Por Omar Pérez Salomón
Las políticas de choque impuestas por el imperialismo y sus mecanismos financieros internacionales han provocado una terrible situación en los pueblos de América Latina que trae como consecuencia una agudización de la lucha de clases, con manifestaciones en estos momentos en varios países como Chile, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Colombia, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Argentina, por citar algunos.
A estas alturas la idea que pretendía desideologizar todo, desde las discusiones económicas, las propuestas políticas, hasta las relaciones internacionales yace en el basurero de la historia. Como aseveró Fidel, “(…) estamos viviendo en un mundo más ideologizado que nunca, solo que se trata de un mundo donde se busca imponer la ideología del capitalismo, la ideología del imperialismo, la ideología del neoliberalismo y, precisamente, hacer desaparecer del mapa político toda ideología que no coincida con esa ideología. De modo que pienso que el mundo está más ideologizado que nunca”.[1]



















