Por Gustavo de la Torre Morales.
Hay que tener como punto de partida, que el Secretario de Estado de los Estados Unidos, NarcoRubio, NO ES CUBANO.
Nació allá, en el norte brutal del Tío Sam, 15
años después de que sus padres salieran de Cuba como emigrados, en 1956. Es
decir, 3 años antes del triunfo de la Revolución.
En realidad, NarcoRubio no tiene ningún vínculo con Cuba; puesto que este repugnante personaje odia a nuestra tierra y a quienes viven en ella o la defienden.
Más bien sus vínculos tienen otra
característica que no tiene que ver con ninguna condición social, geográfica ni
cultural en lo referente a cubanidad.
NarquitoRubio, disfruta hacerse pasar por
cubano, simplemente para engañar a esos lerdos que viven de repetir como
papagayos, esa mentira sobre que sus padres "salieron huyendo del
comunismo".
En todo caso, lo que sí fue que salieron
huyeron del capitalismo salvaje que imperaba bajo la dictadura del sanguinario
Fulgencio Batista y su manada de esbirros criminales.
Por tanto, lo que sí es Narcos Rubio es un
estadounidense oportunista que le saca buena lasca al tema Cuba. ¿Saben por
qué? Porque en Estados Unidos la industria anticubana propicia que los
perversos rasquen sustanciosas tajadas de los fondos millonarios destinados a
la política agresiva de los gobiernos de EEUU contra Cuba, a lo largo de estas
seis (6) décadas de violaciones y terrorismo.
NarcoRubio, como otros de su calaña, ha hecho
"suya" esa política de agresiones a Cuba y la exprime como un
lucrativo negocio en beneficio propio: no sólo para embolsillarse altas sumas
de dinero, sino también como catapulta para alcanzar poder político en las
diversas esferas reaccionarias y ultras que gobiernan en EEUU.
Claro está, sus engaños no sólo los orienta a
ser consumidos por los ignorantes, los equidistantes, los desinformados y los
falsos creyentes, sino para cualquier mediocre que fantasea con convertirse en
un cipayo privilegiado por el antro de grillos que dirige el Sr. Michael A.
Hammer, en La Habana, o mantenidos por la derecha y ultraderecha europea.
Sí, los secuaces son esos mismos, esos
personajillos que se prestan de instrumento en las operaciones de
manipulaciones mediáticas, desórdenes sociales, propagación de bulos, difundir
odio y cometer vandalismo o violencia contra el pueblo cubano.
Este es el Sr. NarcoRubio, un mohatrero de la
politiquería imperialista, lanzando amenazas de invasión, pero que no tendrá
los cocos bien puestos para ir en primera fila. Por supuesto, que estará detrás
de su escritorio o alguna tribuna distante del combate, si la locura y el
disparate los lleva a lanzar una invasión; porque no quiere terminar
declarándose como "cocinero" y siendo cambiado por compota.
Este papanatas, escondido detrás de la
fanfarria de sus "bravuconerías", no escucha a los especialistas de
su ejército, que ya acertaron que con Cuba no será un llega-y-coge.
En Cuba están bien arraigadas varias frases que
son fibras en la cadena de ADN de la cubanía de la población patriótica.
La frase de Antonio Maceo, sobre "recoger
el polvo anegado en sangre, si no se perece en la contienda"; la
expresión del Comandante Juan Almeida, "Aquí no se rinde nadie" y
los versos del poeta Bonifacio Byrne, "si desecha en menudos pedazos llega a
ser mi bandera algún día, nuestros muertos alzando los brazos la sabrán
defender todavía".
Y si hay quien que insinúa que siempre hay quien se rinde, que traiciona, que se somete_ ¡es verdad!_ pero esos ya los calificó el Comandante Fidel Castro Ruz, en septiembre de 1961: "Los mercenarios se rinden, los mercenarios levantan bandera blanca; ¡los combatientes verdaderos de una revolución no levantan jamás bandera blanca! Los combatientes de una revolución prefieren mil veces la muerte física a la muerte moral; los mercenarios, moralmente muertos desde siempre, se conforman con preservar la vida física".

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