respeto de los derechos humanos y las libertades en la isla.

Ese tema, de acuerdo a su propia versión, fue uno de los que trató en Roma con el canciller de la Santa Sede, pero medios enemigos de Cuba, como el Nuevo Herald lo glorificaron.

martes, 9 de abril de 2013

Wikileaks: El Vaticano apoyó golpe contra Allende y colaboró con Pinochet

Wikileaks hizo públicos este lunes casi dos millones de documentos diplomáticos secretos de Estados Unidos, que datan de los años 70, incluidos varios que revelan la complicidad del Vaticano en el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile (1973) y su colaboración y apoyo a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
Tomado de LibreRed

Uno de los cables -fechado el 18 de octubre de 1973- expone que el entonces sustituto del secretario del Estado Vaticano, Giovanni Benelli, expresó a diplomáticos estadounidenses “su grave preocupación, y la del papa Pablo VI, por la exitosa campaña internacional izquierdista para falsear completamente las realidades de la situación chilena”.
 
El número dos del papa Pablo VI (1963-1978) apoyaba, en nombre del Sumo Pontífice, el golpe de Estado en Chile, según el diario italiano La Repubblica, uno de los medios internacionales que participan en las publicaciones de WikiLeaks.

Otro documento sostiene que El Vaticano defendió al régimen de Pinochet, “negando las represiones denunciadas”, a las que tachó de “propaganda comunista”.

La Santa Sede tildó “la exagerada la cobertura de los acontecimientos (en Chile) como posiblemente el mayor éxito de la propaganda comunista”, y reconoció que hasta “círculos moderados y conservadores parecían muy dispuestos a creer las mentiras más burdas sobre los excesos de la Junta chilena”.

Aunque admitió que hubo algún derramamiento de sangre, El Vaticano citó a la Nunciatura en Santiago y al Episcopado chileno diciendo que “la Junta estaba haciendo todo lo posible para rectificar la situación y que los informes mediáticos que hablan de una represión brutal no tienen fundamento”.

Los documentos incluyen misivas de delegaciones diplomáticas, informes de órganos de inteligencia, así como la correspondencia del Congreso sobre los asuntos de política exterior.
El diario español Público explicó que Benelli era el segundo al mando de la Santa Sede, ya que el secretario de Estado Vaticano, Amleto Giovanni Cicognani, era demasiado anciano para el cargo y entregó sus funciones a su sustituto.

Durante su gestión como mano derecho de Pablo XI, Benelli se ganó el apodo de “el Kissinger del Vaticano”, debido a lo que describen como una gestión agresiva y autoritaria, tal como la del Secretario de Estado de EE.UU. en aquella época, Henry Kissinger.

Incluso, el mismo Benelli fue quien recibió al entonces presidente de EEUU, Richard Nixon (1969-1974), cuando aterrizó en helicóptero en la Plaza de San Pedro en 1969, para sellar la alianza anticomunista entre la Casa Blanca y la Santa Sede, origen de varios golpes militares en Latinoamérica.

El fundador de Wikileaks, el australiano Julian Assange, precisó que estos documentos no han sido filtrados, pues ya estaban disponibles en los archivos nacionales de Estados Unidos. Wikileaks sólo los ha recopilado, indizado y sistematizado su consulta.

Fuente: Radio Bío Bío

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