sábado, 12 de agosto de 2017

Guerra híbrida contra Venezuela (II): Trump, la CIA y los publicistas

Una sencilla muestra de las protestas "pacíficas" de la "angelical" oposición venezolana muy defendida por el imperialismo yanqui, sus cómplices europeos y algunos inmorales latinoamericanos. Foto: Ariana Cubillos / AP
Por Fernando Vicente Prieto.

Las acciones de guerra convencional siempre vienen precedidas por declaraciones y acciones político diplomáticas. En el caso de las potencias con escala imperial también son habituales las sanciones o los boicots económicos, dentro y fuera del país.

Todas ellas, a su vez, son anticipadas por operaciones de prensa que invariablemente se mantienen hasta el final y a cada momento realizan balances y proyecciones de cara a la opinión pública.

Por debajo de la trama más visible se encuentra una tarea decisiva, que tiene que ver con el conocimiento y la operación sobre el terreno y los diversos actores. En este plano actúan principalmente las oficinas de relaciones exteriores, las agencias de inteligencia y las fuerzas especiales de los diferentes componentes militares. Si hablamos de EEUU, las más conocidas son el Departamento de Estado, la CIA, aunque hay varias otras estructuras y unidades involucradas, como los SEALs y Fuerza Delta.

La guerra híbrida implica, básicamente, la combinación de todos los elementos mencionados hasta aquí, pero además le otorga un creciente peso relativo a las operaciones encubiertas. Es decir, a las que nadie reconoce como propias, porque la publicidad de estas acciones -tipificadas en el código penal de cualquier país como actos criminales- restaría legitimidad a los argumentos oficiales, que se refieren a nobles objetivos como promover la libertad y la democracia o atender crisis humanitarias.

En el libro Conflict in the 21st Century: The Rise of Hybrid Wars (2007), el teniente de marina retirado Frank Hoffman, con larga experiencia en academias de Defensa norteamericanas, es uno de los primeros en conceptualizar la nueva doctrina. “Las amenazas híbridas incorporan una gama completa de modos diferentes de guerra que incluye capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas con violencia e intimidación indiscriminada, y desorden criminal. (…) Estas actividades multimodales pueden ser realizadas por unidades separadas o por la misma unidad, pero generalmente son dirigidas y coordinadas (…) para lograr efectos sinérgicos en las dimensiones física y sicológica del conflicto”, sostiene allí.

La descripción cuadra exactamente con la situación que se desarrolla en Venezuela desde hace muchos años, y que tiene como momentos de máximo tensión al primer semestre de 2014 y a la actualidad.

Guerra económica, desconocimiento de las instituciones y llamados a la insurrección, sicariatos y acciones paramilitares, atentados con explosivos, destrucción del transporte público, entre otros, son ejemplos de acciones políticas encaminadas al mismo objetivo, que se realizan con el ocultamiento -o la justificación- de los medios más poderosos del mundo.

Esa es la base sobre la que se montan las declaraciones político-diplomáticas y en un extremo, cuando ya sea evidente o no quede ninguna otra opción, la declaración de guerra, convencional o como “fuerza de paz y estabilización”, que es lo mismo que la declaración de guerra pero con mejor cobertura, sobre todo si es asumida entre varias naciones y amparada por algún organismo multilateral.

¿Hasta dónde llegará Trump?

A la par de la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente y el debilitamiento en número (y crecimiento en violencia) de las protestas opositoras, en los últimos días se registró una intensificación de las amenazas de carácter militar por parte de EE.UU.

El 20 de julio, en el Aspen Security Forum 2017 realizado en esta ciudad estadounidense de Colorado, el director de la Agencia Central de Inteligencia, Mike Pompeo, aseguró que tenía que ser cuidadoso en sus palabras: “Estamos muy esperanzados de que pueda haber una transición en Venezuela”.

“Desde la CIA estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para entender la dinámica allí, para comunicársela a nuestro Departamento de Estado y a otros, como los colombianos. Acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá la semana pasada, hablando sobre este tema, tratando de ayudarlos a entender las cosas que ellos podrían hacer para tener un mejor resultado en su porción del mundo y en nuestra porción del mundo”, dijo.

Pompeo no hizo más que blanquear algo que era bastante obvio, y que se puede observar a partir de la ofensiva que estos países, acompañados por Brasil, Argentina, Perú, Chile, Paraguay y Honduras, entre otros, desarrollan en la OEA, en el Mercosur y en todos los foros posibles.
En este contexto es significativo analizar una entrevista a Eric Vergara, presentado como ex agente de inteligencia norteamericana y “experto en seguridad nacional”, realizada el 27 de julio por el canal El Venezolano TV, que tiene sede en Miami y filiales en Madrid y en Panamá.

Vergara aseguró que tiene fluida comunicación con varias fuentes de la “comunidad de inteligencia” y que EE.UU. se apresta a realizar una intervención militar junto a “unidades de asunto civil” del Departamento de Estado.

“En 72 horas tenemos a Venezuela controlada, tácticamente y estratégicamente con control de su gobierno, junto al Departamento de Estado, el de Justicia de EE.UU. y asuntos civiles comenzamos a implementar control de los gobierno locales y a meter lideres”, alentó Vergara, quien considera que esa es la única solución para impedir que Venezuela se transforme en una nueva Cuba.

“(Después del ataque militar) lo primero que se hizo en Irak fue mandar unidades de asuntos civiles”, relató. “Luego se establece un gobierno intermediario y allí el Departamento de Estado empieza a trabajar no solamente con líderes de la oposición en Venezuela, sino también con los que están en el exilio, para implementar un gobierno temporario y (después de todo eso) tener elecciones libres”, dijo. Nadie mencionó que en los últimos 18 años en Venezuela se hicieron 21 elecciones y que el período presidencial en curso, según mandato constitucional, recién finaliza en abril de 2019.

Pero si faltaba algún elemento para preocuparse, lo ofreció el New York Times el 1 de agosto. En un artículo firmado por Nicholas Casey, el influyente periódico analizó que las elecciones de la Asamblea Constituyente representaron “un golpe dramático a la oposición venezolana”, que “no había estado en un punto tan bajo” desde el fallido golpe de Estado contra Chávez en abril de 2002.

El análisis, que no considera como posibilidad el establecimiento de un diálogo sobre la base del reconocimiento del chavismo y el respeto a la votación popular, plantea que las alternativas de la oposición son “limitadas”, pero sólo desarrolla explícitamente una: intensificar las protestas en las calles.

“Aunque dado que el gobierno comenzó a prohibir las manifestaciones callejeras el fin de semana de la votación constituyente -afirma falsamente-, no queda claro si esa opción siquiera será viable”. Así finaliza el artículo, dejando abierta la pregunta de cuál será entonces la opción que “le queda” a EE.UU. para derrocar el gobierno de Venezuela, como en las últimas semanas han exigido Pompeo, el secretario de Estado, Rex Tillerson y el propio presidente Donald Trump.

@FVicentePrieto

José Ramón Balaguer: “Fidel nos enseñó a ser revolucionarios”

José Ramón Balaguer. Foto de la autora / Cubadebate
Tomado de Cubadebate.
Por Bertha Mojena.

Hace apenas unos días concluyó en Managua, Nicaragua, el XXIII Encuentro Anual del Foro de Sao Paulo, en el participó una amplia delegación cubana encabezada por el Comandante José Ramón Balaguer Cabrera, jefe del departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

En cada escenario de debate y discusión de este encuentro, en cada pasillo, en cada taller y acto realizado, una palabra, una imagen, una voz se alzaba más viva que nunca: Fidel, ser humano y líder excepcional al que se le rindió tributo como al gran amigo y compañero, como al gran amigo, impulsor y artífice principal de la unidad y la integración regional, un luchador incansable por la humanidad.

A unas horas de conmemorarse el 91 aniversario del natalicio de nuestro Comandante en Jefe, compartimos fragmentos de la entrevista ofrecida por Balaguer antes de partir a Managua, y en la que reflexiona sobre el legado de nuestro Fidel.

Comandante Balaguer: ¿Cómo acercarnos al legado de Fidel?

El legado de Fidel está en el concepto de Revolución. Si tú te fijas y analizas punto por punto te darás cuenta de que – por lo menos yo lo considero así- es una autobiografía de Fidel.

Todas y cada una de esas cosas, porque ese legado plantea no solo lo que es Revolución sino está planteando cómo debe ser un revolucionario, cuáles son los valores que debe tener un revolucionario. La ética de Martí está presente en ese legado y en los valores que representa la ética para un revolucionario.

Sentido del momento histórico.


Cuando lo vuelvas a leer y veas el primer punto “sentido del momento histórico” te pones a pensar por qué Fidel tiene eso en primer lugar. Y entonces acuérdate de Cinco Palmas, ya, no digo más. Siete fusiles y “ahora sí ganamos la guerra”, contra la dictadura de Batista, contra sus militares y contra el imperio; y lo hizo.

Esa es una cosa que es importante para los revolucionarios: tener sentido del momento histórico. Y eso ha hecho la Revolución, ha hecho en cada momento lo que ha tenido que hacer, incluso, cuando desapareció la URSS y se hizo lo que se tuvo que hacer en ese momento histórico, a pesar de las dificultades, de la falta de recursos. Nos quedamos sin nada, sin comercio, sin nada y sin embargo, prevalecimos.

Cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Esa es la concepción dialéctica de la sociedad, los conceptos marxistas sobre desarrollo social y desarrollo económico en todo sentido y lo hemos estado haciendo.

Cuando tengan tiempo cojan los discursos de Fidel en los Congresos y no lean nada más que el análisis crítico que hace de nuestras deficiencias y nuestros problemas desde el primer Congreso y las cosas que se han hecho para modificar esto, cambiar esto, cambiar lo otro. Y ahora lo que se está haciendo después del 7mo congreso con los acuerdos.

La ética, la verdad, la solidaridad, la justicia para Cuba y el mundo

Y así todo lo demás, los valores éticos que hay: el problema de la verdad, el problema de la solidaridad. Un proceso revolucionario por un problema de concepción política de cualquier tipo si no tiene en sus fundamentos y en su conducta la solidaridad humana no tiene ningún provenir en beneficio del mundo y de la gente. Y eso está en ese pensamiento de Fidel y en su conducta.

En el mundo nadie puede hacer lo que hizo la Revolución Cubana: ir a África en la forma en que fuimos, ir a Angola. Y la solidaridad con nuestros médicos, con nuestro personal de la salud, no lo hace ningún país, no pueden. El sistema capitalista no puede, no tiene la voluntad, ni condiciones ni gente que tenga un sentimiento solidario grande para hacerlo. Y la Revolución lo ha hecho a pesar de nuestras carencias y nuestras dificultades.

Cuando habla de sus sueños de justicia para Cuba y para el mundo, él ha sido eso permanente: su vida, sus enseñanzas y la que nos ha transmitido a todos durante todo ese tiempo. Y cuando habla de patriotismo, de socialismo y de internacionalismo son tres cosas que están ahí.

Patriotismo.

El patriotismo como cosa principal. ¿Y qué cosa es el patriotismo? El patriotismo se asienta fundamentalmente sobre la solidaridad humana, solidaridad con nuestros compatriotas en todo momento y en todos los sentidos.

Y eso ha sido la Revolución gobernando todo el tiempo: un gobierno para la gente, para el ser humano, por eso los presupuestos más grandes que tiene el país son relacionados con el ser humano: la educación gratuita, la salud gratuita, el problema de la seguridad social, el problema de la cultura, el problema del deporte, el problema del conocimiento. Eso es esencial.

“El pueblo cubano vencerá”, ¿una despedida?

Esa expresión de Fidel fue una orden de combate. Nos está diciendo: “la única salida es el triunfo. Cuba triunfará”. Y ese es el espíritu que está reinando en este momento en la conducta, en la acción del Partido. Es decir, Fidel muere con el pensamiento y la confianza de que la Revolución triunfará. Fue una expresión de confianza para todos nosotros. Nos estaba diciendo: “Confío en todos ustedes. La Revolución no tiene otro camino que triunfar”.

Y, ¿sabes cuál fue la propiedad de Fidel al morir? Su uniforme, su gorra, sus grados de Comandante en Jefe y sus botas. Y que fue quemado con sus propiedades, las que se llevó. Y otra gran propiedad que se llevó fue el alma y el corazón nuestro. Fidel fue un ser extraordinario, extraordinario.



Guerra híbrida contra Venezuela: ¿Hasta dónde llegará Trump?

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Foto tomada de El Mundo
Por Fernando Vicente Prieto.

Tras la masiva votación del 30 de julio y la creciente ilegitimidad interna de las violentas protestas opositoras, Estados Unidos incrementa la intervención en Venezuela. ¿Sanciones económicas y tambores de guerra en el horizonte?

Las amenazas venían sucediéndose desde hacía semanas y apenas habían pasado algunas horas de la elección para conformar la Asamblea Nacional Constituyente cuando la Casa Blanca anunció nuevas sanciones. En este caso, las represalias apuntan directamente al presidente Nicolás Maduro e implican más una medida de propaganda política que una penalidad económica real, puesto que se dispone el congelamiento de sus bienes personales (que se encuentren en territorio de EE.UU.) y la prohibición de realizar transacciones comerciales y financieras.

Al anunciar la medida el lunes 31 de julio, Herbert McMaster, asesor de Seguridad Nacional del presidente Donald Trump, señaló que Maduro “se une a un club muy exclusivo”. Sólo cuatro presidentes en ejercicio fueron sancionados de esta manera. Los otros tres son Bashar Al Assad, presidente de Siria; Kim Jong Un, de Corea del Norte y Robert Mugabe, de Zimbabue.

Se trata de la primera sanción de estas características a un presidente de América Latina y el Caribe, lo cual da una idea del estado en que se encuentran las relaciones. Ni siquiera contra Fidel Castro fue emitida una orden similar. Además, otros dos ex presidentes fueron objeto de represalias similares, previo a la invasión de fuerzas militares de EE.UU. y Europa: Saddam Hussein (Irak) y Muamar El Gadafi (Libia). Hoy estos dos países se encuentran destruidos y con una guerra que parece lejos de resolver la “pacificación” de la OTAN, la alianza militar liderada por EEUU.

Junto a McMaster se encontraba el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien calificó las elecciones del 30 de julio como “ilegítimas” y a Maduro como “un dictador que ignora la voluntad del pueblo venezolano”. Hasta donde se sabe, ningún periodista le preguntó su opinión sobre la monarquía que gobierna en Arabia Saudita, uno de los mayores aliados de Washington en Medio Oriente, donde no hay elecciones de ningún tipo y hasta las tímidas protestas son reprimidas con crueldad. Tampoco sobre la situación en Brasil, donde Michel Temer no fue electo por voto alguno.

“Un vocero del emperador Donald Trump dijo que no reconocen la Asamblea Constituyente. ¿Qué carajo nos importa lo que diga Trump?”, había anticipado Maduro el domingo, luego de la elección. “Nos importa lo que dice el pueblo de Venezuela”.

¿Sanciones económicas?

Durante los días previos, todas las especulaciones anticipaban que Trump tomaría una decisión de mucha trascendencia: en un extremo, bloquear las importaciones de petróleo desde Venezuela; en una medida intermedia, “sanciones económicas” que no se precisaron pero que también estarían referidas a la industria petrolera. En concreto, los trascendidos difundidos el mismo domingo por The Wall Street Journal apuntaban a la prohibición de las exportaciones de productos refinados estadounidenses hacia Venezuela y a restricciones en el uso del sistema bancario y el tipo de cambio estadounidenses para PDVSA.

El propio vicepresidente Mike Pence había anunciado el 28 de julio que las represalias serían aleccionadoras, tras informar de una conversación telefónica con Leopoldo López, ahora nuevamente en la cárcel tras incumplir las condiciones de prisión domiciliaria.

Sin embargo, hasta el cierre de este artículo las medidas económicas no se efectivizaron. Sucede que una medida que afectará la industria petrolera podría convertirse en un búmeran, erosionando intereses del propio poder norteamericano. Expresión de estas contradicciones internas es el pedido explícito de la American Fuel and Petrochemical Manufacturers (AFPM), uno de los gremios empresarios más poderosos del país, para que las sanciones no incluyan las importaciones de crudo venezolano.

“Esto perjudicaría a muchas refinerías estadounidenses, en particular a las de las regiones de la Costa del Golfo y la Costa Este, que se han optimizado para utilizar los crudos ácidos producidos en Venezuela”, explicó Chet Thompson, presidente de la AFPM, en una carta enviada al presidente Donald Trump el jueves 27 de julio, en plena ola de rumores, amenazas y -seguramente- un intenso “tira y afloje” entre diferentes lobbys.

De todas maneras, todas las señales indican que la presión se agudizará. Y aunque es difícil prever la política exterior de Trump en detalle, el papel cada vez más influyente de figuras como el senador Marco Rubio no augura un clima de distensión, sino todo lo contrario.

¿Tambores de guerra?

El republicano Marco Rubio es uno de los nuevos halcones que tiene influencia directa sobre la política de Trump. Esta situación genera incluso críticas de publicistas del Departamento de Estado, como es el caso del operador de origen argentino Andrés Oppenheimer, quien en su última columna semanal -que replican los principales periódicos conservadores del continente- le pidió explícitamente a Trump que no “subcontrate” a Rubio para atender la política hacia el continente.

Rubio, junto a figuras como el demócrata Bob Menéndez y la republicana Ileana Ross Lehtinen, desde enero presiona en forma pública y privada para endurecer la política hacia el gobierno que encabeza Nicolás Maduro. Se trata de un sector de ultraderecha con sólidos vínculos con la CIA y la comunidad contrarrevolucionaria cubana que vive en el Estado de Florida.

En los últimos días, el senador Rubio actuó como un virtual vocero de Trump al señalar que el presidente está dispuesto a tomar las medidas “necesarias” si Venezuela avanzaba con la Constituyente. Por si quedaba alguna duda sobre el carácter de la amenaza, aseguró que “todas las opciones están delante del presidente y él está dispuesto a hacer lo necesario, sea lo que sea”.

Considerando la historia de EE.UU. en el mundo entero, y en nuestro continente en particular, difícilmente esas palabras no tengan un sustento concreto en cuanto a acciones de fuerza en el terreno. La guerra híbrida se caracteriza por la articulación de dispositivos de diferentes características: ideológicos, político diplomáticos, económicos, militares. En los próximos días veremos cuál es el camino que preanuncian estas amenazas.

@FVicentePrieto

viernes, 4 de agosto de 2017

Los grandes medios de “información”, los personajes falsos y Venezuela

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Por Gustavo de la Torre Morales.

Los medios europeos y yanquis, junto a aquellos otros países serviles, donde la oligarquía nacional es la que manda con los mercados financieros y en política internacional se ajustan a los dictados del Tío Sam, FMI y del Banco Mundial, son los que hoy le hacen una guerra mediática a Venezuela: un gobierno el cual pone en la voz del pueblo el destino del país y no en las manos de los poderosos económicos de la burguesía nacional y extranjera.

La reciente votación del 30 de julio pasado para la Asamblea Constituyente es una muestra de ello: una consulta más, además de los ya 22 procesos (entre elecciones y plebiscitos) realizados en estos 19 años de Revolución Bolivariana.

¿Algún otro país autotitulado "democrático" ha hecho algo parecido en igual período? ¡Pues no!

Pero mirar para otro lado y desentenderse de la realidad de ese hermano país es volverse cómplice de tanto crimen, adoptar una actitud hipócrita y cobarde o simplemente ser un completo oportunista.

Los grandes medios capitalistas, autotitulados "libres", fabrican las noticias según la conveniencia de los lobbies de poder y de quienes les pagan (por descontado está), tergiversan a sabiendas y sancionan con el mismo discursillo imperialista al usar vocablos condenatorios hacia procesos político-económicos que no siguen los dictados de los poderosos. Cuba, Nicaragua o Venezuela son muestras de ello... son algunos de los que el expresidente Obama dijo en entrevista a Vox que "había que torcerles el brazo" porque se volvían gobiernos "molestos": política natural de los gobiernos estadounidenses que ha ido “perfeccionando” con los siglos.

Ahora, usando sus más desarrollados instrumentos (entre ellos los medios de prensa), quieren que el público internacional vea al gobierno de Nicolás Maduro como una “dictadura” que gobierna con “represión”. Raros adjetivos para un gobernante y sistema político que no tienen nada que ver con las dictaduras militares de Augusto Pinochet (Chile), Anastasio Somoza (Nicaragua), Rafael Videla (Argentina), Alfredo Stroessner (Paraguay), entre otros, que fueron apoyados por EEUU y trabajaron para crear organismos como la famosa DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) y que junto a la CIA llevó a cabo la Operación Cóndor en varios países latinoamericanos (objetivo militar: capturar, tortura y asesinar a la cúpula del Movimiento de Izquierda Revolucionaria)… una operación muy similar llevada a cabo en Vietnam con la Operación Phoenix.

Igualmente, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela no tiene nada que ver con los gobiernos de Rafael Leónidas Trujillo (Rep. Dominicana) o la Cuba de Fulgencio Batista, que fueron aupados por EEUU. Incluso, en Cuba, con total apoyo de la CIA crearon el BRAC (Buró de Represión de Actividades Comunistas), la cual fue una puerta abierta a la tortura y el asesinato legalizado.

Igualmente, es raro que denominen “dictadura” al sistema político actual de Venezuela, cuando el Apartheid sudafricano, el actual sionismo israelí (que hace limpieza étnica en Palestina) o la monarquía de Arabia Saudita (que bombardea indiscriminadamente a Yemén) han sido del agrado de los diversos gobiernos de EEUU (y por ende de Europa).

Pero analicemos a esa “dictadura” de la República Bolivariana de Venezuela:
  • ¡Rara dictadura que consulta con el pueblo!
  • ¡Rara dictadura que lleva 19 años creando programas de beneficios sociales, y entre ellos están la alfabetización de la población, mejorías de salario en diversas ramas económicas, entrega de viviendas o mejoras en la atención médica de alcance a todos los sectores sociales!
  • ¡Rara dictadura que bajo el mandato de Hugo Chávez perdonó a los golpistas de 2002 y hoy en día, el mandatario Nicolás Maduro exhorta a la oposición... a esa violenta oposición a que se siente a la mesa de diálogo y no siga recurriendo a actos terroristas como ha estado llevando a cabo bajo las directivas del imperialismo yanqui y el aplauso cómplice de la Unión Europea!
  • ¡Rara dictadura que recurre al diálogo y la consulta popular y, sin embargo, los "pacíficos" manifestantes de la oposición reciben financiamiento del exterior y de la oligarquía nacional, recurren a actos violentos, al asesinato de líderes o simpatizantes chavistas, al atentado contra instalaciones públicas, a la política del miedo y caos social... a seguir el manual del Comando Sur del ejército de EEUU!
  • ¡Rara dictadura que pone en práctica una política exterior de cooperación, integración, solidaridad con los pueblos necesitados y de respeto a los asuntos internos del resto de los países, amén del sistema político que tengan!
  • ¿Cómo es posible que los medios que condenan a Venezuela pertenezcan a de esos países que cotidianamente sus gobiernos aplican paquetazos de recortes económicos, favorecen a los bancos, legitiman leyes de expolio de derechos, poseen monarquías que no son electas por el pueblo, que fomentan leyes clasistas, que aplican políticas imperialistas de intervencionismo militar sin reparar en las miles de muertes y daños materiales que implican sus guerras, o sus sistemas judiciales son rígidos con quienes no poseen riquezas y permisivos con los corruptos?
  • ¿Cómo es posible que los medios nacionales venezolanos que condenan a Nicolás Maduro sean precisamente los mismos que están a favor de una intervención militar extranjera y cooperan con las grandes empresas en manos privadas que cooperan con el desabastecimiento del país y con la violencia de la oposición?
  • ¿Cómo creerle a esos medios que se autotitulan "libres" para publicar la "verdad" sobre Venezuela, si hasta tienen la costumbre de mentir a conveniencia sobre la realidad de sus propios países?

Wikileaks ha puesto al descubierto el verdadero objetivo de EEUU sobre Venezuela (y que otros países se suman de cómplices por las ventajas que eso también les ofrece con el petróleo u otros temas); pero a estos medios de “información” no les interesa esta realidad, sino enfocar la atención en cualquier argumento que pudiera entretener o confundir.

Ahora los medios aplauden que algunos presidentes de países “amigos” de Estados Unidos vociferen de “ilegal y fraudulento” el que 8 millones 089 mil 320 venezolanos/as voten por la Asamblea Constituyente, porque rabian bajo el argumento que el porcentaje que representa del padrón electoral solamente alcanza el 41,23%... pero, habría que pararse a mirar en detalle a quienes mascullan dicho argumento:
  • El magnate Donald Trump, que se atreve a firmar sanciones contra funcionarios venezolanos, cuando él mismo llegó a la presidencia en un proceso muy polémico y con un simple 27,20% (de hecho, mucho menor al de su contrincante Hillary Clinton; ya que Donald Trump no ganó con el voto popular, sino con el voto electoral, que es bien distinto).
  • El presidente mejicano Enrique Peña Nieto, quien “gobierna” un país copado por bandas de narcotraficantes (un alto índice de asesinatos y desaparecidos_ incluyendo periodistas) llegó al gobierno con un 24,19%.
  • Mariano Rajoy, presidente de España, quien también encabeza al partido más corrupto del país, solicita que se niegue visado a venezolanos simpatizantes con el gobierno de Nicolás Maduro y se rinde a los dictados de la Unión Europea, llegó a la Moncloa con un 21,40%.
  • Michel Temer, Brasil, llegó al poder sin adquirir un sólo voto y sí a través de un impeachment (golpe parlamentario) contra Dilma Rousseff.
  • Juan Manuel Santos, de Colombia, recibió el cupo del 24% de los votos para alcanzar su cargo, tras recibir un Premio Nobel de la “Paz” (igualito al recibido por Barack Obama por sus guerras de rapiña), mientras mira para otro lado con las bandas paramilitares que siguen operando en zonas del país y ahora van ocupando aquellas que ya no están las FARC.

Pero veamos la realidad porcentual de la lista del resto de “personalidades” de otros países que se han sumado al coro:
  • Juan Carlos Varela, de Panamá: 29%
  • Pedro Pablo Kuczynski, de Perú: 38%
  • Michelle Bachelet, de Chile: 26%

Entonces ¿Cómo darle créditos a una oposición que se vanagloria de un plebiscito, del cual no pueden dar validez alguna de su “masividad” y “éxito” si han quemado toda prueba física sobre el mismo? ¿Cómo darle créditos a una prensa sensacionalista, parcializada y politizada que pone sus servicios a quien paga? ¿Cómo dar créditos a esos mandatarios que discriminan el porcentaje de la Asamblea Constituyente cuando ninguno de ellos alcanzó su puesto oficial con un porcentaje parecido?

En la República Bolivariana  de Venezuela ganó la esperanza, la paz, el pueblo que ha rechazado el oleaje de violencia y criminalidad de esa oposición que es amparada por todos aquellos que hoy criminalizan el gobierno revolucionario y la Constituyente. 

jueves, 3 de agosto de 2017

Venezuela: después de la posverdad...la verdad

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Imagen tomada de Corporate Excellence.
Tomada de La Jornada.
Por José Steinsleger.

El escritor argentino Carlos Bagnato (creo que también, poeta), me dejó pensando con la historia del mecánico y el tornillito, que cuenta así:

“Una fábrica tiene un desperfecto en una máquina fundamental de su proceso productivo. Ante la urgencia y la importancia del asunto, llaman a un especialista. El especialista llega, mira la máquina, mueve un par de perillas y, con un gesto breve, abre su caja de herramientas, de la que extrae un desarmador bastante chusco. Ajusta un tornillo. Mueve una perilla, presiona un botón y la máquina arranca como si no hubiera pasado nada.
“–¡Listo! –dice el mecánico, guardando el desarmador y limpiándose las manos con un trapito grasoso.
“–¡Gracias! –dice, aliviado, el gerente–. ¿Cuánto le debo?
“–Mil pesos –dice el mecánico, con el trapito todavía en la mano.
“–¡Mil pesos por ajustar un tornillo! –exclama el gerente, incrédulo y con los ojos a punto de estallar como la vena de su cuello.
“–No –aclara el mecánico–, lo de ajustar el tornillo es gratis. Los mil pesos son por saber cuál era el tornillo que había que ajustar.”
El cuento de Bagnato se me cruzó con el alud de interpretaciones sobre la situación política de Venezuela, y no sé por qué asocié ambas cosas con los versos de un tango de Discépolo: Al mundo le falta un tornillo / ¡qué venga un mecánico a ver si lo puede arreglar!
El mundo… Suele convenirse que, en el siglo pasado, el mundo perdió varios tornillos. Pero a estas alturas, asusta reconocer que uno de los más importantes fue el que perdió, deliberadamente, el publicista estadunidense Edward L. Bernays (1891-1995), inventor de la propaganda moderna.
En la máquina capitalista, Bernays ajustó el tornillo indicado y, desde entonces, la comunicación política dejó de apelar a los hechos fácticos, objetivos, convirtiéndola en mero marketing, predominio de la imagen, sobrecarga de información, hipersonalismo, culto marketinero de la imagen, y el predominio publicitario de poderosos intereses minoritarios.
Nadie estudia ya Propaganda, obra fundamental de Bernays, publicada un año antes de la gran crisis económica de 1929, y libro de cabecera del nazi Joseph Goebbels, aquel ministro de Hitler que en sus páginas aprendió que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. O bien, eso que hoy, con eufemística ligereza seudoacadémica, da en llamarse posverdad.
En todo caso, los estragos mediáticos de la posverdad empezaron en nuestra América cuando las oligarquías ilustradas distorsionaron y, peor aún, silenciaron las causas del genocidio de Paraguay (1864-70). O cuando España instaló en Cuba los primeros campos de concentración (1895-98), modelo de exterminio que los nazis perfeccionaron con resultados conocidos.
En pocos años, la propaganda política hizo que las ideas republicanas de la democracia moderna cayeran en las redes del capitalismo primero, y del socialismo ensayado después, incapaces de integrar sus ideales y principios.
Remedando a Nietzsche, los neoliberales aseguran que no hay hechos, sino interpretaciones. Librándose todo, entonces, a la opinión de posverdadesque no pasaban de construcciones ficticias, en las que los activistas seguían repitiendo puntos de vista, teniéndoles sin cuidado si la realidad los desmentía.
Pensada como instrumento de manipulación, la posverdad fue puesta al servicio de la mentira: rumores falsos que se convierten en temas de noticias importantes, analistas y expertos que manejan percepciones y creencias a través de técnicas que estratégicamente difunden rumores y calumnias (microtargeting), ranking de motores de búsqueda basados en lo que un algortimo piensa que los usuarios de un medio quieren.
En suma, nada de lo que, necesariamente, es factual. Y así, las derechas asesinas niegan la lucha de los pueblos, y las izquierdas despistadas le restan legitimidad.
Que la verdad es la única realidad, y viceversa. Posiblemente. No está claro. La verdad y lo real sean construcciones, y habrá que ver de qué lado nos ponemos cuando aparecen los resultados de tales construcciones.
Están los que con el pretexto de deconstruir todo, se olvidan de lo factual, cambiando de valores como de camiseta porque todo les da igual. Y están pueblos como el de la Venezuela bolivariana, que acaba de ajustar el tornillo que al mundo le faltaba, dándonos una gran lección de coraje y dignidad.

“Serán invisibles para la media occidental, pero más de 8 millones de venezolanos pararon el golpismo de los fascistas”

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Tomado de REDH-Cuba
Fuente original: Latindiplomatico
Entrevista a Luciano Vasapollo de Alessandro bianchi.

La Presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) durante la noche venezolana, Tibisay Lucena, anunció que más de ocho millones de venezolanos, el 41,53% de los que tienen derecho a voto, acudieron a las urnas para elegir a 537 de los 545 miembros de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Un resultado que va más allá de cualquier expectativa. Un grito maravilloso de paz lanzado por el pueblo bolivariano. Horas y horas de millones de personas haciendo fila para desafiar con coraje al fascismo y al golpismo de las derechas. Nada mejor que este twitt del exministro de Exteriores y presidente de la Comisión Presidencial para la Constituyente, Elías Jaua, sintetiza mejor lo que sucedió ayer en Venezuela: “es la respuesta democrática de los humildes al fascismo prepotente”.
Las imágenes, los vídeos, el relato desde Caracas que como AntiDiplomático os hemos podido ofrecer en directo, gracias al trabajo de la periodista Geraldina Colotti, en esta ocasión una de las observadoras internacionales en el CNE, han sido claramente censuradas por parte de los grandes medios informativos que, sin dignidad, no saben reconocer la dignidad, la majestuosidad de la participación popular de ayer en favor de la paz, el diálogo y el futuro. Finalmente, como siempre, se apoyan en los Estados Unidos y en las notas del Departamento de Estado, que ya han amenazado con nuevas sanciones y con no reconocer el voto popular de ayer.
Como tan frecuentemente en este período, hemos solicitado de nuevo un comentario a uno de los mayores conocedores europeos del mundo de América Latina, el profesor Luciano Vasapollo.
La entrevista:
-Profesor, un primer comentario, aún en caliente, sobre el voto de la Constituyente. Más de 8 millones de venezolanos han desafiado al terrorismo y han acudido a los colegios electorales. ¿Un mensaje para el mundo?
-Podemos decir que, nunca como ayer, ha triunfado la paz, la democracia participativa y popular. No solamente en Venezuela sino en el mundo. Ayer vencieron todos los que sueñan, como también yo y las organizaciones en las que actúo, en un mundo en el cual la independencia, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos sean centrales. Un mundo en que existan también gobiernos que sepan decir no a la dictadura del neoliberalismo en nombre de la justicia social. Para todos nosotros ha sido una gran victoria.
-¿Podrán esconder a ocho millones de personas?
-Lo intentarán. Lo están intentando. De hecho, personajes en busca de notoriedad, de forma surrealista y hasta cómica, hablan de fraude. Pero en este punto tenemos que ser muy claros: el sistema electoral venezolano está controlado por uno de los cinco poderes del Estado, el Consejo Nacional Electoral -para entendernos, el mismo que ha servido a las derechas para organizar sus primarias y el que ratificó la victoria también de las derechas en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015-; el CNE utiliza un sistema de votación mediante impronta digital con un sistema totalmente computarizado que es considerado uno de los más fiables del mundo. Los ocho millones y cien mil personas han sido certificadas una a una.

Me hace gracia pensar que las personas que hoy hablan de fraude son las mismas que han hecho publicidad del ridículo fracaso del plebiscito ilegal organizado por las derechas el 16 de julio. Menos de 600.000 personas, según fuentes fiables, votaron entonces, y todos los periódicos imprimieron: “siete millones de venezolanos dicen no al régimen de Maduro”. Pero, sin dignidad, no mostraron las pruebas quemadas por las derechas ni mostraron los vídeos de personas que votaban hasta 17 veces sin ningún control de ningún poder del Estado. Y, sobre el voto de ayer, quisiera añadir un cosa más.

-¿De qué se trata?
-La cifra de votantes es, de hecho, superior. La directora del CNE Lucena informó de que más de 8 millones y cien mil hicieron fila durante horas en los centros preparados. Pero el CNE recibió, además, millares de papeletas de electores que declaraban su voluntad de voto y el candidato que hubieran elegido; pero que no habían podido llegar al colegio electoral a causa del terrorismo de los golpistas, de las calles bloqueadas, de la violencia. Estas indicaciones de voto no son legales y, por tanto, no fueron incluidas en el cómputo final, pero son sintomáticas y una muestra más de la voluntad de paz del pueblo.
-Ciertamente, es en relación con este aspecto de la violencia y del terrorismo de los golpistas donde las corporaciones de la información han mostrado su lado más triste…
-Exacto. Ayer mismo hubo asaltos a los colegios donde los terroristas amenazaban a los electores. Hay vídeos que muestran claramente, en el estado de Lara, a estos fascistas apoyados por la CIA, la Unión Europea y, desgraciadamente, también el gobierno italiano, asaltar literalmente uno de los colegios electorales. Es fascismo y quien lo esconde miente sabiendo bien lo que está haciendo. El vídeo muestra, después, claramente, la explosión en Altamira de un artefacto contra la policía.

Podéis ver las imágenes, se encuentran en internet y la web de La Iguana las muestra íntegras.

Son escenas que nos recuerdan las del ISIS en Siria y en Iraq. Tienen lugar en Altamira, barrio riquísimo de Caracas que desde hace meses tienen bajo control estos personajes que no pueden definirse más que como terroristas. Quien no los llama así, miente con conciencia clara. Siete policías resultaron gravemente heridos en esta explosión. En el comentario de ayer a la nación, realizado por el ministro de Defensa Padrino, se anunció la muerte de un policía y otros casos de violencia sucedidos en diversos lugares del país. El número de muertos no está claro, pero hay que sumarlos a los 110 que desde abril tienen sobre su conciencia los fascistas, terroristas y golpistas que están intentando el enésimo golpe de estado violento contra el gobierno legítimo de Maduro.
-¿Un comentario sobre las fuerzas del orden, el trabajo del ejército y las fuerzas del orden en general?
-Impecable. La fidelidad de las fuerzas armadas bolivarianas a la Revolución es encomiable.
-Los Estados Unidos primero y países en la órbita de Washington en América Latina después, y España, con un comunicado que no podía ser más extravagante, no han reconocido el resultado del voto y amenazan con sanciones todavía no precisadas. Otros países no tardarán en apuntarse a este diktat.
-Es una situación totalmente ridícula. España, hoy, sale con un comunicado que nos hace volver a los tiempos de Cortés. En lugar del gobierno de Rajoy parece escrito por el de Felipe II. Venezuela ha demostrado al mundo que existe una alternativa al régimen neoliberal que aquí, en Europa, ha producido hambre para los pueblos, incluyendo a España, y ha liquidado Constituciones y derechos que se creía ya asegurados. ¿Y son estos señores quienes se permiten dar lecciones de democracia a un país que en los últimos 18 años han realizado 22 elecciones?

Esto va más allá del ridículo, más allá de la post-verdad, estamos sencillamente en la propaganda de guerra. Quisiera decir a los varios Rajoy, Gentiloni, Mogherini, Tajani que el tiempo del colonialismo ha acabado. Y gracias a la revolución bolivariana ha acabado también el neocolonialismo en América Latina. Quien dirige y organiza los intereses de las corporaciones del petróleo, los políticos y periodistas que sean, tienen que entender y tener en cuentas este hecho. En Venezuela dirige el pueblo y el pueblo volvió ayer a ser protagonista con el poder originario convocado por el Presidente Maduro, el Primero de Mayo, según el dictamen del artículo 348 de la Constitución bolivariana del 1999.

-Sobre este punto, Profesor, se ha hecho mucha especulación. Algunos han afirmado que Maduro quería suprimir la Constitución de Chávez. Nos puede explicar con detalle cuáles son las obligaciones de esta Constituyente.
-Los objetivos de la Constituyente son ampliar todavía más la democracia participativa y popular, dar nueva linfa a las misiones sociales y proceder a algunos cambios económicos para liberar al país de la dependencia del petróleo. El dictamen de fondo es y seguirá siendo la Constitución del 1999. Entre los objetivos de la Asamblea Constituyente está, claramente, el de garantizar la paz y el diálogo, en contraposición a la violencia de la oposición, que ha producido más de 100 muertos desde el pasado abril, y reforzar la lucha contra el terrorismo. El pueblo bolivariano lo conseguirá. Los golpistas en Venezuela bloquearon calles, el pueblo bolivariano para poder ejercer su derecho a voto cruzó ríos; podéis ver las imágenes conmovedoras en Táchira. Son personas que antes de Chávez no existían y hoy reaccionan contra el golpe de estado de la CIA del modo más digno y fuerte. Por eso, subrayo y repito que el pueblo bolivariano triunfará.
-Acabamos con la nota más triste. Las “informaciones”, siempre entre comillas, de las corporaciones occidentales. Al leer hoy los periódicos italianos, un lector medio se hace una idea opuesta a lo que nos has relatado con estas respuestas…
-Y yo le respondo del mismo modo que la otra vez. Los media son cómplices activos del golpe en curso en Venezuela, con las mismas e idénticas técnicas utilizadas antes en Ucrania, Libia y Siria. O sea, hacen que el terrorismo se convierta en “búsqueda de democracia”, los terroristas en “manifestantes pacíficos” que resisten al “régimen”, la Constituyente en un “golpe de estado”; que ocho millones de venezolanos certificados por el CNE sean un “fraude” o “no existen”; el artefacto explosivo de los fascistas contra la policía en Altamira es enmascarado para que aparezca como “represión”. La única nota positiva de estos días, además de Contropiano, Nuestra América y el AntiDiplomatico, es el trabajo desde Caracas de Geraldina Colotti, observadora internacional en el CNE y gota de verdad en un mar de mentiras, hipocresía e intereses petroleros.

Trad. Por pep valenzuela

martes, 1 de agosto de 2017

Cuba: las salidas al extranjero en el 2016

Tomado de Juventud Rebelde.
Por René Tamayo.

Personas que viven en Cuba realizaron 723 844 salidas a otros países durante el año 2016. Unas viajaron por primera vez; otras, ya están acostumbradas... Unas realizaron una sola salida; otras, varias.
La información sobre los viajes al extranjero (salidas) está disponible en el capítulo Turismo del Anuario Estadístico de Cuba del pasado año, cuyas sesiones de publicación comenzaron a concretarse por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información semanas atrás (en www.onei.cu).
En definición metodológica de la Onei, «Viaje al extranjero (Salidas)», refiere el «número de salidas al extranjero, el desplazamiento que toda persona efectúa de su país de residencia habitual hacia otro país, por cualquier motivo que no sea el de ejercer una actividad remunerada en el país visitado».
No lo podemos afirmar con rotundidad (no encontramos muchas publicaciones al respecto y otros avisos están muy dispersos), pero según nuestra búsqueda de datos sobre el comportamiento de los viajes al extranjero de quienes han residido aquí de 1901 a la fecha, el 2016 podría ser el primer año en la historia de la República en que se consuman tantas salidas per cápita según la población residente por año (ver Tabla-1).
A nivel regional, tomando como base Centroamérica y el Caribe, observamos que el número de salidas al extranjero de la ciudadanía cubana cada vez se parece más al comportamiento de este indicador en el resto de los países vecinos. Sirva de comparación República Dominicana, un país económicamente e idiosincráticamente muy parecido a nosotros, aunque sea más pequeño en territorio y población (ver Tabla-2).
En comparación con 2013, cuando entraron en vigor las modificaciones a la Ley Migratoria (14 de enero de aquel año), el número de salidas al extranjero por parte de personas residentes en el archipiélago se duplicó en 2016.
Como sugerimos al inicio, el número de viajes realizados no es idéntico al número de personas naturales que lo hacen, pues un mismo ciudadano o ciudadana lo puede repetir una o varias veces. Sin embargo, informaba el ingeniero Ernesto Soberón Guzmán, director de Asuntos Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex), en ocasión del programa televisivo Mesa Redonda del 15 de junio pasado, que entre 2013 y 2016 más de 670 000 ciudadanos cubanos viajaron al exterior, y el 78 por ciento lo hizo por primera vez. (a)

Menos emigración, más viajes

Hablar sobre salidas al extranjero lleva a una pregunta ineludible, ¿cuántos se «quedaron»?... Y tenemos que asumirla.
Según informaba Soberón Guzmán, de los más de 670 000 ciudadanos cubanos que viajaron al exterior entre 2013 y 2016, «solo un nueve por ciento emigró, o sea, no regresó al país dentro del período de los 24 meses» fijados en las modificaciones a la Ley Migratoria entradas en vigor el 14 de enero de 2013.
El Director de Asuntos Consulares del Minrex también se aproximaba a la respuesta de la pregunta que nos hacemos, de otra manera, al afirmar que hoy «los ciudadanos cubanos no migran de manera masiva sino que viajan de manera creciente».
Desde 2004, y en «términos estrictamente demográficos, Cuba ha venido atravesando» por lo que «se conoce como crecimiento nulo o población estabilizada, lo que quiere decir que las variaciones entre un año y otro en el total de habitantes resultan muy reducidas», afirman desde años atrás los expertos del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (Cepde), institución adscripta a la Onei, en la publicación Estudios y datos de la población cubana. Cuba y sus territorios (www.onei.cu).
En esta situación es determinante la baja natalidad, las defunciones (que cada vez son más altas debido al incremento en la esperanza de vida al nacer —el segmento poblacional mayor de 80 años de edad, que es el que más fallece, crece continuamente), la baja inmigración y la alta emigración (ver infografía: Cuando las suman restan).
Aunque los adversarios la utilicen en sus campañas propagandísticas para denigrar políticamente a la Revolución, la emigración cubana, ocurra de forma regular, ordenada y segura (estadísticas que no están incluidas en el concepto Viaje al extranjero-Salida que estamos utilizando aquí) o se produzca por vía irregular, es —según consenso— mayoritariamente económica (inmensamente mayoritaria). Ha sido aupada y beneficiada por la Ley de Ajuste Cubano de EE. UU. contra la Isla y especialmente por la política de pies secos-pies mojados, anulada el pasado 12 de enero por el entonces presidente Barack Obama.
El estatus privilegiado y políticamente (mal) intencionado que se le ha dado a la migración cubana ha sido, a la vez, sustentado por el bloqueo económico, comercial y financiero, que ya dura casi 60 años y ha impedido con creces el desarrollo económico de Cuba y la satisfacción de las necesidades materiales de la población, siempre en crecimiento.
Mucho se habla de insuficiencias, ineficiencias y errores de política económica y en el hacer cotidiano en el ámbito de la producción y los servicios; y las hay, y no son pocas, todo lo contrario; sin embargo, a fuerza de ser objetivos —para no hablar de justos—, la principal causa de las vastas limitaciones materiales de la población cubana está en el bloqueo.

Estadísticas son estadísticas

En la opinión de este redactor, la emigración cubana, con sus olas y crisis, que han afectado incluso a terceras naciones, ha representando históricamente la campaña subversiva y propagandística más efectiva del enemigo en nuestra contra.
Las estadísticas migratorias han sido, al mismo tiempo, perjudicadas por las medidas defensivas a que se vio obligada históricamente la Revolución para enfrentar la subversión por parte de los poderes hegemónicos mundiales y para evitar o minimizar el desangramiento deliberado de nuestros trabajadores y el robo de talentos en las esferas económica, científica, social, cultural, deportiva...
Un ejemplo de lo anterior era la declaración de emigrantes definitivos a los nativos que salían al extranjero y permanecían allí por más de 11 meses sin presentar justificación avalada ante las autoridades cubanas a cargo, a pesar de que en su fuero interno estas personas no querían perder sus deberes y derechos con la nación que «los parió y crió», casi siempre con entrega, esmero y sacrificio.
Las modificaciones a la Ley migratoria que entraron en vigor el 14 de enero de 2013 y que fueron una respuesta al nuevo contexto histórico y a la cada vez más estrecha relación entre la nación y su emigración, variaron las circunstancias. Ahora usted puede estar dos años en el extranjero y mantiene todos sus deberes y derechos en la República. Aunque para algunos especialistas o corrientes de opinión el plazo debería ser mayor, o no existir, los beneficios de esta medida se vieron pronto.
En la publicación Estudios y datos de la población cubana. Cuba y sus territorios, de 2014, los expertos del Cepde daban cuenta del nuevo panorama migratorio, que comprendía, además, la flexibilización de los trámites y requisitos para los residentes permanentes en el exterior que deseaban regresar a la Isla como «reasentados», una tendencia que aumenta por día.
«Pareciera —escribían los especialistas— que se ratifica un cambio en la dinámica demográfica del país. En el 2014 se repite la tendencia del año anterior y nuevamente se registra un crecimiento poblacional imprevisto. La explicación viene dada por el cambio en la legislación respecto a las entradas y salidas legales al país implementadas en enero de ese año, que en síntesis contemplan menos limitaciones para las personas que quieran inmigrar para residir permanentemente en Cuba y sobre todo la flexibilización de realizar viajes al exterior sin ningún tipo de permiso oficial y sin necesidad de retornar en un término de dos años».

Hacia la normalidad migratoria

Al contrario de 2013-2014, cuando el crecimiento poblacional mostró términos relativamente altos para lo que iba de siglo y el saldo migratorio externo (inmigrantes menos emigrantes) concluyó en números positivos por primera vez desde el año 2000 (fueron más «los que vinieron» a vivir aquí que «los que se fueron» a residir permanentemente en otro país), en 2015 y 2016 la situación retornó a la «regla» verificada desde 2004: una dinámica demográfica —al decir del Cepde— «con crecimientos cercanos a cero y con tendencia al decrecimiento» poblacional.
En criterio de muchos observadores —opinión que comparto—, el incremento de la emigración en el último bienio (o el retorno al saldo migratorio de signo negativo que había sido invertido en 2013-2014) fue una consecuencia del restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana.
El inicio del proceso de normalización de los vínculos bilaterales hizo temer a quienes tenían la intención o disposición a emigrar (y al mismo tiempo no perder sus deberes y derechos en la Isla, utilizando el atajo de regresar antes de los 24 meses, y luego volver a su nación anfitriona), que se le pusiera fin a la «política de pies secos-pies mojados».
Adoptada por el presidente Bill Clinton en 1995, la medida ejecutiva fijaba que los migrantes ilegales interceptados en el mar serían devueltos a Cuba, y que los que llegaran a suelo estadounidense, fuera la vía que fuese, serían aceptados. Como se «sospechaba», «pies secos-pies mojados» fue anulada por el presidente Barack Obama el 12 de enero de 2017.
Aunque permanece la Ley de Ajuste, la cual solo puede ser revocada por el Congreso estadounidense, el fin de esta política de EE. UU. hacia Cuba hace prever —siempre según el juicio de este periodista— que nuestra emigración tienda a la normalidad; o sea, disminuya.
Decir que nuestra emigración se parecerá a los países vecinos (Centroamérica y el Caribe, que son nuestra comparación natural, lógica, veraz), es incorrecto. Para nuestros coterráneos regionales, emigrar hacia Estados Unidos —aunque les sea casi imposible regularizar su estancia allí— constituye una cuestión de sobrevivencia personal y familiar.
Los motivos de nuestros vecinos no son los nuestros. La emigración es un proceso normal, natural, más en el contexto de una civilización humana globalizada, y hacerlo en Cuba constituye una decisión personal o familiar, no la única opción.
No puede negarse, sin embargo, que «realizar el viaje» y tener éxito en otro país (algo que es frecuente para las personas nacidas y criadas en la Isla —muy saludables e instruidas, además) incrementa bastante la capacidad económica y confort material de quien lo hace y también el de su familia en el terruño, a través de las remesas en dinero y especies que reciben y hasta por algún que otro «negocito» particular que inicien de conjunto aquí.
A pesar de las muchas garantías que tienen los cubanos, las circunstancias económicas son también un acicate para que un sector de la población decida emigrar. Sin embargo (y al que le parezca teque, que le parezca: lo asumo, pero la verdad es la verdad), la principal causa de nuestras vastas limitaciones materiales es el bloqueo. Lo demás son «daños colaterales», los que, por supuesto, restringen y golpean bastante, por lo que también deberíamos evitarlos a toda costa.
Notas: (a) De ida y de regreso: Miradas a la migración en Cuba, por Oscar Figueredo Reinaldo, Aynel Martínez Hernández y Cinthya García Casañas, en www.cubadebate.cu, 15 de junio de 2017.
Cuando las sumas restan
Comportamiento descendente en el crecimiento de la población cubana debido a la disminución de la natalidad, al incremento de la mortalidad como consecuencia del envejecimiento poblacional, al bajo saldo de la inmigración y al aumento de la emigración. El pico de crecimiento entre 2013 y 2014 respondió a un saldo positivo migratorio, cuando vinieron «a quedarse» más personas que las «que se fueron». Los gráficos fueron extraídos de la publicación Anuario Demográfico de Cuba 2016 (en www.onei.cu).


Términos demográficos (Onei):

Tasa bruta de natalidad: Representa la frecuencia con que ocurren los nacimientos en una población. Se calcula dividiendo el número de nacimientos ocurridos en un área para un período de tiempo determinado, por lo general un año, entre la población media de esa misma área.
Tasa bruta de mortalidad: Mide la frecuencia relativa de las muertes de una población dada en un intervalo de tiempo específico, generalmente un año civil. Se calcula dividiendo el número de muertes ocurridas en dicho período entre la población media.
Crecimiento natural: Es la diferencia algebraica entre el número de nacimientos y defunciones que se producen en una población durante un período determinado. Si los nacimientos superan a las defunciones, este crecimiento es positivo, y si ocurre lo contrario es negativo.
Tasa de saldo migratorio: Es la relación por cociente entre la diferencia del número de inmigrantes y emigrantes de un área de migración dada, con respecto a su población media, durante un intervalo de migración.
Crecimiento de la población: Es el incremento algebraico (positivo o negativo) del número de personas que la integran, en un período determinado. Este crecimiento es consecuencia de las entradas (nacimientos e inmigraciones) y de las salidas (defunciones y emigraciones) que tienen lugar en la población.

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