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jueves, 25 de febrero de 2016

Estados Unidos-Cuba: ocho mitos de una confrontación histórica (III Parte y Final)

Ileana Ross, Marco Rubio, Mario Díaz Balart
Ileana Ros-Lehtinen, congresista cubano-estadounidense, miembro de la Cámara de Representantes por el distrito 27 del Estado de Florida desde 1989, víctima de la Operación Peter Pan, es una de las cabecillas de la ultraderecha reaccionaria contra Cuba junto a otros como Marco Rubio, Bob Menéndez, entre otros.
Tomado de CubaDebate
Por: Elier Ramírez Cañedo.
Durante largo tiempo el conflicto Estados Unidos-Cuba ha sido estudiado por numerosos académicos en el mundo, fundamentalmente de los países implicados. Sin embargo, a pesar de las numerosas investigaciones existentes al respecto, y de las miles de páginas de documentos desclasificados en los propios Estados Unidos, todavía hoy persisten determinados mitos, sustentados en el desconocimiento, la falta de información, los análisis superficiales y la manipulación intencionada con propósitos políticos.

Mito 7: La extrema derecha cubanoamericana ha tenido secuestrada la política hacia Cuba.

Si bien es cierto que la extrema derecha cubanoamericana ha tenido importantes niveles de influencia en el diseño y la implementación de la política hacia Cuba y que incluso en la actualidad constituye una fuerza política nada despreciable -sobre todo en el legislativo estadounidense-, es falso que en algún momento hayan alcanzado el control de la misma. La política de los Estados Unidos hacia Cuba siempre ha sido una Política de Estado. El llamado lobby cubanoamericano ha sido una pieza funcional a los intereses de Washington contra Cuba desde su origen. Ha sido un instrumento de la política, más que la política misma. Fue durante la administración de Ronald Reagan, coincidiendo con el surgimiento del movimiento neoconservador en los Estados Unidos, que este lobby alcanzó mayor protagonismo y nivel de organicidad, con un amplio nivel de acceso a las estructuras de poder estadounidenses y los medios de comunicación. Este lobby, que tomó como ejemplo para su estructuración al influyente y poderoso lobby judío, se nucleó fundamentalmente en torno a la Fundación Cubano Americana.
Fue tal su activismo contra la Mayor de las Antillas, que se creó una falsa imagen de que en ellos descansaba la política hacia Cuba y que los políticos estadounidenses que se apartaran de su línea serían castigados perdiendo los votos de un estado tan definitorio como La Florida -de los llamados estados pendulares, “Swing State Vote” en inglés- en elecciones presidenciales cerradas. Pero lo cierto es que el voto cubanoamericano jamás ha sido determinante para ganar una elección del estado de la Florida. Así lo confirma el destacado investigador cubano Jesús Arboleya: “En realidad, la importancia del voto cubanoamericano ha sido bastante exagerada, ya que apenas tiene relevancia más allá del enclave miamense y ni siquiera en esta región ha determinado el triunfo del candidato presidencial republicano en múltiples elecciones”. (44) Son el 5 % del electorado de la Florida y el 1 % del país. Tampoco en los condados floridanos donde se concentra la mayoría de los votantes cubanoamericanos, como Miami, Broward y Monroe, su voto ha sido decisivo en las elecciones presidenciales, donde siempre han ganado los candidatos demócratas, sin importar el nivel de preferencia que hayan tenido entre los votantes cubanoamericanos. (45) Por lo tanto, la influencia de la extrema derecha cubanoamericana en el sistema político norteamericano nada tiene que ver con el peso específico de su electorado, sino por la capacidad de imbricarse en el mismo y en sus mecanismos de influencia, a través de las propias oportunidades que les han ofrecido los grupos políticos dominantes de la sociedad norteamericana
El caso del niño Elián González durante la administración Clinton, puso en evidencia que cuando esta extrema derecha cubanoamericana se convierte en un obstáculo para los intereses del estado norteamericano, se les aparta del camino y poco importan sus reacciones coléricas.
Asimismo, el anuncio del presidente Obama el 17 de diciembre de 2014, sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, dejó descolocado una vez más a esta extrema derecha cubanoamericana, demostrando que jamás han sido la cola que mueve al perro. Por otro lado, su base social se encuentra cada vez más erosionada ante las posturas mucho más flexibles hacia Cuba de las nuevas generaciones y los nuevos emigrados cubanos.

Mito 8: Cuba ha sido un problema para la “seguridad nacional” de los Estados Unidos.

Para responder a este aserto, habría que comenzar haciendo la siguiente pregunta: ¿Cuándo en el discurso político norteamericano se utiliza el término seguridad o interés nacional, a que se está refiriendo? ¿Son realmente nacionales? ¿A quién representan? Lo interesante en este caso, es que los Estados Unidos, más bien la clase dominante en los Estados Unidos, en rigor, no ha defendido histórica y principalmente lo que se entiende por legítimos intereses nacionales o de seguridad nacional, sino su hegemonía, tanto en el plano doméstico como internacional.
Un pequeño libro publicado en nuestro país por la Editorial Ciencias Sociales en el 2010, Estados Unidos, hegemonía, seguridad nacional y cultura política, del destacado especialista en estos temas, Jorge Hernández, ofrece una serie de elementos que amplían considerablemente lo expresado anteriormente. Resulta oportuno citar algunas de sus reflexiones:
• “La hegemonía no es, como han querido creer, ver o hasta demostrar algunos estudiosos, una función de la seguridad nacional. Es al revés”. (46)
• “Como función de la hegemonía, la seguridad nacional de los Estados Unidos, opera ideológicamente en un doble plano: en uno, de legitimación interna, y en otro, de apuntalamiento doctrinal de la política exterior. Desde el punto de vista externo, el concepto en realidad posee una connotación transnacional, en el sentido de que se insertan en ella escenarios del llamado Tercer Mundo, en los que los Estados Unidos lo que defienden, en rigor no es su seguridad nacional, sino su hegemonía”. (47)
• “La paradoja es que lo que se presenta habitualmente como seguridad nacional no lo es tanto, sino más bien de lo que se trata es de la seguridad de la clase dominante –o de sectores de ella-, manipulada como interés común de toda la nación”. (48)

Por su parte, el también destacado académico cubano Luis Suárez Salazar utiliza el término estrategias de seguridad imperial, para distinguir a éstas de los intereses legítimos de seguridad nacional de la población estadounidense y sus autoridades, pues no son lo misma cosa. Las estrategias de seguridad imperial, han servido hasta nuestros días como ejes articuladores de la política interna y exterior de los Estados Unidos y “para justificar el constate fortalecimiento de su maquinaria burocrática-militar, al igual que su acantonamiento, desplazamiento y utilización en diversos lugares del mundo, incluida América Latina y el Caribe. Asimismo, para tratar de garantizar los expansionistas intereses geoestratégicos, geopolíticos y geoeconómicos de los grupos económicos, sociales, ideológicos, políticos, étnicos y culturales dominantes en esa potencia multidimensional. Igualmente para tratar de justificar ante la opinión pública doméstica e internacional sus acciones violatorias de los principios de autodeterminación de los pueblos y de no intervención en los asuntos internos y externos de otros Estados consagrados en la Carta de la Organización de Naciones Unidas (ONU) e incluso en la de la Organización de Estados Americanos (OEA)”. (49)
De esta manera, Estados Unidos ha desplegado todas las capacidades de su diplomacia exterior con el objetivo, incluso, de lograr persuadir a los países de América Latina y el Caribe, de la necesidad de compartir la responsabilidad de la defensa de su “seguridad nacional”, haciéndola parecer común para toda la región. Estados Unidos históricamente también ha intentado, y en muchas ocasiones ha tenido éxito, convertir los llamados enemigos de su “seguridad nacional, en supuestos enemigos de la “seguridad hemisférica”.
Si Estados Unidos realmente buscara la satisfacción de los legítimos “intereses nacionales” y de “seguridad nacional”, hace mucho tiempo hubieran normalizado las relaciones con Cuba, pues paradójicamente Cuba constituye una garantía para los Estados Unidos en términos de seguridad en asuntos como la lucha contra el terrorismo, el tráfico de personas, la inmigración ilegal y el tráfico de drogas. En el caso de la política hacia Cuba, aunque también hacia el resto de la región, ha primado más la lógica de las estrategias de seguridad imperial que las de una legítima seguridad nacional.

Breve epílogo

En su discurso en la Cumbre de las Américas en Panamá y en otras de sus intervenciones, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama ha expresado que no se puede vivir anclado en el pasado, sino que hay que pensar en el presente y el futuro. Siempre que se establezca una relación dialéctica entre pasado, presente y futuro a la hora de interpretar sus palabras creo no habrá peligro alguno.
Pero si algunos en Cuba o fuera de ella, sobre todo en las filas revolucionarias, caen en el error olvidar o despreciar la importancia del estudio y conocimiento profundo del pasado en las circunstancias actuales, sería hacer el juego a quienes ahora con nuevos ropajes persisten en sus objetivos de destruir la revolución cubana desde sus mismas raíces. “Pero cómo va a cambiar la sociedad –expresó en conferencia de prensa el presidente Obama dos días después de los anuncios del 17 de diciembre-, el país específicamente, su cultura específicamente, pudiera suceder rápido o pudiera suceder más lento de lo que me gustaría, pero va a suceder y pienso que este cambio de política va a promover eso”. (50)
Ante esta abierta declaración de guerra cultural, entendiendo la cultura en su sentido más amplio, más allá de lo artístico y literario, sería ingenuo pensar que la historia no será –de hecho ya lo está siendo- una de las dianas fundamentales de quienes pretenden socavar desde dentro la cultura socialista en Cuba.
Por tanto, reforzar en nuestro país la enseñanza y divulgación de la historia patria sin maniqueísmos y anatemas, sobre todo la de la Revolución en el poder, constituye tarea de primer orden. Desmontar cada una de las manipulaciones y tergiversaciones de nuestra historia también debe constituir labor cotidiana de los historiadores y cientistas sociales cubanos en general.
No es difícil imaginar que en esta nuevo intento neocolonizador, el enemigo que ahora pretende desdibujarse con celeridad –sobre todo ante los ojos de las nuevas generaciones- incluso presentarse como mesías salvador de los cubanos, necesitará la desmemoria, el olvido y la tergiversación, fundamentalmente de lo que han sido las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, aunque también prestará gran atención a otros temas de nuestra historia. Se retomarán viejos mitos e incluso se elaboraran otros nuevos en torno a la confrontación Estados Unidos-Cuba y siempre que sea posible la víctima se presentará como victimaria.
Pecan de gran ingenuidad los que hoy subvaloran un campo de batalla cultural tan estratégico como el de la historia, propicio para desvirtuar valores e ideales y demoler una sociedad desde sus cimientos. Ahí, como en otros terrenos también debemos andar a contracorriente, en la búsqueda incesante de la verdad, que es siempre revolucionaria. Pero si esa verdad no llega al corazón mismo del pueblo, como pedía el célebre historiador cubano Emilio Roig de Leuchsenring, será imposible vencer a las poderosas fuerzas culturales dominantes a las que nos enfrentamos. Con este ensayo hemos pretendido librar una de esas batallas descolonizadoras y antiimperialistas en el campo de la historia. Pongamos la mirada en el horizonte, pero sin olvidar de dónde venimos.

Notas:

(44)Jesús Arboleya, Cuba y los cubanoamericanos. El fenómeno migratorio cubano, Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, p.167.
(45)Ramón Sánchez Parodi: La sociedad socialista cubana: actualidad, desafíos y perspectivas”. Ponencia en el CIPI, La Habana, 2012
(46) Jorge Hernández Martínez, Estados Unidos, hegemonía, seguridad nacional y cultura política, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010, p.7
(47) Ibídem, p.45.
(48) Ibídem, pp.46-47
(49)Luis Suárez Salazar, Las relaciones oficiales entre Cuba y los Estados Unidos entre el 2014 y el 2017: una mirada prospectiva y sudhemisférica, Ponencia Presentada en el Congreso LASA, Chicago, Estados Unidos, pp.3-4.

(50)Conferencia de prensa ofrecida por el Presidente Obama, el 19 de diciembre de 2014 en: http://abcnews.go.com/Politics/obama-touts-progress-home-abroad-americas-resurgence-real/story?id=27719486 (Internet)
(51)Véase René González Barrios, “El desmontaje de la historia y cómo enfrentarlo”, en: Cubadebate,  5 de mayo de 2014, http://www.cubadebate.cu/especiales/2014/05/05/el-desmontaje-de-la-historia-y-como-enfrentarlo/#.VoQLPk_WPIU (Internet)

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viernes, 27 de diciembre de 2013

CNN en Español se arrodilla ante la extrema derecha de Miami


Tomado de La Tarde se Mueve
Por Edmundo García

Ayer lunes abrí semana haciendo La Tarde se Mueve como lo tenía previsto: Transmisión íntegra para Miami a través de las ondas de la 14.50 am, y para los oyentes en los demás lugares del mundo a través de Internet, del discurso del Presidente de Cuba Raúl Castro en la clausura del Segundo Periodo Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
 
Después de esto me quedaron unos 20 minutos para algunos comentarios. Destaqué las que me perecieron ideas fundamentales y ciertos detalles; como las palabras de agradecimiento a la obra y ejemplo de Fidel, que Raúl había añadido al salir del podio y que no estuvieron incluidas en la versión oficial de la grabación.
 
Despedí el programa felicitando a los oyentes y anunciando que regresaríamos esta semana con una entrevista al jefe de la oficina de Cuba en Washington DC, el embajador José Ramón Cabañas; que por cierto debe grabarse hoy mismo.
 
Después del trabajo cumplido lo que pudo haber sido una noche de descanso acabó siendo muy activa, porque recibí una invitación de CNN en Español-Internacional para debatir sobre Cuba en su programa “Conclusiones” (10:00 p.m.) con el contrarrevolucionario miamense de origen cubano Orlando Gutiérrez Boronat.
 
Causalmente el viernes de la pasada semana había hecho alusión a este personaje en La Tarde se Mueve, porque conseguí acceso a unos interesantes documentos que revelan el temprano anhelo guerrerista de quien hoy se nos quiere vender como un luchador pacífico, seguidor de Mahatma Gandhi y la Madre Teresa.
 
Me refiero a dos cartas manuscritas que Gutiérrez Boronat, siendo muy joven, envió a la cárcel a Antonio de la Cova, un preso por actos terroristas, donde elogia su camino de violencia y le promete que seguirá sus pasos. Gutiérrez Boronat, que en un tiempo dio clases en la escuela preparatoria Jesuitas de Belén de Miami, tuvo que dejar el magisterio por lo incompatible de su labor docente con su trabajo contrarrevolucionario. También ha sido el padrino de algunos de esos llamados disidentes como Oswaldo Payá, Orlando Zapata Tamayo y ahora del que se hace nombrar Antúnez.
 
Gutiérrez Boronat dirige en Miami una organización contrarrevolucionaria llamada Directorio Democrático de Cuba; que administra además una estación de radio con una programación ridícula, titulada Radio República. Esta se escucha en Cuba menos que la susodicha Radio Martí; que ya es mucho decir.
 
Pues yo dije inmediatamente a CNN en Español-Internacional que sí, que quería debatir con un señor como éste acerca de Cuba. Sobran argumentos a favor de la revolución cubana para desarmar a estas personas antidemocráticas, muy poco acostumbradas al debate de igual a igual por la impunidad con que siempre han manejado sus mentiras en Miami.
 
Pero al parecer CNN en Español-Internacional sigue manifestando poco respeto hacia invitados que no coinciden con la línea de la derecha. Lo digo porque en medio de los preparativos para el encuentro me llaman de vuelta y me dicen que el señor Gutiérrez Boronat no acepta debatir conmigo. Entonces contesto con ironía: “Pues bien, si es así y Gutiérrez Boronat se retira, tendré que participar yo solo”.
 
Y fue ahí cuando CNN en Español-Internacional comete la gran arbitrariedad de decir que no, que aunque Gutiérrez Boronat no acepta discutir conmigo, igual es él quien queda como invitado. Y que conmigo se disculpan.
 
Es un incidente que muestra claramente el temor que los medios tienen a la extrema derecha anticubana de Miami. Y si eso pasa con una cadena tan poderosa y con tanta historia como CNN, ya pueden imaginar la censura y la abierta discriminación periodística que existe en la prensa, la radio y la televisión local.
 
En lugar de darme el espacio en el programa “Conclusiones”, prometido por ellos mismos para ayer lunes a las 10 de la noche, me propusieron que asistiera el jueves. Mi primera reacción por supuesto fue rechazar este aplazamiento. Algo no poco raro en esta cadena que invita a los periodistas con mirada progresista una vez cada cierto tiempo solo para cubrir la forma del balance y tener justificación para propagar lo que les venga en gana. Que son casi siempre noticias y perspectivas a favor del gran capital.
 
Creí también, y así lo manifesté a otros amigos y colegas, que debíamos abstenernos definitivamente de asistir a un medio que procede de esa forma. Algunos con muy buena fe, que creen que hay que llevar la verdad de Cuba donde quiera que se abra una plaza, me recordaron un viejo pasaje épico: “El Rey se adentra en el campo enemigo…”. Después que permitieron a Gutiérrez Boronat que despachara a gusto sus difamaciones, la edición de “Conclusiones” cerró reiterando que podía responderle el jueves próximo. Estoy pensado realmente si asistir o no. Tengo que sopesar muy bien si es mejor poner el estandarte en el territorio de los enemigos, o dejarlos que se consuman en su monólogo de falsedades. Ya veremos.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Apartheid contra Cuba, vasallaje y amnesia histórica en el funeral del periodismo español

Tomado de CubaInformación.
Por José Manzaneda, Coordinador de CubaInformación.

Analicemos algunas de las claves informativas de la cobertura realizada por los grandes medios españoles en el funeral de Nelson Mandela.

1. Ocultar el porqué de la destacada presencia de Cuba en el acto.

La mayoría de medios ha tratado de descalificar la presencia destacada del Gobierno de Cuba en el acto. El diario “El Mundo”, en su editorial, sentenciaba que fue “un error de las autoridades sudafricanas situar a Raúl Castro a la altura de Obama” (1). Y la corresponsal de la Cadena Ser llegó a afirmar que “la dictadura cubana se aprovechó del funeral” de Mandela (2).

Para sostener este mensaje, los medios han necesitado ocultar la razón por la que Cuba fue uno de los 6 únicos países cuyo presidente intervino en el acto –ninguno, por cierto, de Europa- (3). Ningún gran medio español citó las palabras de Bapela Mbete, del Congreso Nacional Africano, que presentó a Cuba como el “país que contribuyó a liberar Sudáfrica; el país vencedor en la batalla de Cuito Cuanavale, que tanto impacto tuvo para la lucha contra el apartheid” (4). Recordemos que el propio Nelson Mandela explicaba, en 1991, el papel crucial de Cuba en el fin del apartheid: “¡Sin la derrota infligida (al ejército sudafricano por las tropas de Cuba y Angola) en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no habrían sido legalizadas! (...) Alteró la correlación de fuerzas en la región y (...) fue crucial para hacer entender a(l régimen de) Pretoria que tenía que sentarse a la mesa de negociaciones” (5).

Pero los medios han usurpado al público la explicación de por qué las autoridades sudafricanas otorgaron al presidente Raúl Castro un papel tan destacado en el funeral de Mandela, por qué fue recibido con una enorme ovación (6), y por qué Nelson Mandela apoyó siempre al Gobierno y a la Revolución cubana (7).

2. Vasallaje informativo hacia Obama y silencio del apoyo de EEUU al apartheid.

Los medios españoles, además, han hecho una ramplona apología del mensaje, en dicho acto, del presidente de EEUU Barack Obama.

El diario español El País decía que las personas asistentes “solo vibraron cuando Obama dio en el clavo con un discurso lleno de inteligencia y emoción”, mientras “el resto de intervenciones fueron de un tedio previsible” (8). Ni una palabra, eso sí, acerca de que el Gobierno de EEUU –junto a Reino Unido- fue, durante décadas, el sostén económico y militar del régimen del apartheid (9); que impidió cualquier sanción de Naciones Unidas gracias a su derecho a veto en el Consejo de Seguridad (10); que la CIA ayudó a los servicios secretos sudafricanos a capturar a Mandela en 1962 y a encarcelarlo durante 27 años (11); y que Washington le mantuvo hasta 2008 en su lista de terroristas internacionales (12). De ninguno de estos hechos ha hecho autocrítica o reconocimiento histórico, formal o informal, el actual presidente de EEUU. Y de ninguno de ellos ha dicho ni una palabra la gran prensa española.

El vasallaje informativo hacia Obama fue tónica general en el conjunto de los medios españoles. El especialista en temas africanos para los 13 diarios locales del grupo español Vocento, Gerardo Elorriaga, sentenciaba que “Barack Obama impartió una lección” porque “denunció a dirigentes que se dicen solidarios pero no toleran la oposición de su propio pueblo” (13). Un mensaje que ha sido repetido en medios de todo el mundo. El diario “El Mundo”, por ejemplo, titulaba en portada “Obama saluda a Castro pero le recrimina que no tolere la disidencia” (14). Pero ni la menor alusión a los casos de disidentes perseguidos o encarcelados por el Gobierno de EEUU, como Bradley Manning (15), Edward Snowden (16) o Julian Assange (17), por haber publicado pruebas de los asesinatos de civiles en operaciones militares norteamericanas (18).

La corresponsal en Washington de Vocento, Mercedes Gallego, reforzaba el mensaje propagandístico hacia la Casa Blanca. Afirmaba que el saludo a Raúl Casto debía ahora ser correspondido –según “los analistas”, decía sin mencionar qué analistas- con la liberación del agente norteamericano preso en Cuba Alan Gross (19). Es llamativo que esta periodista no diga una palabra sobre los cuatro cubanos presos desde hace 15 años en EEUU (20), cuyo hipotético canje por Alan Gross ha sido propuesto por “analistas” –estos sí con nombre propio- como los actores Sean Penn y Danny Glover (21).

La cobertura de Vocento acababa con una nota de su corresponsal en La Habana, que contenía una mentira gruesa. Afirmaba que “los principales medios de la isla (...) no se hicieron eco” del saludo de Obama a Raúl (22). Podemos comprobar la falsedad de esta afirmación viendo la portada, del mismo día, de otro diario, el vasco Deia, que mostraba la fotografía de un ciudadano cubano viendo la imagen de dicho saludo en el Noticiero de la Televisión cubana (23).

3. Olvidar el boicot a Mandela en el Miami de la “disidencia” cubana

El saludo de Obama a Raúl Castro levantó las airadas protestas del llamado “exilio” cubano de Miami. Las palabras de la congresista Ileana Ros-Lehtinen, que afirmó que “cuando el líder del mundo libre aprieta la mano ensangrentada de un dictador como Raúl Castro, se transforma en un golpe de propaganda para el tirano" (24), tuvieron espacio en casi todos los grandes medios españoles (25).

A ninguno de ellos le pareció adecuado, sin embargo, recordar cómo, en junio de 1990, esta congresista lideró, junto al entonces Alcalde de Miami Xavier Suárez, un boicot oficial a la visita de Nelson Mandela a dicha ciudad (26).

El fracaso de dicho boicot fue total. Mientras un avión con un mensaje de propaganda contra Fidel Castro y Nelson Mandela sobrevolaba el mitin de más de 6000 personas, apenas 30 protestaban en el exterior en su contra (27). Y al final, los boicoteadores fueron boicoteados: la comunidad negra de la ciudad de Opa Locka lanzó un boicot al turismo a Miami que provocó a esta ciudad pérdidas millonarias.

¿Será que hay una epidemia de amnesia histórica en los consejos de redacción de los medios españoles?


(8)   El País, 11 de diciembre de 2013, edición impresa, portada.
(13) El Correo, 11 de diciembre de 2013, edición impresa, pag. 36.
(14) El Mundo, 11 de diciembre de 2013, edición impresa, portada.
(19)   El Correo, 11 de diciembre de 2013, edición impresa, pag. 39.
(22)  El Correo, 11 de diciembre de 2013, edición impresa, pag. 39.
(23) Deia, 11 de diciembre de 2013, edición impresa, portada.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Mandela: Miami y Fidel (I) y (II)

PRIMERA PARTE
Por Nicanor León Cotayo.

La muerte del líder sudafricano e internacional, Nelson Mandela, corrobora también la escala de valores que prima en la ultraderecha de origen cubano asentada en Miami.
En 1990, cuando lo invitaron a recorrer ocho  ciudades de Estados Unidos, entre ellas Miami, grupos de esa tendencia rechazaron ferozmente el propósito.
Una de las voces que entonces más se distinguió por su grotesca oposición al héroe africano fue la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen.
Sucedió en el año antes referido. Hubo aparentes alabanzas hacia la personalidad que encabezó la lucha contra el apartheid (segregación racial) en su nación.
Pero Ros-Lehtinen impugnó “honrar a un hombre que se abrazó públicamente con el líder palestino Yasser Arafat y elogió ardorosamente a Fidel Castro.
¿Qué dijo Mandela sobre este último en Namibia?
“Durante mis años en la prisión, Cuba fue una inspiración y el compañero Fidel Castro una torre de fuerza”.
El Nuevo Herald recordó este viernes que, luego de esos planteamientos, “exiliados” cubanos reaccionaron con enojo.

Cuando después Mandela visitó a Miami, esos mismos grupos le reprocharon públicamente su silencio respecto a la situación de los derechos humanos en la isla.

El líder africano les respondió desaprobando las campañas fraguadas allí sobre el tema y elogiando la actitud de Cuba en todos los terrenos.
Ahora el Nuevo Herald desplegó un titular de primera página que dice: “Miami deja atrás la controversia con Mandela para celebrar su legado”.
Se trata –subraya- de un luchador infatigable contra el apartheid desde antes de estar preso durante 27 años, y luego de haber sido presidente de su país y activista humanitario.
“La vida de Mandela fue una epopeya de triunfos frente a obstáculos monumentales, una hazaña”, que le valieron amistades y aliados, incluso, entre los blancos.”
Llegó un dardo cuando dijo que esta figura se acercó en ocasiones a ideas y personajes que les alejaron de sí y de su causa.
Sin embargo, puntualizó este viernes el Herald, casi un cuarto de siglo después de aquella visita, los exiliados miran atrás de otra forma.
Un notorio enemigo de La Habana, el senador demócrata Robert Menéndez, aseveró lamentar el fallecimiento de Mandela, quien, añadió, hizo del mundo “un lugar más justo”.
“Nelson Mandela nos enseñó lo que es ser humano frente a lo inhumano”, y pocos pueden reclamar un legado de paz como él, apuntó el senador en un comunicado.
SEGUNDA PARTE:
Por Nicanor León Cotayo.

Un periódico de Miami, Diario Las Américas, se refirió el pasado sábado con tono insolente a la visita que hizo Mandela a esa ciudad en el año 1990.
Bajo la firma de Sergio Otálora, la publicación desplegó un cintillo que dice: “Cuando Miami le aguó la fiesta a Mandela”.
Agrega que tenía la imagen de un héroe mundial contra el apartheid, pero que cuando los visitó el 28 de junio de 1990, “su figura era otra”, la de un líder comunista.
Pero también, añadió Diario Las Américas, visto como un “terrorista” que debía ser repudiado por sus elogios a la Revolución cubana y Fidel Castro.
No recibimos con honores a un dirigente que, para nosotros, expresaba simpatías por una dictadura, planteó Victor De Yurre, un ex funcionario de la urbe, quien ahora puntualizó: “Nuestra percepción sobre Mandela no ha cambiado”.
Al interpretar las manifestaciones que se dieron en aquella localidad, especialistas las juzgaron como un enfrentamiento más ideológico que racial.
Pero una crónica del periódico antes citado no coincidió totalmente con ese punto de vista.
“De un extremo a otro de la calle, separados por barreras, los cubanos y los negros se intercambiaron insultos. Los negros gritaban “racistas” y los cubanos les respondían “comunistas”‘.
Esa misma crónica informó, además, que “ningún funcionario de la ciudad ni del condado le dio la bienvenida a Mandela”.
Otro medio propagandístico, BBC (Mundo), siguió este sábado los pasos de Diario Las Américas al publicar un titular que dice: “El día que Miami abucheó a Mandela”.
¿Cómo hace casi dos décadas y media surgió la controversia? Arrancó en una entrevista que este último concedió en público a un medio de prensa en el barrio mayoritariamente negro de Harlem, en Nueva York.
Al responder entonces a una pregunta, Mandela alegó:
“Nuestra actitud hacia un país viene determinada por la actitud de ese país hacia nuestra lucha”, dijo sin adentrarse en cuestiones de política interna.
Horas después, el alcalde de Miami, Xavier Suárez, y otros colegas suyos, exigieron atajar los honores previstos al visitante.  Y así ocurrió.
Entonces, la comunidad negra local reclamó se le entregaran a Mandela las llaves de la ciudad, y aún cuando este no fuese recibido oficialmente, habló ante unas 6.000 personas en el Centro de Convenciones de Miami.
La población negra inició un boicot a la industria turística de ese territorio, la más importante de la región, que causó  millones de dólares en pérdidas.
Meses más tarde, el alcalde Xavier Suárez se retractó, y en 1992, casi dos años después de la visita, se produjo allí una declaración oficial rindiendo honores a Nelson Mandela.
De esta manera, a Madiba hay que sumarle otra victoria contra el racismo, la injusticia social y el veneno periodístico, el 29 de junio de 1990, en suelo de Estados Unidos.
Si Menéndez habló con sinceridad, ayuda a comprender por qué Madiba se negó en Miami a cuestionar la situación de los derechos humanos en Cuba.
Más allá, ¿podría una figura como Nelson Mandela, con las características que hasta Bob Menéndez le atribuyó, ser aliado, hermano, de quienes no las posean?
El llanto, los bailes y canciones de los sudafricanos, más la conmoción del planeta y el histórico homenaje del Consejo de Seguridad de la ONU, consagraron la eternidad de un héroe-montaña y la tendencia inevitable del presente y hacia el futuro.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Raúl-Obama: El balón está allá

Tomado de MONCADA, Grupo de Lectores.
Por Nicanor León Cotayo
Fuente original Portal CubaSí

El breve intercambio de saludos entre los presidentes de Cuba y Estados Unidos suscitó una explosión informativa en el mundo.

Aconteció en la capital de Sudáfrica, donde Raúl Castro y Barack Obama asistían al funeral del gran héroe africano Nelson Mandela.

El presidente de Cuba estrechó la mano del mandatario estadounidense cuando este avanzaba hacia el palco presidencial de la actividad.

Según la prensa, el saludo tuvo lugar en el estadio de Johannesburgo, donde, en su honor, unos  80 mil surafricanos cantaban y bailaban en medio de la lluvia.”

Obama, de acuerdo a esas fuentes, “llegó hasta Castro”, sentado al lado de Dilma Rousseff, saludó al primero y besó a la presidenta.

Mientras, en Miami, tronó la decaída ultraderecha de origen cubano arropada en esa urbe.

El periódico español El MUNDO  insertó este martes un titular que dice: EL APRETÒN DE MANOS DE OBAMA Y RAÙL CASTRO INDIGNA A LOS EXILIADOS EN MIAMI.

La publicación agregó que las radios de esa localidad fueron colapsando y los programas de televisión se convirtieron en debates.

Nunca en Estados Unidos –opinó El MUNDO-, al menos en tiempos recientes, un hecho ha causado tantas controversias.

Otros medios informaron que cuando “exiliados” cubanos vieron las imágenes del apretón de manos entre Obama y Raúl Castro, en Miami, 'ardió Troya'.

Una de las emisoras radiales controladas allí por la extrema derecha entrevistó al ciudadano Eduardo Garabito respecto al tema del día.

"Yo siempre dije que ese hombre, (Obama) era un comunista, que engañó a todo el mundo, pero a mí no porque ya yo pasé eso con Fidel Castro", afirmó gritando.

La Casa Blanca trató de frenar la polvareda que levantaron en Miami grupos en penosa extinción.

De ahí el apresuramiento de voceros en jurar, para ser oídos, que el estrechón de manos entre Raúl y Obama fue solo un acto protocolario.

No les pareció suficiente y aclararon a periodistas y gorilas del mundillo “anticastrista” de Miami que en ese contacto no se habló de política.

Cuando una radio colombiana preguntó a Raúl Castro porqué estrechó la mano de Obama, el presidente cubano respondió: "Somos personas civilizadas".

Algunos recordaron que en el año 2000, durante una actividad convocada por la ONU en Nueva York, el presidente William Clinton dio un apretón de manos a Fidel Castro en el transcurso de una recepción.

Sin embargo, un cubanoamericano, Juan Suárez Álvarez, declaró a El MUNDO:  “Es la prueba de que Obama  nunca se interesó por el exilio, incluidos los que estuvimos dispuestos a luchar por Estados Unidos contra el comunismo”.

En la tarde del martes programas de participación se hicieron eco de expresiones como esta:

 "A mí lo que más me duele es que voté por Obama y ahora me ha traicionado”, afirmó Ana Martínez Concepción.

Como siempre, la maniática legisladora republicana Ileana Ros-Lehtinen no podía quedar fuera de una tramoya política.

¿Qué hizo ahora? Interrumpió una sesión del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes y en presencia del   secretario de Estado, John Kerry, arremetió contra Obama.

"Señor secretario, a veces un apretón de manos es apenas un apretón de manos. Pero cuando el líder del mundo libre aprieta la mano  de un dictador como Raúl Castro, se transforma en un golpe de propaganda para el tirano".

Pero un conocido analista cubanoamericano que reside en Miami, Alejandro Armengol, discrepó de la maniática.   

En charla con El MUNDO afirmó que  se ha venido  hablando mucho de una nueva política hacia Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos.

Luego subrayó: “Y quienes han mencionado el tema son el propio presidente Obama y el secretario de Estado, John Kerry”, así que no es simple palabrería.

También recordó que, en ese contexto está el caso del “contratista” sancionado a 15 años de cárcel por actividades subversivas.

Otra cuestión es que el secretario Kerry ha dicho que Estados Unidos negocia la libertad de Alan Gross.

Difícil, opina Armengol, si el gobierno de Cuba no obtiene algo a cambio.

El propio Raúl Castro Ruz ha dicho en varias ocasiones que su gobierno está dispuesto a examinar con Washington los asuntos pendientes, con respeto mutuo.

Así ha colocado el balón por más de una vez en el terreno de la Casa Blanca, sin condiciones previas.

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