martes, 11 de octubre de 2016

Ahora estar contra el genocidio se le llama “indigencia cultural”.


Por Gustavo de la Torre Morales

España está que revienta por sus cuatro costados; mucho más por la incapacidad del gobierno actual de cumplir con las promesas electorales, de afrontar las dificultades económicas del país y de ser un simple monigote de las exigencias de la Troika europea, dejando a su población en el desamparo. Así mismo, la crisis creada en el PSOE; primero con la negativa de Pedro Sánchez de aceptar el acercamiento a la izquierda española (auto-titulándose de izquierda, mientras sólo se acercó a la “regeneración” naranja del Partido Popular) y, segundo, por el revuelo formado con las puñaladas dadas por los barones de ese partido a sus propios militantes (empezando con Felipe González, quien ya lleva tiempo pidiendo un ajiaco entre su partido y el PP).

Pero otro puntillazo, entre tanta naturalidad de escándalos de corrupción en la cotidianeidad bipartidista, aparecen sus políticos con frases súper célebres, como la del Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, quien encuentra una “aberración” propia de “ignorantes” o “indigentes culturales” el definir la fiesta del Día de la Hispanidad del 12 de octubre como un “genocidio cultural”; en respuesta a la iniciativa de la alcaldesa de Badalona, Dolors Sabater, miembro de las CUP, quien propuso a sus funcionarios trabajar este 12 de octubre para no “conmemorar un genocidio”.

Como es sabido, los 12 de octubre es declarado día de Fiesta Nacional en el Estado español, siendo aprobado por la "Ley 18/1987" y que justificaban como el día del “descubrimiento” de América, para evitar que fuese cambiado el día por los partidarios de cambiar los festejos para el 6 de diciembre (día de la aprobación de la Constitución de 1978).

Sin embargo, este festejo realmente nació como “Fiesta de la Raza (un regocijo por la conquista de otras tierras a costa de la sangre de sus originales habitantes) y que surgió en 1914 por la propuesta de Faustino Rodríguez-San Pedro ((1833-1925) político español que ocupó cargos en varios Ministerios, académico y presidente de la Unión Ibero-Americana), para conmemorar el día de la llegada del Almirante Cristóbal Colón a las costas de Guananí, Bahamas, en 1492. La celebración se convirtió en festejo nacional en 1918 mediante una ley de 15 de junio de 1918, declarada por el gobierno de Antonio Maura durante el reinado de Alfonso XIII. Años después fue rectificado su nombre debido a un artículo del escritor Ramiro de Maetzu, quien expresó que "El 12 de octubre, mal titulado el Día de la Raza, deberá ser en lo sucesivo el “Día de la Hispanidad"; un poco para enfatizar el carácter conquistador de la celebración… ¿O será de la barbarie cometida durante los siglos de colonialismo? Aunque la regulación legal del festejo fue a partir de 1958, bajo la “angelical” mano de la dictadura de Francisco Franco.

Para Jorge Fernández, este día no es más que la celebración de lo que expresa el Boletín Oficial del Estado (BOE 241/1897, página 30149), que "la fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos".

¿Más allá de los límites europeos? ¿Será que se refiere a la colonización de las tierras de América… a esa colonización que comenzó en el siglo XV y duró hasta el siglo XIX… a esa colonización manchada en sangre inocente?

Pero vayamos al grano de las palabras del Ministro del Interior, el cual defiende la celebración con epítetos de “indigente” o “ignorante”, olvidando que en la España de hoy, hay seres humanos que viven como indigentes por culpa de la incapacidad de su gobierno de resolver los problemas esenciales de la sociedad, por la gran desigualdad económica creada por sus políticas discriminatorias y que vuelve más abismal la grieta entre las clases sociales (lo cual expresa la fractura concienzuda de su población en un reducido grupo de privilegios y otro muy mayoritario que afronta las reales vicisitudes); pero también el Ministro Fernández Díaz olvida que en la sociedad española hay analfabetos, simplemente porque muchos de los habitantes de este país (“del primer mundo”) nunca ofreció facilidades a toda su población para crecer en cultura, pero sí hizo de la educación un negocio que hoy se muestra con un bajo porcentaje de escolarización en algunos sectores, debido a las emergencias económicas que afrontan un alto por ciento de las familias del país.

Entonces, ¿el ilustre Ministro utiliza, en forma de ofensa, dichos lamentables calificativos que, además, reflejan la realidad del país que dirige, para atacar a otra conciudadana y dirigente de una localidad del estado?

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, olvida que aún existen  pueblos en América del Sur con tienen poblaciones oriundas, descendientes de pobladores autóctonos que, casualmente, no terminaron totalmente exterminados, como en el caso de Cuba, pero sí fueron diezmados, como las poblaciones africanas arrancadas de sus lugares de orígenes para someterlos al trabajo forzado, el abuso, las torturas, el aniquilamiento, la esclavitud. Sin contar el robo y expolio a que fueron sometidos esos pueblos.

Estamos conscientes que usted, Ministro Fernández, no tiene incultura al respecto, ya que gozó de la facilidad a una “educación” de élite; pero adopta una posición mucho más aberrante al intentar omitir esta realidad para seguir justificando la desfachatez de tal celebración.

Con tal actitud sólo se vuelve un cómplice de la incultura que se crea en la sociedad, bajo el amparo de su gobierno, la clase social y económica que representa y el partido político al que pertenece.

Es real que ni la España de hoy ni los españoles de hoy en día merecen ser condenados por el GENOCIDIO cometido por sus ancestros monárquicos, junto a sus serviles mercenarios y delincuentes que se sumaron a la conquista de tierras ajenas; pero sí cargan con la culpa de aceptar en la actualidad la celebración de un día que marcó el infierno, de lo que hoy se justifica como “intercambio cultural”.

Sus palabras y vanas justificaciones sí demuestran la gigantesca inmadurez política de su clase, la cual se empeñan en festejar a costa de siglos de llantos de los pueblos de América.


Más bien debería alegrarse de que alguien, con coraje, levante la mano para decir: ¡Nada que celebrar! ¡Yo no celebro el genocidio!

Cuba antes, durante y después de un Matthew

Imagen del satélite que muestra la llegada de Matthew al oriente cubano. Fuente: NOAA.
Tomado de Fundaciò l'Alternativa
Por Gustavo de la Torre Morales
Cuba es un país subdesarrollado, muy criticado por eso de que aún no se ha “abierto” al mundo, de no es “democrático” porque todo parece que el único modelo obligado a ser catalogado así es el capitalista_ muy a pesar de que quienes defienden ese sistema exigen a Cuba diversidad ¿Y ellos por qué no aceptan a Cuba como una diversidad?
Pero muy a pesar de ser Cuba un país limitado en recursos, como consecuencia de un brutal bloqueo económico impuesto por EEUU desde hace ya más de 50 años, y muy atacado por los monopolios mediáticos al servicio de los grandes capitales, goza de conquistas sociales y programas estatales que garantizan lo fundamental de un país: la vida de sus ciudadanos(as); y para ello destina todos sus esfuerzos.
Ejemplo de lo anterior, están las medidas que el gobierno cubano adopta frente a los fenómenos meteorológicos, como el caso de ciclones o huracanes; medidas que se ponen en marcha desde el temprano momento que se detecta que un evento natural de envergadura podría afectar al territorio nacional, su población y economía.
El programa puesto en marcha por Cuba fue la necesaria respuesta a la carencia de acciones por parte de anteriores gobiernos, en la llamada neorepública (1902-1958), y la experiencia acumulada al afrontarse el fenómeno meteorológico de 1963 (el ciclón Flora). En este sentido, tres (3) años después se aprobó la primera Ley de Defensa Civil (DC), la cual se modificó en 1976, en 1994 y por último en 1997, adecuándose constantemente a las condiciones socio-económicas reales y a la división político–administrativa del país. Dicha Ley no. 75, define en su artículo 111 que “La Defensa Civil es un Sistema de Medidas Defensivas de carácter estatal, llevadas a cabo en tiempo de paz y durante las situaciones excepcionales, con el propósito de proteger a la población y la economía nacional contra los medios de destrucción del enemigo y en caso de desastres naturales u otros tipos de catástrofes, así como las consecuencias del peligro del medio ambiente.”
Por eso mismo, a pesar que los monopolios omiten este detalle, las acciones gubernamentales adoptadas antes y durante cualquier evento natural, garantizan la seguridad de la población, evacuando a quienes están en riesgo a lugares más seguros, garantizando cobijo, alimentación y condiciones esenciales para pasar los días necesarios hasta lograr la estabilización de la vida económica y social.
Desde el comienzo del siglo XXI, Cuba ha sido abatida por muchos eventos meteorológicos, pero sólo unos 16 han sido de gran intensidad, de ellos, sólo y tuvieron lamentables saldos de víctimas: Charley con 4 víctimas (2004), Dennis con 17 víctimas (2005), Noel con 1 víctima (2007), Ike con 7 víctimas (2008) y Sandy con 11 muertes (2012); la mayoría de ellas, por no seguir las orientaciones dadas a la población o incumplir lo establecido para estos casos. Pero el resto de los fenómenos meteorológicos sólo ocasionaron destrozos y grandes pérdidas económicas: Michelle (2001), Isidore y Lili (2002), Iván (apodado “El Terrible”, 2004), Rita y Wilma (2005), Ernesto (2007), Fay, Gustav y Paloma  (2008).
Haciendo una comparación con otros países que han sido abatidos por fenómenos naturales de esta envergadura, Cuba es la de menos pérdidas. Ejemplos de países más abatidos han sido Estados Unidos_ el cual tiene el récord con el Katrina (2005) y cerca de de 2 mil víctimas y una centena de desaparecidos. Una población que aún a día de hoy, sigue reclamando a sus autoridades las atenciones correspondientes; ya que la gran mayoría de ellos no han podido regresar a sus lugares todavía. También está el caso de Guatemala y El Salvador, países que fueron los más afectados por el huracán Stan (ese mismo año) con la pérdida de más de 1600 vidas entre otros países de su entorno, como Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua y el sur de México.
El recién evento natural, Matthew, el abatió con fuerza a la ciudad de Baracoa, fundada hace 500 años, y los municipios de Maisí, Imías y San Antonio del Sur, en la oriental provincia de Guantánamo, no conllevó pérdidas humanas gracias a todo el movimiento preciso, ordenado y anticipado del gobierno cubano y sus órganos de la Defensa Civil; sufriéndose sólo daños materiales. Sin embargo, las autoridades de Puerto Príncipe, Haití, reportaban más de 300 muertos; además de las millonarias pérdidas económicas y la afectación de las cientos de miles de familias.
En comparación con otros países, es por ello que Cuba demuestra un alto grado de organización y despliegue frente a catástrofes de este tipo, así como de respuesta por parte del gobierno a destinar recursos a la población, lo cual ha sido reconocido por Naciones Unidas y, por lo cual, su programa se vuelve de obligatoria consulta para otros países; además, esto le ha valido, incluso, para que las autoridades de Estados Unidos sostengan conversaciones con las de Cuba y establezcan acuerdos de cooperación mutua en este sentido.
Además, una de las razones por la cual la población cubana se siente segura, es porque los propios dirigentes del gobierno cubano (tanto Fidel, como hoy en día Raúl Castro) siempre han estado al tanto de las operaciones que se realizan por la dirección de la Defensa Civil a nivel nacional como territoriales y del desempeño de las Fuerzas Armadas en el apoyo a la población civil; de igual manera, siempre han estado presentes en las zonas afectadas durante y después del paso de los eventos meteorológicos.
Raúl Castro Ruz, en Baracoa
Baracoa, Guantánamo.- Este sábado el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente del Consejo de Defensa Nacional, sostuvo una reunión de trabajo donde los ministros y otros dirigentes aquí presentes, le expusieron en detalle las principales acciones que se han acometido durante la etapa de recuperación luego del paso del huracán Matthew
En la sede del Partido, Raúl sostuvo una reunión con Lázaro Expósito, en la que chequearon el programa habitacional de la provincia. Foto: Estudio Revolución.
En la sede del Partido, Raúl sostuvo una reunión con Lázaro Expósito, en la que chequearon el programa habitacional de la provincia. Foto: Estudio Revolución.
«Estoy contento con Santiago, sigan trabajando», expresó Raúl en un encuentro con la población al salir de la sede del Partido Provincial. Foto: Estudio Revolución
«Estoy contento con Santiago, sigan trabajando», expresó Raúl en un encuentro con la población al salir de la sede del Partido Provincial. Foto: Estudio Revolución
Según se informa en el órgano oficial de información “Granma”, como respuesta a los severos daños provocados por el huracán Matthew en varios municipios de las provincias Guantánamo y Holguín y su impacto en la población a pesar de las medidas adoptadas para mitigar su efecto, el Gobierno Revolucionario ha decidido que el presupuesto del Estado financie el 50% de los precios de los materiales de la construcción que se venderán a las personas cuyas viviendas presenten destrucción total o parcial, aprobando los recursos necesarios para solucionar las afectaciones producidas; para lo cual los damnificados podrán solicitar créditos bancarios, los que se otorgarán con menores tasas de interés y mayores plazos de pago. En los casos de derrumbes totales de viviendas y techos, el presupuesto del Estado asume el pago de los intereses.
Así Cuba sigue demostrando que todos sus esfuerzos están dirigidos al beneficio de la población, antes, durante y después.

Normalización entre Cuba-EEUU: Un deshielo que no es tal


Tomado de Fundaciò l'Alternativa
Por Adel Pereira. Poeta cubano, miembro de la Asociación de Cubanos en Cataluña José Martí.
El pasado 13 de septiembre el presidente de los EEUU, Barack Obama, cumplía con un ritual común a todas las figuras de la administración estadounidense que hasta el sol de hoy han sido. La rúbrica que oxigena y mantiene viva la conocida “Ley de Comercio con el Enemigo” engendrada en 1917, y en la que se sustenta el archiconocido (y condenado ante la ONU 24 veces consecutivas), bloqueo económico, comercial y financiero de ese país contra Cuba, desde que John F. Kennedy recurriera a ella en 1962.
Sí, claro, yo también me hago las mismas preguntas: ¿Cuánto ayuda, o en qué beneficia la ratificación de esta ley al llamado “proceso de normalización” entre ambos países? ¿Es éste un gesto de voluntad al respecto?, y una más, ¿tiene EEUU verdaderas y honestas intenciones de restablecer sus relaciones con el actual gobierno cubano? Lo digo por subrayar el detalle de que, a pesar de los años, se trata del mismo gobierno revolucionario con el que ellos decidieron romper relaciones diplomáticas, y al cual se han dedicado agredir y someter por hambre, precariedad, desesperación y enfermedad a millones de personas con la política genocida más larga de la historia jamás ejercida contra nación alguna. Un hecho pagado con creces en cuotas de alto sacrifico que el pueblo cubano conoce mejor que nadie. De ahí su heroicidad y su reclamo al derecho de poder ser sin que nadie se arrogue la potestad de impedirlo.
Es evidente, por si todavía existe alguna duda al respecto, que sólo con la desarticulación incondicional del bloqueo y la devolución del territorio que ocupa ilegalmente la Base Naval de Guantánamo es que dicho proceso de normalización llegaría a cumplirse.
El pasado 17 de septiembre el máximo mandatario cubano Raúl Castro Ruz en su intervención en la cumbre del NOAL, remarcaba lo dicho agregando que “tampoco será posible si no se pone fin a otras políticas aún vigentes que son lesivas a la soberanía de Cuba, como los programas subversivos e injerencistas”. Es decir, al mismo tiempo que ratificaba “la voluntad de sostener relaciones de convivencia civilizada con Estados Unidos”, dejaba claro que “Cuba no va a renunciar a uno solo de sus principios, ni a realizar concesiones inherentes a su soberanía e independencia”, como tampoco cejaría en la defensa de sus ideales revolucionarios y antiimperialistas.
Muchas son las expectativas puestas sobre este tema, sobre todo por parte de aquellos que ven en ello una oportunidad de ampliar su mercado. Pero queda claro que una cosa pasa por la otra, y no parece, en lo que queda de la administración de Obama, que se vaya someter a votación en el Congreso la cuestión del bloqueo impuesto contra Cuba. Como se conoce bien, esto no depende del poder de la presidencia, pese a que el mismo Obama reconociera públicamente que se trata de una política obsoleta, y manifestara al Congreso la necesidad de eliminarla.
“El aislamiento no ha funcionado”, dijo en diciembre de 2014, “no podemos continuar haciendo lo mismo que durante 50 años y esperar un resultado diferente”. De ahí precisamente que se mire con cierta dosis de recelo el apenas relapso acercamiento de EEUU. Si en algo está bien entrenado el pueblo cubano, y su gobierno, es precisamente a leer entre líneas, sobre todo si los mensajes vienen de la administración estadounidense. Y es que no hay que ser muy aguzado para ver que detrás de esas declaraciones del presidente Barack Obama se esconde un cambio de táctica situada en la misma estrategia de acabar, cuando las condiciones sean propicias, con la revolución cubana.
Pero es obvio que esas condiciones no vendrán por sí solas si no se las “ayuda”, es decir, si no se crean. Es por ello que el foco se dirija hacia el cambio generacional. Más concretamente, sobre las generaciones más jóvenes de Cuba. Un caso destapado recientemente apunta en esa dirección. El propio movimiento estudiantil cubano se ha movilizado denunciándolo ante la opinión pública internacional. Se trata de las ofertas de becas por parte de World Learning para cubanos de entre 16 y 18 años. Una organización supuestamente no gubernamental y “sin ánimo de lucro”, cuyo objetivo es el empoderamiento de las personas y el fortalecimiento de las instituciones. Es decir, la formación y preparación de líderes o agentes de cambio en la sociedad, y de cuyos métodos se han servido las conocidas “revoluciones de colores”.
Claro que Cuba no se opone a los programas de intercambio académico de ningún tipo, incluso con EEUU. Pero esta situación ha sobrepasado la legalidad procediendo sin el consentimiento y el acuerdo de la parte cubana, y con total desconocimiento del funcionamiento de sus instituciones. ¿Por qué World Learning no dio cuenta de ello a las autoridades cubanas? ¿Qué le hacía evadir la presentación formal de su “Programa de verano para jóvenes cubanos” a los organismos correspondientes? Pues nada más y nada menos que cuenta con la financiación de una institución que no escatima dólares para derrocar el gobierno cubano: la USAID.
Entonces, ¿otra vez un nuevo intento injerencista del gobierno de los EEUU en su línea de fomentar la subversión dentro de Cuba, esta vez queriendo manipular a quienes son el garante de la continuidad de la revolución? Sí. A día de hoy, en que el gobierno estadounidense acaba de hacer su propuesta de embajador para Cuba, nos encontramos con el mismo tratamiento de cinismo y juego sucio. De hecho, bajo la administración de Barack Obama, pese a que el mismo presidente dijera en su discurso del Gran Teatro Alicia Alonso, en La Habana, que su gobierno no tiene el más mínimo interés de fomentar subversión en Cuba, cada año de su mandato se han destinado alrededor de 20 millones de dólares para proyectos que buscan precisamente sabotear el proceso revolucionario cubano y la desestabilización interna del país como punta de lanza para un cambio político favorable a una intervención de los EEUU, que monitoree la transición hacia el capitalismo en Cuba y la instauración de un gobierno totalmente servil a los intereses de la gran potencia. Incluso este año ese presupuesto se ha incrementado a 30 millones, según fuentes de la misma National Endowment for Democracy (NED), el organismo que se dedica a hacer este tipo de trabajos para la CIA en más de una decena de países.
Ante estos hechos, las preguntas que nos hacíamos al comienzo de este artículo deberían quedar respondidas por sí solas. Sobran las razones para la desconfianza. La deshonestidad en dichas relaciones, por parte del vecino del norte, se hace evidente. Por lo tanto, nos encontramos ante un proceso bastante complejo, probablemente muy largo, y con grandes obstáculos y dificultades a superar. Aunque por la parte cubana al menos se trabaja para que algún día pueda llegar a ser una realidad. Pero de momento el llamado “proceso de normalización” dista mucho de ser normal. Y lo del “deshielo” (que por ahí se ha dicho) no es más que un titular sensacionalista, y lo seguirá siendo mientras persista el doble rasero y la política de guerra fría por parte de EEUU.
Así de claro. Ya veremos qué nos depara el futuro con la administración venidera. ¿Hillary o Trump? Ufff… Ya saben. ¿Alguien que apueste su mano?

lunes, 10 de octubre de 2016

La gran amistad entre Camilo y Che

Camilo y Che, héroes para siempre. Foto: Abel Rojas
Tomado de Cuba por Siempre
Por Víctor Pérez Galdós.

La gran amistad que nació y se desarrolló entre los Comandantes Ernesto Che Guevara yCamilo Cienfuegos ha quedado en la historia de Cuba como un símbolo de la relación entre dos personas que habían nacido en lugares distintos de América Latina y que incluso tenían alguna pequeña diferencia de edad y un carácter distinto.

Fidel, las tribunas y la elegancia del verde guerrillero

Fidel, las tribunas y la elegancia del verde  guerrillero
Fidel junto a Díaz Canel en Villa Clara. (Periódico Vanguardia)
Tomado de CubAhora
Por Dorisbel Guillén Cruz.

Santa Clara es una ciudad de ideas. En las cafeterías, los parques o un improvisado malecón a orillas de su colosal teatro, entre los mates y los sueños que algunos estudiantes deciden intercambiar, allí, a la sombra del Guerrillero Heroico, también se comercian concepciones y estigmas de un mundo nuevo. Y fue en esa misma plaza, escudado por ese pueblo tan alto, donde ha cifrado estampa un cubano de ideas.
Sucedió un 30 de septiembre de 1996, cuando el más grande estadista de esta nación sucumbió al pedido del entonces primer secretario del Partido Comunista de Cuba en la provincia Villa Clara: Miguel Díaz-Canel Bermúdez. La gente de Santa Clara quería escuchar al Comandante y él no se hizo rogar, aun dudando de que pudiesen crearse las condiciones para su oratoria con tanta premura.
Fue uno de esos discursos espectaculares a que nos acostumbró el líder histórico de la Revolución cubana, comentó uno de los escoltas de entonces para la radio santaclareña. Otro de los entrevistados explicó el modo en que con inteligentes palabras el líder enzarzó una caracterización completa de la provincia. Su discurso fue elocuente y por supuesto colmado de espontaneidad. Afirman quienes lo vivieron que la plaza vibraba.
Y es que a Fidel se le han doblegado incluso las tribunas. En su trayectoria como político ha amoldado los escenarios a su figura alta y los manejó con la misma espontaneidad y dominio que a su legendario traje de guerrillero, al enemigo, a las balas.
Otra tribuna tomada un septiembre, pero de 1960, específicamente el 26, pasará a la historia como el día en que hiciera su primera intervención en la Organización de Naciones Unidas.
Exactamente a las 2:40 de la tarde, el jefe de la Revolución arribó a la entrada principal del edificio de las Naciones Unidas. “Cuando tocó su turno, Fidel se puso en pie y con largos pasos se dirigió hacia la tribuna. Tomó dos sorbos de agua y comenzó su histórico discurso. Eran las 2:57 de la tarde. No había en Cuba un solo aparato de radio y televisión que no recogiera la imagen y la voz de Fidel”, refiere el sitio digital Cubadebate.
Habló de Reforma Agraria, desempleo, analfabetismo y otros males de la Cuba de entonces y de cómo apenas seis meses de Revolución parecían cambiar ese panorama. Todo esto en el seno de la ONU Nosotros tenemos que explicar muy claramente todos estos problemas, porque en ello va la seguridad y la suerte de nuestro país”. Dijo en aquella ocasión y en estas palabras radica quizás la fuerza que impulsaba al orador, “la suerte de su país”.
Entre nostalgias, una reportera de esta ciudad central, Lourdes Rey, describe al Comandante: “Fidel llegó sereno, recuerdo que miró el horizonte y aún siento como su mirada se llenó del verde azul de la montaña del Escambray. En su rostro estaba la certeza de que se pudo concentrar a miles de personas, de la respuesta unánime a la convocatoria”.
Y esta verdad es reconocible en una y otra aparición del Comandante en jefe, acaecidas en su correspondiente septiembre y en sus estoicidades de orden. Fidel es un líder de la oratoria, un dueño de la palabra en el aire, tanto y más como supo dominarla sobre el papel en blanco. A Fidel se le ciñen las tribunas con la misma elegancia que el verde de guerrillero y ha sido capaz de iluminar cada escenario en que aparece.
“En todos los años como líder de la Revolución cubana profesaba el arte de hablar en público con elocuencia, conmoviendo así al auditorio, y todo ello es resultado también de su preparación profesional y acervo cultural,” comenta la pinareña Magda Iris Chirolde López, en páginas del suplemento digital Guerrillero.
“En un discurso breve de una cuartilla es capaz de decirlo todo. Quiere decir que no necesita del tiempo, más bien ese tiempo lo ha necesitado en una labor pedagógica”, considera el doctor Eusebio Leal, Historiador de La Habana. Plantea este otro grande de la palabra suelta en una publicación de la Red en Defensa de la Humanidad-Cuba: “…la formación oratoria de Fidel está basada en los clásicos y en el pensamiento latinoamericano, y sobre todo en la palabra electrizante de Bolívar y en la palabra maravillosa de Martí”.
“Amanecimos los villaclareños escuchando decir por CMHW en el programa Patria ¡Todos a la Plaza con Fidel!”, recoge la prensa local en esa colección de testimonios a 20 años de lo que se conoce por esta zona como “la presencia de Fidel en la plaza”.
Y es que la entrega personal, así pura y total en lo que dice, el carisma y esa extraordinaria capacidad para las revelaciones hizo que Santa Clara, toda, acudiera tan apresuradamente a escuchar a su líder y que por estos días se agite en virtud de festejar lo vivido.

Cuba demanda en ONU completamiento del proceso de descolonización

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Tomado de Siempre con Cuba, blog del ICAP
Fuente PL.

Cuba instó en Naciones Unidas a completar el proceso de descolonización en el planeta, donde a más de medio siglo de su inicio, muchos pueblos siguen sometidos a la dominación extranjera.
‘Preocupa que 56 años después de la aprobación de la histórica Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales’, adoptada por la Asamblea General mediante su resolución 1514, aún sigan existiendo 17 territorios de tragedia colonial, llamados, eufemísticamente, no autónomos’, advirtió el embajador Humberto Rivero.
En la continuación de las sesiones de la Cuarta Comisión de la Asamblea, que se ocupa de temas de descolonización, el diplomático cubano denunció que otros pueblos escapan a esa categoría, pero viven en idénticas o peores condiciones, como la ocupada Palestina.
De acuerdo con Rivero, merece destaque el hecho de que más de 80 territorios superaran su pasado colonial y en la actualidad sean miembros de la ONU, organización que cumple 71 años.
‘Sin lugar a dudas se ha hecho un buen trabajo, pero no nos llamemos a engaño, el colonialismo no se ha eliminado, es aún una asignatura pendiente’, afirmó el diplomático.
En su discurso ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General, el representante de Cuba reiteró el apoyo de su país a la libre determinación del Sahara Occidental, territorio ocupado por Marruecos desde 1975, y a la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, dominadas por Reino Unido desde 1833.
Rivero también pidió a Estados Unidos asumir su responsabilidad y acelerar el proceso que permita al pueblo de Puerto Rico ejercer plenamente su derecho inalienable a la libre determinación y a la independencia, tras cumplirse en julio pasado 116 años de la intervención norteamericana a la isla.

viernes, 7 de octubre de 2016

Fidel: un hombre de ley


Tomado de Bohemia
Por Fabio Raimundo Torrado. Profesor Titular. Dr. en Derecho. Máster en Ciencias Políticas
A lo largo de toda su vida, el líder de la Revolución Cubana siempre ha actuado conforme a principios morales y normas legales, que han marcado su actuar con independencia del marco social en el cual le ha tocado vivir.
Reconocer estas cualidades en Fidel no es solo fruto de la admiración, cariño y respeto que ha sabido ganarse de su pueblo, de sus partidarios y admiradores a nivel mundial, sino que quedan patentizadas en su historia misma.
El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 concitó inmediatamente la repulsa de amplios sectores de la población y de sus más preclaros dirigentes políticos, así como entre las filas de la intelectualidad. Uno de los primeros jóvenes revolucionarios, en hacer pública su oposición a la vil traición contra las instituciones constitucionales de la República, fue Fidel Castro, quien, como bien expresa el Programa del Partido Comunista de Cuba, aprobado en su III Congreso, en el año 1986: “… inspirado en las ideas de Martí y en las concepciones revolucionarias de Marx, Engels, y Lenin, que desde años anteriores había comenzado a destacar sus verticales posiciones tanto en el escenario político de nuestro país como en acciones de solidaridad internacionalista encontró y emprendió el camino justo para combatir con éxito a la tiranía y a todo lo que ella representaba”.
A pocas horas del cuartelazo escribió un manifiesto nombrado “Revolución no, zarpazo”, en el cual expresaba: “No fue un cuartelazo contra el Presidente Prío, abúlico, indolente; fue un cuartelazo contra el pueblo, en vísperas de elecciones cuyo resultado se conocía de antemano.
“No había orden, pero era al pueblo a quien le correspondía decidir democráticamente, civilizadamente y escoger sus gobernantes por voluntad y no por la fuerza […].
“Bien estaba echar abajo un gobierno de malversadores y asesinos, y eso intentábamos por la vía cívica con el respaldo de la opinión pública y la ayuda de la masa del pueblo. ¿Qué derecho tienen, en cambio, a sustituirlo en nombre de las bayonetas, los que ayer robaron y mataron sin medida? No es la paz, es la semilla del odio lo que así se siembra. No es felicidad, es luto y tristeza lo que siente la nación frente al trágico panorama que se vislumbra. Nada hay tan amargo en el mundo como es el espectáculo de un pueblo que se acuesta libre y se despierta esclavo […].
“Nos estábamos acostumbrando a vivir dentro de la Constitución, doce años llevábamos sin grandes tropiezos a pesar de los errores y desvaríos […]. Su golpe es pues, injustificable, no se basa en ninguna razón moral seria, ni en doctrina social o política de ninguna clase. Solo halla razón de ser en la fuerza, y justificación en la mentira. […] Su asalto al poder carece de principios que lo legitimen, ríase si quiere, pero los principios son a la larga más poderosos que los cañones. […] No llame revolución a ese ultraje, a ese golpe perturbador e importuno, a esa puñalada trapera que acaba de clavar en la espalda de la República. […] ”.
No satisfecho con esa denuncia, decidió acudir a los Tribunales de Justicia facultados por la Constitución y la Ley para reprimir y sancionar acciones como las cometidas por el tirano y sus compinches, haciendo valer su condición de abogado y, por ende, con acceso a esos tribunales, a fin de pedir la sanción de esos delincuentes. Por supuesto los mismos no fueron receptivos a esa denuncia.
Poco más de un año después de acudir a la Justicia, el 26 de julio de 1953, Fidel encabezó la insurrección armada, que fue abortada luego del fracaso militar –que no político– del asalto al Cuartel Moncada. Para concebir y realizar esa acción, no se apartó de la Ley en forma alguna. Como bien expuso en su autodefensa en el juicio al que se le sometió, la cual es conocida como La Historia me Absolverá, luego de describir los antecedentes de su actuar legal a raíz del Golpe de Estado, pasó a declarar que su conducta y la de los demás combatientes con motivo del ataque al Cuartel Moncada no constituía un delito. Se atuvo para ello a lo que estaba dispuesto en la Constitución de 1940, la cual decía en su artículo 40, segundo párrafo:
“Es legítima la resistencia adecuada, para la protección de los derechos individuales garantizados anteriormente”.
Precisamente, el fracaso de las acciones emprendidas ante la justicia, no dejaban opción para cualquier otra acción adecuada, que no fuera la de acudir a la fuerza de las armas. Opción que fue continuada algún tiempo después, luego del desembarco del Granma, es decir, que dichas acciones por declaración constitucional estaban legitimadas.
Durante el tiempo que precedió al triunfo del 1ro. de enero de 1959, fieles a los principios que inspiraban su lucha, a las tradiciones históricas de nuestros patriotas en sus guerras de independencia contra el dominio español, y simultáneamente, con el propósito de fortalecer la organización y la disciplina del Ejército Rebelde, la dirección de éste, a iniciativa de Fidel dictó durante la guerra las normas jurídicas conocidas como “las Leyes de la Sierra Maestra”.
Estas normas legales servían para garantizar los intereses de la Revolución demostrando, tanto a los combatientes, como al pueblo de todo el país, así como a la opinión pública internacional, que la Revolución era una fuente de derecho, pero de un derecho inspirado en postulados esencialmente diferentes y de alcance profundamente humano, sobre justicia, igualdad, equidad y otras categorías de la ciencia jurídica, así como de la Filosofía del Derecho.
Ellas fueron las primeras manifestaciones de una legalidad nueva, revolucionaria, que tenía sus antecedentes en la legislación que supieron darse nuestros mambises, y que fieles a sus principios revolucionarios, tenían como propósito realizar, al fin, los anhelos populares de que las leyes y el derecho en general, verdaderamente, protegieran y garantizaran los intereses de las grandes masas de la población del país.
Un ejemplo de lo anterior se encuentra en la declaración que aparece en el Reglamento No. 1, del Régimen Penal, en el sentido de que las leyes penales y procesales que se dieron los mambises en su guerra de independencia de 1895-1898, tenían vigencia, con carácter supletorio, de las normas recogidas en dicho Reglamento.
La preocupación de un clima social sano en las zonas liberadas fue siempre una de las prioridades de la Comandancia General del Ejército Rebelde, al igual que ocurrió en nuestras gestas independentistas. En esa dirección merece ser destacada la Disposición No. 6, del 7 de octubre de 1958 de la Administración Civil del Territorio Liberado (ACTL) que ordenó la persecución y castigo del cultivo y tráfico de la droga tóxica conocida como “marihuana”, o cualquier otra droga.
Otro ejemplo fue la dictada el 10 de octubre del año 1958, a la cual correspondió el No. 2, cuyo contenido estaba dedicado a regular la actuación a seguir frente a la “farsa electoral”, que tuvo lugar ese año, por parte de la tiranía, para revestir con supuesto ropaje democrático a sus autoridades.
Ese mismo día 10 de octubre de 1958, fue aprobada y pudiéramos afirmar que casi redactada por Fidel, la Ley No. 3, que estableció una reforma agraria en los territorios liberados, la que se realizó no usando la fuerza del Ejército Rebelde, sino dotándolo de un instrumento jurídico, al reconocer el derecho de los campesinos a la tierra, la cual contenía 3 capítulos, 38 artículos, tres disposiciones finales y una disposición transitoria.
Asimismo, promovió que en el territorio liberado, la materia civil se ejerciera por las autoridades constituidas para atender fundamentalmente litigios sobre posesión de las tierras, el establecimiento de servidumbre de paso a favor de pequeños propietarios rodeados de propiedades de grandes terratenientes, que les impedían transportar los frutos de sus posesiones, con el propósito de comprárselas a precios rebajados e inferiores a los del mercado.
Igualmente, se establecieron normas reglamentarias para la celebración de matrimonios por funcionarios rebeldes, con el propósito de lograr que gran número de parejas que vivían en concubinato formalizaran legalmente su unión, fenómeno muy común en los campos de Cuba.
La función legislativa se realizaba por medio de las órdenes y disposiciones adoptadas por la Comandancia General al poner en vigor leyes y reglamentos, que eran aplicados no solo en el territorio liberado de la Sierra Maestra, sino también en el de los demás frentes guerrilleros, en algunos casos textualmente y, en otros, con las adecuaciones necesarias a las características diferentes de esos lugares. Además del Reglamento No. 1, del Régimen Penal, que hemos mencionado, fue dictado el Reglamento No. 2, sobre el Régimen Civil, el Reglamento No. 3, sobre el Régimen de Suministro a la Población Civil, así como otras leyes.
No solamente fueron legislados aspectos vinculados directamente al funcionamiento del Estado revolucionario, y la tranquilidad ciudadana en los territorios liberados, sino que también fue adoptada una Ley, la No. 4, el 19 de octubre de ese año 1958, “Contra la agresión inglesa al Pueblo de Cuba,” en la cual, entre sus Por Cuantos, expresaba:
“El Gobierno de Inglaterra, ha desoído cuantas apelaciones se le han formulado por el pueblo de Cuba, y ha accedido a la venta de aviones de guerra al Gobierno de la tiranía con los cuales ésta intenta persistir en su macabra tarea de ametrallar pueblos y ciudades, hogares campesinos indefensos, aparte del plan de cobardes represalias contra las invencibles columnas del Ejército Rebelde, en combate leal frente al enemigo”.
“La Nación cubana, está obligada a defenderse por igual de los enemigos internos como de los externos y a tomar contra unos y otros las medidas adecuadas contra tales agresiones”.
“Consecuentemente con la actitud beligerante, de hecho adoptada por el Gobierno Inglés, los bienes de ciudadanos ingleses deben responder del daño material, moral y en vidas humanas que esos aviones ocasionen a Cuba”. Luego de varios Por Cuantos más, la parte dispositiva abordaba en cuatro artículos la conducta de las autoridades rebeldes y las medidas que serían adoptadas.
Como podrá apreciarse, hasta las relaciones internacionales, y sus consecuencias en lo económico, moral y material, se sometían a la existencia previa de una Ley, regulando el proceder y las medidas a adoptar ante la falta de atención a los llamados hechos por el Gobierno Revolucionario a un país dispuesto a colaborar con la tiranía.
Luego del triunfo del 1ro. de enero de 1959, una de las primeras medidas del Gobierno Revolucionario fue disponer el restablecimiento de la Constitución de 1940, para cumplir así uno de los postulados del Programa del Moncada.
Una vez cumplido con este deber elemental, el nuevo Gobierno, mediante reformas constitucionales sucesivas tuvo que ir introduciendo modificaciones parciales para ajustar su contenido a la nueva situación que vivía el país, ya que no existía Congreso y las funciones de éste, descansaban en el Consejo de Ministros.
Por consiguiente el Consejo de Ministros, procedió cada vez que la necesidad así lo imponía a suspender o modificar determinados preceptos de la misma, hasta que el 7 de febrero de 1959, haciendo usos de los plenos poderes de que estaba investido, acordó por unanimidad aprobar, sancionar y promulgar una Ley Fundamental de la República, la que con sucesivas modificaciones posteriores, estuvo vigente hasta el 24 de febrero del año 1976.
De esa manera, durante el periodo de 1959 hasta 1976, los destinos de la Patria se rigieron jurídicamente por el Gobierno Revolucionario, siempre bajo la dirección de Fidel, y por la voluntad expresa de toda la nación, voluntad que fue reiterada en multitudinarias y entusiastas concentraciones públicas, de las cuales podemos mencionar las celebradas, con ocasión de aprobar las Primera y Segunda Declaración de la Habana.
Valga expresar que, según nuestro criterio, estas concentraciones representaron el origen de una nueva forma de sufragio directo, universal y público que ha sido comparado, salvando las distancias y las diferencias de clases sociales, con la democracia griega, tan alabada por los representantes de las denominadas democracias pluralistas occidentales, así como los de la ilustración humanística en sentido general.
Esa Ley Fundamental se encontraba inspirada en la antigua Constitución de 1940, e incorporaba los principios ya enunciados de transferir la facultad legislativa ejercida por los antiguos Senado y Cámara de Representantes, al Consejo de Ministros.
A este nuevo contenido, fruto de la experiencia de nuestras Constituciones mambisas, y que resulta trascendental para comprender la organización institucional que dio la Revolución al nuevo Estado y Gobierno, surgidos a partir del 1ro. de enero de 1959, se unieron también algunas Disposiciones Transitorias Adicionales de gran importancia, entre las que pueden destacarse la que establecía que todas las leyes y reglamentos penales, civiles y administrativos promulgados por el Alto Mando del Ejército Rebelde, durante la lucha armada contra la tiranía derrotada, continuarían en vigor […] salvo modificaciones o derogaciones posteriores, las que siempre serían publicadas en la Gaceta Oficial de la República.
Un ejemplo evidente de lo que hemos dicho, acerca del estricto apego a la ley de Fidel lo encontramos en su actuar en calidad de Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, durante los meses en que coincidió en este cargo con la presidencia de Manuel Urrutia Lleó, a quien el propio Fidel y el resto de la dirección revolucionaria triunfante, habían escogido como Jefe de Estado.
Ocurrió que al comenzar las iniciativas progresistas de la Revolución a chocar con las posiciones de derecha de Urrutia, quien suspendió la firma de leyes y decretos aprobados por el Consejo de Ministros, en su calidad de Presidente, con el fin de evitar que entraran en vigor. En vez de resolver esta contradicción y el enfrentamiento que conllevaba la toma de posiciones contrarrevolucionarias del Presidente Urrutia, mediante su deposición por un acuerdo del Consejo de Ministros Revolucionario, el que estaba  facultado para ello por la Ley Fundamental de la República vigente en esos momentos, o por medio de una acción de fuerza utilizando el Ejército Rebelde, que era comandado por él, éste prefirió renunciar al cargo de Primer Ministro o Premier, como también era denominado, en el mes de julio de 1959 y solamente tomó como única medida, la de explicarle al pueblo por radio y televisión, que su decisión se debía a la imposibilidad de desempeñar sus funciones, ante la actitud asumida por Urrutia, y por ende, era imposible llevar adelante el programa de la Revolución.
A partir de ese momento, el pueblo se lanzó a las calles y efectuó diversas y enérgicas manifestaciones contra la actuación del Presidente, por lo que ante la presión de las masas populares, Urrutia constatando la falta de apoyo a sus posiciones, optó por renunciar a su cargo. Esa renuncia fue aceptada inmediatamente por el Consejo de Ministros, y en su lugar eligió como presidente a Osvaldo Dorticós Torrado, quien desempeñaba el cargo de Ministro a cargo de la Ponencia de Leyes Revolucionarias, proceso realizado dentro de la más estricta legalidad.
A partir de ese momento, la Revolución por él dirigida se dio a la tarea de dictar las leyes que harían realidad el Programa del Moncada, y en etapas posteriores implementar la transformación de nuestro sistema económico y social para propiciar la construcción del Socialismo en Cuba.
Bastaría consignar lo que expresó en el discurso de la conmemoración del 26 de Julio, en la ciudad de Matanzas en igual fecha pero del año 1974. Allí expresó: “Las revoluciones y los revolucionarios se caracterizan en una fase porque destruyen todas las leyes, porque eran las leyes de los opresores, de los explotadores, de los dominadores. Pero junto con el hábito de destruir las leyes, muchas veces se desarrolla paralelamente el hábito de no respetar ninguna ley. Y la Revolución significa destruir todo viejo orden social y todas las viejas leyes que rigen la vida de una sociedad, y sustituirlas por leyes nuevas. Lo que equivale a decir que hay que sustituir el espíritu destructor de las leyes viejas, por el espíritu de disciplina y acatamiento de las leyes nuevas […]
“La legalidad socialista es imprescindible. Y mientras más nos organicemos y más desarrollemos la Revolución, más será necesaria crear en la mentalidad de todo el pueblo el conocimiento de la ley y el hábito de acatamiento y respeto a las leyes”.
Incluso se dio el caso de que en ocasión de recibir el proyecto de Constitución socialista preparado por la Comisión encargada de esa tarea, el 24 de febrero de 1975, proyecto que había sido revisado con su participación, varias veces en distintos momentos, durante su proceso de preparación, Fidel ente otros conceptos, expresó:
“… es nuestro propósito… luchar consecuente y tenazmente, para que cada uno de los preceptos de esta Constitución se cumpla; que nadie le pueda imputar a la Revolución jamás, de que acordó leyes y principios que después no se cumplieron”.
Consideramos que todos los juristas y operadores de las leyes en Cuba, debemos seguir el ejemplo de nuestro Comandante en Jefe, y no apartarnos nunca de los principios morales y legales que él ha defendido toda su vida, haciéndolo como un presente en ocasión de su 90 cumpleaños, cuando todavía está activo y dispuesto para el quehacer revolucionario y prever el futuro, no solo de su país sino de la humanidad.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Las sanciones economicas son el principal obstaculo para el desarrollo de Cuba

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Tomado de Tercera Información
Fuente original: Rebelión
Por Salim Lamrani

A pesar del establecimiento de un diálogo histórico con La Habana el 17 de diciembre de 2014 y pese a la visita oficial del presidente Barack Obama a la isla en marzo de 2016, Washington sigue aplicando sanciones económicas contra la población cubana, suscitando la incomprensión de la comunidad internacional. Establecidas en 1960, en plena Guerra Fría, las sanciones perduran más de medio siglo después, ocasionan importantes dificultades a la economía cubana e infligen sufrimientos inútiles a las categorías más vulnerables de la población. Su costo elevado y su alcance extraterritorial motivan el rechazo unánime de la comunidad internacional. No obstante la resolución de este conflicto asimétrico depende del poder ejecutivo estadounidense, que dispone de las prerrogativas necesarias para desmantelar gran parte de la red de sanciones impuestas a la isla.

Costo de las sanciones económicas

El 13 de septiembre de 2016 Barack Obama volvió a renovar por un año la Ley de Comercio con el Enemigo, una legislación de 1917 utilizada por primera vez por el presidente John F. Kennedy en 1962 para imponer sanciones económicas totales a Cuba, que prorroga el estado de sitio contra la isla. Esta ley, prorrogada cada año por los nueve presidentes de Estados Unidos desde esa fecha, sólo se aplica contra La Habana.

Una vez más el impacto de las sanciones ha sido dramático para la economía y la sociedad cubanas. En un año, de abril de 2015 a marzo de 2016, costaron 4.680 millones de dólares a la isla según Bruno Rodríguez, ministro cubano de Relaciones Exteriores. En su informe anual sobre las sanciones económicas, las autoridades cubanas estimaron los daños causados a nivel nacional. Resultaron afectados particularmente tres sectores. Primero las exportaciones, ya que Cuba no puede vender bienes ni servicios a Estados Unidos. Luego el costo producido por la búsqueda de mercados alternativos geográficamente alejados de la isla. Y finalmente el impacto financiero, pues Cuba todavía no puede usar el dólar en sus transacciones internacionales, a pesar de las declaraciones del presidente Obama sobre la supresión de esta restricción. “No existe elemento en nuestras vidas en el que no esté presente su impacto”, concluyó Bruno Rodríguez. En total las sanciones económicas han costado 125.000 millones de dólares a Cuba desde su implementación en los años 1960].

Otros sectores vitales, como el de la salud, resultan afectados por las sanciones económicas. Sólo para citar un ejemplo, Cuba no puede adquirir los estimuladores cerebrales profundos, que permiten tratar las enfermedades neurológicas, que produce de modo exclusivo la empresa estadounidense Medtronic. Varios centenares de pacientes cubanos con la enfermedad de Parkinson, que podrían beneficiar de una mejor calidad de vida gracias a este equipo, se ven privados de él a causa de un diferendo político que opone Washington a La Habana desde hace más de medio siglo.

Aspecto extraterritorial de las sanciones

A pesar del acercamiento histórico de diciembre de 2014, varias entidades internacionales fueron fuertemente sancionadas después de esa fecha por realizar, en perfecta legalidad con el derecho internacional, transacciones financieras con Cuba. Así, en mayo de 2015, el banco francés BNP Paribas fue condenado a una multa record de 8.900 millones de dólares por mantener, entre otros, relaciones financieras con Cuba [5]. En octubre de 2015 otro banco francés, Crédit Agricole, tuvo que pagar una multa de 1.116 millones de dólares por el mismo motivo. Conviene recordar que BNP Paribas y Crédit Agricole no violaron ninguna ley francesa y respetaron escrupulosamente el derecho europeo y el derecho internacional. Washington aplicó de modo extraterritorial, es decir ilegal, sus sanciones contra Cuba. Otras entidades financieras también fueron fuertemente sancionadas. Así el banco alemán Commerzbank tuvo que pagar una multa de 1.710 millones de dólares y puso término a todas sus relaciones con Cuba. El poder ejecutivo estadounidense tomó todas estas decisiones.

Margen de maniobra del presidente Obama

No obstante, el presidente Obama lanzó varios llamados al Congreso convidándolo a poner fin al estado de sitio anacrónico, cruel e ineficiente. Expresó varias veces su oposición al mantenimiento de medidas de retorsión económica que además de afectar gravemente el bienestar de los cubanos han aislado a Estados Unidos en la escena internacional. Durante su histórico viaje a Cuba admitió lo siguiente: “La política de Estados Unidos ha fracasado. Debemos tener la valentía de reconocer esta verdad. Una política de aislamiento elaborada para la Guerra Fría no tiene ningún sentido en el siglo XXI. El embargo sólo hace daño al pueblo cubano en vez de ayudarlo. Es una carga de otro tiempo que pesa sobre el pueblo cubano”. La comunidad mundial, favorable a la resolución pacífica de este conflicto, aplaudió este discurso marcado por la lucidez.

Sin embargo la retórica constructiva de Barack Obama no ha sido corroborada por hechos tangibles, a pesar de sus prerrogativas como jefe del poder ejecutivo. Es verdad que el presidente de Estados Unidos restableció el diálogo político con Cuba en diciembre de 2014, amplió el número de categorías de ciudadanos estadounidenses autorizados a viajar a la isla en enero de 2015, retiró a Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo en mayo de 2015, restableció los lazos diplomáticos con la reapertura de embajadas en Washington y La Habana en julio de 2015, autorizó la exportación de bienes y servicios en el campo de las telecomunicaciones en marzo de 2016 (sólo hacia el sector no estatal) y facilitó la reanudación del transporte marítimo de pasajeros entre ambas naciones en mayo de 2016 y de los vuelos comerciales en agosto de 2016.

No obstante, más allá de estas medidas positivas pero muy limitadas, el presidente de Estados Unidos dispone de todo el margen de maniobra necesario para desmantelar la casi totalidad de la red de sanciones impuestas desde 1960, sin necesitar la autorización del Congreso. Barack Obama podría autorizar a las empresas cubanas a abrir cuentas bancarias en Estados Unidos para facilitar las transacciones comerciales y financieras. Podría también poner fin a la persecución financiera contra Cuba, de la cual han sufrido muchos bancos internacionales. En total la administración de Obama infligió multas por un importe total de 14.000 millones de dólares a diversas entidades bancarias del mundo por sus relaciones con la isla del Caribe. Del mismo modo, la Casa Blanca podría permitir el comercio bilateral entre las empresas cubanas y estadounidenses (importaciones/exportaciones). También podría consentir a los capitales estadounidenses la posibilidad de hacer inversiones en Cuba. Por fin, podría, por ejemplo, eliminar la restricción que impide que todo barco, cual fuere su origen, que transporte mercancía a Cuba, entre en un puerto estadounidense durante los siguientes seis meses.

Sólo hay cuatro sectores que el poder ejecutivo no puede tocar sin el acuerdo del Congreso. El Presidente Obama no puede autorizar el comercio entre las subsidiarias de las empresas estadounidenses ubicadas en el exterior y Cuba (Ley Torricelli de 1992). En cambio, puede permitir el comercio entre la empresa matriz instalada en Estados Unidos y las empresas cubanas, lo que hace que resulte de facto inútil toda transacción con una subsidiaria establecida en un tercer país.

Del mismo modo, Barack Obama no puede permitir el turismo ordinario en Cuba (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente multiplicar el número de categorías de ciudadanos autorizados a viajar a la isla y ampliar su definición. Así, la Casa Blanca podría redefinir la noción de “viaje cultural” e integrar por ejemplo la visita de un simple museo. De este modo todo ciudadano que se comprometa a visitar un museo durante su estancia en Cuba podría beneficiarse de la categoría “viaje cultural”.

Sin el acuerdo del Congreso, el presidente Obama tampoco puede autorizar la venta a crédito de materias primas alimenticias (Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales de 2000). En cambio puede perfectamente consentir la venta a crédito de todo producto no alimenticio, lo que limitaría considerablemente el impacto de la sanción.

Finalmente la Casa Blanca no puede permitir las transacciones con las propiedades estadounidenses nacionalizadas en los años 1960 (Ley Helms-Burton de 1996). No obstante, puede abrir la vía a todo negocio que implique las demás propiedades de la isla.´
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Rechazo unánime de las sanciones

Todos los sectores de la sociedad estadounidense están a favor del levantamiento de las sanciones económicas. El mundo de los negocios, mediante la Cámara de Comercio de Estados Unidos, desea fuertemente su fin pues ve un mercado de 11 millones de habitantes a 150 kilómetros de las costas estadounidenses que acoge a otros inversionistas internacionales. La opinión pública favorece a más del 70 % la normalización completa de las relaciones bilaterales entre ambas naciones, pues no entiende por qué su gobierno le prohíbe viajar a Cuba para hacer turismo ordinario. Las autoridades religiosas, mediante el Consejo Nacional de Iglesias, han condenado las sanciones por el sufrimiento que infligen a la población de la isla. Los cubanoamericanos, con un 63 % según un sondeo de septiembre de 2016, también son partidarios del levantamiento de las sanciones, pues saben que las medidas económicas hostiles afectan a sus familiares en la isla. Por fin conviene recordar que en 2015, por vigesimocuarta vez consecutiva, 191 países sobre 193 pidieron el fin del estado de sitio contra la isla durante la reunión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Un conflicto asimétrico

Algunos observadores consideran que Cuba debe responder a los gestos que realizó el presidente Obama con cambios de orden interno. Olvidan de hecho el carácter asimétrico del conflicto. En efecto, en el diferendo que opone Washington a La Habana, la hostilidad es unilateral. Cuba no impone sanciones económicas a Estados Unidos, no ocupa de modo ilegal una parte de su territorio soberano (Guantánamo), no financia abiertamente a una oposición interna con el objetivo de conseguir un “cambio de régimen”, no roba el capital humano como lo hace la Ley de Ajuste Cubano, no realiza transmisiones ilegales destinadas a fomentar la subversión interna –como es el caso con Radio y TV Martí- Por otra parte, Cuba es una nación independiente y según el derecho internacional y desde el Congreso de Westfalia de 1648, que reconoce la igualdad soberana entre los Estados, los cambios en la isla son competencia exclusiva del pueblo cubano, el único que puede decidir su sistema político y su modelo de sociedad.

Conclusión


Las sanciones contra Cuba son anacrónicas, crueles e ineficientes. Tienen un impacto desastroso sobre la economía cubana y afectan durablemente el bienestar de la población de la isla. A pesar de las declaraciones constructivas de la Casa Blanca a favor de un levantamiento de este estado de sitio, no se ha adoptado ninguna medida de envergadura para aliviar a los cubanos de este estrangulamiento económico que dura desde hace más de medio siglo y que la comunidad internacional condena de modo masivo. Desde luego, ninguna normalización completa de las relaciones será posible mientras esté en vigor esta política hostil.

Salim Lamrani. Doctor en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad Paris Sorbonne-Paris IV, Salim Lamrani es profesor titular de la Universidad de La Reunión y periodista, especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

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