martes, 16 de mayo de 2017

¿Cuánto cuesta ser guarimbero en Venezuela?

Venezuela
Foto: Actualidad RT
Tomado de Lechuguinos

Los guarimberos en Venezuela  están con los equipos más sofisticados, para protestar contra “el régimen que los mata de hambre”.

Las guarimbas en Venezuela, como todo lo que realizan los opositores, sin más ideología y guía que el dinero y las poses mediáticas se han convertido en una “alfombra roja” donde desfilan para crear caos y destrozos y compiten entre ellos, tanto en la calle como en las redes sociales para ver quién es el  más “fashion” y mejor dotados de implementos de última tecnología.
Es irónico cuando se escucha a estos intolerantes desadaptados decir a los medios internacionales que llevan como bandera de lucha, el salir del “régimen de Maduro” porque este gobierno los tiene pasando hambre y penurias y el dinero no les alcanza para  nada, pero les observas los “equipos de guarimbear” y su indumentaria e inmediatamente te das cuenta que algo anda mal, entre el discurso y la realidad.
Ropa de marca, zapatos que combinan con el infaltable rosario, sin que pueda faltar, por su puesto los lentes de sol y la gorrita tricolor que es lo más barato del “kit guarimbero” y no baja de los 40 mil bolivares.
Ahora bien, si vamos al Kit de guerra la cosa se pone más fuerte, y menos entendible con el discurso de la falta de dinero y crisis económica. Llevan mínimo un costoso casco, una cámara personal de alta definición, que pueda grabar el momento preciso en que causa el destrozo emprendido, no puede faltar su máscara antigás y el escudo previamente bendecido por Freddy Guevara.
Lechuguinos.com
Nota del administrador de este blog: Carecen de toda identidad y firmeza que hasta asumen la bandera de 8 estrellas promovida por la Revolución Bolivariana. Foto: Lechuguinos.com
Ahora desmenucemos económicamente esta indumentaria de guerra. En Internet, una cámara personal de alta definición cuesta entre 53 y 348 dólares, que calculados a 5.200 bolívares por dólar, es decir, en dólar negro, estamos hablando de entre Bs. 220.000 y dos millones de bolívares, cifra que corresponde a casi un año de sueldo mínimo.
La máscara antigás de doble filtro, elcasco para practicar deportes extremos, los guantes de carnaza o de faena para poder lanzar las molotov da un total de 124,5 dólares, que en bolívares corresponde aproximadamente a Bs. 644.500, más de tres salarios mínimos en Venezuela.
En conclusión aquí lo que hay es una cuerda de sinvergüenzas, acostumbrados a gastar a manos llenas y asqueados de que el pueblo humilde pueda tener derechos y privilegios que ellos, los ricos antes le tenían prohibido.

Declaración del Capítulo Catalunya de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En defensa de la Humanidad

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Tomado de Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.

Declaración del Capítulo Catalunya de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En defensa de la Humanidad ante la Proposición No de Ley sobre Venezuela presentada por el PP en el Congreso de Diputados
El Capítulo Catalunya de la Red internacional de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En defensa de la Humanidad (REDH), ante la “Proposición no de Ley sobre la crisis institucional en Venezuela” presentada por el PP en el Congreso de Diputados para su votación el jueves 11 de mayo, manifiesta:
‐ Que se trata de un texto cuya exposición de motivos presenta una visión absolutamente sesgada, apocalíptica y deformada de la actual situación en la RBV, destinada a difundir la tergiversación de los hechos empleada como propaganda por los sectores más radicalizados y violentos de la oposición venezolana.
‐ Que dicha Proposición No de Ley intenta engañar a los ciudadanos fingiendo preocupación por la situación de la democracia y los derechos humanos en el mundo cuando el PP nunca ha tomado iniciativas de condena frente a golpes de estado como los ocurridos en los últimos tiempos en Brasil o Ucrania, ni ha levantado la voz ante las acciones criminales y represivas de gobiernos como los de Turquía, Arabia Saudí y otros que ellos consideran aliados suyos.
‐ Que es conocida la actitud del PP de usar a Venezuela como recurso para tapar sus vergüenzas, la corrupción generalizada en sus filas y los juicios a los que están sometidos numerosos dirigentes de su partido. Una actitud arrogante e injerencista de profundo desprecio a la soberanía popular y a la legalidad constitucional vigente en la República Bolivariana de Venezuela.
‐ Que en Catalunya la falta de credibilidad del PP y el rechazo de la mayoría de los ciudadanos al conjunto de sus políticas ha quedado de manifiesto en su escaso apoyo electoral: en las elecciones al Parlament de Catalunya de 2015 solo obtuvieron el respaldo del 6,5% de los catalanes con derecho a voto y del 8,6% en las elecciones generales de 2016. En Catalunya, las posiciones del PP sobre Venezuela, como sobre tantos otros temas, NO NOS REPRESENTAN.
Por todo ello, el Capítulo Catalunya de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En defensa de la Humanidad manifestamos nuestro rotundo rechazo a la Proposición No de Ley presentada por el PP sobre la situación en la República Bolivariana de Venezuela.
Catalunya tiene una larga trayectoria de cooperación y solidaridad con los pueblos y sus luchas. En estos momentos difíciles por los que atraviesan el pueblo venezolano y su gobierno bolivariano, sometidos a una estrategia de cerco económico, político y mediático internacional semejante a la que ya sufrieron Salvador Allende y el pueblo chileno a principios de los años 70 y el pueblo y el gobierno de Cuba durante más de cinco décadas, queremos expresar nuestra solidaridad fraternal con el bravo pueblo venezolano y con los esfuerzos del gobierno bolivariano presidido por Nicolás Maduro para restablecer la paz y el diálogo mediante la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente abierta a la participación de todos los sectores sociales y políticos del país.
Barcelona, 10 de mayo de 2017. Capítulo Catalunya de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En defensa de la Humanidad.

El programa de la MUD "si llega" al poder


Tomado del sitio web PSUV

CONOCE EL PAQUETAZO QUE PRETENDE APLICAR LA ULTRADERECHA VENEZOLANA EN EL SUPUESTO DE LLEGAR AL PODER.
El documento Primeras Ideas de Acciones a Tomar por el Gobierno de la Unidad (2013), elaborado por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), son los lineamientos del programa de gobierno del candidato opositor Henrique Capriles Radonski en materia económica. Entre sus propuestas de corte neoliberal, plantea:
  • Despidos masivos en la Administración Pública.
  • Privatizar los servicios públicos.
  • Reducir los aportes del Estado a las Misiones Sociales, lo que llevaría a eliminarlas progresivamente, y en algunos casos privatizarlas (Róbinson, Ribas y Sucre, Mercal y CDI). Al privatizarlas los servicios dejarían de ser gratuitos.
  • Eliminar los subsidios habitacionales.
  • Reducir la transferencia de recursos a los Consejos Comunales.
  • Incrementar las tarifas del sector eléctrico y el transporte público.
  • Congelar el monto de la pensiones otorgadas por el IVSS, las cuales estarían por debajo del salario mínimo.
  • No pensionar a personas que no hayan cotizado, ni tampoco a aquellas que no hayan completado las cotizaciones.
  • Reformar el sistema bancario y eliminar las carteras de créditos obligatorias a sectores especiales (agricultura, turismo, industria) y las tasas de intereses preferenciales determinados por el BCV.
  • Suprimir los controles de precios de los bienes y servicios.
  • Plantear una nueva política petrolera y minera abierta al capital extranjero.
  • Entregar las tierras y empresas expropiadas a sus antiguos “propietarios”.
Descarga el libroEl Nuevo Paquetazo, el programa del Candidato de la Derecha; escrito por el investigador Romain Migus.

Este texto es compendio de los mil 237 artículos que conforman el verdadero programa de gobierno de la oposición, caracterizado por la privatización y la intención de aplicar un voraz paquete neoliberal a los venezolanos, con la excusa de que no hay recursos suficientes para financiar los programas sociales que impulsa el Gobierno Bolivariano. El programa plantea la posibilidad de reformar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

domingo, 14 de mayo de 2017

Madre cubana

Tomado de Bohemia
Llega mayo, mes del clásico desfile proletario, de lluvias, primavera y, por supuesto, del Día de las Madres. Como dictan la tradición y el calendario, en Cuba se dedica a esa celebración el segundo domingo de mayo. Se trata, sin duda, de una fecha de especial importancia, en la que hasta se hace a un lado cualquier contrariedad para agasajar con flores, postales, regalos y mimos a quien nos dio el ser.
Es motivo perfecto para pasarlo en familia, jornada feliz, no exenta de divergencias, pues hay quienes consideran que debería durar todos los días del año, en vez de estar ceñida a una fecha precisa. Otros, en cambio, aplauden esa última opción, no solo como oportunidad para el obsequio y la tarjeta de felicitación, sino de abrazos y besos más cálidos que los habituales, para recordarles cuánto se les aprecia y decirles desde lo profundo del corazón lo que quizás no decimos a diario: “Te quiero mucho, mamá…”.
Sea como sea, los homenajes en la esperada cita dominical de mayo son incontables y muy diversos, como intento de retribuirles el amor y el cariño que siempre nos profesan en el cuidado y la atención a nosotros, sus hijos.
“¿Quién que ve una madre y la ve cómo ama, y prevé, y endulza, y perdona, duda de ese caudal de maravillas que yace ignorado en cada alma de mujer?”, sentenció alguna vez el Héroe Nacional, José Martí, quien a sus sobresalientes cualidades de intelectual y patriota unió el don de hijo amoroso. No hay nada mejor para construir que las manos de una madre; para proteger, que el regazo de una madre; para motivar, que el aliento de una madre. Le sobraba razón al Maestro en su prédica: “Toda madre debiera llamarse Maravilla”.
Y si por nosotros los cubanos fuera, en un concurso universal de madres las nuestras se llevarían el más alto premio, pues, sin importarles la magnitud de los retos que puedan surgirles en el camino, ellas son capaces de vencerlos todos. Campeonas del sacrificio, del amor y la consagración.
La madre cubana es, dicen algunos, mujer orquesta: cariñosa, cómplice, consejera, curandera, adivina; bondadosa, preocupada, desprendida; maga, virtuosa, abnegada; revolucionaria en el diario vivir y en las horas cruciales… También, a veces, dominante y sobreprotectora, pero eternamente hermosa para sus hijos, no importa la edad.
Mi madre es obrera, maestra, doctora, militar, abogada, campesina, deportista, ama de casa… Es esa y aquella cubana, que llevan en el alma y en los hombros el país. Y son también aquellas otras, las internacionalistas que van lejos de la patria, a otras naciones, a aliviarle dolores a la humanidad.
Cotidianamente se les ve, en distintas responsabilidades y tareas –aun las más impensadas y complejas– en el trabajo, para más tarde volverlas a ver, en otra jornada laboral, la del hogar. Por eso hay que besarlas y regalarles un domingo al año, y todos los días considerarlas un poco más; compartir con ellas deberes, que no es “ayudar”.
Ser madre en Cuba es privilegio, dicha, y como en cualquier parte, tarea difícil. Un halo heroico parece estar reservado siempre para las que en esta tierra asumen el acto de por sí heroico –amén de hermoso– de parir, dar vida. La historia así lo confirma, desde la excepcional Mariana, que empinó ella misma a sus retoños hacia la manigua insurrecta, a la que también se fue.
La madre de los Maceo es ejemplo cimero, pero como ella, muchas otras fueron protagonistas de páginas gloriosas o con dolor insondable lloraron la inmolación temprana de sus hijos, caídos en las luchas por la libertad de la patria o de otras tierras del mundo.
La madre cubana de hoy, como la de antaño, sigue siendo pilar fundamental en el sostén de los valores sociales, para los tiempos presentes y futuros. A todas, por haber dado a luz nuestros mejores sueños, por ser modelos de seres humanos y formar filas en la vanguardia de nuestra sociedad, las mayores y más justas congratulaciones en su día. Y el deseo de que estas, más que en palabras, se reviertan en acciones, todos los días.

Rafael Correa: "en los tiempos actuales, nuestras balas son los votos, nuestros soldados son los ciudadanos"

Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana,mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate
Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana,mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate.
Tomado de Cubadebate
Por: Omelio Borroto.

En pocos minutos comenzaría la entrevista a Rafael Correa Delgado, después de tres años de continuas gestiones. Al llegar a la casa donde se hospedaba durante su estancia en Cuba, un miembro de su guardia de seguridad me comentó que el Presidente había llegado pasadas las dos de la madrugada. Estuvo toda la noche hablándoles a jóvenes ecuatorianos que estudian en Cuba y como es usual en él, terminó cantando y bailando. Muy pocas horas después impartía una verdadera conferencia magistral en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, después de recibir el título de Doctor Honoris Causa. Una energía inagotable, renovable, comparable solo con la de Hugo Chávez y Fidel Castro, dos de sus amigos que ya no están.
En mis recorridos por El Ecuador, nadie, o casi nadie, hacía silencio cuando se mencionaba a Rafael Correa; no había indiferencia posible. Un hombre que en diez años cambió el rostro de su país, lo dotó de magníficas carreteras, mejoró significativamente sus universidades, eliminó bases militares extranjeras de su territorio, disminuyó la pobreza, trabajó en función de cambiar la matriz productiva y, más que cualquier otra cosa, ubicó al Ecuador en un lugar, mucho más allá de la mitad del mundo.
Sobre su fuerte carácter y la adopción de decisiones económicas que podían implicar significativos impactos ambientales en una de las naciones más megadiversas del planeta, no pocas veces escuché críticas, provenientes sobre todo de un sector de la izquierda de su país que no lo reconoce, no cree en su Revolución Ciudadana y lo valora como un capitalista moderno, incluso neoliberal. Él, en cambio, los cataloga como “la izquierda infantil”.

Más allá de antagonismos, Rafael Correa es sin dudas uno de los grandes estadistas de la última década, a pesar de ser Ecuador un pequeño país. Un sistema de encuestas y análisis vinculado a la Organización de Naciones Unidas (ONU) lo ha reconocido recientemente como el mejor presidente del pasado año en el mundo.

El día antes de la entrevista consulté a un amigo suyo sobre qué preguntar al Presidente, y me dijo: “Solo te puedo decir que me ha invitado a acompañarle en desplazamientos en bicicleta y nunca he aceptado la invitación. Eso solo lo pueden hacer los mejores ciclistas de cada provincia del Ecuador”.
Ya en la sala de la entrevista, mientras nos colocaban los sistemas de audio para comenzar, le pregunté al Presidente si consideraba que le habían prestado atención a la conferencia impartida por él en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, y ante tan inesperada interrogante su sorpresa solo le permitió decir que alguno podía haberse quedado dormido. Entonces, le conté que esa mañana una bella amiga economista, me reveló que ella había estado en su primera conferencia en la Universidad de La Habana años atrás, y muchas de las mujeres que allí estaban, estudiantes y profesoras, le prestaron más atención a él que a sus palabras.
Ante las cámaras no pude evitar preguntarle sobre su futuro, qué iba a ser después de entregar el poder el 24 de mayo (¡dormir y dedicarse a los quehaceres domésticos!), sobre el Che, Fidel; sobre la autenticidad de su Revolución Ciudadana. Sus respuestas fueron precisas. No imaginaba en ese momento, que alguien se me había adelantado y contaba en su acervo con “Confesiones secretas sobre el presidente Correa”.

Por mi parte, comenzaré un nuevo ciclo de gestiones para otra entrevista a Rafael Correa, en Bélgica, en Guayaquil, en Quito… ¿Quién sabe?
Omelio Borroto (OB), periodista de Mundo LatinoEs un día muy especial para Mundo Latino y la Televisión Cubana. Con nosotros se encuentra el presidente de la República del Ecuador Rafael Correa Delgado. Muchas gracias, Presidente.
Rafael Correa (RC), presidente de la República del EcuadorGracias a usted.
OBEs un placer estar con usted hoy.
RC: Siempre es una alegría estar en nuestra querida Cuba.
OB: ¿Cómo se siente en Cuba?
RC: Como en casa.
OB: ¿Cómo lo estamos atendiendo?
RC: (Risas). Bueno, con más cariño que en casa, incluso; porque por ahí algunos no me quieren mucho.
OB: Óigame, usted sabe que, no sé si en Ecuador es común, en Cuba nosotros decimos que a la tercera va la vencida. Quizás usted no lo sepa, pero esta es la tercera vez que estuvimos listos para hacerle una entrevista. Una primera ocasión fue en Ecuador, que por suerte… la verdad, no se dio, porque tuvimos un accidente en la Amazonía: la cámara se cayó…, en fin, fue una aventura. Una segunda ocasión fue en Santiago de Cuba, cuando el 500 aniversario, que estaba previsto que usted visitara Santiago, al final se canceló la visita, pero estábamos nosotros allá esperándolo. Y está es la tercera ocasión.
RC: ¡Qué pena, qué pena!
OB: Así que a la tercera realmente va la vencida.
RC: ¡Qué bueno!
OB: Yo le tengo una sorpresa inicial, tengo varias sorpresas que darle, pero esta me congratula mucho dársela. (Mientras le muestra el cartel) Este documental, que su nombre le será seguramente muy conocido, “Las venas abiertas de la Amazonía”, que evoca a Galeano. Es un documental que hizo Mundo Latino hace algún tiempo, solidariamente con El Ecuador, y lo hizo con el apoyo de muchas instituciones cubanas, ecuatorianas, y para nosotros ha sido un placer contribuir de alguna manera a divulgar esta tragedia.
RC: Muchísimas gracias.
OB: Le entrego este póster.
RC: Esto es una muestra clamorosa de la doble moral internacional, del poder del dinero. Es evidente el crimen de la Amazonía, ustedes pueden ir, cualquiera de ustedes, Cuba, América Latina, el mundo entero. Pueden meter sus manos en los pozos de petróleo, en los charcos, en las lagunas de petróleo dejadas por Chevron, y sigue impune esa compañía. No solo que sigue impune, sino que sigue persiguiendo a aquellos que osaron demandarla, con toda la razón del mundo, porque destruyeron la selva amazónica; pero ese es poder del dinero, el poder del capital trasnacional.
OB: Usted estuvo apenas fue nombrado Presidente, fue nombrado Presidente creo que el 15 de enero de 2007, y estuvo el 26 de abril en la Amazonía.
RC: Y nunca un gobierno se había preocupado por ese desastre porque todos estaban…, eran cómplices de estas trasnacionales, que entraban al Palacio de Gobierno como perro por su casa. Les daba el Estado ecuatoriano… Los abogados de Chevron, los directivos, llegaban a los cuarteles militares, les daban transporte, nuestras propias Fuerzas Armadas. Todo eso se acabó con nuestro gobierno. El propio Presidente fue a mostrar la contaminación, por eso dijeron que nos estábamos entrometiendo en el juicio; eso es una falsedad enorme. En nuestro país la justicia es independiente, actuó autónomamente, sancionó un crimen evidente. Lo que no hicimos fue vendernos a esa trasnacional como hicieron otros gobiernos.
OB: Realmente la batalla del Frente en Defensa de la Amazonía a nosotros nos impresionó mucho.
RC: Sí, pero es David contra Goliat, ¿no? Y lastimosamente, al contrario de la historia bíblica, está venciendo Goliat, porque todo está a favor de ellos. Es la estructura internacional, las cortes en Estados Unidos contra los demandantes de Lago Agrio, como se llama, —Lago Agrio es la ciudad donde se estaba realizando el juicio—, ¡fue terrible! Testigos comprados abiertamente por Chevron, ¡algo increíble realmente! Es la lucha de David contra Goliat. ¡Ojalá se cumpla la historia bíblica y finalmente prevalezca David!
OB: Nosotros estuvimos haciendo el documental con usted el 30 de septiembre de 2014, la fecha seguramente le será conocida. Estuvimos en el centro de Quito, usted pronunció un discurso en aquel evento dedicado a analizar la Restauración Conservadora, que fue un término que ustedes bastante bien acuñaron y les preocupó desde un inicio. A mí realmente me impresionó aquella noche, aquel discurso, y además tuve la posibilidad, y no me equivoqué, obviamente, de hacer un pronóstico sobre las elecciones en Ecuador, y lo hice con la presidenta de la Asamblea Nacional. Después que lo vi a usted, cantando, bailando, a usted…
RC: (Risas). Dijo “van a perder”.
OB: … A usted solo no; a Patiño, a Jorge Glass…
RC: “Si no logran que el Presidente pare de cantar van a perder”.
OB: “Después de lo que han hecho”… Realmente lo que le dije fue: “Después de lo que ustedes han hecho ya, y cantando y bailando como lo hacen, es imposible que ustedes pierdan las elecciones”. (Risas).
RC: (Risas). No, nosotros estábamos seguros de que íbamos a ganar, de hecho fue más duro de lo que esperábamos; pensábamos ganar con mayor amplitud. Es motivo de preocupación que una propuesta tan troglodita, tan primaria, tan cavernaria, porque es ese el capitalismo más salvaje, el neoliberalismo más elemental, más burdo, el que proponía nuestro adversario, haya obtenido el 49 % de los votos, casi el 49 %. Es motivo de reflexión y estamos haciendo esas reflexiones. Felizmente vencimos, la mayoría del pueblo ecuatoriano ha ordenado que continúe la Revolución Ciudadana, y bueno, tenemos cuatro años para corregir cualquier error.
OB: Claro. Ahora, bueno, más allá de lo que significa el resultado electoral para Ecuador, ¿cuál es su valoración de ese resultado para el conjunto de América Latina?
RC: Usted lo dijo, en ese discurso del 30 de septiembre del 2014… 30 de septiembre rememora, más que conmemora, el intento de desestabilización del 30 de septiembre del 2010, cuando, usando una rebelión policial, manipulados por la prensa con desinformación, se tomaron aeropuertos, se tomaron Asamblea Nacional, carreteras del país, medios públicos; quisieron llevar gente a la calle para tumbar al gobierno y la gente salió a las calles a defender al gobierno; se fortaleció a un muy alto precio, hubo cinco muertos, muchísimos heridos, muchísimos abusos de ciertos policías, pero se fortaleció a un precio muy alto la democracia.
Entonces, nosotros rememoramos ese 30 de septiembre; y ese 2014, a inicios de ese año, habían sido las elecciones locales que ganamos, pero perdimos plazas importantes como Quito y allí nos dimos cuenta de que enfrentábamos otra clase de oposición, otra clase de derecha. Ya no era esa derecha desarticulada, sin visión clara. Tenían una estrategia muy bien establecida, tenían coordinación nacional, coordinación internacional, expertos extranjeros ¡para una alcaldía! Era una coalición nunca antes vista en la política ecuatoriana, ni siquiera a escala presidencial, y era para una alcaldía. Y entonces, ahí nos dimos cuenta de que se venían tiempos duros, que la derecha había superado el aturdimiento en que la habían dejado, derrota tras derrota, los gobiernos progresistas, empezando por la derrota que le propinó Hugo Chávez en Venezuela a finales del siglo pasado, y que ya tenía una estrategia, una coordinación, discursos… medios, como sus medios de comunicación, para tratar de destrozar la labor de los gobiernos progresistas, acusarnos de corruptos. La misma estrategia contra Dilma, contra Cristina; la misma estrategia contra Maduro, contra Evo, contra Correa. Es una estrategia regional. Entonces, le pusimos a ese intento de revertir los avances progresistas y retornar al pasado, la Restauración Conservadora.
Nos preparamos, porque sabíamos que iban a ser tiempos muy duros; además entró en recesión el país por factores externos, más otras complicaciones: desastres naturales, litigios internacionales…, pero, en ese contexto tan complicado y pese a que se unieron todos contra nosotros, pese al descarado involucramiento político de su prensa, logramos vencerlos nuevamente. Y eso significa probablemente el cambio de ese ciclo de Restauración Conservadora en América Latina; por eso era tan importante la elección en Ecuador, por eso nunca iban a aceptar los resultados. Intentaron negarlos, decir que hubo fraude… Quedaron en ridículo. Se contaron todos los votos que pidieron y no solo que no cambió el resultado, sino que mejoró a favor de nosotros. Entonces sí puede significar, ojalá signifique el cambio de ciclo, no soy tan optimista al respecto. Yo creo que fue una excepción, pero sigue esa arremetida conservadora con mucha fuerza.
Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana, mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate
Entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa Delgado a Mundo Latino, durante su visita a Cuba para recibir la Orden José Martí y el Título de Honoris Causa de la Universidad de La Habana, mayo de 2017. Foto: Juvenal Balán / Mundo Latino / Cubadebate.
OB: Óigame, esa misma noche, y lo he visto hacerlo muchas veces más, usted terminó ese acto cantándole al Che Guevara.
RC: (Risas).
OB: Para un cubano, por supuesto, es muy emocionante que eso ocurra, además lo hace muy bien, y lo hizo ahora con el resultado electoral favorable a Alianza País. ¿Qué opinión tiene usted sobre el Che Guevara?
RC: Un ser humano extraordinario, un ejemplo por donde se le mire, un ejemplo de compromiso, de sacrificio extremo, de convicción, de coherencia. Para mí el Che ha sido, le insisto, una referencia desde que tengo uso de razón, y la canción de Carlos Puebla al Che “Hasta Siempre Comandante”, me gusta mucho. Yo, cuando gano las elecciones en 2006, en noviembre de 2006… cantamos, celebramos con la canción del Che Guevara y se popularizó mucho; en Ecuador antes casi no se conocía, pero en esa victoria electoral, nuestra primera victoria, cuando ganamos la presidencia, celebramos con la canción “Hasta Siempre Comandante” y ahora se conoce muchísimo en Ecuador.
OB: El Che Guevara intentó hacer revoluciones aquí en Cuba, por supuesto, y como usted sabe, en Bolivia…
RC: Y en África también.
OB: En África también…, de manera muy diferente a como usted lo ha tenido que hacer. Usted le ha llamado a la suya “Revolución Ciudadana”. ¿Es una verdadera revolución lo que ha ocurrido en Ecuador en los últimos diez años?
RC: Sí, porque normalmente la palabra revolución se relaciona con cambios violentos, tener que recurrir a las armas para liberarse, como en el caso de la Revolución Cubana, de una dictadura sangrienta de Batista; pero en los tiempos actuales, nuestras balas son los votos, nuestros soldados son los ciudadanos, por eso le llamamos Revolución Ciudadana; pacífica, revolucionaria, democrática… ¿Y revolución por qué? Porque es un cambio radical, profundo y rápido de las estructuras vigentes, pero creemos que existen los instrumentos para que ese cambio profundo, radical y rápido, a diferencia de antaño, por ejemplo en el caso de la Revolución Cubana, ya no tenga que ser un cambio en base a la lucha armada, sino en base a los pocos espacios que deja una democracia burguesa, pero cambiar desde adentro esa democracia burguesa, y creo que hemos avanzado en Ecuador, pero falta mucho por hacer.
OB: Yo tuve la oportunidad de conversar con dos misioneros españoles en la Amazonía, personas que llevan muchísimos años, décadas allí en la Amazonía, y trabajando por los pobres, vinculados a la Teología de la Liberación, gente de izquierda, no…
RC: Comprometida con los pobres.
OB: Personas, no de la izquierda infantil, como usted en otras ocasiones ha comentado, y me ocurrió algo muy interesante. Uno, al hablar de usted, me decía: “lo que hace Correa son obras faraónicas”.
RC: (Risas).
OB: Y el otro le ripostaba y decía: “Correa es lo mejor que ha tenido América Latina siempre”, o sea, ese antagonismo, esa visión de Correa a lo largo del tiempo: ¿cómo usted ha podido sobrellevarla y cómo cree que lo recuerden a partir de ahora?
RC: Mire, no hay obra trascendente, ni ser humano trascendente que no sea signo de contradicción, que no tenga contradictores. El mejor ejemplo: Fidel Castro.
OB: Usted dijo eso en el discurso en la Plaza.
RC: Yo dije: “La mayoría te amó, una minoría te odió, pero nadie pudo ignorarte”. Entonces, eso es inevitable. Y aceptamos las críticas, los cuestionamientos, siempre y cuando sean fundamentados, rigurosos, con buena intención. Lo que pasa es que frecuentemente enfrentamos mucha mala fe, manipulación de la prensa, infamias, no opiniones, infamias abiertas; ni qué decir argumentos, esos nunca los recibimos; solo opiniones, las más disparatadas, pero algunas con mucha mala fe. Así que yo respeto mucho lo que dice ese misionero español, criticando nuestra acción, pero creemos que estamos en el camino correcto. Eso es cambiar, eso se llama ilusiones movilizadoras; precisamente por esa mentalidad la gente se acostumbra a que así debe ser.
En la Amazonía había que tener caminos de herradura porque era la Amazonía; ahora tiene una de las mejores troncales viales de todo el país. Tenemos per cápita la mayor cantidad de Escuelas del Milenio, que son unidades maravillosas, educativas, muy modernas; donde mayor cantidad por habitante tenemos es en la Amazonía. Eso es lo que llama él obras faraónicas. No, son obras necesarias y obras merecidas. Y se llama ilusión movilizadora, y que la gente sepa que ellos tienen iguales derechos que el resto del país, y jamás vuelvan a aceptar ser postergados, ser excluidos.
OB: Ahora, volviendo a la Amazonía; yo tuve la oportunidad de visitar las mismas parroquias que usted visitó tan pronto fue elegido presidente de Ecuador, y bueno, hay muchas transformaciones, pero todavía la gente está sufriendo la contaminación. Ya usted termina su mandato presidencial. ¿Se siente satisfecho de haber hecho todo lo posible por evitar la contaminación, por los contaminados?
RC: Como siempre le digo a mi pueblo, yo, si alguna vez estaré satisfecho será en la tumba. Siempre se puede hacer más, siempre se puede hacer mejor las cosas. Por primera vez en la historia los pasivos ambientales han disminuido, no han aumentado, pero no hemos podido remediar todo, ¡y hay cosas que son irremediables!, pero ya no aumenta la contaminación; disminuye. No hemos podido remediar todo y eso también… es un poco tragicómico, si cabe el término, porque antes a los gobiernos se les criticaba por no hacer nada, ahora a nosotros se nos critica por no hacer todo. Es imposible en una década reparar todo y hay cosas en la Amazonía que, insisto, son irreparables; pero la región que más cambios ha tenido es la Amazonía, porque era la región con la que teníamos una deuda inmensa, es la región que ha mantenido la economía nacional. De ahí salió el petróleo cuarenta años, quedó ahí la pobreza, la contaminación, y la plata se fue a otros lados. Ahora no, ahora queda el bienestar para la Amazonía y, le insisto, es la región que más ha cambiado, sin embargo era la de mayor incidencia de pobreza. Ha disminuido mucho la pobreza, pero todavía sigue siendo la región con mayor porcentaje de pobreza, ese es un gran desafío que tenemos como Gobierno, como Revolución.
OB: Usted hablaba hace unos instantes de la Restauración Conservadora. Por estos días es muy común mencionar a la OEA como un instrumento dentro de esa estrategia.
RC: El Ministerio de las Colonias, como dijo Fidel.
OB: ¿Ha valorado usted en algún momento que Ecuador abandone la OEA?
RC: Bueno, yo lo he dicho claramente. Creo que el espacio para procesar… Esa ha sido la postura, la ponencia de Ecuador en todos los fórum internacionales, en todas las reuniones que hemos tenido a nivel de Latinoamérica. El espacio para procesar nuestros conflictos, políticas, etcétera, se llama CELAC: Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, y debemos dejar la OEA como un espacio para, ¡como bloque!, como bloque latinoamericano y caribeño, procesar nuestros conflictos y nuestras diferencias con América del Norte; pero es una locura que, si hay un problema entre El Salvador y Ecuador, vayamos a Washington a resolverlo. Es una locura que un país pequeño como Ecuador vaya a Washington a enfrentar el poder hegemónico de Estados Unidos dentro de la OEA. El mundo del futuro, creemos que va a ser un mundo de bloques. Hay que consolidar el bloque latinoamericano y caribeño; eso, hacerlo como CELAC, e ir a la OEA, si es que sobrevive la OEA, porque su historia amerita que desaparezca por las tristes ejecutorias que ha tenido como organización; pero en todo caso, ir como bloque latinoamericano y caribeño a procesar nuestras diferencias con América del Norte, como bloque también, Estados Unidos y Canadá, si no, creemos que eso no tiene futuro y es perder bastante el tiempo.
OB: Tuve la oportunidad también, cuando estuve en la Amazonía, de transportarme por tremendas autopistas, y usted ha dicho en más de una oportunidad, y no solo usted, que son las mejores de América Latina. Estuve en universidades que han sido transformadas en estos años, con más financiamiento, con becas, en fin… Usted apostaba al cambio de la matriz productiva y a una sociedad del conocimiento. ¿Siente que lo ha podido lograr?
RC: En gran medida. Mire, siempre decimos en Ecuador, y estas son frases de una sencilla campesina, cuando fui a inaugurar una carretera muy bonita en lo recóndito de la patria, donde nunca llegaba ni siquiera un subsecretario, peor el presidente de la República; se llama Amaluza, en la provincia de Loja, fronteriza con Perú, y… una sencilla campesina tomó la palabra para agradecernos y dijo una frase que nos ha servido de lema: “Presidente, sabemos que falta mucho por hacer, pero también sabemos que nunca se ha hecho tanto como ahora”. Falta muchísimo por hacer, pero nunca se ha hecho tanto como ahora; entonces, falta todavía mejor universidad, faltan más y mejores carreteras. Se ha avanzado mucho, pero el camino por transitar aún es largo.
OB: Vengamos a Cuba ahora. En Cuba se han graduado más de dos mil médicos ecuatorianos, hemos atendido a más de cuatro millones de pacientes…
RC: Siempre tendrán nuestra eterna gratitud; muchas gracias por eso.
OB: ¿Cree usted que ha hecho el máximo posible porque las relaciones entre Cuba y Ecuador sean mejores?
RC: Bueno, es evidente que las relaciones con Cuba son las mejores de la historia y solo tenemos gratitud y admiración para Cuba. Nos ha ayudado mucho en preparación de talento humano; vengo de recibir un Doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana. Hay cuatrocientos estudiantes ecuatorianos en postgrado, muchos profesores universitarios que están obteniendo su PhD; porque ahora, con la nueva ley, para ser profesor principal en universidad, en Ecuador, se necesita tener un título de PhD, y para ser profesor, un título de cuarto nivel. Antes ni siquiera tenían título de tercer nivel, y se daba clases en universidad; era un desastre total y sin concurso del mérito. Todo era argolla, politiquería, etcétera. Todo eso hemos podido superar, pero insisto, siempre falta mucho por hacer.
En todo caso, nuestra gratitud infinita para Cuba, no solo por preparar a nuestros jóvenes, sino también por toda su solidaridad, por toda la ayuda que nos envió tras el terremoto del 26 de abril del año pasado, pero es su permanente comportamiento, la solidaridad es lo que define a Cuba.
En todo caso, ese talento humano, yo estoy muy contento de que venga a formarse acá, sobre todo los médicos, porque en Cuba no reciben solo una formación en ciencias, también reciben una formación en conciencia, en compromiso; entonces son extraordinarios profesionales, muy comprometidos socialmente. Además, ahora ayudamos nosotros con becas. Ya se ha flexibilizado un poco la selección de los chicos que vienen a Cuba, pero antes eran becas cubanas y la Embajada Cubana en Ecuador escogía a los chicos, a los pobres entre los pobres, indígenas, ¡amazónicos! ¿Cuántos amazónicos tenemos estudiando en Cuba que antes ni pensaban llegar a una universidad? Entonces, Cuba ha hecho un trabajo extraordinario en ese sentido. Yo estoy muy contento de que nuestros jóvenes se vengan a formar a Cuba porque, le insisto, no solo se forman en ciencia, sino también en conciencia.
OB: Usted ha recibido muchísimos doctorados Honoris Causa. Yo creo que no hay otro líder de la izquierda latinoamericana que haya recibido tantos títulos de Doctor Honoris Causa como usted.
RC: Lula, creo que ha recibido más.
OB: ¿Más que usted?
RC: Creo, una vez leí que había recibido como treinta.
OB: Ahora, para usted, que ha recibido de Francia, de España, de Turquía, de tantos otros países, ¿qué significa que la Universidad de La Habana le haya entregado el título de Doctor Honoris Causa?
RC: Es un altísimo honor. Es una forma muy feliz de terminar estos diez años de mandato, con mi visita a Cuba y con ese doctorado Honoris Causa de la Universidad de La Habana, que lo acepté rapidito antes de que se dieran cuenta del error que estaban cometiendo.
OB: (Risas).
RC: Y con la gentiliza que ha tenido el gobierno cubano de otorgarme la Orden José Martí. ¿Qué mejor manera de acabar una década de servicio a mi país?
OB: Óigame, aquí en Cuba usted tiene muchísimas personas que lo admiran, que lo siguen. Todos también nos preguntamos: ¿qué va a hacer Rafael Correa a partir de ahora?
RC: ¿El 25 de mayo?
OB: Sí.
RC: Dormir.
OB: ¿Seguro?
RC: Y de ahí…
OB: ¿Usted, que monta en bicicleta, que se levanta a las seis de la mañana, que termina por la noche…?
RC: Y de ahí me voy a dedicar a quehaceres domésticos.
OB: No se aburrirá de dormir tanto.
RC: (Risas). Tengo una montaña de libros. He recibido estos años más libros por día que los que puedo leer por año. Tengo como cinco libros en el tintero, así que se podrá hacer mucho trabajo desde casa, en una computadora. Pero veremos qué oportunidades se presentan. Todavía no tengo absolutamente nada planificado, solo ir a vivir a Bélgica unos años porque mi esposa es de allá; entonces en el mes de julio nos radicaremos en Bélgica; de ahí, seguir escribiendo, leyendo, y no tengo ninguna propuesta en firme.
En estos momentos estoy concentrado en la transición, traspasar las cosas al nuevo gobierno —yo entrego el poder el 24 de mayo— y dejar la mayor información, la mayor cantidad de problemas resueltos para que el próximo gobierno, desde el principio, pueda tener una acción muy positiva.
OB: ¿Quizás pueda venir más frecuentemente a Cuba a dar conferencias en la Universidad de La Habana?
RC: Si me invitan, con todo gusto.
OB: Para que nos asesore y nos ayude también.
RC: Siempre es un placer regresar a Cuba.
OB: Qué bien. Yo le tengo dos sorpresas para cerrar nuestra entrevista; no quiero abusar de su tiempo.
RC: No… ¡cuánto gusto!
OB: La primera es esta que tengo acá. Usted no se lo imagina, pero es esta; una gentileza también de las autoridades de Santiago de Cuba.
RC: ¡Qué rápido la hicieron!
OB: Sí.
RC: Mire, estas para mí son cosas, algunos pueden considerar que son formalismos, pero para mí son cosas muy profundas, muy profundas. Estar ante la tumba del Apóstol, poner mi mano en su tumba es… vas a querer decirle “transmíteme algo de tu visión”. Para mí Martí es de los gigantes de la historia, no latinoamericana; universal. Y después poder visitar la tumba de Fidel; para mí son cosas realmente profundas.
Mire, le cuento algo medio confidencial: algunas veces cuando voy a Montecristi, pido a la seguridad que se quede atrás y voy solo a la tumba de Eloy Alfaro a pedirle a Don Eloy que me ilumine un poco, que me dé respuestas, que me señale el camino; y cuando visité la tumba de Bolívar no pude contener las lágrimas. Para mí son cosas tremendamente profundas.
OB: Esta es la primera sorpresa.
RC: Muchísimas gracias.
OB: Es suya.
RC: Gracias. La rosa blanca que cultiva de junio a enero, para el amigo sincero que da su mano franca. José Martí es un hombre extraordinario. Primero en la reflexión y primero en la acción.
OB: De esta (muestra otra foto), quisiera que me diera la valoración de la persona frente a la que usted estuvo.
RC: ¡Ah, no! Fidel es extraordinario. Esas son las cosas que no puedo creer, porque tú creces con Fidel, con el mito de Fidel, la leyenda viviente de Fidel, y después tienes la oportunidad de conocerlo, ser su amigo, pasar horas conversando; son cosas que uno no puede creer. Y… bueno, fue una leyenda viviente, ahora invicto; solo fue derrotado por el pasar de los años como sucede a todo ser humano, más leyenda aún.
OB: Es suya.
RC: Muchísimas gracias, lindísima. ¡Qué rápido lo han hecho!
OB: Una sorpresa.
RC: Gracias.
OB: ¿Quiere usted agregar algún otro comentario al pueblo cubano?
RC: Solamente mi gratitud y mi cariño, y admiración. Ese pueblo cubano es ejemplo de rebeldía, ejemplo de resistencia, ejemplo de dignidad. ¡Ojalá pronto acabe ese bloqueo criminal! Cuba tiene lo más importante para el desarrollo: talento humano, de sobra; pero además, cohesión social, proyecto nacional; una cultura que ha integrado la resistencia, la dignidad, la defensa de su país. Usted verá que cuando acabe ese bloqueo criminal, porque a mí sí me molesta mucho como economista, la hipocresía, es como cuando a nosotros nos dicen “óigame, mire, la economía decreció en el 2016”, se olvidan de que tuvimos un terremoto de 8 en la escala de Richter; solo el terremoto nos hizo decrecer 0.7 %, o sea, son sesgos, son omisiones imperdonables cuando se tiene una eticidad intelectual. Entonces, me molesta mucho cuando dicen “el modelo económico y social de Cuba, mire los problemas que tiene”, y se olvidan de un pequeño bloqueo criminal de más de medio siglo, que ningún país capitalista de América Latina resistiría ni seis meses. Cuando acabe ese bloqueo criminal que atenta contra todas las normas de derecho internacional, el derecho Interamericano, los derechos humanos, verá cómo se dispara Cuba, va a ser indetenible, porque tiene lo más valioso: talento humano.
OB: Muchas gracias, Presidente.
RC: A usted. ¡Qué gusto!
OB: Un placer.
RC: Encantado.

sábado, 13 de mayo de 2017

Venezuela: no callar, pero para decir la verdad

Resultado de imagen de decir la verdad de venezuela y no la manipulación
Tomado del sitio web de Atilio Borón
Por Atilio Borón.

En varios trabajos recientes diversos analistas y observadores de la vida política latinoamericana han reprochado a los intelectuales y militantes de izquierda su silencio ante lo que está ocurriendo en Venezuela. Ese silencio, dicen, sólo refuerza los peores rasgos del gobierno de Nicolás Maduro. Este reclamo lo hizo hace unas pocas semanas un destacado intelectual venezolano, Edgardo Lander, y más recientemente, en una producción especial de Página/12, lo reiteraron dos colegas de Argentina: Roberto Gargarella y Maristella Svampa.[1]

Nadie podría estar más de acuerdo que el autor de estas notas sobre la necesidad de hablar acerca de lo que realmente está aconteciendo en Venezuela. Tras las huellas de los fundadores del materialismo histórico Gramsci decía, con toda razón, que “la verdad siempre es revolucionaria”.  Y el aforismo del fundador del PCI es más importante hoy que nunca antes, cuando el virus posmoderno ha instituido a la “posverdad” ¡como un criterio de verdad!, abriendo paso a cuantas tergiversaciones y mistificaciones puedan ocurrírsele a quienes precisamente quieren ocultar tras una cortina de sofismas y falsedades lo que está sucediendo en nuestras sociedades –y muy especialmente en Venezuela- y, de ese modo, favorecer a los planes de la contrarrevolución en marcha. 

Desafortunadamente las buenas intenciones de Gargarella y Svampa de hablar sobre Venezuela y decir lo que allí está sucediendo termina con una frustración. Y esto es así porque en su nota no hablan de lo que en verdad ocurre en ese país sino que reproducen con pequeñas variantes el relato que la oposición ha construido para decir lo que ella necesita que se diga que está ocurriendo en Venezuela. Esa narrativa tramposa, que desfigura a sabiendas la realidad para promover su agenda restauradora, ha contado con la inestimable ayuda de los sempiternos agentes sociales y políticos de la reacción, que jamás se equivocan al elegir amigos y enemigos: los medios hegemónicos a nivel mundial (vulgo: “prensa libre”), perros guardianes del orden capitalista; la internacional de la derecha dirigida, con dinero de Estados Unidos, por José M. Aznar y Álvaro Uribe y toda su parafernalia de políticos y periodistas comprados y tanques de pensamiento alquilados y, por si lo anterior no bastara, apoyada también por el gobierno de Estados Unidos desde el nacimiento mismo de la Revolución Bolivariana. No sorprende por lo tanto constatar que en las tres o cuatro páginas escritas por nuestros autores se acumulen numerosos errores de apreciación así como llamativas ausencias. Comencemos por estas.
Ausencias

Primera ausencia: el gobierno de Estados Unidos. Un análisis sobre cualquier país de las Américas que no mencione ni una sola vez –no digamos analice, apenas mencione- al gobierno de Estados Unidos y al imperialismo es insanablemente erróneo. De allí jamás podría brotar un análisis correcto de la situación. Es un error tan grave e irreparable –obliterado empero por el prejuicio que informa al paradigma dominante en las ciencias sociales contemporáneas- como el que cometería un astrónomo que al analizar al sistema solar obviara cualquier mención o análisis del papel de Júpiter en la dinámica global del sistema, haciendo caso omiso del hecho que su masa  equivale a casi dos veces y medio la suma del total de los demás planetas que componen el sistema. ¿Qué diríamos de nuestro astrónomo? Que pese a sus buenas intenciones no tiene nada serio para decir; es más, no puede tener nada serio para decir, porque su análisis ha soslayado lo principal. No lo único que importa pero sí lo más importante.

A estas alturas del siglo veintiuno me dispenso de la necesidad de explicar, por archiconocido, lo que es el imperialismo y como actúa en lo que amablemente sus agentes y voceros califican como “nuestro patio trasero.” El capitalismo contemporáneo lo que ha hecho es exacerbar hasta lo indecible su carácter imperialista y no sólo en Latinoamérica. Recuerden el escarmiento sufrido por el pueblo griego cuando se “equivocó” al rechazar el brutal programa de ajuste que le proponía la Troika en Europa, “error” que fue corregido en una reunión a puertas cerradas en Bruselas; o la gigantesca multa que el banco francés Paribás tuvo que pagar por transgredir una ley del Congreso de EEUU que penalizaba a cualquier institución bancaria del mundo, estadounidense o no, que mediara en las relaciones comerciales entre Irán, Sudán y Cuba con el resto del mundo. Es decir, la ley estadounidense es la ley del mundo. O las casi mil bases militares que Estados Unidos tienen en todo el mundo, caso absolutamente único en la historia. Eso es un imperio, desde Roma hasta hoy. Y el centro hegemónico del imperio es Estados Unidos, “la nación indispensable” para mantener vivo al capitalismo en la faz de la tierra. Por supuesto, sus teóricos y estrategas prefieren obviar el término imperialista por su desagradable olor, pero la realidad del imperialismo es inocultable y por eso se esmeran en referirse a ella con nombres más amables. Los expertos del Pentágono y del Departamento de Estado, la CIA o el Consejo Nacional de Seguridad prefieren hablar de “primacía”, “superioridad” y, los más audaces, de “hegemonía” porque son conscientes que palabras como imperio o imperialismo son indigestas para el delicado estómago de la opinión pública estadounidense. El eufemismo puede jugar con las palabras e intentar enturbiar la visión de la cosa, pero esta sigue allí. No por casualidad uno de los más incisivos estrategos del imperio, Zbigniew Brzezinski, inicia su más reciente libro sobre la situación actual de Estados Unidos en el sistema internacional con una sorprendente sección dedicada a la “declinante longevidad de los imperios”, tácita asunción de que Estados Unidos lo es pues de lo contrario no se entiende la razón por la cual ese autor se enfrasca en una discusión que es marginal al objetivo de su trabajo.[2]

De lo anterior se sigue que los imperios -aunque se autodenominen, como en el caso de Estados Unidos, “líder del mundo libre” o “primacía americana”- forjan una relación radicalmente asimétrica con los países sometidos a su jurisdicción y a los que controlan por diversos medios. El corolario de esta lógica imperial es que Washington siempre juega un papel, mayor o menor según las circunstancias y la naturaleza de los países, en los procesos políticos de los países subordinados, máxime cuando, como en el caso de Venezuela, esta nación reposa sobre la mayor reserva comprobada de petróleo del planeta y se sitúa en la Cuenca del Gran Caribe, esa que los militares norteamericanos creen que es un mar interior de Estados Unidos. Sólo si la Casa Blanca y sus agencias estuvieran pobladas por imbéciles o por individuos completamente irresponsables, desconocedores del interés nacional norteamericano, podría el gobierno norteamericano ser indiferente o mantenerse al margen de lo que ocurre en Venezuela. La historia latinoamericana en los últimos dos siglos, desde la Doctrina Monroe  (1823) en adelante, ofrece cientos de ejemplos de esta constante intervención de la política exterior norteamericana hacia nuestros países. Intervención que va desde una discreta pero eficaz monitoreo político hasta el golpe militar y la invasión militar, como lo prueban los casos de Panamá y República Dominicana, entre muchos otros. Que hoy se hayan olvidado de Venezuela y no se interesen por el desenlace de su crisis es absolutamente inverosímil. No obstante, algo tan elemental como esto pasa increíblemente desapercibido en la nota de Gargarella y Svampa y por lo tanto en el drama que se desenvuelve en ese país se asume que Estados Unidos no juega papel alguno. Esto sólo bastaría para desechar ese artículo, imposibilitado de ofrecer una visión realista de las cosas.

Pero no es la única ausencia, hay otra más. Al analizar la crisis y los antagonismos que enervan a Venezuela sólo se habla del gobierno de la Revolución Bolivariana. Es un análisis muy curioso porque se lanzan diversas conjeturas e interpretaciones sobre un conflicto institucional muy grave pero sólo aparece una de las partes del enfrentamiento. La otra, la oposición, es un fantasma o una sombra que nunca se alcanza a visualizar. Ni una palabra sobre la génesis y conformación de la oposición y sus principales personajes; del golpe de estado que protagonizaran en Abril del 2002; nada sobre el paro petrolero de finales del 2002 hasta los primeros meses del 2003; ni una palabra sobre las sangrientas "guarimbas" de febrero del 2014. Nada sobre el líder e instigador del plan sedicioso de "la salida", el señor Leopoldo López, de quien se dice es un "prisionero político" cuando en realidad es un "político preso" por haber hecho apología de la violencia, instigado asesinatos, incendios de edificios públicos, saqueos a comercios y producido ingentes daños a las propiedades públicas y privadas. No se dice, por ejemplo, que si López hubiera hecho en Estados Unidos lo que hizo en Venezuela habría sido condenado como mínimo a prisión perpetua, y probablemente a la pena capital. La justicia venezolana, en cambio, esa que descalifican llamándola “chavista”, fue tan benigna que sólo lo condenó a 13 años y 9 meses de prisión. Nada se dice tampoco de que los líderes de esa oposición se rehúsan a dialogar o acordar nada con el gobierno. Que sus principales dirigentes viajan a Estados Unidos a persuadir al gobierno de ese país que invada al suyo propio y que derroque al presidente constitucional Nicolás Maduro. O que Julio Borges, el presidente de la ilegítima Asamblea Nacional, que se resiste a convocar a una nueva elección para reemplazar a los tres "diputruchos" que fraudulentamente fueron incorporados a ella, se reúne con el Almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, para suplicarle que invada a su país, con el derramamiento de sangre que él y sus compinches de la oposición saben que esto produciría. En suma, la nota escrita bajo los influjos maliciosos del “relato” opositor cae en el maniqueísmo político: hay un villano (Maduro) y un bueno (la oposición) de la cual ni se habla, ni se analiza su trayectoria. Pobre, muy pobre como análisis político.


Errores

Y por último pasaré revista a unos cuantos errores puntuales, demasiados para un texto tan breve.

1) la democracia es un régimen en donde “podemos escucharnos mutuamente”, dicen nuestros autores. Eso debería ser así pero en Venezuela no lo es por culpa del gobierno. Pero, un momento: ¿dónde se produce ese maravilloso "escucharnos mutuamente"? ¿Se produjo entre Hillary y Trump;  o entre Macron y Le Pen; o entre Rajoy y Pablo Iglesias? ¿No es esto una interpretación demasiado angelical sobre lo que realmente es la democracia como expresión de la lucha social?

2) se dice que la "pérdida de la mayoría electoral del chavismo generó una respuesta de no-reconocimiento y de deriva autoritaria por parte de Maduro." Pero ¿cómo ignorar que el chavismo admitió sin chistar las dos elecciones en las que fue derrotado, sobre un total de 19? La derecha, en cambio, ni una sola vez aceptó haber perdido. Si hay alguien que jamás reconoció la superioridad electoral del chavismo fue la oposición. Luego de su victoria en las elecciones a la Asamblea Nacional de Diciembre del 2015 sus líderes arrojaron por la borda toda la institucionalidad del estado y proclamaron a voz de cuello que la misión de la AN no sería convertirse en uno de los poderes del estado sino simplemente culminar la “Operación Salida” de Maduro. Como no podía ser de otro modo, esta declaración de guerra de uno de los poderes del estado contra el ejecutivo produjo un endurecimiento del oficialismo, algo que puede constatarse en los más diversos países en los que alguna vez se constituyó un conflicto entre el Legislativo y el Poder Ejecutivo.

3) El Ejecutivo no desconoció a la Asamblea Nacional electa en diciembre del 2015. Sólo denunció que tres diputados habían sido elegidos fraudulentamente, como fue comprobado de modo inobjetable. Ante ello, el Consejo Nacional Electoral solicitó a la AN que revocara la designación que hizo de esos diputados, pese a su origen espurio, a lo cual el presidente de la AN, Henry Allup Ramos, se negó y ratificó la integración de los impugnados. El CNE exigió que la AN convocase a nuevas elecciones para sustituir a los tres impostores, pues de lo contrario ese órgano quedaba ilegalizado por el fraudulento acceso de tres de sus miembros tal como fue establecido en un fallo del Tribunal Superior Constitucional. De no hacerlo la AN caería en desacato y sus actuaciones serían insanablemente nulas. ¿Qué hizo la AN? Desconocer no sólo el dictamen del CNE sino también del máximo órgano judicial de Venezuela. Entonces, ¿quién desconoce a quién? Es más, el presidente Maduro se presentó a hacer una rendición de cuentas en Enero del 2016 y dijo explícitamente que reconocía su legitimidad (porque todavía no se conocía el tema del fraude). Lo que le respondieron fue que la AN trabajaría para que, antes de seis meses, fuera depuesto de su cargo. Les recuerdo a nuestros autores que en la Argentina se presentó una situación parecida (aunque no tan grave) cuando en los años del menemismo y en la crucial votación de la Cámara de Diputados para privatizar la compañía estatal Gas del Estado un individuo ajeno al cuerpo se sentó en una banca y levantó su mano aprobando el proyecto. Descubierto el “diputrucho” por los periodistas que cubrían esa votación su resultado fue declarado insanablemente nulo y tiempo después, con los diputados legalmente habilitados para votar se procedió a realizar una nueva votación. Siguiendo el razonamiento de Gargarella y Svampa en la Argentina debería haberse dado por buena la primera votación, lo que constituye un principio absolutamente inaceptable en este país tanto como en Venezuela.

4) El referendo revocatorio no fue bloqueado ni postergado por decisión del gobierno sino por graves vicios procedimentales de la oposición, que inscribieron niños, difuntos, falsificaron firmas, etcétera. Hay leyes, reglamentos, disposiciones que cumplir. No es cuestión de poner cualquier nombre, una firma y ya. Además, en contra de las advertencias del gobierno, iniciaron el trámite del revocatorio cuando los plazos estaban vencidos. El gobierno en un gesto de buena voluntad solicitó al CNE que igualmente tomara en cuenta la solicitud opositora. Pero ante los vicios de forma y fondo arriba señalados la solicitud de referendo tuvo que ser desestimada. ¿De quién es la culpa?

5) ¿Fallido autogolpe del Ejecutivo? ¡Por favor! El Ejecutivo necesitaba la autorización de la AN para sellar un convenio de cooperación entre PDVSA y una empresa extranjera para la explotación del petróleo en la Faja del Orinoco. Era y es un asunto de interés nacional, que hace al bienestar público porque los ingresos petroleros redundan en políticas sociales muy activas. Por ejemplo, el artículo que estamos criticando debería reconocer que el gobierno bolivariano entregó en poco más de cuatro años más de un millón y medio de viviendas, record absoluto en la historia latinoamericana y, probablemente, mundial. La AN, buscando paralizar al gobierno para hacerlo caer, no se reunió y cayó en la transgresión caracterizada por la Constitución Bolivariana como "omisión inconstitucional parlamentaria". Aquella prescribe que, en casos como ese, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, puede, tal como lo establece la Constitución de 1999, asumir algunas de las atribuciones de la AN y autorizar o convalidar algunas acciones del Ejecutivo. ¿Que el TSJ se excedió en apropiarse de las atribuciones de la AN? Seguro. Pero informado de este hecho por la Fiscal General el “dictador” Maduro exhortó al TSC que acotara las atribuciones transitoriamente tomadas de la AN, y las cosas volvieron a la normalidad.[3]

Claro que sí hubo un golpe de estado fallido, y fue cuando la AN declaró en enero de este año que el presidente Maduro había hecho abandono de su cargo y que debía llamarse de inmediato a elecciones presidenciales. Esto en cualquier país se llama "sedición”: tentativa de quebrar el orden institucional vigente y sus autoridades al margen de la ley, y nuestros autores lo saben. Imagínense el escándalo que se produciría si en Estados Unidos, o mismo en la Argentina, el Congreso emitiera una ley de ese tipo. Aparentemente, para Gargarella y Svampa esta fallida tentativa golpista es una minucia El relato de la oposición, que hacen suyo nuestros autores, dice que el golpista es Maduro y punto.

6) ¿"Represión institucional cada vez mayor"? Algo raro debe estar sucediendo en Venezuela para que la gran mayoría de las víctimas sean, como en Febrero del 2014, personas ajenas al conflicto (como esa señora a la cual los mientras de la “oposición democrática” mataron arrojándole desde un edificio de altura una botella de plástico con agua congelada en su interior), chavistas o personal policial. Si algo se le puede reprochar al gobierno de Maduro ha sido su excesiva contemplación en la aplicación de toda la fuerza represiva del estado a quienes toman las calles por la fuerza para incendiar hospitales de niños, saquear comercios y apalear a personas que no se solidarizan con sus actos violentos. El mapa de los incidentes violentos y las guarimbas demuestra inequívocamente que estas se producen, en la casi totalidad de los casos, en los 19 municipios controlados por la oposición, y que los revoltosos cuentan con la protección de las autoridades municipales y sus policías. Es más, el 60 por ciento de las víctimas de la violencia son gentes que no participaban en las manifestaciones, y otra proporción la aportan los muertos de las fuerzas de seguridad bolivarianas. Ante esto, ¿qué proponen Gargarella y Svampa? ¿Que el gobierno se quede de brazos cruzados mientras bandas armadas destruyen el país, matan a inocentes y cometen toda clase de desmanes? ¡Por favor, donde vieron una cosa así! ¿Qué fue lo que tantos gobiernos federales o estaduales hicieron en su tan admirado Estados Unidos ante manifestaciones mucho menos violentas de los afroamericanos en la época de la lucha por los derechos civiles o durante las grandes manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam? Recuerden la brutalidad represiva de la policía y la Guardia Nacional de Estados Unidos en esa época, y compárenla con la de los policías sin armas de fuego que velan por la tranquilidad y el orden en Venezuela con gases lacrimógenos y cañones de agua. ¿Es posible que ignoren algo tan elemental? Por otra parte, ¿quiénes trajeron a los paramilitares colombianos a Venezuela? ¿Los chavistas o sus opositores, aliados a Álvaro Uribe? Sería conveniente que exploraran este asunto.

7) ¿Desabastecimiento? Sí, claro, pero desabastecimiento programado porque Venezuela subsidia alimentos y medicamentos, cosa que no hacen sus vecinos. Entonces redes mafiosas se dedican a contrabandear lo que se produce en Venezuela, que es mucho, pero que es contrabandeado a países vecinos, sobre todo Colombia, con la abierta complicidad de Bogotá. El problema principal de Venezuela no es que no se produce; ha venido produciendo cada vez más, aunque un pequeño número de artículos esenciales (harina pan, café, azúcar, etcétera) es producido por grandes oligopolios que regulan la oferta en función del cronograma electoral y de los altibajos de las luchas opositoras para crear malestar en la población tal como se hiciera en el Chile de Allende.[4] Además, buena parte de lo que se produce es exportado ilegalmente, vía contrabando, fuera del país, casi siempre a Colombia. El medicamento que en Venezuela cuesta un dólar se vende a cinco en Colombia; el litro de nafta que vale un centavo de dólar en Venezuela se vende a un dólar y monedas en Colombia, con la complacencia del gobierno colombiano que debería ayudar a combatir este flagelo, cosa que por supuesto no hace porque precisamente sus siete bases militares entregadas a fuerzas armadas de Estados Unidos están allí para acelerar el derrumbe de la Revolución Bolivariana. Y la “guerra económica” es uno de sus instrumentos.

8) ¿Corrupción? Sí, pero allí hay funcionarios gubernamentales y también miembros de la oposición. ¿Qué es esto de hablar de los corruptos sin hablar de los corruptores? Es un reflejo del viejo pensamiento liberal que sostiene que el estado, todo estado, es la esfera de la corrupción mientras que el mercado es el ámbito de la virtud, el sacrificio y la innovación. Que alguien pueda creer en este cuentito a esta altura de la historia no deja de ser una asombrosa comprobación. Salvo, claro está, que en tiempos tan “interesantes” (Eric Hobsbawm) como estos se haya producido una fenomenal mutación sociogenética en virtud de la cual  hay corruptos sin que haya corruptores; los primeros están en el estado, los segundos en la sociedad civil. Obviamente, en la nota que estamos analizando solo se habla de los primeros. Los otros son ángeles.

9) ¿"Un régimen crecientemente deslegitimado y autoritario"? Indudablemente que un caos provocado por una “guerra económica” impiadosa, una ofensiva diplomática brutal (con un personaje de los bajos fondos como Luis Almagro llevando la batuta de esta pandilla golpista desde la OEA), un ataque sistemático de los grandes medios, la condena de desprestigiados y fracasados ex presidentes latinoamericanos, que sumieron a sus países en la pobreza, la dependencia y el desamparo, y la omnipresente presión de Washington (recordar la Orden Ejecutiva de Barack Obama) no puede sino erosionar la legitimidad de un gobierno, de cualquier gobierno. Pero aún así lo oposición teme la potencia electoral del chavismo.

En lo que hace a su autoritarismo ¿cómo negar que la oposición a esta peculiar “dictadura” de Maduro hace y deshace a voluntad? Controla a su antojo los grandes medios de comunicación y difunde cuantas mentiras se les viene en gana las 24 horas del día y aplica el “terrorismo mediático” sin escrúpulo alguno; abandonan sus responsabilidades institucionales y paralizan a la Asamblea Nacional sin que esta sea disuelta por el Ejecutivo o revocados los mandatos de los asambleístas; sus dirigentes salen del país para invitar a líderes de EEUU que el imperio invada Venezuela y derroque a su legítimo gobierno o para hablar pestes del gobierno bolivariano ante terceros países; sus jefes hacen campaña apoyando a cuanto candidato presidencial de derecha extrema compita por un cargo presidencial en América Latina, y así sucesivamente. Pese a esto no sufren molestia alguna. ¿Hay presos? Seguro: pero no por manifestarse en las calles, hablar, opinar, difamar, conspirar contra la patria sino por instigar a la violencia y ejecutar toda suerte de actos vandálicos. ¿Qué clase de autoritarismo es este? Dado que muchos se regodean hablando de la “dictadura” de Maduro sólo les pido que me digan que opositor pudo hacer todo esto bajo los gobiernos de Videla, Pinochet, Garrastazú Medici, Stroessner, Somoza y compañía.

10) Se critica "el apoyo incondicional de la izquierda al chavismo". Pero qué pretenden, ¿que apoyemos a la ofensiva destituyente dictada por Estados Unidos y ejecutada por sus peones locales? Entre el imperialismo y un gobierno, por deficitario e imperfecto que sea, ¿se nos pide que optemos por el Comando Sur, por la señora Liliana Ayalde (artífice de los golpes "blandos" en Paraguay y Brasil y ahora número dos del Comando Sur), por la impresentable dirigencia opositora de Venezuela? ¿Eso se nos pide? La respuesta es: ¡jamás cometeríamos tan imperdonable error! Quienes por sus prejuicios y su empecinamiento en despotricar contra la Revolución Bolivariana –cuyos aciertos superan ampliamente sus errores- terminen apoyando la estrategia insurreccional violenta del imperio y sus agentes locales descenderán con deshonor a los anales de la historia, cubiertos de lodo y sangre. Y no habrá sofismas ni alambicados argumentos pseudoteóricos capaces de rescatarlos de tan innoble lugar.


11)  “Nadie debe morir por pensar distinto”, se nos dice. Correcto. Pero los que están muriendo por pensar distinto son los chavistas o simples venezolanas o venezolanos que no participaban en ninguna manifestación. De hecho, los que mataron a 43 personas en Febrero del 2014 y a otros tantos en la actual ofensiva ha sido, principalmente, la oposición sediciosa. Los que pueden morir por pensar distinto son los chavistas, no los artífices de la contrarrevolución.

13) Se dice, al concluir el artículo de Gargarella y Svampa, que hay que entender "que enfrente no están los enemigos sino los que no piensan como nosotros, pero que en lo que importa son iguales a nosotros: seres humanos dignos, que piensan y sienten y sufren y se emocionan, y que merecen, como nosotros, igual consideración y respeto." Este pseudo humanismo por más que entibie nuestros corazones pensando en la fraternidad universal es, cuando se lo baja a la coyuntura actual de Venezuela, un razonamiento que no tiene el menor asidero empírico. Y no sólo en este país. Los que amputaron las manos de Víctor Jara y luego lo asesinaron a sangre fría en Chile, ¿era gente como nosotros? ¿Los militares argentinos que violaban a mujeres embarazadas, las torturaban introduciéndoles botellas de vidrio roto en sus vaginas, les robaban sus niños y luego las tiraban desde un avión al mar, ¿eran como nosotros? Los escuadrones de la muerte que asolaron tantos países de la región ¿eran gentes como nosotros? Y los que en la Venezuela de hoy reclutan paramilitares o lúmpenes para incendiar hospitales, tender "guayas" para decapitar motoqueros desprevenidos, arrojar bombas molotov contra policías que no portan armas de fuego, destruir todo lo que encuentran a su paso y moler a golpes a vecinos que quieran atravesar la guarimba para ir a trabajar o comprar alimentos, esos, ¿son iguales a nosotros? Tremendo error. ¿Cómo se defiende una sociedad de tan arteros ataques? ¿Rezando siete Ave Marías o descargando sobre ellos –los violentos, no los sectores pacíficos y minoritarios de la oposición- toda la fuerza represiva del estado?

Termino diciendo que aquel razonamiento, aquella bella exhortación a la fraternidad universal y al humanismo -que evoca figuras entrañables como Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro y Inmanuel Kant- termina siendo mala filosofía, peor teología y pésima sociología cuando esos principios éticos son trasladados sin mediaciones al barro y la sangre de la Venezuela actual, Es imposible entender a los sujetos de la contrarrevolución y sus agentes con esas bellas categorías. Estoy absolutamente seguro que Gargarella y Svampa, al igual que el autor de estas líneas, jamás haríamos algo como los horrores descriptos más arriba. O como lo que hacen Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, Lilian Tintori, Henry Allup Ramos o María Corina Machado, gentes que se arrastran para lograr que el Comando Sur invada a Venezuela so pretexto de la “crisis humanitaria” que ellos en buena medida han creado. Todas estas son gentes de una incurable perversidad y no son iguales a nosotros. Ni son iguales al pueblo chavista que ha sobrevivido con abnegación y heroísmo a tantas malevosías. Ni tampoco son iguales a la enorme mayoría de la dirigencia chavista, que trata de gobernar un país que la oposición ha tratado de convertir en ingobernable con el infame propósito de reconquistar el poder y usufructuarlo a favor de los intereses que por siglos sojuzgaron a Venezuela.  ¿Hablar de Venezuela? Sí, por supuesto, pero diciendo la verdad.

[1] El dossier está disponible en https://www.pagina12.com.ar/36336-encrucijada-venezolana  e incluye también dos breves notas de Modesto Guerrero y el autor de este trabajo.

[2] Cf. Zbigniew Brzezinski, Strategic VisionAmerica and the Crisis of Global Power (New York: Basic Books, 2012).

[3] Recuérdese que el Tribunal Supremo de Justicia dictaminó que en Abril del 2002 no hubo un “golpe de estado” contra Chávez sino que se produjo un milagroso “vacío de poder”.  La “dictadura chavista” no objetó esa escandalosa sentencia del TSJ ni tampoco disolvió el organismo. Chávez dijo estar en desacuerdo con el fallo de la Corte, pero que lo acataba más allá de su opinión personal, cosa que efectivamente hizo.

[4] Sobre este tema de la “guerra económica” los datos duros que aporta Pascualina Cursio en su magnífico libro son demoledores del argumento opositor. Ver su La mano visible del mercado. Guerra económica en Venezuela(Caracas: MinCI, 2017)

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